24134(04-05-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 24134  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 042  

Bogotá, D. C., cuatro (4) de mayo de dos mil  seis (2006).   

V I S T O S :  

          Decide  la  Corte  sobre  la  admisibilidad  formal de la demanda de  revisión  presentada  por  el  apoderado  especial del sentenciado LUIS ALBERTO  GONZÁLEZ  NAVARRO,  frente  al  proceso que se le adelantó en su contra por el  delito    de    tráfico,    fabricación    o    porte    de    estupefacientes  agravado.   

ANTECEDENTES :  

          1.        Los  hechos  que  dieron  origen  al  proceso  que se siguió contra  GONZÁLEZ   NAVARRO   se  descubrieron  a  raíz  de  la  información  anónima  telefónica  suministrada  a  miembros  del Grupo de Estupefacientes de la SIJIN  sobre  la  presencia  de un individuo dedicado al tráfico de estupefacientes en  el     inmueble    ubicado    en    calle    60    Sur    N°    22A-65,  apartamento 202, bloque 10, de esta  ciudad,  lugar  al  cual  se  trasladaron  los  mencionados funcionarios el 7 de  febrero  de  2004,  y  como  detectaron  movimientos sospechosos ingresaron a la  residencia  y  en  ella encontraron una bolsa con nueve envoltorios pequeños de  una  sustancia  que  resultó  ser  cocaína en cantidad de 8.387,7 gramos y una  báscula  digital,  motivo  por  el  cual  fueron  capturados los ocupantes LUIS  ALBERTO  GONZÁLEZ  NAVARRO  y Jhon Jairo Giraldo Cárdenas, e incautados dichos  elementos.   

          2.        Por  los  anteriores  episodios,  el 1° de abril de 2005 el Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito Especializado de Bogotá condenó al acusado LUIS  ALBERTO  GONZÁLEZ  NAVARRO  como  autor  penalmente  responsable  del delito de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  agravado,  a  las  penas  principales  de  dieciocho (18) años de prisión y multa de quince mil (15.000)  salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes,  a  la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  período  igual  al  de  la  pena  privativa  de  la  libertad,  sanciones  cuya  ejecución   ordenó   simultáneamente   en   el   establecimiento  carcelario.   

          3.        Apelada  la  anterior  decisión por LUIS ALBERTO GONZÁLEZ NAVARRO,  el  coprocesado  Jhon  Jairo  Giraldo Cárdenas y sus respectivos defensores, el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  al  desatar  la alzada en providencia del 26 de  julio  de  2005,  confirmó  el  fallo  de primera instancia el cual alcanzó el  carácter  de  cosa  juzgada  en esa sede en la medida que contra el mismo no se  interpuso el recurso extraordinario de casación.   

LA  DEMANDA :  

1.            Con  fundamento en la causal tercera del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000), el  libelista  solicita  la  revisión  del  proceso  porque  con posterioridad a la  sentencia  condenatoria  han  surgido  hechos  y pruebas nuevas, desconocidos al  tiempo  de los debates que establecerían la inocencia del sentenciado GONZÁLEZ  NAVARRO.   

          2.        El  acontecimiento  novedoso estaría constituido porque la única y  primera  vez  que  LUIS ALBERTO GONZÁLEZ NAVARRO concurrió a la habitación en  donde  fue  aprehendido  por  motivos completamente ajenos al delito por el cual  fue  sancionado, fue aquella en que tuvo lugar tal operativo, suceso demostrable  con  pruebas  nuevas  tales  como los testimonios de su empleador Miguel Antonio  Vargas  Parra  y  de  su  esposa  Elvia  Antonia  Díaz,  quienes dan cuenta, el  primero,  que  estuvo trabajando con él en la reparación de vehículos durante  la  mañana  de  la  fecha  de autos, en el taller ubicado en la diagonal 39 N°  118A-37  de  esta  capital,  localizado  en  el  primer piso del citado inmueble, y, la segunda, en cuanto no  sólo  corroboró  lo  anterior sino que informó sobre el asiento de la familia  por  ellos  integrada  en  el piso siguiente, material éste desconocido para el  juzgador “…porque no penetró al expediente…”.   

          3.        La  presencia de LUIS ALBERTO GONZÁLEZ NAVARRO en el lugar en donde  fue   incautado  el  narcótico  fue   erróneamente  interpretada  por  el  Tribunal  pues  de ella infirió los indicios de oportunidad para delinquir y de  mala  justificación,  cuando  en  realidad  “…sólo  estaba  de  paso en el  momento  en  que  ocurrieron  los  hechos…(…)  y no intentó huir en ningún  momento  para  evadir  la  responsabilidad…”,  acudió  a dicho sitio con el  único  propósito  de  prestar compañía a Jhon Jairo Giraldo Cárdenas cuando  se  disponía a cobrar un dinero que le adeudaban, hecho éste que no podía ser  catalogado  como  un  indicio  grave y, mucho menos, ser fragmentado en la forma  como lo hizo el juez colegiado.   

          4.        Al  plenario  nunca  arribaron  pruebas directas ni indirectas de la  responsabilidad  penal  del  sentenciado;  nadie  lo señaló como expendedor de  estupefacientes;  no  se obtuvo registro fílmico ni fotográfico de que hubiera  desplegado  dicha  actuación;  en la llamada anónima noticiosa no fue incluido  su  nombre;  tampoco  los  celadores  del  apartamento registrado aludieron a su  presencia  en  él  antes  del  descubrimiento  del  punible;  la flagrancia que  predicaron  de LUIS ALBERTO GONZÁLEZ NAVARRO los policías que intervinieron en  el  registro  que  condujo  a la incautación de la cocaína, es infundada en la  medida  en  que no lo descubrieron con dicha sustancia en sus manos y en ningún  momento  lo  inspeccionaron  corporalmente  con  el fin de hallarle residuos del  citado  material, aunque de haberlo hecho los resultados hubieran sido negativos  pues  cuando  ingresaron  las  autoridades al inmueble él se hallaba en la sala  mientras  la  droga  estaba  oculta  en  una  de  las  alcobas,  sin  que él lo  supiera.   

          5.        La   responsabilidad  penal  discernida  a  LUIS  ALBERTO  GONZÁLEZ  NAVARRO  es  objetiva  no  sólo  por  las razones antes anotadas sino porque se  demostró     la     existencia     de    un    tercer    sujeto    -el    arrendatario    del    inmueble  allanado-  con  la  prueba  documental   contractual   firmada  por  éste  y  con  la  declaración  de  la  administradora del edificio.   

          6.        Aportó  el  accionante  un  documento  suscrito  por Miguel Antonio  Vargas  Parra y el respectivo reconocimiento de la autenticidad de su firma ante  Notario,  y las copias de las sentencias condenatorias de primer y segundo grado  proferidas  en  contra  de  LUIS  ALBERTO  GONZÁLEZ  NAVARRO  con la respectiva  constancia  de  ejecutoria,  con base en las cuales solicitó la admisión de la  demanda  de  revisión y la revocatoria del fallo condenatorio dictado contra su  poderdante y, en su defecto, el dictado de absolución.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE  :   

1.            El legislador ha concebido la acción de  revisión  como un mecanismo a través del cual se busca la invalidación de una  decisión  que  ha adquirido firmeza y de la cual resulta razonable predicar que  entraña   un  contenido  de  injusticia  material  porque  la  verdad  procesal  declarada   es   opuesta   a  la  verdad  histórica  del  acontecer  objeto  de  juzgamiento,  demostración que sólo es posible jurídicamente dentro del marco  que delimitan las condiciones taxativamente señaladas en la ley.   

          2.        La  causal  de revisión aquí propuesta es la tercera del artículo  220 de la Ley 600 de 2000, es decir,   

“Cuando   después   de   la   sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas, no conocidas al tiempo  de   los   debates,   que   establezcan   la   inocencia  del  condenado,  o  su  inimputabilidad”.   

          Por  hecho  nuevo  ha  entendido  la  Sala, y así lo ha plasmado en  numerosos  pronunciamientos,  todo acaecimiento fáctico vinculado a la conducta  punible  materia del proceso, del cual no se tuvo conocimiento en ninguna de las  etapas    de    la    actuación    judicial   y   por   tanto   no   pudo   ser  controvertido.   

          En  lo  que  tiene  que  ver  con  el  concepto  de prueba nueva, la  jurisprudencia de la Sala ha expresado:   

“El  concepto  de  prueba nueva, en cambio,  hace  relación  a  un  medio  probatorio  no  incorporado  al proceso sino cuyo  surgimiento  tuvo  ocurrencia  después  de  él,  que  da  cuenta  de  un hecho  desconocido,  o  de  una  variante  sustancial  de  un  hecho  conocido  en  las  instancias  procesales,  cuyo aporte conduce a concluir, en un grado de certeza,  que se condenó a un inocente o como imputable a quien no lo era.   

          La  idea  de prueba nueva, entonces, no se limita a la circunstancia  de  que  el  medio  probatorio  no  figure aportado al proceso cuya revisión se  pretende  o  sea  posterior  a la sentencia. Se exige, además, que la evidencia  que  se  presenta  como  novedosa,  de  haber sido conocida en su momento por el  juzgador  lo  habría  llevado con seguridad a la absolución del procesado. Eso  es precisamente lo que le otorga carácter de novedoso.   

          Así  las  cosas,  la  prueba  nueva  a  que se refiere la causal de  revisión  invocada,  debe  ser  de  tal  forma  contundente  que haga surgir de  inmediato  la  idea  de  que  se  condenó a un inocente o a un inimputable como  imputable”1.   

          3.        La  naturaleza y el objeto de la acción, entraña la obligación de  expresar  la  causal  que  sustente la postulación, indicar con toda claridad y  precisión  los fundamentos de hecho y de derecho en que se funda la solicitud y  aportar  la  prueba  del  motivo o motivos indicados, de las cuales surja con un  grado  significativo  de  persuasión  la  viabilidad  de dar inicio al trámite  porque,  según  la  causal  aducida,  se perfila la verdad de la injusticia del  fallo  demandado,  exigencias  estas  cuya  ausencia  de  acreditación conjunta  conlleva al rechazo del libelo.   

          4.        En  la  demanda  el  apoderado  les  otorga  el carácter de pruebas  nuevas  a  las  manifestaciones  escritas  provenientes de Miguel Antonio Vargas  Parra  sobre la relación laboral que existió por la época delictual entre él  y   LUIS   ALBERTO   GONZÁLEZ   NAVARRO,  con  el  reconocimiento  notarial  de  autenticidad  de  la  firma  del suscriptor, y al testimonio de la señora Elvia  Antonia  Díaz,  de contenido intangible hasta ahora pues antes que aportarlo se  redujo  a solicitar su recepción, simplemente para concluir que su defendido no  fue  el autor del tráfico, fabricación o porte de estupefacientes agravado por  el cual se le sancionó.   

          Se  abstiene de demostrar la capacidad de esas nuevas circunstancias  para  derrumbar  el  acopio  probatorio compilado en el proceso y la estimación  probatoria  que hicieron los jueces de instancia, que les permitió arribar a la  convicción  de  certeza  sobre  la  autoría  y  responsabilidad  penal de LUIS  ALBERTO  GONZÁLEZ  NAVARRO, respecto de la conducta punible a él endilgada. No  formula  argumentos  sólidos que induzcan a la Sala a pensar que el sentenciado  podría ser inocente.   

          5.        La  única  declaración  allegada  por  el  actor razonablemente no  alcanza   la   entidad   jurídica   de   prueba  nueva  con  incidencia  en  la  responsabilidad  endilgada  a  LUIS  ALBERTO  GONZÁLEZ  NAVARRO,  como  tampoco  entiende  la  Corte por qué razón Miguel Antonio Vargas Parra no fue convocado  en  las  instancias  si  era que en realidad se había vinculado al proceso a un  inocente  y  se  tenía  la  certeza  de  que  otro  era  el  autor  del  delito  sancionado.   

          Frente  a  este  último  aspecto  ni el citado deponente suministra  información  que  ubique  al  sancionado dentro de un contexto fáctico ajeno a  aquel  en  el  cual  se  desarrolló  el  injusto penal investigado, tampoco, de  acuerdo  al  anuncio  de los hechos sobre los cuales atestiguaría Elvia Antonia  Díaz,  podría  ella  ubicarlo  en  un entorno diferente en el lapso durante el  cual  se  desarrolló  tal  acción,  ni  mucho  menos  contribuir  a enrutar la  investigación  hacia un tercero, individualizable o identificable como presunto  autor del atentado contra la salud pública.   

Los  datos  que  tales personas estarían en  condiciones  de  dar  a  conocer  no alcanzarían a destruir todos los medios de  prueba  que  los  falladores  tuvieron  en  cuenta  para  dictar la sentencia de  condena al aquí enjuiciado.   

          6.        La  búsqueda  de  la  declaratoria  de la inocencia de LUIS ALBERTO  GONZÁLEZ  NAVARRO  con base en la demostración de que antes de su aprehensión  en  el  apartamento  en  donde fueron incautados los 8.387,1 gramos de cocaína,  él  nunca  había  ingresado  a  dicho lugar y que la única razón por la cual  acudió  fue  para  acompañar a Jhon Jairo Giraldo Cárdenas quien le comunicó  que  cobraría  un  dinero que le adeudaban, resulta infructuosa si en cuenta se  tiene   que  tales  aspectos  fueron  ampliamente  conocidos,  controvertidos  y  descartados   en   las  instancias,  luego  en  manera  alguna  insistir  en  su  demostración    podría    servir    como    fundamento   para   derrumbar   la  condena.   

          El    fallo    de    primera   instancia   frente   a   ese   punto,  expresó:   

         

“…el  primero  (se  refiere a Jhon Jairo  Giraldo   Cárdenas)   adujo   que  se  encontraba  en  el  mencionado  inmueble  cobrándole  a  su morador RICARDO RODRÍGUEZ una deuda fruto de la venta de una  cocina  integral  elaborada  en  la  empresa  donde él trabaja; mientras que el  segundo  (alude  a  LUIS  ALBERTO  GONZÁLEZ NAVARRO) dijo que tuvo un encuentro  casual  con  JHON  JAIRO  a  quien acompañó a cobrar la citada acreencia, para  seguidamente  los  dos dedicarse a ingerir licor; coincidiendo tales acusados en  señalar  que  instantes  antes a la entrada de los policiales al inmueble donde  ellos  se  encontraban,  su  anfitrión los abandonó con la promesa de regresar  con el dinero.   

Sin  embargo, dichas versiones exculpatorias  de  los  acusados  fueron  desmentidas por el Subteniente OSCAR JULIÁN MANRIQUE  QUIROGA,  adscrito  a  la  SIJIN  MEGOB,  quien  participó  en  el operativo de  captura,  pues en declaración rendida el 24 de febrero del año próximo pasado  precisó  que  el delator anónimo les informó claramente que en el apartamento  202    del    bloque    10    de   la   calle   60   sur   N°   22A-65  se  encontraban  “JHON  JAIRO”,  quien  era  un  conocido comerciante de estupefacientes, suministrando inclusive  sus  rasgos  morfológicos,  los  cuales  coincidieron  con  los del aprehendido  GIRALDO CÁRDENAS.”   

(…)  

“Por  lo  demás,  el  argumento  de  los  acusados  acerca  de  la  presencia  en  el  apartamento  de  marras el día del  operativo  de un individuo de nombre RICARDO RODRÍGUEZ, presunto propietario de  la  sustancia  estupefaciente  incautada, por lo menos resulta cuestionable, por  cuanto  el  policial  MANRIQUE  QUIROGA  afirmó  que  durante  las  labores  de  vigilancia  que  efectuó  en las afueras de la edificación no observó a nadie  de  las  características  de  RICARDO  RODRÍGUEZ que abandonara el apartamento  referido;  amén  de  haber  señalado  que  al  indagar  al  celador  sobre  la  existencia  de  dicho  sujeto éste le dijo no conocerlo; con el ingrediente que  el  acusado  JHON  JAIRO solo le dijo que su amigo se llamaba RICARDO pero no le  suministró      datos      sobre      su     posible     identificación     ni  ubicación…”   

          En  la sentencia de segunda instancia se hizo coincidente selección  y  valoración  de  los  elementos  probatorios reseñados por el juez de primer  grado,  luego  la  causal  de  revisión  invocada por el demandante mantiene su  orfandad demostrativa.   

Además, resulta completamente inane frente a  la  solidez  de la cosa juzgada que acompaña la sentencia proferida contra LUIS  ALBERTO  GONZÁLEZ NAVARRO, recabar en la coartada por él planteada, pues antes  que  conducir  hacia  una tercera persona como única autora de la conservación  del    estupefaciente    incautado    -diferente  a  Ricardo Rodríguez, cuya participación fue debatida y  desechada  en las instancias-  deja    incólume   el   fundamento   de   los   fallos   pronunciados   en   su  contra.   

          7.        La  “errónea  interpretación”  de la presencia de LUIS ALBERTO  GONZÁLEZ  NAVARRO  en  el  escenario  delictual,  atribuida  al Tribunal por el  demandante,  eventualmente  habría podido ser planteada dentro del contexto del  recurso  extraordinario de casación que bien había podido interponer contra el  fallo  de  segundo  grado  a  través  de  la denuncia de errores de hecho en la  apreciación  o  valoración  de  la  prueba,  pero  ajenos  a  la  naturaleza y  finalidad de la acción de revisión.   

          8.        Verificado  el  incumplimiento de los requisitos establecidos en los  artículos  222  y  223 de la Ley 600 de 2000 para la elaboración de la demanda  de   revisión,   se  impone  inadmitir  la  presentada  por  el  apoderado  del  sentenciado   

          A  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de  Casación Penal,   

R E S U E L V E :  

          1.        INADMITIR   la   demanda   de   revisión  presentada  por  el  apoderado  del  condenado  LUIS  ALBERTO GONZÁLEZ NAVARRO.  Y,   

          2.        ADVERTIR   que  contra  esta  providencia  procede el recurso de reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ            

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO            

      ÁLVARO  ORLANDO  PEREZ PINZON  

MARINA PULIDO DE BARON            

       JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS            

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Autos  del  23  de  julio de 1991, rad. 16.479; del 27 de marzo de 2000, rad. 15.822; y  del 1° de junio de 2005, rad. 19.828, entre otros.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *