23277(23-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23277   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            DR. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nro: 12   

          Bogotá D.C., veintitrés de febrero de dos mil cinco.   

VISTOS  

Dirime  la  Sala  la  colisión  negativa de  competencia  trabada  entre  el  Juzgado 7° de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Bogotá  y  el  Juzgado  1°  Penal del Circuito Especializado de  Cundinamarca,  en  virtud de la cual las citadas dependencias rehúsan continuar  conociendo   de   la   ejecución   de   la   pena   impuesta   a   JOSÉ  MAXIMILIANO  SALAZAR  MARTÍNEZ  y  LUIS     OBER    GUTIÉRREZ    SALAZAR,  a quienes se  les  declaró  penalmente  responsables  de   las  conductas  punibles  de  homicidio  agravado  y  secuestro  extorsivo igualmente agravado.   

ANTECEDENTES   

1. Mediante sentencia del 21 de diciembre de  1999,  el Juzgado 1° Penal del Circuito Especializado de Cundinamarca profirió  condena   de   22  años  de  prisión  contra  JOSÉ  MAXIMILIANO    SALAZAR   MARTÍNEZ   y   LUIS   OBER  GUTIÉRREZ  SALAZAR,  habida  cuenta  del  secuestro  de que hicieron víctima a José Nonato Chinchilla el 28  de   agosto  de  1988  en  jurisdicción  del  municipio  de  Soacha,  por  cuya  liberación  exigieron  a  sus familiares un millón quinientos mil dólares. El  24  de  octubre  siguiente,  los  plagiarios  ultimaron al ilegalmente retenido.   

2.  Impugnada  dicha  determinación por los  defensores  de los sentenciados, y en virtud de la consulta que operaba en dicho  asunto  respecto  de  la  cesación  de procedimiento que en aquella providencia  igualmente  se  declaró,  el Tribunal Superior de Cundinamarca la modificó por  la  suya  del 23 de mayo de 2000 y, en consecuencia, condenó a los justiciables  a 28 años de prisión.       

                 3.   Interpuesto  el  recurso  extraordinario  de casación contra el fallo de segundo grado por el defensor de  SALAZAR RODRÍGUEZ, admitida  la  demanda  y  producido  el  concepto  del  Ministerio  Público,  la Corte en  pronunciamiento  mayoritario  del  11  de diciembre de 2003 decidió no casar la  sentencia recurrida.    

4.  Devuelto  el  proceso  al  juzgado  del  conocimiento,  dicho  despacho  por  auto  del  8  de  junio  de 2004 dispuso su  remisión  al  Reparto  de  los  Juzgados  de  Ejecución  de Penas y Medidas de  Seguridad  con sede en Bogotá, para el control, vigilancia y cumplimiento de la  pena,  como quiera que se trataba de una “actuación  sin preso(…)”   

EL  CONFLICTO   

1.  Habiéndole  correspondido  conocer  del  asunto  al  Juzgado  7°  de dicha categoría y especialidad con asiento en esta  ciudad  Capital, contrariamente al criterio de la dependencia judicial remitente  estimó  que  en  virtud de las regulaciones contenidas en los Arts. 79 y 81 del  C.  de  P: Penal y el Acuerdo 054 de 1994 del Consejo Superior de la Judicatura,  lacónicamente  manifestó que la competencia para vigilar el cumplimiento de la  pena     le     correspondía     al     “juzgado  sentenciador”,   razón  por  la  cual  ordenó  el  reenvió  de  las diligencias al Juzgado 1° Penal del Circuito Especializado de  Cundinamarca,    no    sin    antes    plantearle    colisión    negativa    de  competencia.   

2. Con fundamento en las mismas disposiciones  normativas  esgrimidas por la dependencia judicial que planteó el conflicto, el  citado   Juzgado  Especializado  declinó  su  competencia  para  tales  efectos  arguyendo  que  de  acuerdo con dichas preceptivas y la jurisprudencia imperante  de  esta Sala de Casación Penal, uno de cuyos pronunciamientos cita, el control  y  vigilancia  de  la  pena  impuesta a un sentenciado no privado de la libertad  como  en  el caso presente, le correspondía a los Jueces de Ejecución de Penas  y  Medidas  de  Seguridad  cuando  en  el lugar donde se profirió el respectivo  fallo  existían  esta  clase  de  funcionarios.  Por  consiguiente,  aceptó la  colisión  propuesta y remitió el proceso a esta Corporación para la solución  pertinente.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         1.   De   conformidad   con   el   artículo  75.4  del  código  de  procedimiento   penal,   corresponde   a   la  Corte  dirimir  el  conflicto  de  competencias que se suscite entre juzgados de diferentes distritos.   

A  pesar  de  que la discusión planteada en  este  evento  no constituye en estricto sentido una colisión de competencias de  la  manera  como la previene el artículo 93 del código de procedimiento penal,  la  jurisprudencia  de  la  Sala  viene  en  considerarla  como  tal y asumir su  definición,    atendida   la   atribución   que   le   discierne   la   citada  preceptiva.   

          2.  La  controversia  que  sostienen los  funcionarios  judiciales  trabados  en el conflicto, dice relación con quien de  ellos  debe  seguir  conociendo de la ejecución de las declaraciones contenidas  en  un  fallo  de  condena  en  materia  penal  cuando en el mismo se dispuso el  descuento  efectivo  de  la  respectiva  sanción  corporal,  no  hallándose el  sentenciado privado de la libertad.   

El   parágrafo  del  Art.  79  del  C.  de  P. Penal y el Art. 1° del  Acuerdo  No.  54  del  24 de mayo de 1994 expedido por el Consejo Superior de la  Judicatura,  resuelven de manera clara el conflicto que ocupa la atención de la  Sala.   

En efecto, de conformidad con la regulación  contenida  en el precepto inicialmente citado, en los Distritos Judiciales donde  no  se  hayan  creado  las  plazas de jueces de ejecución de penas y medidas de  seguridad,  “cumplirán  estas  funciones, mientras  tanto,   los  jueces  de  instancia  respectivo”  y,  conforme con el segundo:   

“Los  jueces de  ejecución  de  penas  y  medidas  de seguridad, conocen de todas las cuestiones  relacionadas  con  la ejecución punitiva de los condenados que se encuentren en  las   cárceles   del   respectivo  Circuito  donde  estuvieren  radicados,  sin  consideración   al   lugar   donde   se   hubiere   proferido   la   respectiva  sentencia.   

“Asimismo  conocerán  del  cumplimiento  de  las  sentencias  condenatorias,  donde  no se  hubiere  dispuesto  el  descuento  efectivo  de la pena, siempre y cuando que el  fallo  de primera o única instancia se hubiere proferido en el lugar de su sede  (…)”   

         Luego,  en  correspondencia  con  este  último  inciso,  cuando  el  sentenciado  se encuentra en libertad, el funcionario competente para conocer de  la  ejecución  de la sentencia lo será el juez de ejecución de penas y medias  de  seguridad  del lugar donde la misma se hubiese proferido. Y, de no despachar  allí  un  juez  de dicha categoría y especialidad, opera la regla exceptiva de  que dicha función la ejerce el juez de instancia respectivo.   

Para la Sala es claro, entonces, que al juez  de  instancia,  entendido  ello  como  el  funcionario judicial que profirió el  correspondiente  fallo  de  primer  grado,  le  corresponde la ejecución de sus  sentencias  si  no  existe juez de ejecución de penas y medidas de seguridad en  el Circuito Penitenciario y Carcelario donde ejerce jurisdicción.   

Al  resolver otros conflictos de competencia  de  similar  naturaleza,  la  Corte,  teniendo  de presente las reglamentaciones  establecidas  por  la  Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura  en el citado Acuerdo 54 de 1994, y 548 y 567 de 1999, determinó:   

“(…)  La  ejecución  de  la  sentencia  atañe  al Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, cuya competencia,  cuando  el  condenado  se  encuentra  privado  de  la libertad, no depende de la  naturaleza  de  la conducta punible, ni del territorio donde se cometió, ni del  despacho  judicial  que  dictó el fallo, sino de un factor personal relativo al  lugar donde se encuentre recluido.   

“(…)  En general, la sentencia debe ser  ejecutada  por  el  Juez  de  esta  especialidad,  y cuando en el lugar donde se  encuentra  el  detenido  no exista Juez de Ejecución de Penas, debe conservar o  reasumir  la  competencia  el  Juez  que  dictó  el fallo en primera instancia,  según  lo  dispone  al  parágrafo  transitorio del artículo 79 del Código de  Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000.”   

“(…)   La  competencia  para  continuar  vigilando  el  cumplimiento  de  la pena cuando al  procesado  se le concedió libertad, es el Juez de Ejecución de Penas y Medidas  de  Seguridad  del  mismo  circuito  donde  se hubiese proferido la sentencia de  primera instancia.   

“(…)   La  competencia  para  continuar  vigilando  el  cumplimiento  de  la pena cuando al  procesado  se  le  concedió  libertad,  radica  en  el  juez  que  profirió la  sentencia  de  primera  instancia,  únicamente  cuando  en el mismo circuito no  exista  Juez  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad.” -Auto  del  15  de  octubre de 2002, radicación 19.844, M.P. Édgar  Lombana Trujillo-.   

          Por consiguiente, al oficiar como Juez de  instancia  el Primero Penal del Circuito Especializado de Cundinamarca, éste es  el   funcionario   llamado   a  ejercer,  “mientras  tanto”, las funciones de Juez de Ejecución de Penas  y Medidas de Seguridad en el presente asunto.   

          Ciertamente,  de  los  66 Jueces de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  que  actualmente operan en el territorio patrio, sólo 5 lo hacen por  fuera de las sedes de las respectivas cabeceras de Distrito, así:   

          Dos  (2)  en  el  Circuito  Penitenciario  y  Carcelario de Palmira,  Valle,  Distrito  Judicial  de  Cali,  con  jurisdicción  en  el  municipio  de  Palmira.   

          Dos  (2)  en  el  Circuito  Penitenciario y Carcelario de La Dorada,  Caldas,  Distrito  Judicial de Manizales, con jurisdicción en los municipios de  La Dorada, Manzanares, Pensilvania y Puerto Boyacá.   

          Uno  (1)  en  el  Circuito  Penitenciario  y Carcelario de Girardot,  Cundinamarca,  Distrito  Judicial  del  mismo  nombre,  con jurisdicción en los  municipios de Agua de Dios, Fusagasugá, Girardot y la Mesa.    

          Para  lo que es el objeto de esta decisión, precísese entonces que  como  en el Distrito Judicial de Cundinamarca sólo existe un Juez de Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad que oficia en Girardot -Acuerdo 1955 del 26 de  agosto  de  2003  expedido  por  el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura-,  su  competencia  conforme  a lo reglado en el Acuerdo 548 del 22 de julio de 1999 de  esa  misma  entidad queda circunscrita al Circuito Penitenciario y Carcelario de  Girardot,  conformado,  como ya se anotó, por los municipios relacionados en el  acápite precedente.   

          Ninguna  razón  tiene  pues,  el  Juez  Primero  Penal del Circuito  Especializado   de   Cundinamarca  para  predicar  que  el  conocimiento  de  la  ejecución  de  la pena en el presente asunto le compete a uno cualquiera de los  Jueces  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de Bogotá, lugar este  donde  no  le  asiste  atribución  alguna  al  único funcionario de la última  categoría   y   especialidad  dichas  designado  en  el  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca.   

          Por  modo  que,  al Juez Primero Penal del Circuito Especializado de  Cundinamarca  se  le  asignará el conocimiento de las diligencias para lo de su  cargo,  en  tanto  que  al  Juez  Séptimo  de  Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Bogotá  se  le informará por la Secretaría de la Sala lo aquí  resuelto.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

ASIGNAR   el  conocimiento  de  este  asunto  al  Juez 1° Penal del Circuito Especializado de  Cundinamarca.   Para   lo   de   su   cargo,   remítasele   el   expediente  de  inmediato.   Por la Secretaría de la Sala, infórmese de lo aquí resuelto  al  Juez  7°  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá. Contra  esta decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese y cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                         HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                          EDGAR LOMBANA TRUJILLO     

Excusa justificada  

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               MAURO SOLARTE PORTILLA   

Comisión   de  servicio   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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