23464(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23464   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta N° 51  

Bogotá, D.C., veintidós de junio de dos mil  cinco.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia  la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  las  demandas de casación presentadas por el defensor común de los  procesados  FRANCISCO COELLO GALDINO y ÁNGEL TITO ZAPATA PÉREZ contra el fallo  de  segundo  grado  del 20 de agosto de 2004, proferido por el Tribunal Superior  de   Cundinamarca,   mediante   el   cual   se   confirmó   parcialmente,   con  modificaciones,  la  sentencia  proferida  por el Juzgado 1º Penal del Circuito  Especializado  del  mismo  distrito,  condenando,  entre  otros,  a  los citados  procesados  a  la  pena principal de 13 años de prisión y multa en cuantía de  500  salarios  mínimos  mensuales,  como  coautores  de  los  delitos  de   tráfico  de  estupefacientes agravado y concierto para delinquir en actividades  de narcotráfico.   

ANTECEDENTES DEL CASO  

A raíz de llamadas telefónicas recibidas en  la  Seccional de Inteligencia del Departamento de Policía del Amazonas sobre la  existencia  de  una organización dedicada al negocio del tráfico de drogas, se  iniciaron  indagaciones  de inteligencia que llevaron a identificar, entre otros  sujetos  a ÁNGEL TITO ZAPATA PÉREZ, FRANCISCO COELLO GALDINO, como integrantes  de  la  empresa  criminal,  de la cual, a través de conversaciones telefónicas  interceptadas,  se  supo  que  se encontraba negociando la compra de 90 kilos de  clorhidrato      de     cocaína.                     

          Por  tales  hechos, en la sentencia de primera instancia se condenó  a  los  procesados ahora demandantes y además a Armando Vergara Saavedra, Pablo  Heli Martínez Cifuentes,  y Julio Bailon Soto.   

          Contra  la  anterior  decisión  interpusieron recurso de apelación  los  defensores  de  los  procesados  Pablo  Heli Martínez Cifuentes, FRANCISCO  COELLO  GALDINO  y  ÁNGEL  TITO  ZAPATA  PÉREZ, pero sólo los dos primeros lo  sustentaron  dentro  del  término  legal,  motivo  por el cual en auto del 2 de  julio  de  2004  se  declaró  desierto  el  interpuesto  por  el último de los  citados.   

          La  sentencia  de  segunda  instancia  fue  dictada  por  la Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior de Cundinamarca, que en fallo del 7 de  septiembre  de  2004  confirmó  la  condena impuesta a los ahora recurrentes en  casación.   

LAS   DEMANDAS   DE  CASACIÓN   

1.  Demanda  a  nombre  de  FRANCISCO COELLO  GALDINO.   

Un solo cargo al amparo de la causal primera  de  casación  propone  el defensor de COELLO GALINDO, argumentando que aunque a  su  defendido  se  le  condenó  como  coautor  de  los  delitos  de tráfico de  estupefacientes   en  su  modalidad  agravada  y  concierto  para  delinquir  en  actividades  de  narcotráfico,  al proceso jamás se allegó la prueba objetiva  del  primero  de  los  delitos. Es decir, los falladores no contaron con pruebas  necesarias  tales  como  diligencia  de  pesaje,  identificación  de  sustancia  ilícita  y dictámenes periciales que demostraran la tipicidad, antijuridicidad  y culpabilidad del hecho punible.   

Agrega  que  en la diligencia de indagatoria  tanto  su  representado  como  los  demás  procesados  negaron  rotundamente la  posesión  de sustancias estupefacientes, así como la pretendida compra, por lo  que  la  carga  de  la prueba correspondía al Estado, quien no cumplió con esa  obligación,  por  la  cual,  considera, debe absolverse a su defendido, ante la  ausencia   de   prueba   que   demuestre   su   responsabilidad   en   el  hecho  imputado.   

Según  el  demandante,  sólo  existen unas  grabaciones  en  las  que  según  el  organismo de inteligencia, los procesados  “emiten  voces  y  palabras  y  términos  de  estar  trabajando    en    el    NEGOCIO    ILÍCITO    DEL   NARCOTRÁFICO”,  pero  esta  prueba  no  es  lo  suficientemente  idónea  para  demostrar su responsabilidad en el hecho.   

La  persona  capturada  en  el  aeropuerto  Vásquez  Cobo  de Leticia, Amazonas, con unos dólares, en ningún momento dijo  que  el  dinero era para comprar alcaloides. Pero si así fuera, “el  hecho no se consumó porque no logró su objetivo”.   

Insiste en que la condena es injusta, porque  se  profirió  contrariando  los  fines esenciales del Estado establecidos en el  artículo  2º de la Carta, porque proviene “de error  hecho   o   de   derecho   en  la  apreciación  de  las  pruebas”.       

Finaliza,  solicitando  que  se  anule  la  sentencia recurrida y se absuelva de todo cargo a su representado.   

          2. Demanda a nombre de ÁNGEL TITO ZAPATA PÉREZ.   

          Con  una  argumentación idéntica a la que se acaba de reseñar, el  defensor  de  ZAPTA  PÉREZ  invoca  la causal primera de casación, acusando la  sentencia de ser violatoria de la ley sustancial.   

                     

Sostiene  que  a su defendido se le condenó  como  coautor  de  los  delitos  de  tráfico de estupefacientes en su modalidad  agravada  y concierto para delinquir en actividades de narcotráfico, sin que al  proceso  se  allegara  la  prueba objetiva del primero de los delitos. Es decir,  los  falladores  no  contaron  con  pruebas  necesarias tales como diligencia de  pesaje,  identificación  de  sustancia  ilícita  y  dictámenes periciales que  demostraran   la   tipicidad,   antijuridicidad   y   culpabilidad   del   hecho  punible.   

Agrega  que  en la diligencia de indagatoria  tanto  su  representado  como  los  demás  procesados  negaron  rotundamente la  posesión  de sustancias estupefacientes, así como la pretendida compra, por lo  que  la  carga  de  la prueba correspondía al Estado, quien no cumplió con esa  obligación,  por  lo  cual,  considera, debe absolverse a su defendido, ante la  ausencia   de   prueba   que   demuestre   su   responsabilidad   en   el  hecho  imputado.   

         

Según  el  demandante,  sólo  existen unas  grabaciones  en  las  que  según  el  organismo de inteligencia, los procesados  “emiten  voces  y  palabras  y  términos  de  estar  trabajando    en    el    NEGOCIO    ILÍCITO    DEL   NARCOTRÁFICO”,  pero  esta  prueba  no  es  lo  suficientemente  idónea  para  demostrar su responsabilidad en el hecho.   

La  persona  capturada  en  el  aeropuerto  Vásquez  Cobo  de Leticia, Amazonas, con unos dólares, en ningún momento dijo  que  el  dinero era para comprar alcaloides. Pero si así fuera, “el  hecho no se consumó porque no logró su objetivo”.   

Insiste en que la condena es injusta, porque  se  profirió  contrariando  los  fines esenciales del Estado establecidos en el  artículo  2º de la Carta, porque proviene “de error  hecho   o   de   derecho   en  la  apreciación  de  las  pruebas”.       

Finaliza,  solicitando  que  se  anule  la  sentencia  recurrida  y se absuelva de todo cargo a su representado.           

                       CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

         1.  Sobre  la  falta de interés del defensor de ÁNGEL TITO ZAPATA  PÉREZ.   

         No  podrá  ingresar la Sala al análisis del deficiente escrito de  demanda  que  se acaba de relacionar, tras observar de modo preferente, la falta  de  interés  del  defensor  de  ÁNGEL  TITO  ZAPATA  PÉREZ  para  recurrir en  casación la sentencia de segunda instancia.   

         En  efecto,  como  fácil  se  observa  de la sucinta reseña de la  actuación  cumplida, es evidente que frente a la sentencia de primera instancia  que  condenó,  entre  otros,   al  acusado  ÁNGEL TITO ZAPATA PÉREZ como  coautor  de los delitos de trafico de estupefacientes y concierto para delinquir  en   actividades   de   narcotráfico,  surgía  interés  en  la  defensa  para  impugnarla,  tal  y  como  en principio llegó a manifestarlo. Sin embargo, como  por  falta de sustentación en término de ese recurso, la alzada se le declaró  desierta,  es  evidente  que  a  la  postre  el recurrente terminó consintiendo  aquella decisión adversa.   

         Proferido  el  fallo  de segundo grado, y sin que en él se hiciese  más  gravosa  la  situación del procesado en cita,  optó su defensor por  recurrir  en  casación,  lo  que  en  su  caso  y  por los antecedentes vistos,  constituye   una   indebida  y  tardía  pretensión  de  recurrir  per  saltum el fallo del juzgado, lo que  no resulta de recibo.   

Ya en este sentido se ha pronunciado la Sala  en           repetidas           ocasiones1,  y aunque desde un principio  estableció  excepciones  a  la  afirmación  general de la carencia de interés  para  acudir  en  casación  si  no  se  agotaba el recurso de apelación, entre  ellas,  cuando  la  sentencia  de  segunda  instancia,  producida  por  razón  de  la  apelación interpuesta por otro sujeto procesal,  afecte  desfavorablemente la situación jurídica del recurrente en casación, o  cuando  en  sede  extraordinaria  se  denuncien  nulidades, es claro que en este  caso,  el único cargo formulado pretende cuestionar el análisis probatorio del  ad quem, que en relación con  el  procesado  ZAPATA  PÉREZ  se  ha  limitado  a refrendar el fallo de primera  instancia,  por lo que el recurso deviene improcedente para este sujeto procesal  porque  una  tal  impugnación  proviene  de  quien  ningún  reparo  hizo en la  oportunidad  debida, habiendo podido hacerlo, lo que hace que en esta sede tales  tópicos no sean susceptibles de controversia alguna.   

         Por  lo  tanto, siendo presupuesto procesal de todos los recursos el  interés  jurídico  para  impugnar,  que  en  el  presente caso no se consolida  frente  a  la  declaración  de responsabilidad del procesado ÁNGEL TITO ZAPATA  PÉREZ, se impone el rechazo de la demanda presentada a su nombre.   

2.  Sobre la demanda a nombre del procesado  FRANCISCO COELLO GALDINO.   

         Del  solo  recuento  del escrito presentado a manera de demanda por  el  defensor de este procesado, se concluye con facilidad su apartamiento de las  más  elementales  exigencias  de  claridad,  precisión  y técnica que para su  admisibilidad  formal  requiere  el  artículo 225 de la Ley 600 de 2000, lo que  anticipa  el  anuncio  de  su  rechazo  prematuro,  en cuanto no le es dado a la  Corte,  regida  como  se  halla  en  esta  sede por el principio de limitación,  entrar  a  complementar  o corregir los términos del libelo, cuyas deficiencias  asoman desde un principio.   

         En  efecto, mientras que el citado artículo 225 exige al censor la  indicación     de     la    causal    que    se    aduzca,    funda­men­tando  su  alegación  de  una  manera  clara  y  precisa,  es  evidente  que  en  el  escrito  que se estudia, salvo la  mención   que   se   hace  a  la  causal  primera  de  casación,  en  manera  alguna  se  alude  a  errores  de  hecho  o  de  derecho  relevantes   que   hayan  conducido  a  una  decisión  ilegal,  tampoco  a  las  modalidades  de los mismos (falso juicio de existencia,  falso    juicio   de   identidad,   falso   raciocinio   o   falso   juicio   de  legalidad),  ni  mucho  menos  se  ensaya un juicio de  violación  sobre  la  ley sustancial cuya identidad y sentido igualmente están  ausentes del libelo.   

         

         Así,  no  obstante  que  invoca  la  causal  primera de casación,  jamás  precisa si su ataque responde a una violación directa o indirecta de la  ley,  y  así  se reconociera que por sus críticas al análisis de las pruebas,  de  esta segunda vía se ocupa, no enuncia cargo alguno, y mucho menos indica en  qué  pudo  consistir el error judicial, ni cuál su trascendencia en el sentido  del fallo proferido.   

         

         Ante  tan  evidentes  defectos de orden técnico y la ausencia total  de  fundamentación,  que la Corte no puede enmendar por virtud del principio de  limitación  que  gobierna  la  casación, como ya se anunció, se rechazará la  demanda y se declarará desierto el recurso.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          INADMITIR  las  demandas  de casación presentadas por los defensores  de  ÁNGEL  TITO  ZAPATA  PÉREZ  y  FRANCISCO  COELLO  GALDINO.    En   consecuencia,   se   declaran      desiertos      los      recursos      de     casación  interpuestos.   

Contra  este auto no procede recurso alguno.   

Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO     

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN              JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1 Ver,  entre otras, sentencias del     

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