20140(09-03-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20140  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

                                      YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

Aprobado Acta N° 21.  

Bogotá,  D.  C.,  marzo  nueve (9) de dos mil seis (2006).   

VISTOS:  

Decide  la  Sala  el  recurso  de  casación  interpuesto  por el defensor del procesado RUBÉN DARÍO ZULUAGA ZULUAGA, contra  la  sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior de Bogotá, mediante la cual  confirmó,  con  algunas  modificaciones,  la  dictada  anticipadamente  por  el  Juzgado  34  Penal  del  Circuito  de  esta  misma  ciudad  que lo condenó como  cómplice  penalmente  responsable  de  las  conductas  punibles de peculado por  apropiación y contrato sin cumplimiento de requisitos legales.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.  Los  primeros  fueron  tratados  por  el  Procurador Delegado de la siguiente manera:   

“A instancias de Diego Fernando Henao Toro,  Jefe  de  la  Biblioteca  del  Senado  de  la  República, RUBÉN DARÍO ZULUAGA  ZULUAGA  celebró  en  junio y octubre de 1996 con el Director Administrativo de  dicho  ente  legislativo  tres  contratos  para el suministro de papelería (dos  como  representante legal de “RUBEZPAL” Ltda., y otro a nombre de un tercero  “LUIS  F.  PAPELES”  Ltda.), por valores de $60.726.726.oo, $56.500.000.oo y  $57.420.000.oo,  en  su  orden,  con  el  simple  compromiso  de  presentar  las  facturas,  realizar  los  cobros  y  entregar  el  dinero  al citado funcionario  público,  pues  éste se encargaba de los trámites, pólizas y consecución de  los respectivos elementos contratados.”   

2.  Abierta  la  investigación  y vinculado  legalmente  al  proceso RUBÉN DARÍO ZULUAGA ZULUAGA, la Fiscalía 16 Seccional  de  Bogotá  mediante  resolución  del  17 de abril de 2001 le dictó medida de  aseguramiento  de detención preventiva como cómplice de las conductas punibles  de   peculado   por  apropiación  y   celebración  de  contratos  sin  el  cumplimiento de requisitos legales.   

3.  Con fecha 16 de julio siguiente la misma  Fiscalía  en el trámite de sentencia anticipada le formuló los mismos cargos,  imputación  que  el  procesado  asistido  por  su  defensor  y en presencia del  Ministerio Público aceptó.   

4.  Correspondió  conocer  del  asunto  al  Juzgado  34  Penal  del Circuito de esta ciudad que el 17 de agosto de ese mismo  año  condenó  al  acusado a la pena de noventa y tres (93) meses de prisión y  multa  equivalente  a  quinientos  cuarenta  y  siete  (547)  salarios  mínimos  mensuales  legales vigente, a las accesorias de inhabilidad para el ejercicio de  la  actividad  de  comerciante  y similares actividades y la interdicción en el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un tiempo igual a la sanción  privativa   de   la   libertad,   declaró  que  no  había  lugar  al  pago  de  indemnización  de  perjuicios  y  revocó la detención domiciliaria que venía  disfrutando,    como   cómplice   penalmente  responsable  de  los  cargos  formulados en el acta de imputación para sentencia anticipada.   

5. La providencia anterior fue apelada por el  defensor  del  procesado  y  el  Tribunal Superior de Bogotá el 20 de noviembre  siguiente  la confirmó, pero modificó la pena principal señalando que quedaba  en  ochenta  y  nueve  (89)  meses  y  diez  (10)  días  de prisión y multa de  $85.144.664,   equivalentes   a   297.90  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes,  decisión contra la cual el mismo recurrente interpuso y sustentó el  recurso extraordinario de casación que ahora se decide.   

LA DEMANDA:  

1.  Al  amparo  de  la  causal  primera  de  casación  del  artículo  207  de  la  ley  600  de  2000, apartado primero, el  demandante  formula  un  único  cargo  contra  la  sentencia  proferida  por el  Tribunal,  acusando que incurrió en violación directa por aplicación indebida  de  los  artículos  31,  58,  59,  60  y  61  de  la ley 599 de 2000 y falta de  aplicación  de  los artículos 26, 61, 64, 65 y 66 del decreto ley 100 de 1980,  yerro  que llevó a que al procesado se le fijara una dosimetría desfavorable a  sus  intereses quien debió ser sancionado con una pena significativamente menor  a la que finalmente le fue impuesta.   

2.  Luego de hacer algunos comentarios sobre  los  principios  de  favorabilidad y legalidad, afirma que de lo que se trata es  de  aplicar  los criterios de tasación punitiva vigentes al acto imputado o los  que  ultractivamente  sobrevengan  a  favor del acusado, pero no puede admitirse  que  se  apliquen  indistintamente las reglas de tasación punitiva sin tener en  cuenta  los  lineamientos vigentes a la comisión del hecho, los que en vigencia  del   derogado   decreto   ley  100  de  1980  gozaban  de  movilidad  y  no  de  “inmovilidad”  como  sucede ahora con los parámetros establecidos en la ley  599 de 2000, con la determinación de cuartos punitivos.   

3. Encuentra que el juez de primera instancia  no  tuvo  en cuenta el principio de favorabilidad, mientras el Tribunal sí hizo  referencia  a  esa  garantía  fundamental,  pero al aplicar los alcances de tal  principio  incurrió  en  los desaciertos de interpretación sobre los preceptos  antes  citados, porque en verdad los criterios de punibilidad establecidos en el  código   penal  de  1980  eran  más  benignos,  en  cuanto  que  allí  no  se  establecían  los  cuartos  de  movilidad  a  los que ahora se refiere el actual  estatuto punitivo.   

4. Bajo tales aspectos la pena a imponer, al  haberse  acogido  las  directrices  del artículo 61 del código penal anterior,  nunca,  ni  aún en caso de suma gravedad de la conducta punible, en el peculado  por  apropiación,  el quántum punitivo a partir del cual se hubiera empezado a  efectuar  la  individualización  de  la pena hubiera alcanzado el de 132 meses,  sumatoria  a la que llegó el juez de primera instancia, o de 121 meses, como lo  hizo  el  ad  quem,  pues  en  el  primero de los casos se estaría aumentado al  mínimo punitivo   

de  72 meses            –peculado   agravado  por  la  cuantía-  el  desbordado  aumento  de  60   meses   de  prisión  (5  años)  y  en el segundo  49   meses   de   prisión   (4   años),   

de  manera  que no se partió de un quántum  punitivo  acorde  con los lineamientos del artículo 61 del decreto 100 de 1980,  sino  con  las  reglas  de  dosificación punitiva actuales, desde todo punto de  vista más rígidas.   

5.  El  desacierto denunciado repercutió en  los  beneficios  punitivos  de  las  rebajas  de pena por confesión y sentencia  anticipada  que  se  vieron ostensiblemente alterados en contra de los intereses  del procesado.   

Por tanto, solicita a la Sala casar el fallo  para que en su lugar se profiera el que en realidad corresponda.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO:  

1. El Procurador  Tercero Delegado para  la  Casación Penal al ocuparse del único cargo formulado por el recurrente, lo  hace de la siguiente forma:   

2.  Con  la  implementación  del sistema de  cuartos  punitivos  dentro  del  proceso  de  dosificación  punitiva  quiso  el  legislador  del  año  2000  restringir  la  discrecionalidad  del  juez  en  la  tasación  de  la  sanción,  otorgada  de  manera  más amplia bajo la anterior  normativa,  la  cual se ubicaba dentro de los límites mínimos y máximos de la  respectiva  descripción  legal  espacio  en  el  que  podía  moverse según la  gravedad  y  modalidades  del  hecho  punible,  el  grado  de  culpabilidad, las  circunstancias  de atenuación o de agravación y la personalidad del procesado,  mientras  que  actualmente  de  acuerdo  con  las  condiciones  de menor o mayor  punibilidad   concurrentes  el  ámbito punitivo se divide objetivamente en  cuartos inferiores, medios y superiores.   

3. Este sistema que establece el criterio de  imponer  el  mínimo  de  la  pena  en  caso de presentarse sólo circunstancias  atenuantes  o  el  máximo  de  únicamente concurrir agravantes de que trata el  artículo  61  de  la  ley  599  de  2000,  fue declarado exequible por la Corte  Constitucional  en  sentencia C-1068 del 10 de octubre de 2001, con ponencia del  Magistrado  Rodrigo  Escobar  Gil,  ante la eventual pretermisión del principio  superior  de  igualdad  respecto  de disposiciones del Código Penal Militar que  idénticamente  con  el  decreto  100  de  1980 fija esos parámetros, porque el  amplio  margen del juez queda circunscrito a los derroteros trazados previamente  por el legislador.   

4. El casacionista atribuye error al Tribunal  en   el   indebido   proceso  hermenéutico  sobre  el  derecho  fundamental  de  favorabilidad  que le impidió fijar los parámetros de individualización de la  pena  conforme  al  Código  Penal  anterior, porque en su parecer el sistema de  cuartos    del    nuevo    ordenamiento   le   resultaba   desfavorable   a   su  defendido.   

5.  Ante la total ausencia de imputación en  el  acta  de  formulación de cargos de circunstancias de mayor punibilidad, era  vedado  al  juez  incluirlas  en  el  fallo a efectos de situarse en los cuartos  punitivos  medios  como  lo  hizo,  por  ese  motivo  con razón el Tribunal las  desechó para centrarse en el primer cuarto.   

6. Bajo este contexto no le asiste razón al  recurrente   al   echar   de   menos   la   aplicación   de  los  criterios  de  individualización  de  la  pena del ordenamiento punitivo anterior, porque ante  la   inexistencia   de  circunstancias  de  agravación  punitiva,  conlleva  el  benéfico  tratamiento  para el condenado de que la sanción no puede superar el  cuarto  mínimo,  situación  que diferiría en el evento de que al menos una de  aquellas   se   presentara   toda   vez  que  la  pena  debería  superar  dicho  cuarto.   

7. No obstante lo anterior, es ostensible el  yerro  del  ad quem cuando de  la  punibilidad  base por  la conducta punible más grave concurrente en la  redosificación  punitiva  no  tomó la figura de la complicidad como fundamento  real  modificador  de  los  límites de la sanción, sino que de manera indebida  rebajó  una  sexta  parte sobre la pena de 121 meses ya individualizada, cuando  no  queda  duda que los factores legales de disminución de 1/6 a la 1/2 afectan  aquellos  límites,  forma  que  también  adoptó  para  dosificar  la  pena en  relación con el delito que concursaba.   

8. Enseguida muestra el ámbito punitivo para  el  cómplice  en  los delitos objeto de este asunto, para poner de presente que  el  Tribunal  conformó  indebidamente  el ámbito punitivo al superar el cuarto  mínimo  al  partir de una pena deducida de 100 meses, 25 días, para proceder a  continuación  a realizar las reducciones por confesión y sentencia anticipada,  sobre  tal  residuo, porque en todo caso la sanción para la conducta punible de  peculado  por  apropiación  no  podía  superar el máximo del primer cuarto de  83,25  meses  que  con las rebajas de confesión (1/6) y de sentencia anticipada  (1/3)  arrojaba  una  sanción en definitiva de 46,25 meses. En relación con el  delito  de  celebración  de contratos sin cumplimiento de requisitos legales de  los  48  meses  tras  las  rebajas  progresivas antes aludidas, daba un total de  26,66  meses,  aspectos  que  hacían  que  la pena no superara por el fenómeno  concursal los 72,91 meses.   

9.  Bajo  estos parámetros, aunque el cargo  que  contiene  la  demanda  está adecuadamente perfilado por los senderos de la  causal  primera  de  casación, como no se trata de un yerro hermenéutico sobre  el  principio  de  favorabilidad,  sino sobre los criterios legales establecidos  para  uno  de  los factores reales modificadores de la sanción, el libelo ha de  desestimarse,  pero  deberá la Corte hacer uso de la facultad que le concede el  artículo  216  del  estatuto  procesal  penal y casar en forma parcial el fallo  para  que  la  sanción  de  prisión  se individualice en concreto a partir del  cuarto  mínimo  en  relación  con  el ámbito de punibilidad previsto para los  aludidos  delitos con la correspondiente ponderación de los fundamentos para la  individualización  de  la  pena  que establece el artículo 61 de la ley 599 de  2000.     

Por  lo  anterior,  solicita  a  la Sala que  desestime  el cargo propuesto y en su lugar, en forma oficiosa case parcialmente  la  sentencia  y  dicte  la  de  sustitución  que redosifique la pena principal  privativa de la libertad y las accesorias también impuestas.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

Se  le  plantean  a  la  Sala  dos problemas  jurídicos:  (i)  existió  violación  al  principio  de  favorabilidad  con la  aplicación  del  sistema de los cuartos en la tasación punitiva previsto en el  artículo  61  de  la ley 599 de 2000 a unas conductas ocurridas en vigencia del  decreto  100 de 1980 (según el demandante), (ii) se equivocó el Tribunal en la  fijación   del   marco   punitivo   (concepto   del   Procurador  judicial),  y  oficiosamente  advierte  desde ya la Corte (iii) se habrían tenido en cuenta en  la  sentencia  circunstancias  genéricas  de agravación punitiva que no fueron  imputadas en la acusación.   

En    ese    orden    se    tiene    lo  siguiente:   

1. Uno de los componentes del debido proceso  es  la  garantía  del  principio  de  favorabilidad  según el cual, en materia  penal,  la ley permisiva o favorable, aún cuando sea posterior, se aplicará de  preferencia   a   la   restrictiva  o  desfavorable1.   

2.  El  Tribunal llegó a la conclusión que  frente  al  delito de peculado por apropiación resultaba más favorable para el  procesado  la  ley 599 de 2000, en tanto que el artículo 133 del decreto 100 de  1980  contemplaba  como  pena  principal  de  seis  (6)  a  quince (15) años de  prisión,  multa  equivalente  al  valor  de  lo  apropiado  e  interdicción de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo lapso de la sanción privativa de  la  libertad,  y  de acuerdo con el inciso 3° de la misma norma, si el valor de  lo  apropiado  supera  200 salarios mínimos legales mensuales vigentes, la pena  se  aumentará  hasta  en  la  mitad; mientras que el nuevo estatuto regulaba la  prisión  de  la misma manera pero la sanción pecuniaria resultaba más benigna  en  tanto  que  será  igual  al  valor  de  lo  apropiado  pero  sin superar el  equivalente a 50.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

En  relación  con  la  conducta  punible de  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos legales se sancionaba en el artículo  146  del  estatuto  punitivo  anterior con pena de prisión de cuatro (4) a doce  (12)  años y multa entre 10 y 50 salarios mínimos mensuales vigentes, en tanto  que   la  nueva  codificación  sanciona  la  misma  conducta  –art.  410-,  con sanción privativa de  la  libertad  igual  pero  la  multa  es de 50 a 200 salarios mínimos mensuales  legales  vigentes  e  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  publicas  de  cinco  (5)  a  doce  (12)  años, luego es más favorable la norma  anterior.   

3.  El  ad  quem  igualmente   consideró   que   los   parámetros  de  dosificación  punitiva de la ley 599 de 2000 resultaban más favorables que los  del  anterior,  pues  el  artículo  61  del  decreto  100  de 1980 concedía al  juzgador  la  facultad  de establecer la pena, dentro de los límites legales de  acuerdo  con la gravedad y modalidades del hecho punible, el grado culpabilidad,  las  circunstancias  de  agravación o atenuación y la personalidad del agente,  mientras  que  el nuevo sistema en su artículo 60 determina, entre los límites  mínimos   y   máximos,   reglas  de  movibilidad  que  restringen,  de  manera  apreciable, la discrecionalidad del juez.   

4. Precisamente en los fundamentos para la  individualización  de  la pena que establece el artículo 61 del actual Código  Penal  radica  la  inconformidad  del casacionista, para quien esta sistemática  resulta desfavorable frente a la anterior normativa.   

Lo  primero que encuentra la Sala, como así  lo   precisó  acertadamente  el  Procurador  Delegado,  es  que  la  mencionada  preceptiva  pasó  el examen de constitucionalidad realizado por la corporación  encargada  de  la  materia  que  al contrastar los sistemas de graduación de la  pena    contenidos    en    el    Código    Penal    de    1980    –que  son  los mismos del Código Penal  Militar-  y  los  de  la  ley  599  de  2000,  llegó  a  la  conclusión que la  disposición  acusada  establece,  para  la  individualización  de la pena, una  metodología  distinta  de la codificación anterior, en tanto que al dividir el  ámbito  punitivo  de  movilidad  previsto por la ley, restringe la facultad del  juzgador  para  imponer  la sanción, señalándole de manera precisa en cuál o  cuáles  de  los  cuartos  debe  moverse  en cada caso concreto, mientras que la  precedente  señalaba  las hipótesis que dan lugar a la aplicación del máximo  o  del  mínimo  de las penas previstas en el ordenamiento jurídico, dejando un  amplio margen al juez para la individualización de las mismas.   

En  ese  análisis  encontró que uno y otro  sistema  responde  a  universos  distintos,  motivo  por el cual el análisis de  constitucionalidad  no  procede  sobre la comparación de uno u otro, sino de la  validez  que  cada  uno  de ellos, intrínsecamente considerados, tenga frente a  los  postulados de la Carta, preceptos que no afectan ni la tipificación de las  conductas  punibles,  ni las penas que resultan aplicables, ni los criterios que  habrá  de  tener  en  cuenta  el juez para individualizar la pena, aspectos que  estás previstos en otras disposiciones.   

Estamos frente a una diferencia sustancial en  la  metodología  que debe de aplicar el juez, de la cual no necesariamente  se  deriva  una  diferencia  de  trato.  Así,  en  el evento hipotético de una  conducta  que tuviese prevista la misma sanción en ambos ordenamientos, la pena  que  se  imponga a quien resulte condenado podría ser la misma, aplicando uno u  otro  sistema, porque  nada impide que el juez, en el sistema que le brinda  un  mayor  margen  de  apreciación  decida  acoger el criterio que para el otro  sistema  ha  sido  predeterminado  por  el  legislador,  o,  simplemente, que el  resultado  de  la  aplicación  de los dos sistemas termine siendo el mismo, por  virtud  de  la  coincidencia  entre  la  pena, que dentro de un amplio margen de  valoración,   fije   el   juez   conforme  a  los  criterios  legales  para  la  individualización  de  la  misma,  y  la  que  se  imponga como culminación de  idéntica  valoración pero restringida por los parámetros establecidos de modo  general por el legislador.   

…  

Se  trata, en realidad, de dos metodologías  distintas  para  determinar  la  manera  cómo  habrá de proceder el juez en el  momento  de  individualizar  la  pena,  ninguna  de  las  cuales,  en  sí misma  considerada, puede calificarse como más favorable o más gravosa.   

    

Y, en ese entendido llegó a la conclusión  que el sistema de la ley 599 de 2000,   

Se orienta a conseguir que la aplicación de  las   penas  sea  más  homogénea,  limitando  para  el  efecto  el  margen  de  apreciación  del  juez,  al  imponerle  unos  parámetros  predefinidos  por el  legislador.  El  sistema del Código Penal Militar, por contraste, privilegia la  libertad  de  apreciación que debe tener el juez para ajustar la pena imponible  de  acuerdo con las circunstancias del caso concreto2.   

5. Sobre este tema también se ha ocupado  esta  corporación  para  señalar que de manera anticipada no se puede plantear  en   abstracto   criterios   de   favorabilidad   con  respecto  al  sistema  de  dosificación  punitiva que establecen los códigos penales de 1980 y 2000, sino  que  el análisis de cuál normatividad regula de manera más benigna el método  de  dosificación  punitiva  dependerá  del  estudio  de cada caso en concreto,  porque  lo  que  puede  ser  benéfico  para  unos  puede  ser  perjudicial para  otros.   

Lo  que sí se puede destacar de uno y otro  método,  es  que el consagrado en el código de ahora modula en forma mucho mas  precisa  la  discrecionalidad  del  juez  al  dosificar  la pena, y la limita al  establecer  objetivamente  unos  márgenes  mucho  mas  precisos  que apretan el  margen  de  movilidad  que  era  mucho  mas  amplio  en  el régimen del código  derogado.     

Ahora, si del examen concreto que entre uno  y  otro  sistema se haga, resulta ser que es mas generoso el del nuevo estatuto,  deberá  preferirse  éste  en  detrimento  del otro por virtud del principio de  retroactividad  de  la  ley  mas  favorable;  pero  si  es  aquel el que mejores  consecuencias  trae  para el justiciable, la norma anterior debe preferirse a la  nueva,   todo  lo  cual,  como  se  ha  dicho,  le  correspondía  demostrar  al  demandante3.   

En   este   precedente  se  llegó  a  la  conclusión  que el cp de 1980 no dejaba al arbitrio del juez la fijación de la  pena,   

pues se debía tener en cuenta la naturaleza  y  gravedad  de  la  conducta,  es decir, el desvalor de acción y de resultado,  como  categorías  omnicomprensivas  de  la  forma de ejecución del hecho y del  daño  o  peligro en que se manifiesta la antijuridicidad del comportamiento, en  orden a brindar una respuesta proporcional a la agresión causada.   

Bien puede decirse con palabras de la Sala,  que  la  norma corresponde y se articula con “la libertad de configuración de  que  dispone  el  legislador  para señalarle a las diversas especies de delitos  diferentes  consecuencias  punitivas  de  acuerdo,  entre  otras razones, con la  naturaleza  del  bien  jurídicamente  protegido”, y con la “facultad que le  confiere  al  juzgador para que en cada caso valore las circunstancias concretas  que  rodean  el  hecho  específico,  atendiendo  por  ejemplo la intensidad del  injusto,  que  bien  puede medirse por los efectos nocivos de la conducta que se  reprime.”   4   

Conducta,  lesividad y proporcionalidad, se  constituyen  así  en  el primer presupuesto de la determinación judicial de la  pena.   

En   un   segundo   momento  al  juez  le  correspondía,  como  también  ahora,  establecer  el grado de culpabilidad, es  decir,  el  dolo,  culpa  o preterintención conque se actuó, como “formas de  culpabilidad”,  según  el  entendimiento de la elaboración teórica de corte  neoclásico muy propia del código derogado.   

En  tercer lugar, debía considerar el juez  la  personalidad  del  procesado,  no  desde luego en perspectiva de su especial  peligrosidad,  sino  en la forma como se hubiese manifestado aquella en la   ejecución de la conducta punible.   

En cuarto lugar, considerar las agravantes y  atenuantes,  en  su  relación  con los desvalores de acción y de resultado, el  grado  de  culpabilidad,  o la personalidad del procesado, y no por fuera de las  categorías  dogmáticas  indicadas,  pues  si  se  observa,  para citar solo un  ejemplo,  el haber obrado por motivos altruistas es tema que tiene relación con  el  desvalor  de  acción,  así  como  el  procurar  hacer  menos  nocivas  las  consecuencias  del  hecho  es tema que tiene vinculación con la degradación de  los  efectos perniciosos de la conducta frente al bien jurídico, en el marco de  los desvalores de acción y de resultado que conforman el injusto.   

Todo  ello, desde luego, en orden no solo a  establecer  la  pena  para  el delito único, sino para la conducta mas grave, y  para  la que adhiere a ésta, cuando de regular la pena para el caso de concurso  de conductas punibles se trata”.   

6.  El casacionista atribuyó equivocación  al  Tribunal  en el indebido proceso intelectivo sobre el derecho fundamental de  la  favorabilidad  que  le impidió fijar los parámetros de invidualización de  la  pena  conforme  al  decreto  100 de 1980, porque en su parecer el sistema de  cuartos  establecido  en  el  artículo  61  de  la ley 599 de 2000 le resultaba  desfavorable  al  procesado,  sin  acreditar el por qué de su aserto, pero como  enseguida  se  verá no se trataba de un yerro hermenéutico sobre tal garantía  fundamental,  sino  sobre  los  criterios  legales  establecidos para uno de los  factores  reales  modificadores  de  la  sanción  y  la indebida atribución de  circunstancias genéricas de agravación.-   

Bajo  estos parámetros, se desestimará la  demanda.   

Casación      oficiosa:   

1.  En el proceso de dosificación punitiva  el  Tribunal  llegó  a  la  conclusión  que  el  sistema de la ley 599 de 2000  resultaba  más  favorable  para  el  procesado, de manera que al ocuparse de la  conducta  punible  más  grave  que  lo  era  la  de peculado por apropiación a  título  de  cómplice  consideró que el mínimo de la sanción correspondía a  72  meses de prisión y “hasta un cuarto más que para el caso llegaría a 121  meses  y  15  días. La Sala partirá, entendiendo la entidad del evento, de 121  meses de prisión.”   

A  lo anterior hizo una disminución de una  sexta   parte   por   la  responsabilidad  atribuida  a  título  de  cómplice,  equivalente  a  24  meses  y  5 días, para un guarismo de 100 meses y 25 días.   

Enseguida   efectuó   las   rebajas  por  confesión   y   sentencia   anticipada   (una   sexta   y  una  tercera  parte,  respectivamente),   

“dando  como  resultado  cincuenta y seis  (56)  meses  de  prisión que será en definitiva la pena  básica luego de  la cual se aplicará la regla del concurso delictivo.”   

2. De igual forma procedió en relación con  el delito de contrato si cumplimiento de requisitos legales.   

3.  Con  este  proceder  el  ad  quem incurrió en desacierto cuando no  tomó  la  figura de la complicad como fundamento modificador de los límites de  la  pena,  sino  que  rebajó una sexta parte sobre la pena inicial de 121 meses  previamente  individualizada, cuando lo real es que la disminución de 1/6 parte  a  la  1/2  (art.  24  D.100  de  1980,  30  de  la ley 599 de 2000 –complicidad-)   afectaban   aquellos  límites.   

En  este  punto el ámbito punitivo para el  cómplice  en  las  conductas punibles imputadas al acusado, como con acierto lo  plasmó    en    su    concepto   el   Procurador   Judicial,   corresponde   al  siguiente:   

DELITO             

PENA  MÍNIMA             

PENA  MÁXIMA  

Peculado   por  apropiación             

6 años   

(72 meses)            

15 años   

(180 meses)  

Agravado  por  la  cuantía (+200 s.m.l.m.)   

Aumento hasta en la mitad            

72 meses             

+90 meses   

270 meses  

Complicidad   

(disminución de 1/6 a 1/2)            

–     36  meses             

–     45  meses  

Límites  mínimo y  máximo             

36 meses             

225 meses  

Ámbito    de  punibilidad   

Factor            

189 meses   

47,25 meses  

Primer  cuarto             

36 meses             

83   meses,   7  días  

Segundo  cuarto             

83   meses,   7  días             

130   meses,  14  días  

Tercer  cuarto             

130 meses, 14 días             

177   meses,  21  días  

Cuarto  cuarto             

177   meses,  21  día             

225 meses  

DELITO             

PENA  MÍNIMA             

PENA  MÁXIMA  

Contrato   sin  cumplimiento de requisitos legales.             

4 años   

(48 meses)            

12 años   

(144 meses)  

Complicidad  (disminución 1/6 a 1/2 )             

–     24  meses             

–     24  meses  

Límite  mínimo  y  máximo             

24 meses             

120 meses  

Ámbito    de  punibilidad   

Factor            

96 meses   

24 meses  

Primer  cuarto             

24 meses             

48 meses  

Segundo  cuarto             

48   meses,   1  día             

72 meses  

Tercer  cuarto             

72   meses,   1  día             

96 meses  

Cuarto  cuarto             

96   meses,   1  día             

120 meses  

4.  Otro  desacierto en que incurrieron los  jueces de instancia es el siguiente:   

4.1.  El  Juez  34  Penal  del  Circuito de  Bogotá   encontró  que  en  el  proceso  seguido  contra  ZULUAGA  ZULUAGA  se  demostraban  más  circunstancias  genéricas  de  agravación  punitiva  que de  atenuación,   

pues  nótese  cómo  a pesar de carecer de  antecedentes  penales,  se  incurrió  en  los  agravantes  contemplados  en los  numerales  1,  9  y  10  del  artículo  58 del cp., pues la conducta punible se  ejecutó  sobre  recursos  que  podían  ser  destinados a actividad de utilidad  común  o  satisfacción  de necesidades básicas de la colectividad, obrando en  coparticipación  criminal  con  el  jefe  de la Biblioteca y por la educación,  capacitación   y   posición  que  ocupa  el  encausado  en  nuestra  sociedad,  ejecutando   labores   de   comercialización   de   papelería,  en  su  propia  empresa.   

   

4.2.  En  relación  con las circunstancias  genéricas  de  agravación  punitiva  el  Tribunal consideró que no encontraba  ninguna  razón  por  la  cual no fuera posible esa atribución en la sentencia,  soslayando  uno  y otro que tales circunstancias no fueron imputadas fáctica ni  jurídicamente  en  el  acta de formulación de cargos para sentencia anticipada  llevada  a  cabo el 6 de julio de 2001 por la Fiscalía 16 Seccional de Bogotá,  luego en el fallo no podían ser atribuidas.   

5. Si no concurrían  circunstancias de  agravación  punitiva  y  sí  de atenuación, dado que el procesado no registra  antecedentes  penales, era benéfico el tratamiento punitivo a que se refiere la  ley   599   de   2000   porque   la   sanción   no   puede  superar  el  cuarto  mínimo.   

Bajo  este  contexto  la  sanción  para el  delito  de  peculado por apropiación no podía sobrepasar el máximo del primer  cuarto,  esto  es,  83 meses y 7 días que con las rebajas de confesión (1/6) y  de  sentencia  anticipada  (1/3)  que otorgaron los jueces de instancia arrojaba  una  pena  en  definitiva de 46 meses y 8 días. Y, frente a la conducta punible  de  contrato  sin  el  cumplimiento  de  requisitos legales luego de las rebajas  progresivas  antes  indicadas,  daba  un  total de 26,66 meses, de manera que la  sanción  por  el  fenómeno  concursal  imputado  no  podía  superar los 72,91  meses.   

6.  Bajo  el contexto anterior, la Sala en  ejercicio  de  las  facultades  otorgadas  por el artículo 216 de la ley 600 de  2000  casará oficiosa y parcialmente el fallo, para declarar que atendiendo los  criterios  establecidos  en  el  artículo  61  de  la  ley  599 de 2000 dada la  gravedad  de  las  conductas  imputadas en tanto se defraudó la administración  pública  mediante  la  contribución  de  un  particular con funcionarios de la  Biblioteca  del  Senado  de  la  República  que  resultó  eficaz  a  los fines  perseguidos,  al igual que la necesidad de la pena y la función que de la misma  ha  de  cumplir  en la situación del procesado RUBÉN DARÍO ZULUAGA ZULUAGA, y  la  figura  del  concurso  de  conductas  punibles, fijará en setenta y un (71)  meses  de  prisión  e  interdicción  en  el  ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  lapso,  la  pena  que  ha  de cumplir el acusado como  cómplice  penalmente  responsable  de  las  conductas  punibles de peculado por  apropiación y contrato sin cumplimiento de requisitos legales.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

1.- DESESTIMAR la demanda  de casación presentada por el demandante.   

2.-  CASAR  oficiosa  y  parcialmente la sentencia.   

3.-  Fijar  en  setenta  y un (71) meses de  prisión  e  interdicción  en  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas  públicas  la  pena  principal  que  ha  de  cumplir  el procesado RUBÉN DARÍO  ZULUAGA  ZULAUGA,  como  cómplice penalmente responsable de los delitos materia  de imputación.    

4.-  En  lo  demás  el  fallo impugnado se  mantiene.   

Contra esta providencia no procede ningún  recurso.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                      ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                   ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN           

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                       JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS            

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                       JAVIER ZAPATA ORTIZ          

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1 Art.  29  Constitución Política; art. 6°, L.600 de 2000 y L.906 de 2004;  art.  9°,  L.16/72, Convención Americana sobre Derechos Humanos, Pacto de San José.   

2 CORTE  CONSTITUCIONAL,        Sent.       C-1068,  octubre  10  de  2001,  M.P.,  Dr.  Rodrigo  Escobar  Gil.   

3 CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent.  Cas.  agosto 4 de 2004, rad. 20229.   

4 CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent.  Cas.  4 de abril de 2002, radicación 11940.     

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