STP17363-2019

2019

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP17363-2019  

Radicación  n.° 108276  

Acta  n.° 339  

Bogotá D.C., trece (13) de  diciembre de dos mil diecinueve (2019)  

VISTOS  

Resuelve la Sala de Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia, Sala de Decisión de  Tutelas, la acción interpuesta por Antonio Uribe Hurtado, por  intermedio de apoderado judicial, contra la Sala de Descongestión  N° 3 de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de  Justicia por la presunta vulneración de los derechos  fundamentales al debido proceso, defensa, a recibir pago por el  trabajo realizado por el trabajador y patrimonio obtenido legalmente.  

Fueron vinculados como terceros con  interés legítimo en el asunto las partes e  intervinientes dentro del proceso ordinario laboral radicado bajo el  número 11001 31 050 11 2006 00155.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

A partir de la solicitud de amparo se  extraen los siguientes hechos:  

            

1. Señaló el          libelista que su poderdante entabló demanda ordinaria laboral          contra la sociedad comercial New World Network de Colombia Limitada          en busca de la declaratoria de i) la existencia de contrato a          término indefinido desde el 26 de octubre de 2000 hasta el 31          de diciembre de 2005 y, ii) incumplimiento del vínculo          laboral por parte de la demandada, en consecuencia, el pago de          dineros adeudados por no tener validez la finalización del          pacto contractual, entre otras más.  

            

2. Indicó el actor que el Juzgado Cuarto          Laboral del Circuito de la ciudad de Bogotá mediante          providencia del 31 de agosto de 2009 negó las pretensiones de          la demanda. Determinación judicial que fue confirmada el 28          de febrero de 2013 por la Sala Laboral del Tribunal Superior del          Distrito Judicial de la misma ciudad, en virtud del recurso de          apelación impetrado por el demandante.

3. Expuso el accionante que la          Sala de Descongestión N° 3 de la Sala de Casación          Laboral de la Corte Suprema de Justicia por          providencia del 10 de abril del presente año casó la          decisión del Tribunal y, en sede de instancia condenó          a New World Network de Colombia Limitada a i) reconocer y pagar a          quien hoy acciona, por el tiempo laborado entre 24 de noviembre de          2003 y el 6 de septiembre de 2005, cesantías, intereses sobre          ellas, prima de servicios y por compensación de vacaciones y,          ii) cancelar aportes a pensión, los demás pedimentos          sustanciales fueron negados.  

            

4. Bajo ese marco fáctico,          la parte actora pretende la prosperidad del amparo          constitucional, con las pretensiones sustanciales que se amparen los          derechos fundamentales invocados, y para ello, se ordene a la          corporación judicial demandada a revocar parcialmente la          providencia del 10 de abril de 2019 en lo que respecta al          pronunciamiento en sede de instancia, en aras que reconozca las          pretensiones de la demanda laboral en los términos          solicitados.  

RESPUESTA DE LAS AUTORIDADES ACCIONADAS Y  VINCULADAS  

            

1. Columbus Networks de Colombia          Ltda. Solicitó que la presente súplica sea          rechazada por improcedente, por cuanto la autoridad judicial          accionada no vulneró derecho fundamental alguno del          accionante, por cuanto respetó las garantías debidas          al interior del proceso ordinario laboral y la decisión          adoptada no es arbitraria, antes bien, se profirió conforme          el material probatorio allegado al expediente.  

            

2. Las demás partes e          intervinientes dentro del presente trámite constitucional,          guardaron silencio.  

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo previsto en el artículo 37 del Decreto          2591 de 1991, el numeral 7 del precepto 2.2.3.1.2.1 del Decreto 1069          de 2015, modificado por el artículo 1 del Decreto 1983 de          2017, y el artículo 44 del          Reglamento General de esta Corporación, esta Sala es          competente para resolver la acción de tutela interpuesta por          Antonio Uribe Hurtado, por intermedio de apoderado judicial,          contra la Sala de Descongestión N° 3 de la Sala de          Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia.  

            

2. Al          respecto, el problema jurídico que convoca a la Sala consiste          en determinar si frente a la providencia SL1323-2019 del 10          de abril de 2019 (rad. 62223), por la que se casó la          sentencia del 28 de febrero de 2013 proferida por la Sala Laboral          del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá y se          dictó decisión de fondo en sede de instancia, se          configuran los requisitos de procedibilidad de la acción de          tutela contra providencias judiciales y, por ende, debe concederse          el amparo invocado.  

            

3. Requisitos          de procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones          judiciales  

                              

1. El artículo 86 de la Constitución                  Política establece que toda persona tiene derecho a promover                  acción de tutela ante los jueces con miras a obtener la                  protección inmediata de sus garantías fundamentales,                  cuando por acción u omisión le sean vulnerados o                  amenazados por cualquier autoridad pública o por                  particulares en los casos expresamente previstos en la ley, siempre                  que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo, cuando la                  tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha precisado la Sala que las  características de subsidiariedad y residualidad que son  predicables de la acción de tutela, aparejan como consecuencia  que no pueda acudirse a tal mecanismo excepcional de amparo para  lograr la intervención del juez constitucional en procesos en  trámite, porque ello a más de desnaturalizar su  esencia, socava postulados constitucionales como la independencia y  la autonomía funcionales que rigen la actividad de la Rama  Judicial al tenor de la preceptiva contenida en el artículo  228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar decisiones judiciales, salvo que comporten                  vías de hecho, la acción es improcedente, porque su                  finalidad no es la de revivir oportunidades o momentos procesales                  culminados, reponer términos de ejecutoria que permitan la                  impugnación de las decisiones, y tampoco constituirse en el                  escenario donde puedan efectuarse valoraciones probatorias                  diferentes a la que realizó el juez de conocimiento, a quien                  corresponde hacer esa labor de acuerdo con la competencia que le                  asigna la ley.    

Si así  fuera, ha dicho la Corte, el recurso de amparo, instrumento de  defensa de derechos fundamentales, trocaría en medio adverso a  la seguridad jurídica y a la estabilidad social. Por estas  razones el juez de tutela debe respetar las competencias regladas  atribuidas a otras autoridades, sin afectar su autonomía.  

                              

3. Como ha sido                  recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de procedibilidad que implican una                  carga para el accionante, tanto en su planteamiento como en su                  demostración, como lo ha expuesto la propia Corte                  Constitucional.1    

Por este motivo, y como ha sido  desarrollado por la jurisprudencia constitucional, la acción  de tutela contra providencias judiciales exige:  

a. Que la cuestión que se  discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

b. Que hayan sido  agotados todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de defensa  judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de  evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental  irremediable.  

c. Que se cumpla  el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela se hubiere  interpuesto en un término razonable y proporcionado a partir  del hecho que originó la vulneración.  

d. Cuando se trate de una  irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene un  efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y que  atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e. Que el  accionante identifique de manera razonable tanto los hechos que  generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que  hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial,  siempre que esto hubiere sido posible.  

f. Que la decisión  judicial contra la cual se formula la acción de tutela no se  corresponda con sentencias de tutela.  

Los anteriores  requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues han sido  reiterados por la Corte Constitucional, primero en la sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido que, cuando se trata de acciones  de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo pueden  tener cabida «…si se  cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro de  estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta» (Textual).  

En punto de las exigencias  específicas, como fue recogido en la sentencia C-590 de 2005,  han sido establecidas las que a continuación se relacionan:  

a.        Defecto  orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que  profirió la providencia impugnada carece absolutamente de  competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto          material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base          en normas inexistentes o inconstitucionales2          o que presentan una evidente y grosera contradicción entre          los fundamentos y la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin          motivación, que implica el incumplimiento de los funcionarios          judiciales de explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos          de sus decisiones, en el entendido que precisamente en esa          motivación reposa la legitimidad de su órbita          funcional.

7. Desconocimiento          del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,          cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho          fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando          sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como          mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido          constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado3.

8. Violación          directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda entonces claro  que en atención a la fuerza normativa de la  cosa juzgada y al respeto de la autonomía judicial, la acción  consagrada en el artículo 86 de la Constitución  Nacional, cuando se dirige a cuestionar una decisión judicial,  tiene carácter excepcional, y su prosperidad está atada  a que se cumplan los requisitos de procedibilidad anteriormente  enunciados. De manera que quien acude a ella tiene la carga no sólo  respecto de su planteamiento, sino de su demostración.  

            

3. Análisis del caso          concreto  

                              

1. En                  el presente caso se encuentra que la censura constitucional                  propuesta por la parte actora se dirige a denunciar que la                  providencia confutada adolece de defecto fáctico, al                  considerar que la autoridad judicial accionada incurrió en                  una omisión de valoración probatoria que derivó,                  por una parte, en establecer contrario a la realidad la fecha de                  inicio y terminación de la relación laboral, la                  remuneración percibida por el trabajador y, por otro lado,                  no condenar al pago de las indemnizaciones moratorias pedidas en la                  demanda laboral.    

                              

2. En el caso                  bajo examen, a partir del marco jurídico presentado y la                  revisión de las pruebas obrantes en el plenario, refulge con                  claridad para la Sala que la solicitud de amparo, no cumple con el                  requisito general de procedibilidad «que                  la tutela se hubiere interpuesto en un término razonable y                  proporcionado a partir del hecho que originó la                  vulneración».    

                                                        

1. En                          lo que concierne al principio rector de inmediatez, la                          jurisprudencia constitucional ha sido clara y enfática en                          señalar que la acción de tutela no está                          sujeta a término de caducidad, no obstante, ello no                          significa que el recurso judicial pueda interponerse en cualquier                          momento sin atender a un límite temporal, razón por                          la cual, dada la naturaleza del resguardo, protección                          inmediata y urgente, el mecanismo debe utilizarse en un plazo                          justo y oportuno, es decir, dentro de un lapso razonable desde el                          momento en que tuvo ocurrencia la acción u omisión                          generadora de la vulneración o amenaza alegada.              

En  ese orden de ideas, para establecer la razonabilidad en el ejercicio  de la acción constitucional de protección de derechos  fundamentales, corresponderá determinarlos al juez del asunto  en consideración a las particularidades de cada caso, en aras  de salvaguardar la seguridad jurídica, la certeza de las  decisiones judiciales, el principio de cosa juzgada, derechos  fundamentales de terceros o inmiscuirse en asuntos que no requieren  de protección urgente (CC C-590 de 2005).  

                                                        

2. Así las cosas, la                          Corte Constitucional mediante la sentencia T-328 de 2010 determinó                          que el plazo razonable se determina a partir de las                          particularidades de cada caso, de manera que «En                          algunos casos, seis (6) meses podrían resultar suficientes                          para declarar la tutela improcedente; pero, en otros eventos, un                          término de 2 años se podría considerar                          razonable para ejercer la acción de tutela…».              

Como fue recordado por esta Sala, la  jurisprudencia ha trazado unas reglas para determinar si la acción  de tutela presentada cumple con el requisito de inmediatez, por  supuesto no son taxativas, las cuales fueron recogidas por la Corte  Constitucional mediante la sentencia T-243 de 2008:  

Ahora  bien, ¿cuáles factores deben ser tenidos en cuenta para  determinar la razonabilidad del lapso? La Corte ha establecido,  cuando menos, cuatro de ellos: (i) si existe un motivo válido  para la inactividad de los accionantes; (ii) si la inactividad  justificada vulnera el núcleo esencial de los derechos de  terceros afectados con la decisión; (iii) si existe un nexo  causal entre el ejercicio tardío de la acción y la  vulneración de los derechos fundamentales del interesado; (iv)  si el fundamento de la acción de tutela surgió después  de acaecida la actuación violatoria de los derechos  fundamentales, de cualquier forma en un plazo no muy alejado de la  fecha de interposición.  

                                                        

3. Descendiendo al sub                          examine, revisado el sistema de consulta web de la rama                          judicial y el plexo probatorio se evidencia que la providencia                          judicial aquí cuestionada, se profirió el 10 de                          abril de 2019, notificada el día 23 del mismo mes y año,                          entre tanto, la acción de tutela fue impetrada el 2 de                          diciembre de la presente anualidad4,                          por tanto, han transcurrido siete (7) meses y nueve (9) días                          de inactividad procesal.              

Ahora bien,  comoquiera que el paso objetivo del tiempo no se erige como causal  automática de improcedencia, en tanto que existan criterios  que constituyan causas razonables para explicar la actividad tardía  de la parte accionante, debe decirse que, para el asunto de interés  se tiene que la parte actora en el líbelo introductor no  arguyó ninguna situación de justificación del  ejercicio inoportuno de la acción constitucional, que  permitiera tener por satisfecho el principio rector de inmediatez.  

Además de  ello, tampoco encuentra la Sala un potencial evento de  excusación, antes bien, los aspectos sobre los que  presuntamente se configuraron los yerros que hoy denuncia en calidad  de defectos probatorios fueron los fundamentos que sustentaron las  pretensiones de la demanda ordinaria laboral – fallada  en primera instancia 31 de agosto de 2009 -, iniciación  y finalización del vínculo laboral, indemnizaciones por  pago moratorio de acreencias y remuneración contractual, lo  que significa, a juicio de esta colegiatura, que la decisión  judicial hoy cuestionada no introdujo un hecho nuevo o sorpresivo a  la causa petendi esbozada desde el albor del proceso laboral  por la misma parte demandante, es decir, el actor conocía  perfectamente el escenario probatorio de las pretensiones no acogidas  bajo sus términos, razón por la que al no variarse las  circunstancias fácticas debatidas aquellas no ameritaban un  nuevo estudio, o por lo menos desde otro enfoque, sobre el asunto por  parte del extremo activo y, por ende, el transcurso temporal reseñado  no tiene justificación.  

Súmese a lo anterior, que el  apoderado judicial que hoy funge como accionante también lo  fue desde el inicio dentro del proceso ordinario laboral.  

De igual manera, no se probó  que la parte demandante hubiese presentado un estado de debilidad  manifiesta que tornara en desproporcionado la exigencia de  interposición del amparo con antelación.  

Por consiguiente, comoquiera que el  extremo activo conocía perfectamente los dislates probatorios  expuestos desde la notificación de la sentencia censurada –  23 de abril de 2019 – y no se presentó  una causa que escude su desidia o negligencia de acudir al mecanismo  de amparo de manera temprana, se advierte que la presente censura  constitucional resulta inoportuna, por cuanto el interregno que  avanzó entre la providencia judicial cuestionada y la  interposición del amparo para el caso concreto se ofrece  desproporcionado, pues si se califica como una decisión  arbitraria, lo natural y lógico habría sido advertir el  yerro cometido y rechazarlo de manera inmediata, máxime cuando  conocía a la perfección el tema fáctico y  probatorio objeto de debate desde la presentación de la  demanda ordinaria, y por consiguiente, no se puede obviar el  cumplimiento de este requisito porque además de desconocer la  naturaleza expedita de este mecanismo, ello contrariaría la  seguridad jurídica que orienta a la administración de  justicia.                              

3. Debido a lo expuesto, al                  constatar la Sala que la presente solicitud de amparo no cumple con                  el requisito general de inmediatez, dicha situación jurídica                  impide que se estudie de fondo la presencia o configuración                  de alguna de las causales específicas de procedibilidad de                  la acción tuitiva contra providencias judiciales, como bien                  lo ha sostenido la jurisprudencia constitucional bajo la siguiente                  fórmula «Las                  condiciones generales de procedencia son aquellas cuya ocurrencia                  habilita al juez de tutela para adentrarse en el contenido de la                  providencia judicial que se impugna. Dicho de otro modo, son las                  condiciones sine                  quibus non es                  posible abordar el estudio de la providencia judicial impugnada»                  (CC T-012 de 2018),                  por tanto, las                  pretensiones frente a esta censura devienen improcedentes.    

Los precedentes  razonamientos constituyen   fundamento suficiente para  negar por improcedente el  amparo constitucional demandado.  

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º DENEGAR  POR IMPROCEDENTE el amparo invocado por Antonio Uribe Hurtado,  por intermedio de apoderado judicial, contra la Sala de Descongestión  N° 3 de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de  Justicia, por las razones anotadas en precedencia.  

2º NOTIFICAR a los  sujetos procesales por el medio más expedito el presente  fallo, informándoles que puede ser impugnado dentro de los  tres días siguientes, contados a partir de su notificación.  

3º Si no  fuere impugnado, envíese la actuación a la Corte  Constitucional para su eventual revisión, dentro del término  indicado en el artículo 31 del Decreto 2591 de 1991.  

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Cfr. Corte Constitucional. Sentencias C-590 de 2005 y T-332 de          2006.  

2          Ídem. Sentencia T-522 de 2001.  

3          « Cfr. Sentencias T-462 de 2003 ; SU-1184 de 2001 ; T-1625 de          2000 y T-1031 de 2001. »  

4          Folio 110, cuaderno.  

      

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