25954(05-09-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25954  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado  acta número 92   

Bogotá  D.C., cinco de septiembre de dos mil  seis.   

          Resuelve  la  Corte  de  plano el conflicto negativo de competencias  suscitado  entre los Juzgados octavo penal del circuito de Bucaramanga y primero  penal  del circuito especializado de la misma sede, quienes en su orden rehúsan  conocer  del  juicio  que se sigue en contra de Domingo  Buitrago  Piña, acusado de la comisión del delito de  concierto para delinquir agravado.   

ACTUACION  PROCESAL   

          Mediante  providencia  del  2 de enero de 2005, la fiscalía segunda  especializada   de   Bucaramanga,   acusó  a  Domingo  Buitrago  Piña  como  presunto  autor  del  delito de  concierto  para  delinquir  para  organizar,  promover, armar o financiar grupos  armados  al  margen  de  la  ley  (fs.,  113 cuaderno  3).   

         

Ejecutoriada la resolución de acusación, al  Juzgado  octavo  penal del circuito de Bucaramanga le fue remitido el expediente  para  tramitar la fase del juicio, avocando el conocimiento del proceso mediante  auto  del  23  de  marzo  de  2006  (fs., 148 cuaderno  juzgado).   

Luego  de  haber  señalado fecha y hora para  realizar  las  audiencia preparatoria, sin que pudiera realizarse, mediante auto  del  7 de junio de 2006, decidió declararse incompetente para seguir conociendo  del  asunto  aduciendo  que  en virtud de la declaratoria de inexequibilidad del  artículo  71 de la ley 975 de 2005 – que redefinió la  conducta   de   concierto   para   delinquir   -,  le  correspondía  adelantar  la fase final del juicio al Juzgado penal del circuito  especializado.   

          El  Juzgado  primero penal del circuito especializado de Bucaramanga  aceptó  el  conflicto  y  se  declaró  igualmente  incompetente,  pues  en  su  criterio,  los  efectos  de la inexequibilidad del artículo 71 de la ley 975 de  2005  rigen  hacia  el  futuro,  de  manera que las situaciones consolidadas con  anterioridad  permanecen  inalterables,  tal  y  como  ya la Corte se encargo de  admitirlo en decisión del 11 de julio de 2006.   

          Remitió,  en consecuencia, el expediente a la Corte, en orden a que  se dirima el conflicto suscitado.   

SE  CONSIDERA:   

          Primero:  La  Corte,  de  acuerdo  con  el  artículo  18  transitorio  de la ley 600 de 2000, es competente para conocer de  los  conflictos  de  competencia  trabados entre juzgados penales del circuito y  penales del circuito especializados.   

Segundo: En orden a  resolver  el  conflicto  propuesto, la Corte respecto del punto en discusión ha  señalado  lo  siguiente, con ocasión de la declaratoria de inexequibilidad del  artículo 11 de la ley 975 de 2005.   

“La jurisprudencia de la Corte  con  persistencia  ha  señalado  que la  calificación  del  mérito  del  sumario o su equivalente, vincula al juzgador,  quien  debe  adelantar  el  juicio  acorde con la tipificación realizada por la  fiscalía   1,  y  que  solo  por  excepción el juez puede negarse a conocer del  asunto  cuando  advierta  que  el  fiscal incurrió en error en la calificación  jurídica  provisional  y  que  la  correcta varía la competencia. 2   

“En   éstos   eventos,   ‘le es permitido a la Sala, por vía de  excepción,  analizar  los  elementos  constitutivos  de  la  tipicidad en tanto  determina  el  factor objetivo de competencia, pero sin que pueda inmiscuirse en  la   verificación   de   la   existencia   material   del  ilícito  ni  en  la  responsabilidad que pudiere corresponder al procesado.”   

“Pero  ahora  no  se  trata  de  discutir  aspectos  como  los que se pone de presente, pues el supuesto de la colisión se  fundamenta  en  una realidad jurídica consistente en haberse tipificado, según  lo  afirma  uno  de  los  despachos  colisionantes, como sedición conductas que  antes  se catalogaban como concierto para delinquir (artículos 71 de la ley 975  de 2005, y 340 numerales 2 y 3 de la ley 599 de 2000).   

“Con respecto a esa temática, por mayoría  la  Corte  había  definido  el asunto –  desde  luego  hasta  antes  de  haberse  proferido la sentencia de  constitucionalidad    C    370   del   18   de   mayo   de   2006   –,  asignando  la  competencia  a  los  juzgados  penales  del  circuito si el juicio se encontraba en trámite, y a los  juzgados  penales  del  circuito  especializados  si  el proceso se hallaba para  dictar             sentencia.            3   

“Tercero:  La situación ha cambiado. Desde  el  momento en el que la Corte Constitucional decretó la inexequibilidad, entre  otros,  del artículo 71 de la ley 975 de 2005 por vicios de trámite, el asunto  no  puede  definirse  en  los términos que por mayoría la Sala había estimado  que  eran  los  correctos. Claro, porque los efectos de  la    aplicación    del    artículo    71   citado,   con   ocasión   de   su  inconstitucionalidad,  no  son  ya  un  problema  de  mera competencia, sino una  temática  vinculada  con  la  aplicación del principio de favorabilidad, cuyos  beneficios    le    corresponde    resolver   al   juez   penal   del   circuito  especializado.   

“Cuarto:   Conviene   señalar   que   la  inexequibilidad  por  regla  general  se  proyecta  hacia  el  futuro,  salvo el  reconocimiento  por  favorabilidad de normas declaradas inconstitucionales, como  la  Sala  lo  tiene  por  aceptado.  En efecto, vigente aún la Constitución de  1886,   en   la   Sentencia   del   11   de   noviembre   de   1986,   la  Corte  indicó:   

“El  artículo  26  de  la  Constitución  Nacional,  desarrollado  por  el artículo 6°, tanto del Código Penal como del  de   Procedimiento   Penal,   consagra  el  principio  de  favorabilidad  en  la  aplicación  de  la  ley  criminal,  cuando  una  conducta  o  un  proceso  sean  susceptibles  de  ser  regidos  por  varias  normatividades,  presentándose  el  fenómeno  de  la  sucesión  de  leyes  en  el  tiempo. En virtud del mismo, la  benignidad  de  una ley abrogada, derogada o declarada  inexequible,  proyecta sus efectos más allá de esta  pérdida  de  vigencia  (ultra  –  actividad),  o  la  ley  posterior, con estas  características,  retrogada  sus  consecuencias  (retroactividad),  para cubrir  situaciones pasadas, en vía de definición, o ya juzgadas.”   

“Si  así  es,  y  si  los  efectos de la  sentencia  recién  proferida  por la Corte Constitucional rigen hacia el futuro  (ex  nunc), los beneficios del declarado inconstitucional artículo 71 de la ley  906  de 2004 se mantienen y no afectan situaciones consolidadas bajo su imperio.  Así,  entre  otras  cosas,  lo ha explicado, en situaciones similares, la Corte  Constitucional en los siguientes términos:   

“No  sobra  añadir  con  idéntica  orientación argumentativa, que la Corte Constitucional  en  el  tema de los efectos de los fallos de inexequibilidad, ha elaborado “el  principio  de  presunción  de  legalidad,  en  virtud  del cual se respetan los  efectos   que   surtió   la   ley   y  las  situaciones  establecidas  bajo  su  vigencia.   La  necesidad  de  garantizar  la  seguridad  jurídica  de los  asociados,  es  sin  duda  la  razón  de  ser  de estos principios básicos que  dominan  el  ejercicio  del  control  de  constitucionalidad.   Los  mismos  argumentos  que  imponen,  en principio, la irretroactividad de la ley, imponen,  en    principio,    la    irretroactividad   de   los   fallos…”                  4   “Si a lo dicho se añade  que  según  el  artículo  43  de  la  Ley  270  de  1996, “Estatutaria de la  Administración  de  Justicia”,  las sentencias de constitucionalidad producen  efectos  hacia  el  futuro,  a  menos  que  la  Corte  resuelva lo contrario, la  cuestión  acerca  de  las  consecuencias  de  la  decisión  con  respecto a la  inconstitucionalidad   del   artículo   71   de   la  ley  975  de  2005  queda  saldada.   

          “Quinto: Una de  las  razones que tuvo la Corte para dirimir los conflictos de competencias sobre  el   mismo   tema,   asignándosela   a   los   juzgados  penales  del  circuito  especializado,  radicaba  en  que  al  variar  la tipicidad (sedición en vez de  concierto  para  delinquir),  el  juzgamiento de esa conducta estaba atribuida a  aquellos  despachos,  según  las reglas del artículo 77 de la ley 600 de 2000.  Pero  al  desaparecer  del orden jurídico el artículo que lo permitía, hoy no  es  posible  realizar  ese  tipo  de  juicios, salvo aquellos puntuales casos en  donde   se  deba  reconocer  el  principio  de  favorabilidad  por  los  efectos  benéficos que aquellas normas puedan comportar.   

         “En  tales  circunstancias,  con mayor  razón  es  en  el  interior  del proceso, donde el juez, contando con todos los  elementos  de  juicio,  con  la  posibilidad  de  examinar  la  plenitud  de  la  actuación  procesal  y de la actividad probatoria, así como las alegaciones de  las  partes,  puede  optar por poner fin al proceso condenando o absolviendo por  el  delito  de  concierto  para  delinquir,  o  condenar  o  absolver  por el de  sedición  previsto  en  la  ley  de  justicia  y  paz,  en  el  lenguaje  de la  favorabilidad.   

     

         “En  este  marco  opera  el concepto de  competencia  en  su  mas  elevado  entendimiento,  según  el  cual, la justicia  material  se realiza mediante la aplicación de la ley sustancial por el Juez al  que  le  fue  asignado  el  proceso,  a  quien  por  razón de una ley que puede  eventualmente  ser  aplicable  por  favorabilidad,  le corresponde decidir si el  comportamiento  objeto  de  juzgamiento ha cambiado de denominación jurídica y  deben asignársele las consecuencias benéficas que ello comporta.   

            “Así  las  cosas,  le  corresponde  conocer  del  asunto  al  Juez  penal del circuito especializado, autoridad a la  cual   se   le   enviará   el   expediente.”   5 (se resalta)   

Tercero.              Y para que no quede duda de cual  es  la  posición de la Corte, en decisión mayoritaria del 8 de agosto de 2006,  radicado  25797,  consideró que allí en donde el conflicto no se trabó – como  ocurre  -,  el Juez competente es el penal del circuito especializado. La razón  es  simple,  tratándose  de un asunto relacionado exclusivamente con la posible  aplicación  por  favorabilidad  de una norma de derecho sustancial (sedición  por  concierto)  y  no  de  un  problema  de  mera distribución de procesos, el competente es el Juez penal del  circuito    especializado,    autoridad    al    cual   se   le   asignará   el  asunto.   

         

En consecuencia, LA  SALA   DE   CASACION   PENAL   DE   LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,   

RESUELVE  

          Dirimir  la  colisión  negativa  de  competencias, en el sentido de  atribuirle  el  conocimiento  de  la  actuación  al  Juzgado  primero penal del  circuito especializado de Bucaramanga.   

          Comuníquese   esta  determinación  al  Juzgado  octavo  penal  del  circuito de la misma sede.   

         

Comuníquese    y  Cúmplase   

MAURO  SOLARTE            PORTILLA   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ              ALFREDO    GOMEZ  QUINTERO                    

ALVARO         O         PEREZ  PINZON                 MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARON                   

JORGE           QUINTERO  MILANES            YESID  RAMIREZ  BASTIDAS                

Excusa justificada  

JULIO             SOCHA  SALAMANCA                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1  De  acuerdo  con  el  original  artículo  250  de  la Constitución Política, a la  fiscalía  le  corresponde  acusar  a  los presuntos infractores de la ley penal  ante los juzgados y tribunales competentes.   

2 Cfr.,  auto del 10 de septiembre de 2003, radicado 21343.   

3  Cfr.,  auto  del  16 de mayo de 2006, radicado 25449,  entre otros.   

4  Sentencia T-401 de 1996.   

5  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de casación penal,  radicado 25190, auto de 11 de julio de 2006     

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