24873(16-05-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24873  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta n.° 47   

Bogotá, D. C., dieciséis de mayo de dos mil  seis   

VISTOS  

La  Corte resuelve el recurso de reposición  interpuesto  por  el  defensor  del reclamado en extradición Jhon Eidelber Cano  Correa  contra  la providencia del 6 de abril del año en curso, por medio de la  cual  negó  la  devolución  del  expediente  al  Ministerio  del Interior y de  Justicia,  y  por  improcedentes  e  inconducentes las pruebas  solicitadas  tanto por él como por la representante del Ministerio Público.   

ANTECEDENTES    Y  CONSIDERACIONES   

1.   La   decisión  impugnada  negó  las  peticiones del defensor, por las siguientes razones:   

1.1.   Respecto   de  la  devolución  del  expediente  al Ministerio del Interior y de Justicia, por considerar innecesario  que   en  la  fase  judicial  del  trámite  de  extradición  se  acredite  una  declaración  de  reciprocidad  por parte del Estado requirente, pues en caso de  que  el  concepto  de extradición sea favorable, el cual no es obligatorio para  el  Gobierno  Nacional,  le  corresponde  al  Presidente  de la República, como  supremo   director  de  las  relaciones  internacionales,  aplicar  los  usos  y  principios     del     derecho     internacional,     entre    ellos    el    de  reciprocidad.   

1.2.  La petición de allegar certificación  de  reciprocidad  en materia de extradición, porque tal aspecto no es objeto de  prueba  en  esta  fase  del  trámite  y  ya  que  el  manejo  de las relaciones  internacionales  del  Estado  es  del  ámbito  exclusivo  del  Presidente de la  República   como   Jefe  de  Estado,  Jefe  de  Gobierno  y  Suprema  Autoridad  Administrativa.   

1.3.  Se  estimó  innecesario allegar copia  autenticada  y  debidamente  traducida  de la Ley de Extradición de 1982, de la  Ley  de  interpretación  de los tratados de extradición de 1998, del Capítulo  209,  Secciones  3181  a  3196 del Código de Procedimiento Penal de los Estados  Unidos  relativas  a la extradición, toda vez que la única exigencia que sobre  documentos  hace  el  artículo  513-4  de  la  Ley  600 de 2000, es la de copia  auténtica  de  las  disposiciones aplicables al caso, es decir, las que definen  como  ilícita la conducta que motiva la petición de extradición y señalan la  pena,  para  efectos  de  hacer  el análisis relacionado con el principio de la  doble incriminación.   

1.4.  Sobre la petición de allegar copia de  la   solicitud   de   asistencia   judicial   formulada   por   las  autoridades  estadounidenses,  así  como de la eventual información remitida en el caso del  reclamado,  se  negó  porque  el  trámite de extradición no es escenario para  establecer  la  validez o mérito de la prueba recaudada en contra de la persona  solicitada  en  extradición,  ni  tiene la finalidad de acreditar la vigencia y  aplicabilidad  de  los  instrumentos  mediante  los  cuales el Estado colombiano  interactúa  con otros en el concierto internacional, consideración que condujo  a  la  Corte negar la solicitud para que se certificara la vigencia de una serie  de  convenios  internacionales, y porque de conformidad con el artículo 514 del  Código  de  Procedimiento Penal, es el Gobierno Nacional el que debe conceptuar  sobre  el  marco  jurídico  que regula la extradición, concepto que emitió el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  al  señalar  que  ante  la  ausencia de  convenio  aplicable  entre  las  partes,  es  procedente acudir a las normas del  Código  de  Procedimiento  Penal  colombiano,  criterio  del  cual participa la  Corte.   

1.5.  Respecto de las pruebas que tienen que  ver  con  la  situación  jurídica  del requerido, se negaron por no conducir a  establecer  ninguno  de los aspectos en que el concepto ha de estar apoyado, por  lo  que  no  resulta útil establecer si aquél es reconocido como miembro de la  organización              ‘Autodefensas        Campesinas        de        Colombia’,  si  está  vinculado  al proceso de  desmovilización  y si se acogió al artículo 71 de la Ley 975 de 2005, porque,  como  se ha dicho repetidamente, es al Presidente de la República, como supremo  director  de las relaciones internacionales, quien tiene a su cargo la decisión  final  sobre  el  pedido  de  extradición,  si la niega o concede, o diferir la  entrega del solicitado, según las conveniencias nacionales.   

Además,  porque el hecho de que CANO CORREA  sea  miembro  de  un  grupo  armado  al  margen  de la ley, se encuentre o no en  proceso  de  desmovilización  o haya sido declarado autor de delitos políticos  dentro  del  territorio nacional, no afecta el trámite de extradición, el cual  no  corresponde a la noción de proceso judicial que deba terminar con un fallo,  sino  que  se  restringe  a  la  emisión  de  un  concepto  jurídico  sobre la  viabilidad   de   conceder   o  negar  la  extradición,  cuya  decisión  final  corresponde   al   Gobierno   Nacional   en   cabeza   del   Presidente   de  la  República.   

2.   El  defensor  expone  los  siguientes  argumentos:   

2.1. Si la Constitución es norma de normas y  la  reciprocidad  es  uno  de  los fundamentos constitucionales que orientan las  relaciones  internacionales  del Estado, no cabe duda que es una exigencia en el  trámite  de  extradición,  en la medida que también debe constituir exigencia  en  la cooperación judicial internacional, ámbito dentro del que se enmarca la  extradición.   

Entonces, que la reciprocidad no la contemple  “el artículo 520 de la Ley 906 de 2004”  no  puede  entenderse  como  que  no se deba tener en cuenta, por ser uno de los pilares de  las  relaciones  internacionales  según  lo  dice  la  Constitución,  que así  vincula a todas las ramas del Poder Público.   

Por esas razones, solicita que se revoque la  providencia  impugnada  y  se  disponga  que  el  expediente  que  contiene este  trámite  de  extradición  sea  devuelto al Ministerio de Relaciones Exteriores  para que la documentación se complete en lo pertinente.   

2.2.  En  relación  con  la  práctica  de  pruebas,  señala  que  a  su  modo  de  ver reúnen los requisitos de utilidad,  conducencia y pertinencia.   

Comenta  al  respecto  que  los  principios  constitucionales  del  debido  proceso  y  defensa  no  saldrán  indemnes en un  trámite  en  el  que  no  se  permita contradecir los fundamentos y las pruebas  aportadas  por  el Estado requirente con la solicitud de extradición, cuando en  el  juzgamiento  que  allí se adelanta no intervienen los jueces de la patria y  en  el respectivo trámite no hay oportunidad de practicar las pruebas que deben  ordenarse  y  practicarse por el órgano judicial colombiano ante de entregar al  solicitado.   

Con   base   en  el  artículo  29  de  la  Constitución,  que consagra el derecho a presentar pruebas y a controvertir las  que  se  alleguen  en  su  contra,  el  defensor sostiene que sólo mediante las  pruebas  aportadas  o  solicitadas  se  pueden  controvertir los fundamentos que  edifican   el   concepto  que  debe  emitir  la  Corte  dentro  del  tramite  de  extradición.  Es  difícil  atacar con éxito la decisión que habrá de emitir  una  autoridad  judicial,  sin  que  la  parte  afectada pueda aportar pruebas o  solicitar que sean practicadas antes de la entrega del requerido.   

De  esa  forma  no  se  cumple  el postulado  universal  de  haber  sido  oído  y  vencido  en  juicio  ni  se  garantiza  el  full   equality  of  arms,  instrumentos  reconocidos por la comunidad jurídica internacional, edificadores  de la civilidad actual.   

Por  tanto,  solicita  revocar  la decisión  impugnada y en su lugar acceder a decretar las pruebas solicitadas.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.  Si  bien  la  Constitución  es norma de  normas,   que  su  artículo  9º  señala  que  las  relaciones  exteriores  se  fundamentan  en  la  soberanía nacional, en el respeto de la autodeterminación  de  los  pueblos  y  en  el  reconocimiento  de  los  principios internacionales  reconocidos  por  Colombia  y  que  la  reciprocidad  es  una de las bases de la  promoción   de   la   internacionalización   de   las  relaciones  políticas,  económicas,  sociales y ecológicas del Estado (artículo 226), la reciprocidad  no  constituye fundamento del concepto que debe emitir la Corte, pues en la fase  del  trámite  que  está  a  su  cargo  debe  atenerse  a  lo que los convenios  internacionales  o la ley le señalen, conforme lo preceptúa el artículo 35 de  la Carta.   

La    dirección   de   las   relaciones  internacionales  del país no le está asignada a la Corte sino al Presidente de  la  República,  como  Jefe  de  Estado,  Jefe  del Gobierno y Suprema Autoridad  Administrativa  (artículo  189-2 de la Constitución), de manera que estimar el  peso  del principio de reciprocidad en materia de extradición o de cooperación  judicial  internacional  es  de su exclusiva competencia, como se reiteró en la  providencia  atacada,  y en tal calidad, puede incurrir en la responsabilidad de  que  trata el artículo 198 Fundamental por los actos o las omisiones que violen  la Constitución o las leyes.   

2.  El defensor no aporta argumento novedoso  que  lleve  a  la  Corte  a  revocar  su  decisión de negar la práctica de las  pruebas  que  solicitó,  pues  insiste  en  su  posición  de  que son útiles,  conducentes  y  pertinentes,  pero  en  orden a contradecir los argumentos y las  pruebas  aportadas  por  el  estado requirente con la solicitud de extradición,  cuando,  como  lo  ha  sostenido  la  Sala  de  manera reiterada, el trámite de  extradición  no  es  el escenario adecuado para rebatir el mérito o la validez  de las pruebas obtenidas en contra de la persona reclamada.   

Además, tampoco ofrece argumento convincente  que   le  permita  entender  a  la  Corte  que  las  pruebas  en  cuestión  son  indispensables  como fundamento del concepto, en armonía con  el contenido  del  artículo  520 de la Ley 600 de 2000, dificultad que se aprecia porque unas  buscan  establecer  cómo  se orientan las relaciones internacionales del estado  requirente  o  cómo se obtuvieron las pruebas que se van a aducir en contra del  reclamado  o  que  CANO  CORREA  se encuentra en un proceso de desmovilización,  aspectos  todos  que  escapan  de  los linderos temáticos del concepto que debe  rendir la Corte.   

Por  las anteriores razones, no se revocará  la decisión impugnada.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

NO   REPONER  la  providencia  del  4  de  abril  de  2006,  por  medio  de  la  cual  se negó la  devolución  del  expediente al Ministerio del Interior y de Justicia, así como  la  práctica  de  pruebas  solicitadas  por  el  defensor de JHON EIDELBER CANO  CORREA.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                       

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                   ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN               

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                      JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                           

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                      JAVIER      DE      JESÚS     ZAPATA  ORTIZ   

             TERESA RUÍZ NUÑEZ   

Secretaria    

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