23561(20-04-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23561   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 027.  

          Bogotá    D.C.,    abril    veinte    (20)   de   dos   mil   cinco  (2005).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  el  impedimento  manifestado  por el  Magistrado  del Tribunal Superior de Barranquilla, doctor Luis Felipe Colmenares  Russo,  para conocer del recurso de apelación interpuesto por el defensor de la  procesada    MARINA   ARIZA   SANTIAGO   contra  la  sentencia de primer grado dictada por el Juzgado Tercero  Penal  del Circuito de la misma ciudad, que la condenó por el delito de estafa,  el  cual  no  fue aceptado por los demás integrantes de la correspondiente Sala  de Decisión.   

ANTECEDENTES   

La doctora Martha E.  Peñalosa  Zarate,  actuando  en calidad de gerente de  proyectos  especiales  de  la  Gobernación  del  Atlántico, presentó denuncia  penal   contra   MARINA   ARIZA  SANTIAGO  por  los  presuntos  delitos de estafa, fraude procesal y falsedad  personal,  con  fundamento  en que esta última habría reclamado la pensión de  jubilación  post-mortem y de  sustitución  ante  ese  ente  departamental  y  la  Caja Nacional de Previsión  Social  pretextando ser la cónyuge de Alfredo Nicolás  Manotas  Castillo  fallecido  el 31 de agosto de 1987,  para  lo  cual  aportó dos declaraciones en donde constaba que convivió con el  mencionado  hasta  el  día  de  su deceso;  sin embargo se pudo establecer  que,  en  realidad,  agrega  la  denunciante,  no  convivía físicamente con el  causante,  de  quien  se  había separado legalmente desde el 12 de diciembre de  1970,  fecha  en  la  que  así  se declaró mediante sentencia proferida por el  Juzgado   Promiscuo  del  Circuito  de  Sabana  Larga  (Atlántico).   

Con  fundamento en los hechos anteriores, se  abrió  la  correspondiente  instrucción  penal,  en  cuyo marco fue vinculada,  mediante   diligencia  de  indagatoria,  MARINA  ARIZA  SANTIAGO,  a  quien  la Fiscalía Octava Delegada ante  los  Jueces Penales del Circuito de la Unidad Especializada en delitos contra el  patrimonio  económico  público  y  privado  de  Barranquilla  le  precluyó la  investigación  al  encontrar  “plenamente demostrada  una causal excluyente de culpabilidad”.   

En desacuerdo con la anterior determinación,  el  apoderado de la parte civil interpuso en su contra recurso de apelación, el  cual  fue resuelto el 2 de agosto de 2000 por el Fiscal Tercero Delegado ante el  Tribunal  Superior  de Barranquilla, doctor Luis Felipe  Colmenares  Russo, revocando la decisión.  En su  lugar,   procedió   a   ordenar  la  cesación  de  procedimiento  a  favor  de  MARINA  ARIZA  SANTIAGO  por  haber  prescrito  la  acción penal derivada de los delitos de falso testimonio,  fraude  procesal  y  falsedad  personal  y  le impuso medida de aseguramiento de  caución prendaria por el delito de estafa.   

Cerrada  la  investigación, se calificó el  mérito  del sumario con resolución de acusación en contra de la procesada por  el mismo delito que sustentaba la medida detentiva.   

La etapa del juicio correspondió tramitarla  al  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito de Barranquilla despacho que, una vez  surtió  el  rito legal pertinente, dicto sentencia el 5 de octubre de 2004, por  cuyo     medio     condenó     a    MARINA    ARIZA  SANTIAGO a la pena principal de 12 meses de prisión y  a  la  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas por el  término  de  5 años al encontrarla autora penalmente responsable del delito de  estafa.   

Contra  la  anterior  decisión,  interpuso  recurso  de  apelación  la  defensa  de  la  procesada,  motivo  por el cual se  remitió  la actuación al Tribunal Superior de Barranquilla, correspondiéndole  a   la   Sala   de   decisión   integrada   por  los  Magistrados  Luis  Felipe  Colmenares  Russo, Rodrigo Jabba Navarro y Julio Ojito Palma.   

El  primero  de  los mencionados se declaró  impedido  para conocer de la apelación, argumentando estar incurso en la causal  11  prevista  en  el artículo 99 de la Ley 600 de 2000, la cual procede en caso  de  “que el Juez haya actuado como Fiscal dentro del  proceso”.   

Al  respecto,  sostuvo  el Magistrado doctor  Colmenares  Russo,  que  en  su  calidad  de Fiscal Delegado ante el Tribunal de  Barraquilla  conoció  en  segunda  instancia “de una  revocatoria  de  preclusión  para dictar en su defecto una acusación… por lo  tanto   se   encontraría   seriamente   vinculado   el  criterio  personal  del  funcionario”.    Dicha   decisión,   agrega,  actualmente  se  encuentra  ejecutoriada,  además de que es de suma importancia  porque  “la  resolución de acusación esta prevista  si  se  quiere  como la decisión más trascendental dentro de la competencia de  la Fiscalía”.   

Adicionalmente,  señala  que  de  no  ser  separado  del  asunto  se  violentaría  flagrantemente el principio de la doble  instancia,  previsto en el artículo 31 de la Carta Política y la dinámica del  sistema  acusatorio, cuando lo que se pretende es que un funcionario distinto al  que  conoció  en  la  etapa  instructiva  afronte   la decisión en la del  juzgamiento,  lo  que  aquí se pervertiría al confundirse en una misma persona  la   toma   de   decisiones  en  segunda  instancia  y  en  las  dos  fases  del  proceso.        

Los  demás  integrantes  de  la  Sala  de  Decisión  no  aceptan  la manifestación de impedimento expresada por el doctor  Colmenares   Russo,  indicando  que  dicho  funcionario  parte  de  una  premisa  equivocada  puesto  que  cuando  desató  el recurso de apelación no lo fue por  “una   Resolución   de   Acusación   sino  a  una  Preclusión  de  Investigación  solicitada anticipadamente por la defensa de la  procesada”,  la  que  procedió con base en causales  objetivas  como  la prescripción de la acción penal respecto de los delitos de  fraude  procesal,  falso  testimonio  y  falsedad  personal  y optar, a renglón  seguido,  “por imponer medida de aseguramiento por el  reato de ESTAFA”.   

Estiman así, que la anterior situación bajo  ningún  aspecto  puede  configurar la causal de impedimento que se invoca, pues  el  discurso  jurídico  que  expuso  en  ese  proveído  no  lo compromete para  resolver  el  recurso  de apelación interpuesto contra el fallo condenatorio de  primer grado.   

En  segundo  lugar,  aluden  que esa Sala de  Decisión,  siguiendo  los  derroteros plasmados por la Corte, ha dejado sentado  que  si  lo  actuado  como  fiscal  “fue poco o nada  trascendente    en    orden    a    las    providencias    importantes   en   el  sumario”,  lo  pertinente es rechazar el impedimento  invocado con base en esa causal.    

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte es competente para conocer de este  asunto  de  conformidad  con lo establecido en el artículo 101 de la Ley 600 de  2000,  dado  que tiene la condición de superior jerárquico de los funcionarios  que se encuentran en desacuerdo acerca del impedimento manifestado.   

Previo a adoptar la decisión que en derecho  corresponde,  oportuno  se  ofrece recordar que la Sala ha precisado en punto de  la   teleología  de  los  impedimentos,  que  dicho  instituto  “se  estatuyó con el fin de garantizar al conglomerado social que el  funcionario  judicial  llamado  a  resolver  el  conflicto jurídico, es ajeno a  cualquier  interés  distinto  al  de  administrar  una  recta  justicia  y,  en  consecuencia,  que  su  imparcialidad  y  ponderación  no  están afectadas por  circunstancias           extraprocesales”1.   

          Esto   es,   que   lo  que  se  pretende  con  su  consagración  es  salvaguardar  de  manera clara y expresa uno de los más caros derechos para los  coasociados  dentro  de  un  Estado  que se precie de ser democrático y social,  como  lo  es de que los jueces sean totalmente transparentes e imparciales en el  ejercicio  propio  de  su actividad de administrar justicia.  Así, el más  mínimo  factor  que  pueda  empañar  su  buen  juicio,  se  yergue  en  motivo  suficiente      para    separarlo    del    asunto   sometido   a   su  consideración.   

         

Desde esa perspectiva, es claro que lo que se  pretende  con  la  causal  11  del  artículo 99 de la Ley 600 de 2000 (prevista  idénticamente  en  el numeral 12 del artículo 56 de la Ley 906 de 2004) es que  el  funcionario  de  la  causa, en cualquiera de las instancias de decisión, no  tenga  contaminado su criterio por su gestión previa como fiscal en el sumario,  pero  para  ello  es  menester, como lo ha sostenido la Sala, que realmente haya  comprometido  su  juicio  en  virtud  de  su  intervención  dentro de esa etapa  procesal;    dicho   de   otro   modo,  la  causal  no  opera  ipso  facto  por  el  solo hecho de que el  funcionario  ostentó  la  condición  de fiscal en la etapa previa, sino que es  indispensable   que   haya   cumplido  un  acto  procesal  sustancial  que  deje  comprometido  su  criterio  y por ende su imparcialidad, y no necesariamente que  haya  proferido  alguna  “decisión”,  como  lo  entienden  erradamente  los  Magistrados  del  Tribunal  de  Barranquilla  en  el proveído por cuyo medio no  aceptan  el  impedimento  en  el  caso  que  concita la atención de la sala, al  referirse    por    vía   de   ejemplo   a   la   resolución   de   situación  jurídica.   

Recientemente la Corte, en auto cuya ponencia  correspondió  a  quien  aquí  cumple la misma función, aceptó el impedimento  manifestado  por  un  funcionario,  no  empece  que  como  fiscal  en  la  etapa  instructiva  no se pronunció de fondo, siendo suficiente con haber formulado la  imputación  fáctica  a  los  indagados,  la  cual  en  criterio  de la Sala no  constituía  “una actividad intrascendente, sino que,  por  el  contrario,  ejerció  a plenitud su condición acusadora, circunstancia  que  le  impide  conocer  de  la  fase del juicio”2.   

Definidos los anteriores parámetros en torno  a   la   causal   que   se   invoca,  procede  ocuparse  del  caso  sub  examine,  a  efecto  de determinar la  viabilidad  de  separar  al  doctor Luis Felipe Colmenares Russo, Magistrado del  Tribunal   de   Barranquilla,   del   conocimiento  del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la  defensa  de  la  procesada MARINA  ARIZA  SANTIAGO contra la sentencia de primer grado que  la   condenó   por  el  delito  de  estafa.                   

A  ese  respecto,  se  tiene  que si bien es  cierto,  como  lo  señalan los Magistrados que no aceptan la manifestación del  doctor  Colmenares  Russo, el conocimiento previo de éste como fiscal no deriva  de  haber  proferido  la  acusación  en  contra de la sindicada, como lo indica  equivocadamente  en  su  declaratoria  de  impedimento,  sino  porque revisó en  segunda  instancia la decisión por medio de la cual se precluyó investigación  a  favor  de  la  procesada ARIZA SANTIAGO dentro  del  mismo  proceso,  también  lo  es que dado el innegable  carácter  sustancial de esa decisión frente a la situación de la procesada se  erige  en  razón  suficiente  para  apartarlo  del  conocimiento  del  presente  asunto.   

Sostienen  los Magistrados que no aceptan la  causal  impeditiva,  que  el  proveído  de fecha agosto 2 de 2000 al cual se ha  hecho  referencia,  suscrito  por  el  doctor  Colmenares  Russo  como fiscal de  segunda  instancia  “se circunscribió a declarar la  prescripción  basándose  en  causales  objetivas  como  la prescripción de la  acción  penal  que  cobijó  lo punibles de FRAUDE PROCESAL, FALSO TESTIMONIO y  FALSEDAD  PERSONAL.   A renglón seguido opta por  imponer   medida   de   aseguramiento   por   el   reato  de  ESTAFA”.      (subrayas      fuera      de  texto).   

Sobre  el  particular,  cabe  efectuar  las  siguientes precisiones:   

1.   Si  como los mismos Magistrados lo  reconocen  en el aparte que se acaba de subrayar, “a renglón seguido” en la  misma  providencia el doctor Colmenares Russo impuso medida de aseguramiento por  el  delito  de  estafa  en contra de la procesada ARIZA  SANTIAGO -punible por el que precisamente es condenada  en  la  sentencia  de  primer  grado  objeto  de apelación- no es cierto que se  hubiera  limitado  a  declarar  la prescripción de la acción penal, situación  que   efectivamente   se  verifica  al  consultar  dicha  decisión.     

    

1. Por otro lado, admitir que se había  proferido  medida  de  aseguramiento  por el funcionario que se declara impedido  bastaba  para admitir el impedimento propuesto, pues si la decisión que adoptó  quien  para  ese  entonces  fungía  como  Fiscal  Delegado  ante el Tribunal de  Barranquilla  fue  la  de revocar la preclusión de investigación por el delito  de  estafa  y  en  su  lugar  imponer  dicha  medida, para que la investigación  continuara  y  concluyera  con  fallo  adverso  de  primer grado por el referido  delito,  constituye  un  claro  acto  de  prejuzgamiento  en  relación  con  la  situación     de     la     procesada,     que     impone     marginarlo    del  asunto.         

3.   Adicionalmente  se  tiene que para  tomar  la  decisión  de imponer medida de aseguramiento por el delito de estafa  en    contra    de    la   procesada   MARINA   ARIZA  SANTIAGO,  revocando  la preclusión de investigación  en  cuanto  a  este punible, el doctor Colmenares Russo en la decisión del 2 de  agosto  de  2000,  actuando  como  Fiscal  de  segunda  instancia,  comprometió  claramente   su  criterio  en  relación  con  la  situación  jurídica  de  la  mencionada,  pues analizó ampliamente los medios probatorios que desde su punto  de  vista  sustentaban  la  imposición  de  la  medida,  insistiendo  en que el  comportamiento  desplegado  por la procesada fue evidentemente doloso, lo que lo  condujo a concluir lo siguiente:    

“al  encontrar  atendibles las razones del  impugnante,  es  dable reconocer que están más que colmadas las exigencias del  artículo  388  para  imponer a la sindicada medida de aseguramiento consistente  en  caución  prendaria,  pues  existen  indicios  graves,  que la señalan como  probable  autora  y  responsable del delito de estafa cometida en circunstancias  de   agravación  punitiva”.           

4.  Ahora, tampoco se puede desconocer,  como  lo  hicieron  los  Magistrados  que  no aceptan el impedimento, la extensa  disertación  del  doctor  Colmenares contenida en la aludida decisión del 2 de  agosto  de  2000,  en  la que si bien declaró la prescripción frente a algunas  conductas  imputadas  a  la  procesada,  lo  hizo  luego  de  dejar  sentada  su  inconformidad  en  torno  a  la  preclusión  de  la investigación decretada en  primera   instancia frente a todos los delitos.    

   

5.  Así  las  cosas, de conformidad con las  razones  que  vienen  de  consignarse, la conclusión a la que sin dificultad se  llega  es  a  la  de  que  el doctor Colmenares Russo se encuentra incurso en la  causal  impeditiva  que  invocó,  es  decir, la consagrada en el numeral 11 del  artículo  99  de  la  Ley  600  de  2000  y,  si ello es así, lo procedente es  declarar  fundada  su  manifestación  en tal sentido y proceder a separarlo del  conocimiento  de este asunto, siendo del resorte de los restantes integrantes de  la  Sala  proveer  lo pertinente en los términos del artículo 103 ibídem   para   completar   la  Sala  de  Decisión.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

1.-    DECLARAR   FUNDADO   el  impedimento  manifestado  por  el  doctor Luis Felipe Colmenares  Russo,  Magistrado  de  la Sala Penal del Tribunal Superior de Barranquilla, por  las razones consignadas en la anterior motivación.   

2.-  SEPARAR,  en  consecuencia,   al   mencionado  Magistrado  del  conocimiento  de  la  presente  causa.   

Cópiese y devuélvase al Tribunal de origen.  Cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                 HERMAN      GALÁN  CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1 Auto  mayo7/02, rad. 19.328, M. P. Jorge Enrique Córdoba Poveda.   

2 Auto  de fecha abril 21 de 2004, radicación 23094.     

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