SP4317-2015(45475)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Magistrada ponente  

SP4317-2015  

Radicación n° 45475  

(Aprobado  Acta No.  134)   

Bogotá D.C., dieciséis (16) de abril de dos  mil quince (2015).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  HÚBER  DISNEY  LEÓN  ULEJELO  contra la  sentencia  del  14  de agosto de 2014, a través de la cual el Tribunal Superior  de  Yopal  confirmó  la  proferida el 17 de junio anterior por el Juzgado Penal  del  Circuito  Especializado  de  la misma sede, que condenó al procesado a las  penas  principales  de  255  meses de prisión y 2.001 salarios mínimos legales  mensuales  de  multa,  así  como  a  la  accesoria  de  inhabilitación para el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el mismo lapso determinado para  la  privativa  de  la libertad, como coautor responsable del delito de secuestro  extorsivo.   

HECHOS  

Aparecen resumidos en la sentencia de segunda  instancia de la siguiente manera:   

“Faunaer Asdrúbal Curcho Medina presentó  denuncia  el  día  20  de  noviembre  de  2006.  Relata  que el 15 de noviembre  anterior,  en horas de la tarde, tres sujetos desconocidos asaltaron su finca de  nombre  palmarito,  en  la  vereda  Brito Alto del municipio de Paz de Ariporo y  procedieron  a  someter  y  reducir a su esposa Sandra Milena y a su hijo de tan  sólo  dos  años  José  Felipe,  mientras se apoderaron de las cosas de valor,  como  joyas,  dinero  y  otros  elementos. Cuando llegó al lugar el denunciante  Faunaer  Asdrúbal Curcho Medina lo obligaron a que tenía que conseguir la suma  de  tres  millones  de pesos. Para buscar el dinero debió dirigirse a la ciudad  de  Paz  de  Ariporo  mientras  su  familia  era  retenida  y  sometida  por los  delincuentes  bajo la amenaza de causarles daño. Horas después pudo obtener la  suma  de  dos  millones,  la  que  fue aceptada por los delincuentes, quienes se  retiraron del lugar”.   

          Es  de  anotar  que  como  uno  de  los  autores  de estos hechos se  señaló a HÚBER DISNEY LEÓN ULEJELO.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Iniciada la instrucción penal respectiva,  se   vinculó   mediante   declaratoria   de   persona  ausente  a  HÚBER  DISNEY  LEÓN  ULEJELO, a quien se  le  resolvió  la  situación jurídica el 6 de septiembre de 2010 con medida de  aseguramiento  de detención preventiva por los delitos de secuestro extorsivo y  hurto calificado y agravado.   

2.  Clausurada  la  instrucción,  mediante  interlocutorio  del  6  de  mayo  de  2011  el  fiscal investigador calificó el  mérito  del  sumario, profiriendo resolución de acusación contra LEÓN   ULEJELO   por   los   precitados  punibles.   

3.  La  fase  del  juicio estuvo a cargo del  Juzgado  Penal  del Circuito Especializado de Yopal, despacho judicial que en su  momento  realizó las audiencias preparatoria y pública de juzgamiento, tras lo  cual  puso  fin  a  la instancia con la sentencia del 17 de junio de 2014, en la  cual  condenó  al  procesado  por el delito de secuestro extorsivo, en tanto lo  absolvió respecto del punible de hurto calificado y agravado.   

4.  Por  apelación  interpuesta  por  la  defensa,  el  Tribunal  Superior  de la citada ciudad impartió confirmación al  fallo  condenatorio  de  primer  grado  en  decisión  del 14 de agosto de 2014.   

5.  Atendido  el  sentido de la decisión de  segunda  instancia,  el  mismo sujeto procesal acudió al recurso extraordinario  de casación, presentando en tiempo el respectivo libelo.   

LA  DEMANDA   

          El  impugnante  formula cuatro cargos contra la sentencia de segunda  instancia,  todos al amparo de la causal primera, cuerpo segundo de casación de  la  Ley  906  de  2004,  esto  es,  violación  indirecta  de la ley sustancial.   

          En    el    primer   cargo   acusa  al  Tribunal de incurrir en errores de hecho constitutivos de  falso juicio de identidad.   

          Sustenta   el   reproche   señalando  que  los  testigos  de  cargo  Faunaer  Asdrúbal Curcho Medina, Sandra Milena Olmos  García   y  Gilma  Medina  identificaron a un sujeto distinto al aquí procesado,  pues  todos  suministran  características diferentes a las reales y entre ellos  se contradicen.   

          Así,  tras  transcribir  la descripción ofrecida por el primero de  los  aludidos, el actor destaca cómo, según las características morfológicas  reseñadas  al  momento  de  la  captura  y su anamnesis practicada por Medicina  Legal,  el  acusado  no  presenta  cicatriz  debajo  de  sus ojos, ni tampoco el  mechón  de  que  hablan  los  testigos  Sandra Milena  Olmos     y     Gilma  Medina.  A  este  respecto,  estima que el juzgador no  puede  convertirse  en perito ni concluir, con base en una fotografía en blanco  negro,  que la señal en el área del cabello de ÚBER  DISNEY  LEÓN  sea  un mechón de color blanco, cuando  bien pudo ser un defecto de la cámara fotográfica.   

          Resalta  el  impugnante, además, cómo en las diversas fotografías  allegadas  a  la  actuación se aprecian disímiles características, y así por  ejemplo  en  una de ellas su cuello se nota más alargado, mientras que respecto  de  otra el médico forense no refiere huellas que determinen presencia de acné  en  su  rostro. Considera, en definitiva, que las características morfológicas  se  desconocen en este proceso, lo cual ocurre porque no hubo una investigación  integral, conforme lo reconoció el Tribunal.   

          En    el   segundo   cargo   aduce    la   presencia   de   errores   de   derecho   “por  falsos juicios de existencia, por omisión y suposición”  en  la apreciación de los testimonios de Faunaer  Asdrúbal  Curcho  Medina,  Sandra  Milena  Olmos  García  y  Gilma Medina.   

          Al   respecto,   considera  que  el  Tribunal  con  base  en  dichas  declaraciones   crea   raciocinios  y  deducciones  falsas.  Así,  añade,  esa  corporación  concluye  que éstos conocieron físicamente y de modo completo al  autor  del  hecho,  razón  por la cual lo reconocieron en la fotografía. Ello,  para  el  impugnante,  no  es cierto, pues los mismos testigos hablan de más de  tres personas que participaron en el delito.   

          Tampoco   le   parece  correcta  la  apreciación  del  ad    quem,  según  la  cual  es  razonable  que el procesado seis  años  después,  cuando se practicó la diligencia de reconocimiento en fila de  personas,  haya  cambiado  su aspecto físico. Tal conclusión, en su sentir, no  encuentra  respaldo  en  prueba médica alguna y es contraria a las reglas de la  sana crítica y de la experiencia.   

Sobre  el particular, estima que el Tribunal  crea  dudas  desde  cuando reconoce que la investigación está incompleta y por  eso  dice  no  comprender  por  qué el testigo Curcho  Medina  no fue interrogado en forma exhaustiva a fin de  establecer  la  causa  del  cambio.  Es  tal  la distorsión del sentenciador de  segundo  grado,  añade  el  libelista,  que  abre  la  posibilidad  de  que  el  declarante hubiese sido amenazado, hecho no probado en el proceso.   

En  el tercer cargo  denuncia     la     presencia    de    “errores  de  hechos  (sic) generados     por     falso     juicio     de     existencia    por  omisión”.   

Al sustentar el reproche atribuye al Tribunal  incurrir  en  “error de derecho por falso juicio de  existencia  por  omisión”  frente  al testimonio de  Pedro     Tulio    Abril    Gutiérrez.  Según  el  actor,  el mérito de esa prueba y de la declaración  del  propio  acusado  estriba  en  que  con  ellas se demuestra que LEÓN  ULEJELO  se  encontraba  en  sitio  diferente  a aquel donde ocurrieron los hechos. No entiende entonces por qué el  ad   quem   las  desechó  considerando      únicamente      las     diligencias     de     reconocimiento  fotográfico.   

En  su  criterio,  el  sentenciador también  incurrió  en  “error de derecho por falso juicio de  existencia  por  omisión” respecto del testimonio de  Faunaer    Asdrúbal    Curcho   Medina,  “acompañado  del  reconocimiento en  fila   de   personas”.  En  este  último,  añade,  practicado  con  el  lleno  de  los  requisitos  legales,  el  antes  mencionado  desmintió  la  escasa  información  existente  hasta ese momento en el proceso  para  afirmar  que  el  procesado  no  estuvo en su finca el día de los hechos.  Considera    que    el    ad    quem   minimizó   el   mérito   probatorio   de   esas  afirmaciones  con  conjeturas, suposiciones y cotejos no probados.   

En  el cuarto cargo  predica la existencia de un error de derecho por falso  juicio de legalidad.   

Al  respecto,  reprocha  al  sentenciador no  tener  en  cuenta que la diligencia de reconocimiento fotográfico realizada por  el   testigo   Faunaer   Asdrúbal   Curcho   Medina  se practicó con violación al debido proceso, pues el  hoy  condenado  no  estuvo asistido por defensor, tal como lo exige el artículo  304 de la Ley 600 de 2000.   

Precisa  el  demandante  que  aun  cuando el  Tribunal  aceptó la carencia de valor de dicho reconocimiento, de todas maneras  lo  asoció  con  la  versión  del  testigo del 20 de marzo de 2007 y con otros  medios   probatorios   para   suponer   que  la  descripción  suministrada  por  Curcho  Medina corresponde a  la del procesado.   

En capítulo final que denomina “conclusiones”  el  actor  insiste en  que  el  ad quem distorsionó  los  medios  probatorios  y  a  través  de  suposiciones  otorgó  valor  a las  disímiles  versiones que refieren sobre la morfología del procesado, cuando en  el  plenario  no se tiene siquiera conocimiento cuál es realmente la fisonomía  del   aludido,   en   cuanto   en   momento   alguno   se  practicó  cotejo  al  respecto.   

De  esa  manera, solicita casar la sentencia  impugnada  para,  en  su  lugar,  absolver  al  acusado  del delito de secuestro  extorsivo.    

         

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

          De  conformidad  con  lo establecido en el artículo 213 del Código  de  Procedimiento Penal de 2000, bajo cuyo imperio se ritúa el presente asunto,  corresponde  a  la  Corte  calificar  la demanda de casación para determinar si  reúne  o  no  los  requisitos  contemplados en la ley. Uno de esos presupuestos  está  establecido en el numeral 3º del artículo 212 ibídem, conforme al cual  en  el  libelo  se  debe  enunciar la causal y formular el cargo con indicación  clara  y  precisa  de  sus  fundamentos y de las normas que el demandante estime  infringidas.   

          El  cumplimiento  de  dicho  presupuesto, de acuerdo con el criterio  reiterado  de  la  Sala,  impone al actor la carga de efectuar una labor de  fundamentación  lógica  y  coherente,  en  tal forma que los cargos formulados  correspondan  a la causal invocada y se orienten a demostrar que el sentenciador  incurrió   en   vicios   in  procedendo  o in iudicando,  con  sujeción  al  motivo  de casación seleccionado, para lo cual, además, se  hace   necesaria  la  satisfacción  de  las  pautas  de  sustentación  que  la  jurisprudencia  de  la  Corte  tiene establecidas frente a la estructuración de  cada  uno  de  los  yerros  demandables  por la vía extraordinaria en mención.   

          Además,  en  la  postulación  de  las  censuras  al  actor  le  es  imperioso  respetar  el  principio de corrección material, conforme al cual las  razones,  fundamentos  y  contenido del ataque deben corresponder en un todo con  la realidad procesal (Cfr. CSJ AP, 2 may de 2012, Rad. 26846).   

En el caso objeto de examen, advierte la Sala  que  el  demandante  no  cumple  dichos  requisitos  de  fundamentación  de  la  demanda.   

          En  efecto, en el primer cargo denuncia  la  existencia  de  errores  de  hecho derivados de falsos  juicios de identidad.   

Como  lo tiene dicho la jurisprudencia de la  Sala,  el  referido  yerro  se  estructura  cuando  el  fallador, al apreciar la  prueba,  distorsiona  su  contenido  fáctico  para hacerle decir lo que ella no  expresa, en cuanto la cercena, adiciona o translitera.   

Su adecuada sustentación le exige al censor  identificar  el medio sobre el cual recayó el dislate, realizar un cotejo entre  su  contenido  y aquel que le atribuye el fallador, precisando los apartes donde  se   presenta   la   distorsión   y   luego   acreditar  la  trascendencia  del  yerro.   

El  actor,  empero, no satisface la referida  carga  de  fundamentación,  pues  aun  cuando menciona los elementos de prueba,  omite  efectuar  el respectivo ejercicio de comparación, indicando el contenido  de  las declaraciones y el atribuido por el Tribunal a las mismas, para a partir  de allí poner de manifiesto los fragmentos objeto de distorsión.   

Contrariamente,  se  dedica  a  censurar  el  alcance   probatorio   asignado   por  el  juzgador  a  las  pruebas,  mostrando  inconformidad   con   la  decisión  de  otorgar  credibilidad  a  los  testigos  Faunaer  Asdrúbal Curcho Medina, Sandra Milena Olmos  García     y    Gilma  Medina,  a  pesar  de  que,  en  su  sentir,  ofrecen  características  disímiles del procesado. De esa manera, pretende se desestime  el  criterio  apreciativo  del sentenciador y, en su defecto, se admita el suyo,  con  lo  cual  olvida que ese tipo de controversias no resultan válidas en sede  de  casación, dada la doble presunción de acierto y legalidad con que arriba a  esta Corporación el fallo impugnado.    

          Más   aún,  termina  aduciendo  la  falta  de  una  investigación  integral,  deslizando  así  el  discurso hacia un motivo casacional distinto al  invocado,  esto  es,  el  atinente  a  la  nulidad,  con  lo  cual  no hace sino  desatender  el  principio  de autonomía que rige en esta sede extraordinaria, a  cuyo  tenor  el  sustento  del  ataque se debe corresponder con su enunciación.  Postulación  que,  en  todo  caso,  apenas  mencionó,  pues  en momento alguno  precisó  las  pruebas  dejadas  de  practicar  ni mucho menos la incidencia que  ellas hubieran podido tener en el sentido de la decisión.   

         

          En    el   segundo   cargo   acusa  al  Tribunal  de  incurrir en errores de derecho “por  falsos juicios de existencia, por omisión y suposición”  en  la apreciación de los testimonios de Faunaer  Asdrúbal  Curcho  Medina,  Sandra  Milena  Olmos  García  y  Gilma Medina.   

          Empero,   desde   la   misma   enunciación  de  la  censura  genera  perplejidad,  pues  cataloga  el  falso  juicio  de  existencia como un error de  derecho,  cuando  en  realidad  se  trata  de  un  error de hecho. Como lo tiene  decantando  la  jurisprudencia  de  esta  Corporación,  los  errores de derecho  están  constituidos  por  el  falso  juicio  de  legalidad y el falso juicio de  convicción,  mientras los errores de hecho por el falso juicio de identidad, el  falso juicio de existencia y el falso raciocinio.   

          De  todas  maneras, así se hiciera abstracción al desacierto antes  referido  y  se  entendiera entonces que la intención del actor es denunciar un  falso  juicio  de  existencia,  la sustentación del reproche tampoco se hace en  forma adecuada.   

          Como  lo tiene dicho la Sala, el aludido error de hecho se configura  cuando  el  sentenciador,  al  apreciar  el  conjunto  probatorio, omite valorar  algún   medio   de   convicción   obrante   en   el   proceso  o  supone  otro  inexistente.   

          Para  su  demostración  al  libelista le corresponde señalar si el  yerro   se   presentó  por  haberse  omitido  la  apreciación  de  una  prueba  (existencia  por omisión) o  porque  el  sentenciador  inventó  una  que no obra en el proceso (existencia  por  invención),  precisando  cuál  es  el  contenido de la prueba omitida o cuál el mérito asignado por el  juzgador  al  medio  supuesto  y, en ambos casos, indicando la trascendencia del  error.   

          El  demandante aduce que el yerro se cometió por vía de omisión y  suposición.  No  obstante,  no  emprende  la  demostración  de ninguna de esas  modalidades  del falso juicio de existencia, sino que, una vez más, se dedica a  controvertir  las  conclusiones  probatorias  del  ad  quem,   criticándolo   por   crear   raciocinios   y  deducciones  falsas  con  base  en  las declaraciones cuya apreciación indebida  denuncia.   

         De  esa  manera,  termina  nuevamente  desconociendo el principio de  autonomía,  al  atribuir  al  sentenciador  quebrantar los criterios de la sana  crítica  y  las  reglas  de la experiencia, desviando la postulación hacia los  terrenos  del  falso raciocinio, el cual tampoco desarrolla, pues no precisa los  criterios   de   dicha   naturaleza   exactamente   desatendidos  en  el  fallo.   

         En  igual  incorrección  incurre  cuando  en el mismo cargo resulta  acusando  al  Tribunal de distorsionar la prueba, ataque que, por si fuera poco,  deja en la mera enunciación.   

         En    el    tercer   cargo   predica  la  presencia de errores de hecho derivados de falso juicio  de existencia.   

         El  reproche  empieza a acusar falta de claridad cuando el actor, al  sustentarlo,  ya  no  habla  de  error  de  hecho  sino  de  error  de  derecho,  incurriendo  en  el mismo desacierto destacado en presencia, es decir, catalogar  el falso juicio de existencia como error de derecho.   

         Aparte  de  lo  anterior,  es necesario señalar que la postulación  casacional  no se corresponde con los fundamentos del fallo. En ese sentido, por  tanto,  el  libelista  desatiendo  el  principio  de  corrección material. Ello  porque  el  testimonio  de  Faunaer  Asdrúbal Curcho  Medina  y  la  diligencia de reconocimiento en fila de  personas  practicada  durante  el desarrollo de esa declaración se valoraron en  forma  expresa en los fallos, conforme se evidencia en el siguiente aparte de la  sentencia del Tribunal:   

“Es decir, Curcho Medina desmiente en el  último   reconocimiento   presencial   que   León   Ulejelo  sea  uno  de  los  asaltantes…”1   

        “…   

“¿Por   qué   razón  Curcho  Medina  desconoce  a  León  Ulejelo en fila de personas 6 años después de los hechos?  Dudosa   la   respuesta,   es   plausible   es  (sic)  que  haya  sentido  temor.  Pero  pueden  ser  otros  factores,      como      se      destaca      al      comienzo      de     estas  consideraciones…”2.   

         Como  se  observa, no es que el sentenciador haya dejado de apreciar  dicho  testimonio  junto  al  reconocimiento en fila de personas. Lo hizo, sólo  que  no le otorgó mérito probatorio cuando se abstuvo de señalar al procesado  como uno de los autores del punible.   

Ahora   bien,  como  lo  tiene  dicho  la  jurisprudencia  de  la Corte, no se incurre en falso juicio de existencia cuando  a  pesar  de  no  mencionarse expresamente una o varias pruebas, el sentenciador  asume  el  análisis  del contenido de las mismas, dándoles el mérito suasorio  que            estima           pertinente3.   

En  ese  sentido, encuentra la Sala que aun  cuando   los   juzgadores   no   hicieron  mención  expresa  al  testimonio  de  Pedro     Tulio    Abril    Gutiérrez,  sí  ponderaron  el  aspecto  cuya no apreciación se aduce en la  demanda,  al  desestimar  la  excusa  del  procesado orientada a sostener que no  estuvo  presente  en  el  lugar  de  los hechos el día en que ellos ocurrieron.   

         En  el  cuarto  y  último  cargo  el demandante  atribuye  al  Tribunal  incurrir  en  error  de  derecho  por  falso  juicio  de  legalidad,   al   no  tener  en  cuenta  que  la  diligencia  de  reconocimiento  fotográfico   realizada   por   el  testigo  Faunaer  Asdrúbal  Curcho Medina se practicó con violación al  debido proceso.   

Si,   conforme   lo  tiene  precisado  la  jurisprudencia  de la Sala, el mencionado error de derecho se presenta cuando el  fallador  asigna  validez a un medio de prueba, a pesar de que en su producción  y  aducción  se  desconocen las reglas establecidas en la ley para el efecto, y  también  cuando  el  juzgador  deja de apreciar algún elemento de convicción,  por  considerar  erróneamente que en su recaudo se desatendieron dichas reglas,  es  evidente  que  el  yerro  denunciado  carece  de  fundamento  por  cuanto el  ad   quem   expresamente  excluyó  la referida prueba al considerar que la misma no se practicó conforme  a las reglas legales.   

         Si  bien el demandante reconoce la anterior circunstancia, aduce que  el  Tribunal,  de todos modos, fundamentó la sentencia con dicho reconocimiento  fotográfico,  en  cuanto lo asoció con la versión del testigo del 20 de marzo  de  2007  y  con  otros  medios  probatorios  para  suponer  que la descripción  suministrada    por   Curcho   Medina   corresponde a la del procesado.   

         Sin  embargo, con dicha argumentación el impugnante desatiende, una  vez  más,  el  principio  de  corrección material, pues el fallo, en realidad,  fundamentó  la responsabilidad de HÚBER DISNEY LEÓN  ULEJELO   a  partir  del  reconocimiento  fotográfico  realizado   por   Sandra   Milena  Olmos  y  de los testimonios rendidos por Gilma  Medina   y  Miguel  Ángel  Gualdrón.   

         

Atendidas,   por   tanto,  las  falencias  advertidas  en  los  cuatro  cargos  formulados,  la Sala inadmitirá la demanda  objeto de examen.   

         Casación oficiosa:   

         Advierte  la Corte que el juez de primera instancia, en decisión no  reformada  por  el  Tribunal, vulneró el principio de legalidad al dosificar la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas,  pues  la  impuso  al  procesado por el mismo término fijado para la  pena  principal  de  prisión, esto es, doscientos cincuenta y cinco (255) meses  o,  lo que es lo mismo, veintiún (21) años y tres (3) meses, cuando el límite  máximo  de  esa  accesoria,  de acuerdo con lo establecido en el inciso primero  del  artículo  51  del  Código  Penal de 2000, en cuya vigencia ocurrieron los  hechos, es de veinte (20) años.   

         La   Sala   corregirá  de  inmediato  el  quebranto  advertido,  en  aplicación  del  criterio  adoptado  en  providencia  del  12  de septiembre de  20074,  cuando se cambió la jurisprudencia según la cual, al advertirse  la  vulneración  de  garantías  fundamentales,  debía  surtirse, previamente,  traslado  al Ministerio Público para que emitiera concepto sobre el particular,  trámite  éste  que se consideró inconsecuente frente al deber funcional de la  Corte  de  reparar  los  agravios  causados a los derechos superiores tan pronto  avizore su presencia.   

         Por  tanto,  a  efectos  de  restablecer  la  garantía  fundamental  vulnerada,  la  Corte  casará  parcialmente  y  de manera oficiosa la sentencia  impugnada,  para fijar en veinte (20) años la pena accesoria de inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas.   

           

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.-  INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor  de HÚBER DISNEY LEÓN  ULEJELO.   

2.-   CASAR  oficiosa  y  parcialmente la sentencia, para fijar en  veinte    (20)  años  la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas    allí    impuesta    a    LEÓN ULEJELO.   

3.-   DECLARAR  que  los restantes  ordenamientos de la sentencia impugnada se mantienen incólumes.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Página 6 del fallo de segunda instancia.   

2  Página 11 ídem.   

3 Cfr.  Sentencias  del   3 y 24 de octubre de 2002, radicaciones 15927 y 15298. En  el  mismo  sentido  auto  del  30  de  mayo  de  2007,  radicación 27174,   sentencia  del 1º de noviembre de 2007, radicación 25236 y sentencia del 21 de  julio de 2009, radicación 32099.   

4 Corte  Suprema  de  Justicia.  Sala  Penal.  Providencia  del 12 de septiembre de 2007,  radicación 26967.     

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