SP8261-2016(46970)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado  Ponente   

SP8261-2016  

Radicación     n°     46970   

(Aprobado Acta No.  189)   

         Bogotá, D.C.,  junio   veintidós   (22)   de  dos  mil  dieciséis  (2016).   

VISTOS  

Oficiosamente  procede  la  Sala  a  emitir  sentencia  con  el  propósito de determinar si en este asunto se vulneraron las  garantías  fundamentales  del  procesado  Conrado  de  Jesús Gómez Fuller, de  conformidad  con lo resuelto al inadmitir la demanda de casación presentada por  su  defensor  contra  el  fallo del Tribunal Superior de Buga, que revocó en su  integridad  el dictado por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Conocimiento  de  Tuluá  (Valle),  que  lo  había  absuelto  de  los delitos de estafa    agravada    y   falsedad  en  documento  privado,  ambos  cometidos  en concurso homogéneo y heterogéneo entre sí, en tanto lo condenó  por tales conductas punibles.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

         En  pretérita  ocasión  estos aspectos fueron compendiados por la  Sala así:   

Los  hechos  por  los  cuales se acusó por  parte  de  la  Fiscalía  se  resumen  a que entre los meses de noviembre de los  años  (sic) 2008 y enero de 2009, se cobraron y pagaron 28 cheques de la cuenta  corriente  910-000876, suscrita a nombre de COMFAMILIAR TULUÁ… por la suma de  quinientos  cuarenta  y  un  millones setecientos ochenta y tres mil novecientos  cuarenta  y  cinco pesos ($541.783.945.oo). [U]na vez la gerencia del banco BBVA  requiriera  a  COMFAMILIAR  sobre  el  bajo  monto  de  la  cuenta  en mención,  COMFAMILIAR   realizó  la  conciliación  de  esos  cheques  contra  la  cuenta  corriente  y  se logró determinar que los cheques en ningún momento se habían  emitido  por  la  entidad, circunstancia que llevó a una investigación interna  dentro  del  banco  BBVA…  [señalándose]  al  aquí  acusado  como  presunto  responsable de los actos ilícitos en cuestión.    

[En]  la  investigación  en  comento  se  detectaron  una  serie  de  falencias  en los procedimientos de visación de los  cheques,  incluso  varias  incongruencias  en la consistencia de los cheques, lo  que  arrojó  que  eran falsificados en su integridad, pues los mismos no fueron  elaborados   por   la   casa   impresora   “Cadena  S.A.”…  las  fibrillas  sintéticas,   que   para   verlas  [se  requiere  hacerlo]  a  través  de  luz  ultravioleta,   se   pueden  captar  a  la  luz  normal,  cuestión  que  deduce  responsabilidad  del  [empleado  del banco BBVA], visador de los cheques, que no  es  otro  que  CONRADO  DE  JESÚS  GÓMEZ  FULLER, quien era el autorizado para  realizar  la conciliación bancaria [y] quien de acuerdo a sus funciones debía:  (i)  confirmar  con el girador los cheques por mayor valor, (ii) consultar en el  sistema  de  la  entidad bancaria las firmas digitalizadas y autorizadas para la  emisión  de  cheques  [y] (iii) realizar el proceso de visación, el cual está  determinado  en  la  identificación de[l] título valor, atendiendo rasgos como  identidad  de  tintas,  marca de agua, identificación de fibrillas –las  cuales  son vis[ibles] a través  de  la  luz ultravioleta–,  entre  otros;  de  ahí  que se predique el aporte esencial en [los] ilícito[s]  del  mencionado  GÓMEZ FULLER, ya que en el caso bajo estudio se observa que en  28   oportunidades  los  procesos  de  seguridad  fueron  omitidos,  pues…  se  presentan    diferencias   ostensibles   en   las   tintas   de   impresión   y  características  de personalización, el dibujo y la marca de agua –visible    a    trasluz–  es  diferente entre uno y otros, la  reacción  del  Zonite  (reactivo  del papel) no se tornaba café oscura, y [en]  los  cheques  objetados  las  fibrillas bicolores se observan a simple vista por  anverso  y  reverso,  siendo  que éstas solo deben ser visibles al efecto de la  luz ultravioleta (…).   

                    

1.  Por  los  hechos  antes relacionados, el 31 de agosto de 2011, ante  el  Juzgado  Cuarto  Penal  Municipal  con  Función de Control de Garantías de  Tuluá,  la  Fiscalía  formuló  imputación  a Conrado de Jesús Gómez Fuller  como  coautor  de  los  delitos  de  estafa  agravada (arts. 246 y 267-1 C.P.) y  falsedad  en  documento privado (art. 289 ibídem), ambos en concurso homogéneo  sucesivo  y  heterogéneo  entre  sí  (art.  31  ejusdem); quien rechazó tales  cargos.   

En  la  misma  oportunidad, a instancia del  delegado  del  ente  acusador,  el  supranombrado  fue  afectado  con  medida de  aseguramiento privativa de la libertad en su lugar de residencia.   

   

2. El 25 de octubre de 2011, el delegado del  ente  acusador  radicó  escrito  de acusación y, el 17 de noviembre siguiente,  ante  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Conocimiento de Tuluá, se  cumplió  la audiencia respectiva en la que reiteró los cargos atribuidos en la  formulación  de  imputación;  asimismo,  en  dicha ocasión se reconoció como  víctima  al  banco  BBVA  y personería jurídica al abogado que lo representa.   

3.  Realizada  la  audiencia preparatoria y  [habiéndose]  agotado  el  juicio oral, el 19 de septiembre de 2014, el juez de  conocimiento  dictó  sentencia  por  cuyo  medio  absolvió a Conrado de Jesús  Gómez   Fuller   de   los  cargos  objeto  de  la  acusación,  disponiendo  en  consecuencia su libertad inmediata.   

4.  Apelada  la  anterior  decisión por el  delegado  de  la  Fiscalía y el apoderado de la víctima, en fallo adiado 10 de  agosto  de  2015,  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Buga la revocó en su  integridad,  en  tanto  condenó  al  procesado  como  coautor de los delitos de  estafa  agravada  y  falsedad en documento privado, ambos en concurso homogéneo  sucesivo  y heterogéneo entre sí, imponiéndole las penas principales de 66.66  meses   de  prisión  y  multa  de  983.5  SMLMV,  así  como  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo término de la sanción privativa de la libertad.    

Asimismo,  le  negó  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y nada dijo en relación  con  el sustituto de la prisión domiciliaria, librando orden de captura para el  cumplimiento de la sanción.   

         

5. Contra la sentencia de segundo grado, el  abogado  que  representa  los  intereses  del procesado Conrado de Jesús Gómez  Fuller interpuso recurso de casación (…).   

         Mediante  auto  adiado  27  de  abril  de  2016,  esta Corporación  inadmitió  la  demanda  y a su vez dispuso que agotado el eventual trámite del  mecanismo  de  insistencia,  volviera  la  actuación al Despacho del Magistrado  Ponente,  a  fin  de  pronunciarse  sobre  la  posible  violación de garantías  fundamentales del procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         1.   Habida  cuenta  que  inadmitida  la  demanda  presentada  por el abogado que representa los intereses del sentenciado  Conrado  de  Jesús  Gómez  Fuller,  guardó  silencio respecto al mecanismo de  insistencia,  procede  la  Sala  a  verificar  si  los  juzgadores  de instancia  observaron   el   principio  de  legalidad  de  la  sanción,  al  imponerle  al  prenombrado   las  penas  principales  de  prisión  y  multa.      

         2.    El  artículo  29  de  la  Constitución Política, en concordancia con el artículo  6º,  tanto  del Código Penal como de la Ley 906 de 2004, consagra el principio  de  legalidad,  de  acuerdo con el cual «Nadie podrá  ser  juzgado  sino  conforme a las leyes preexistentes al acto que se le imputa,  ante  juez  o tribunal competente y con observancia de la plenitud de las formas  propias de cada juicio».   

         El  contenido  de este postulado se concreta en (i) la legalidad de  los  delitos,  pues  a nadie se le puede juzgar por una conducta que previamente  no  se  haya  establecido  como  tal  en  el  ordenamiento  jurídico;  (ii)  el  agotamiento  del  trámite respectivo debe estar previamente definido, así como  el   o   los   funcionarios   encargados   de   adelantarlo;  y  (iii)  la  pena  correspondiente  a  la  infracción ha de determinarse antes de la comisión del  comportamiento,  a  efectos  de  que  sea  posible  imponerla  a  quien  resulte  declarado responsable en el juicio respectivo.   

         Frente  a  este último aspecto, conviene advertir que el principio  de     legalidad     no     solo     involucra    las    penas    «principales»   de  prisión,  multa  y  «las  demás  privativas  de otros derechos que como  tal  se  consagren  en la parte especial» del Código  Penal,  según  lo  dispone  su  artículo  35,  sino  que  también  abarca las  «accesorias».   

         3.  En  el  caso  concreto  el procesado  Gómez  Fuller  fue  acusado por los delitos de estafa  agravada  (arts.  246  y  267-1  C.P.) y falsedad  en  documento privado (art. 289  ibídem),  ambos  cometidos en concurso homogéneo sucesivo y heterogéneo entre  sí  (art.  31  ejusdem),  por  los  cuales  fue  condenado  como coautor por el  Tribunal,  que acogió los argumentos que tanto el delegado de la Fiscalía como  el  apoderado  de  la  víctima  expusieron  en  sendos  recursos  de apelación  interpuestos  contra  la sentencia de primer nivel, en la que se había absuelto  al  supranombrado  de  tales  conductas  punibles.        

         En  orden  a  dosificar la sanción, siguiendo las reglas previstas  en  el  artículo  31  del  Estatuto  Punitivo  para  los eventos de concurso de  conductas  punibles,  el  ad  quem  tomó como base el delito que prevé la pena  más  grave,  esto  es, la estafa agravada,  que consagra como sanciones principales las siguientes: prisión  de  42.66 a 216 meses y multa de 88.88 a 2.250 SMLMV1.   

         Luego,  ubicado  en  el  cuarto  mínimo  del  ámbito  punitivo de  movilidad  y  atendiendo  a  los  criterios  señalados  en  el  inciso  3º del  artículo  61  del  Código  Penal,  el  juez  colegiado impuso para la conducta  contra  el  patrimonio  económico, tomada como fundamento para la dosificación  punitiva  en  la  modalidad  concursal –por  ser  la  más  grave–,  la  pena  principal  de 42.66 meses de  prisión,  sin  que  en  ese  momento  se refiriera a la multa, a pesar de estar  prevista   para   el   delito  de  estafa.   

         Seguidamente,  señaló  que  «por  las  restantes  conductas  concursales», es decir, por las  27  estafas  y  las  28  falsedades,  procedía  un  incremento  de  24 meses de  prisión,  para una pena definitiva de «66.6666 meses  de   prisión   y   multa   de   983.5   salarios   mínimos  legales  mensuales  vigentes»,   sin   que   por   tanto  se  ofreciera  explicación  acerca  de cómo determinó dicha sanción pecuniaria.     

         Conforme  al  anterior  recuento,  la Sala advierte que el Tribunal  incurrió  en  sendos  yerros que tuvieron incidencia tanto en la determinación  de  la  pena  de prisión como en la pecuniaria, aunque solo en el primer evento  se  genera  un  efecto perjudicial a las garantías del procesado, puesto que en  el  caso  de  la  multa,  si  bien  se  impuso  un  monto que no se ajusta a los  parámetros  legales,  éste  fue  inferior al que realmente corresponde, lo que  por  resultar favorable al procesado y siendo éste el único recurrente en sede  extraordinaria,  no  puede  ser  modificado, so pena de vulnerar el principio de  no  reformatio in pejus, el  cual  se  sobrepone  al  de  legalidad,  según reiterada jurisprudencia de esta  Corporación2.       

         De la pena privativa de la libertad   

         Según  el  marco  fáctico  de  la acusación, coincidente con los  hechos   jurídicamente   relevantes   imputados   en  la  audiencia  preliminar  respectiva,   la  Fiscalía  le  enrostró  al  procesado  Gómez  Fuller  haber  intervenido     como    coautor    en    los    delitos   de   estafa  agravada  (por  la  cuantía)  y  falsedad    en    documento    privado,  por el hecho de que en su condición de empleado del banco BBVA,  visó  o  autorizó  de  manera  irregular  el  pago  de veintiocho (28) cheques  espurios  girados  contra  la  cuenta de la entidad Comfamiliar de Tuluá, entre  los   meses   de  noviembre  de  2008  y  enero  de  2009,  por  los  siguientes  montos:   

    

1.       No.   9862380   por   $19.698.495,  pagado  el  10/11/08.   

2.       No.   9862385   por   $16.894.170,  pagado  el  06/11/08.   

3.       No.   9862387   por   $20.147.600,  pagado  el  19/11/08.   

4.       No.   9862389   por   $18.986.900,  pagado  el  19/11/08.   

5.       No.   9862391   por   $22.865.900,  pagado  el  24/11/08.   

6.       No.   9862394   por   $18.780.165,  pagado  el  12/11/08.   

7.       No.   9862406   por   $23.050.200,  pagado  el  09/12/08.   

8.       No.   9862410   por   $23.920.415,  pagado  el  12/12/08.   

9.       No.   9862502   por   $16.472.560,  pagado  el  16/11/08.   

10. No. 9862506 por $17.957.990, pagado el 10/09/08.   

11. No. 9862509 por $15.994.550, pagado el 19/11/08.   

12. No. 9862511 por $14.896.500, pagado el 03/12/08.   

13. No. 9862516 por $14.897.900, pagado el 09/12/08.   

14. No. 9862520 por $15.887.050, pagado el 02/01/09.   

15. No. 9862381 por $18.475.680, pagado el 10/11/08.   

16. No.    9862386   por   $15.886.950,   pagado   el   —3/11/08.   

17. No. 9862388 por $17.950.600, pagado el 28/11/08.   

18. No. 9862390 por $20.840.300, pagado el 19/11/08.   

19. No.    9862392   por   $19.947.870,   pagado   el   —4/11/08.   

20. No. 9862396 por $16.134.700, pagado el 03/12/08.   

21. No. 9862408 por $24.580.450, pagado el 24/12/08.   

22. No. 9862414 por $18.498.600, pagado el 30/12/08.   

23. No. 9862504 por $21.975.100, pagado el 24/12/08.   

24. No. 9862507 por $17.846.900, pagado el 12/11/08.   

25. No. 9862510 por $21.951.100, pagado el 28/11/08.   

26. No. 9862512 por $21.930.600, pagado el 24/12/08.   

27. No. 9862518 por $24.350.900, pagado el 18/12/08.   

28. No. 9862521 por $20.948.800, pagado el 30/12/08.     

Según   se   advierte,  ninguno  de  los  cartulares    relacionados    ut   supra  fue  girado  y  pagado,  en  detrimento del peculio de la entidad  financiera,  por  un  valor  superior  a  los  cien  salarios  mínimos  legales  mensuales  de  que  trata  el  numeral  1º del artículo 267 del Código Penal,  norma  que  agrava la pena de los delitos contra el patrimonio económico cuando  la  cuantía del objeto material de la conducta supera dicho límite, y que para  los  años  2008  y  2009,  cuando  acaecieron los hechos juzgados, equivalía a  $46.150.000 y $49.690.000, respectivamente.   

           Ahora  bien,  como  la  Fiscalía en la acusación predicó la mentada circunstancia de  agravación  frente  al  delito  de estafa,  pero  además  le  endilgó  al procesado un concurso homogéneo  sucesivo  respecto  de  esa  conducta punible, y así lo declaró el Tribunal al  considerar  que  por cada uno de los 28 cheques visados y pagados irregularmente  por  aquel,  se  actualizó  dicha  descripción  típica,  de ello se sigue que  ontológica  y  jurídicamente se trata de igual número de ilícitos autónomos  e  independientes  y,  por  tal  razón, cada una de esas delincuencias tiene su  propia cuantía.   

         En  esa  medida,  no  obstante  que  el  juzgador  de segundo grado  reconoció  la  existencia  de  un  concurso  homogéneo  y sucesivo de estafas,  acogiendo  de  esta  manera  la  calificación  jurídica  fijada  por  el  ente  acusador,  sumó el valor de los 28 cheques y de allí derivó una única estafa  por  monto  global  de  $541.783.945,  justificando  así  la  aplicación de la  pluricitada  circunstancia  de  agravación,  mas  no  explicó ese proceder, es  decir,  nada  dijo  acerca  de  si  se  configuraba  un delito masa o continuado  –art.    31    del  C.P.–,     únicas  posibilidades  para  predicar  una sola conducta contra el patrimonio económico  y, por ende, una sola cuantía.    

         Siendo  ello  así,  y  no obstante que la Fiscalía incluyó en la  acusación  la  agravante  por  la  cuantía, en orden a establecer el monto del  delito  de estafa, no podía  el  ad  quem,  sin más, sumar el importe de todos los títulos valores espurios  como  si  se  tratara  de  una sola conducta punible, para de allí concluir que  como  aquella  superaba  los  cien  salarios mínimos legales mensuales vigentes  para  la  época de los hechos juzgados, resultaba aplicable la circunstancia de  agravación del artículo 267, numeral 1º, del Código Penal.   

         Establecido  entonces,  que  en  el  caso  concreto  no  procede la  agravante  por la cuantía respecto del ilícito contra el patrimonio económico  y,  por ende, tampoco aplica el incremento punitivo que ella prevé, lo acertado  es  que  la  Corte  adecue  la  sanción  impuesta  por  el  ad  quem a la nueva  situación jurídica, de la siguiente manera:    

         El  fallador  de  segundo  grado,  de  conformidad  con  las pautas  establecidas   en   el  artículo  31  del  Estatuto  Punitivo,  al  momento  de  individualizar  la  pena  partió de la señalada para el delito de estafa  agravada, esto es, de 42.66 a 216  meses  de prisión, cuando la sanción que realmente correspondía, por tratarse  de  un  concurso  homogéneo  sucesivo de tal conducta punible, cuya cuantía no  excede  de  100  SMLMV,  es la señalada para el tipo básico, valga decir, 32 a  144 meses.   

         De  lo  anterior  se  sigue  que  de  acuerdo  con  las  reglas del  artículo  61  del  Código  Penal,  dividiendo  ese  ámbito  de punibilidad en  cuartos  arroja:  el  primero  de 32 a 60 meses, el segundo de 60 a 88 meses, el  tercero de 88 a 116 meses y el cuarto de 116 a 144 meses.   

         Entonces,  atendiendo  el  criterio  del  Tribunal,  que  fijó  la  sanción  privativa  de  la  libertad respecto del delito base en el mínimo del  primer   cuarto,   la   pena   que   corresponde   al   delito  de  estafa  (art. 246, inc. 1º, C.P.) es de  32  meses de prisión, que aumentada por las restantes  conductas        concurrentes       –27       estafas       y      28  falsedades–   en   la  proporción  que  se  determinó  en  el  fallo  de  segundo  nivel, esto es, en  56.25%5,  que  equivale  a 18 meses, da una pena definitiva de 50 meses de  prisión  que corresponde purgar al sentenciado acusado Conrado de Jesús Gómez  Fuller,  término al que queda sujeta la accesoria de  inhabilitación   para   el   ejercicio   de  derechos  y  funciones  públicas;  salvaguardándose  de  esa  manera  el  principio  de  legalidad.   

         De la sanción pecuniaria   

         

         El  juez  colegiado,  al momento de individualizar la pena prevista  para     el     delito     base     –estafa       agravada–,  aplicó el sistema de cuartos solo en relación con la prisión,  pero  no  hizo  lo  propio  en  punto  de la multa, que también contempla dicha  conducta,  desconociendo  lo normado en el artículo 61 del Estatuto Punitivo y,  en su lugar, la fijó arbitrariamente en 983.5 SMLMV.   

         Sin  embargo,  tal yerro no afecta las garantías fundamentales del  condenado,  por  cuanto  la  sanción  pecuniaria  que  terminó  imponiendo  es  ampliamente inferior a la que legalmente corresponde.   

         En  efecto,  la  pena  de  multa  para  el  delito  de estafa,   sin   la   circunstancia   de  agravación  relativa  a  la  cuantía,  que  según  quedó  visto,  no resulta  aplicable  en  el  caso concreto, tiene un marco de punibilidad de 66.66 a 1.500  SMLMV,  que dividido en cuartos arroja: el primero de 66.66 a 424.99; el segundo  de  424.99  a 783.33; el tercero de 783.33 a 1.141.66; y el cuarto de 1.141.66 a  1.500  de  tales unidades, de donde se sigue que atendiendo al criterio aplicado  por  el  Tribunal  en la imposición de la pena de prisión, en punto de la cual  fijó  la mínima del respectivo intervalo, correspondía determinar la sanción  pecuniaria  de manera ídem, esto es, en 66.66 SMLMV, a la que aplicada la regla  prevista  en  el  artículo  39,  numeral  4º,  del  Código  Penal6,  esto  es,  sumadas  las  sanciones  de  multa  por  las  restantes 27 estafas concurrentes,  puesto  que  el  ilícito  de  falsedad  en documento  privado  no  prevé una pena de tal naturaleza, da un  total  de  1.866.48 SMLMV; monto claramente superior a aquel finalmente impuesto  de 983.5 SMLMV.   

         Empero,  el  desatino  advertido  por  la Sala no es pasible de ser  corregido  en  sede  del  recurso de casación, so pena de vulnerar la garantía  que  prohíbe  reformar  en  peor  la situación jurídica del procesado, cuando  éste   es   el   único   impugnante,   como   acontece  en  el  asunto  de  la  especie.   

         Finalmente,  conviene  precisar  que  salvo  lo aquí decidido, las  demás   determinaciones  del  fallo  se  mantienen  incólumes,  incluyendo  la  negativa  a  conceder el subrogado penal, dado que a pesar de la redosificación  de  la  pena  de  prisión,  no  concurre  el  factor  objetivo  previsto en los  artículos      63      original      del     Código     Penal     –3          años–, ni en el canon 29 de la Ley 1709 de  2014  –4 años–.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  ley,   

RESUELVE  

         1.  CASAR oficiosa y parcialmente el fallo  de  segundo  grado, para en su lugar fijar al procesado Conrado de Jesús Gómez  Fuller  la  pena  principal  de  prisión en cincuenta (50) meses y por el mismo  término  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y  funciones públicas.   

         2.  PRECISAR  que en lo demás el fallo se  mantiene incólume.   

         Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

         Cópiese,  notifíquese  y  cúmplase.  Devuélvase  al Tribunal de  origen.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  El  delito  de  estafa  (art.  246, inc. 1º, C.P.) establece como penas principales  las  de  32  a  144  meses  de  prisión  y  multa  de  66.66 a 1.500 SMLMV, que  aumentadas  de  una  tercera  (1/3)  parte  a  la  mitad  (1/2) por razón de la  circunstancia  de  agravación  derivada  de que el valor de lo apropiado supera  los  100  SMLMV  (art.  267,  num. 1º, ibídem), arrojan los siguientes montos:  prisión de 42.66 a 216 meses y multa de 88.88 a 2.250 SMLMV.   

2 CSJ  SP, 13 abr. 2016, rad. 43146; entre otras.   

3 Sin  información.   

4  Ídem.   

5 Dicho  valor  resulta  de  determinar  a  qué  proporción  de  los 42.66 meses que el  fallador  fijó  como  pena  de  prisión  para  el  delito base de estafa  agravada, equivalen los 24 meses  en  que se aumentó dicha sanción por razón de los demás delitos concursantes  –27   estafas   y   28  falsedades–, que da como  resultado   56.25%,   porcentaje   que   aplicado   a   32   meses,   arroja  18  meses.   

6  «En  caso  de  concurso  de  conductas  punibles  o  acumulación  de  penas, las multas correspondientes a  cada  una  de  las  infracciones  se sumarán, pero el  total  no podrá exceder del máximo fijado en este artículo para cada clase de  multa».     (Negrilla     fuera     del     texto  original)     

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