SP9107-2016(45948)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

SP9107-2016  

Radicación 45948  

(Aprobado acta N° 199)  

Bogotá,  D.  C.,  seis (6) julio de dos mil  dieciséis (2016)   

MOTIVO DE LA DECISION  

Una vez realizada la diligencia de audiencia  de  alegatos  prevista en el inciso 7º del artículo  195   de   la   Ley   906   de   2004,  la  Corte se pronuncia de fondo sobre la  demanda  de  revisión  presentada por el defensor     público    del  sentenciado  José  Jesús  España  Hernández    contra    el    fallo    de   segundo  grado  dictado  el  3º  de marzo de 2010 por la Sala  Penal   del   Tribunal   Superior  de  Cundinamarca,  que  confirmó  la sentencia del 3 de diciembre de 2009  del  Juzgado  Promiscuo Municipal de Granada del mismo  distrito  Judicial, por cuyo  medio   lo  condenó  como  autor      del      delito     de     extorsión     en    la    modalidad    de    tentativa.   

HECHOS  

Fueron   resumidos   por  el  Ad     quem,     de    la    siguiente  forma:   

«(…)  Desde el 15 de septiembre de 2009,  en  la finca “El Paraíso”, vereda San Raimundo, de Granada, Aracelly Ortega  Aguilar  y  Dancy  Jiménez  Ortega,  fueron  interceptadas  por un sujeto que a  nombre  del  frente  42  de  las  FARC  bajo amenazas de muerte, les exigió dos  millones  de  pesos;  luego,  hicieron  varias  llamadas a Luis Enrique Jiménez  Ortega  –hijo y hermano de  aquellas,  respectivamente  -,  con la misma exigencia, quien previa denuncia al  Gaula  y  con  apoyo  en  la  misma,  concreta una cita para el 18 de septiembre  simulando  la  entrega  del  dinero,  y siendo las 13:40 horas, fue capturado en  flagrancia José de Jesús España Hernández. »   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Por la situación fáctica expuesta, el 19  de  septiembre  de 2009 la Fiscalía Seccional de Soacha, presentó el caso ante  el  Juzgado  Segundo  Penal  Municipal con Función de Control de Garantías del  mismo  municipio,  y en audiencias preliminares, se verificó: a). legalización  de  captura  del  indiciado  José  de Jesús España  Hernández;  b).  formulación  de  imputación por la  conducta   punible   de   extorsión   en   grado   de   tentativa  –artículo  244  del  código  Penal-,  el  imputado  acepto cargos;  c)  imposición  de  medida  de  aseguramiento-detención  en establecimiento de  carcelario1.   

2.  El  17  de  noviembre  siguiente el Juez  Promiscuo  Municipal  de  Granada (Cundinamarca) profiere sentencia condenatoria  contra  España  Hernández,  por  lo  cual  impone una pena principal de 106 meses de prisión y multa de 450  salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes  al  declararlo  penalmente  responsable    del    ilícito    de    extorsión    en    la    modalidad   de  tentativa.   

Se  negó  el  subrogado  de  la suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria por expresa  prohibición    de    la    Ley   1121   de   20062.   

3. La apelación interpuesta por el defensor  del  sentenciado,  fue resuelta mediante proveído del 3 de marzo de 2010 por el  Tribunal   Superior   de   Cundinamarca,   que  confirmó  el  fallo  de  primer  grado3.   Decisión   ejecutoriada   el   16   de   junio   de   la  misma  anualidad.4   

4. El trámite de la ejecución de la condena  correspondió  al  Juzgado  Dieciséis  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de  Seguridad  de  Bogotá,  que  realizó  sendos reconocimientos de redención por  labores  de  estudio  y  trabajo intramuros de España  Hernández como obra en los autos, así: año 2012 del  10  de mayo, 11 de septiembre y 19 de diciembre; 2014: 2 de mayo, 27 de junio, 8  de octubre, y 2015: 30 de marzo, 21 de julio y 1 de septiembre.   

LA DEMANDA  

El   defensor   público  de  José   de   Jesús   España  Hernández  acudió  en  esta  acción extraordinaria invocando la causal 7ª prevista en el  artículo  192  de  la Ley 906 de 2004, solicitó la revisión de las sentencias  condenatorias,  la  rebaja  de  pena  de  prisión  y  la  multa  impuesta  a su  prohijado.   

Expuso     que     el     «Cambio  de  la línea jurisprudencial»,  adoptado  por la Corte Suprema de Justicia en radicado 33254 de 27 de febrero de  2013,  frente  a  la punibilidad, varió la jurisprudencia para la inaplicación  del  artículo  14 de la Ley 890 de 2004 en los casos de la Ley 1121 de 2006. Al  efecto,  señaló  que  la postura jurídica de la Sala viene siendo corroborada  en  infinidad de sentencias, para lo cual cita apartes del fallo 42035 del 10 de  septiembre de 2014.   

En  consecuencia,  al  haber  aceptado  su  poderdante  el  cargo  del  delito  de extorsión en grado de tentativa desde la  audiencia  de imputación, conforme consta en acta del Juzgado Segundo Promiscuo  Municipal de Granada, le es aplicable el cambio jurisprudencial.   

TRÁMITE ANTE LA CORTE  

1.  Mediante  auto  del  13 de mayo de 2015,  algunos  Magistrados  se  declararon  impedidos  para  conocer  de la demanda de  revisión    propuesta    a    nombre   de   España  Hernández,  con  fundamento  en  el  numeral  6  del  artículo 56 de la Ley 906 de 2004.   

2.   Surtida  la designación de conjueces y atendido el derecho de  petición  del  demandante, la Sala resolvió con providencia AP4546-2015 del 10  de   agosto,   aceptar   el   impedimento   propuesto   por   los   solicitantes    y    separarlos    del  conocimiento    del    asunto,    así    mismo   se  indicó,     “por  sustracción  de  materia, no se pronunciará la Sala sobre sobre el impedimento  formulado  por  la Exmagistrada María del Rosario González Muñoz, como quiera  que  ya  no  hace parte de esta Colegiatura, ni integrará a (sic) la Sala al H.  Conjuez  designado  en  su  reemplazo.” 5   

3.   En  auto  calendado  el  10  de  septiembre  del  año anterior,  proveniente    del   despacho   de   la   Magistrada  Patricia  Salazar  Cuellar,  se   asignó   el   actual   trámite   por    compensación    al    suscrito  ponente.6   

4.   El   21  del  mismo mes,     se     admitió     la     demanda     interpuesta    a    nombre    de    José   de  Jesús       España      Hernández,             reconociéndose       al  doctor Julio  Armando       Dorado      como      defensor  público  del  accionante  y se  requirió    al    Juzgado    de    origen    el    proceso    con    CUI    No.  252906101420200900024.7   

5.  Mediante auto del 17 de mayo de 2016, la  Colegiatura  dejó  sin  efectos  la  providencia que admitía los impedimentos,  para  en  su  lugar,  negar los mismos e incluir los Magistrados titulares en la  conformación        de        la        Sala.8   

          6.  El 23 del mes en cita, se adelantó audiencia del inciso 7º del  artículo    195   de   la   Ley   906   de   20049.   

ALEGATOS     DE     LOS     SUJETOS  PROCESALES   

1.                 Intervención         del  demandante.   

          Reitera  que la acción de revisión tiene como fundamento la causal  7ª  del  artículo  192  de  la  Ley 906 de 2004 y al respecto, sostiene que la  Corte  Suprema  de  Justicia,  en  pronunciamiento dictado en el radicado 33254,  así  como  en  otros  de  similar  connotación  fáctica  y jurídica, cambió  notablemente  su  jurisprudencia, razón por la cual solicita dictar el fallo de  reemplazo que corresponda.   

Reconoce  la  función  pedagógica  de  la  Corporación,  para  garantizar justicia material en los casos de aceptación de  cargos  y  donde no es pertinente descuentos punitivos para el penado, cuando se  trata de delitos como por el que fue sancionado su prohijado.   

2.             Intervención    del    Ministerio  Público   

          La  Procuradora  Tercera  Delegada  para la Casación Penal, señala  que  en  aplicación  del  principio  basilar  de favorabilidad de la norma y en  consonancia  de  la  interpretación  dispuesta por la Corte, se debe acatar las  reglas allí establecidas, por tener el carácter de generales.   

Esboza  la  procedencia  de  la  demanda con  fundamento  en  el  numeral  7  del  artículo 192 de la Ley 906 de 2004, cambio  favorable  de  jurisprudencia, conforme lo establecido por la Corporación en el  radicado  33254 del 27 de febrero de 2013, cuando se cumplen los presupuestos de  redosificación  de  la pena, es decir, que se acredite el allanamiento a cargos  del  procesado,  la  existencia  de  una  nueva  interpretación jurisprudencial  favorable  a la situación del condenado que modifica los criterios establecidos  para determinar el monto de pena imponer.   

Agrega  que las circunstancias fácticas del  caso  peticionado  son  similares  al asunto que se expone en el fallo hito cuya  aplicación  se  ruega,  por tanto, se presenta analogía estricta y, finalmente  no    se    ha    demostrado    nueva    variación    de   la   interpretación  favorable.   

Solicita   declarar   fundada   la  causal  peticionada  y proceder a la revisión conforme los lineamientos de la sentencia  de la Corporación con radicado 33254.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  La competencia  de     la     Sala     para     conocer    del    presente    asunto,  se  encuentra  señalada  en el numeral  segundo  del  artículo  32 de la Ley 906 de 2004, por estar dirigida contra una  sentencia dictada por un Tribunal Superior de Distrito Judicial.   

2.  La acción de  revisión   propuesta   por  el  demandante,  conforme  lo  viene  decantado  la  Corporación,  corresponde a un mecanismo excepcional  en  virtud  del  cual  se  ataca la cosa juzgada, cuando quiera que la sentencia  condenatoria  o  absolutoria,  o  las providencias de preclusión o cesación de  procedimiento  que  se encuentran ejecutoriadas, contengan o amparen situaciones  injustas.  La  cosa juzgada no puede ser obstáculo a la búsqueda de la verdad,  especialmente,  de  aquella verdad que concuerda con la justicia. De manera pues  que  la  acción de revisión tiene por finalidad tratar de encontrar o realizar  ese   equilibrio  verdad-justicia  y  poner  fin  a  situaciones  inocuas  que  repugnan al orden jurídico,  insostenibles  en  un  Estado  Social de Derecho. (CSJ  SP3337 de 2016(rad. 43561)   

3.   En   el  evento     materia     de    análisis,  la  pretensión revisora se fundamenta en la causal 7ª    del    artículo   192      del     Código  de  Procedimiento  Penal de 2004, la  cual    establece   su   procedencia   “cuando   mediante  pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya  variado  favorablemente  el  criterio  jurídico que  sirvió   para  sustentar  la  sentencia  condenatoria,  tanto  respecto  de  la  responsabilidad como de la punibilidad”.   

        Para       el       motivo      de  revisión   descrito,  viene  enseñando la Sala que incumbe al demandante,  no   sólo  la  acreditación  de  la  nueva  jurisprudencia  de  la  Corporación que modifique el fallo,  sino  que,  también  se  debe  argumentar  las  razones  por  las  cuales  de  mantenerse éste último,  comportaría  una  clara  situación  de  injusticia,  pues  la  nueva solución  ofrecida   conduciría   a  la  sustitución  de  la  sentencia.  Específicamente  de  antaño,  la  Sala  estima  frente  a  la causal alegada que (CSJ AP, 11 de  mar de 2003, rad. 19252):   

        «  (…)para su demostración no basta  invocar  abstractamente  la  existencia  de un pronunciamiento de la Corte, o de  señalar  uno  concreto  pero  desconectado  de  la solución del caso, sino que  resulta   indispensable,   además,   demostrar   cómo   de   haberse  conocido  oportunamente  por  los  juzgadores  la  nueva doctrina sobre el punto, el fallo  cuya     rescisión    se    persigue    habría    sido    distinto.»   

Pertinente  al  motivo  expuesto, la Sala ha  precisado  que  el  pronunciamiento judicial con sustento en el cual se apoya la  solicitud  debe  provenir  de  la  jurisprudencia emanada de la Corte Suprema de  Justicia,  por  ser  esta  Colegiatura  el  máximo tribunal de la jurisdicción  ordinaria,  atendiendo  la  función que cumple de unificar la jurisprudencia en  sede  de  casación  (artículo  180  del  Código  de  Procedimiento  Penal del  2004)10.   

4. Así mismo,  es     necesario    especificar    en   que  la  causal       peticionada      apunta,   no   a  derruir  los  juicios  de  responsabilidad,  que  fueron  aceptados  por  el sentenciado según quedó plasmado anteriormente, sino a  morigerar  sus  efectos,  en  tanto  los juzgadores de instancia impartieron una  condena  e  impusieron  una  sanción  basados  en  una  precisa interpretación  jurisprudencial  que  posteriormente  fue  variada,  de  manera  que  al haberse  modificado  el  precedente  en  favor  del  procesado,  se  impone  descender  al reconocimiento de lo que  se  le  denegó  con  fundamento  en un determinado y  revocado    criterio    jurídico,   conforme   la  jurisprudencia de la Corporación.   

          Recientemente  la  Sala,  definió  reglas  para  la procedencia del  motivo de revisión, ahora propuesto por el demandante:   

(…), conforme  a  la  previsión  normativa y los precedentes jurisprudenciales de la Corte, se  tiene  que  los  presupuestos sustanciales de la causal 7ª de revisión son: i)  que  la  acción  se  dirija contra una sentencia condenatoria ejecutoriada, ii)  que  el  fallo  sea  proferido  por un juez o Corporación Judicial, iii) que la  Sala  Penal  de  la  Corte,  en decisión posterior, haya variado la concepción  normativa  aplicada  en  el  fallo  cuya  revisión  se pide, y iv) que el nuevo  criterio  jurídico expresado por la Sala sea favorable, en cuanto de mantenerse  el  anterior  comportaría  una  clara  situación  de  injusticia. (CSJ          SP910 de 2016(rad.         44555))   

En atención a los tópicos discernidos por  la  Colegiatura,  se  analizará  para  el  caso  en  concreto  si  se dan tales  presupuestos  frente a la invocada causal regulada en el numeral 7 del artículo  192 de la Ley 906 de 2004.   

          4.1.  En el sub  judice  se  estableció que la acción de revisión se  dirige  contra  la  sentencia  del 3 de marzo de 2010, proferida por el Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  que confirmó la condena impartida el 3 de diciembre  de   2009  por  el  Juzgado  de  Conocimiento  Promiscuo  Municipal  de  Granada  (Cundinamarca).  La  providencia  referida  cobró  firmeza  el  17  de junio de  201011.   

Por  consiguiente, se tiene que estamos ante  un  fallo  ejecutoriado  y  con efectos de cosa juzgada proferidos por un juez y  confirmada por su superior funcional.   

4.2.  En  lo  que  concierne  a  la  acreditación  del  cambio de criterio jurídico en el cual se  sustentó  la  sentencia  condenatoria  y su posterior variación por la Sala de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia, se citará los fundamentos de  los   fallos  de  primera  y  segunda  instancias  y  luego,  la  nueva  postura  jurisprudencial  de  esta  Corporación,  para  determinar  la procedencia de la  demanda.   

          En  razón  a  la aceptación de cargos en audiencia de imputación,  José  de  Jesús  España  Hernández  fue  sentenciado  a  106  meses  de  prisión, multa de 450 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  y  a la accesoria de inhabilidad para el  ejercicio  de  derechos  y función públicas por un tiempo igual a la privativa  de  la  libertad, en calidad de autor responsable del delito de extorsión en el  grado de tentativa.   

          Para  la determinación de dicha sanción el sentenciador aplicó el  incremento  punitivo  previsto en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, pero se  abstuvo  de otorgar al condenado la reducción correspondiente a su decisión de  allanarse  a  los  cargos,  para lo cual invocó la prohibición contenida en el  artículo   26  de  la  Ley  1121  de  2006.  Se  estimó  por  el  a quo   

«Es de advertir, que de conformidad con el  artículo  26  de  la Ley 1121 de diciembre 29 de 2006, se prohíbe expresamente  la  rebaja  de  pena  por  sentencia anticipada o confesión, por lo cual por el  allanamiento  a  cargos  no  se  tendrá  en  cuenta  descuento alguno, incluso,  tampoco   puede   haber  rebajas  por  concepto  de  indemnización.12»   

         

El   fallo  de  primera  instancia  obtuvo  confirmación  integral  por parte del Tribunal Superior de Cundinamarca; luego,  la  dosificación punitiva efectuada por el juez no sufrió modificación alguna  y  resultaba  coherente  con  el  criterio  jurisprudencial imperante para aquel  momento histórico.   

        4.3.  La Sala  de  Casación Penal de esta Corporación varió su postura mediante el fallo del  27  de febrero de 2013, dictado dentro de la radicación 33254, considerando que  en  los supuestos en los cuales el procesado se allane a cargos o acuerde con la  Fiscalía  pero  se  estuviese ante las prohibiciones del artículo 26 de la Ley  1121  del 200613,  no había lugar a aplicar el incremento punitivo del artículo 14  de  la  Ley  890  del  2004 (CSJ SP910-2016, rad. 44555). Tesis que modificó la  línea  jurisprudencia  que  de  manera pacífica tenía la Corporación, en las  cuales   se   avalaba  la  aplicación  sin  distingos  de  la  norma  referida.   

Lo  anterior, con fundamento en el principio  de  proporcionalidad,  especialmente  para  casos en los que se ha acudido a los  mecanismos  procesales de justicia premial instituidos por el legislador, por lo  cual  resultaría injusto el incremento de la pena establecida en el precepto 14  de  la  Ley  890 de 2004 para los casos del precepto 26 de la Ley 1121 del 2006.   

Así lo determinó la Corte, en la referida  providencia:   

“Por  consiguiente,  a  la  luz  de  la  argumentación  aquí  desarrollada,  fuerza  concluir  que habiendo decaído la  justificación  del  aumento  de  penas  del  art.  14 de la Ley 890 de 2004, en  relación  con los delitos incluidos en el art. 26 de la Ley 1121 de 2006 –para  los  que  no  proceden  rebajas  de  pena  por  allanamiento o preacuerdo–, tal  incremento  punitivo,  además  de  resultar  injusto  y contrario a la dignidad  humana,  queda  carente  de  fundamentación,  conculcándose  de esta manera la  garantía de proporcionalidad de la pena.   

Así mismo, en ejercicio de su función de  unificación  de  la  jurisprudencia,  la Sala advierte que, en lo sucesivo, una  hermenéutica   constitucional  apunta  a  afirmar  que  los  aumentos  de  pena  previstos  en  el  art.  14  de la Ley 890 de 2004 son inaplicables frente a los  delitos  reseñados  en el art. 26 de la Ley 1121 de 2006. No sin antes advertir  que   tal   determinación   de  ninguna  manera  comporta  una  discriminación  injustificada,  en  relación con los acusados por otros delitos que sí admiten  rebajas  de  pena  por allanamiento y preacuerdo, como quiera que, en eventos de  condenas  precedidas  del juicio oral, la mayor intensidad punitiva no sería el  producto  de una distinción arbitraria en el momento de la tipificación legal,  ajustada  por  la Corte, sino el resultado de haber sido vencido el procesado en  el  juicio,  sin  haber  optado  por  el acogimiento a los incentivos procesales  ofrecidos  por  el  legislador;  mientras que, frente a sentencias condenatorias  por  aceptación  de  cargos,  la  menor  punibilidad,  precisamente,  sería la  consecuencia  de  haberse  acudido  a  ese  margen  de negociación, actualmente  inaccesible  a  los  delitos  referidos  en  el  art.  26  de  la  Ley  1121  de  2006”.   

Es  necesario  recalcar que este criterio y  bajo  el  mismo  lineamiento  jurídico  ha  sido  reiterado  por  la  Sala (CSJ  SP723-2015, rad. 42300):   

«1.2.1.  Dijo  esta  Corporación  en la citada providencia, que en los supuestos en los cuales  el  procesado  se  allane a cargos o acuerde con la Fiscalía, pero se estuviese  ante  las prohibiciones del artículo 26 de la Ley 1121 del 2006, no hay lugar a  aplicar el incremento contenido en el artículo 14 de la Ley 890.   

Esa tesis, parte de la base de que la norma  del  2006  prohíbe  conceder  cualquier  tipo de prebendas cuando, como en este  caso,  se  trate  del  delito  de  extorsión, razón por la cual es desacertado  aplicar  el  aumento  allí señalado, si de lo que se trata es de propiciar una  justicia premial.»   

Esta   línea   jurisprudencial   es   la  actualmente  imperante  y  se  ha  corroborado,  entre  otras decisiones, en las  providencias  dictadas  en  los  radicados  44555,  43561,  42647, 41657, 39719,  41152, 42035, 42041 y 42925.   

         4.4.  En el sub  examine,      el      sentenciado     España  Hernández aceptó los cargos por  el  delito  de extorsión en grado de tentativa conforme le fueron imputados por  la  Fiscalía,  al  tenor  de las previsiones del artículo 26 de la Ley 1121 de  2006,  en consecuencia, su condena fue sin el reconocimiento de descuento alguno  por  su  allanamiento a la imputación. Así mismo, en la dosificación punitiva  impuesta  al  penado,  los  falladores le aplicaron el incremento previsto en el  artículo 14 de la Ley 890 de 2004.   

         En  este  asunto, se cumplen las reglas para la procedibilidad de la  pretensión  expuesta  en la demanda de revisión y por tanto, como se solicitó  en  el  libelo,  se declarará fundada la causal 7ª del artículo 192 de la Ley  906 de 2004.   

5. De la redosificación de la pena con la  aplicación del cambio favorable de jurisprudencia   

Conforme se viene de referir, la sentencia  de  condena  contra el accionante, se modificará únicamente en lo que respecta  a  la  punibilidad  inicialmente  impuesta  por  el a  quo.   

En    tal    labor,    la     Sala     acogerá  los  parámetros  aplicados  por  el juez, no modificados por el  Tribunal  –  especialmente  en  lo  que  se  relaciona  con los criterios del  artículo    61   del   Código   Penal   aducidos   en   el   fallo-,   los  cuales  no  son  objeto  de  variación y se mantendrán incluso con la nueva redosificación.   

Se  indicó  en  la  providencia del 3 de  diciembre  de  2009,  por  el  Juez  Promiscuo  Municipal  de  Granada,  para la  dosificación punitiva:   

«    (…)Encontrándose   penalmente  responsable,  el  Despacho entra a establecer la pena a imponer al procesado, de  conformidad  con  los  criterios  fijados por los artículos 60 y 61 del Código  Penal.   

Estando  ante  el  delito  de  extorsión,  artículo  244  del estatuto penal, el ámbito punitivo es de 192 a 288 meses de  prisión  y  multa  de 800 a 1.800 salarios mínimos legales mensuales vigentes,  teniendo  en  cuenta  la  modificación  del artículo 5 de la Ley 733 de 2002 y  el aumento de la pena establecida en el artículo 14  de la Ley 890 de 2004.   

Ahora,  en aplicación del aplicación del  artículo  27,  inciso  1°  ,  del Código Penal, que trata de la Tentativa, la  pena  de prisión quedaría de 96 a 216 meses y la de multa sería de 400 a 1350  SMLMV.14»   

En atención a lo expuesto y para  concretar  el  efecto  rescindente  de  esta  acción  en el  presente    evento,    la    Corte    eliminará     el     incremento  dispuesto por el  artículo 14 de la Ley 890 de 2004.  Por    tanto,    los  límites   imponibles  inicialmente   señalados,  en  lo  relativo  a  la  sanción   privativa   de   la   libertad,  por  el  ilícito      de  extorsión, serán     de    144    a    192  meses   de   prisión,  que    reducidos   en  atención    a    la    tentativa   –artículo  27  del  C.P.- arrojan como resultado la determinación  de los siguientes ámbitos punitivos de movilidad:   

        Cuarto       mínimo:       Entre      72      y      90 meses   

        Primer        cuarto        medio:        Entre       90        y        108 meses   

        Segundo        cuarto       medio:       Entre       108        y        126 meses   

        Cuarto  Máximo:  Entre 126   y   144  meses   

Por    otra    parte,    el  a quo en  la  individualización  de  pena y atendiendo los criterios del artículo 61 del  Código  Penal,  estableció aumentar en 10 meses por  encima   del   mínimo   la   pena   de  prisión  y  la  multa,  en  razón  de  la  mayor  gravedad  de la conducta, el daño  real  a  la  víctima  y  a  su  familia  creado  ante la  zozobra  y  temor,  la  intensidad  del dolo, la necesidad y función de la pena  y,   por   el   mayor  grado de aproximación al  momento  consumativo  del  ilícito, por lo que impuso una sanción de 106 meses  de  prisión  y  multa  de  450  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes.   

Sobre    tal    tópico     el     ad     quem,  confirmó en su integridad el fallo impugnado, estimando acorde  a  derecho  el  incremento  dispuesto  por  el  Juzgado de instancia.     Sostuvo     el    Tribunal    de    Cundinamarca:   

“El  a quo tuvo en cuenta los criterios  previstos  en el artículo 61 del Código Penal, para tasar le (sic) pena dentro  del  amplio  margen  de  movilidad  punitivo -96 a 126 meses-, del primer cuarto  punitivo,  explicitando  cada  uno  de  ellos,  esto  es,  mayor  gravedad de la  conducta,  el  daño  real  y  potencial, la intensidad del dolo, la necesidad y  función  de  la  pena;  consideraciones  no rebatidas por la apelante, y que la  Sala  comparte,  si  en  cuenta  se  tiene,  que no se imputó circunstancias de  agravación  punitiva específica, es decir, las previstas el artículo 245, que  el  a  quo  hecha  de  menos, pero respetando el principio de congruencia no las  considera  para gravar la pena, por manera que, no es de recibo la petición del  apelante  de  que  la  pena  se fije en el mínimo con el argumento de que se ha  aplicado  doble  agravante,  afirmación  que  no  se  corresponde con la verdad  procesal”15   

Realizadas  las  respectivas  operaciones  aritméticas,  se  verifica  que  el a quo,  dentro del rango de movilidad en que se situó (96 a 216 meses de  prisión),   de  los  30  meses  de  diferencia  entre  cada  cuarto16, incrementó  la  sanción a imponer por encima del mínimo en 10 meses, que es equivalente al  33,33%  del  tope  máximo  en  que  se  podía  mover  de la fracción aludida,  porcentaje  que  se  aplicará a las nuevas cifras para la individualización de  la  pena,  en  aras  de  garantizar en el acrecimiento de la sanción básica el  principio  de  proporcionalidad  de la pena de España  Hernández.   

En  consecuencia,  frente  a  los recientes  cuartos  de  movilidad (dentro de los límites de 72 a 192 meses de prisión) la  diferencia  es  de  18 meses entre cada uno, por lo que el aumento de 33,33%, es  equivalente  a  6  meses  más del mínimo. Es decir, se concreta la punibilidad  en  SETENTA Y OCHO (78) meses de prisión,  que  corresponde  a  sumar  72  meses  del  mínimo punitivo y el  incremento dispuesto por el Juez de instancia.   

                    En  lo  relativo  a  la  multa, se partirá de lo normado en el artículo 244  del  C.P.,  que  para  el delito de  extorsión   fija   una   pena   pecuniaria   que   oscila   entre  600        a        1.200   salarios   mínimos   legales  mensuales  vigentes,  rango  sancionatorio que sometido a la rebaja que consagra  el   artículo   27  del  C.P.,  es  de  300  a  900  s.m.l.m.v.,   lo   que  permite   establecer   los  siguientes  cuartos  de  movilidad punitiva:   

Cuarto   mínimo:   Entre  300 a 450 S.M.L.M.V.   

        Primer        cuarto        medio:        Entre       450        y        600 S.M.L.M.V.   

        Segundo        cuarto        medio:       Entre       600        y        750 S.M.L.M.V.   

        Cuarto  Máximo:  Entre 750   y   900  S.M.L.M.V.   

Se  tiene  un  ámbito  de  movilidad de 75  salarios  mínimos  legales  mensuales;  no  obstante, como en las sentencias de  instancia  la  pena  se  estableció  por  encima  del  mínimo en un porcentaje  equivalente  al 33,33% (que corresponde a 25 salarios mínimos mensuales), en lo  que  debe  respetarse por principio de proporcionalidad la diferencia que existe  dentro de la fracción, en concreto.   

Así expuesto, la pena de multa a imponer a  José  de  Jesús  España  Hernández  es  de  325  salarios mínimos legales mensuales vigentes (resultado  de  sumar  el  básico del primer cuarto mínimo y el acrecimiento dispuesto por  el  a  quo). Ello conduce a  que  en  ejercicio  del  proceso de dosimetría punitiva del fallo rescidente se  determinen    la    pena    de    multa    en    325  S.M.L.M.V.   

Conforme  lo  establecido  en el inciso tercero del artículo 52 del Código Penal,         la        sanción  accesoria de inhabilitación  para   el   ejercicio   de   derechos   y   funciones   públicas   se   reduce   también   a    78  meses.   

Ahora bien, al verificarse en el proceso que  José   de   Jesús  España  Hernández,  por  cuenta  de  esta  actuación,  se  encuentra  privado  de la  libertad    desde    el    19   de   septiembre   de  200917,  se  establece  que  a  la  fecha  ya  cumplió  la  pena, una vez  redosificada,  razón  por  la  cual,  en  caso  de  que  el procesado continúe  cumpliendo  su  condena  en  reclusión,  se  ordenará su liberación inmediata  libre de apremio alguno, para lo relacionado con este asunto.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia, en Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

       1.  DECLARAR  fundada  la  causal  7ª de  revisión   invocada   por  el  defensor  público  del  sentenciado  José  de  Jesús  España  Hernández  en  lo  atinente  a  la inaplicabilidad del aumento de  pena previsto en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004.    

2.  DEJAR SIN  EFECTO,                 PARCIALMENTE,  las  sentencias del 3º de  marzo  de 2010 de la Sala Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca y del 3 de  diciembre  de  2009  del  Juzgado Promiscuo Municipal de Granada (Cundinamarca),  exclusivamente    para  determinar     las    sanciones    principales    impuestas    a    José  de  Jesús España Hernández, como  coautor  responsable  del  delito  de  extorsión  en  grado  de  tentativa,  en  setenta  y  ocho  (78)  meses de prisión   y   325   salarios  mínimos  legales  mensuales  de  multa.  La accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas queda en el mismo lapso  determinado para la privativa de la libertad.   

3.              En   todo   lo   demás,  los  fallos      permanecen      vigentes.   

4.  DISPONER   la   libertad   inmediata   y  definitiva    de    José    de    Jesús   España  Hernández,  libre  de caución, en relación con este  proceso,  si  se  encuentre  todavía  cumpliendo  su  pena  en privación de la  libertad  y/o  con  beneficio de la libertad condicional, y, siempre y cuando no  sea  requerido  por  otra  autoridad  Judicial;  en  caso  de  ser así, deberá  comunicarse oportunamente.   

5. ORDÉNESE, por  secretaría  de  la  Sala, i)  oficiar  al  Juzgado  Promiscuo  Municipal  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Granada,  para  que libre a las autoridades correspondientes, las comunicaciones  a  que  haya  lugar;  y  ii)  remitir  copia  de  esta determinación al juzgado que controla y vigila la pena  al  procesado, para lo de su cargo y en relación a la pena de multa si no se ha  enviado a la jurisdicción coactiva.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

       Notifíquese y cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Folios 6 al 10 carpeta del proceso 25290610142020090024.   

2 Cfr.  Folios 37 a 54 ibidem.   

3 Cfr.  Folios 11 a 17 Cuaderno del Tribunal.   

4 Cfr.  Folio          22          ibidem.   

5 Cfr  folio 62 ibidem.   

6 Cfr.  Folio 66 ibidem.   

7 Cfr.  Folios 68 al 70 ibidem.   

8 Cfr.  Folio 104 a 105 ibidem.   

9 Cfr.  Folio 116 ibidem.   

10 Así  se estimó en CSJ AP, 5 de dic. de 2002, rad. 18572   

11  Cfr. Folio 37 proceso de revisión   

12  Cfr. Folio 20 ibidem.   

13  ARTÍCULO  26. EXCLUSIÓN DE BENEFICIOS Y SUBROGADOS.  Cuando   se  trate  de  delitos  de  terrorismo,  financiación  de  terrorismo,  secuestro  extorsivo,  extorsión  y conexos, no procederán las rebajas de pena  por  sentencia  anticipada  y confesión, ni se concederán subrogados penales o  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la libertad de condena de  ejecución  condicional  o  suspensión  condicional de ejecución de la pena, o  libertad  condicional. Tampoco a la prisión domiciliaria como sustitutiva de la  prisión,  ni  habrá lugar ningún otro beneficio o subrogado legal, judicial o  administrativo,  salvo  los  beneficios  por  colaboración  consagrados  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal,  siempre  que  esta  sea  eficaz.   

14  Cfr. Folio 17 ibidem.   

15  Cfr. Folio 34 cuaderno de revisión.   

16 Ver  nota de pie de página No. 33   

17  Cfr. Folio 4 carpeta del proceso penal radicado interno 2333.     

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