23379(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23379   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta N° 51  

Bogotá, D.C., veintidós de junio de dos mil  cinco.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia  la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  las  demandas  de  casación  presentadas  por los defensores de los  procesados  HOBER  RODOLFO RINCÓN NAVARRO y MÓNICA MARTÍNEZ OTALORA contra el  fallo  de  segundo  grado  del  20  de agosto de 2004, proferido por el Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  mediante  el  cual  se  confirmó  parcialmente, con  modificaciones,  la sentencia proferida por el Juzgado 3º Penal del Circuito de  Barrancabermeja,  condenando  al  primero  a  la  pena  principal de 78 meses de  prisión,  como  autor  de  los  delitos  de  falsedad  ideológica en documento  público  y  falsedad  en documento privado, mientras que a la segunda le impuso  la  pena  principal  de  57  meses  de  prisión  como autora del primero de los  delitos y cómplice del segundo.   

LOS HECHOS  

          Según se expuso en la  sentencia  impugnada,  el 1º de noviembre de 1998 se publicó en los diarios de  Barrancabermeja  una  noticia  en  la cual se informaba de la celebración de un  contrato  entre  la  Secretaría  Municipal  de  Salud  de  esa ciudad y Eduardo  Martínez  Bravo,  a  nombre  propio  o  como  representante  de  Droguerías  y  Perfumerías   Ideal,  para  la  compra  de  50.000  condones  por  la  suma  de  $35.000.000, con evidente sobrefacturación de un 366.66%.   

          Iniciada     la  investigación  por  la  Procuraduría  y la Fiscalía General de la Nación, se  logró  establecer  que  al  contrato respectivo de había agregado otro sí que  habla  de la adquisición de 50.000 condones, así como de la falsedad de varios  anexos  al documento. También se determinó que la administración municipal de  Barrancabermeja  giró  dos  cheques  por  $35.000.000  cada  uno,  a  favor del  contratista,  quien  jamás  vendió  a  la  Secretaría  de Salud los referidos  preservativos,  que  fueron  suministrados  por el Jefe de Impuestos Municipales  José  Pertuz  Crispín,  de  quien  se  afirma que adquirió los condones en el  mercado negro por un valor de $3.750.000.   

Al   proceso   fueron   vinculados  varios  funcionarios  de  la  administración  municipal de Barrancabermeja, entre ellos  los ahora demandantes.   

LAS   DEMANDAS   DE  CASACIÓN   

1.Demanda  a nombre de HOBER RODOLFO RINCÓN  NAVARRO   

Un solo cargo al amparo de la causal tercera  de  casación  propone  el  defensor  de  RINCÓN  NAVARRO,  argumentando que la  sentencia  se  dictó  en un juicio viciado de nulidad por indebida vinculación  del procesado.   

Según  el  demandante, a su defendido se le  vinculó  mediante  indagatoria  el  23  de  marzo  de  1999  por  el Fiscal 5º  Delegado,   despacho   que   dictó   en  su  contra  medida  de  aseguramiento.  Posteriormente,  dice,  el  proceso  pasó  al despacho del Fiscal 2º Delegado,  quien  cerró  la  investigación  y  calificó  su  mérito  con resolución de  acusación.   

Agrega  que  por  razón  de la impugnación  presentada  por  la  defensa,  el  proceso  llegó a conocimiento del Fiscal 3º  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  quien decide anular la  medida  de  aseguramiento que afectaba a su defendido por el delito de peculado,  porque  en  relación con esa conducta no se le inquirió de manera específica,  según  se  deduce  de  la  trascripción  que  hace  del auto pertinente.    

A  consecuencia  de  esta determinación, el  Fiscal  de  primera  instancia,  en  auto  del 12 de noviembre de 1999, decidió  extender  la  nulidad parcial al cierre de la investigación y la resolución de  acusación  por  esa  conducta,  por  cuanto  tales  decisiones dependían de la  actuación anulada.   

          Sostiene  que  no obstante que el Fiscal Segundo Delegado aplicó la  ley  con  una “sana interpretación”, se quedó corto en el restablecimiento  del  debido  proceso,  porque continuó la investigación sobre una vinculación  viciada,  razón  por  la  cual  pide  que  se  anule  todo  el proceso desde la  indagatoria.   

                     

          Según  el  demandante,  la  actuación  del  Fiscal comprometió el  debido   proceso  y  el  derecho  de  defensa  de  su  representado,  porque  la  indagatoria  es  la  máxima  instancia  de  defensa  y  con la que realmente se  vincula al proceso.   

         

A  continuación  trae  algunos  conceptos  doctrinales   sobre la casación y su técnica y termina solicitando que se  case   el   fallo   demandado   y   en   su  lugar  se  dicte  la  sentencia  de  reemplazo.   

          2. Demanda a nombre de Mónica Martínez Otalora.   

          Tras  una  introducción  en la cual se transcriben extensos apartes  de  la  sentencia  de  primera  instancia,  en  la que se decidió absolver a la  procesada  Martínez  Otalora  de  todos  los  cargos de falsedad, el recurrente  invoca  de  manera  genérica  la causal primera de casación y a continuación,  anunciando  cumplir  con  los  requisitos  formales de la demanda, se refiere en  capítulos  separados  a  los  sujetos  procesales,  la  sentencia impugnada, la  reseña  histórica  de  los  hechos,  el  trámite  procesal  y  en  un último  capítulo  que  titula  como “hechos no investigados  en  el  proceso”,  presenta  algunas argumentaciones  encaminadas  a  cuestionar  la  valoración  probatoria del fallador, las cuales  identifica  como  una  falta  de  observancia  del  principio  de investigación  integral.   

         

          Así,  dice  que  la  denuncia  es  contradictoria  porque  si  bien  inicialmente  identifica  al Secretario de Salud Municipal HOBER RODOLFO RINCÓN  NAVARRO  como la persona que había negociado los 50.000 condones con el gerente  general  de  la  Droguería  y Perfumería Ideal, más adelante señala a Pertuz  Crispin   como  el  comprador.  Además,  agrega,  el  testigo  Pinto  Anaya  se  contradice  en  sus declaraciones, pues a veces manifiesta que lo vendido fueron  condones  y  otras,  que  fueron kits de condones, por lo que en sana critica no  debió otorgársele credibilidad.   

          Insiste  en  que  el  procesado  RINCÓN NAVARRO no participó en la  compra  de los condones, tal como lo sostiene en su indagatoria y lo refuerza el  coprocesado  Marco  Archivaldo  Pisocioti  Rojas  en  la ampliación de injurada  realizada el 19 de agosto de 1999.     

          A  continuación  cita  apartes  de  la  indagatoria  rendida por el  citado  RINCÓN  NAVARRO  y  del testimonio de Cesar Augusto Rodao Belluci, para  destacar  que  a  esas  pruebas  se  limitó  la investigación realizada por la  Fiscalía,  por  lo  que,  en  su  criterio,  nunca  se logró demostrar que los  señores  Rumaldo  Pertuz y Alvaro Pinto Anaya hayan ejecutado el negocio de los  preservativos,  y  mucho  menos recibido dinero de la administración municipal.   

          Critica  al  Fiscal  de  segunda  instancia  porque  a  pesar  de la  carencia  de  pruebas  incriminatorias  decidió  confirmar  la  resolución  de  acusación  contra  su  defendida,  valiéndose  de  conjeturas,  suposiciones o  sospechas.   

          Bajo  lo  que  titula  “facticidad  del  asunto”  refiere  cuál  fue  la  participación  de  MÓNICA  MARTÍNEZ  OTALORA,  en  su  calidad de Coordinadora de Suministros, en  el  proceso de recepción y entrega de los preservativos.   

          Señala   que   su   representada   demostró   haber   actuado  con  transparencia   y   rectitud  en  el  cargo  que  desempeñó,  justificando  la  existencia  de  enmendaduras y tachones en el kardex que llevaba para el control  de los elementos recibidos.   

          Bajo  lo que titula “reconstrucción del  expediente  contractual”,  se  refiere al proceso de  contratación  objeto  de la investigación, criticando que el Fiscal de segunda  instancia  haya  afirmado que la solicitud de disponibilidad presupuestal era un  requisito esencial en la etapa precontractual.   

          Concluye  reconociendo  que  su escrito, más que una demanda, es un  “estudio”  presentado  con  la  intención  de “hacer un aporte tanto a la  jurisprudencia  como  a  la doctrina dependiendo de cómo interpreten ustedes la  importancia o no de mis argumentos”.   

          Finalmente,  presenta  una  serie  de  disquisiciones  frente  a los  conceptos  de  violación  directa  e  indirecta  de  la  ley  y  violación del  principio  del  in  dubio pro reo y denuncia como normas violadas los artículos  49,120,  133,221, 222, 176, 144, 145, 146, 148, 218, 289 y 319 del Código Penal  y 56 y 157 de la ley 80 de 1993.   

          Solicita  que  se case la sentencia impugnada y en su lugar se dicte  la  que  corresponda.                                              

                   CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

         1.  De  la  demanda  a  nombre  del procesado HOBER RODOLFO RINCÓN  NAVARRA.   

         La  circunstancia de que la sentencia de segundo grado sea objetada  en  casación  a través de la causal tercera del artículo 207 de la Ley 600 de  2000,   que  rige  este  caso,  no  exime  al  demandante del deber de fundamentar las censuras con claridad  y  precisión, es decir, de indicar la irregularidad eventualmente generadora de  nulidad,  señalando  las  garantías que se consideren vulneradas y demostrando  la  incidencia  de  ellas  en la legalidad del proceso y la situación jurídica  del   afectado,   como   lo   dispone   el  artículo  212  del  mismo  estatuto  procesal.   

         El  escrito que se examina ofrece un panorama totalmente alejado de  la  normatividad  en comento, pues el recurrente se limita, según lo refleja el  resumen  de  su  demanda, apenas a afirmar la ocurrencia de una situación en su  opinión  constitutiva  de  una  irregularidad  sustancial   que  afecta el  trámite    procesal,    pero    se   abstiene   por  completo de demostrar realmente el yerro, la gravedad  del  mismo y sus consecuencias para la legalidad de lo actuado, que es lo propio  de  toda alegación en el ámbito jurídico, más aún  de  una  demanda  de casación concebida, como la que es materia de examen, para  cuestionar  la validez de un proceso finiquitado con un fallo amparado  por  la  presunción  de  legalidad  y  acierto,  que  no puede  desquiciarse  con glosas incompletas e insustentadas, fácilmente interpretables  como  meras  insinuaciones para que la Corte reemplace al demandante en su labor  de sujeto investido del derecho de postulación.   

Véase cómo en su laconicidad el demandante  omite  concretar  de  qué  manera la nulidad parcial que se decretó por uno de  los   delitos   inicialmente  imputados  en  la  resolución  de  la  situación  jurídica,  repercutió en la validez del proceso que culminó con una sentencia  por  delitos  completamente  distintos  a  aquel  que  generó la anulación del  trámite  por falta de concreción en la indagatoria, como tampoco alega y menos  demuestra  que en relación con las conductas por las que finalmente se condenó  a  su  poderdante  no  se le haya indagado, y que por tanto los actos procesales  derivados  de allí son igualmente nulos. En fin, nada  argumentó   con  miras  a  acreditar  cómo  la  invalidación  parcial  de  la  actuación  socavó  la estructura básica de la investigación o el juzgamiento  que  se  continuó  por  otros  delitos,  o  afectó  las  garantías del sujeto  procesal que representa.   

         En  definitiva,  el contexto del escrito analizado hace inviable la  impugnación  y  comporta su rechazo junto con la declaratoria de deserción del  recurso, como así se procederá.   

2.  De  la demanda a nombre de Mónica Martínez Otalora.   

         

         Del  solo recuento del engorroso escrito presentado por el defensor  de  esta  procesada,  se  concluye  con  facilidad  su  apartamiento de las más  elementales   exigencias   de  claridad,  precisión  y  técnica  que  para  su  admisibilidad  formal  requiere  el  artículo 225 de la Ley 600 de 2000, lo que  anticipa  el  anuncio  de  su  rechazo  prematuro,  en cuanto no le es dado a la  Corte,  regida  como  se  halla  en  esta  sede por el principio de limitación,  entrar  a  complementar  o corregir los términos del libelo, cuyas deficiencias  asoman desde un principio.   

         En  efecto, mientras que el citado artículo 225 exige al censor la  indicación     de     la    causal    que    se    aduzca,    funda­men­tando  su  alegación  de  una  manera  clara  y  precisa,  es  evidente en el escrito que se estudia, salvo la mención  que  se  hace  a la causal primera de casación, que en  manera  alguna  se  alude  a  errores de hecho o de derecho relevantes que hayan  conducido  a  una  decisión  ilegal,  tampoco  a  las modalidades de los mismos  (falso   juicio   de  existencia,  falso  juicio  de  identidad,   falso   raciocinio   o   falso   juicio   de  legalidad),  ni  mucho  menos  se ensaya un juicio de violación sobre la ley  sustancial   cuya   identidad   y   sentido   igualmente   están  ausentes  del  libelo.   

         

         Así,  no  obstante  que  invoca  la  causal  primera de casación,  jamás  precisa si su ataque responde a una violación directa o indirecta de la  ley,  y  así  se reconociera que por sus críticas al análisis de las pruebas,  de  esta segunda vía se ocupa, no enuncia cargo alguno, y mucho menos indica en  qué  pudo  consistir el error judicial, ni cuál su trascendencia en el sentido  del fallo proferido.   

         

         

Ante tan evidentes defectos de orden técnico  y  la  ausencia  total  de  fundamentación,  que la Corte no puede enmendar por  virtud  del  principio  de  limitación  que  gobierna  la casación, como ya se  anunció,   se   rechazará   la   demanda   y   se   declarará   desierto   el  recurso.   

Finalmente,  no  se  observa  violación  a  garantía  fundamental  alguna  que  en  virtud del artículo 216 del Código de  Procedimiento Penal conduzca a la Sala a actuar oficiosamente.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          INADMITIR  las  demandas  de casación presentadas por los defensores  de  HOBER  RODOLFO RINCÓN NAVARRO y MÓNICA MARTÍNEZ  OTALORA.    En   consecuencia,   se   declaran      desiertos      los      recursos      de     casación  interpuestos.   

Contra  este auto no procede recurso alguno.   

Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO     

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN              JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

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