SP9789-2015(44058)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

Magistrado Ponente  

SP9789-2015   

Radicación        No.       44058   

(Aprobado acta No.  259)   

Bogotá, D. C., veintinueve (29) de julio de  dos mil quince (2015).   

Se   pronuncia   la   Corte   de  fondo,  de  manera  oficiosa,  en relación con la sentencia de  segunda  instancia  proferida  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bogotá,    mediante    la    cual    confirmó    la   condena   dispuesta por el Juzgado Veintinueve Penal  Municipal  con  funciones  de  conocimiento   de Bogotá, contra el acusado  FRANK  HERNÁNDEZ CASTAÑO,  por el delito de hurto calificado-agravado.   

ANTECEDENTES  

1.-  La cuestión  fáctica  –ocurrida  en  Bogotá-  fue reseñada por  el  Tribunal  de la manera  siguiente:   

Los  hechos se circunscriben a que el día 8  de  mayo  de  2013,  hacia  las  3:  50 a.m., en las instalaciones del Instituto  Politécnica  Colombiana,  localizada en la Avenida Caracas con calle 46 de esta  ciudad,  donde  se  estaban  ejecutando  unas obras, FRANK HERNÁNDEZ CASTAÑO y  alguien  más  que  logró escapar, se hurtaron varios elementos de herramienta,  avaluados   en   $4.000.000.oo,  acción  en  la  cual  aquéllos  rompieron  el  cielo    raso y una ventana.   

   

2.-  El  9  de  mayo  de  2013 la Fiscalía  presentó  el  caso  ante el Juez 27 Penal Municipal con funciones de control de  garantías  de  Bogotá  en audiencias preliminares de legalización de captura,  formulación  de  imputación e imposición de medida de aseguramiento en contra  del  indiciado  FRANK  HERNÁNDEZ  CASTAÑO.  La  imputación se efectuó por el  delito   de  hurto  calificado-agravado,   descrito  y  sancionado  en  los  artículos  239  inciso 2º, 240 Nos. 1 y 4 y 241.10, del Código Penal, con las  modificaciones  punitivas  de  que  trata  la  Ley  1142 de 2007, la cual no fue  aceptada.   

Posteriormente,      ante    el    Juzgado    28         Penal        Municipal     con    función    de    conocimiento    de           Bogotá,      el      día     23    de  julio  de 2013 se  llevó  a  cabo  la  audiencia  de  formulación  de acusación  -en    la    cual    la    Fiscalía    acusó   al  imputado   FRANK  HERNÁNDEZ CASTAÑO, del delito de  hurto  calificado-agravado,  de   que   tratan   los   artículos   239 inciso 2º, 240 numerales 1 y 4 (con  violencia   sobre  las  cosas  y  con  escalamiento)  y  241.10  (pluralidad  de  personas)  del  C.P.. Días  más   tarde,   el  19  de  diciembre  de 2013, ante el Juzgado 29 Penal Municipal  con   funciones   de   conocimiento,   la  audiencia  preparatoria,  donde  se  resolvió  sobre  la  pertinencia y conducencia de practicar las pruebas pedidas  por  las partes y, posteriormente, el 25 de febrero de  2014,    el   juicio  oral.   En  esta  última  fecha,  se  anunció  el  sentido                 condenatorio del fallo.   

4.-   La   sentencia   fue  proferida  el  18    de   marzo  de    2014,  y  con  ella  se  puso  fin  a  la  instancia  condenando  al  acusado  FRANK HERNÁNDEZ  CASTAÑO,  a  la  pena  principal  de  noventa   (90)   meses  de  prisión,  así  como a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio    de    derechos    y    funciones    públicas    por   término  igual  al  de  la  privación de la libertad,   al   tiempo  que  no  le      concedió     la    suspensión    condicional    de   la   ejecución   de   la  pena   ni  la  prisión  domiciliaria,   entre   otras   decisiones,   como  consecuencia    de    encontrarlo    coautor       penalmente      responsable      del      delito  de  hurto         calificado-agravado, imputado en la acusación.   

5.-            Apelada   esta   determinación   por   la   defensa  -quien a partir de manifestar  su  inconformidad   con   la  individualización  de  la  sanción    impuesta,    solicitó    disminuirla   y   concederle   a   su   prohijado  la  suspensión  condicional      de      la      ejecución      de     la     pena-,  el  Tribunal  Superior del Distrito  Judicial   de   Bogotá,  mediante     providencia     de     23  de abril  de   2014  decidió  impartirle  íntegra  confirmación,  al  resolver  en  segunda instancia la impugnación interpuesta.     

6.- Contra la sentencia de segunda instancia,  en   oportunidad  la  defensa  interpuso  recurso  extraordinario  de  casación  mediante    la   presentación   de   la   correspondiente   demanda1.   

7.- En providencia de trece de mayo último,  la  Sala decidió inadmitir la demanda de casación presentada, pero al detectar  la  posibilidad  de  haberse  desconocido una garantía fundamental, dispuso que  una   vez  se  surtiera  el  trámite  relacionado  con  el  mecanismo  de   insistencia,  retornaran las diligencias a fin de realizar el estudio atinente a  la  eventual vulneración del principio de legalidad en la individualización de  la pena.   

SE CONSIDERA  

1.-   Según  ha  sido  indicado  por  la  Corte        CSJ        AP,       20             Jun.  2007.   Rad.  26510,  en  criterio  que en esta ocasión se reitera, acorde con la preceptiva contenida en  el  artículo  29 de la Carta Política <<nadie  podrá  ser  juzgado  sino  conforme  a  leyes  preexistentes  al acto que se le  imputa>>;   disposición   que   establece  el  principio  de  legalidad de los delitos y las penas, el cual, desde la época de  la  Revolución  Francesa,  tiende a proteger la libertad individual frente a la  arbitrariedad  de  los funcionarios judiciales y garantiza a la postre, tanto el  principio  de  igualdad  de  las  personas  ante  la  ley,  como el de seguridad  jurídica.   

Es  por  tal razón, que se afirma de manera  pacífica  que  una  de  las características esenciales de un Estado de derecho  está  constituida  por  la  reglamentación exhaustiva de las facultades de sus  servidores  públicos,  como  se deriva del artículo 121 de la Carta Política,  en   cuyo   texto  se  expresa  que  <<ninguna  autoridad  del Estado podrá ejercer funciones distintas de las que le atribuyen  la  Constitución  y  la  ley>>.  A  su vez, el  artículo   122   de  la  misma  Normativa  Superior  dispone  que  <<no   habrá   empleo   público  que  no  tenga  funciones  detalladas en ley o reglamento>>.   

En     este     sentido    la    Corte  Constitucional             CC             C-710,       5       Jul.          2001,   ha  precisado que:   

El principio constitucional de la legalidad  tiene  una doble condición: de un lado es el principio rector del ejercicio del  poder y del otro, es el principio rector del derecho sancionador.   

Como  principio  rector  del ejercicio del  poder   se  entiende  que  no  existe  facultad,  función  o  acto  que  puedan  desarrollar  los  servidores  públicos  que  no  esté  prescrito,  definido  o  establecido  en  forma  expresa, clara y precisa en la ley. Este principio exige  que   todos   los  funcionarios  del  Estado  actúen  siempre  sujetándose  al  ordenamiento  jurídico  que  establece  la  Constitución  y lo desarrollan las  demás reglas jurídicas.   

La   consagración   constitucional  del  principio  de  legalidad  se relaciona con dos aspectos básicos y fundamentales  del  Estado  de  derecho:  con el principio de división de poderes en el que el  legislador  ostenta  la  condición  de  representante  de la sociedad como foro  político  al  que  concurren  las  diferentes fuerzas sociales para el debate y  definición  de  las  leyes  que  han  de  regir a la comunidad. Y de otro lado,  define  la relación entre el individuo y el Estado al prescribir que el uso del  poder  de  coerción  será  legítimo solamente si está previamente autorizado  por  la ley. Nadie podrá ser juzgado sino conforme a las leyes preexistentes al  acto que se le imputa.   

Su  posición central en la configuración  del  Estado  de  derecho  como  principio  rector del ejercicio del poder y como  principio  rector  del  uso  de  las  facultades tanto para legislar -definir lo  permitido  y  lo prohibido- como para establecer las sanciones y las condiciones  de  su  imposición, hacen del principio de legalidad una institución jurídica  compleja  conforme a la variedad de asuntos que adquieren relevancia jurídica y  a    la    multiplicidad    de    formas    de    control    que    genera    la  institucionalidad.   

En  cuanto se refiere a los funcionarios que  administran  justicia,   en  el  pronunciamiento de esta Sala que párrafos  arriba  se  evoca,  se  señaló  que, además de lo previsto por las anteriores  normas,  sus  facultades  se  rigen  por  lo dispuesto en el artículo 230 de la  Constitución,  precepto  que establece el principio de imperio de la ley en las  decisiones judiciales.   

La  jurisprudencia ha indicado asimismo, que  el  principio  de  legalidad  desde  el punto de vista de la pena constituye una  garantía  para  el procesado y para la comunidad, pues los ciudadanos tienen la  certeza     que     en     ejercicio    del    ius  puniendi,  el Estado sólo podrá sancionar en razón  de  la  comisión de una conducta punible dentro de los límites cuantitativos y  cualitativos  establecidos  en  la  ley,  sin  que  éstos  puedan desbordarse a  discreción  o  capricho  de  los  funcionarios judiciales, pues un tal proceder  comportaría  no  sólo  violación del referido principio, sino también de los  de  igualdad de las personas ante la ley y seguridad jurídica, según atrás se  indicó.   

2.- En este caso,  en  torno  a  la  individualización  judicial de la  pena, indicó el juzgador de primer grado:   

El  delito de Hurto calificado y Agravado,  está  previsto  en  los  artículos  240  numeral  1º  y 4; 241 numeral 10 del  Código   Penal;   el   primero  de  estos  establece  según  la  modificación  introducida  por  el artículo 37 de la Ley 1142 de 2007 que, cuando el hurto de  los  bienes  muebles  se  cometiere  con  violencia  sobre  las cosas la pena de  prisión  será  de seis (6) a catorce (14) años, es  decir  setenta  y  dos  (72)  a  ciento sesenta y ocho (168) meses; y  la  segunda disposición agrava la conducta punible en razón a  la  coautoría  en  su  comisión,  incrementando la pena de la mitad a las tres  cuartas  partes, esto es de ciento ocho (108) a doscientos noventa y    cuatro    (294)   meses   de  prisión.   

Ahora   bien,   solicita   la  defensa se dé aplicación a lo establecido en el artículo 56  del  C.P., el cual indica  que   quien  realice  la  conducta  punible  bajo  la  influencia  de  profundas  situaciones  de  marginalidad,  ignorancia  o  pobreza extremas, en cuanto hayan  influido  directamente  en  la  ejecución de la conducta punible y no tengan la  entidad  suficiente para excluir de responsabilidad, incurrirá en pena no mayor  de  la mitad del máximo, ni menor de la sexta parte del mínimo de la señalada  en  la  respectiva disposición, esto es, noventa (90)  a ciento cuarenta y  siete (147) meses de prisión.   

Posteriormente, realizando la sustracción  del  mínimo  y  segmentado  en  cuatro  la cantidad  resultante,  se  conoce  la  cifra para constituir cada cuarto; uno mínimo, dos  medios y uno máximo.   

ÁMBITO  DE  MOVILIDAD   

90 Min-147 Max= 57 m/4= 14,25  

      MÍNIMO         MEDIO  BAJO            MEDIO           ALTO          MÁXIMO   

90  a  104,  25  m           104,25         a       118,5       m     118,5   a  132,75  m        132,75    a    147 m   

Atendiendo  a que el escrito de acusación  no  reporta circunstancias de mayor o menor punibilidad de las contenidas en los  artículos  55  y  58, en concordancia con el artículo 59 del Código Penal, la  pena  a imponer se tomará del cuarto mínimo, esto es, de 90 a 104, 25 meses de  prisión.   

De  acuerdo  con  lo  precedente,  la pena  principal  por  imponer  a FRANK HERNÁNDEZ CASTAÑO, dado los bienes jurídicos  afectados,  los fines de la  pena y los principios de (i) proporcionalidad,  según  el  cual  la  pena  debe  ser  congruente  con la gravedad y entidad del  ilícito;  (ii)  razonabilidad  criterio  según el cual la pena imponible en el  caso  concreto  debe ser fruto de la tarea de determinación judicial ajustada a  las  leyes  de  la  prudencia,  el  equilibrio,  la moderación y sensatez, como  consecuencia  de  que  el  derecho  penal  está  inspirado  en  ese fundamental  principio  (C.P. art. 3º); y (iii) necesidad, entendiendo que la sanción penal  sólo  puede  ser  aquella  que  sea  imprescindible  para  cumplir  el deber de  prevención  y así mismo que le reporte un mínimo de afectación al penado, de  acuerdo  con  este análisis, la pena por imponer será de NOVENTA (90) MESES DE  PRISIÓN.   

3.- El Tribunal,  por  su  parte,  al  pronunciarse  en  segunda  instancia  sobre la impugnación  interpuesta,  sobre  dicha  temática,  después  de  reproducir  lo  normado  por  el  artículo  56  del  Código Penal -que   establece   la   circunstancia  especial  de  menor punibilidad cuando la conducta se realiza bajo el influjo de  profundas  situaciones  de  marginalidad, ignorancia o pobreza extremas, siempre  que   las   mismas   hayan   influido   directamente   en  la  realización  del  comportamiento  punible  pero  además  carecen de la  entidad  requerida  para excluir de responsabilidad penal al agente-, indicó lo siguiente:   

No obstante, contrario a lo afirmado por el  defensor,  la  Sala  advierte  que  tal atenuante no fue reconocida a la hora de  formular  imputación  ni  en  ningún  otro  momento  procesal  por parte de la  Fiscalía.  Simplemente,  el  Fiscal,  dentro  del  traslado  de  que  trata  el  artículo  447  de la Ley 906 de 2004, informó que el procesado es habitante de  la  calle,  como  igualmente  aparece  en el respectivo informe ejecutivo (folio  68).   

En  segundo  término,  ha  de  tenerse en  cuenta   que   la  disminución  punitiva  no  opera  simplemente   porque   el   agente  haya  actuado  encontrándose  en  profundas  situaciones   de  marginalidad,  ignorancia  o  pobreza  extrema.  Se  requiere,  además,  que  esas  circunstancias  hayan influido directamente en la comisión  del delito, de lo cual no existe elemento probatorio alguno.   

Es  más:  según el informe ejecutivo, el  enjuiciado  cursó  estudios  hasta  8º  de  bachillerato  y se desempeña como  vendedor  ambulante  (folio  68),  lo  cual  impide pregonar que se trate de una  persona  en  situación de marginalidad, toda vez que un individuo con ese nivel  de  estudio está capacitado para ejercer una alta gama de actividades lícitas,  que  le  permiten  a cualquier persona vivir digna y honestamente. En cambio, lo  que  ha  hecho  el  acusado  es dedicarse a delinquir, como lo muestra su amplio  prontuario, por lo menos desde el año 1999.   

En  ese  orden de ideas, resulta altamente  extraño  que  la  juez,  sin  motivación  de ninguna especie, haya aplicado el  artículo  56  del  C.P.  (además  erróneamente),  cuando,  reitérase,  ni la  Fiscalía  le  reconoció   al  acusado  la atenuante en estudio ni existen  medios probatorios que permitan concederla.   

En  consecuencia,  en  el  presente  caso,  lo  que habría que hacer sería redosificar la pena  prescindiendo  de  los  límites  contenidos  en  el  artículo  56 del C.P. Sin  embargo,  por  respeto  al  principio  que  prohíbe la reforma en perjuicio del  apelante,  consagrado  en  el  artículo  31  de  la  Constitución,  la Sala se  abstiene de modificar la pena impuesta por la a quo.   

4.- Conforme se  dejó  visto,  el  juzgador  de primer grado encontró acreditado que el acusado  FRANK  HERNÁNDEZ  CASTAÑO,  junto  con  otro  sujeto  que  logró  escapar, la  madrugada  del  8  de  mayo de 2013, mediante el ejercicio de la violencia sobre  las  cosas y a través de escalamiento, se apoderó de bienes muebles ajenos, en  este  caso,  herramientas  tales  como  un  taladro, una pulidora, una sierra de  mano,      una      pinza      eléctrica,      una      remachadora,  una  pistola  de  percusión y unos  rollos     de     cable,     avaluadas   por   las  víctimas  en  la  suma  de   $4.000.000.oo,  las  cuales estaban siendo  utilizadas  en  las  labores  propias  de  una  obra  de  construcción  que  se  adelantaba en la edificación violentada.   

Así    mismo,    que    el  acusado  llevó a cabo la conducta  en        condiciones        de       imputabilidad       disminuida, que como fundamento real modificador  de  los  límites  de  la  pena  aparece definido en el artículo 56 del Código  Penal  de  2000,  según  el  cual,  <<el  que  realice  la  conducta  punible  bajo  la  influencia de profundas situaciones de  marginalidad,   ignorancia   o   pobreza  extremas,  en  cuanto  hayan  influido  directamente  en  la  ejecución  de  la conducta punible y no tengan la entidad  suficiente  para  excluir  la responsabilidad, incurrirá en pena no mayor de la  mitad  del máximo, ni menor de la sexta parte del mínimo de la señalada en la  respectiva disposición>>.   

Debido   a  ello,  decidió  aplicar  las  consecuencias  jurídicas allí establecidas, sólo que falló en dicho proceso,  como  en  tal sentido fue  reconocido  por el Tribunal al resolver la apelación  interpuesta    por    la    defensa,   y  pese  a  advertir  el  yerro,   con   desbordameinto  de  su  limitada   competencia,  impuesta  por  la  expresión de los motivos de disentimiento contra el fallo de  primer  grado  por  parte  de la defensa,  se  apartó  de  las  consideraciones de la primera instancia y  en     censurable     actuación,    deliberadamente  optó  por  no corregir el desacierto   cometido   por  el  a  quo,  siendo  por tanto imperativo para  la  Corte  hacerlo  en sede de casación,   respecto   de   una   sentencia   que  aún  no  se  encuentra  ejecutoriada,  pues  de  mantenerla  en los términos en que fue adoptada por el  juzgador    de    primer    grado    y  confirmada  por  el  Tribunal,  comportaría  una violación al  principio  de  legalidad  de  la  pena,  debido  a  la transgresión directa del  artículo  56  del  Código Penal por interpretación errónea, al haberle hecho  producir  por defecto unas  consecuencias  jurídicas  que  la  disposición  no establece, con evidente  menoscabo de los derechos del acusado.   

5.- Consecuencias  jurídicas.   

Como  ya  ha  sido advertido, con el fin de  salvaguardar  el  principio  de  legalidad  de  las  penas,  establecido  en  el  artículo  29  de la Carta Política, la Corte hará uso de la facultad otorgada  por  el  artículo 184 del Estatuto Procesal de 2004 para corregir oficiosamente  este  desacierto y, en consecuencia, casará parcialmente la sentencia impugnada  para  fijar  individualizar  las  penas de prisión y de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas acorde con en el término máximo  de duración permitido en la ley aplicada al caso.    

5.1.-  De  conformidad con lo dispuesto por  los  artículos  240  y 241 de la Ley 599 de 2000, con la modificación punitiva  establecida  por la Ley 1142 de 2007, tal como se indicó en el fallo de primera  instancia,  la  pena  para  el delito de hurto calificado-agravado, oscila entre  108 y 294 meses.   

Asimismo, en aplicación de lo previsto por  el  artículo  56 del Código Penal, la pena no podrá ser mayor de la mitad del  máximo  ni  menor de la sexta parte del mínimo, esto es, para el caso concreto  entre 18 y 147 meses.   

5.2.-  Se  advierte  en este caso que en la  acusación  no  se  imputó  de  modo  específico,  claro e indubitable ninguna  circunstancia  genérica  de  agravación,  o  de  mayor  punibilidad  según la  terminología  adoptada  por la Ley 599 de 2000, y ello le permitió al juzgador  partir  del mínimo punitivo establecido para el cuarto inferior dentro del cual  individualizó  la  pena, razón por la cual este mismo parámetro habrá de ser  el considerado por la Corte.   

Entonces, siguiendo los lineamientos fijados  por  los  juzgadores de instancia, como en este caso no concurren circunstancias  de  mayor  punibilidad,  para individualizar la pena resulta procedente ubicarse  en  la  pena  mínima  del  cuarto  inferior  (18  meses) como pena definitiva a  imponer  al  acusado por el delito en comento y en ese mismo término se fija la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas.   

6.- Libertad del procesado.  

Dado que el acusado señor FRANK HERNÁNDEZ  CASTAÑO,   se   encuentra   privado   de   la   libertad  por  cuenta  de  esta  actuación2  desde  el  momento  mismo  en que los hechos tuvieron ocurrencia,  esto  es  el  8  de mayo de 2013, y con ocasión del pronunciamiento de la Corte  resulta  condenado  a  18 meses de prisión, los cuales a la fecha se encuentran  más  que  superados, por lo que de conformidad con lo dispuesto en el artículo  317-1  de  la  Ley 906 de 2004, modificado por el artículo 61 de la Ley 1453 de  2011,  tiene  derecho  a  que  le  otorgue  la  libertad incondicional, conforme  así   se dispondrá en la parte resolutiva, con la advertencia de que esta  orden  sólo  produce  efectos  si  HERNÁNDEZ CASTAÑO no es requerido por otra  autoridad en virtud de proceso diferente.   

Las  restantes determinaciones adoptadas en  las instancias se mantendrán incólumes.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,  administrando  justicia   en nombre de la República y por  autoridad de la ley,   

        R E S U E L V E:   

1.-    CASAR   PARCIALMENTE,  de  oficio,  el  fallo  impugnado  para  fijar  en dieciocho         (18)            meses      la     pena   de   prisión  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas, que debe  cumplir  el  acusado FRANK  HERNÁNDEZ   CASTAÑO   como   coautor   penalmente  responsable  del delito de hurto calificado-agravado,  a él atribuido en la acusación.   

    

2.-     DISPONER     la     libertad  inmediata   e   incondicional   del   acusado  FRANK  HERNÁNDEZ  CASTAÑO,  en  los  términos indicados en la parte considerativa de  esta providencia.   

3.-    La  Secretaría  de  la Sala procederá a cancelar las órdenes de captura que en el  presente  asunto se hubieren impartido y las cauciones que hayan sido prestadas,  así  como  a  levantar  la  prohibición  de  salir  del  país  y  las medidas  cautelares   sobre  bienes  que  habiendo  sido  dictadas  en  este  proceso  se  encuentren  vigentes.  Además,  de ser el caso, comunicará lo aquí resuelto a  las  mismas  autoridades  a las que se les informó la medida de aseguramiento y  las sentencias de primera y segunda instancias.   

4.-  En  lo  demás,  el  fallo  de  segunda  instancia  se  mantiene  incólume.   

Contra   estas   decisiones   no  proceden  recursos.   

Notifíquese  y  devuélvase al Tribunal de  origen. Cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Fls. 26 y ss. cno. Ppal.   

2  Cfr. Fls. 1-5 carpeta.     

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