24046(09-02-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  24046   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 010.  

Bogotá  D.C.,  febrero nueve (9) de dos mil  seis (2006).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala en punto de la admisión  formal  del  libelo  de  casación  presentado  por  el defensor del incriminado  LUIS     ORLANDO    BAREÑO    CASALLAS,  contra  el  fallo  de  segundo  grado  proferido  por el Tribunal  Superior  de  Tunja  el  31  de  marzo de 2005, confirmatorio del dictado por el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Chiquinquirá el 13 de septiembre de  2004,  por cuyo medio lo condenó como autor penalmente responsable del concurso  de  delitos  de  homicidio  agravado  en  Omar  Javier  Pinilla  Verano  y  porte  ilegal de armas de fuego de  defensa personal.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Aproximadamente a las cuatro de la tarde del  10  de  mayo  de  1999, en la mina de esmeraldas denominada Cunas, ubicada en la  vereda  Santa  Rosa  del  municipio  de  Maripí  (Boyacá), cuando Javier  Omar  Pinilla Verano y Pacífico  Guzmán  Moreno  ingresaron  al  túnel,    fueron    seguidos    por   LUIS   ORLANDO  BAREÑO   alias   “Julio  Pico”,   Nicasio   Vega  Marín   y  José  Leonardo  Fajardo   Pérez,  quienes  luego  de  encañonar  al  primero,  dispararon  sus  armas de fuego contra Javier  Omar Pinilla, causándole la muerte.   

Con  base  en  la denuncia presentada por el  hermano  de  la  víctima,  la  Fiscalía  Seccional de Chiquinquirá dispuso la  correspondiente  indagación  preliminar  y  posteriormente  declaró abierta la  instrucción,  en  cuyo  desarrollo  vinculó formalmente mediante indagatoria a  Nicasio   Vega   Mariño  y  José Leonardo Fajardo Pérez  y   a   través   de   declaración  de  persona  ausente  a   LUIS    ORLANDO    BAREÑO   CASALLAS   y  Nelson   Pulido   Fajardo,  resolviéndoles   su   situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva sin derecho a libertad provisional como posible autor del  concurso  de  delitos  de  homicidio y porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal  respecto del primero y como presunto “autor  intelectual”  del  delito de homicidio con relación  al segundo.   

Como  los  vinculados  mediante  injurada se  acogieron  a  sentencia  anticipada,  el  trámite  continuó  respecto  de  los  ausentes  LUIS  ORLANDO  BAREÑO CASALLAS y   Nelson   Pulido   Fajardo.  Clausurada  la  etapa  instructiva,  el  23  de junio de 2000 fue  calificado  el  mérito  del  sumario con resolución de acusación; el primero,  como  presunto  autor  del  concurso  de  delitos  de homicidio agravado y porte  ilegal  de  armas de fuego de defensa personal. El segundo como determinador del  delito de homicidio investigado.   

La  fase  del  juicio  fue adelantada por el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Chiquinquirá,  despacho que una vez  surtido  el  rito  legal  correspondiente profirió fallo el 13 de septiembre de  2004,  por  cuyo  medio condenó a LUIS ORLANDO BAREÑO  CASALLAS  a la pena principal de veintiocho (28) años  de  prisión,  a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  y  al  pago  de  la correspondiente  indemnización  de perjuicios, como autor penalmente responsable del concurso de  delitos  por  el cual fue acusado. En la misma decisión condenó a Nelson  Pulido  Fajardo  por  la  conducta  objeto de acusación.   

          Impugnada  la  sentencia  por  los  defensores de los procesados, el  Tribunal  Superior de Tunja la confirmó mediante fallo del 31 de marzo de 2005,  mismo  que  ahora  es  objeto  de impugnación extraordinaria interpuesta por el  defensor  de  LUIS ORLANDO BAREÑO CASALLAS.   

LA  DEMANDA   

          Aduciendo  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial por la  presencia  de  errores  de  hecho por falso raciocinio, el demandante afirma que  los  falladores  no  aplicaron  los  artículos  7º,  232  y  238  del estatuto  procesal,  dado  que  erraron en las conclusiones derivadas de las declaraciones  de  José  Ubaldo  Laiton  y  Marco  Fidel  Sánchez Burgos  con  base  en las cuales sustentaron la sentencia de condena proferida en contra  de su representado.   

          Al  abordar  la  acreditación del reproche expresa que José    Ubaldo    Laiton   afirmó   que  aproximadamente  a  15  o  20 metros vio cuando Nicasio  Vega,   José   Leonardo   Fajardo   y   LUIS   ORLANDO   BAREÑO   ingresaron  al  túnel de la mina de esmeraldas; luego escuchó unos  disparos  y  momentos después observó que los tres regresaban con las armas en  la  mano.  También  declaró que vio cuando los referidos ciudadanos dispararon  contra la víctima.   

          A  su vez, refiere que Marco Fidel Sánchez  Burgos  expuso bajo juramento que vio a los ya citados  individuos  cuando  ingresaron  al túnel de la mina, encañonaron a  Pacífico  Guzmán  Moreno  y dispararon  contra   Javier   Omar   Pinilla   Verano,  pese  a  lo  cual,  en  el  testimonio  que  rindió en audiencia  pública,  dijo  que  en  la  comisión  del  delito  no  intervino LUIS  ORLANDO  BAREÑO,  sino  que así lo  había    declarado   inicialmente   por   exigencia   de   su   “patrón”  Luis  Alfonso Montaño.   

Entonces,  el defensor afirma que si bien el  ad  quem otorgó credibilidad  a  las declaraciones de José Ubaldo Laiton  y Marco Fidel Sánchez Burgos,  no tuvo en cuenta la retractación de este último respecto de la  intervención   de  su  representado,  por  considerarla  ajena  a  la  realidad  procesal.   

Indica  que  de acuerdo con las reglas de la  experiencia     quienes    ostentan    la    condición    de    “patrones”  en  el  occidente de Boyacá,  tienen  poder  y  capacidad  económica para influir en las declaraciones de los  testigos,    lo    cual    constituye   un   hecho   notorio   de   conocimiento  público.   

Igualmente  asegura  que  los  falladores no  tuvieron  en cuenta que los testimonios de José Ubaldo  Laiton y Marco Fidel Sánchez  Burgos  no  tienen  respaldo científico, pues para la  época  en que se cometió el delito los túneles de esmeraldas eran oscuros por  carecer  de  luz  artificial,  circunstancia que les imposibilitaba observar los  hechos  que luego narraron, de donde concluye que el propósito de los referidos  testigos  era  el  de  perjudicar a las personas que señalaron como autoras del  ilícito.   

Respecto  de la declaración de Pacífico  Guzmán,  rendida  cuatro años  después  de  sucedido  el hecho, manifiesta que le asiste razón al afirmar que  dentro  del  túnel  sólo vio dos sombras y los fogonazos al ser percutidas las  armas,  pero  que  sólo  reconoció  a  José Leonardo  Fajardo.   

Con  fundamento en lo expuesto el recurrente  considera  que  si  no  se  hubieran quebrantado las leyes de la ciencia y de la  experiencia,  el fallo proferido sería de carácter absolutorio, en aplicación  del    principio   in   dubio   pro   reo.   Por   tanto,   solicita   a   la   Sala   casar   la   sentencia  impugnada.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Cuestión previa.  

          Antes  de  pronunciarse  en  punto de la admisibilidad de la demanda  presentada   a   nombre  del  procesado  LUIS  ORLANDO  BAREÑO,  advierte  la Sala que respecto de la acción  penal  derivada  del delito de porte ilegal de armas de defensa personal, por el  cual  fue  acusado  y condenado, ha operado el fenómeno de la prescripción. Lo  anterior, por las siguientes razones:   

De acuerdo con lo establecido en el artículo  83  de la Ley 599 de 2000 (que corresponde al artículo 80 del anterior estatuto  penal),  en la etapa instructiva la acción penal prescribe en un término igual  al  máximo  de  la pena establecida en la ley, sin que sea inferior a cinco (5)  años:  En  la etapa de la causa tal término comienza a contarse a partir de la  ejecutoria  de  la  resolución de acusación por un tiempo igual a la mitad del  establecido  para  la  fase  de  instrucción,  pero  en  ningún caso puede ser  inferior a cinco (5) años.   

          Las   conductas   punibles   por  las  cuales  fueron  acusados  los  procesados  se  ejecutaron bajo la vigencia del Decreto 100 de 1980, en el cual,  el  delito  de  porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal tenía en su  artículo  201  asignada  una  pena  de  uno (1) a cuatro (4) años de prisión,  sanción  igual  a  la  establecida  ahora  en el artículo 366 de la Ley 599 de  2000,  motivo  por  el  cual  el  término de prescripción, tanto en la fase de  instrucción como de juicio, corresponde a cinco (5) años.   

          Por  tanto, si la resolución de acusación proferida en este asunto  cobró  ejecutoria el 4 de agosto de 2000, es claro que a partir de tal fecha se  reinició  el nuevo cómputo del término de prescripción por un lapso de cinco  (5)  años,  razón  por  la  cual es evidente que la acción penal derivada del  delito  de  porte ilegal de armas de fuego de defensa personal por el cual sólo  se   acusó   a   LUIS   ORLANDO  BAREÑO  prescribió  el  4  de  agosto  de 2005,  circunstancia   que  así  impone  declararlo  y,  en  consecuencia,  se  dispondrá  la correspondiente cesación de procedimiento por  tal conducta punible.   

          Debe  precisar  la  Sala  que  la  prescripción de la acción penal  señalada  en precedencia se causó días antes a cuando el proceso arribó a la  Corte  para su examen, pues el expediente fue recibido en la Secretaría el 8 de  agosto de 2005.   

         Como  consecuencia de la cesación de procedimiento determinada por  la  prescripción  de  la  acción  penal derivada del delito de porte ilegal de  armas  de  fuego  de  defensa  personal  que  se dispondrá en esta providencia,  corresponde  marginar  de  la  dosificación punitiva establecida en el fallo la  pena  impuesta al acusado BAREÑO CASALLAS  por  tal  comportamiento, quien entonces sólo quedará condenado  como autor penalmente responsable del delito de homicidio agravado.   

Como  quiera que en el fallo de primer grado  que  fuera  objeto  de confirmación por parte del Tribunal se dosificó la pena  para  el  delito de homicidio agravado en veintiocho (28) años de prisión y se  adicionó  un  (1)  año por razón del delito de porte ilegal de armas de fuego  de  defensa  personal,  se  impone marginar esta última sanción, para concluir  que   la   pena   correspondiente   a   LUIS  ORLANDO  BAREÑO    es    de   veintiocho   (28)   años   de  prisión.   

La  pena  impuesta al procesado Nelson  Pulido Fajardo permanece incólume,  dado  que  no fue acusado ni condenado por el delito de porte ilegal de armas de  defensa    personal,    sino   únicamente   por   el   punible   de   homicidio  agravado.   

Análisis  formal  de la  demanda.   

Inicialmente  es  oportuno  señalar  que el  demandante  indica  como  preceptos  violados de manera indirecta los artículos  232  y 238 del estatuto procesal penal, los cuales se refieren a la necesidad de  la  prueba  y  su  apreciación,  disposiciones  que  no tienen la condición de  normas   sustanciales,  en  cuanto  no  definen  conductas  delictivas  o  hacen  referencia  a  la punibilidad o a la responsabilidad, sino que sólo sirven como  medio  o  instrumento para arribar a los fines de las disposiciones sustantivas,  falencia  que permite asegurar que el recurrente se desentiende de la preceptiva  contenida  en  el numeral 1º del artículo 207 de la Ley 600 de 2000, según la  cual,  la  casación procede “cuando la sentencia sea  violatoria     de     una    norma    de    derecho  sustancial”   (subrayas  fuera  de  texto),  cuya  cita resulta imprescindible (numeral 3º del artículo  212 ejusdem).   

Como el censor aduce la presencia de error de  hecho  por falso raciocinio sobre la valoración de los testimonios de cargo, es  necesario  puntualizar  que  si  un tal yerro tiene lugar cuando al apreciar las  pruebas  obrantes  en  la  actuación  los  juzgadores  extraen conclusiones que  violan  las  reglas de la sana crítica, era su obligación establecer qué dice  concretamente  el  medio  probatorio,  qué  se  infirió de él en la sentencia  atacada,    cuál    fue    el   mérito   persuasivo   otorgado,   determinar  el postulado lógico, la ley científica o la máxima de  experiencia   cuyo   contenido   fue   desconocido   en   el   fallo,  debiendo a la par indicar su consideración correcta, identificar  la   norma   de  derecho  sustancial  que  indirectamente  resultó  excluida  o  indebidamente  aplicada  y  finalmente,  demostrar  la  trascendencia  del error  expresando  con  claridad  cuál  debe  ser  la adecuada apreciación de aquella  prueba,  con  la indeclinable obligación de acreditar que la enmienda del yerro  daría  lugar a un fallo esencialmente diverso y favorable a los intereses de su  representado, proceder que no acometió.   

En efecto, el censor se limita a señalar que  los   sentenciadores   no   ponderaron   adecuadamente   las   declaraciones  de  José   Ubaldo   Laiton  y  Marco  Fidel Sánchez Burgos,  pero  no  especifica  el  principio  lógico,  la  ley científica o la regla de  experiencia  cuyo  contenido fue desconocido en el fallo, ni precisa por qué la  retractación  del  segundo de los nombrados debía prevalecer sobre su versión  inicial.  Además,  ningún  esfuerzo adelanta por demostrar que la enmienda del  yerro  que  denuncia  conduce  a  trastocar  la  atribución  de  justicia de su  procurado.   

Sin dificultad advierte la Sala que la labor  del  casacionista  se  circunscribió  a plasmar su personal apreciación de las  pruebas  y  cotejarla  con  la  planteada  por  los  falladores  en la decisión  impugnada,  proceder inadmisible en este recurso de índole extraordinaria, dada  la  dual  presunción de legalidad y acierto que le asiste a la sentencia objeto  de reproche.   

Como  finalmente  el  defensor afirma que se  violó  el  principio  in  dubio  pro  reo,  encuentra la Sala que en tal caso debía adentrarse a especificar  qué  aspectos  no  fueron debidamente dilucidados y probados en la actuación y  daban  lugar a la conformación de dudas trascendentes sobre la materialidad del  ilícito  o  la  responsabilidad  del  procesado,  sin  que baste la afirmación  indemostrada  de  que  no existía “prueba suficiente  para condenar”.   

          Adicional  a  lo  anterior  se  encuentra  que  pese  a solicitar la  casación  del fallo objeto de reproche, el impugnante no precisa cuál debe ser  el  sentido  de  la  sentencia  de  reemplazo  que solicita, razón de más para  advertir  graves  inconsistencias  en el libelo objeto de estudio que conducen a  su rechazo.   

En  suma, estima la Sala que si el censor no  sujeta  su  libelo  a los cánones que gobiernan la postulación y demostración  de  las censuras que presenta contra el fallo de segundo grado y, de acuerdo con  el  principio  de limitación que gobierna el trámite casacional la Corte no se  encuentra  facultada para enmendar las falencias de aquel, de conformidad con lo  dispuesto  en  el  artículo  213  de  la  Ley 600 de 2000 se impone de plano la  inadmisión de la demanda.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          1.        DECLARAR   prescrita   la  acción  penal  derivada  de  la  conducta  punible de porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal, por las razones expuestas en la anterior motivación.   

          2.        ORDENAR, en consecuencia, la cesación del  procedimiento  adelantado  contra  el  procesado  LUIS  ORLANDO   BARREÑO   CASALLAS   por   el   mencionado  delito.   

3.            PRECISAR  que,  por  razón de la prescripción que aquí se decreta, la pena principal impuesta  al    procesado    BARREÑO   CASALLAS   por  el  delito de homicidio agravado es de veintiocho (28) años de  prisión.   

         4.                      INADMITIR  la demanda  de  casación interpuesta por el defensor del procesado  LUIS     ORLANDO    BAREÑO    CASALLAS,   por  los  argumentos  expuestos  en  la  parte  motiva  de  esta  decisión.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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