STP1490-2021

2021 febrero

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

  

STP1490-2021  

Radicación  n.° 114618  

(Aprobación  Acta No.31)  

  

  

Bogotá  D.C., dieciséis (16) de febrero de dos mil veintiuno (2021)  

  

  

VISTOS  

  

Decide la Sala el  recurso de impugnación interpuesto por el apoderado de  COLPENSIONES,  contra el fallo de tutela proferido el  2 de septiembre de 2020 por la Sala de Casación Laboral de  esta Corporación, que concedió el amparo invocado por  MARTHA CECILIA VERGEL DE ACUÑA,  contra la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bogotá.  

  

Se acepta el impedimento manifestado  por la Honorable Magistrada Patricia Salazar Cuéllar,  comoquiera que deviene acreditada la causal 4ª del artículo  56 de la Ley 906 de 2004.  

  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

  

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La  accionante promovió la acción constitucional con el  propósito de que se amparen de sus derechos fundamentales al  debido proceso, igualdad, seguridad social, seguridad jurídica  y acceso a la administración de justicia, con fundamento en que  ante el Juzgado Treinta y Ocho Laboral del Circuito de Bogotá  inició proceso ordinario laboral contra la Administradora de  Fondos de Pensiones y Cesantías Porvenir S.A. y la  Administradora Colombiana de Pensiones (Colpensiones), para que se  declarara «la nulidad y/o ineficacia de la afiliación al  Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad»  administrado por el primero de los fondos enunciados, pretensiones  que no fueron acogidas por el a quo por sentencia del 12 de diciembre  de 2018, pues absolvió a los entes de seguridad social  demandados de todas sus reclamaciones; que apeló y la Sala  Laboral del Tribunal Superior de la referida ciudad por fallo del 12  de marzo de 2019, confirmó la determinación de primera  instancia.  

Recordó  que su traslado se efectuó el 5 de marzo de 1996 y que al  momento de tomar la decisión de vinculación al Régimen  de Ahorro Individual, «no fue asesorada sobre los alcances  negativos que le generaban el traslado de régimen pensional,  con lo cual su consentimiento estuvo viciado».  

Agregó  que el ejecutivo de cuenta de Horizonte Pensiones y Cesantías,  hoy Porvenir S.A. no «hizo un comparativo de los posibles  montos de la pensión con los cuales se pensionaría en  cada uno de los regímenes ni le entregó el plan de  pensiones»; asimismo, «no le explicó de manera  oportuna y veraz antes de la fecha límite para volver al RPM,  de las ventajas, desventajas y proyecciones pensionales comparativas  entre los regímenes pensionales, para en su momento haber  tomado una decisión informada, libre y voluntaria».  

Alegó  que la sentencia proferida por el ad quem es violatoria del  precedente de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema  de Justicia, en lo que se ha denominado doctrinalmente como «nulidad  o ineficacia en el traslado», en donde a través de  sentencias CSJ SL1421-2019, CSJ SL1452-2019, CSJ SL1688-2019 y CSJ  SL1689-2019, entre otras, determinó la «conceptualización  del “deber de información, buen consejo y doble  asesoría” que deben y debieron practicar los fondos de  pensiones del sector privado, para incorporar en afiliación a  una persona, desde su misma creación, es decir, desde la  vigencia de la Ley 100 de 1993».  

Indicó  que si bien presentó recurso extraordinario de casación,  el 7 de octubre de 2019 radicó escrito mediante el cual  manifestó su intención de desistir de su interposición,  solicitud que fue aceptada por el Tribunal Superior de Bogotá  por proveído del 11 de diciembre de la citada anualidad;  asimismo, destacó que dicho mecanismo extraordinario «no  tenía cabida […] por cuanto las pretensiones eran de  carácter declarativo».  

Con  apoyo en los hechos descritos, solicitó dejar sin efectos lo  decidido en la segunda instancia del referido litigio, para que, en  su lugar, se ordene al juez plural censurado que emita nuevo  pronunciamiento «teniendo en cuentas los presupuestos  normativos y jurisprudenciales ya establecidos […]» por la  Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia.  

(…)  

  

EL FALLO IMPUGNADO  

  

La Sala de  Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia concedió  el amparo deprecado, al considerar que, el criterio adoptado en la  sentencia de segundo grado dentro del  proceso ordinario laboral 2017-00150,  no es el avalado por esta Corporación, ya que, desde  el año 2008 ha venido decantando una línea de  pensamiento que postula la necesidad del cumplimiento idóneo  del deber de información de parte de la administradora de  pensiones para validar el cambio de régimen pensional; deber  de información que hoy es claro, y no se suple con el simple  hecho de llenar o suscribir un formulario de inscripción,  registro o afiliación al nuevo régimen pensional.  

  

Agregó que,  “vale  traer a colación el deber procesal de los jueces de observar  la jurisprudencia unificada de las Cortes de cierre de las distintas  jurisdicciones; y la necesidad de que su apartamiento de aquella se  produzca sobre razonamientos válidos, expresos y explícitos,  pues no de otra manera se preserva por éstos el bien superior  de la seguridad jurídica y se permite a las Cortes someter a su  estudio esos nuevos razonamientos.”  

  

Por lo anterior,  dejó sin efectos la sentencia emitida el 12 de marzo de 2019  por la Sala Laboral del Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Bogotá dentro del proceso ordinario  laboral 2017-00150,  para que en su lugar, esa autoridad judicial profiera una nueva  decisión en la que tenga en cuenta los razonamientos expuestos  en el fallo de primera instancia.  

  

LA IMPUGNACIÓN  

  

COLPENSIONES  impugnó el fallo proferido en primera instancia y solicitó  que el mismo sea revocado, para en su lugar, se declare la  improcedencia de la acción de tutela, toda vez que, según  su criterio, no se ha materializado ningún vicio, defecto o  vulneración de derechos fundamentales por parte del Tribunal  accionado.  

  

Alegó que, la Sala de Casación  Laboral de esta Corporación, no tuvo en cuenta la autonomía  judicial de la que gozan los distintos jueces, los cuales, pueden  apartarse del procedente jurisprudencial, con el fin de proteger los  recursos públicos y la sostenibilidad financiera del sistema  pensional, como sucedió en el presente asunto frente a la  decisión objeto de reproche.  

  

Agregó que, en el presente  caso no se cumple con el requisito de procedibilidad de las acciones  de tutela contra providencias judiciales, específicamente, con  el requisito de subsidiariedad.  

  

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

  

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Requisitos de procedibilidad de  la acción de tutela contra providencias judiciales  

  

La tutela es un  mecanismo de protección excepcional frente a providencias  judiciales, su prosperidad va ligada al cumplimiento de estrictos  requisitos de  procedibilidad que implican una carga para el actor, tanto en su  planteamiento como en su demostración, como lo ha expuesto la  propia Corte Constitucional1.  

  

La acción de tutela contra  providencias judiciales, exige:  

  

a. Que la cuestión que se  discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

  

b. Que se hayan agotado todos los  medios -ordinarios y extraordinarios- de defensa judicial al alcance  de la persona afectada, salvo que se trate de evitar la consumación  de un perjuicio iusfundamental irremediable.  

  

c. Que se cumpla  el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela se hubiere  interpuesto en un término razonable y proporcionado a partir  del hecho que originó la vulneración.  

  

d. Cuando se trate de una  irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene un  efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y que  atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

  

e. Que la parte  actora identifique de manera razonable tanto los hechos que generaron  la vulneración como los derechos vulnerados y que hubiere  alegado tal vulneración en el proceso judicial siempre que  esto hubiere sido posible.2  

  

f. Que no se trate de sentencias de  tutela.  

  

Mientras que, en punto de las  exigencias específicas, se han establecido las que a  continuación se relacionan:  

  

i)  Defecto orgánico, que se presenta cuando el funcionario  judicial que profirió la providencia impugnada carece  absolutamente de competencia para ello.  

  

ii)  Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó  completamente al margen del procedimiento establecido.  

  

iii)  Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del apoyo  probatorio que permita la aplicación del supuesto legal en el  que se sustenta la decisión.  

  

iv)  Defecto material o sustantivo, como son los casos en que se decide  con base en normas inexistentes o inconstitucionales3  o que presentan una evidente y grosera contradicción entre los  fundamentos y la decisión;  

  

v)  Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima  de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo  condujo a la toma de una decisión que afecta derechos  fundamentales.  

  

vi)  Decisión sin motivación, que implica el incumplimiento  de los funcionarios judiciales de explicitar los fundamentos fácticos  y jurídicos de sus decisiones, en el entendido que  precisamente en esa motivación reposa la legitimidad de su  órbita funcional.  

  

vii)  Desconocimiento del precedente, hipótesis que se presenta, por  ejemplo, cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un  derecho fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando  sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como  mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido  constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado4.  

  

viii)  Violación directa de la Constitución.  

  

Los anteriores  requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues han sido  reiterados por la Corte Constitucional, primero en la sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-780 y T-212 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido de que, cuando se trata de  acciones de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo  pueden tener cabida «…  si se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad.  Dentro de estos pueden distinguirse unos de carácter general,  que habilitan la interposición de la tutela, y otros de  carácter específico, que tocan con la procedencia misma  del amparo, una vez interpuesta».  -C-590 de 2005-.  

  

ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO  

  

La impugnación se centra en un  punto específico: determinar si la solicitud de amparo  propuesta por MARTHA CECILIA VERGEL DE ACUÑA,  contra la providencia proferida el 12 de marzo de 2019 por la Sala  Laboral del Tribunal Superior de Distrito Judicial de Bogotá,  mediante la cual se negó la pretensión de traslado del  régimen pensional por no cumplir con los presupuestos legales,  pues «el actor  suscribió los formularios de afiliación de manera libre  y voluntaria», cumple con  los requisitos generales y específicos de procedibilidad.  

  

Como fue mencionado en precedencia,  por regla general la acción de tutela es improcedente para  controvertir lo dispuesto por las autoridades judiciales en el  ejercicio de sus funciones, esto en pro de defender principios como  la seguridad jurídica o la autonomía e independencia  judicial, sin embargo, la acción constitucional, en ciertos  casos excepcionales y con el cumplimiento de rigurosos requisitos,  tiene vocación de procedencia, en aras de evitar posibles  vulneraciones de derechos fundamentales.  

  

Estos requisitos pueden ser  catalogados en dos grupos, unos generales que deben estar presentes  en su totalidad y, junto a estos, unas causales específicas,  de las cuales es necesario la configuración de, al menos, una  de estas, siendo supuestos de eventos donde se presenta una  conculcación de garantías constitucionales.  

  

Respecto del  primer grupo, a saber, los requisitos generales, se denota claramente  la relevancia constitucional en este asunto, al estar en estudio una  posible vulneración de los derechos fundamentales al debido  proceso y a la seguridad social, de igual forma, se narró en  el escrito de manera detallada los presuntos hechos vulnerados y  claramente lo controvertido no es otra sentencia de tutela.  

  

De otro lado, el amparo cumple con el  requisito de inmediatez, toda vez que cuando se trata de temas  relacionados con pensiones, la Corte Constitucional, en sentencia CC  T-013-2019, indicó que:  

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[…]  La inmediatez se refiere a que el tiempo transcurrido entre el hecho  al que se le atribuye la vulneración o posible amenaza del  derecho fundamental alegado y la interposición de la tutela,  sea razonable; por sí, es una condición de procedencia  de la acción que se instituyó, con el fin de proteger  tanto la seguridad jurídica como los intereses de terceros,  haciendo de este mecanismo de amparo una manera rápida,  inmediata y eficaz para proteger los derechos fundamentales de las  personas5.  

  

[…]  

  

No  obstante lo anterior, esta Corporación ha sostenido  que “cuando se pretende el reconocimiento de un derecho de  carácter pensional, el requisito de inmediatez debe tenerse  por cumplido siempre, dado que se trata de ‘una prestación  periódica de carácter imprescriptible’ que  compromete de manera directa el mínimo vital de una persona.  Por consiguiente, las solicitudes relacionadas con su reconocimiento  guardan constante actualidad y se pueden efectuar en cualquier  tiempo”6  

  

Finalmente, y con  respecto al requisito de subsidiariedad, aunque en principio se  podría considerar que no se cumple esta exigencia, dado que,  si bien el accionante interpuso recurso extraordinario de casación  una vez fue enterado del proveído del 12 de marzo de 2019,  posteriormente desistió de este; siendo así, lo cierto  es que llegar a la conclusión expuesta, sería obviar la  finalidad principal de la acción de tutela.  

  

Es importante  recordar que la función principal del juez de tutela es la  garantía de los derechos fundamentales de las personas, motivo  por el cual en casos como el presente, en los cuales se evidencia una  clara afectación de garantías constitucionales, se  convertiría es un actuar errado el trabar el acceso a este  trámite constitucional por faltar este requisito, máxime  cuando lo que se encuentra en juego es el derecho a la seguridad  social, el cual está ligado a la garantía de otros  derechos a lo largo de la vida de los pensionados.  

  

A raíz de  esto, atendiendo a la función de garante que poseen el juez  constitucional, se entienden cumplidos los requisitos generales de  procedibilidad de la acción de tutela contra providencias  judiciales.  

  

Ahora bien, en el presente asunto las  autoridades accionadas y vinculadas arguyeron en las respuestas  allegadas al trámite de tutela en primera instancia, así  como en el escrito de impugnación, que en el formulario de  afiliación que hoy se reprocha, reposa la firma de MARTHA  CECILIA VERGEL DE ACUÑA, por lo que, en dicho  documento, quedó señalado que conocía los  efectos de su traslado, así como una manifestación que  fue debidamente asesorado.  

  

Sin embargo, dicho documento carece  de la vocación probatoria suficiente, toda vez que, por sí  solo, no demuestra si a MARTHA CECILIA VERGEL  DE ACUÑA se le brindó un asesoría  real, completa y concisa acerca de los efectos del traslado, así  como de las consecuencias que esta decisión podría  acarrearle y una proyección del monto pensional al cual  tendría derecho, ya que esto no refleja la realidad de lo  acontecido en dicha ocasión.  

  

Asimismo, también carecen de  asidero los argumentos expuestos respecto de los requisitos para  acceder al régimen de transición, toda vez que las  pretensiones del actor estaban encaminadas a declarar la ineficacia  de su traslado del Régimen de Prima Media con Prestación  Definida al de Ahorro Individual con Solidaridad, por ende, este  hecho es ajeno al proceso.  

  

De igual forma, sería absurdo  imponer a la demandante en este tipo de procesos la obligación  de probar que la asistencia recibida fue insuficiente o incompleta,  dado que, en atención al principio de la carga dinámica  de la prueba, la demandada era la parte procesal que se encuentra en  mejor posición para demostrar este hecho, es decir, acreditar  que la asesoría realizada contó con los elementos  necesarios para garantizar una decisión informada.  

  

En tal virtud, se confirmará  el fallo impugnado, mediante el cual se concedió el amparo de  los derechos fundamentales al debido proceso, seguridad social,  igualdad, a la vida digna y a la seguridad jurídica de MARTHA  CECILIA VERGEL DE ACUÑA.  

  

En mérito  de lo expuesto, LA SALA DE CASACIÓN  PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, EN SALA DE DECISIÓN DE  TUTELAS No. 1, administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,  

  

RESUELVE  

  

PRIMERO. CONFIRMAR el fallo de  tutela impugnado, por las razones expuesta.  

  

SEGUNDO.  NOTIFICAR a los sujetos procesales el presente fallo, por el medio  más expedito.  

  

TERCERO.  Envíese la actuación a la Corte Constitucional para su  eventual revisión, dentro del término indicado en el  artículo 31 del Decreto 2591 de 1991.  

  

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

  

  

impedida  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

  

  

  

  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

  

  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

  

  

  

  

MARTHA LILIANA TRIANA SUÁREZ  

Secretaria (E)  

  

  

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1          Fallos C-590 de 2005 y T-332 de 2006  

2          Ibídem  

3          Sentencia T-522 de 2001  

4          Cfr. Sentencias T-462 de 2003; SU-1184 de 2001; T-1625 de 2000 y          T-1031 de 2001  

5          Ver sentencia T-522 de 2017, M.P. Cristina Pardo Schlesinger.  

6          Ver sentencias T-721 de 2016, M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo;          y T-681 de 2017, M.P. Cristina Pardo Schlesinger.  

      

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