STP8586-2019

2019

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP8586-2019  

Radicación  No. 104960  

Acta n. ° 154  

Bogotá.  D.C., veinticinco (25) de junio de dos mil diecinueve (2019).  

Decide  la Sala el recurso de impugnación interpuesto por Jhon  Fredy Barbosa Fuentes  contra el fallo de tutela proferido por la Sala Penal del Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga el 29 de abril de 2019,  que  negó por improcedente el amparo constitucional interpuesto por  quien funge como recurrente contra los Juzgados  Segundo, Sexto, Octavo y Once Penal del Circuito, Juzgado Tercero de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, Fiscalías  Seccionales Segunda, Quince, Dieciocho, Diecinueve, Veinticuatro,  Veinticinco, Veintisiete y Treinta y Dos, todas ellas de la ciudad de  Bucaramanga, por  la presunta vulneración de los derechos fundamentales al  debido proceso, igualdad y libertad.  

A  la presente actuación se vinculó de oficio a Carlos  Monroy en calidad de defensor público del accionante dentro  del proceso penal de radicado 680016000160201000698, Fiscalía  Treinta y Cinco Seccional de Bucaramanga y al Coordinador de  Procuradores Judiciales de asuntos penales de la capital del  departamento de Santander.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

Así  fueron sintetizados en el fallo constitucional de primera instancia1:  

Manifestó  el accionante que dentro de los procesos  radicados680016000160201000698/680016000160200908200/68001600016020110164900/68001600014620090919100/68001600015920100216200/68001600016020100032300/68001600016020100124600/680016000160200911087/6800160001600201006734/68001600016020100368600  y 680016000160201301278, que se siguieron en su contra por el delito  de falsedad en documento privado, los juzgados de conocimiento, esto  es, el Segundo, Sexto, Octavo y Once Penales del Circuito de la  ciudad de Bucaramanga, así como el Juzgado Tercero Ejecutor  que vigila las penas, le negó la suspensión condicional  de la ejecución de la pena, bajo el argumento de la existencia  de antecedentes penales, lo cual no era cierto para el momento en que  se profirieron las sentencias condenatorias correspondientes.  

EL  FALLO IMPUGNADO    

La  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bucaramanga, mediante decisión adoptada el 29 de abril del año  en curso, negó por improcedente la presente acción de  amparo constitucional.  

Para  arribar a tal decisión, el Tribunal a  quo refirió  que quien ahora acciona no ejerció los recursos ordinarios y/o  extraordinarios de ley contra las providencias judiciales que  cuestiona por vía constitucional, puntualizando que «dentro  de las causas seguidas en los Juzgados Segundo, Sexto y Once no  interpuso recurso de apelación de manera directa o a través  de su apoderado. Respecto de los procesos 2009-08731 y 2007-08524,  conocidos por los Juzgados Sexto y Octavo respectivamente, si fueron  apeladas las decisiones, en la primera de las cuales se mantuvo  incólume la sentencia, específicamente lo concerniente  a la suspensión condicional de la ejecución de la pena,  sin que el interesado a través de su defensa hubiese hecho uso  del recurso extraordinario de casación y en la segunda, según  se expuso, se le concedió en segunda instancia el mentado  subrogado, descartándose respecto de esa causa, motivo para  acudir a la tutela».  

De igual manera,  anotó el juez colegiado constitucional de conocimiento  primigenio que se incumplió el requisito de inmediatez, por  cuanto las providencias objeto de reproche constitucional se  profirieron entre 2016 y 2017 y la acción tuitiva se impetró  en el mes de abril de 2019, esto es, transcurrido al menos un (1) año  y cuatro (4) meses, sin que exista razón que justifique tal  demora, puesto que la condición de privado de la libertad no  impide acudir a la administración de justicia.  

LA IMPUGNACIÓN  

Inconforme  con la anterior determinación, la parte actora la impugnó  dentro del plazo legal,  elevando como pretensión sustancial su revocatoria, para que  en su lugar, se amparen los derechos fundamentales invocados en el  libelo tutelar.  

Como  sustento a su recurso de impugnación, en primer lugar aludió  respecto del fondo del asunto que para negar el subrogado penal de la  suspensión condicional de la ejecución de la pena, las  autoridades judiciales accionadas alegaron la presencia de  antecedentes penales inexistentes, comoquiera que los supuestos  fácticos que sirvieron de marco para el proferimiento de las  sentencias condenatorias correspondientes acaecieron con  posterioridad «a  la comisión de los hechos acá juzgados»,  motivo por el cual, dichos pronunciamientos judiciales no pueden ser  considerados para analizar la procedencia del sustitutivo penal en  cita.  

Respecto  al cumplimiento de los requisitos generales de procedibilidad de la  acción de tutela contra las providencias judiciales, el  opugnador manifestó que frente a la residualidad de la acción  de tutela, que no interpuso los recursos de apelaciones al tener en  cuenta el término que demoraba el superior funcional en  resolverlos. Por otra parte, en lo que concierne al requisito de  inmediatez adujo que dada su condición de privado de la  libertad, la misma se convirtió en una limitante para acceder  de manera más oportuna a la justicia constitucional, por no  tener acceso a hojas y demás utensilios necesarios para la  elaboración del escrito.  

En  ese orden, concluyó el impugnante que los presupuestos  generales de procedibilidad deben pasar a segundo plano, debiéndose  procurar la protección de los derechos fundamentales  trasgredidos de manera flagrante.  

CONSIDERACIONES  DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo normado          en el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991, artículo          1º, numeral 5º del Decreto 1983 de 2017 –          modificatorio del artículo 2.2.3.1.2.1 del Decreto 1069 de          2015 –,          esta Sala es competente para resolver el recurso de impugnación          interpuesto por Jhon          Fredy Barbosa Fuentes          contra el fallo de tutela de primera instancia proferido por la Sala          Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga,          al ser su superior funcional.  

            

2. De          conformidad con los términos previstos en el líbelo          tutelar, se tiene que el problema jurídico que convoca a la          Sala consiste          en determinar si frente a las providencias condenatorias de primera          instancia proferidas por          los juzgados accionados (a excepción de la agencia judicial          Tercera de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad)          dentro de los radicados           680016000160201000698/8001600016020110164900/68001600014620090919100/68001600016020100421500/68001600015920100216200/68001600016020100032300/68001600016020100124600/680016000160200911087/6800160001600201006734/68001600016020100368600          y 680016000160201301278,          que negaron el subrogado penal de suspensión condicional de          la ejecución de la pena,          se          configuran los requisitos de procedibilidad de la acción de          tutela contra providencias judiciales y, por ende, debe revocarse el          fallo de tutela de primera instancia y en su lugar concederse el          amparo invocado.  

Requisitos de  procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones  judiciales  

                              

1. El artículo                  86 de la Constitución Política establece que toda                  persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los                  jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus                  garantías fundamentales, cuando por acción u omisión                  le sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública                  o por particulares en los casos expresamente previstos en la ley,                  siempre que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo,                  cuando la tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha  precisado la Sala que las características de subsidiariedad y  residualidad que son predicables de la acción de tutela,  aparejan como consecuencia que no pueda acudirse a tal mecanismo  excepcional de amparo para lograr la intervención del juez  constitucional en procesos en trámite, porque ello a más  de desnaturalizar su esencia, socava postulados constitucionales como  la independencia y la autonomía funcionales que rigen la  actividad de la Rama Judicial al tenor de la preceptiva contenida en  el artículo 228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar                  decisiones judiciales, salvo que comporten vías de hecho, la                  acción es improcedente, porque su finalidad no es la de                  revivir oportunidades o momentos procesales culminados, reponer                  términos de ejecutoria que permitan la impugnación de                  las decisiones, y tampoco constituirse en el escenario donde puedan                  efectuarse valoraciones probatorias diferentes a la que realizó                  el juez de conocimiento, a quien corresponde hacer esa labor de                  acuerdo con la competencia que le asigna la ley.    

Si  así fuera,  ha dicho la Corte, el recurso de amparo, instrumento de defensa de  derechos fundamentales, trocaría en medio adverso a la  seguridad jurídica y a la estabilidad social. Por estas  razones el juez de tutela debe respetar las competencias regladas  atribuidas a otras autoridades, sin afectar su autonomía.  

                              

3. Como                  ha sido recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de                  procedibilidad que implican una carga para el accionante, tanto en                  su planteamiento como en su demostración, como lo ha                  expuesto la propia Corte Constitucional2.    

Por este motivo, y  como ha sido desarrollado por la jurisprudencia constitucional, la  acción de tutela contra providencias judiciales exige:  

a. Que la cuestión  que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

b.  Que  hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y extraordinarios-  de defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se  trate de evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental  irremediable.  

c.  Que  se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela se  hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado a  partir del hecho que originó la vulneración.  

d. Cuando se trate  de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene  un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y  que atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e.  Que  el accionante identifique de manera razonable tanto los hechos que  generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que  hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial,  siempre que esto hubiere sido posible.  

f.  Que  la decisión judicial contra la cual se formula la acción  de tutela no se corresponda con sentencias de tutela.  

Los  anteriores requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues  han sido reiterados por la Corte Constitucional, primero en la  sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido que, cuando se trata  de acciones de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo  pueden tener cabida «…si  se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro  de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta»  (Textual).  

En punto de las  exigencias específicas, como fue recogido en la sentencia  C-590 de 2005, han sido establecidas las que a continuación se  relacionan:  

a.        Defecto orgánico,  que se presenta cuando el funcionario judicial que profirió la  providencia impugnada carece absolutamente de competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto          material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base          en normas inexistentes o inconstitucionales3          o que presentan una evidente y grosera contradicción entre          los fundamentos y la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin motivación,          que implica el incumplimiento de los funcionarios judiciales de          explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos de sus          decisiones, en el entendido que precisamente en esa motivación          reposa la legitimidad de su órbita funcional.

7. Desconocimiento          del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,          cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho          fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando          sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como          mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido          constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado          [4].

8. Violación directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda  entonces claro que en  atención a la fuerza normativa de la cosa juzgada y al respeto  de la autonomía judicial, la acción consagrada en el  artículo 86 de la Constitución Nacional, cuando se  dirige a cuestionar una decisión judicial, tiene carácter  excepcional, y su prosperidad está atada a que se cumplan los  requisitos de procedibilidad anteriormente enunciados. De manera que  quien acude a ella tiene la carga no sólo respecto de su  planteamiento, sino de su demostración.  

Análisis  del caso concreto.  

            

1. En          el presente caso se encuentra          que la censura constitucional propuesta por la parte actora se          dirige contra las decisiones judiciales proferidas dentro de los          procesos penales atrás referenciados, mediante las cuales se          negó la concesión del subrogado penal de la suspensión          condicional de la ejecución de la pena, entre otros, por          cuanto, a su criterio, los antecedentes penales que sustentaron la          decisiones adversas a sus intereses son inexistentes.  

            

2. En          el caso bajo examen, a partir del marco jurídico presentado y          la revisión de las pruebas obrantes en el plenario, refulge          con claridad para la Sala que la solicitud de amparo, no cumple con          los siguientes requisitos generales de procedibilidad: i) «que          la tutela se hubiere interpuesto en un término razonable y          proporcionado a partir del hecho que originó la vulneración»          y, ii) «que hayan sido          agotados todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de defensa          judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de          evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental          irremediable», siendo estas las          razones de la premisa conclusiva aquí vertida.  

                              

1. Del                  principio de inmediatez.    

Respecto  de esta temática, ha de señalarse que cuando  la acción de tutela se formula contra decisiones judiciales,  la Corte Constitucional mediante la sentencia T-328 de 2010 determinó  que el plazo razonable se determina a partir de las particularidades  de cada caso, de manera que «En  algunos casos, seis (6) meses podrían resultar suficientes  para declarar la tutela improcedente; pero, en otros eventos, un  término de 2 años se podría considerar razonable  para ejercer la acción de tutela…».  

Como  ha sido recordado por esta Sala, la jurisprudencia ha trazado unas  reglas para determinar si la acción de tutela presentada  cumple con el requisito de inmediatez, las cuales fueron recogidas  por la Corte Constitucional mediante la sentencia T-243 de 2008:  

Ahora bien, ¿cuáles factores deben ser tenidos en  cuenta para determinar la razonabilidad del lapso? La Corte ha  establecido, cuando menos, cuatro de ellos: (i) si existe un motivo  válido para la inactividad de los accionantes; (ii) si la  inactividad justificada vulnera el núcleo esencial de los  derechos de terceros afectados con la decisión; (iii) si  existe un nexo causal entre el ejercicio tardío de la acción  y la vulneración de los derechos fundamentales del interesado;  (iv) si el fundamento de la acción de tutela surgió  después de acaecida la actuación violatoria de los  derechos fundamentales, de cualquier forma en un plazo no muy alejado  de la fecha de interposición.  

En  el presente caso, para tener mayor ilustración sobre las  fechas de expedición de cada una de las providencias que se  censuran por el canal supra  legal, que servirán de parámetro para determinar la  razonabilidad del plazo de interposición de la acción  tuitiva, aquellas fueron condensadas en la siguiente tabla:  

                                                              

Radicado                                                                      

Decisión                          de primera instancia                                                                      

Autoridad                          Judicial                                                                      

Segunda                          Instancia                                                                      

Decisión                          de segunda instancia          

680016000160201000698                                                                      

9 de febrero de                          2016                                                                      

Juzgado 11                          Penal del Circuito de Bucaramanga                                                                      

No interpuso                          recursos          

68001600016020110164900                                                                      

18 de agosto de                          2016                                                                      

Juzgado 11                          Penal del Circuito de Bucaramanga                                                                      

No interpuso                          recursos          

68001600014620090919100                                                                      

28 de noviembre                          de 2016                                                                      

Juzgado 8 Penal                          del Circuito de Bucaramanga                                                                      

No interpuso                          recursos          

68001600016020100421500                                                                      

13 de diciembre                          de 2016                                                                      

Juzgado 2 Penal                          del Circuito de Bucaramanga                                                                      

No interpuso                          recursos          

68001600015920100216200                                                                      

9 de febrero de                          2017                                                                      

Juzgado 11                          Penal del Circuito de Bucaramanga                                                                      

No interpuso                          recursos          

68547600014720090183500                                                                      

28 de marzo de                          2017                                                                      

Juzgado 2 Penal                          del Circuito de Bucaramanga                                                                      

No interpuso                          recursos          

680016000160200911087                                                                      

25 de abril de                          2017                                                                      

Juzgado 11                          Penal del Circuito de Bucaramanga                                                                      

No interpuso                          recursos No interpuso recursos          

68001600016020100032300                                                                      

25 de abril de                          2017                                                                      

Juzgado 11                          Penal del Circuito de Bucaramanga                                                                      

No interpuso                          recursos          

68001600016020100124600                                                                      

25 de abril de                          2017                                                                      

Juzgado 11                          Penal del Circuito de Bucaramanga                                                                      

No interpuso                          recursos          

680016000160201006734                                                                      

23 de mayo de                          2017                                                                      

Juzgado 11                          Penal del Circuito de Bucaramanga                                                                      

No interpuso                          recursos          

68001600016020100368600                                                                      

31 de julio de                          2017                                                                      

Juzgado 6 Penal                          del Circuito de Bucaramanga          

680016000160201301278                                                                      

13 de junio de                          2018                                                                      

Juzgado 8 Penal                          del Circuito de Bucaramanga                                                                      

No interpuso                          recursos          

68001600016020100053701                                                                      

13 de junio de                          2018                                                                      

Juzgado 8 Penal                          del Circuito de Bucaramanga                                                                      

24 de octubre                          de 2018                                                                      

Concede                          suspensión condicional de la ejecución de la pena          

68001600016020100026401                                                                      

7 de septiembre                          de 2017                                                                      

Juzgado 8 Penal                          del Circuito de Bucaramanga                                                                      

24 de julio de                          2018                                                                      

Concede                          suspensión condicional de la ejecución de la pena          

68001600016020070852401                                                                      

13 de junio de                          2018                                                                      

Juzgado 8 Penal                          del Circuito de Bucaramanga                                                                      

14 de diciembre                          de 2018                                                                      

Concede                          suspensión condicional de la ejecución de la pena          

68001600016020090837101                                                                      

31 de agosto de                          2016                                                                      

Juzgado 6 Penal                          del Circuito de Bucaramanga                                                                      

17 de julio de                          2017                                                                      

Concede                          suspensión condicional de la ejecución de la pena    

De  la anterior ilustración, se evidencia que las providencias  judiciales aquí cuestionadas, se profirieron desde el 9 de  febrero de 2016 a 13 de junio de 2018 – cuyas  ejecutorias se materializaron en la misma calenda por la ausencia de  interposición de recursos  -, entre tanto, la acción de tutela fue impetrada el 8 de  abril de la presente anualidad5,  por tanto, han transcurrido entre 10 meses a más de dos años  para interponer la acción tuitiva, sin que se advierta la  presencia de justificación de la inactividad procesal durante  dicho interregno.  

Ahora  bien, el recurrente en su escrito de alzada alude una situación  de justificación del ejercicio tardío de la acción  constitucional en estudio, siendo esta, su situación de  persona privada de la libertad, lo cual le impedía «…tener  hojas o lapiceros y mucho menos un código penal, tampoco hay  medios como el internet o jurisprudencias o sentencias…súmele  la ignorancia»6,  empero, a criterio de la Sala dicha situación no adquiere la  fuerza necesaria para constituirse como causa válida del  amplio transcurrir temporal que aquí se sostiene, puesto que  en el mismo escrito de impugnación el opugnador advierte que  tanto su abogado como su familia han estado pendientes de su  situación, a tal punto que le han conseguido providencias  judiciales para soportar sus pretensiones7,  de lo que se infiere que la administración carcelaria nunca ha  imposibilitado el acceso a los elementos necesarios para la redacción  de los textos de su interés.  

De igual manera,  en lo atiente al estado de ignorancia alegado, debe anotarse que en  virtud del principio de informalidad que gobierna este trámite,  la jurisprudencia constitucional ha sostenido que para la  interposición de la tutela no se requiere de calidad o  conocimiento jurídico puntual (CC T-493 de 2007), además  de ello, como se dijo el mismo accionante ha señalado que el  profesional del derecho que lo representa nunca ha abandonado su  caso.  

Bajo  ese contexto, la Sala  advierte  que la presente censura constitucional resulta inoportuna, por cuanto  el interregno que avanzó entre las providencias judiciales  cuestionadas y la interposición de la súplica  constitucional para el caso concreto se ofrecen desproporcionados,  pues si se califica como una decisión arbitraria, lo natural y  lógico habría sido advertir el yerro cometido y  rechazarlo de manera inmediata, debiéndose, de igual forma,  argüir que los presupuestos fácticos denunciados como  vulneradores eran ya conocidos por el accionante desde el momento  mismo del proferimiento de las sentencias condenatorias, lo cual se  corrobora de la tabla inserta en precedencia, pues de allí se  advierte que dentro del proceso de radicado 68001600016020090837101  se apeló la decisión de 31 de agosto de 2016 en lo  referente al no reconocimiento del subrogado penal en comento y, por  consiguiente, la Sala no  puede obviar el cumplimiento de este requisito porque además  de desconocer la naturaleza expedita de este mecanismo, ello  contrariaría la seguridad jurídica que orienta a la  administración de justicia.  

                              

2. Del                  principio de subsidiariedad.    

En  relación con este punto, conforme  a la literalidad del inciso 4º del artículo 86  constitucional, la acción de tutela comporta un carácter  subsidiario o residual consistente en que “Esta  acción solo procederá cuando el afectado no disponga de  otro medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice como  mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable+”,  por  tanto, en caso de no satisfacerse tal parámetro de  procedibilidad la acción tuitiva se torna improcedente al  tenor de lo previsto en el numeral 1º del artículo 6º  del Decreto 2591 de 1991 (CC  T-282 de 2012).  

De  esta manera, valga anotar que el principio de subsidiariedad no puede  ser concebido únicamente como un requisito formal o procesal,  sino que se consagra como una verdadera garantía  constitucional dirigida a preservar la armonía del  ordenamiento jurídico, habida cuenta que previene que la  acción de tutela i) supla o reemplace los legalmente  concebidos, ii) se desnaturalice ante el uso indiscriminado y  caprichoso de los ciudadanos, iii) se convierta en medio alternativo  o facultativo que complemente los mecanismos judiciales ordinarios de  defensa, en aras de obtener un pronunciamiento más ágil  y expedito (CC T – 471 de 2017).  

En  ese orden de ideas, descendiendo al sub  lite, la misma parte  actora y las accionadas aceptaron al unísono que contra las  providencias judiciales confutadas en este estadio procesal no  se interpusieron de manera directa o a través de apoderado  judicial, los recursos ordinarios que legalmente procedían, a  pesar de conocer de la viabilidad del recurso de apelación,  mecanismos  procedimentales a través de los cuales podía invocar  las razones que, a su juicio, justificaban la prosperidad de su  pretensión.  

No  obstante lo anterior, deviene necesario precisar que dicha omisión  procesal no obedeció a un abandono de defensa técnica  por parte del profesional jurídico que representaba a Jhon  Fredy Barbosa Fuentes dentro  de los procesos penales reseñados, situación que es  confirmada por el mismo accionante al argüir que «…aún  así tratamos de apelar pero al ver que las apelaciones se  demoraban casi un año para ser contestadas empezamos a buscar  otra estrategia…la verdad no puedo culpar a mi abogado por no  apelar todos mis procesos…no teníamos pruebas  suficientes para demostrar el error ya que mi abogado siempre en el  447 trató de demostrar que yo no tenía antecedentes…»8,  

Desde  esa perspectiva, nótese que la  parte actora, debidamente asesorado y con conocimiento directo de las  circunstancias, renunció bajo su propia voluntad a la  interposición del recurso ordinario de alzada procedente  contra las decisiones que hoy cuestiona y, por ende, es dable  asegurar que dicha omisión nunca obedeció a un estado  de abandono absoluto del defensor, es decir, no  se presentó una situación de indefensión por  inactividad categórica del abogado.  

Significa  lo anterior, que quien ahora acciona en tutela bajo su propia  voluntad dejó precluir las instancias ordinarias para exponer  sus inconformidades y reclamar la protección de sus derechos,  por manera que no resulta admisible que pretenda a través de  esta acción residual, subsidiaria y excepcional, censurar las  actuaciones desplegadas por los funcionarios competente por fuera de  los canales dispuestos por el legislador, pues ello, se reitera,  torna absolutamente improcedente la solicitud de amparo, máxime  si se considera que aquella persona conocía de manera directa  los presupuestos fácticos que hoy denuncia como trasgresores,  pues ello se constituyó en la base de apelación de  ciertas providencias relacionadas en la tabla que precede.  

En  ese orden de ideas, pertinente resulta recordar que acorde con la  jurisprudencia nacional el principio de subsidiariedad que reviste a  la acción de tutela envuelve tres características  importantes que llevan a su improcedencia contra providencias  judiciales, a saber: «(i)  el asunto está en trámite; (ii) no se han agotado los  medios de defensa judicial ordinarios y extraordinarios; y (iii) se  usa para revivir etapas procesales en donde se dejaron de emplear los  recursos previstos en el ordenamiento jurídico»  (C.C.S.T-103/2014),  hipótesis esta última, respecto de la cual, la Corte  Constitucional, ha dejado por sentado:  

En ese orden de  ideas, es reiterativa la posición de la Corte en cuanto a la  improcedencia de la tutela cuando en desarrollo de un proceso  judicial las partes pudieron valerse de los recursos judiciales  ordinarios pero estos no fueron empleados oportunamente, ya que no  puede constituirse en la vía para discutir situaciones  jurídicas consolidadas que adquirieron firmeza por la  caducidad de los recursos y acciones que no fueron utilizados  oportunamente por los interesados.  

[…]  

En  conclusión, es necesario que quien alega la vulneración  de sus derechos fundamentales haya agotado los medios de defensa  disponibles en la legislación para el efecto. Esta exigencia  responde al principio de subsidiariedad de la tutela, que pretende  asegurar que la acción constitucional no sea considerada en sí  misma una instancia más en el trámite jurisdiccional,  ni un mecanismo de defensa que reemplace aquellos otros diseñados  por el legislador. Menos aún, que resulte ser un camino  excepcional para solucionar errores u omisiones de las partes o para  corregir oportunidades vencidas en los procesos jurisdiccionales  ordinarios.  

            

3. Como          colofón de lo expuesto, al constatar la Sala que la presente          solicitud de amparo no cumple con el requisito general de          inmediatez, subsidiariedad y del deber de denunciar          la vulneración en el respectivo proceso judicial ante el juez          natural, dicha situación          jurídica impide que se estudie de fondo la presencia o          configuración de alguna de las causales específicas de          procedibilidad de la acción tuitiva contra providencias          judiciales, como a bien lo ha sostenido la jurisprudencia          constitucional bajo la siguiente fórmula «Las          condiciones generales de procedencia son aquellas cuya ocurrencia          habilita al juez de tutela para adentrarse en el contenido de la          providencia judicial que se impugna. Dicho de otro modo, son las          condiciones sine          quibus non es          posible abordar el estudio de la providencia judicial impugnada»          (CC T-012 de 18), por          tanto, las pretensiones frente a esta censura devienen          improcedentes, como acertadamente sostuvo el juez colegiado          constitucional de primera instancia.  

Sin  más consideraciones, la Sala confirmará el fallo  impugnado.  

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  CONFIRMAR  la sentencia proferida el  29 de abril de 2019 por  la Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga,  por las razones  expuestas en la parte considerativa de esta providencia.  

2º  NOTIFICAR  esta providencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo  30 del Decreto 2591 de 1991.  

3º  REMITIR el proceso a  la Corte Constitucional para su eventual revisión, de  conformidad con lo previsto en el artículo 32 ibídem.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Folio          126, cuaderno de primera instancia.  

2          Cfr. Corte          Constitucional. Sentencias C-590 de 2005 y T-332 de 2006.  

3          Ídem. Sentencia T-522 de 2001.  

4          « Cfr. Sentencias T-462 de 2003 ; SU-1184 de 2001 ; T-1625 de          2000 y T-1031 de 2001. »  

5          Folio 89, cuaderno de primera instancia.  

6          Folio          141, expediente de primera instancia.  

7          Folio          144 cuaderno de primera instancia.  

8          Folio          139 y 140 expediente de primera instancia.  

      

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