STP1128-2018

2018

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA  DE CASACIÓN PENAL  

SALA  DE DECISIÓN DE TUTELAS Nº 1  

FERNANDO  LEÓN BOLAÑOS PALACIOS  

Magistrado  ponente  

STP1128-2018  

Radicación  n° 96176  

Acta  27  

Bogotá,  D.C., primero (1) de febrero de dos mil dieciocho (2018).    

            

1. VISTOS  

Decide  la Sala la impugnación presentada por la Dirección  de Sanidad Seccional Santander de la Policía Nacional  frente  al fallo de tutela proferido el 15 de noviembre de 2017 por la Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga,  mediante el cual concedió el amparo del derecho a la salud de  YULEINE PABÓN CABALLERO,  trámite  que se hizo extensivo a la Dirección General de Sanidad de la  Policía Nacional.  

            

2. HECHOS          Y FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN  

                              

1. YULEINE                  PABÓN CABALLERO                  es miembro activo de la Policía Nacional en el grado de                  patrullera.  La prestación de sus servicios de salud se                  encuentran a cargo de la Dirección de Sanidad Seccional de                  Santander de la Policía Nacional.    

                              

2. Debido                  a sus quebrantos de salud, adelantó el tratamiento ordenado                  por los médicos tratantes, quienes el 15 y 30 de agosto del                  año anterior, ordenaron consultas en las especialidades de                  neurocirugía y proctología, respectivamente.    

                              

3. Para                  efectos de acceder a los mencionados servicios médicos la                  mencionada                  compareció                  personalmente a la Dirección  de Sanidad Seccional de                  Santander, donde fue informada que no había presupuesto y                  que debía esperar.    

                              

4. La                  actora                  acude a la acción de tutela por cuanto la no materialización                  de los servicios médicos pendientes, prolongan sus dolencias                  y afectan sus derechos a la salud y la vida digna.    

            

3. PRETENSIONES  

La  parte demandante solicita se ordene a la Dirección de Sanidad  Seccional de Santander, le asigne las citas con los especialistas de  proctología y neurocirugía y se autorice el tratamiento  integral.  

4.  INTERVENCIONES  

En  el trámite de primera instancia se contó con la  intervención de la Dirección de Sanidad Seccional de  Santander de la Policía Nacional y la Clínica Regional  del Oriente1,  quienes indicaron que:  

            

i. A          la señora YULEINE PABÓN CABALLERO se le han brindado          todas las atenciones ordenadas respecto de sus enfermedades y          tratamientos.  

            

ii. Las          consultas con las especialidades de proctología y          neurocirugía se encuentran dentro del plan de medicamentos y          procedimientos contemplados para el subsistema de salud de la          Policía Nacional.

iii. Para          la realización de esas consultas, se contrata con la red          externa, “razón          por la cual debe generarse un compás de espera”,          sin que ello represente menoscabo en la salud de quien acciona, ya          que la directriz médica no cuenta con la indicación de          que el “procedimiento          sea URGENTE o PRIORITARIO”.  

            

iv. No          puede ordenarse el tratamiento integral, dado que las patologías          por las cuales se expidieron los mandatos de consulta con          especialista, no se consideran catastróficas y porque la          prestación integral del servicio deviene de la propia ley.  

Con  base en ello peticionó como pretensión principal,  negar  la acción de tutela por inexistencia de vulneración y  subsidiariamente, de ampararse los derechos reclamados, se autorice  el recobro ante el FOSYGA.  

            

5. DEL          FALLO RECURRIDO  

La  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga  concedió el amparo de los derechos a la salud, seguridad  social y vida digna, en relación con el actuar de la Dirección  de Sanidad Seccional Santander de la Policía Nacional;  y la  negó en torno a la Dirección General de Sanidad y la  Clínica Regional del Oriente de la Policía Nacional por  falta de legitimidad pasiva.  

En  tal virtud, dispuso que la Dirección de Sanidad Seccional de  Santander de la Policía Nacional debía garantizar la  realización de las valoraciones con el especialista de  neurocirugía y proctología.  

Así  como que, se brinde una atención integral con ocasión  de los diagnósticos “CONSTIPACIÓN  y TRASTORNO DE DISCO LUMBAR Y OTROS CON RADICULOPATÍA”.  

Fundó  la decisión en que pese al considerable tiempo transcurrido  desde el momento en que se ordenaron las atenciones médicas,  al de presentación de la demanda de amparo, la Dirección  de Sanidad Seccional de Santander de la Policía Nacional había  prolongado el incumplimiento de las obligaciones que tiene como  garantizadora de la prestación de los servicios de salud de  los miembros de esa institución.  

Sin  que resulte válida la espera solicitada para finiquitar la  contratación con la red externa encargada de la realización  de las consultas, pues ello trasgrede el principio de integralidad  que gobierna los servicios de salud y consecuentemente, impide una  adecuada recuperación de su salud y el mejoramiento de las  condiciones dignas de vida de la demandante.  

            

5. DE          LA IMPUGNACIÓN  

Fue  promovida por la Dirección de Sanidad Seccional de Santander.  

Basó  su inconformidad en que deben tenerse en cuenta los trámites y  fases establecidos para la contratación pública, como  también que las órdenes no cuentan con la observación  de urgencia o prioridad y por ello la espera para su realización  no afecta derechos y garantías fundamentales.  

De  la misma manera se opuso a la orden de tratamiento integral, por  cuanto las enfermedades dictaminadas a la accionante no son  catastróficas y no existe un dictamen preciso y definitivo que  determine el procedimiento médico a seguir.  

Adicionalmente  peticionó analizar y otorgar el recobro ante el FOSYGA de los  medicamentos, procedimientos e insumos que deban asumir con ocasión  de la orden de tratamiento integral.  

            

5. CONSIDERACIONES  

7.1.     De  conformidad con lo establecido en el artículo  32 del Decreto 2591 de 1991, en concordancia con el canon 1º,  numeral 4º del Decreto 1983 de 2017,  es competente esta Sala para pronunciarse sobre la impugnación  presentada contra el fallo emitido por la Sala Penal del Tribunal  Superior de Bucaramanga, cuyo superior funcional lo es esta  Corporación.  

                              

2. El                  artículo 86 de la Constitución Política                  establece que toda persona tiene derecho a promover la solicitud de                  protección constitucional ante los jueces de la República,                  con miras a obtener la protección inmediata de sus derechos                  fundamentales, cuando por acción u omisión le sean                  vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública o                  por particulares, en los casos previstos de forma expresa en la                  ley, siempre que no exista otro medio de defensa judicial o que                  existiendo, la tutela se utilice como mecanismo transitorio para                  evitar la materialización de un perjuicio de carácter                  irremediable.    

                              

2. El derecho a la                  seguridad social contemplado en el artículo 48 de la Carta                  adquiere carácter de derecho fundamental cuando las                  circunstancias del caso conducen a que su desconocimiento ponga en                  peligro derechos y principios fundamentales, como la vida, dignidad                  o la integridad del individuo2,                  motivo por el cual todas las personas sin excepción pueden                  acudir a la acción de tutela para lograr la efectiva                  protección de su garantía fundamental a la salud.    

Así  mismo, el derecho a la salud protege a la vez, múltiples  ámbitos de la vida humana, por lo que ha sido considerado un  derecho de naturaleza compleja tanto por su concepción, como  por la diversidad de obligaciones que de él se derivan y por  la magnitud y variedad de acciones y omisiones que su cumplimiento  demanda del Estado y de la sociedad en general, complejidad que  implica a efectos de garantizar el goce efectivo del mismo que esté  supeditado a los recursos materiales e institucionales disponibles.  

   

Ahora  bien, como garantía fundamental la jurisprudencia de la Corte  Constitucional ha tenido dos momentos. El primero, en el que  consideró que mediante el ejercicio de la acción de  tutela era posible garantizar el goce efectivo de los llamados  derechos de libertad, aunque era viable proteger derechos de  contenido prestacional como la salud, siempre y cuando tuviera una  relación íntima e inescindible con prerrogativas como  la vida, integridad personal o mínimo vital, o se concretara  en una garantía de naturaleza subjetiva cuando eran  desconocidos servicios incluidos en los diferentes planes de atención  en salud.  

Sobre  el particular se indicó:  

“Así  las cosas, con anterioridad para obtener la protección directa  del derecho a la salud era necesario, (i) que la prestación  negada se encontrara incluida dentro del Plan Básico de Salud,  el Plan obligatorio de salud o el Plan obligatorio de salud  Subsidiado ó (ii) que el desconocimiento de ese derecho  constitucional impidiera el goce efectivo de un derecho fundamental,  como la vida o integridad personal”.3  

   

En  el segundo, estimó que la salud es un derecho fundamental  autónomo cuando se concreta en una garantía subjetiva o  individual derivada de la dignidad humana, entendida esta última  como uno de los elementos que le da sentido al uso de la expresión  “derechos  fundamentales”,  alcance efectuado, adicionalmente, en armonía con los  instrumentos internacionales sobre derechos humanos que hacen parte  del ordenamiento jurídico colombiano. Esta interpretación  efectuada por la Corporación constitucional, permitió  dejar de lado el criterio de la conexidad por considerarlo  artificioso e innecesario para garantizar la efectividad de los  derechos constitucionales, pues, éstos, unos más que  otros, tienen innegablemente un contenido prestacional, por lo  que “la  jurisprudencia constitucional ha dejado de decir que tutela el  derecho a la salud en conexidad con el derecho a la vida y la  integridad personal, para pasar a proteger el derecho fundamental  autónomo a la salud.”4  

De  conformidad con la normatividad vigente y, en especial, de los  mandatos constitucionales, todas las entidades que suministren la  atención en salud deben procurar, no solo de manera formal  sino también material, la mejor prestación del  servicio, con la finalidad de efectivizar los derechos de sus  afiliados, pues la salud comporta el goce de distintos derechos, en  especial el de la vida en condiciones dignas, el cual debe ser  garantizado por el Estado, conjunto de circunstancias que  ineludiblemente no escapan al régimen especial de la Fuerza  Pública.  

                              

2. Ahora                  bien, de acuerdo al marco jurídico y jurisprudencial                  referido, razón asiste a la Sala Penal del Tribunal Superior                  de Bucaramanga al considerar que someter al paciente a una espera                  indefinida, vulnera los derechos fundamentales de quien acciona,                  porque no sólo limita la posibilidad del tratamiento a                  determinar, sino que impide su pronta recuperación.    

                              

2. También                  resulta acertado el fallo de primera instancia, en el sentido que a                  la dirección de sanidad conforme a su naturaleza jurídica,                  le asiste la responsabilidad y la obligación de garantizar                  la prestación de los servicios de salud, se encuentren o no                  incluidos en el plan de servicios de Sanidad Militar y Policial,                  estos últimos siempre y cuando se reúnan los                  requisitos jurisprudenciales determinados.    

                              

2. Demostrada                  está la necesidad de los servicios deprecados a través                  de la acción de tutela5                  y con ello, la consecuente responsabilidad de la Dirección                  de Sanidad Seccional de Santander de autorizarlos y garantizar su                  oportuna realización.    

                              

2. Ese                  “compás                  de espera” alegado                  por la accionada y soportado en el proceso de contratación                  que debe verificarse, incumple los principios de oportunidad,                  integralidad, continuidad y eficiencia, lo que genera retraso en el                  inicio del tratamiento debido, independientemente que la orden                  médica precise urgencia o prioridad, porque cuando de                  servicios de salud se trata, esos postulados deben cumplirse                  cabalmente, sin que el afiliado o paciente deba sufrir los retrasos                  originados de trámites administrativos.    

                              

2. De                  otra parte, como quiera que lo ordenado por los médicos                  tratantes se encuentra contemplado en el Plan de Servicios de                  Sanidad Militar y Policial, ningún análisis demanda                  las condiciones económicas del accionante, pues esta es una                  circunstancia que debe analizarse cuando se trate de medicamentos,                  procedimientos o insumos no contemplados por ese plan.    

                              

2. Por                  lo anterior, se confirma el fallo impugnado en relación con                  la orden de realización de las valoraciones de la demandante                  por los especialistas de neurocirugía y proctología.    

                              

2. En                  cuanto al tratamiento integral,  la Corte Constitucional en la CC                  T-178-2017 sintetizó que tal medida procede siempre que                  concurran los siguientes presupuestos:    

«(i)  la descripción clara de una determinada patología o  condición de salud diagnosticada por el médico  tratante, (ii) por el reconocimiento de un conjunto de prestaciones  necesarias dirigidas a lograr el diagnóstico en cuestión;  o (iii) por cualquier otro criterio razonable»  

Así  como también, cuando: i) «están  involucrados sujetos de especial protección constitucional,  vale decir, los que guardan relación con, entre otros, menores  de edad, adultos mayores, desplazados, personas con discapacidad  física, o que padezcan de enfermedades catastróficas»   y ii) «las  personas exhiben condiciones de salud extremamente precarias e  indigna».  

Con  base en lo anterior  difiere  la Sala con lo decidido por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Bucaramanga, por cuanto en el sub  lite,  no se tiene un diagnóstico concreto y definitivo respecto de  la patología que aqueja a la accionante, precisamente las  consultas con especialistas buscan determinar el tratamiento a  seguir.  

Además,  conforme a lo aportado en el libelo de tutela y durante el trámite  de esta acción, no se tiene información sobre negativa  o retrasos en otros servicios de salud más que los que dieron  origen a esta, que demanden una orden preventiva como el tratamiento  integral, que por demás, resulta ser excepcional.  

Y  finalmente, la accionante no es sujeto de especial protección  constitucional, ni se encuentra en alguna condición de salud  precaria o indigna.  

Por  ende en este aspecto, el fallo será modificado, para, en su  lugar, negar la pretensión de tratamiento integral.  

7.11.  Como último punto, no se accederá a conceder la  facultad de recobro ante  el FOSYGA, por cuanto, al ser un régimen expresamente  excepcionado del Sistema General de Seguridad Social, de acuerdo con  el artículo 279 de la Ley 100 de 1993, no cuenta con dicha  posibilidad.  Sobre el particular Corte Constitucional en la  sentencia CC T-540-2001, señaló:   

   

«En  ese sentido, advierte la Sala que ni la Ley 352 de 1997, ni el  Decreto 1795 de 2000, mediante el cual el Presidente de la República,  en ejercicio de facultades extraordinarias conferidas por la Ley 578  de 2000, estructuró el Sistema de Salud de las Fuerzas  Militares y de la Policía Nacional (SSMP), contienen  disposición alguna que permita a la Corte declarar que la  Dirección General de Sanidad Militar pueda repetir contra el  Fondo de Solidaridad y Garantía (Fosyga), por los sobrecostos  en que incurra por el cumplimiento de la orden que se le imparte en  el fallo de tutela».  

   

En  mérito de lo expuesto, la Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,  administrando justicia en nombre de la República y por  autoridad de la ley,  

RESUELVE  

PRIMERO:  MODIFICAR  el fallo emitido por la Sala Penal del Tribunal Superior    del Distrito Judicial de Bucaramanga, en punto a la orden de  tratamiento integral, para en su lugar, negar dicha pretensión,  atendiendo las razones expuestas en la parte motiva de este proveído.   En lo demás, se confirma.  

SEGUNDO:  Ejecutoriada  esta decisión, remítase el expediente a la Corte  Constitucional para su eventual revisión.  

TERCERO:  Notifíquese de acuerdo con lo previsto en el artículo  30 del decreto 2591 de 1991.  

Notifíquese  y cúmplase.  

FERNANDO  LEON BOLAÑOS PALACIOS  

EYDER  PATIÑO CABRERA  

LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia  Yolanda Nova García  

Secretaria  

1          Folio 15 cuaderno primera instancia  

2          T-829 de 2005.  

3          T-053 de 2009  

4Corte          Constitucional, T-650 de 2009  

5          Folios 6 y 8 cuaderno primera instancia  

      

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