Asistente Jurídico Inteligente
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JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA
Magistrado Ponente
STP15679-2021
Radicación n.° 119855
(Aprobación Acta No.300)
Bogotá D.C., dieciséis (16) de noviembre de dos mil veintiuno (2021)
VISTOS
Decide la Sala el recurso de impugnación interpuesto por YASMIN BAUTISTA CELIS, contra el fallo de tutela proferido el 7 de septiembre de 2021 por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, que declaró improcedente el amparo invocado contra en lo que respecta a la pretensión elevada contra la Fiscalía General de la Nación, por la presunta violación a sus derechos fundamentales al debido proceso y acceso a la administración de justicia.
ANTECEDENTES
Y
FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN
Fueron recogidos en la decisión de primera instancia en los siguientes términos:
1. La señora Yazmín Bautista Celis interpone la presente acción de tutela contra las autoridades aludidas, para que se le protejan los referidos derechos fundamentales, con base en los siguientes hechos:
a. En los meses de abril y mayo de 2021, recibió mensajes de texto por parte de la empresa Tigo, en los que le indicaban que debía realizar el pago electrónico de la factura del contrato N° 17996565, de los cuales hizo caso omiso, pero a finales de mayo recibió una llamada de esa empresa en la que le ofrecieron ampliar su plan, pero allí aclaró que no cuenta con ningún servicio; empero, el agente le confirmó que con su nombre y cédula aparecen varios servicios suscritos. El 16 de junio pasado recibió un mensaje de texto con una cuenta de cobro de una presunta factura, por lo que se comunicó con esa entidad y pidió la cancelación inmediata de los mismos y aludió que en diciembre de 2020 le hurtaron sus documentos personales, pero no accede a su petición y radica la queja bajo el radicado N° 1-42926713414867.
b. En comunicación posterior con Tigo, le señalan que cuenta con cinco (5) servicios activos en diferentes direcciones de Bucaramanga y allí diligenció la denuncia N° 01-42927253653471, en el sistema interno, a efectos de que la empresa investigue internamente y, en el término de 15 días hábiles darán respuesta, pero que no puede cancelar dichos contratos, sin que accediera a suministrarle copia de los mismos, sin contar con una solución inmediata.
c. Ante ese panorama, el 19 de junio de este año instauró una denuncia ante la Fiscalía General de la Nación, por la presunta comisión del delito de falsedad en documento privado, contra Tigo, exponiendo los hechos descritos y pidió que se investigue la conducta de las personas al utilizar su identidad de manera fraudulenta y suscribir contratos con esa entidad, así como que ordene como medida cautelar, la cancelación inmediata de dichos servicios y la protección de su documento de identidad, para evitar que realicen nuevas solicitudes a su nombre, noticia criminal que quedó registrada con el radicado N° 68001-6000-160-2021-54064, asignada a la Fiscalía 1a Seccional de la Unidad de Intervención Temprana de Entradas.
d. El 1o de julio de los corrientes, la Fiscalía le informó que su denuncia fue archivada, porque “no hay pruebas para configurar el tipo penal y que analizado lo sucedido, la víctima es la empresa TIGO y no mi persona que, apelando a la figura del concurso aparente de tipos penales, se configura una estafa de la cual es víctima la empresa Tigo razón por la cual yo no soy el querellante legítimo”; asimismo, esa institución ordenó realizar los ajustes administrativos correspondientes, para que la libelista sea eliminada como titular del contrato y cualquier reporte negativo en las centrales de riego, orden que considera no ha sido cumplida por Tigo.
e. El 16 de julio siguiente, interpuso nuevamente una denuncia ante la Fiscalía General de la Nación, solicitando se recaude el material probatorio necesario que pueda tener la empresa Tigo sobre el presunto ilícito; sin embargo, le contestaron que en el sistema ya existe el denuncio. Aclara que a la fecha la empresa de telecomunicaciones accionada no ha dado respuesta a sus peticiones, ni copia de los documentos con los cuales se realizó la suscripción de los contratos a su nombra, tampoco la ha eliminado del sistema; de hecho, porque al proveer su correo para tal fin, ahora las facturas llegan también a ese buzón, sin autorización alguna. Dice que la fiscalía no ha tramitado su denuncia y la obliga a recaudar pruebas que Tigo no le suministra, por lo que no tiene otra opción que recurrir a este mecanismo.
Por lo anterior, solicita se tutelen los derechos fundamentales invocados y, en consecuencia, se ordene a la Fiscalía General de la Nación que solicite a Tigo copia de todos los documentos que fueron utilizados para suscribir los contratos de telefonía, internet y televisión a su nombre, así como llamar a rendir testimonio a las personas que intervinieron en su confección, para que cuente con material probatorio suficiente para iniciar la investigación penal por el delito de falsedad personal y lesiones personales, a su salud mental.
Igualmente, pide que se ordene a Tigo que responda las reclamaciones instauradas, en especial la concerniente a la eliminación de sus datos personales, de sus bases de datos y, copia de todos los documentos utilizados para la suscripción de los contratos aludidos.
EL FALLO IMPUGNADO
La Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga declaró improcedente el amparo invocado, al considerar que, la accionante tiene otro mecanismo de defensa judicial a su alcance, teniendo en cuenta que, puede acudir ante la Fiscalía para reclamar los derechos que estima vulnerados y solicitar el desarchivo de las diligencias, y en caso de no prosperar su petición ante esa autoridad, puede acudir ante el Juez de Control de Garantías, con la misma finalidad.
Agregó que, siempre y cuando la parte accionante cuente con nuevos elementos materiales probatorios, la interesada puede insistir en el desarchivo. Lo que demuestra que cuenta con ese medio de defensa.
Aseveró que, mal puede el Juez constitucional usurpar funciones que no le corresponden para desconocer órdenes emitidas dentro de una actuación penal que se encuentra con orden de archivo, lo que, por vía de acción de tutela, resulta improcedente.
LA IMPUGNACIÓN
La señora YASMIN BAUTISTA CELIS impugnó el fallo proferido en primera instancia, y aseveró que no busca cuestionar las decisiones de archivo, sino que lo pretendido es que el juez de tutela valore los elementos de juicio que aporta, así como sus dichos y, declare que el ilícito que denunció es típico, en consecuencia, se disponga la continuación de las etapas procesales dispuestas en la Ley 906 de 2004, por parte de la Fiscalía.
CONSIDERACIONES DE LA SALA
De conformidad con lo previsto en el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991, esta Sala es competente para resolver el recurso de impugnación interpuesto por YASMIN BAUTISTA CELIS, contra el fallo de tutela proferido el 7 de septiembre de 2021 por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, que declaró improcedente el amparo invocado contra en lo que respecta a la pretensión elevada contra la Fiscalía General de la Nación, por la presunta violación a sus derechos fundamentales al debido proceso y acceso a la administración de justicia.
Requisitos de procedibilidad de la acción de tutela contra providencias judiciales
La tutela es un mecanismo de protección excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va ligada al cumplimiento de estrictos requisitos de procedibilidad que implican una carga para el actor, tanto en su planteamiento como en su demostración, como lo ha expuesto la propia Corte Constitucional1.
La acción de tutela contra providencias judiciales, exige:
a. Que la cuestión que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional.
b. Que se hayan agotado todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental irremediable.
c. Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela se hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado a partir del hecho que originó la vulneración.
d. Cuando se trate de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y que atañe a los derechos fundamentales del accionante.
e. Que la parte actora identifique de manera razonable tanto los hechos que generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial siempre que esto hubiere sido posible.2
f. Que no se trate de sentencias de tutela.
Mientras que, en punto de las exigencias específicas, se han establecido las que a continuación se relacionan:
i) Defecto orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que profirió la providencia impugnada carece absolutamente de competencia para ello.
ii) Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó completamente al margen del procedimiento establecido.
iii) Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal en el que se sustenta la decisión.
iv) Defecto material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base en normas inexistentes o inconstitucionales3 o que presentan una evidente y grosera contradicción entre los fundamentos y la decisión;
v) Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo condujo a la toma de una decisión que afecta derechos fundamentales.
vi) Decisión sin motivación, que implica el incumplimiento de los funcionarios judiciales de explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos de sus decisiones, en el entendido que precisamente en esa motivación reposa la legitimidad de su órbita funcional.
vii) Desconocimiento del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo, cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado4.
viii) Violación directa de la Constitución.
Los anteriores requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues han sido reiterados por la Corte Constitucional, primero en la sentencia C-590 de 2005, luego en las decisiones T-332, T-780 y T-212 de 2006, reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en el sentido de que, cuando se trata de acciones de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo pueden tener cabida «… si se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una vez interpuesta». -C-590 de 2005-.
ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO
La impugnación se centra en un punto específico: determinar si la accionada vulneró los derechos al debido proceso y al acceso a la administración de justicia de la señora YASMIN BAUTISTA CELIS, dentro de la investigación No. 680016000160202154064.
El artículo 86 de la Constitución Política establece que el amparo tiene por objeto proteger de manera efectiva e inmediata los derechos fundamentales cuando resulten vulnerados o amenazados por la acción u omisión de las autoridades y/o de los particulares, en los casos que la ley regula, siempre que el afectado no disponga de otros medios de defensa judicial.
De la naturaleza de la acción se infiere que cuando el ordenamiento jurídico establece otro mecanismo judicial efectivo de protección, el actor debe acreditar que acudió en forma oportuna a aquél para ventilar ante el juez ordinario la posible violación de sus derechos constitucionales fundamentales.
Por lo tanto, se constituye en presupuesto de procedibilidad el agotamiento de todos los medios ordinarios y extraordinarios de defensa judicial5.
De los elementos de juicio arribados a la actuación se conoce que la señora BAUTISTA CELIS interpuso denuncia por el presunto delitos de falsedad en documento privado, la cual correspondió conocer a la Fiscalía Primera Delegada Seccional de la Unidad de Intervención Temprana de Entradas, dentro del radicado No. 680016000160202154064, quien determinó archivar la misma.
En esta ocasión, la demandante ha sido enfático en aducir que no busca cuestionar la decisión de archivo, sino que lo pretendido es que el juez de tutela valore los elementos de juicio que aporta, así como sus dichos y, declare que el ilícito que denunció es típico, en consecuencia, se disponga la continuación de las etapas procesales dispuestas en la Ley 906 de 2004, por parte del ente imvestigador.
Al respecto, debe precisarse que en el sistema implementado mediante la ley en cita, el proceso penal se compone de dos momentos principales, a saber: la investigación y el juicio, aunque previo a la apertura formal de la investigación, se encuentra una etapa de indagación preliminar a cargo de la Fiscalía, como ente persecutor.
Con respecto a la referida etapa del procedimiento penal acusatorio, la Corte Constitucional [CC T-555-05] ha señalado lo siguiente:
“Concretamente, la investigación de los hechos que revisten características delictuales se inicia desde el momento en que la Fiscalía tiene conocimiento de la notitia criminis, hecho que puede ser comunicado a ese organismo por denuncia, querella, petición especial o cualquier otro medio idóneo.
“La Fiscalía, en una primera fase de indagaciones, determina la ocurrencia de los hechos y delimita los aspectos generales del presunto ilícito. Dado que los acontecimientos facticos no siempre son facilmente verificables y que las circunstancias que los determinan pueden hacer confusa la identificación de su ilicitud, el fin de la indagación a cargo de la Fiscalía, y de las autoridades de policía judicial, es definir los contornos jurídicos del suceso que va a ser objeto de investigación y juicio. La fase de indagación es reservada y se caracteriza por una alta incertidumbre probatoria, despejada apenas por los datos que arroja la notitia criminis.
“Cumplida la indagación, la Fiscalía puede formular ante el juez de garantías la imputación contra el individuo del que sospecha caberle responsabilidad penal por el ilícito. De acuerdo con el artículo 286 del C.P.P., la formulación de imputación es el acto a través del cual la Fiscalía General de la Nación comunica a una persona su calidad de imputado, en audiencia que se lleva a cabo ante el juez de control de garantías. La Fiscalía promueve dicha formulación cuando de los elementos materiales probatorios, evidencia física o de la información legalmente obtenida, se pueda inferir razonablemente que el imputado es autor o partícipe del delito que se investiga’”.
De manera que, el estatuto procesal penal actual, ha determinado que la etapa preliminar (indagación) la Fiscalía General de la Nación, investiga y valora si un suceso puesto en su conocimiento reviste las características de un delito y, por lo tanto, amerita la apertura formal de un proceso penal en contra del presunto autor del hecho indagado. Facultad que, a voces del artículo 250 de la Constitución Nacional, recae únicamente en dicha institución.
Ante este panorama, es a todas luces improcedente que la actora pretenda que el juez constitucional se abrogue las competencias de la Fiscalía y valore los elementos de juicio que trae al amparo, de cara a verificar la tipicidad o no de los hechos por los cuales formuló denuncia.
En se orden, le corresponde al interesado acudir ante la accionada para que su pretensión salga avante y, de resultar desfavorable acudir ante los jueces de control de garantías correspondientes, pues la decisión que dispone el archivo no hace tránsito a cosa juzgada.
Al respecto, frente al archivo de las diligencias previsto en el artículo 79 de la Ley 906 de 2004, el Alto Tribunal Constitucional en sentencia C-1154 de 2005, dispuso lo siguiente:
“El artículo prevé la posibilidad de reanudar la indagación en el evento de que surjan nuevos elementos probatorios que permitan caracterizar el hecho como delito, siempre y cuando no haya prescrito la acción. Por lo tanto, el archivo de la diligencia no reviste el carácter de cosa juzgada. Así, el archivo de la diligencia previsto en el artículo 79 bajo estudio, es la aplicación directa del principio de legalidad que dispone que el fiscal deberá ejercer la acción penal e investigar aquellas conductas que revistan las características de un delito, lo cual es imposible de hacer frente a hechos que claramente no corresponden a los tipos penales vigentes o nunca sucedieron. La previsión de la reanudación de la investigación busca también proteger a las víctimas. Éstas, al igual que el fiscal, en cualquier momento pueden aportar elementos probatorios orientados a mostrar la existencia de la tipificación objetiva de la acción penal o la posibilidad de su existencia, lo que de inmediato desencadenaría la obligación de reanudar la indagación.
(…)
La decisión de archivo puede tener incidencia sobre los derechos de las víctimas. En efecto, a ellas les interesa que se adelante una investigación previa para que se esclarezca la verdad y se evite la impunidad.
Por lo tanto, como la decisión de archivo de una diligencia afecta de manera directa a las víctimas, dicha decisión debe ser motivada para que éstas puedan expresar su inconformidad a partir de fundamentos objetivos y para que las víctimas puedan conocer dicha decisión. Para garantizar sus derechos la Corte encuentra que la orden del archivo de las diligencias debe estar sujeta a su efectiva comunicación a las víctimas, para el ejercicio de sus derechos.
Igualmente, se debe resaltar que las víctimas tienen la posibilidad de solicitar la reanudación de la investigación y de aportar nuevos elementos probatorios para reabrir la investigación. Ante dicha solicitud es posible que exista una controversia entre la posición de la Fiscalía y la de las víctimas, y que la solicitud sea denegada. En este evento, dado que se comprometen los derechos de las víctimas, cabe la intervención del juez de garantías. Se debe aclarar que la Corte no está ordenando el control del juez de garantías para el archivo de las diligencias sino señalando que cuando exista una controversia sobre la reanudación de la investigación, no se excluye que las víctimas puedan acudir al juez de control de garantías.” (Resalta la Sala)
Así las cosas, no es posible emitir ningún pronunciamiento como el requerido por el demandante sobre investigación No. 500016000567201701110.
Esto quiere decir que aquí se quebranta el principio de subsidiariedad de la acción. En efecto, de conformidad con el inciso 4 del artículo 86 de la Constitución Política, la tutela:
[…] Solo procederá cuando el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable.
En el mismo sentido, el numeral 1º del artículo 6º del Decreto 2591 de 1991 «Por el cual se reglamenta la acción de tutela consagrada en el artículo 86 de la Constitución Política», dispuso:
[…] La acción de tutela no procederá […] Cuando existan otros recursos o medios de defensa judiciales, salvo que aquélla se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable. La existencia de dichos medios será apreciada en concreto, en cuanto a su eficacia, atendiendo las circunstancias en que se encuentra el solicitante.
Por lo expuesto, se confirmará el amparo.
Por lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – EN SALA DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA No. 1, administrando justicia, en nombre de la República y por autoridad de la Ley,
RESUELVE
PRIMERO. CONFIRMAR el fallo de tutela impugnado, por las razones expuestas.
SEGUNDO. NOTIFICAR a los sujetos procesales el presente fallo, por el medio más expedito.
TERCERO. Envíese la actuación a la Corte Constitucional para su eventual revisión, dentro del término indicado en el artículo 31 del Decreto 2591 de 1991.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA
NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA
Secretaria
1 Fallos C-590 de 2005 y T-332 de 2006.
2 Ibídem.
3 Sentencia T-522 de 2001.
4 Cfr. Sentencias T-462 de 2003; SU-1184 de 2001; T-1625 de 2000 y T-1031 de 2001.
5 Ver Corte Constitucional. Sentencias C-590 del 8 de junio de 2005 y T-332 del 4 de mayo de 2006 de la Corte Constitucional. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal. Sentencias del 10 de julio y 14 de agosto de 2007 (radicados 31.781 y 32.327).