AP4412-2015(46007)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

AP4412-2015  

Radicación no. 46007  

Aprobado Acta No. 271  

Bogotá, D.C., cinco (5) de agosto de dos mil  quince (2015).   

ASUNTO  

Decide  la Sala sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda de revisión presentada por el apoderado de Armando Zogbi Alzate  contra  la sentencia proferida el 22 de octubre de 2013 por la Sala de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, mediante la  cual  confirmó  la  condena  a treinta y seis (36) meses de prisión y multa de  trecientos  (300)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  emitida en  contra  del  acusado  el  15  de agosto de 2013 por el Juzgado Tercero Penal del  Circuito    de    la    misma   ciudad,   como   responsable   del   delito   de  contrabando.   

HECHOS  

Fueron  narrados  por el Tribunal Superior de  Bucaramanga, en los siguientes términos:   

“…El 18 de junio  de  2004 funcionarios de la División de Fiscalización Tributaria y Aduanera de  la  DIAN  –con apoyo de la  policía  judicial- realizaron una inspección en el establecimiento de comercio  EUROTELAS,  ubicado en la carrera 16 No 35-44 de la ciudad, donde incautaron 209  rollos  de  tela  importada, mercancía avaluada en $43.048.200 y que no reunía  los  documentos necesarios para soportar su legal introducción y permanencia en  el    país…”.    

ANTECEDENTES  

Por  los  anteriores  hechos  la  Fiscalía  General  de la Nación inició la correspondiente investigación penal en contra  de  Armando  Zogbi  Alzate  y  Alí  Ahmad Kaddoura, a quienes vinculó mediante  indagatoria,   luego   de   lo   cual,   una  vez  consideró  perfeccionada  la  instrucción,  el  20  de  noviembre de 2007 calificó el mérito probatorio del  sumario  en  contra  de  los  implicados,  con  resolución  de  acusación como  presuntos   autores   de  los  punibles  de  contrabando  y  favorecimiento  del  contrabando  respectivamente, determinación que fue confirmada por la Fiscalía  Quinta  Delegada  ante el Tribunal Superior al resolver el recurso de apelación  interpuesto por la defensora de las sindicados.   

La  etapa  procesal del juicio correspondió  adelantarla  al  Juzgado Tercero Penal del Circuito de Bucaramanga, despacho que  una  vez  agotado el trámite correspondiente, condenó a Armando Zogbi Alzate a  la  pena  principal  de  treinta  y  seis  (36)  meses  de  prisión  y multa de  trecientos  (300)  salarios mínimos legales mensuales vigentes por el delito de  contrabando,  mientras  que  a  Alí Ahmad Kaddoura le impuso doce (12) meses de  prisión  y  multa de doscientos (200)  salarios mínimos legales mensuales  vigentes     como     responsable    del    delito    de    favorecimiento    al  contrabando.   

La  defensa  interpuso recurso de apelación  contra  dicho  pronunciamiento,  que  fue  confirmado  en  su  integridad por el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga el 22 de octubre de  2013.   

    

Contra  las  decisiones  de  instancia  el  defensor presentó demanda de revisión.   

LA  ACCIÓN DE REVISIÓN  PROPUESTA   

          Invoca   el   libelista  las   causales  previstas en los          numerales              2º,             3°    y  6º  del artículo  220 de la  Ley  600 de 2000,     en     cuanto     considera    que    “…nunca      se     allegó  la prueba solicitada por la defensa del  Sr.  ARMANDO ZOGBI ALZATE, que era y sigue siendo fundamental para establecer si  en    verdad    existió    el   delito…”.   

          Sostuvo     que     “…el   hecho   y   pruebas   nuevos   que  configuran  la  causal  de  revisión  y justifican que  la  Corte  deje  sin  efecto  la  condena  impuesta  contra  el señor  ARMANDO  ZOGBI  ALZATE,  puesto  que  la  actuación   aduanera   no   respetó   el   debido   proceso,  al  ser  cuanto  menos  dolosa,  en  el  sentido  que  si detectó un  error  en  la  composición, ancho o peso de las telas  –como de hecho fue lo que  sucedió-    lo    más  conveniente  era citar al Sr. ZOGBI ALZATE para que corrigiera las declaraciones  de  importación cobrando las multas correspondientes,  pero  si eso no era posible,  entonces  debió permitirle que legalizara sus telas,  asunto  que  el  Sr.  ZOGBI  ALZATE  trato  de  hacer  cuando  tenía           sus           telas           inmovilizadas…”.   

Se refirió a los  errores  procesales  cometidos  durante la toma de muestras de las telas, que no  fueron   sometidas   a   la  cadena  de  custodia  y  además  se  extraviaron  al  momento de enviarlas al  laboratorio   de   la  DIAN,  y  señaló  que  nunca  se  practicó  una  prueba  técnica     sobre     la    mercancía    que   permitiera   establecer   si   se   cometió  o  no  delito alguno, lo cual afirma no  puede   predicarse   de   su   asistido,   sino  que  todo  se  debió a un error  cometido por la DIAN de Bucaramanga.   

Explica      que      invoca     la  estructuración  de  las  causales  previstas  en los  numerales   2º,   3°  y  6º del artículo 220 de la  Ley  600  de  2000,  porque  se  profirió condena en  contra  de  una persona inocente sin prueba alguna de  su    culpabilidad   “…con   el   único  fin  de  eludir la prescripción de  la  acción penal ante la imposibilidad del Estado de  practicar  una prueba concluyente sobre las muestras de la mercancía      en      cuestión…”,      por     la   evidencia   contundente   respecto   a   la  forma  en  que  se  practicó  la  prueba  en  que  se basa la sentencia  condenatoria  y  por  la  decisión  adoptada por la  Corte Suprema en un caso similar al presente.   

Luego  de  transcribir  sentencia  de esta  Corporación     del    24    de    noviembre  de  2010, expresó que en ese  caso   la   demandante  había  sido  condenada  con  fundamento  exclusivo  en “…el dicho de la DIAN y  el     contenido     de     la     diligencia     de     indagatoria…”,  tal  y  como  sucede  en  el  presente   caso,   donde   su   representado   fue  condenado  con  apoyo  en  la denuncia y las conjeturas deducidas del contenido de  su indagatoria.   

Solicitó  en  consecuencia,  admitir  la  demanda  de  revisión y  ordenar no ejecutar la sentencia mientras se resuelve la misma.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

         Como  ha  sido suficientemente aclarado  por  la  Sala,  la acción  de      revisión      no     constituye     una  prolongación  del  juicio,  ni  corresponde  a  un  instrumento  ordinario  que  permita  dar  cabida a particulares consideraciones  destinadas  a  cuestionar  declaraciones de justicia que han hecho tránsito   a   cosa   juzgada  y  que  adquieren    el    carácter   de   definitivas   e  inmutables.   

         Por     tal     motivo,    el    ordenamiento    jurídico   ha   establecido   una   serie   de  exigencias  específicas  e insoslayables para poder dar trámite a la acción  de revisión.   

Así, de conformidad con el inciso final del  artículo  222  de  la  Ley  600  de  2000, al escrito que contiene el libelo se  acompañará  copia  o  fotocopia  de  la decisión de única, primera y segunda  instancia  cuya  revisión  se  pretende  y constancia de su ejecutoria, sin que  pueda  la  Corte  superar  tales  presupuestos en atención a que se trata de un  ejercicio   de  naturaleza  esencialmente  rogado  que  persigue,  precisamente,  remover  la  firmeza  de  la  cosa  juzgada que se acredita con la constancia de  ejecutoria del fallo.   

En   esta   oportunidad,   la   demandante  únicamente  anexó  copia  de las sentencias de primera y de segunda instancia,  pero  no  hizo  lo propio en relación con la constancia de ejecutoria del fallo  cuestionado,  con  lo  cual incumplió el mencionado requisito, eventualidad que  impide  conocer si la sentencia del Tribunal Superior fue impugnada en casación  y,  de haberlo sido, si fue sustentado el recurso y al final resuelto con alguna  modificación a los fallos de instancia.   

Es  claro  que mientras la sentencia no haya  adquirido  firmeza la revisión es improcedente, porque la misma se torna viable  a  partir  de  que  el  proceso  ha finalizado, condición que sólo se adquiere  cuando ha alcanzado ejecutoria.   

Así   las   cosas,   frente  a  omisiones  insalvables  como  la  mencionada,  que  en  manera alguna puede suplirse con la  copia  allegada  por el demandante del edicto fijado para notificar la sentencia  de segundo grado, inexorablemente la demanda debe inadmitirse.   

Quienes acuden a esta clase de mecanismos que  consagra  la  Ley  no  pueden  bajo ningún pretexto soslayar los requisitos que  ella  precisa,  toda  vez  que  si  ello  ocurre,  como en el caso presente, las  postulaciones que hagan a la postre resultan ineficaces.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir  la demanda de revisión presentada contra la sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, que  confirmó  la condena impuesta por el Juzgado Tercero  Penal  del  Circuito  de la misma ciudad a Armando Zogbi Alzate el delito de contrabando.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

Impedido  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Impedido  

EUGENIO         FERNÁNDEZ CARLIER   

         

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

Impedido  

PATRICIA    SALAZAR    CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia   Yolanda  Nova  García   

Secretaria  

    

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