19814(19-01-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19814  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

                                      YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

Aprobado Acta N° 03.  

Bogotá,  D.  C.,  enero  diecinueve (19) de dos mil seis (2006).   

VISTOS:  

Procede  la  Sala  a  decidir  el recurso de  casación  interpuesto  por  el Procurador Judicial 62 en Asuntos Penales contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Cali mediante la cual  confirmó,            con  algunas  modificaciones, la dictada por el Juzgado 19 Penal del  Circuito  de  esa  misma ciudad que condenó a GABRIEL ÁNGEL GAVIRIA JIMÉNEZ y  GERMÁN  VILLA  CALVETE  como  coautores  penalmente responsables de la conducta  punible de homicidio agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.  Hacia la una de la tarde del  22 de  diciembre   de  1997  en  la  calle  83  con  carrera  28  C  del  barrio  “El  Triángulo”,  sector  denominado  “La  Finca” de la ciudad de Cali, RAMÓN  MONTAÑO  HERNÁNDEZ,  alias  “Ramoncito”,  fue  llamado  por  varios de sus  compinches  de  pandilla, entre ellos, GABRIEL ÁNGEL GAVIRIA JIMÉNEZ y GERMÁN  VILLA  CALVETE,  y  luego  de  suministrarle  estupefacientes  le  propinaron 71  puñaladas  con  armas  cortopunzantes, causando su deceso por hemorragia masiva  de  tórax,  para  luego  dejarlo  abandonado  en  una  zanja  del citado lugar.   

2.  Abierta  la  investigación y vinculados  GERMÁN  VILLA CALVETE, GABRIEL ÁNGEL GAVIRIA JIMÉNEZ y JOSÉ ALEXANDER LOAIZA  SERNA  al  proceso  a  través de indagatoria, la Fiscalía 42 Delegada ante los  Jueces  Penales  del  Circuito  de Cali mediante resolución del 13 de agosto de  1999  les  dictó medida de aseguramiento de detención preventiva por el delito  de  homicidio agravado, determinación que el 10 de septiembre siguiente revocó  en relación con el último de los mencionados.   

3.  Por resolución del 28 de octubre de ese  mismo  año  la  Fiscalía  cerró parcialmente la instrucción en relación con  los  tres  vinculados  y  dispuso  continuar  la  investigación  frente a otros  implicados.  El  29  de  diciembre siguiente acusó a GAVIRIA JIMÉNEZ y a VILLA  CALVETE  como coautores de la conducta punible de homicidio agravado prevista en  el  numeral  7°  del  artículo  324 del Decreto 100 de 1980, modificado por el  artículo  30  de la Ley 40 de 1993 (“Colocando a la víctima en situación de  indefensión  o  inferioridad  o  aprovechándose de esta situación”), con la  circunstancia  de  agravación  genérica  del  numeral 4° del artículo 66 del  mismo  estatuto (“La preparación ponderada del hecho punible”), y precluyó  la   instrucción   a  favor  de  LOAIZA  SERNA,  pronunciamiento  que  alcanzó  ejecutoria  el  6 de abril de 2000 cuando la Fiscalía Delegada ante el Tribunal  Superior  de  Cali  lo confirmó al decidir el recurso de apelación interpuesto  por el defensor del primero de los citados.   

4.  Correspondió  al  Juzgado  19 Penal del  Circuito  de  Cali  adelantar el juicio y celebrada la audiencia pública, el 15  de  marzo  de  2001  condenó  a  los  dos  procesados  a  la pena de cuarenta y  dos   (42)  años de prisión, diez (10) años de interdicción de derechos  y   funciones   públicas,   y   se  abstuvo  de  imponer  condena  al  pago  de  indemnización  de perjuicios, al hallarlos coautores penalmente responsables de  los cargos materia de la acusación.   

5.  La  providencia anterior fue apelada por  los   defensores de los acusados y el Tribunal Superior de esa misma ciudad  el  1°  de  abril  siguiente  la  confirmó,  pero  aplicando  el  principio de  favorabilidad  por  la entrada en vigencia de la Ley 599 de 2000 la modificó en  cuanto  a  la  dosificación  punitiva,  para  en  su  lugar,  fijar la sanción  privativa  de  la  libertad  que  deben  cumplir los procesados en cuarenta (40)  años de prisión.   

6.   La   sentencia   del   ad   quem  fue  objeto  del  recurso  de  casación  que  ahora se decide, interpuesto por el Procurador 62 en lo Judicial  Asuntos Penales.   

LA DEMANDA:  

1.  Cargo primero:   

1.1.  El  fallo  proferido  por  el Tribunal  Superior  de  Cali  incurrió  en  violación  directa de la ley sustancial, por  falta  de  aplicación  de  las  circunstancias  de  menor  y  mayor punibilidad  establecidas  en  los  artículos 54 y 56 de la Ley 599 de 2000, al haber tenido  en  cuenta  la  circunstancia de agravación punitiva prevista en el numeral 7°  del  artículo  104  del Código Penal para efectos de adecuar el comportamiento  investigado  y  a  la  vez  como  parámetro  inherente a la tasación punitiva,  causándole  perjuicio  a  los procesados al vulnerar el derecho fundamental que  tiene  todo  ciudadano  a  ser  juzgado y sancionado con apego a las previsiones  legales.   

1.2.  Si  la  circunstancia  específica  de  agravación  del  homicidio no podía ser tenida en cuenta cuando se ha previsto  de   otra   manera,   le   estaba   vedado   al   ad  quem  afirmar que en aplicación del artículo 61-2 de  la  Ley 599 de 2000 a los acusados no se les puede aplicar el cuarto mínimo, ni  los   dos   cuartos   medios,   teniendo   en   cuenta  que  no   concurren  exclusivamente  circunstancias  de atenuación o circunstancias de agravación y  atenuación,  sino únicamente de agravación punitiva, referida esta al numeral  7°  del  artículo 104 ibídem, y el efecto o consecuencia no es otro que el de  terminarse  escogiendo  el cuarto extremo de máxima punibilidad, incurriéndose  por  tanto  en  una  doble valoración de tal agravante, duplicidad que apunta a  contravenir  el  derecho  fundamental  del  non bis in  ídem.      

2.    Cargo  segundo:   

2.1.   El   ad  quem  incurrió  en  violación  indirecta  de  la ley  sustancial,  por  error de hecho derivado de falso juicio de existencia al haber  omitido  apreciar  la  prueba  documental  que  obraba  en  el  proceso sobre la  ausencia  de  antecedentes penales respecto de los dos acusados, yerro que trajo  como   consecuencia   que  se  dejara  de  aplicar  la  circunstancia  de  menor  punibilidad  consagrada  en  el  numeral  1°  del artículo 55 de la Ley 599 de  2000.   

2.2.  Este  desacierto condujo al Tribunal a  excluir  los  tres  primeros  cuartos  so  pretexto de no obrar circunstancia de  atenuación  punitiva  a favor de los acusados, planteamiento que no se ajustaba  a  la  realidad  probatoria  obrante  en  el proceso que indicaba la carencia de  antecedentes  penales, error que conjugado con la existencia de la circunstancia  de  agravación punitiva referida al abuso de las condiciones de inferioridad de  la  víctima,  llevó  a  la  corporación  de  segunda  instancia  a  ubicar la  situación  de los acusados en el cuarto máximo de punibilidad bajo la prédica  de  concurrir  únicamente  circunstancias  de  agravación  punitiva, cuando en  realidad  sólo  era  dable  pregonar  la  circunstancia de atenuación punitiva  aquí tratada.   

2.3. Bajo los anteriores parámetros, la pena  a  imponer  a  los  procesados  reclama  su  ubicación  en  el primer cuarto de  movilidad  punitiva,  esto  es,  entre  28,9  años y 32.6. años, atendiendo el  ámbito  establecido  para  la  conducta punible de homicidio agravado en la Ley  599  de  2000,  cuya  aplicación  se  hace  menester atendiendo el principio de  favorabilidad.   

Por  lo  anterior,  solicita  que  la  Corte  proceda  a  casar  el  fallo  para  que en su lugar profiera el de reemplazo que  ajuste  la  punibilidad  en los marcos del primer cuarto mínimo que consagra el  inciso 2° del artículo 61 del Código Penal.   

   

MINISTERIO PÚBLICO:  

La  Procuradora  Primera  Delegada  para  la  Casación  Penal  pide  que  la  Sala  case parcialmente la sentencia y en la de  reemplazo  redosifique  la  pena  atendiendo  el  principio de legalidad, por lo  siguiente:   

1.  El  Tribunal  violó  el  principio  del  non  bis  in ídem porque la  circunstancia  agravante  de  que  trata  el  numeral  7° del artículo 104 del  Código  Penal  vigente  fue  aplicada doblemente en perjuicio de los procesados  para  imponerles una pena ilegal. Además, se advierte que tanto el ad    quem    como    el   a   quo  adicionaron  una  circunstancia  específica  de  agravación,  relativa  a  la sevicia de que trata el artículo  104-6,  que  no había sido considerada en la acusación y como es sabido según  criterio  jurisprudencial de la Corte, no era factible de estimación al momento  de   la   tasación   punitiva   por   no  integrar  la  imputación1.   

2.  En  estas  condiciones  resulta  forzoso  otorgarle  la razón al demandante en lo relativo a los excesos en que incurrió  el  Tribunal  para  estimar  el monto del incremento por virtud de la mencionada  circunstancia  de  agravación  punitiva, llevándolo a imponer el máximo de la  pena:  cuarenta  (40) años de prisión señalado en el precepto, pretermitiendo  a  su vez la circunstancia de atenuación punitiva prevista en el artículo 55-1  del  mencionado  estatuto,  yerros  que  obligaban  al juzgador a ubicar la pena  dentro del cuarto mínimo de punibilidad.    

3.  La tasación de la sanción fijada en el  fallo  recurrido  resulta ilegal porque frente a la Ley 599 de 2000 se tiene que  como  quiera que los cuartos de movilidad previstos en el artículo 61, oscilan,  para  el  delito materia del proceso, el primero, entre 300 y 345 meses, los dos  siguientes  entre 345 y 435 meses y el último entre 435 y 490 meses, y debido a  que  no  concurren   en  este  caso  circunstancias de agravación y sí de  atenuación  (art.  55-1),  el marco punitivo corresponde al primer cuarto, vale  decir,  que  la  sanción  no  podía ser inferior a 300 meses ni superior a 345  meses,  o  en  otras  palabras,  ni  menor de 25 años ni superior a 28.9 años.   

4. Delimitado el ámbito dosimétrico y dados  los  criterios  indicados  en  el  inciso  3° del artículo 61 de la Ley 599 de  2000,  relativos  a “la mayor o menor gravedad de la conducta, el daño real o  potencial  creado,  la  naturaleza  de  las  causales  que agraven o atenúen la  punibilidad,   la   intensidad   del   dolo,  la  preterintención  o  la  culpa  concurrentes,  la  necesidad  de  la  pena y la función que ha de cumplir en el  caso  concreto”,  y  considerando que mientras concurre solo una circunstancia  genérica  de  atenuación  referida  a  la carencia de antecedentes penales, la  gravedad  y  modalidades  del  hecho,  así  como  la  naturaleza  de  la causal  “genérica”,  se  le irrogaría a los acusados veintiocho (28) años y nueve  (9) meses de prisión.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. Debido a que los dos reproches formulados  por  el  recurrente  se  dirigen a demostrar la ilegalidad de la pena impuesta a  través  de  la  causal  primera  de  casación,  por  vía directa e indirecta,  derivada  de  la probable violación al principio de la prohibición de la doble  incriminación  y  la pretermisión de la circunstancia genérica de atenuación  de  que trata el numeral 1° del artículo 55 de la Ley 599 de 2000 que llevó a  incrementar  la pena impuesta a los procesados GABRIEL ÁNGEL GAVIRIA JIMÉNEZ y  GERMÁN  VILLA  CALVETE  como  coautores  penalmente  responsable de la conducta  punible  de  homicidio  agravado,  los  cargos  se  responderán  conjuntamente,  además  que  en  la  dosificación  punitiva se deben tener en cuenta tanto las  circunstancias  agravantes como las atenuantes que concurren, de conformidad con  los   artículos   60   y   61   ibídem.   

2.  Al  casacionista  y  a  la  Procuradora  Delegada les asiste razón, por lo siguiente:   

2.1.  De  conformidad con lo previsto en el  artículo  29  de  la  Carta Política, quien sea sindicado tiene derecho, entre  otras  garantías,  “a  no  ser  juzgado  dos  veces  por  el  mismo hecho”,  prohibición  que  impide  a  los  jueces  aplicar  doble sanción por una misma  conducta.   

El  non  bis  in  ídem  como principio fundamental está inmerso en la  garantía  constitucional  de la legalidad de los delitos y de las penas, porque  su  efectividad  está  ligada a la previa existencia de preceptos jurídicos de  rango  legal  que  determinen  con certeza los comportamientos punibles. De esta  forma,   dicho   postulado   se   constituye   en   un   límite   al  ejercicio  desproporcionado    e    irrazonable    de    la   potestad   sancionadora   del  Estado2.   

Al   ocuparse   de   este  principio,  la  jurisprudencia ha considerado que   

“no  es lícito al juzgador fraccionar el  hecho  para  convertirlo en varios delitos o traducirlo en varias penas. Tampoco  le  es permitido valorar un mismo factor como elemento integrante del tipo penal  y,  a  la  vez,  como circunstancia agravante del delito o de la punibilidad. El  principio    non    bis   in   ídem   actúa  así como una protección al acusado o condenado contra una  posible   doble  incriminación  total  o  parcial.3”      

   

2.2.  Al  momento de redosificar la pena el  Tribunal  consideró  que  frente  al  derogado artículo 324 del Decreto 100 de  1980  y  el artículo 104 de la Ley 599 de 2000, existían diferencias punitivas  en  la  prisión,  tanto  en  el  mínimo  como  en  el máximo, lo que obligaba  oficiosamente a la aplicación del principio de favorabilidad.   

Luego  de  recordar  que la sanción por la  conducta  punible  de  homicidio agravado en la nueva codificación oscila entre  25  a 40 años y que el juzgador debía dividir el ámbito punitivo de movilidad  en 4/4, expresó:   

“Para  ello  se  tendrá  en  la  cuenta  exclusivamente  el  art.  104  del  Código  Penal,  numeral  7°, en cuanto que  “Ramoncito”  fue  colocado  mediante  la  ingesta de droga, en situación de  inferioridad  o  indefensión. Sólo tiene pues una circunstancia de agravación  punitiva,  descartándose  aquella  genérica que acrentaba la pena, prevista en  el  art. 66 numeral 4° del abrogado Código, dado que la preparación ponderada  del hecho punible no está prevista hoy en el art. 58.”   

Enseguida  estableció  los  dos  extremos  punitivos  (25  y  40  años)  señalados en el artículo 104 del Código Penal,  dedujo  los  cuartos  de  movilidad así: “1/4 de 28.9; 2/4 de 32.6; ¾ 36.3 y  4/4  40”  años,  y  al  fijar  la  sanción  a  imponer  a los dos procesados  señaló:   

“Aplicando  el  artículo  61-2,  la Sala  observa,  que a los coautores no se les puede aplicar, el cuarto mínimo, ni los  dos  cuartos  medios, dado que no les concurren exclusivamente circunstancias de  atenuación  o  circunstancias  de  agravación  y atenuación, sino únicamente  circunstancias de agravación.   

Si  ello es así, se irá al inciso 3° del  artículo   citado,   para   ponderar   la   gravedad  de  la  conducta,  porque  “Ramoncito”  recibió  71  puñaladas,  con  sevicia y colocado en estado de  indefensión   o   inferioridad,   ocasionando   un   daño  real,  y  todo  ese  comportamiento  dentro  de una intensidad de dolo, perfectamente deliberado, con  causal,  agravante  para  el  delito  de mayor entidad, contra el hombre, lo que  indispensablemente  lleva  a  imponer la necesidad de pena, o sea, la teoría de  la   unificación   preventiva   de   carácter   positivo,   con   sus  efectos  correspondientes.  Esta  motivación explicita de orden cuantitativo, conlleva a  aplicar  40  años  de prisión, que en todo caso rebaja la sanción en 2 años,  en    comparación    a    la    aplicación    que   traía   la   normatividad  anterior.”   

     

2.3.  Esta  determinación punitiva resulta  contraria  a  la ley, primero,  porque el ad quem  transgredió    el   principio   del   non  bis  in  ídem pues la circunstancia  agravante  de  que  trata  el  numeral  7°  del artículo 104 del Código Penal  vigente  fue  objeto  de doble valoración: una, como aspecto configurante de la  conducta  punible  de  homicidio  agravado,  y  la otra, como fundamento para la  individualización  de  la  pena  que  en  esas condiciones se llevó al extremo  máximo (40 años de prisión).   

La  segunda,  porque  desconoció la prueba  documental  obrante  en  el  proceso que daba cuenta que los acusados carecen de  antecedentes  penales  -error de hecho por falso juicio de existencia- yerro que  lo  llevó  a  deducir  que  contra  los  procesados  concurrían “únicamente  circunstancias  de  agravación  punitiva”,  dejándose  así  de  aplicar  la  circunstancia  de  menor punibilidad prevista en el numeral 1° del artículo 55  del Código Penal.   

Y,  la  tercera,  porque  en  la  tarea  de  dosificación  punitiva  los  jueces  de  instancia  hicieron  referencia  a  la  “sevicia”   de   que  trata  el  numeral  6°  del  artículo  104  ibídem,  circunstancia  específica  de  agravación que no había sido considerada en la  acusación  y que por tanto no podía ser objeto de estimación al momento de la  tasación de la pena.    

Bajo  estos  parámetros  los  cargos de la  demanda prosperan.   

3.  Al proferirse fallo de sustitución se  tiene  que de conformidad con los cuartos de movilidad previstos en el artículo  61  de  la  Ley 599 de 2000, para el delito de homicidio agravado imputado a los  procesados,  el  primero,  está entre 300 y 345 meses; los dos siguientes entre  345.1  día  y 435 meses, y el último entre 435.1 día y 480 meses. Como quiera  que  en este caso no concurren circunstancia de agravación y sí de atenuación  (art.  55-1),  el  marco punitivo corresponde al primer cuarto, es decir, que la  sanción  no  podrá  ser inferior a 300 meses ni superior a 345 meses, en otras  palabras, ni menor de 25 años ni superior a 28,9 años.   

El inciso 3° del artículo 61 del Código  Penal  vigente  señala que establecido el cuarto o cuartos dentro de los cuales  deberá  determinarse la pena, el juzgador la impondrá ponderando aspectos como  la  mayor  o menor gravedad de la conducta, el daño real o potencial creado, la  naturaleza  de las causales que agraven o atenúan la punibilidad, la intensidad  del  dolo,  la preterintención o la culpa concurrentes, la necesidad de la pena  y  la  función  que  ella  ha  de cumplir en el caso concreto, y si se trata de  tentativa  se tendrá en cuenta  el mayor o menor grado de aproximación al  momento  consumativo  y  en la complicidad el mayor o menor grado de eficacia de  la contribución o ayuda.       

Atendida  la  gravedad y modalidades de la  conducta  punible  investigada  en tanto se acredita la manera despiadada en que  se  perpetró el homicidio en quien fue colocado en situación de indefensión o  inferioridad,  la  intensidad  del  dolo  y  la necesidad de la pena, se fijará  está en veintiocho (28) años y nueves (9) meses de prisión.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

1.- CASAR parcialmente la  sentencia impugnada.   

2.- FIJAR en veintiocho (28) años y nueve  (9)  meses  de  prisión,  la pena que GABRIEL ÁNGEL GAVIRIA JIMÉNEZ y GERMÁN  VILLA  CALVETE  deberán  cumplir  como  coautores  penalmente responsable de la  conducta  punible  de  homicidio  agravado.  En  lo  demás  rigen los fallos de  instancia.   

Contra esta providencia no procede ningún  recurso.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                     ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                   ÁLVARO    ORLANDO    PÉREZ   PINZÓN          

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS              YESID     RAMÍREZ  BASTIDAS                         

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                  JAVIER ZAPATA ORTIZ   

       Impedido                                                                       En cita medica   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1 CORTE  SUPREMA    DE    JUSTICIA,    Sent.    casación     Oct.16/2003,     M.P.,     Dr.     ALFREDO     GÓMEZ  QUINTERO.    

2 CORTE  CONSTITUCIONAL,        Sent.       C-554,   mayo   30   de  2001,  M.  P.,  Dra.  CLARA  INÉS  VARGAS  HERNÁNDEZ.   

3 CORTE  CONSTITUCIONAL,        Sent.       T-575,  dic.  10  de  1993,  M.P.,  Dr.  EDUARDO  CIFUENTES MUÑOZ.     

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