SP6219-2015(42991)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

SP6219-2015  

Radicación No.: 42.991  

Acta No.: 175  

Bogotá  D.C., veinte (20) de mayo de dos mil  quince (2015).   

VISTOS  

Agotado el trámite de que trata el artículo  195  de  la  Ley 906 de 2004, resuelve la Sala la demanda de revisión formulada  por   el   apoderado   del   condenado  OMERLY  MAYUZA  PRADA   contra   la   sentencia   dictada   por  esta  Corporación  el  9  de  junio  de  2010,  mediante  la  cual se resolvió casar  oficiosamente  el  fallo  dictado  el  27  de  agosto  de  2009, por el Tribunal  Superior    de    Cundinamarca    que   confirmó   y   modificó   (para   agravar   las   penas)  el  fallo  condenatorio  proferido  el 11 de mayo de 2009 por el Juzgado Penal Municipal de  Fusagasugá  (Cundinamarca),  para  en  su lugar, imponer al citado procesado la  pena  de  138  meses  y  18  días  de  prisión,  y  la inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  lapso igual a la pena  privativa  de  la libertad, por encontrarlo responsable del delito de extorsión  agravada en grado de tentativa.   

HECHOS  

En   la  sentencia  de  segunda  instancia  calendada  el  27  de  agosto  de 2009, el Tribunal Superior de Cundinamarca los  relató de la manera como a continuación se señala:   

Desde el 4 de abril de 2009, YESID CARRILLO  RODRÍGUEZ  empezó  a recibir llamadas telefónicas en las que se le exigía el  pago  de  $25.000.000  de  pesos,  para  no  atentar  contra  su vida y la de su  familia.  Luego  de  informar  tales  sucesos  al  grupo  GAULA  de  la Policía  Nacional,  pactó  una cita con la persona que le formulaba tales exigencias, en  virtud  de  la  cual,  el  16 del mismo mes y año, se desplazó hasta la vereda  Angostura  del  municipio de Pasca, en una motocicleta conducida por un policial  encubierto.  Al  llegar a tal sitio y luego de mantener contacto telefónico con  quién  había  establecido la cita, arribó un carro color rojo, marca Renault,  conducido  por  un  sujeto  que  estaba  acompañado por un niño de 2 años, el  cual,  si  bien  en  un primer momento se negó a recibir el paquete con la suma  pactada,  retornó  al sitio y lo recibió. Pocos metros después, dicho rodante  fue  interceptado  por los uniformados que identificaron al conductor como JORGE  ALBERTO  GIL ARAQUE, quien señaló haber sido obligado por la misma persona que  le  exigió al denunciante la entrega del dinero y se ofreció para contribuir a  su  localización.  De tal modo, el señor GIL ARAQUE se dirigió al sitio donde  se  hallaba  el  sujeto  que  esperaba  la referida suma, con varios uniformados  camuflados  al interior de su vehículo, los cuales luego que aquel recibiera el  paquete,  procedieron a aprehenderlo e identificarlo como OMERLY MAYUZA PRADA, a  quien  le  fue encontrado el teléfono celular desde el cual se había mantenido  contacto     con     el     denunciante.1   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En  audiencia  celebrada  el  17 de abril de  2009,  ante  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Pasca (Cundinamarca), previa  legalización  de  la  captura,  la  fiscalía  le formuló imputación a OMERLY  MAYUZA  PRADA  por  el  delito  de extorsión agravada en grado de tentativa, de  conformidad  con lo previsto en los artículos 244, 245 numeral 3º -modificados  por la Ley 890 de 2004- y 27  del  Código  Penal, en concordancia con el artículo 26 de la Ley 1121 de 2006.  Cargos  que  el imputado, debidamente asesorado por su defensor y rodeado de las  garantías    fundamentales    decidió   aceptar.2   

Por  solicitud  de la Fiscalía, el imputado  fue  afectado  con  medida de aseguramiento consistente en detención preventiva  en         establecimiento        carcelario.3   

Asignado  por  reparto  el  conocimiento del  presente  asunto  al  Juzgado  Penal  Municipal con Funciones de Conocimiento de  Fusagasugá,  el  29  de  abril  de  2009 se celebró la respectiva audiencia de  verificación  de  allanamiento  e  individualización  de  pena y sentencia, en  donde  la  Fiscalía dio lectura a la acusación fáctica y jurídica que le fue  imputada  al  procesado  y,  seguidamente, se corrió el traslado previsto en el  artículo   447   de   la   Ley   906   de   2004.4   

Posteriormente,  el  11  de mayo de 2009, se  profirió  la  sentencia,  mediante  la cual OMERLY MAYUZA PRADA fue condenado a  las  penas  principales  de  22 meses de prisión y multa de 2 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes,  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el mismo lapso de la sanción  intramural,  como  autor responsable del delito de extorsión simple en grado de  tentativa.  En  el  mismo  proveído  se  le  negó  al inculpado la suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria, dada la no  concurrencia  de  los requisitos tanto objetivo, como  subjetivo, previstos  en  los  artículos  38  y  63  del  Código  Penal, para el otorgamiento de los  aludidos                 sustitutos.5   

Apelada  esta determinación por parte de la  fiscalía,  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  en  providencia del 27 de  agosto  de 2009, declaró que la conducta del procesado se adecuó al tipo penal  de  extorsión agravada en grado de tentativa, por lo que incrementó la condena  a  163  meses  de  prisión,  multa  de 2000 salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo  término  de  la  pena  privativa  de  la  libertad.6   

Interpuesto   recurso   extraordinario  de  casación,  el  10  de  febrero de 2010, esta Corporación inadmitió la demanda  presentada  por  el  mandatario  judicial  de  OMERLY  MAYUZA  PRADA7,   empero,  mediante  proveído  de  9  de junio siguiente, resolvió casar oficiosamente la  sentencia  dictada  por  el Tribunal Superior de Cundinamarca, para en su lugar,  imponer  al  citado condenado, la pena de 138 meses y 18 días de prisión, y la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo    lapso    de   la   sanción   intramural.8   

En  firme tal determinación, el abogado del  ajusticiado  MAYUZA  PRADA, presentó demanda de revisión, misma que acompañó  del            respectivo           poder,9 de las sentencias de primera y  segunda instancias, y del fallo de casación.   

  LA    DEMANDA   DE  REVISIÓN   

Luego  de  hacer  un  breve  recuento de los  hechos  y  la  actuación  procesal,  el  defensor público del condenado OMERLY  MAYUZA  PRADA,  demanda la sentencia condenatoria dictada por esta Corporación,  al   amparo  de  la  causal  séptima  del  artículo 192 de la Ley 906 de 2004, que permite acudir a la vía  de   revisión   «cuando  mediante  pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya  cambiado  favorablemente  el  criterio jurídico que  sirvió   para  sustentar  la  sentencia  condenatoria,  tanto  respecto  de  la  responsabilidad como de la punibilidad».   

En  un  capítulo  que denomina «desarrollo  de  la causal por incremento punitivo contenido en la  ley  890 de 2004», informa que tanto en las decisiones  de  instancia, como en el fallo de casación se atendió tal aumento, pero dicha  posición  fue  modificada  por  la  Sala  de  Casación  Penal  a  partir de la  decisión  CSJ  SP,  27  de  febrero  de 2013, Rad. 33.254, que cita también de  manera  detallada,  justificando,  entonces,  la  variación jurisprudencial que  favorece significativamente los intereses de su prohijado.   

Por  lo anterior, solicita a la Corte que se  declare   fundada   la   causal   invocada   y  se  otorgue  la  correspondiente  redosificación,  inaplicando  el  incremento punitivo de que trata el artículo  14     de     la     Ley     890     de     2004.10   

ACTUACIÓN SURTIDA EN LA CORTE  

Mediante  auto  del 26 de febrero de 2014 se  admitió   la   demanda   y   se   solicitó   el   expediente   que   se   pide  revisar.11   

El  15  de  septiembre siguiente, se dispuso  correr  traslado  para  que  los  intervinientes  deprecaran  los  elementos  de  convicción     que     estimaran    conducentes.12   Dentro  del  término  respectivo,  la  Procuradora Tercera Delegada para la Casación Penal se abstuvo  de             formular            alguno13  y  dada la causal invocada,  tampoco estimó necesario hacerlo la Corte.   

ALEGATOS DE LAS PARTES  

La  audiencia  pública  correspondiente  se  llevó  a  cabo  el  24  de  abril del presente año.  A ella asistieron la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal  y  el  apoderado del  demandante en revisión.   

En  la citada diligencia, los intervinientes  se   pronunciaron   al   unísono   por  la  prosperidad  de  las  pretensiones,  argumentando  para  ello  que  las prohibiciones del artículo 26 de la Ley 1121  del  2006  sólo  son admisibles, en tratándose de allanamientos o preacuerdos,  cuando  no  se  aplica  el aumento del artículo 14 de la Ley 890 del 2004, como  así  lo expuso la Corte a partir de la decisión CSJ SP, 27 de febrero de 2013,  Rad. 33.254.   

La  delegada  de  la  Fiscalía  excusó  su  asistencia  y no fue posible localizar a la víctima14.   

CONSIDERACIONES  

El  defensor de OMERLY MAYUZA PRADA, demanda  la   revisión   de   la  sentencia  dictada  por  la  Corporación,  que  casó oficiosamente la condenatoria  proferida  por  el  Tribunal  Superior de Cundinamarca que a su vez, confirmó y  modificó   (para  agravar  las  penas)  el  fallo  condenatorio  proferido  el  11  de  mayo  de 2009 por el  Juzgado Penal Municipal de Fusagasugá (Cundinamarca).   

Así,  la censura propuesta por el apoderado  judicial  de  MAYUZA PRADA se encamina a que se inaplique, en el caso particular  de  su asistido, quien itera, fue condenado por el delito de extorsión agravada  en  la  modalidad de tentativa, el incremento punitivo de que trata el artículo  14  de  la Ley 890 de 2004, con base en la postura que la Corte adoptó a partir  de la decisión CSJ SP, 27 de febrero de 2013, Rad. 33.254.   

Así,  en  la  citada providencia, dijo esta  Corporación  que en los supuestos en los cuales el procesado se allane a cargos  o  acuerde  con  la  Fiscalía,  pero  se  estuviese  ante las prohibiciones del  artículo  26  de  la  Ley  1121  del 2006, no hay lugar a aplicar el incremento  contenido en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004.   

Esa  tesis, parte de la base de que la norma  del  2006  prohíbe  conceder  cualquier  tipo de prebendas cuando, como en este  caso,  se  trate  del  delito  de  extorsión  agravada en su modalidad tentada,  razón  por  la cual es desacertado aplicar el aumento allí señalado, si de lo  que se trata es de propiciar una justicia premial.   

En  la  providencia  señalada,  a  modo  de  conclusión, la Corte afirmó:   

Por   consiguiente,   a   la  luz  de  la  argumentación  aquí  desarrollada,  fuerza  concluir  que habiendo decaído la  justificación  del  aumento  de  penas  del  art.  14 de la Ley 890 de 2004, en  relación  con  los  delitos  incluidos  en  el  art.  26 de la Ley 1121 de 2006  –   para  los  que  no  proceden   rebajas   de   pena   por   allanamiento  o  preacuerdo  –, tal incremento punitivo, además de  resultar   injusto   y   contrario  a  la  dignidad  humana,  queda  carente  de  fundamentación,  conculcándose de esta manera la garantía de proporcionalidad  de la pena…   

Así  mismo, en ejercicio de su función de  unificación  de  la  jurisprudencia,  la Sala advierte que, en lo sucesivo, una  hermenéutica  constitucional apunta a afirmar que los  aumentos  de pena previstos en el art. 14 de la Ley 890 de 2004 son inaplicables  frente   a   los   delitos   reseñados  en  el  art.  26  de  la  Ley  1121  de  2006. No sin antes advertir que tal determinación de  ninguna  manera comporta una discriminación injustificada, en relación con los  acusados  por  otros  delitos que sí admiten rebajas de pena por allanamiento y  preacuerdo,  como quiera que, en eventos de condenas precedidas del juicio oral,  la   mayor  intensidad  punitiva  no  sería  el  producto  de  una  distinción  arbitraria  en el momento de la tipificación legal, ajustada por la Corte, sino  el  resultado  de haber sido vencido el procesado en el juicio, sin haber optado  por  el  acogimiento  a  los  incentivos procesales ofrecidos por el legislador;  mientras  que,  frente  a sentencias condenatorias por aceptación de cargos, la  menor  punibilidad,  precisamente,  sería  la consecuencia de haberse acudido a  ese  margen  de negociación, actualmente inaccesible a los delitos referidos en  el  art. 26 de la Ley 1121 de 2006 (Resaltado fuera de  texto).   

La  anterior  postura  fue  reiterada por la  Corte en sentencia CSJ SP, 19 de junio de 2013, Rad. 39.719 así:   

Durante  las alegaciones orales, de consuno  la  Fiscalía y la representación del Ministerio Público, pidieron se aplicase  de  oficio,  en favor del procesado, la más reciente jurisprudencia de la Sala,  consignada en el radicado 33254 del 27 de febrero de 2013.   

La  decisión  en comento, cabe recordar, a  partir  de  la  aplicación del principio de proporcionalidad y la verificación  del  querer  del  legislador  al expedir la Ley 890 de 2004, concluyó que a los  delitos  a  los  cuales  cobija  la  prohibición  de  rebajas  o beneficios del  artículo  26  de  la  Ley  1121  de  2006,  entre  ellos la conducta punible de  extorsión,  no  les es aplicable el incremento generalizado de pena establecido  en el artículo 14 de la primera normatividad citada.   

Empero,  de  lo expuesto por la Corte hacen  los  representantes  de  la Fiscalía y la Procuraduría una equivocada lectura,  pues,  no  deriva  de  allí  que la eliminación del incremento opere general e  indiscriminada  para  esos  delitos reseñados en el artículo 26 de la Ley 1121  de    2006,   sin   que   importen   las   vicisitudes   procesales   del   caso  concreto.   

Todo  lo  contrario,  en  la jurisprudencia  objeto  de  análisis,  dentro al apartado final del tópico referido al tema en  cuestión, la Corte advirtió:…   

Claramente  el  apartado trascrito contiene  una  restricción  al concepto de inaplicación del aumento de penas establecido  en  el  artículo  14  de  la  Ley  890  de 2004, pues, precisamente para que el  principio  de  igualdad  respecto  de  personas a quienes se condena por la vía  ordinaria  en  delitos  diferentes,  no  sea  vulnerado,  establece como premisa  básica  que  el  no incremento sólo opera cuando el  procesado  se  acoge  a  los  mandamientos de justicia premial que contienen las  figuras     del     allanamiento     a    cargos    y    preacuerdos.   

Vale  decir,  en los casos en los cuales la  persona  vinculada por delitos contemplados en el artículo 26 de la Ley 1121 de  2006,  no hace manifiesta su intención de acogerse a la terminación anticipada  del  proceso,  vía  allanamiento  o  preacuerdo, y ello no se materializa en la  consecuente  definición anticipada del asunto, la pena aplicable debe consultar  también  el  incremento  dispuesto  en  el  artículo  14  de  la  Ley  890  de  2004.   

Pues, de no ocurrir así quedaría huérfana  de  soporte  la  tesis  que gobierna la jurisprudencia examinada, que tiene como  objeto  central de definición la imposibilidad de incrementar penas de Ley 890,  a quienes no acceden a la justicia premial.   

Cuando  el  asunto  discurre  por el camino  ordinario  del juicio oral, ya se hace necesario igualar a todas las personas de  conformidad  con  lo  establecido  por el artículo 14 de la tantas veces citada  Ley  890 de 2004, no sólo porque aquí en nada incide la justicia premial, sino  porque  de no hacerse así se establece una desigualdad gratuita e injustificada  a  favor  de  quienes,  precisamente,  cometen  delitos graves que el legislador  estimó necesitados de más draconiano trato.   

Por  lo  demás,  si  se  dejara de lado la  necesaria  acotación  del  criterio  establecido  por la Corte, ningún sentido  tendría   la  exhortación  que  en  la  decisión  jurisprudencial  objeto  de  examen,    se  hace  para  que  el  legislador  en  lugar  de  limitar  las  posibilidades  de  terminar los asuntos rápidamente a través de los mecanismos  de  justicia  premial,  las flexibilice a efectos de hacer funcional y eficaz el  sistema, so pena de su colapso.   

Apenas  natural surge que si la posibilidad  del  no  incremento de pena en los delitos objeto de prohibición de beneficios,  resulta  consecuencia de acceder a alguno de los institutos de justicia premial,  ello  servirá  de acicate para que así suceda y se eviten los efectos dañosos  de la congestión judicial.   

En  consecuencia, la Corte reafirma que por  inescapables  razones  de  igualdad y funcionalidad del sistema, la prohibición  del  incremento  de  penas general dispuesto en el artículo 14 de la ley 890 de  2004,  respecto  de  los delitos enlistados en el artículo 26 de la Ley 1121 de  2006,  únicamente remite a aquellos casos en los cuales la persona se allanó a  cargos  o llegó a un acuerdo con la Fiscalía y en atención a ello se terminó  anticipadamente el proceso».   

De esta manera, los lineamientos plasmados en  el  cambio  jurisprudencial  que  invoca  el demandante, se cumplen en el evento  considerado,  pues  cabe  recordar  que  en  la  diligencia  de  formulación de  imputación,  OMERLY  MAYUZA  PRADA  se  allanó  al  cargo  que  le endilgó la  fiscalía.   

Además,   al   realizar   la   labor   de  dosificación       punitiva      –tanto  los  jueces  de  instancia  como esta Colegiatura en sede de  casación-,  aplicaron  el aumento del artículo 14 de  la  Ley  890  del 2004, pero le negó la rebaja del artículo 351 de la Ley 906,  porque  así  lo  consagró  el  apartado 26 de la Ley 1121 del 200615.   

Entonces,  se  impone  declarar  fundada la  causal  contenida  en  el numeral 7º del artículo 192 de la Ley 906 de 2004 en  lo  que  a  este tópico respecta y de contera, dar cabida a la postura adoptada  por  la  Corte  a  partir  de  la  decisión CSJ SP, 27 de febrero de 2013, Rad.  33.254,   lo   cual  comporta  una  redosificación  de  la  pena  por  cumplir,  descartando  de  ella  el  aumento  del artículo 14 de la Ley 890 del 2004, con  respeto a los criterios de los jueces de instancia.   

En tratándose del caso particular, en sede  de   segunda   instancia,   el   Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  mediante  providencia  del  27  de  agosto  de  2009  confirmó  y  modificó (para   agravar   las   penas)  el  fallo  condenatorio  proferido  el 11 de mayo de 2009 por el Juzgado Penal Municipal de  Fusagasugá.  Al  respecto,  la  citada  Colegiatura  declaró  que  la conducta  desplegada  por  MAYUZA PRADA se adecuó al tipo de extorsión agravada en grado  de    tentativa    –no  extorsión  simple  como  en  principio  lo  consideró  el  a  quo-,  y  en  esa  medida incrementó la condena impuesta a 163 meses de  prisión,  interdicción de derechos y funciones públicas por igual término, y  multa    en    cuantía    de   2000   salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes.   

Empero, en sede de casación, al advertirse  un  error  en  el proceso de dosimetría punitiva realizado por el ad quem, esta  Corporación  casó  oficiosamente  la  denotada  sentencia,  para  en  su lugar  imponer  a OMERLY MAYUZA PRADA la pena de 138 meses y 18 días de prisión, y la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo lapso de la sanción intramural.   

Así,  para  lo  que  nos ocupa, la Corte  aplicó  el artículo 244 del Código Penal que, sin el agravante de la Ley 890,  señala  prisión  de  12  a  16  años  y  multa de 600 a 1200 S.M.M.L.V.   Además,   contempló  la  circunstancia  de  agravación  que  le  endilgó  la  Fiscalía,  contenida  en el numeral 3º del artículo 245, que fija la multa de  3.000  a  6.000  salarios  y  dispone  que  la  prisión se aumente hasta en una  tercera  parte,  proporción  que,  hecho  el  cálculo según el artículo 60.2  penal,  deja  los  topes  de 12 a 21,33 años (o 144 y  256 meses).   

En aplicación del dispositivo amplificador  del   tipo   de   la   tentativa,  previsto  en  el  artículo  27  del  Código  Penal16,  los  límites  quedan  de  6  a 16 años de prisión (o  72  y  192  meses)  y  1.500  a 4.500  salarios de multa.   

         Establecidos  los  extremos mínimo y máximo de movilidad entre 6 y  16  años,  que  equivalen  a  72  y 192 meses, respectivamente, se determina el  ámbito  punitivo  en  120  meses  (192-72)  y  se  divide  en  cuartos, para un  resultado  de  30  meses,  que  a  su  vez  equivalen a 2 años y 6 meses.   Entonces:   

6  años                                                        a                                             16 años   

72  meses                                                        a                                                                   192 meses   

CUARTOS  

Primero:   

30 meses            

Segundo:   

30 meses            

Tercero:   

30 meses            

Cuarto:   

30 meses  

72  meses  a  102  meses             

102  meses 1 día a  132 meses             

132  meses 1 día a  162 meses             

162  meses 1 día a  192 meses  

1.500   a  2.250  S.M.L.M.V.             

2.251   a  3.000  S.M.M.L.V.             

3.001   a  3.750  S.M.M.L.V.             

3.751   a  4.500  S.M.M.L.V.  

La Corte se ubicó en el cuarto mínimo, que  en   este  caso  va  de  6  a  8  años  y  6  meses  de  prisión  (72  a  102  meses)  y  de  1.500 a 2.250  S.M.M.L.V.  de  multa,  no  obstante,  respetando  el aumento aplicado al cuarto  mínimo  por  los  jueces  de  instancias,  consideró  que  el guarismo mínimo  «en  razón  a  la  ponderación  de  los  aspectos  contemplados  en el inciso 3 del citado artículo 6117»  debía  aumentarse  en  «cuarenta y dos (42) meses y  dieciocho  (18)  días de prisión, para un total de CIENTO TREINTA Y OCHO (138)  MESES   Y   DIECIOCHO  (18)  DÍAS  DE  PRISIÓN».18   

Trasladados esos lineamientos al ámbito que  se  impone  aplicar, se tiene que la pena mínima del primer cuarto de movilidad  debe        incrementarse        –respetando    la    misma   proporción   anterior-,   en  26  meses  y 18 días, lo cual arroja una sanción definitiva de  prisión  de  98 meses y 18 días. Ahora, en cuanto a la pena de multa, dado que  ésta  se  fijó  en  el  guarismo  mínimo del primer cuarto de movilidad, debe  establecerse  en 1.500 salarios mínimos legales mensuales vigentes para el año  200919.   

Por  lo anterior, se declararán sin valor,  parcialmente,  las  sentencias del 11 de mayo y 27 de agosto de 2009, y del 9 de  junio  de  2010,  dictadas  por  el  Juzgado  Penal Municipal de Fusagasugá, el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  y  la  Sala  de  Casación  Penal  de esta  Corporación,  exclusivamente  para  dejar  las  penas principales en 8 años, 2  meses  y  18  días  de prisión (98 meses 18 días) y multa de 1.500 S.M.M.L.V.  para  el  año  2009, sanciones que debe cumplir OMERLY  MAYUZA  PRADA,  como coautor responsable del delito de  extorsión   agravada   en   la   modalidad   de   tentativa   por  el  que  fue  condenado.   

En  el  mismo  monto que la privativa de la  libertad,  quedará  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas.   

2.   No   se  pronunciará  la Sala sobre la libertad del condenado, como quiera que, al tenor  de  lo  informado  por el Juez 4º de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  de  Neiva  (Huila),  mediante oficio No. 909 del 8 de mayo de 2015, se evidencia  que  el  «sentenciado  se  encuentra  privado de su  libertad  descontando  pena  por  cuenta de esta causa en el EPC de Neiva Huila,  desde  el  17 de abril de 2009, de manera continua e ininterrumpida; así mismo,  se  le  ha  redimido pena en un total de 1 año, 7 meses y 7 días»,  información  de  la cual no se colige  que  a  la  fecha  de  este  pronunciamiento,  MAYUZA  PRADA  haya descontado la  totalidad  de  la  pena privativa de la libertad aquí redosificada.20   

Se  ordenará,  por secretaría de la Sala,  i) oficiar al Juzgado Penal  Municipal  de  Fusagasugá,  para  que libre a las autoridades correspondientes,  las      comunicaciones     a     que     haya     lugar;     y     ii)  remitir copia de esta determinación  al  Juzgado  Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Neiva, para  lo de su cargo.    

En  mérito de lo expuesto, la SALA   DE   CASACIÓN   PENAL  DE  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  administrando  justicia  en  nombre de la República y  por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1.  DECLARAR   FUNDADA   la   causal  7ª  de  revisión  invocada  por  el  defensor de OMERLY MAYUZA  PRADA,  en  lo  que  respecta  a  la inaplicación del  incremento punitivo del artículo 14 de la Ley 890 de 2004.   

2.  DEJAR     SIN     VALOR,    PARCIALMENTE,  las  sentencias  del  11 de  mayo  y  27 de agosto de 2009, y del 9 de junio de 2010, dictadas por el Juzgado  Penal  Municipal  de Fusagasugá, el Tribunal Superior de Cundinamarca y la Sala  de  Casación  Penal  de  esta Corporación, exclusivamente para dejar las penas  principales  en  8  años,  2 meses y 18 días de prisión (98 meses 18 días) y  multa  de  1.500  S.M.M.L.V.  para  el  año  2009,  sanciones  que debe cumplir  OMERLY  MAYUZA  PRADA,  como  coautor  responsable  del  delito  de  extorsión  agravada  en  la modalidad de  tentativa  por el que fue condenado.  En el mismo monto que la privativa de  la  libertad,  quedará  la  accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de  derechos y funciones públicas.   

3.          En todo lo demás, los fallos permanecen  vigentes.   

4. Ordénese, por  secretaría  de  la  Sala, i)  oficiar  al  Juzgado  Penal  Municipal  de  Fusagasugá,  para  que  libre a las  autoridades   correspondientes,   las   comunicaciones   a  que  haya  lugar;  y  ii)  remitir  copia de esta  determinación  al  Juzgado Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  de Neiva, para lo de su cargo.    

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Impedido  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Impedida  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria     

1  Carpeta    Original.    Folios   102   – 103.   

2  Ibíd. Folios 14 -15.   

3  Ibíd. Folio 14.   

4  Ibíd. Folio 22.   

5   Ibíd.  Folios  25  – 42.   

6  Ibíd.       Folios       87       – 103.   

7  Ibíd.       Folios       231       – 245.   

8  Ibíd.       Folios       264       – 274.   

9Cuaderno Corte. Folio 7.   

10  Ibíd.        Folios       1       – 6.   

11  Ibíd.       Folios       58       – 60.   

12  Ibíd. Folio 116.   

13  Ibíd. Folio 123.   

14  Ibíd. Folio 91.   

15  Artículo 26. Exclusión      de     beneficios     y     subrogados. Cuando   se   trate   de  delitos  de  terrorismo,  financiación  de  terrorismo,  secuestro  extorsivo,  extorsión y  conexos,  no  procederán  las  rebajas  de  pena  por  sentencia  anticipada  y  confesión,  ni  se  concederán subrogados penales o mecanismos sustitutivos de  la  pena  privativa  de  la  libertad  de  condena  de  ejecución condicional o  suspensión  condicional  de  ejecución  de  la  pena,  o libertad condicional.  Tampoco  a  la  prisión domiciliaria como sustitutiva de la prisión, ni habrá  lugar  ningún  otro  beneficio  o  subrogado  legal, judicial o administrativo,  salvo   los   beneficios   por   colaboración  consagrados  en  el  Código  de  Procedimiento Penal, siempre que esta sea eficaz.   

16  El que iniciare la ejecución de una conducta punible  mediante  actos idóneos e inequívocamente dirigidos a su consumación, y ésta  no   se   produjere  por  circunstancias  ajenas  a  su  voluntad,  incurrirá  en  pena  no  menor de la mitad del mínimo ni mayor de  las  tres  cuartas  partes  del máximo de la señalada para la conducta punible  consumada.   

17  Artículo         61.        Fundamentos  para  la  individualización  de la pena. (…)  Establecido  el  cuarto o cuartos  dentro  del  que  deberá  determinarse  la  pena,  el sentenciador la impondrá  ponderando  los  siguientes  aspectos: la mayor o menor gravedad de la conducta,  el  daño  real  o potencial creado, la naturaleza de las causales que agraven o  atenúen  la punibilidad, la intensidad del dolo, la preterintención o la culpa  concurrentes,  la  necesidad  de pena y la función que ella ha de cumplir en el  caso concreto.   

18  Carpeta  original. Folio 266. Sentencia de Casación.  CSJ SP, 9 de junio de 2010. Rad. 33.164.   

19  Año de ocurrencia de los hechos-   

20  Cuaderno Corte. Folio.148.     

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