24016(29-09-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  24016   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 075.  

Bogotá  D.C., septiembre veintinueve (29) de  dos mil cinco (2005).   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisión formal del  libelo  de  casación  presentado  por  el  defensor  del procesado NATANIEL  ELIAS  PUERTO  GOMEZ,  contra la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá el  16  de  febrero  de 2005, confirmatoria de la dictada por el Juzgado Veintiséis  Penal  del  Circuito de la misma ciudad el 4 de junio de 2004, por cuyo medio lo  condenó  como  autor  penalmente responsable del delito de fraude procesal y lo  absolvió por el punible de estafa.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Los  hechos  que motivaron este diligenciamiento fueron sintetizados  adecuadamente  por el a quo en  el fallo de primer grado, así:   

“NATANIEL PUERTO  GOMEZ  y  Jorge  Arturo  Puerto  Silva  suscribieron  una  letra  de  cambio por  $35.000.000  con  fecha 16 de enero de 1998, por una presunta obligación clara,  expresa  y exigible, en virtud de la cual se presentó demanda el 19 de enero de  1999;  en el Juzgado Veinte Civil del Circuito se adelantó el proceso ejecutivo  de  NATANIEL  PUERTO  GOMEZ  e  Hildebrando Fagua Rodríguez contra Jorge Arturo  Puerto  Silva, en el cual se ordenó librar mandamiento de pago ejecutivo por la  suma  de  $35.000.000 representados en dicha letra de cambio y por los intereses  moratorios  sobre el capital, y medidas cautelares, embargo y secuestro sobre la  tractomula  de  placas XGJ 977 de quien Jorge Puerto figura como propietario, en  perjuicio   de   los   intereses   patrimoniales   del   denunciante   (Silvio   Velasco  Hurtado,  se  aclara)  y su esposa Martha Eulalia  González  Navarro quienes compraron el vehículo el 13 de junio de 1996, por la  suma  de $80.000.000 pagando $20.000.000 en efectivo y $10.000.000 representados  en 5 letras”.   

La Fiscalía Seccional de Bogotá dispuso la  correspondiente  indagación  preliminar  y  luego  de practicar algunas pruebas  declaró  abierta la instrucción, en cuyo desarrollo vinculó mediante injurada  a    NATANIEL    ELIAS   PUERTO   GOMEZ,   resolviéndole   su   situación   jurídica   con   medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva con beneficio de libertad provisional,  como posible autor del delito de fraude procesal.   

Concluido  el  ciclo instructivo, el mérito  del  sumario fue calificado el 15 de abril de 2002 con resolución de acusación  en  contra  del sindicado, como presunto autor del concurso de delitos de fraude  procesal y estafa agravada.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Veintiséis  Penal  del  Circuito  de Bogotá, despacho que una vez  surtido  el  rito  pertinente  profirió  fallo  el 4 de junio de 2004, por cuyo  medio    condenó    a    NATANIEL    ELIAS   PUERTO  GOMEZ  a la pena principal de veintiocho (28) meses de  prisión,  a la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas por  el  mismo  lapso  y  al  pago de la correspondiente indemnización de perjuicios  establecida  en  doscientos  treinta  (230) salarios mínimos legales mensuales,  como  autor  penalmente  responsable  del delito de fraude procesal. En la misma  providencia  lo  absolvió  por  el  delito de estafa agravada y le concedió el  subrogado penal de la condena de ejecución condicional.   

Impugnada  la  anterior  decisión  por  el  defensor  del  procesado,  el Tribunal Superior de Bogotá la confirmó mediante  fallo  del  16  de  febrero  de  2005,  mismo  que  ahora  es  objeto de recurso  extraordinario por parte de la defensa.   

LA DEMANDA  

Luego    de   transcribir   in    extenso    apartes   de   diversas  providencias,  así como de los fallos de primera y segunda instancia, el censor  formula   dos  cargos,  los  cuales  postula  y  desarrolla  en  los  siguientes  términos:   

1.            Primer  cargo: falso juicio de identidad  “por  interpretación  falsa  del hecho”.   

Afirma  el  demandante  que  se distorsionó  “la  verdad en la Prueba Documental Letra de cambio.  La  distorsión,  está  basada  en  la Confusión que se origina cuando se da a  entender  indirectamente,  al  ser  Juzgado  el Sr. NATANIEL ELIAS PUERTO DOMEZ,  como  haciéndolo  aparecer que es el creador del Título Valor Letra de Cambio.  Desconociendo:   quien   es   el  Creador,  Firmante  y  aceptante  del  Título  Valor”.   

          Agrega  que  a  quien  debía  condenarse  por  el  delito de fraude  procesal  es  al autor del referido título valor, es decir, a la persona contra  la  cual  se  presentó  la  demanda  ejecutiva ante el Juzgado Veinte Civil del  Circuito,    que    fue    Jorge    Arturo    Puerto  Silva  quien  se encuentra plenamente identificado, de  donde  concluye que “el alcance objetivo de la prueba  en  este  caso  Título  Valor  Letra de Cambio fue tergiversado o distorsionado  cuando  se  afirma  que el aceptante es una persona que no lo firmó como tal ni  lo  emitió y ÉSTA PERSONA ES LA SENTENCIADA. A este medio de prueba documental  aportado  al  proceso  se  le  hace  ver  y  se da por probado efectos que no se  derivan del contexto de su creación”.   

          Estima  violado  de  manera indirecta el artículo 262 de la Ley 600  de    2000,    dado    que    Jorge   Arturo   Puerto  Silva  “reconoce  y acepta  Tácitamente  la  Autenticidad  del  Documento  creado  por  él, y es contra el  Creador  contra  quien  se  ejerce  la acción cambiaria, de aceptarlo y pagarlo  haciendo     efectos     jurídicos     contra     su     patrimonio”.   

          Asevera  entonces  que  al  ser  auténtico y legal el título valor  recibido  por su representado con ocasión de una transacción económica legal,  no  cometió  delito  alguno  y,  por  tanto,  fue  condenado  con  base en mera  responsabilidad objetiva.   

          En  punto  de  la incidencia del reproche en el fallo manifiesta que  la  persona  que  debió  ser condenada es Jorge Arturo  Puerto   Silva,   motivo   por   el   cual   solicita  “la  Casación  Total del presente Cargo”.   

2.            Segundo  cargo: Error de hecho por falso  juicio de existencia por omisión.   

          Bajo  la  égida  de la causal primera de casación, cuerpo segundo,  el  censor  aduce  que  la  tractomula  de placas XGJ 977 está registrada en el  Instituto  de  Tránsito  de  Boyacá a nombre de Jorge  Arturo  Puerto  Silva, quien fue el creador y aceptante  de  la  letra  de cambio que motivó el proceso ejecutivo ante el Juzgado Veinte  Civil  del Circuito y quien a la postre fue el que vendió el referido automotor  a    NATANIEL    ELIAS    PUERTO   GOMEZ.   

Afirma  el  demandante  que  los  falladores  desconocieron  el  certificado expedido por el Instituto de Tránsito de Boyacá  en  donde  se  registra la situación atrás mencionada, el cual es un documento  auténtico  y  legal  que  no  ha  sido tachado de falso y acredita quién es el  propietario de la referida tractomula.   

Añade que dicho documento fue presentado por  Jorge  Arturo  Puerto Silva a  NATANIEL PUERTO al momento de  celebrar  el  contrato  de  compraventa  del vehículo, prueba que pese a ser la  única  idónea  en  Colombia para demostrar la propiedad de los automotores, no  fue  objeto  de  valoración  por  los  falladores,  todo  lo cual derivó en la  lesión  al  derecho  de  defensa  de su representado y a su condena con base en  simple responsabilidad objetiva.   

Como  norma  quebrantada menciona el numeral  2º del artículo 32 de la Ley 599 de 2000.   

También aduce que los sentenciadores erraron  al   no   tener   en   cuenta   “el  conocimiento  y  consentimiento    válido    emitido    por   parte   del   Titular   del   Bien  Jurídico”,  quien  se  encontraba  legitimado  para  transferir el dominio del camión.   

          Acerca  de la incidencia del error expone que se violó el principio  de  inocencia  de su asistido al afirmar que conocía que el automotor no era de  propiedad  de  Jorge  Arturo  Puerto Silva,  cuando  lo  cierto  es  que  en  el certificado de tradición del  vehículo  éste  aparecía  en  tal  condición,  motivo por el cual debió ser  “declarado      inocente      con      Sentencia  Absolutoria”.   

Con  fundamento  en lo anterior, el defensor  solicita    “que    se    Revoque   la   sentencia  Totalmente”.   

ALEGATOS DE LOS NO RECURRENTES  

          Dentro  del  término  de  traslado  surtido por mandato legal a los  sujetos  procesales  no  recurrentes  a  fin de que se pronuncien respecto de la  demanda  de  casación  interpuesta,  intervino  el apoderado de la parte civil,  así  como  el  abogado  de  Brenda Yaneth     y     Jorge     Eduardo     Puerto  Méndez,  herederos  de Jorge  Eduardo Puerto Silva.   

          Dado  que mediante el fallo de primer grado estos últimos no fueron  reconocidos    como   terceros   incidentales   dentro   del   diligenciamiento,  circunstancia   que   no  fue  modificada  por  el  ad  quem,  evidente  resulta  que  no  tienen  condición  procesal  alguna  para  ser  escuchados  durante  el  traslado  surtido a los no  recurrentes  respecto  de la demanda de casación presentada por la defensa. Por  tanto,  no  se resumirá ni se hará alusión alguna al escrito que a través de  apoderado presentaron dentro de la referida oportunidad procesal.   

          Por   su   parte,  el  apoderado  de  la  parte  civil  solicita  la  inadmisión  de  la demanda en atención a que el quantum de pena dispuesto para  el  delito  por  el que se procede impone acudir a la vía discrecional, la cual  no fue planteada por el recurrente.   

          Además  afirma  que  en  el  fallo  impugnado  no  se  dice  que el  incriminado  giró,  creó  o aceptó la letra de cambio utilizada en el proceso  ejecutivo,  sino que endosó tal título para despojar del camión de placas EGJ  977  a  quienes  lo  tenían  en  su poder, conducta que estructura el delito de  fraude procesal.   

          Finalmente  aduce  que  los  sentenciadores si tuvieron en cuenta el  certificado  de  tradición del camión emitido por el Instituto de Tránsito de  Boyacá,  sólo  que  consideraron  que si Jorge Arturo  Puerta  figuraba  como  propietario  de  la mencionada  tractomula,  ello  permitía  solicitar  el  embargo  del  automotor como medida  cautelar.   

          Con  base en lo expuesto, el apoderado de la parte civil solicita no  casar el fallo atacado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Según el inciso 1º del artículo 205 de la  Ley  600  de  2000,  este  medio  impugnaticio  procede  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por  los  tribunales  superiores de distrito  judicial  y por el Tribunal Penal Militar, cuando se proceda por “delitos   que   tengan  señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo   máximo   exceda  de  ocho  años” (subrayas fuera de texto).   

En aquellos casos en que el fallo de segundo  grado  no  es  proferido  por los mencionados tribunales, o que el delito por el  cual  se  procede  tiene  pena  privativa  de  la  libertad  inferior al quantum  señalado  en  precedencia  o  sanción no restrictiva de la libertad, el inciso  3º  del  artículo  205  del  estatuto  procesal penal faculta a esta Sala para  admitir    discrecionalmente    las    demandas    de   casación   presentadas,  “cuando lo considere necesario para el desarrollo de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de los derechos fundamentales, siempre que  reúna    los    demás    requisitos    exigidos    por    la   ley”.   

          Desde  luego,  cuando se trata de la casación discrecional es deber  del    impugnante    exponer    con    claridad   y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir  la  Corte, ya para proveer un pronunciamiento con criterio de autoridad respecto  de  un  tema  jurídico  especial,  bien  para  unificar posturas conceptuales o  actualizar  la  doctrina,  ora para abordar un tópico aún no desarrollado, con  el  deber  de  indicar  de  qué  manera  la  decisión solicitada tiene la dual  utilidad  de  brindar  solución  al  asunto  y  servir  de guía a la actividad  judicial.   

Cuando la pretensión del actor se orienta a  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e indicar las normas constitucionales que protegen el  derecho    invocado,    así    como    su    desconocimiento    en   el   fallo  recurrido.   

También  se  tiene  que  el censor no puede  acudir  simultáneamente  a  las dos especies de casación (ordinaria o común y  discrecional)  en  cuanto  son excluyentes, dado que la segunda es sucedánea de  la  primera,  esto es, únicamente procede en la medida en que no resulte viable  la casación ordinaria.   

         Advertido    lo    anterior,  en  el  caso de la especie se observa que por tratarse del delito  de  fraude  procesal, para el cual el legislador ha dispuesto una pena privativa  de  la  libertad  cuyo máximo no supera los ocho (8) años (artículo 205 de la  Ley  600  de  2000), en punto del recurso de casación  se impone acudir a la vía discrecional.   

         En  efecto, en el artículo 182 del derogado estatuto penal en cuya  vigencia  se cometió el comportamiento delictivo tenía una sanción de uno (1)  a  cinco  (5)  años de prisión, mientras que en el artículo 453 de la Ley 599  de  2000,  vigente para cuando se profirió el fallo impugnado, se establece una  pena de cuatro (4) a ocho (8) años de prisión.   

Ahora, pronto se establece que el recurrente  no  cumple  su  cometido de ofrecer argumentos encaminados a demostrar alguna de  las    posibilidades    para   que   la   Sala   admita   discrecionalmente   su  libelo.   

          En  efecto,  no identifica en concreto la temática que debe abordar  el  pronunciamiento,  no dice si sobre el particular ya hay jurisprudencia y, de  ser  así,  cuáles  son  las  decisiones  que  se  ocupan del asunto y cómo se  relacionan  con  el  caso  objeto de estudio, omisión que a la postre le impide  identificar  el  punto  dudoso, la existencia de providencias contradictorias, o  el  vacío  que corresponde dilucidar jurisprudencialmente y cómo el desarrollo  del  concepto  reclamado  tiene  la  doble  utilidad  de servir, tanto para este  trámite, como para la solución de casos similares.   

Tampoco del cuerpo de la demanda se consigue  establecer  con  precisión  la  denuncia  de  agravio  alguno  a  los  derechos  fundamentales  del  acusado, pues el defensor de manera vaga e imprecisa plantea  que  los  falladores  distorsionaron  el valor probatorio que correspondía a la  letra  de  cambio  que  motivó  el  proceso  ejecutivo,  dado  que NATANIEL  PUERTO  no suscribió ni aceptó  tal  documento;  también  asevera que no se valoró el certificado expedido por  el   Instituto   de   Tránsito   de   Boyacá   en  donde  figura  Jorge  Arturo Puerto Silva como propietario  del  varias  veces  mencionado camión, sin que, como puede observarse, de tales  reproches   predique   o   se   evidencie  el  quebranto  de  garantías  de  su  procurado.   

Además,  se  limita  a  cotejar su criterio  particular  sobre  el delito de fraude procesal y la valoración probatoria, con  el  plasmado  por  los  funcionarios  judiciales en el fallo impugnado, proceder  inadmisible  en este recurso extraordinario y que, por tanto, no conduce en modo  alguno    a    acreditar    la    violación   de   derechos   de   NATANIEL PUERTO.   

Lo  expuesto  permite  establecer  que  el  recurrente  no  cumple  con  los  postulados  requeridos para que resulte viable  admitir  discrecionalmente  el  estudio  del  recurso  de casación interpuesto,  además  de  que  tampoco  la  Sala  advierte  violación alguna de los derechos  fundamentales   o   garantías  del  procesado  PUERTO  GÓMEZ,  como  para que tal circunstancia impusiera el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  de  naturaleza legal que le asiste a esta  Corporación sobre el particular.   

          Así  las  cosas,  encuentra  la Sala que el libelo acusa las graves  fallas  destacadas,  que  no  pueden en modo alguno ser enmendadas por la Corte,  pues   ello  lo  impide  el  principio  de  limitación  que  rige  el  trámite  casacional,  imponiéndose  de  plano  su  inadmisión  de  conformidad  con  lo  dispuesto en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   NATANIEL  ELIAS  PUERTO  GÓMEZ,  por  las  razones expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    esta    decisión    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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