SP013-2026(70306)

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GERSON CHAVERRA  CASTRO  

Magistrado  Ponente  

  

SP013-2026  

Radicación  nº 70306  

(Aprobado  Acta nº 007)  

  

  

Bogotá,  D.C., veintiuno (21) de enero de dos mil veintiséis (2026).  

  

ASUNTO  

  

La  Sala se pronunciará, de manera oficiosa, sobre la posible  vulneración al principio de legalidad de las penas en  perjuicio de Manuel  Antonio Valencia González,  condenado por  el Juzgado Segundo Penal Municipal con función de Conocimiento  de Pereira, mediante sentencia anticipada del 20 de mayo de 2020,  como autor del delito de extorsión.  

  

HECHOS  

  

El 27 de diciembre  de 2016, Nemesio Lizarazo Esteban recibió insistentes llamadas  a su celular provenientes de la línea 3212774686, a través  de las cuales un individuo, quien se identificó como  «Comandante  burro»,  supuesto militante del frente «Guillermo  Ariza»  de la organización armada Ejército de Liberación  Nacional –E.L.N-,  lo amenazó de muerte, tanto a aquel como su familia, de no  realizarle un pago de diez millones de pesos. Conforme a las  exigencias del individuo, el dinero debía transferirse, a  través de la empresa Efecty, a las cuentas de Jhon Javier  Burbano y Manuel  Antonio Valencia González.  

  

Nemesio consignó  el dinero exigido en tres giros realizados el 29 de diciembre de  2016; dinero que, posteriormente, fue cobrado  por  Manuel  Antonio Valencia González,  en un establecimiento de la referida empresa, con sede en la ciudad  de Pereira.  

  

ANTECEDENTES  RELEVANTES  

  

1. Las audiencias  preliminares concentradas se celebraron el 22 de marzo de 2018 ante  el Juzgado Primero Penal Municipal con función de Control de  Garantías de Cartago. El despacho legalizó el  procedimiento de captura de Manuel  Antonio Valencia González  y, seguidamente, la Fiscalía le formuló imputación  como autor del delito de extorsión agravada, en concurso  homogéneo sucesivo, de conformidad con lo dispuesto en los  artículos 31, 244 y 245.3 del Código Penal.  

  

Manuel Antonio  aceptó  los cargos y fue cobijado con medida de aseguramiento no privativa de  la libertad.  

2. El Juzgado  Segundo Penal Municipal con función de Conocimiento de Pereira  asumió el conocimiento del asunto, le impartió  legalidad al allanamiento y tramitó la audiencia prevista en  el artículo 447 de le Ley 906 de 2004. El 20 de mayo de 2020  dictó la sentencia correspondiente.  

  

3. El despacho  declaró a Manuel  Antonio Valencia González autor  penalmente responsable del delito de extorsión agravada en  concurso homogéneo y, en consecuencia, le impuso 156 meses de  prisión, multa de 3250 smlmv, e inhabilitación para el  ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo  término de la pena privativa de la libertad. Asimismo, negó  la suspensión condicional de la pena y la prisión  domiciliaria.  

  

La defensa  interpuso recurso de apelación.  

  

4.  Mediante fallo del 8 de mayo de 2025, notificado en estrados el 13 de  junio siguiente, la Sala Penal del Tribunal Superior de Pereira  modificó la sentencia de primera instancia, únicamente  en sentido de declarar que Manuel  Antonio es  responsable de  «un  único  delito  de extorsión agravada».  En consecuencia, redosificó la pena en 144 meses de prisión  y multa de 3.000 smlmv; en lo demás, confirmó el fallo  recurrido.  

  

5. La defensa  interpuso y sustentó en término el recurso  extraordinario de casación.  

  

6. La Sala,  mediante proveído CSJ AP, 9 jul. 2025, inadmitió la  demanda y dispuso, una vez agotado el trámite de insistencia,  el retorno oficioso de la actuación.  

  

  

  

CONSIDERACIONES  

  

1.  En virtud del allanamiento a cargos que tuvo lugar en la audiencia de  formulación de imputación, celebrada el 22  de marzo de 2018, los falladores individualizaron la  sanción irrogada a Manuel  Antonio Valencia González  (i)  sin  el descuento previsto en el artículo 351 de la Ley 906 de  2004; y (ii)  sin el incremento de penas previsto en la Ley 890 de 2004. Lo  anterior, en virtud de la restricción prevista en el artículo  26 de la Ley 1121 de 2006.  

  

2.  En ese contexto, la entrada en vigencia de la Ley 2477 de 2025 impone  a la Sala definir algunos parámetros de interpretación  en torno a la aplicación del artículo 12 de dicho  compendio, a fin de determinar si para el caso concreto resulta  aplicable por favorabilidad.  

  

3.  Con tal orientación y para una mejor comprensión del  asunto, (i)  recordará las reglas definidas en la jurisprudencia de la Sala  para la dosificación de la pena en los casos de allanamiento a  cargos en el marco de actuaciones adelantadas por los delitos  previstos en el artículo 26 de la Ley 1121 de 2006; (ii)  precisará las finalidades y consecuencias prácticas de  la aplicación de la Ley 2477 de 2025 y; finalmente, (iii)  definirá los parámetros de aplicación del  artículo 12 de la referida normativa.  

  

Analizado  lo anterior, abordará el caso concreto.  

4.  Dosificación de la pena en casos de sentencia anticipada  frente a las conductas previstas en el artículo 26 de la Ley  1121 de 2006: evolución  jurisprudencial.  

  

4.1  De conformidad con lo dispuesto en el artículo 26 original de  la Ley 1121 de 20061,  en los casos de terrorismo,  financiación de terrorismo, secuestro extorsivo, extorsión  y conexos, no son procedentes, además de los mecanismos  sustitutivos de la pena privativa de la libertad, las rebajas de pena  por sentencia anticipada.  

  

Es importante  precisar que la citada disposición reprodujo íntegramente  el artículo 11 de Ley 733 de 20022.  

  

4.2 La Sala, en  una primigenia línea hermenéutica3,  sostuvo que, con la entrada en vigor de las Leyes 890 y 906 de 2004,  operó una derogatoria  tácita  en relación con la restricción contenida en el aludido  artículo 11 de la Ley 733 de 2002, debido, en esencia, a la  incompatibilidad sustancial entre esta norma y los lineamientos de  justicia premial propios del sistema de enjuiciamiento de tendencia  acusatoria, instituidos en el ordenamiento interno a través de  aquellos compendios normativos.  

  

4.3  Posteriormente, con ocasión de la entrada en vigencia de la  Ley 1121 de 2006, que, como se indicó, reprodujo el contenido  del artículo 11 de la norma de 2002, la Sala, en su momento,  consideró4  que tales restricciones resultaban aplicables, por principio de  legalidad, a «los  dos sistemas procesales penales existentes, previstos en la Ley 600  de 2000 y la Ley 906 de 2004».  

  

La razón,  precisó para entonces esta Corporación, es que «lo  pretendido [por el legislador] fue impedir que (…) las  personas condenadas por los delitos de terrorismo, financiación  de terrorismo, secuestro extorsivo, extorsión y conexos,  pudieran ser favorecidas con cualquier tipo de descuento, rebaja o  subrogado penal, dada la gravedad de las conductas punibles».  

4.4 No obstante,  en decisión CSJ SP, 27 feb. 2013, rad. 33254, la Sala recogió  esa postura.  

  

En tal sentido, la  Corporación explicó que la atemperación punitiva  consustancial a los mecanismos de justicia premial instituidos en la  Ley 906 de 2004,  

  

(…)  justificó que el legislador, desde  la óptica del principio de proporcionalidad,  ajustara los límites punitivos a  fin de mantener la consonancia entre la gravedad de los delitos y las  consecuentes penas,  conforme a lo estimado a la hora de expedir el Código Penal y  sus respectivas reformas. (Negrilla  fuera del texto original).  

  

Sin embargo, la  Sala advirtió que al aplicar los incrementos previstos en el  artículo 145  de la Ley 890 de 2004 «con  la prohibición de descuentos punitivos, incorporada a través  del art. 26 de la Ley 1121 de 2006, salta a la vista la vulneración  del principio de proporcionalidad de la pena».  

  

Al respecto,  explicó:  

  

En efecto, al  vincular la norma con la realidad que en la actualidad pretende  regular, se presenta la siguiente situación: el  fundamento del aumento genérico de penas estriba en la  aplicación de beneficios punitivos por aceptación de  cargos. Sin embargo, el art. 26 de la Ley 1121 de 2006 impide  cualquier forma de rebaja, tanto por allanamiento como por  preacuerdo.  

  

Bajo ese  panorama, pese a admitirse la legitimidad de la prohibición de  descuentos punitivos (art. 26 de la Ley 1121 de 2006), en tanto  medida de política criminal en lo procesal6,  salta a la vista una inocultable y nefasta consecuencia, a saber, el  decaimiento de la justificación del aumento de penas  introducido mediante el art. 14 de la Ley 890 de 2004 o, lo que es lo  mismo, la desaparición de los fundamentos del plurimencionado  incremento punitivo.  

  

Esa  consecuencia implica, pues, afirmar que en relación con los  delitos enlistados en el art. 26 de la Ley 1121 de 2006 –en  eventos cuyo juzgamiento se gobierna por la Ley 906 de 2004–, el  aumento de penas de la Ley 890 se ofrece injustificado en la  actualidad, en tanto el legislador únicamente lo motivó  en las antedichas razones, de orden meramente procesal, sin ninguna  otra consideración de naturaleza penal sustancial o  constitucional. (Énfasis  no incluidos en el texto)  

  

Así, la  Sala enfatizó en la ausencia  de proporcionalidad  en la aplicación del incremento punitivo dispuesto en el  artículo 14 de la Ley 890 de 2004, frente a los supuestos  previstos en el canon 26 de la Ley 1121 de 2006.  

  

Por tal motivo,  siguió, la «abstracción  del aumento punitivo contenido en el art. 14 de la Ley 890 de 2004 en  los delitos contenidos en el art. 26 de la Ley 1121 de 2006, (…)  cumple debidamente el mandato de protección constitucional  atribuido al derecho penal –expresado en la función de  prevención especial predicable de la pena de prisión–,  al tiempo que se mantiene una justa retribución en relación  con la gravedad de las aludidas conductas punibles».  

  

En tal virtud, la  Sala declaró que, «en  lo sucesivo, una hermenéutica constitucional apunta a afirmar  que los aumentos de pena previstos en el art. 14 de la Ley 890 de  2004 son inaplicables frente a los delitos reseñados en el  art. 26 de la Ley 1121 de 2006».  

  

4.5 Tal derrotero  ha sido reiterado de manera pacífica por la Sala7  y, de hecho, se ha hecho extensivo a otras formas de criminalidad en  las que las rebajas de pena por aceptación de cargos, bien por  virtud del allanamiento, ora en preacuerdos, están  restringidas legalmente -así,  por ejemplo, CSJ SP2769-2022, rad. 56314-.  

  

5. Ley 2477 de 2025: Teleología y consecuencias de su  aplicación  

  

5.1 El 11 de julio  de 2025 se promulgó la Ley 2477, «Por  medio de la cual se modifican las Leyes 599 de  2000, 906 de  2004 y 1121 de  2006, en relación con la figura de la reparación  integral, la concesión de beneficios por allanamientos y  preacuerdos, y la aplicación del principio de oportunidad,  entre otras reformas orientadas a garantizar una administración  de justicia penal pronta y eficaz».  

  

El referido  compendio tiene por objeto: (i)  la reducción de la congestión judicial; (ii)  la  eficacia de la administración de justicia; y (iii)  promover, a través de incentivos, la emisión «temprana  y oportuna de decisiones judiciales a través de mecanismos de  terminación anticipada».  

  

Recientemente8,  la Sala destacó que la normativa en estudio se encuentra  estructurada en cuatro ejes fundamentales:  

  

Profundizar  el componente de justicia restaurativa del sistema, estableciendo la  posibilidad de extinguir la acción penal por reparación  integral (artículos 3 y 4). Recientemente, la Sala aplicó  por favorabilidad estas normas en el AP5346-2025 (13 ago., rad. n.°  62410).  

  

Dinamizar  el principio de oportunidad para que cumpla sus propósitos en  un sistema acusatorio (artículos 7, 8 y 11).  

  

Ampliar  las posibilidades de practicar la prueba anticipada en ciertos  delitos que afecten de manera intensa la dignidad humana de personas  de especial protección, y cuando se investiguen miembros de  Grupos Armados Organizados y Grupos de Delincuencia Organizada  (artículo 5).  

  

Remover  obstáculos normativos para la terminación anticipada de  procesos en delitos alto impacto (artículo 12),  y en aquellos en donde ha mediado captura en flagrancia (artículo  13)9.  (Negrillas  fuera del texto original)  

  

Precisamente, de  acuerdo con la exposición de motivos que precedió a la  reforma legal aludida10,  uno de los pilares fundantes de la iniciativa que se debatió  en el Congreso de la República estaba circunscrito al  fortalecimiento de los mecanismos de justicia  premial,  inherentes al sistema de enjuiciamiento de tendencia acusatoria  estatuido en la Ley 906 de 2004.  

  

Sobre esa base, se  precisó:  

  

(…)  tales  institutos resultan de interés a los procesados, únicamente  en la medida que comporten una rebaja de pena,  la cual encuentra su explicación, de una parte, en que el  Estado se ahorra ingentes esfuerzos en la investigación y  juzgamiento de las conductas cuya comisión es aceptada por los  perpetradores y, de otra, se concede a quien así procede una  rebaja de la punibilidad. Sin embargo, el legislador progresivamente  ha restringido el acceso a estas figuras dificultando la consecución  de los objetivos perseguidos, principalmente la reducción de  los índices de congestión del sistema, la disminución  de la impunidad, el acceso oportuno a la justicia y la satisfacción  de los derechos de las víctimas. (Énfasis  de la Sala).  

  

Se enfatizó,  asimismo, con fundamento en la exhortación dispuesta por la  Sala en la antes citada sentencia (§4.4),  en la necesidad de adoptar una política criminal consistente  y programáticamente orientada a la  «posibilidad  de rebaja de pena cuando se procede por una u otra especie de  delitos».  

Tal preocupación  se justificó, esencialmente, en el hecho de que el ascendente  surgimiento de restricciones legales en la concesión de  beneficios y el convergente endurecimiento de las sanciones, son  factores críticos que han desestimulado significativamente el  interés de los sujetos pasivos de la acción penal en  acogerse a alguno de los mecanismos de culminación anticipada  del proceso.  

  

Lo anterior, se  expuso igualmente, no solo se traduce en un drástico  incremento del volumen de procesos en juicio, sino en la  revictimización de los afectados con el fenómeno  delictivo y la correlativa disminución de las posibilidades de  obtener la reparación integral de los perjuicios y una  decisión de justicia.  

  

En el contexto del  debate legislativo, y tras constatar las cifras relativas a la  congestión judicial y, de igual forma, al ascendente número  de sentencias absolutorias, el Consejo Superior de Política  Criminal, en armonía con las preocupaciones condensadas en la  propuesta de reforma, conceptuó favorablemente la  implementación de las disposiciones contenidas en el entonces  proyecto de ley, tras considerar, entre otras cosas, que la ausencia  de incentivos por la manifestación voluntaria de  responsabilidad penal, «puede  llevar a los procesados a utilizar tácticas para prolongar el  proceso penal»,  generando de esta manera un retraso que «impacta  directamente los derechos de las víctimas, quienes deben  enfrentar una espera prolongada para la resolución de sus  casos».  

  

En tal contexto,  la supresión de la prohibición contenida en el artículo  26 original de la Ley 1121 de 2006, fue concebida como una  herramienta indisociable al fortalecimiento de la justicia premial,  orientada, se insiste, a mitigar la «congestión  judicial y [la] altísima tasa de absoluciones»  que, de acuerdo con las estadísticas estudiadas, dicha  prohibición legal produjo.  

  

5.2 Bajo tal  orientación, el artículo 12 de la Ley 2477 de 2025  modificó el 26 de la Ley 1121 de 2006, en los siguientes  términos:  

  

ARTÍCULO  12. Modificar  el artículo 26 de  la Ley 1121 de 2006, el cual quedará así:  

  

Artículo 26. Exclusión  de beneficios y subrogados. Cuando  se trate de delitos de terrorismo, financiación de.  terrorismo, secuestro extorsivo, extorsión y conexos, no se  concederán subrogados penales o mecanismos sustitutivos de la  pena privativa de la libertad, de condena de ejecución  condicional o suspensión condicional de ejecución de la  pena, o libertad condicional. Tampoco la prisión domiciliaria  como sustitutiva de la prisión, ni habrá lugar a ningún  otro beneficio o subrogado legal, judicial o administrativo, salvo  los beneficios por colaboración consagrados en el Código  de Procedimiento Penal, siempre que esta sea eficaz.  

PARÁGRAFO. En  caso de celebración de preacuerdos o negociaciones por los  delitos enunciados en el presente artículo, entre la fiscalía  y el imputado o acusado, o de allanamiento a cargos, se podrá  conceder hasta  la mitad de la rebaja de pena prevista en los artículos 351,  352, 356-5 y 367 del Código de Procedimiento Penal.  (Negrilla propia de  la Sala).  

  

5.3 Según  se ve, la sustancialidad del precepto transcrito introdujo una  atemperación gradual de las rebajas de pena que ordinariamente  proceden para las otras formas de criminalidad.  

  

Así pues,  cuando la aceptación de cargos por los delitos allí  previstos tiene lugar durante la audiencia de formulación de  imputación, podrá concederse una rebaja de hasta  la cuarta parte (o del 25%); en audiencia preparatoria, el descuento  podrá ser de hasta  la sexta parte (o del 16,66%); y si el allanamiento se produce en el  juicio oral, el descuento será de una doceava parte  (o del  8,33%).  

  

5.4 La norma de  2025 supone, entonces, una importante consecuencia en cuanto a la  delimitación de los extremos sancionatorios para los casos de  sentencia anticipada por los delitos allí contemplados.  

  

Las razones son  las siguientes:  

  

Como lo enfatizó  la Sala en el ya citado proveído CSJ SP, 27 feb. 2013, rad.  33254, la inaplicación de los incrementos previstos en el  artículo 14 de la Ley 890 de 2004, se instituyó como un  parámetro de corrección sustancial ante el fenómeno  de desproporcionalidad  que sobrevino como consecuencia de la aplicación convergente  de la prohibición contenida en el artículo 26  primigenio de la Ley 1121 y la citada disposición normativa  del 2004.  

  

No obstante, a  diferencia del contexto normativo en torno al cual discernió  la Sala en la citada decisión, con la reciente entrada en  vigencia del artículo 12 de la Ley 2477 de 2025, contrario a  lo que disponía el 26 original de la Ley 1121 de 2006, se  habilitó -aunque  con limitaciones cuantitativas-  la concesión gradual de rebajas por sentencia anticipada para  los delitos de  terrorismo, financiación del terrorismo, secuestro extorsivo,  extorsión y conexos.  

  

Por tanto, dicha  transición legislativa no supuso la dilución del  fundamento procesal  legitimante de los incrementos contenidos en el artículo 14 de  la Ley 890 de 2004, si se considera que la norma en alusión se  justificó -entre  otras cosas-  en la compatibilización de la parte especial del Código  Penal con los institutos de justicia premial que se habrían de  implementar a través de la Ley 906 de 2004; esto, en virtud de  lo dispuesto en el artículo 4° transitorio del Acto  Legislativo 03 de 200211.  

  

Bajo tal  comprensión, el derrotero hermenéutico (§ 4.4) en  función del cual podía inaplicarse el incremento de  penas previsto en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, para  efectos de la dosificación de la sanción en sentencias  anticipadas por las referidas especies delictivas, no tiene  aplicación en el ámbito de la Ley 2477, como ya lo  precisó la Sala en reciente decisión12,  sin perjuicio de las precisiones que se harán más  adelante.  

  

6. Parámetros de aplicación del  artículo 12 de la Ley 2477 de 2025: efectos  político-criminalmente útiles.  

  

6.1 La inclusión  plena del incremento previsto en el artículo 14 de la Ley 890  de 2004 supone consecuencias prácticas incompatibles con la  teleología de la Ley 2477 de 2025 (§ 5.1)  

  

En efecto, al  ajustar los extremos punitivos del tipo con los incrementos  indicados, la concesión de rebajas por sentencia anticipada,  conforme a las ya indicadas reglas del artículo 12 de la Ley  2477 de 2025, no representa un cambio favorable para el procesado que  decida acogerse a tales mecanismos, tomando como punto de contraste  las restricciones contempladas en el artículo 26 originario de  la Ley 1121 de 2006 y la interpretación que, sobre su  aplicación, ha decantado la jurisprudencia de la Sala.  

  

La razón es  que, como ya lo advirtió la Sala en la citada decisión  CSJ SP2082, 29 oct. 2025, rad. 62291, con independencia del ámbito  de punibilidad que se seleccione al momento de tasar la pena, la  atemperada rebaja prevista en el precepto indicado conduciría  a una sanción definitiva que, en el mejor de los casos -esto  es, cuando manifestación unilateral de responsabilidad tiene  lugar en la audiencia de imputación-,  resultaría cuantitativamente idéntica13  a la que procedería con arreglo al criterio jurisprudencial  condensado en CSJ SP, 27 feb. 2013, rad. 33254, o de hecho superior14,  si la aceptación se produce en etapas posteriores a la  imputación, tal como se detalla en la tabla anexa15,  que forma parte integral de esta providencia.  

A partir de los  planteamientos contenidos en aquella decisión, precisamente,  la Sala aplicó por favorabilidad la normativa vigente al  momento de los hechos, así como la hermenéutica  decantada en el precedente de 2013.  

  

6.2 El contexto  planteado pone de presente la necesidad de analizar la sustancialidad  de las reglas legales aplicables al caso, teniendo como marco formal  de referencia los fines  político- criminales que precedieron y justificaron la  expedición de la Ley 2477 de 2025, así como el  principio de proporcionalidad.  

  

Sobre  la interpretación teleológica de la ley penal.  

  

6.3 Lo primero a  tener en cuenta es que los lineamientos de política  criminal  que compete definir al Estado, en tanto titular del poder punitivo,  deben estar en una indefectible relación de sujeción  con los fines constitucionales esenciales, contemplados en el  Preámbulo y el artículo segundo de la Carta política.  

  

Así pues,  como lo ha destacado la Corte Constitucional16,  tales derroteros deberán propender, ante todo, por: (i)  la convivencia pacífica de la sociedad; (ii) la vigencia de un  orden justo; y, (iii) la efectividad de los valores, derechos y  garantías ciudadanas (…).  

  

Con tal designio,  prosiguió la Corporación, el Estado  «debe atender a las circunstancias  históricas del momento  derivadas  de las dinámicas de orden social, político, económico  y cultural».  (Énfasis de la Sala)  

  

6.4 De tal  suerte, la iniciativa  legislativa,  cuyo espíritu regularmente se condensa en la exposición  de motivos, además de determinar el núcleo temático  o unidad de materia del articulado que habrá de ser sometido a  deliberación, contiene la fundamentación empírica  que justifica la interferencia del Estado en determinada realidad  -social,  económica, política, cultural, jurídica:  

  

De  acuerdo con ello, resulta fundamental determinar el núcleo  temático de una ley, pues es ese núcleo el que permite  inferir si una disposición cualquiera vulnera o no el  principio de unidad de materia.  En ese sentido resultan  valiosos elementos como el contenido de la exposición de  motivos en cuanto allí se exponen las razones por las cuales  se promueve el ejercicio de la función legislativa y se  determinan los espacios de las relaciones sociales que se pretenden  interferir; (…) la producción de efectos jurídicos  de las distintas esferas de una misma materia.17  

  

En ese orden, no  concita discusión que la interpretación  de una norma penal sustancial, en tanto operación enfilada a  la delimitación de su sentido y alcance, debe estar  indisociablemente ligada a los motivos  que la precedieron, debido a que, en determinadas circunstancias, el  proceso de subsunción,  consustancial a la aplicación de normas con estructura de  regla, no siempre resulta materialmente justo y proporcional para la  solución del caso.  

  

Precisamente, el  proceso de aplicación  de la norma sin un referente distinto al trazo lingüístico  del precepto, recordaba Roxin, fue el rasgo dominante del derecho  penal de la Ilustración, edificado sobre el primigenio  principio de legalidad. Bajo esa perspectiva, «el  juez no [tenía] que “interpretar”»,  pues su función no era otra que la de «“aplicar”  el inequívoco tenor literal de la ley»18.  

  

Esa labor  mecanicista, propia del rígido esquema del positivismo  legalista, desde luego, sobreviene impracticable en un derecho penal  constitucionalizado. Se insiste, la interpretación de una  norma jurídico-penal deberá realizarse con ineludible  sujeción a los derroteros político -criminales fijados  por el legislador y las circunstancias históricas en las que  se produjo.  

  

Así las  cosas, como sostiene Silva Sánchez, «[l]os  juicios normativos del Derecho penal se construyen entonces desde una  perspectiva teleológica, orientada a su mejor contribución  a esos fines».  Por tanto, el criterio de corrección de un juicio  interpretativo de la norma penal se circunscribe a «una  relación de medio a fin con las metas programáticas de  una comunidad política concreta»19.  

  

En otras palabras,  la norma penal solo «adquiere  su sentido objetivo en virtud de su inserción en un contexto  determinado»20.  

  

Sobre la  proporcionalidad.  

  

6.5 La  proporcionalidad es, junto a la necesidad y la razonabilidad, un  principio rector de la sanción, en los términos del  artículo 3° del Código Penal. No obstante, se trata  de un axioma de rango constitucional que, consecuentemente, no solo  opera en la fase impositiva de la sanción, sino también  en el marco de su producción legislativa.  

  

En tal virtud,  como lo ha sostenido la Sala, con apoyo en la jurisprudencia de la  Corte Constitucional, la proporcionalidad es un «principio  de corrección funcional de  toda la actividad estatal  que busca asegurar que el poder público actúe dentro  del marco del estado de derecho, sin excederse en el ejercicio de sus  funciones»21.  

  

En tal virtud, el  sistema penal no solo está instituido para la protección  de bienes jurídicos y la estabilización del conflicto  social, sino como una herramienta de contención contra los  excesos en la respuesta institucional al fenómeno delictivo22.  

  

En ese contexto,  el exceso  en la fijación de los extremos sancionatorios de las conductas  punibles es, como lo destaca la jurisprudencia constitucional, un  límite a la libertad de configuración legislativa que,  de verificarse, redundaría en la pérdida de legitimidad  de la pena en un Estado democrático23.  

  

Por tanto, la  proporcionalidad de una sanción, tanto en el plano abstracto,  como en el marco de su imposición, deberá estar  inescindiblemente vinculada a la magnitud de la perturbación  causada con la conducta24.  

  

  

Sobre las  reglas aplicables al caso  

  

6.6 Por lo que se  ha explicado, emerge claro que la aplicación plena de los  incrementos contemplados en el artículo 14 de la Ley 890 de  2004 en el proceso de individualización de la pena por  sentencia anticipada para los delitos terrorismo,  financiación del terrorismo, secuestro extorsivo, extorsión  y conexos,  torna inocuos los fines político-criminales de la Ley 2477 de  2025.  

  

Por un lado,  porque, como se indicó, la cuantificación concreta de  la sanción restrictiva de la libertad para dichas conductas,  con sujeción a tales disposiciones, redunda en penas iguales o  superiores a las que procedían – conforme  al criterio  hermenéutico que permitía la inaplicación de la  Ley 890 de 2004-  antes de la entrada en vigencia de la Ley 2477 de 202525.  

  

Por otro, porque  dicha variación desfavorable de tratamiento no fue producto de  una deliberación legislativa encaminada al endurecimiento de  las penas, en el marco de una política de lucha contra formas  graves de criminalidad.  

  

En modo adverso,  como también se ha explicado, el aumento generalizado de las  penas previsto en la Ley 890 de 2004, se instituyó como una  medida de vocación puramente instrumental, en la medida que su  finalidad no fue otra que, como lo ha sostenido la Sala, «otorgar  un margen de maniobra a la Fiscalía General de la Nación  en la negociación de las penas en procura de conseguir  acuerdos y allanamientos con los procesados»26,  en el marco del -entonces  venidero-  sistema penal de tendencia acusatoria.  

  

Así las  cosas, la proporcionalidad de dicho aumento únicamente es  predicable a condición de que las instituciones  jurídico-procesales de justicia premial, propias de la Ley 906  de 2004, resulten plenamente aplicables.  

  

6.7 El artículo  12 de la Ley 2477 de 2025 suprimió la restricción de  descuentos por sentencia anticipada contenida en el canon 26 original  de la Ley 1121 de 2006; ello, como se dijo, comporta la aplicación  de los incrementos previstos en la Ley 890 de 2004.  

  

Sin embargo, la  limitación cuantitativa señalada en la primera de las  citadas disposiciones (§ 5.3), no permite predicar que los  mecanismos de culminación anticipada del procedimiento para  esas modalidades delictivas operen en las mismas condiciones que  establecen los artículos 351, 352, 356 y 367 de la Ley 906 de  2004.  

  

Entonces, el  supuesto de hecho que justificó el incremento de penas de la  Ley 890 de 2004, no converge plenamente en las hipótesis  contempladas en el artículo 12 de la Ley 2477 de 2025, habida  consideración que, si bien se habilitaron las rebajas de pena  por sentencia anticipada en los procesos adelantados por los punibles  allí enunciados, el legislador atemperó en  la mitad  el monto de descuento imponible con arreglo a lo normado en las  citadas disposiciones de la Ley 906 de 2004.  

6.8 Por las  razones expuestas, para preservar el principio constitucional de  proporcionalidad, así como las finalidades político-criminales  en que se sustentó la Ley 2477 de 2025, circunscritas, en un  nuevo contexto social, a la humanización de las penas, la  consecución de justicia material a través de incentivos  y la protección reforzada de los derechos de las víctimas,  la Sala, en virtud de su facultad constitucional de unificación  jurisprudencial y como intérprete auténtico de la ley,  ajustará los parámetros hermenéuticos  condensados en la decisión CSJ SP, 27 feb. 2013, rad. 33254, a  la nueva realidad legislativa.  

  

La jurisprudencia  de la Corte Suprema de Justicia, en tanto fuente formal de derecho  constitucionalmente instituida (art. 230, C.N), debe armonizarse con  las nuevas realidades históricas y, en tal virtud, ha de  constituir una herramienta hermenéutica dispuesta para proveer  de sentido a la ley; esto, si se tiene en cuenta que, en tanto  enunciado de estructura abstracta, la norma legal no siempre tiene la  capacidad para producir el «efecto  regulatorio»  que el constituyente derivado pretende darle27.  

  

En consecuencia, a  tono con la evolución político-criminal instituida en  la Ley 2477 de 2025, y para garantizar la proporcionalidad de las  sanciones, (i)  en los casos de culminación anticipada del proceso por  preacuerdo o allanamiento a cargos, (ii)  respecto de los delitos de terrorismo, financiación del  terrorismo, secuestro extorsivo, extorsión y conexos, (iii)  el incremento de penas previsto en el artículo 14 de la Ley  890 de 2004, será de la mitad, es decir, la misma proporción  en que el legislador de 2025 restringió el monto de rebaja de  pena por aceptación de cargos.  

  

En consecuencia:  

  

6.8.1 Al momento  de individualizar la pena, los extremos punitivos de las conductas  enlistadas en el artículo 12 de la Ley 2477 de 2025, no se  incrementarán «en  la tercera parte en el mínimo y en la mitad en el  máximo»,  como lo prevé el artículo 14 de la Ley 890 de 2004. En  su lugar, el extremo mínimo se aumentará en la sexta  parte y el máximo en una cuarta parte, correspondientes,  conforme al criterio que ahora se acoge, a la mitad de los  incrementos inicialmente previstos en la ley.  

  

6.8.2 Definidos  los extremos sancionatorios conforme a tales parámetros, e  individualizada la pena con sujeción al sistema de cuartos  previsto en el artículo 61 del Código Penal, se  aplicará el correspondiente descuento por allanamiento, según  lo dispuesto en el parágrafo del artículo 26 de la Ley  1121 de 2006, modificado por el artículo 12 de la Ley 2477 de  2004, en función de la etapa en que se encuentre la actuación.  

  

6.8.3 En lo que  concierne a los preacuerdos, la delimitación de los extremos  sancionatorios operará en los términos antes indicados  (§  6.8.1).  Sin embargo, conforme a los lineamientos hermenéuticos  decantados tanto por la Corte Constitucional28,  como por esta Sala29,  dichas negociaciones, en el ámbito de las conductas previstas  en el artículo 12 de la Ley 2477 de 2025, no podrán  contemplar rebajas «marcadamente  desproporcionadas, independientemente de la modalidad por la que se  opte».  

  

La  proporcionalidad del descuento a conceder en los casos aludidos, en  todo caso tendrá como referente  la etapa procesal en que tenga lugar la negociación, así  como los límites cuantitativos de descuento previstos en la  citada legislación (§ 5.3).  

  

6.8.4 El criterio  que ahora adopta la Sala no tendrá aplicación en  relación con los delitos de secuestro extorsivo (art. 169,  C.P) y financiación del terrorismo (art. 345 C.P), habida  consideración que, si bien fueron modificados en sus extremos  punitivos por la Ley 890 de 2004, posteriormente, por razones de  política criminal, el legislador varió sus límites  sancionatorios mediante las Leyes 1121 de 2006, 1200 de 2008 y 1453  de 2011.  

  

De tal suerte, la  hermenéutica acá desarrollada se aplicará frente  a los delitos de extorsión,  extorsión agravada, terrorismo, terrorismo agravado,  secuestro, secuestro extorsivo agravado, así como a las  conductas que les resulten conexas,  siempre que se trate de tipos penales cuyos extremos punitivos no  hubieren sido modificados por virtud de leyes posteriores a la Ley  890 de 2004.  

  

6.9 La  atemperación del aumento de penas que fija la Sala como regla  hermenéutica, no diluye en manera alguna los fundamentos de  política criminal que subyacen a las Ley 733 de 2002 y 1121 de  2006, por medio de las cuales se incrementaron las penas para las  distintas formas de secuestro, extorsión y terrorismo y,  además, se excluyó la concesión de mecanismos  sustitutivos de la pena para tales conductas.  

  

En modo adverso,  la vigencia plena de las proposiciones normativas que regulan tales  aspectos -penas  y prohibición de subrogados-,  previene resquicios para la impunidad, pues el tratamiento  diferenciado que regulan tales disposiciones, propende por la  protección de bienes jurídicos de entidad superlativa.  

  

7. El caso  concreto.  

  

7.1 Manuel  Antonio Valencia González  fue condenado, mediante sentencia anticipada por allanamiento, como  autor del delito de extorsión agravada a las penas de 144  meses de prisión y multa de 3.000 salarios mínimos  legales mensuales vigentes.  

  

Dichos montos  corresponden al mínimo de las penas contempladas en los  artículos 244 y 245 del Código Penal, con los  incrementos previstos en la Ley 733 de 2002.  

  

7.2 Las instancias  arribaron a ese monto al inaplicar los incrementos de pena previstos  en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, conforme al criterio  jurisprudencial para entonces vigente.  

  

7.3 Por las  razones expuestas, la Sala casará oficiosamente la sentencia  recurrida para redosificar las sanciones impuestas, al amparo de las  reglas de utilidad político-criminal anteriormente definidas.  

En esa proyección,  se procede en los siguientes términos:  

  

(i)  El delito de extorsión agravada, previsto en los artículos  244 y 245 del Código Penal, modificados por la Ley 733 de  2002, vigentes al momento de los hechos, se sanciona con una pena de  prisión que oscila entre 144 y 256 meses; y una multa de 3.000  a 6.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes.  

  

(ii)  Conforme a los lineamientos previstos en esta decisión, y por  haber operado un allanamiento a cargos, tales extremos se  incrementarán en una sexta parte para el mínimo y una  cuarta en el máximo, que corresponden a la mitad del  incremento de penas establecido en el artículo 14 de la Ley  890 de 2004. Por consiguiente, la pena de prisión oscilará  entre 168 y 320 meses; y la multa lo hará entre 3.500 y 7.500  smlmv.  

  

(iii)  La Sala, de conformidad con los razonamientos tenidos en cuenta por  las instancias, fijará las penas privativa de la libertad y  pecuniaria en el mínimo del primer cuarto de movilidad de la  infracción; esto es, 168 meses de prisión y 3.500 smlmv  de multa.  

  

(iv)  Como el allanamiento se produjo durante la audiencia de formulación  de imputación, según lo dispuesto en el parágrafo  del artículo 26 de la Ley 1121 de 2006, adicionado por el  artículo 12 de la Ley 2477 de 2025, se concederá una  rebaja equivalente a la mitad de la prevista en el artículo  351 de la Ley 906 de 2004, lo que representa la cuarta parte.  

  

En consecuencia,  las penas definitivas a imponer serán de 126 meses de prisión  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas; y multa de 2.625 salarios mínimos legales  mensuales vigentes.  

  

Por la expresa  prohibición legal que subsiste en la Ley 2477 de 2025, no  procederán los mecanismos sustitutivos de la pena de prisión.  

  

  

En mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,  

  

  

RESUELVE  

  

1. CASAR  oficiosa y parcialmente el fallo proferido  el 8 de mayo de 2025 por la Sala Penal del Tribunal Superior de  Pereira,  en  el sentido de fijar las penas impuestas a Manuel  Antonio Valencia González,  como autor responsable del delito de extorsión agravada, en  126  meses de prisión y multa de 2.625 salarios mínimos  legales mensuales vigentes  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas por el mismo término de la pena privativa de  la libertad  

  

  

  

Contra esta  providencia, no procede recurso alguno.  

  

Notifíquese,  cúmplase y devuélvase al despacho de origen.  

  

  

  

  

  

  

MYRIAM  ÁVILA ROLDÁN  

Presidenta  

  

  

  

GERARDO  BARBOSA CASTILLO  

  

  

  

  

FERNANDO  LEÓN BOLAÑOS PALACIOS  

  

  

  

  

GERSON  CHAVERRA CASTRO  

  

  

  

  

  

  

DIEGO  EUGENIO CORREDOR BELTRÁN  

  

  

  

  

  

JORGE  HERNÁN DÍAZ SOTO  

  

  

  

  

HUGO  QUINTERO BERNATE  

  

  

  

  

CARLOS  ROBERTO SOLÓRZANO GARAVITO  

  

  

  

JOSÉ  JOAQUÍN URBANO MARTÍNEZ  

  

  

  

  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA  

  

“Anexo  A”. Sentencia  CSJ SP013-2026, 21 ene. 2026, rad. 70306  

                                                    

Extremos                          punitivos (en meses de prisión) y pena imponible por                          sentencia anticipada, según etapa procesal y partiendo del                          mínimo del primer cuarto de movilidad          

Delito                                                                      

Antes                          de la Ley 2477/25, con la interpretación acogida en CSJ                          SP, 27 feb. 2013, rad. 33254                          (sin Ley 890)                                                                      

Con                          la aplicación conjunta de las Leyes 2477/25 y 890/04                                                                      

Con                          la interpretación acogida en CSJ SP—,22                          ene. 2026, Rad. 70306 (incremento de la mitad previsto en la Ley                          890/04)          

Extorsión                          

(art.                          244 CP)                                                                      

Extremos:                          144                          a 192                          

                          

Imputación:                          144 meses                          

Preparatoria:                          144 meses                          

Juicio:                          144 meses                                                                      

Extremos:                          192                          a 288                          

                          

Imputación:                          144 meses                          

Preparatoria:                          160 meses                          

Juicio:                          176 meses                                                                      

Extremos:                          168                          a 224                          

                          

Imputación:                          126                          meses                          

Preparatoria:                          140                          meses                          

Juicio:                          154 meses          

Extorsión                          agravada                          

Extremos:                          144                          a 256                          

                          

Imputación:                          144 meses                          

Preparatoria:                          144 meses                          

Juicio:                          144 meses                                                                      

Extremos:                          192                          a 350.66                          

                          

Imputación:                          144 meses                          

Preparatoria:                          160 meses                          

Juicio:                          176 meses                                                                      

Extremos:                          168                          a 320                          

                          

Imputación:                          126                          meses                          

Preparatoria:                          140                          meses                          

Juicio:                          154 meses          

Terrorismo                          

(art.                          343 CP)                                                                      

Extremos:                          120                          a 180                          

                          

Imputación:                          120 meses                          

Preparatoria:                          120 meses                          

Juicio:                          120 meses                          

                          

Extremos:                          (inc.                          2°) 24 a 60                          

                          

Imputación:                          24 meses                          

Preparatoria:                          24 meses                          

Juicio:                          24 meses                          

                          

                                                                      

Extremos:                          160                          a 270                          

                          

Imputación:                          120 meses                          

Preparatoria:                          133.3 meses                          

Juicio:                          146.6 meses                          

                          

Extremos:                          (inc.                          2°) 32 a 90                          

                          

Imputación:                          24 meses                          

Preparatoria:                          26.6 meses                          

Juicio:                          29.3 meses                          

Extremos:                          140                          a 225                          

                          

Imputación:                          105                          meses                          

Preparatoria:                          116.6                          meses                          

Juicio:                          128.3 meses                          

                          

Extremos:                          30                          a 75                          

                          

Imputación:                          22.5                          meses                          

Preparatoria:                          25                          meses                          

Juicio:                          27.5                          meses          

Terrorismo                          agravado                          

(art.                          344 CP)                                                                      

Extremos:                          144 a 240                          

                          

Imputación:                          144 meses                          

Preparatoria:                          144 meses                          

Juicio:                          144 meses                          

                                                                      

Extremos:                          192 a 360                          

                          

Imputación:                          144 meses                          

Preparatoria:                          160 meses                          

Juicio:                          176 meses                          

                                                                      

Extremos:                          168 a 300                          

                          

Imputación:                          126                          meses                          

Preparatoria:                          140                          meses                          

Juicio:                          154 meses          

Secuestro                          

(art.                          168 CP)                                                                      

Extremos:                          144 a 240                          

                          

Imputación:                          144 meses                          

Preparatoria:                          144 meses                          

Juicio:                          144 meses                          

                                                                      

Extremos:                          192 a 360                          

                          

Imputación:                          144 meses                          

Preparatoria:                          160 meses                          

Juicio:                          176 meses                          

                                                                      

Extremos:                          168 a 300                          

                          

Preparatoria:                          140                          meses                          

Juicio:                          154 meses          

Secuestro                          extorsivo                          agravado                          

(170                          CP)                                                                      

Extremos:                          336 a 480                          

                          

Imputación:                          336 meses                          

Preparatoria:                          336 meses                          

Juicio:                          336 meses                          

                                                                      

Extremos:                          448 a 600                          

                          

Imputación:                          336 meses                          

Preparatoria:                          373.3 meses                          

Juicio:                          410.6 meses                          

                                                                      

Extremos:                          392 a 600                          

                          

Imputación:                          294                          meses                          

Preparatoria:                          326.6                          meses                          

Juicio:                          359.3 meses    

  

  

1          Por          la cual se dictan normas para la prevención, detección,          investigación y sanción de la financiación del          terrorismo y otras disposiciones  

2          Por medio de la cual se          dictan medidas tendientes a erradicar los delitos de secuestro,          terrorismo y extorsión, y se expiden otras disposiciones.  

3          CSJ SP, 1° jun. 2006, rad. 24764, CSJ SP, 6 jul. 2006, rad.          24230, CSJ SP, 18 jun. 2008, rad. 29808.  

4          CSJ SP, 29 jul. 2008, rad. 29788, CSJ SP, 1° jul. 2009, rad.          30800  

5          Artículo 14. Las          penas previstas en los tipos penales contenidos en la Parte Especial          del Código Penal se aumentarán en la tercera parte en          el mínimo y en la mitad en el máximo. En todo caso, la          aplicación de esta regla general de incremento deberá          respetar el tope máximo de la pena privativa de la libertad          para los tipos penales de acuerdo con lo establecido en el artículo          2° de la presente ley. Los artículos 230A, 442, 444,          444A, 453, 454A, 454B y 454C del Código Penal tendrán          la pena indicada en esta ley.  

6          [Nota          inserta en el texto] La          jurisprudencia constitucional, de manera reiterada, ha considerado          que el legislador puede limitar la concesión de beneficios          penales, en función de la gravedad de las conductas          delictivas que busca combatir.  Cfr., entre otras, C. Const., sents.          C-213/94, C-762/02, C-069/03, C-537/08 y C-073/10. En la misma          dirección, C.S.J. – Sala de Casación Penal,          sents. 29/07/08, rad. N° 29.788 y 01/07/09, rad. N° 30.800.  

8          CSJ          SP2082-2025, rad. 62991.  

9          [Cita del texto]          Las otras          modificaciones de la Ley 2477 de 2025 están relacionadas con          el control de garantías en los casos que conoce la Corte          Suprema de Justicia (artículo 2), la ampliación,          respecto de ciertos delitos, de algunos de los términos          previstos en el artículo 317 de la Ley 906 (artículo          6), y la preclusión (artículos 9 y 10).  

10          Gaceta          del Congreso 1720, 16 oct. 2024, 1895, 6 nov. 2024  

11          ARTÍCULO          4o. TRANSITORIO. Confórmase          una comisión (…) para que (…) presente a          consideración del Congreso de la República a más          tardar el 20 de julio de 2003, los proyectos de ley pertinentes para          adoptar el nuevo sistema y adelante el seguimiento de la          implementación gradual del sistema.          

El          Congreso de la República dispondrá hasta el 20 de          junio de 2004 para expedir las leyes correspondientes. Si no lo          hiciere dentro de este plazo, se reviste al Presidente de la          República de facultades extraordinarias, por el término          de dos meses para que profiera las normas legales necesarias al          nuevo sistema (…).  

12          CSJ          SP2082-2025, rad. 62991.  

13          Por          ejemplo: seleccionando el monto punitivo mínimo para el          delito de extorsión,          la pena de prisión imponible por virtud del allanamiento a          cargos en audiencia de imputación, antes de la entrada en          vigencia de la Ley 2477 de 2025, era de 144 meses de prisión          en          cualquier etapa del proceso,          sin aplicar los incrementos de la Ley 890 de 2004. Con la aplicación          plena de la referida norma y          el descuento previsto en el art. 12 de la legislación de 2025          (de la cuarta parte), la sanción sería la misma (144          meses).  

14          En las mismas condiciones del ejemplo propuesto: si en vigencia de          la Ley 2477 de 2025 y, de contera, con          los incrementos de          pena de la Ley 890 de 2004, el allanamiento se produce durante la          audiencia preparatoria, la sanción será de 160 meses;          si acontece en el juicio, será de 176 meses.  

15          Anexo A,          de          la sentencia.  

16          CC          C-383 de 2022.  

17          CC          C-501 de 2001  

18          Roxin,          Claus. Derecho          Penal. Parte General. Tomo I. Fundamentos. La estructura de la          Teoría del Delito.          Ed. Civitas. 2010., p. 147.  

19          Silva Sánchez,          Jesús-María. Metodología          del Derecho Penal.          Palestra Editores. 2023.  

20          Yacobucci,          Guillermo. El          sentido de los principios penales.          Ed. B de F. 2017.  

21          CSJ AP3382-2025, rad. 60721.  

22          CC C-070 de 1996.  

23          CC C-647 de 2001.  

24          Teoría de la pena proporcional al hecho.  

25          Cfr.          “Anexo A” de          la sentencia.  

26          CSJ SP1534-2025, rad. 63388.  

27          CC          C-836 de 2001.  

28          CC          SU-479 de 2019.  

29          Entre otras, CSJ SP2073-2020, rad. 52227, CSJ SP 1289-2021, rad.          54691, CSJ          SP1901-2024, rad. 64214, CSJ SP322-2025, rad. 58474.  

      

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