25148(16-05-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25148   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta No. 47  

Bogotá,  D.C,  dieciséis de mayo de dos mil  seis.   

V   I   S   T   O   S   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda de casación presentada por el procesado HUGO MONROY, en  su  calidad de abogado titulado, contra la sentencia de segundo grado de fecha 4  de  agosto  de  2005,  por  cuyo  medio el Juzgado Tercero Penal del Circuito de  Tunja  confirmó  con  algunas  modificaciones el fallo proferido por el Juzgado  Tercero  Penal  Municipal de la misma ciudad, mediante el cual lo condenó a una  pena  principal  de  12  meses de prisión como autor del delito de inasistencia  alimentaria.   

  LOS  HECHOS   

          Según   lo  que  se  declaró  probado  en  la sentencia, mediante fallo del 15 de agosto de 1996, el  Juzgado  Tercero  de  Familia  de Tunja condenó a HUGO MONROY a pagar una cuota  alimentaria  a  su  menor  hija  Angélica  María  Monroy Monroy por la suma de  $75.000  mensuales,  incrementados  anualmente  en  un  20%, los que debían ser  consignados  dentro  de los primeros cinco (5) días de cada mes en la cuenta de  depósitos  judiciales  del  Banco  Popular  de  la misma ciudad, a nombre de la  representante  legal  y  madre  de  la  menor.  Como  el padre se sustrajo de la  obligación  desde el mes de noviembre de 2002, fue denunciado penalmente por la  última.       

LA  DEMANDA   

          Aduciendo  acudir  a  la  casación  por  la  vía  excepcional,  el  procesado  HUGO  MONROY,  en su calidad de abogado, presenta demanda alegando la  violación  de  sus  garantías  fundamentales,  especialmente el debido proceso  consagrado en el artículo 29 de la Carta Política.   

Bajo   lo   que   titula   “fundamentos      legales     de     la     impugnación”,  aduce  que  las sentencias impugnadas desconocieron principios  sustanciales   del   Código   Penal,   específicamente   los  de  legalidad  y  prohibición  de  doble  incriminación,  consagrados  en  los  artículos 6º y  8º.   

          Afirma    que    a    pesar    de    que    obraba   “prueba  sumaria” de que en su contra han  cursado  procesos  en  la  jurisdicción civil y de familia, todos encaminados a  cobrar   la   misma   obligación  alimentaria,  se  decretaron  “embargos,  pronunciamientos  y condenas”  con   claro   desconocimiento   de   los   principios   de   legalidad  y  doble  incriminación.                          

               Además,   en   el  proceso  penal  se  permitió  la  intervención   de   la   parte   civil   sin  limitación  alguna,  violándose  flagrantemente   los   artículos   45   y   48  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

          A    continuación,    bajo    lo    que    titula   “respecto  a los medios de prueba”, aduce  que  en las sentencias de primera y segunda instancia se violaron los postulados  de  la  sana  crítica,  toda  vez  que  la valoración judicial trasgredió los  principios   de   la   lógica,   la   ciencia,  la  experiencia  y  el  sentido  común.   

          Afirma  que  no  es  lógica  la  deducción  del  Juez  de  segunda  instancia  cuando  sostiene que “no existe prueba de  que  el  procesado  haya  efectuado  los  esfuerzos  económicos necesarios para  cubrir  las  mesadas  atrasadas”,  cuando en un solo  pago canceló la suma de $7.000.000.oo.   

          Sostiene  que  la  circunstancia  de  tener  cuantiosas obligaciones  impagadas,  se  tomó  como  prueba  de  su  capacidad  económica,  lo  cual es  contrario a todo sentido común.   

          Concluye  señalando  que  en  las  dos  instancias  se incurrió en  falsos  juicios de identidad por cuanto se apreciaron erróneamente las pruebas,  y  también  en  falsos  juicios  de  existencia  porque  se ignoraron medios de  convicción legal y oportunamente incorporados al proceso.   

                                              CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

         De  acuerdo  con  el  inciso  3°  del  artículo 205 del Código de  Procedimiento  Penal  que  rige este caso (Ley 600 de 2000), la Corte Suprema de  Justicia,  de  manera  excepcional  y discrecional, podrá admitir la demanda de  casación  contra sentencias de segunda instancia en condiciones distintas a las  señaladas  en  el  inciso 1° del mismo texto, a solicitud de cualquiera de los  sujetos  procesales,  cuando  lo  considere  necesario  para el desarrollo de la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos fundamentales, siempre que se  cumplan los demás requisitos exigidos por la ley.   

          En  tal  evento,  el  recurso  extraordinario  puede  ser presentado  contra  sentencias  de segundo grado dictadas por órganos judiciales diferentes  a  un  tribunal y/o que el delito por el que se procede tenga dispuesta una pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo es igual o inferior a ocho (8) años,  como  salvedad  a  los  presupuestos  señalados  en  el  citado  inciso 1° del  artículo 205.   

         

Aunque en el presente caso la impugnación se  dirige  contra sentencia de segunda instancia proferida por un juzgado penal del  circuito,  lo que en principio haría viable el recurso por la vía excepcional,  encuentra  la  Sala  sin embargo que la demanda presentada por el procesado HUGO  MONROY,  en  su condición de abogado, no apunta en forma alguna a demostrar las  razones  por  las  cuales  se  haría  necesario autorizar el trámite, carga de  ineludible  cumplimiento  cuando  de  acceder  a  esta  sede  extraordinaria  se  pretende por la vía discrecional.   

En  efecto, insistentemente ha dicho la Sala  que  el  demandante  tiene  la  carga  de  expresar  el  motivo  que impele a su  admisión  dentro  de  los  previstos de manera taxativa en el citado inciso 3º  del  artículo  205  del  estatuto  procesal  penal,  que  si  no  es  señalado  expresamente,  en  todo  caso  debe  surgir de manera nítida del contexto de la  demanda.  En  otros  términos,  le corresponde precisar si el criterio que debe  orientar  a  la Corporación está determinado por la naturaleza de la temática  abordada,  en  cuanto  contribuye  al  desarrollo de la jurisprudencia, o porque  resulta  indispensable su intervención para proteger los derechos fundamentales  ante su eventual conculcamiento.   

En el presente caso, el demandante procesado  omite  cualquier  argumentación  encaminada  a  demostrar  que en el fallo cuya  excepcional  impugnación  se  pretende  exista quebranto directo o inmediato de  algún  derecho  fundamental  cuya  garantía  deba  proveer la Corte en sede de  casación,  o  que la intervención de la Sala se requiere para el desarrollo de  la jurisprudencia.   

Así, en el primer aparte de su escrito se  limita  a  señalar  que  los  juzgadores  le  desconocieron  los  principios de  legalidad  y  prohibición  de doble incriminación al permitir que en su contra  se  cursaran  procesos  penales,  civiles  y  de familia en busca del pago de la  misma obligación alimentaria.    

Argumento  que  no puede ser aceptado por la  Sala,  si  en cuenta se tiene que la infracción al principio de prohibición de  doble  incriminación  presupone  la  existencia  de  más de una investigación  penal  contra  una misma persona por unos mismos hechos, o la iniciación de una  nueva  por  hechos  ya  definidos  con  carácter de cosa juzgada respecto de un  mismo sujeto.   

Aquí el demandante alega que en su contra se  han  iniciado  acciones ante otras especialidades de la jurisdicción ordinaria,  encaminadas  todas  a  obtener  el  pago  de la obligación alimentaria, pero en  ninguna  forma se refiere a la existencia de dos procesos penales por los mismos  hechos,  en  uno  de  los cuales se hubiere dictado decisión con fuerza de cosa  juzgada,  por lo que ningún elemento de juicio ofrece el censor para establecer  la  violación  al mentado principio de raigambre constitucional contenido en el  Art.  29  de  la Carta Política, y desarrollado en los Arts. 8° del C. Penal y  19 del C. de P. Penal.   

En cuanto a la intervención “ilimitada”  de  la  parte civil, la queja se queda en el mero enunciado, pues nada adicional  encaminado  a  demostrar  que con esa intervención se vulneraron sus garantías  procesales, alega el demandante.   

En  el  segundo  aparte  de  su  escrito, la  inconformidad  con  la  sentencia  se  manifiesta  en una clara discrepancia con  valoración  probatoria  asumida  por  los  falladores,  la  cual  los  llevó a  declarar   la  responsabilidad  del  procesado  en  el  delito  de  inasistencia  alimentaria,  motivo  que  en  principio  no  puede tenerse como propiciador del  extraordinario recurso por la vía excepcional.   

          Véase  entonces  que  en ninguno de los cargos, el despliega algún  esfuerzo  dialéctico  para  mostrarle  a  la Sala de qué manera sus garantías  fundamentales  fueron  eventualmente  desconocidas  y,  bajo tales supuestos, la  necesidad  de  que la Corte entre a conocer de la casación propuesta, pues para  ello  no  bastaba  la  simple  aseveración de que se  desconocieron   los   principios   de  legalidad  y  prohibición  de  la  doble  incriminación,  o  qué  prueba fue erróneamente valorada, pues en ambos casos  se  hacía  necesario  que  con  una  claridad  irrenunciable  se hubiese dado a  conocer  cuál  fue  la pretendida equivocación flagrante de los sentenciadores  que generó la violación argüida.   

En condiciones semejantes, la demanda deviene  inepta,  y  de  ahí  que  resulte  imperativo  decretar  su  inadmisión.    

Finalmente, tampoco se observa a simple vista  la  violación  a  garantía  fundamental alguna que en virtud del artículo 216  del   Código   de   Procedimiento   Penal   conduzca   a   la   Sala  a  actuar  oficiosamente.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR la demanda de casación presentada  por  el  procesado  abogado  HUGO  MONROY,  por  las  razones  consignadas en la  anterior motivación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Juzgado de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO              ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                  JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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