25221(18-05-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25221  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

                                                  Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No 48   

Bogotá,  D.C., dieciocho (18) de mayo de dos  mil seis (2.006)   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado  por  el defensor del  procesado  IVÁN  CARDONA GALLEGO, contra el fallo proferido el 21 de septiembre  de  2005  por  el  Tribunal Superior de Medellín, mediante el cual confirmó el  emitido  el  26  de  mayo  de  ese  mismo  año por el Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado  de  esa  ciudad, que lo condenó a la pena de doce (12)  años de prisión como coautor del delito de secuestro simple.   

LOS HECHOS:  

         

El  25  de  noviembre de 2003 en la ciudad de  Medellín  miembros  del  Gaula  allanaron  la vivienda de IVÁN CARDONA GALLEGO  ante  la  información  de  la  ciudadanía  que  había  observado  movimientos  sospechosos,  encontrando  allí  retenidas  a  Nubia  Esther  Granda y a Sandra  Milena  Orozco,  esta  última  desde la tarde del día 13 de ese mes cuando fue  obligada  a seguir a los dos desconocidos que se presentaron en la residencia de  la  primera  ubicada  en  la barrio La Pola preguntándola, quien ante ese hecho  decidió  acompañar  a  su  amiga.  Durante  dicho  lapso, ambas mujeres fueron  mantenidas  en  cautiverio sin explicación alguna de sus captores en diferentes  casas.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Al  amparo de la causal primera del artículo  207  de  la  ley  600 de 2000 en la demanda se postulan dos cargos, mediante los  cuales  se  denuncian  la violación indirecta de la norma de derecho sustancial  por  un  error  de  hecho  y  la  transgresión  directa  de la ley por falta de  aplicación.   

En   el   primer  reparo  se  postula  un  falso juicio de identidad, el  cual  se  hace consistir en la tergiversación de las versiones de Sandra Milena  y   de   Nubia  Esther  cuando  el  tribunal  al  apreciarlas  las  califica  de  “espontáneas  y primigenias”, en el cercenamiento de la constancia suscrita  por  el  Fiscal  que  participó  en  el  procedimiento  y  en la suposición de  circunstancias que no fueron referidas por las víctimas.   

En  su  demostración reproduce apartes de la  sentencia  de  segunda  para  discutir  sus conclusiones sobre la existencia del  secuestro,  la  retención  de  las  mujeres  contra  su voluntad aun cuando sus  captores  no hayan exhibido armas o les prodigaran buen trato en su cautiverio y  las  razones  de  éste,  errores  que  son  constitutivos  de falsos juicios de  identidad  por  haber faltado el tribunal a su obligación legal de apreciar las  pruebas  en  su  conjunto  conforme a lo dispuesto en el artículo 238 de la ley  600 de 2000.   

Como   segundo  cargo se denuncia la violación directa de la norma de  derecho  sustancial  por  falta  de aplicación del artículo 7º de la ley 600,  procediendo  el  actor  con  miras a su demostración a reproducir en la demanda  dos  párrafos  de  la  sentencia  para  señalar  que  el  tribunal  a pesar de  reconocer   la   existencia   de  dudas  respecto  de  los  hechos  materia  del  juzgamiento,  dejó “para un momento procesal inexistente el dilucidamiento”  de ellas.   

CONSIDERACIONES:  

En la demanda el actor falta a la técnica en  la  postulación  de  los  cargos, pues omite en su desarrollo su obligación de  proponerlos  con  la  claridad  y  precisión  exigidas  en  el  numeral 3º del  artículo 212 de la ley 600 de 2000.   

Cuando  en  casación se denuncia un error de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad, es imprescindible que en la censura se  individualice  la prueba o pruebas que se afirma han sido objeto de distorsión,  se  haga  una  confrontación  de  su  contenido  literal con lo que de ellas se  expresa  en  la  sentencia,  se  señale  si  su  tergiversación  obedece  a la  adición,  mutilación  o  alteración  del  medio probatorio y se establezca la  trascendencia de ese yerro en el sentido del fallo.   

El  censor cumple parcialmente con su encargo  al  reproducir  los  apartes  de la sentencia y relacionar las pruebas que en su  concepto  fueron  tergiversadas, pero se queda en su mera enunciación cuando no  se  equivoca  en la vía propuesta ya que en la demanda no logra demostrar si al  falseamiento  material de los medios de convicción se llega por la adición, la  alteración o la mutilación de los mismos.   

En  lugar  de  adelantar  la  confrontación  literal  entre  lo  afirmado  en  la  sentencia  y  lo  que  dice  la prueba, su  inconformidad  la  vincula  con  el  mérito suasorio reconocido a los medios de  prueba  aducidos  a la actuación y a lo inferido de ellos por el tribunal, como  cuando  discute  el  calificativo de “espontáneas y primigenias” otorgado a  los testimonios de Sandra Milena y Nubia Esther.   

En  igual defecto incurre al advertir que con  esa  afirmación  el  fallador cercenó la constancia suscrita por el Fiscal que  intervino  en  el  procedimiento,  si  en  los párrafos que reproduce del fallo  ninguna  referencia  textual o mención implícita se hace a dicho documento, de  manera   que su propósito es el de anteponer sus personales conclusiones a  las que constan en la sentencia.   

Asimismo  cuando  a  través  de  sus propias  consideraciones  precisa  que  en el fallo acusado se suponen circunstancias que  estructuran  el  plagio y que desvirtúan la causa que explicaría la retención  de  las  mujeres, puesto que su labor se limita a criticar las deducciones a las  cuales  arriba  el  juzgador  con  fundamento  en los medios de prueba que hacen  parte de la actuación.   

Luego  si el propósito era demostrar que las  inferencias  del  tribunal no se corresponden con lo que las pruebas indican, el  actor  ha  debido  proponer el falso raciocinio mostrando que en la apreciación  de  los  medios  de  convicción  se  desconocieron las reglas de la ciencia, la  experiencia  o  los  postulados de la lógica pero no hacerlo bajo una modalidad  de  error que recae en la contemplación material de la prueba, pues amparada la  sentencia  en  la  doble  presunción  de  acierto  y  de legalidad prevalece la  apreciación  que  de  ella  haga  el  juzgador  mientras  no  se  aparte de los  principios de la sana crítica o de la persuasión racional.    

De  otro  lado  se  ha precisado que si en la  motivación  de  la  sentencia  se  reconoce  expresamente  la duda acerca de la  existencia  de  la  conducta  punible  o de la responsabilidad del procesado y a  pesar  de  ello  se  condena,  la vía adecuada para acudir a la casación es la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  por  falta  de  aplicación  de la  disposición que prevé el in dubio pro reo.   

Del mismo modo cuando en el fallo se supone la  certeza  debido  a  una  errada  apreciación de las pruebas que tiene origen en  falsos  juicios  del  juez  debido  a errores de hecho o de derecho, su denuncia  debe  proponerse por cualquiera de las especies de ellos conocidas al amparo del  cuerpo  segundo  de  la causal primera, esto es, por una violación indirecta de  la  ley  sustancial cumpliendo con los requisitos de técnica requeridos en cada  caso.   

El  censor se equivoca en la proposición del  segundo  cargo.  En  los  dos  párrafos  de  la  sentencia  que  reproduce para  demostrarlo  no hay un reconocimiento expreso de la duda sino que en ellos se da  respuesta  puntual  a  algunas inquietudes de la defensa, que al mismo tiempo en  caso     de     admitirse     son     catalogadas    por    el    tribunal    de  intrascendentes.   

En  su  lugar, al actor lo que se le imponía  era  postular  el  reparo  al amparo del cuerpo segundo de la causal primera del  artículo  207  bajo  cualquiera  de  las  modalidades  del  error de hecho o de  derecho  según  lo  dicho  en  precedencia,  si  lo  que consideraba era que el  fallador  supuso la certeza cuando lo que le correspondía era reconocer la duda  a favor del inculpado.   

La  Sala  inadmitirá  la  demanda  porque la  naturaleza   rogada  de  la  impugnación  extraordinaria  le  impide  subsanar,  corregir     o    enmendar    los    defectos    anotados,    si    –de   otro   lado-  no  se  avizora  la  existencia  de  la afectación de las garantías del inculpado que le permitiera  en  los  términos  del artículo 216 de la ley 600 de 2000 disponer su trámite  oficioso con la finalidad de su protección y restablecimiento.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la  demanda   de  casación  presentada por el defensor del procesado IVÁN CARDONA GALLEGO.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  juzgado de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN    

MARINA        PULIDO        DE  BARON            JORGE  LUIS   QUINTERO   MILANÉS                            

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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