STP15435-2019

2019

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP15435  – 2019  

Radicación  No. 107544  

(Aprobado  Acta No. 300)  

Bogotá  D.C., doce (12) de noviembre de dos mil diecinueve (2019).  

Decide  la Sala el recurso de impugnación interpuesto por Víctor  Emilio Valdez Rodríguez contra  el fallo de tutela proferido por la Sala Penal del Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Bogotá el 27 de septiembre de 2019,  que  negó por improcedente el amparo constitucional invocado contra  el Juzgado  Veintiuno Penal del Circuito con Función de Conocimiento y el  Juzgado Noveno Penal Municipal con Función de Control de  Garantías, ambos de la ciudad de Bogotá,  por la presunta vulneración del derecho fundamental debido  proceso.  

A  la presente actuación se vinculó de oficio al Instituto  Nacional Penitenciario y Carcelario – INPEC –, al  Complejo  Carcelario y Penitenciario Metropolitano de Bogotá –  COMEB  Picota – y al  Centro de Servicios Judiciales del Sistema Penal Acusatorio de  Paloquemao.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

Así  fueron sintetizados en el fallo constitucional de primera instancia1:  

Refirió  el accionante: “…el 23 de agosto en audiencia preliminar  de vencimiento de términos el juez de control de  garantías…9…dijo que la propia señora  fiscal #17 que esta  (sic)  audiencia de términos no se podrá realizar porque dicho  juez…no tenía competencia…y lo mismo le dijo mi  abogado…Y sin embargo el juez 9 de garantías realizó  dicha audiencia (…) Por lo tanto…se debió  realizar antes del 30 de julio cuando el juez JAVIER PINZÓN  del juzgado 21 penal del circuito realizó la audiencia de  sentencia condenatoria, por lo tanto se me vulneró el artículo  154#8 en mi debido proceso porque dicha audiencia se realizó  después y no antes de la sentencia. El señor magistrado  GERSON CHAVERRA del Tribunal de Bogotá solicitó el 18  de julio de 2019 al sistema penal acusatorio se me realizara mi  libertad por vencimiento de términos con una audiencia  preliminar ante un juez de garantías. Otro derecho que  considero siento (sic) que el juez JAVIER PINZÓN del juzgado  21…vulneró el artículo 121 del Código  General del Proceso no se podrá transcurrir un lapso superior  a un año para dictar sentencia de primera instancia, y el  artículo 117 dice prioridad de los términos…”.  

EL  FALLO IMPUGNADO    

La  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,  mediante decisión adoptada el 27 de septiembre del año  en curso, negó por improcedente el presente amparo  constitucional.  

Para  arribar a tal decisión, el juez colegiado constitucional de  primer grado sostuvo que el accionante cuenta con medios ordinarios  de defensa y, además, revisadas las decisiones que alude como  quebrantadoras de su derecho fundamental no se advirtió  ninguna vía de hecho, por cuanto aquellas se profirieron con  base en los elementos de prueba recaudados y en respeto a la  legalidad debida, además de que se encuentran en estado de  apelación, así que la presente súplica tan solo  se funda en el desacuerdo del actor con lo allí decidido.  

LA IMPUGNACIÓN  

Inconforme  con la anterior determinación, la parte actora la impugnó,  con la finalidad que sea revocada, para que en su lugar se acceda al  resguardo de los derechos fundamentales invocados.  

Como  soporte argumentativo de la alzada, la parte recurrente insistió  en la vulneración de su derecho fundamental al debido proceso  ya que i) la petición de libertad provisional por vencimiento  de términos debió ser adelantada antes de haberse  proferido fallo condenatorio, ii) el juzgado con función de  control de garantías accionado no era competente para decidir  la anterior postulación y, iii) si bien su abogado asistió  a la audiencia del 23 de agosto de 2019, ello obedeció por su  debida diligencia y no al acto de notificación o citación  que debía cumplir la autoridad judicial.  

CONSIDERACIONES  DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo normado          en el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991, esta          Sala es competente para resolver el recurso de impugnación          interpuesto por Víctor          Emilio Valdez Rodríguez contra          el fallo de tutela de primera instancia proferido por la Sala Penal          del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,          al ser su superior funcional.  

            

2. El          problema jurídico que convoca a la Sala en esta oportunidad,          consiste en establecer          si frente a los pronunciamientos judiciales del 30 de julio y 23 de          agosto de 2019 proferidos por el          Juzgado          Veintiuno Penal del Circuito con Función de Conocimiento y el          Juzgado Noveno Penal Municipal con Función de Control de          Garantías, ambos de la ciudad de Bogotá, dentro          del proceso penal de radicado 1100160000132017-06895 (NI 297520),          en          su orden, por los que se anunció sentido de fallo          condenatorio y negó petición de libertad provisional          por vencimiento de términos, respectivamente, se configuran          los requisitos de procedibilidad de la acción de tutela          contra decisiones judiciales y por tanto, debe revocarse el fallo de          tutela de primer grado para en su lugar concederse el amparo          constitucional invocado.  

            

3. Requisitos de          procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones          judiciales  

                              

1. El artículo                  86 de la Constitución Política establece que toda                  persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los                  jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus                  garantías fundamentales, cuando por acción u omisión                  le sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública                  o por particulares en los casos expresamente previstos en la ley,                  siempre que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo,                  cuando la tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha  precisado la Sala que las características de subsidiariedad y  residualidad que son predicables de la acción de tutela,  aparejan como consecuencia que no pueda acudirse a tal mecanismo  excepcional de amparo para lograr la intervención del juez  constitucional en procesos en trámite, porque ello a más  de desnaturalizar su esencia, socava postulados constitucionales como  la independencia y la autonomía funcionales que rigen la  actividad de la Rama Judicial al tenor de la preceptiva contenida en  el artículo 228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar                  decisiones judiciales, salvo que comporten vías de hecho, la                  acción es improcedente, porque su finalidad no es la de                  revivir oportunidades o momentos procesales culminados, reponer                  términos de ejecutoria que permitan la impugnación de                  las decisiones, y tampoco constituirse en el escenario donde puedan                  efectuarse valoraciones probatorias diferentes a la que realizó                  el juez de conocimiento, a quien corresponde hacer esa labor de                  acuerdo con la competencia que le asigna la ley.    

Si  así fuera,  ha dicho la Corte, el recurso de amparo, instrumento de defensa de  derechos fundamentales, trocaría en medio adverso a la  seguridad jurídica y a la estabilidad social. Por estas  razones el juez de tutela debe respetar las competencias regladas  atribuidas a otras autoridades, sin afectar su autonomía.  

                              

3. Como                  ha sido recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de                  procedibilidad que implican una carga para el accionante, tanto en                  su planteamiento como en su demostración, como lo ha                  expuesto la propia Corte Constitucional.2    

Por este motivo, y  como ha sido desarrollado por la jurisprudencia constitucional, la  acción de tutela contra providencias judiciales exige:  

a. Que la cuestión  que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

b.  Que hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y  extraordinarios- de defensa judicial al alcance de la persona  afectada, salvo que se trate de evitar la consumación de un  perjuicio iusfundamental irremediable.  

c.  Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela  se hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado  a partir del hecho que originó la vulneración.  

d. Cuando se trate  de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene  un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y  que atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e.  Que el accionante identifique de manera razonable tanto los hechos  que generaron la vulneración como los derechos vulnerados y  que hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial,  siempre que esto hubiere sido posible.  

f.  Que la decisión judicial contra la cual se formula la acción  de tutela no se corresponda con sentencias de tutela.  

Los  anteriores requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues  han sido reiterados por la Corte Constitucional, primero en la  sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido que, cuando se trata  de acciones de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo  pueden tener cabida «…si  se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro  de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta»  (Textual).  

En punto de las  exigencias específicas, como fue recogido en la sentencia  C-590 de 2005, han sido establecidas las que a continuación se  relacionan:  

a.        Defecto  orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que  profirió la providencia impugnada carece absolutamente de  competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto          material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base          en normas inexistentes o inconstitucionales3          o que presentan una evidente y grosera contradicción entre          los fundamentos y la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin motivación,          que implica el incumplimiento de los funcionarios judiciales de          explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos de sus          decisiones, en el entendido que precisamente en esa motivación          reposa la legitimidad de su órbita funcional.

7. Desconocimiento          del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,          cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho          fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando          sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como          mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido          constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado          [4].

8. Violación          directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda  entonces claro que en  atención a la fuerza normativa de la cosa juzgada y al respeto  de la autonomía judicial, la acción consagrada en el  artículo 86 de la Constitución Nacional, cuando se  dirige a cuestionar una decisión judicial, tiene carácter  excepcional, y su prosperidad está atada a que se cumplan los  requisitos de procedibilidad anteriormente enunciados. De manera que  quien acude a ella tiene la carga no sólo respecto de su  planteamiento, sino de su demostración.  

            

3. Análisis          del caso concreto  

                              

1. En                  el presente caso se encuentra que la parte accionante censura dos                  pronunciamientos judiciales, siendo estos:    

                                                        

1. El                          sentido de fallo condenatorio emitido el 30 de julio del presente                          año por el Juzgado                          Veintiuno Penal del Circuito con Función de Conocimiento de                          Bogotá, al                          considerar que tal acto procesal carece de validez, por cuanto el                          mismo no podía ser adelantado hasta tanto no se resolviera                          la solicitud de libertad provisional por vencimiento de términos                          elevada con anterioridad.              

                                                        

2. La                          decisión del 23 de agosto de 2019, proferida por el                          Juzgado Noveno Penal Municipal con Función de Control de                          Garantías de Bogotá, por                          la que se negó la petición de liberación                          transitoria, pues en su criterio, dicho órgano judicial                          carecía de competencia legal para conocer del pedimento                          sustancial al ya haberse proferido sentido de fallo.              

                              

2. En                  el caso bajo examen, a partir del marco jurídico presentado                  y la revisión de las pruebas obrantes en el plenario,                  refulge con claridad para la Sala que la solicitud de amparo, no                  cumple con los requisitos generales de procedibilidad rotulados:                  ii) «que                  hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y extraordinarios-                  de defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se                  trate de evitar la consumación de un perjuicio                  iusfundamental irremediable»                  y, iii) «Que                  el accionante…hubiere alegado tal vulneración en el                  proceso judicial, siempre que esto hubiere sido posible»,                  siendo estas las razones de la premisa conclusiva aquí                  vertida.    

                              

3. En                  relación con lo anterior, conforme                  a la literalidad del inciso 4º del artículo 86                  constitucional, la acción de tutela comporta un carácter                  subsidiario o residual consistente en que “Esta                  acción solo procederá cuando el afectado no disponga                  de otro medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice                  como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable.”,                  por                  tanto, en caso de no satisfacerse tal parámetro de                  procedibilidad la acción tuitiva se torna improcedente al                  tenor de lo previsto en el numeral 1º del artículo 6º                  del Decreto 2591 de 1991 (CC                  T-282 de 2012).    

En  ese orden de ideas, resulta pertinente recordar que acorde con la  jurisprudencia nacional el aludido principio envuelve tres  características importantes que llevan a su improcedencia  contra providencias judiciales, a saber: «(i)  el asunto está en trámite; (ii) no se han agotado los  medios de defensa judicial ordinarios y extraordinarios; y (iii) se  usa para revivir etapas procesales en donde se dejaron de emplear los  recursos previstos en el ordenamiento jurídico»  (CC. T-103 de 2014).  

Respecto de la  primera hipótesis, la Corte Constitucional en sentencia T-418  de 2003 ha dejado por sentado lo siguiente:  

[…]  Cuando el proceso no ha concluido y se pide la protección del  juez constitucional para atacar providencias judiciales en trámite  en las que se alegue una vía de hecho, por la sencilla razón  de que no obstante la posible irregularidad que se hubiere presentado  en el trámite del proceso correspondiente, al no estar  culminada la actuación, existen normas en el procedimiento  para que el afectado alegue oportunamente estas deficiencias, bien  sea, pidiendo nulidades, interponiendo recursos, interviniendo en el  proceso, todo con el fin de defender sus derechos. Es decir, la  improcedencia de la acción de tutela, en estos casos, radica  en la existencia de otro medio de defensa judicial, dentro del propio  proceso. De allí que la Corte ha señalado que no toda  irregularidad en el trámite de un proceso constituye una vía  de hecho amparable a través de esta acción. En la  sentencia T-296 de 2000 se dijo:  

«Para  analizar cada uno de estos puntos, se tomará como parámetro  la jurisprudencia de la Corte Constitucional sobre la vía de  hecho. Esta Corporación ha señalado que cuando en la  acción de tutela se alega tal situación en relación  con las distintas etapas de un proceso, o en la propia sentencia, la  intervención del juez de tutela, por ser estrictamente  excepcional, debe estar encaminada a determinar si a pesar de existir  errores o faltas en los procesos, éstos pueden ser corregidos  en el propio proceso, a través de los distintos mecanismos que  prevé la ley. Es decir, si para su corrección se pueden  proponer recursos, pedir nulidades, etc.  

En  otras palabras, no toda irregularidad en el trámite de un  proceso, o en la sentencia misma, constituye una vía de hecho  amparable a través de la acción de tutela. Este rigor  para conceder la acción de tutela cuando se alegan vías  de hecho, obedece al debido entendimiento del artículo 86 de  la Constitución, en cuanto al carácter excepcional de  la acción de tutela, su procedencia Penalmente cuando no  exista para el afectado otro medio de defensa judicial y por el  respeto por la cosa juzgada por parte del juez constitucional».  

De esta manera,  valga anotar que el mentado carácter no puede ser concebido  únicamente como un requisito formal o procesal, sino que se  consagra como una verdadera garantía constitucional dirigida a  preservar la armonía del ordenamiento jurídico, habida  cuenta que previene que la acción de tutela i) supla o  reemplace los legalmente concebidos, ii) se desnaturalice ante el uso  indiscriminado y caprichoso de los ciudadanos, iii) se convierta en  medio alternativo o facultativo que complemente los mecanismos  judiciales ordinarios de defensa, en aras de obtener un  pronunciamiento más ágil y expedito (CC T – 471  de 2017).                              

4. En                  lo atinente al deber de denunciar la vulneración en el                  respectivo proceso judicial ante el juez natural, debe señalarse                  que este presupuesto guarda                  estrecha relación de conexidad con el principio de                  residualidad traído a colación, por cuanto el proceso                  judicial es considerado como el canal ordinario de defensa                  primordial y propicio para debatir la ilegalidad del supuesto de                  hecho trasgresor contenido en la providencia que se censura, en                  aras de lograr superar la situación vulneradora.    

                              

5. Bajo                  tales derroteros, descendiendo al sub                  lite, en primer                  lugar, debe                  anotarse que frente al cuestionamiento hecho por la parte actora                  respecto del sentido del fallo promulgado por el Juzgado                  Veintiuno Penal del Circuito con Función de Conocimiento el                  día 30 de julio del presente año, deviene necesario                  precisar que la Sala de Casación Penal de esta Corporación                  Judicial ha señalado que «la                  emisión del sentido del fallo y la sentencia conforman una                  unidad inescindible y, por tanto, una sola decisión que de                  resultar adversa a alguna de la partes, puede ser recurrida en el                  momento de notificación de la sentencia» (CSJ                  AP787-2018, 28 de feb. 2018, rad. 51609).    

En  ese orden de ideas, para el caso objeto de estudio, las probanzas  advierten que la sentencia condenatoria fue leída el 13 de  septiembre del año que avanza, decisión que fue  recurrida por la defensa técnica y el acusado5,  sin que hasta la fecha de proferimiento de esta decisión se  hayan desatado los recursos de alzada por el superior funcional de la  autoridad de primera instancia.  

Por  consiguiente, la Sala percibe que el asunto aquí cuestionado  está en curso,  por cuanto el trámite aún no ha llegado a la conclusión  de la segunda instancia, es decir, no se ha producido el agotamiento  de la actuación del fallador ordinario, motivo por el cual, la  parte actora debe esperar a que se adopte la determinación que  corresponda.  

Por  otra parte, adicional a lo anterior, al revisar los argumentos que  fundamentan el recurso de apelación interpuesto contra la  sentencia condenatoria reseñada, se encontró que quien  hoy acciona en momento alguno evocó ante el juez natural la  irregularidad que hoy denuncia, su disconformidad se ejerció  únicamente frente al proceso de valoración probatoria  desplegado por el órgano judicial de primera instancia.  

En  consecuencia, resulta dable concluir que el  accionante, pese a contar con la oportunidad procesal para ello, bajo  su propia voluntad decidió no someter a consideración  de los jueces naturales el argumento jurídico que hoy pretende  subsanar o corregir con el empleo o uso del mecanismo excepcional de  protección constitucional, lo que a todas luces torna  improcedente la acción de amparo.  

                              

6. En                  lo atinente a la decisión del 23 de agosto de 2019,                  proferida                  por el                  Juzgado Noveno Penal Municipal con Función de Control de                  Garantías de Bogotá, por                  la que se negó la petición de liberación                  transitoria, debe decirse que tal disenso corre la misma suerte que                  la censura anterior, por cuanto, si bien la misma fue recurrida,                  para el momento de la interposición del amparo 13 de                  septiembre de 2019, el trámite judicial se hallaba en curso,                  ya que no existía una decisión definitiva sobre el                  objeto tratado, pues, para ese entonces el recurso de alzada no se                  había resuelto, razón por la que no podía                  emplearse la acción tuitiva como un mecanismo alternativo o                  paralelo para resolver el conflicto.    

Por  tal motivo, dada la naturaleza residual de este medio de protección,  no resulta dable la intromisión del juez constitucional en  asuntos de la justicia ordinaria, y menos aún, se reitera,  cuando ni siquiera existía un pronunciamiento concluyente  sobre la libertad peticionada, máxime cuando como presupuesto  esencial y elemental para la procedencia y prosperidad del amparo, la  vulneración o amenaza debe presentarse de forma concreta y  previa al ejercicio de la acción y no con posterioridad a la  misma.  

De  igual manera, también resulta inadmisible que el accionante  alegue la vulneración o amenaza de sus derechos fundamentales  cuando no lo hizo dentro del trámite ordinario, ya que al  recurrir el auto que aquí cuestiona tan solo censuró el  conteo de términos realizado por la autoridad judicial, pues,  en su sentir, la falta de diligencia de los abogados que lo  representaron no puede generar efectos adversos a su derecho a la  libertad6,  sin aludir la falta de competencia de la autoridad judicial.  

                              

7. Como                  colofón de lo expuesto, al constatar la Sala que la presente                  solicitud de amparo no cumple con el requisito general de                  subsidiariedad y del deber de denunciar                  la vulneración en el respectivo proceso judicial ante el                  juez natural, dicha situación                  jurídica impide que se estudie de fondo la presencia o                  configuración de alguna de las causales específicas                  de procedibilidad de la acción tuitiva contra providencias                  judiciales, como bien lo ha sostenido la jurisprudencia                  constitucional bajo la siguiente fórmula «Las                  condiciones generales de procedencia son aquellas cuya ocurrencia                  habilita al juez de tutela para adentrarse en el contenido de la                  providencia judicial que se impugna. Dicho de otro modo, son las                  condiciones sine                  quibus non es                  posible abordar el estudio de la providencia judicial impugnada»                  (CC                  T-012 de 2018),                  por                  tanto, las pretensiones elevadas devienen improcedentes, como                  acertadamente sostuvo el juez colegiado constitucional de primera                  instancia.    

Sin  más consideraciones, la Sala confirmará el fallo  impugnado.  

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  CONFIRMAR  la sentencia proferida el  27 de septiembre de 2019  por la Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,  por las razones  expuestas en la parte considerativa de esta providencia.  

2º  NOTIFICAR  esta providencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo  30 del Decreto 2591 de 1991.  

3º  REMITIR el proceso a  la Corte Constitucional para su eventual revisión, de  conformidad con lo previsto en el artículo 32 ibídem.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Folio          68, cuaderno de primera instancia.  

2          Cfr. Corte          Constitucional. Sentencias C-590 de 2005 y T-332 de 2006.  

3          Ídem. Sentencia T-522 de 2001.  

4          « Cfr. Sentencias T-462 de 2003 ; SU-1184 de 2001 ; T-1625 de          2000 y T-1031 de 2001. »  

5          Folio          61, expediente.  

6          Record          50´28´´ cd anexo cuaderno segunda instancia.  

      

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