SP2934-2016(47103)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado  Ponente   

SP2934-2016  

Radicación     n°     47103   

(Aprobado Acta No.  071)   

         Bogotá, D.C.,  marzo    nueve   (09)   de   dos   mil   dieciséis  (2016).   

V   I   S   T   O  S   

Procede  la  Sala  a resolver el recurso de  casación  interpuesto  por  el  defensor  del  procesado José Ovidio Contreras  Pineda  contra  la sentencia emitida el 10 de septiembre de 2015 por el Tribunal  Superior  de  Cúcuta, confirmatoria de la proferida por el Juzgado Cuarto Penal  Municipal  con  Funciones  de  Conocimiento  de la misma ciudad, que lo condenó  como   autor   del   delito  de  lesiones  personales  culposas.   

HECHOS  

                  

1.   Fueron  declarados   por   el   sentenciador   de   segundo   grado   de   la  siguiente  manera:   

El  2  de  julio  de  2011, siendo las 5:30  [p.m.],  aproximadamente, en la avenida sexta con calle 20, barrio Ospina Pérez  de  esta  ciudad  [Cúcuta],  ocurrió  un  accidente  de  tránsito,  viéndose  involucrados  una  motocicleta que iba por la avenida y un vehículo que iba por  la  calle, identificados con [las] placas ADX-293 y SIP-675, respectivamente. La  motocicleta  era  conducida por Raúl Ospina Porras y el carro era conducido por  José  Ovidio  Contreras  Pineda. El accidente ocasionó lesiones personales [al  primero  de  los  mencionados],  con  una  incapacidad  definitiva de 70 días y  secuelas  de  deformidad  física  que afecta el cuerpo de carácter permanente,  debido  a  cicatrices  descritas  en  el  dictamen, y perturbación funcional de  miembro inferior izquierdo de carácter permanente (…).    

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Por los hechos  antes  relacionados,  el  16  de  agosto  de 2012, ante el Juzgado Primero Penal  Municipal  con  Funciones  de  Control  de  Garantías  de Cúcuta, la Fiscalía  formuló  imputación  a  José Ovidio Contreras Pineda como autor del delito de  lesiones      personales     culposas,  previsto  en  los  artículos 111, 112, inc. 2º, 113, inc. 2º,  114, inc. 2º, y 120 del Código Penal; quien rechazó los cargos.   

         Cabe  anotar,  que  el  imputado  no  fue  afectado  con  medida de  aseguramiento.   

         2. El 16 de octubre de 2012, el delegado  del  ente acusador radicó escrito de acusación y, el 22 de marzo de 2013, ante  el  Juzgado  Cuarto Penal Municipal con Funciones de Conocimiento de Cúcuta, se  cumplió  la  audiencia  respectiva, en la que reiteró los cargos atribuidos en  la formulación de imputación.   

         3.  Realizada la audiencia preparatoria,  donde  se  reconoció la calidad de víctima a Raúl Ospina Porras y personería  jurídica  al  abogado  que  lo  representa,  y agotado el juicio oral, el 24 de  julio  de 2015, el juez de conocimiento dictó sentencia por cuyo medio condenó  a   José  Ovidio  Contreras  Pineda  como  autor  del  delito  de  lesiones  personales culposas (arts. 114,  inc.  2º,  y 120 C.P.), en los mismos términos de la acusación, imponiéndole  como  penas  principales  9 meses y 18 días de prisión, 6.93 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  de  multa  y  la privación del derecho a conducir  vehículos  automotores  y  motocicletas  por un lapso de 16 meses, así como la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas    por    mismo    término   de   la   sanción   privativa   de   la  libertad.   

         De  igual  forma,  le  reconoció al sentenciado el subrogado de la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

4.  Apelada  la  anterior  decisión  por  el  defensor  del  procesado,  en  fallo  adiado 10 de  septiembre   de   2015,   el   Tribunal   Superior   de   Cúcuta  lo  confirmó  integralmente.    

         5. Contra esa determinación, el abogado  que  representa  los  intereses  del  condenado  José  Ovidio  Contreras Pineda  interpuso recurso de casación.   

         6.  Mediante  auto adiado 4 de diciembre  de  2015,  se  admitió  el  libelo  presentado  a nombre del acusado y, el 4 de  febrero  de  la  presente  anualidad,  se cumplió la  sustentación respectiva.    

SÍNTESIS    DEL  LIBELO   

         Con  fundamento en la «causal tercera de  casación,   prevista   en   el  artículo  207  del  Código  de  Procedimiento  Penal»,  el  demandante formula un cargo por nulidad  contra   la   sentencia   del   Tribunal,  que  se  sintetiza  de  la  siguiente  manera:   

         

         Señala  que  el  fallo  opugnado se dictó en un juicio viciado de  nulidad  por afectación del debido proceso, por cuanto al momento de proferirse  aquel,  ya  había  transcurrido  el tiempo exigido por la ley para que opere el  fenómeno  jurídico de la prescripción de la acción penal frente al delito de  lesiones      personales     culposas  por  el cual fue acusado y condenado su representado y, por ende,  «el    Estado    había    perdido   la   potestad  represora».    

         Agrega  el  censor  que  el  artículo  83  de  la Ley 599 de 2000,  establece  que  la  acción  penal prescribe en un tiempo igual al máximo de la  pena  fijada  en la ley, si fuere privativa de la libertad, pero en ningún caso  será inferior a 5 años, ni excederá de 20.   

         A  su  vez,  indica,  el  inciso  primero  del  artículo  86 de la  codificación  en  cita,  modificado por el artículo 6º de la Ley 890 de 2004,  señala  que  el  término  prescriptivo  se  interrumpe  con la formulación de  imputación,  el cual comenzará a correr de nuevo por un plazo igual a la mitad  del  señalado  en  el  artículo  83  ibídem, sin que en este evento pueda ser  inferior  a  3  años,  según  lo  establece  el artículo 292 de la Ley 906 de  2004.   

         En  esa  medida,  expresa  el  recurrente,  para  lo que importa al  presente  asunto,  entre  la  imputación  y  la  sentencia de segundo grado, la  acción  penal  prescribe  en  un lapso equivalente a la mitad del máximo de la  pena  privativa  de  la libertad fijada en la ley, sin que en ningún caso pueda  ser  inferior  a  3  años, precisando que el término de 5 años a que alude el  inciso  2º  del  artículo  86 del Código Penal, solo es relevante en procesos  adelantados    por    el    procedimiento    previsto   en   la   Ley   600   de  2000.       

         Frente  al  caso  concreto,  manifiesta  que  la Fiscalía formuló  acusación  a  su  prohijado por el delito de lesiones  personales  culposas, siendo la conducta más grave la  prevista  en el artículo 114, inciso 2º, del Estatuto Punitivo, modificada por  el  artículo  14  de  la  Ley 890 de 2004, que prevé como sanción máxima 144  meses  de  prisión,  la cual se disminuye en las tres cuartas partes de acuerdo  con  lo señalado en el artículo 120 ejusdem, dado que el delito se cometió en  la  modalidad  culposa,  lo  que  arroja  un  monto de 36 meses de prisión como  límite superior.    

         Ese  quantum,  anota  el libelista, debe a su vez disminuirse en la  mitad,  puesto  que  se produjo la interrupción del término prescriptivo, pero  aplicando  la  regla  prevista  en  el  artículo  292 de la Ley 906 de 2004, en  últimas  aquel  se  establece en 3 años, que contados desde la formulación de  imputación,  realizada  el  16 de agosto de 2012, se cumplieron el 16 de agosto  de  2015,  antes de proferirse la sentencia de segundo grado el 10 de septiembre  de 2015.   

         Por  tal razón, solicita a la Corte casar el fallo impugnado para,  en  su  lugar, «invalidar la actuación, declarar que  la  acción  [penal  por  el  delito  de  lesiones  personales  culposas]  está  prescrita    y,    en    consecuencia,    disponer    la   preclusión   de   la  investigación» a favor de su defendido.     

INTERVENCIONES    EN    LA    AUDIENCIA  PÚBLICA   

1.  Defensor  del  procesado  José  Ovidio  Contreras Pineda:   

El abogado que representa los intereses del  acusado,  reitera  que  el  cargo  formulado  contra  la  sentencia del Tribunal  Superior  de  Cúcuta  se  sustenta  en  la  «causal  número  tres»  de  casación,  con fundamento en la  cual  solicita  declarar  la  nulidad de la actuación por violación del debido  proceso,  teniendo  en  cuenta  que  entre  la  formulación  de la imputación,  realizada  el  16  de agosto de 2012, y la sentencia de segundo grado, proferida  el  10  de  septiembre  de  2015, transcurrieron 3 años y 24 días, por lo cual  cuando  se  adoptó  esta  última  decisión,  ya  había  operado el fenómeno  jurídico  de  la  prescripción  de  la  acción  penal  respecto del delito de  lesiones      personales     culposas por el cual fue acusado y condenado su representado.   

En  consecuencia,  pide a la Corte casar la  sentencia  recurrida y, en su lugar, «se modifique el  fallo de segunda instancia».   

2.    Fiscalía    General    de    la  Nación:   

El  Fiscal  Décimo  Delegado  ante  esta  Corporación,  expresa que, tal como lo señala el defensor, en este caso operó  la  causal  objetiva  de  extinción  de  la acción penal de prescripción, por  cuanto,  de  una  parte,  el  procesado fue acusado y condenado por el delito de  lesiones      personales     culposas  previsto en el artículo 144, inc., 2º, y 120 del Código Penal,  que  tiene  señalada  pena  máxima de 36 meses de prisión y, de otro lado, de  conformidad  con  los  artículos 83 y 86 ibídem, el término de prescripción,  es  decir,  el  máximo  de  la  pena  fijada  en  la  ley, se interrumpe con la  formulación  de imputación, evento en el cual comenzará a correr de nuevo por  un  lapso  igual  a  la mitad del señalado en el artículo 83 ejusdem, pero sin  que  sea inferior a 3 años, según lo normado en el artículo 292 de la Ley 906  de 2004.        

De   tal   forma  que,  agrega,  como  la  imputación  se  formuló  el  16  de  agosto de 2012, a partir de allí se debe  contabilizar  el  término  de  prescripción, que para este caso es de 3 años,  los  cuales se cumplieron el 16 de agosto de 2015, es decir, antes de proferirse  la    sentencia    de   segundo   grado   el   10   de   septiembre   de   dicha  anualidad.      

En  esa  medida,  pide  a la Corte casar la  sentencia  recurrida  con  fundamento  en el cargo propuesto en la demanda y, en  consecuencia,  declarar  la  extinción  de  la  acción penal por prescripción  respecto   del   delito   de   lesiones   personales  culposas.   

         3. Ministerio Público:   

         La  Procuradora Tercera Delegada para la Casación Penal expone que  en  el  asunto  particular la cuestión a resolver, es si el fenómeno jurídico  de  la prescripción de la acción penal se presentó frente al delito objeto de  juzgamiento.   

         Luego  de  referirse  a  las  reglas  generales sobre prescripción  contempladas  en  los  artículos  83 a 86 del Código Penal, modificados por la  Ley  890 de 2004, en concordancia con los artículos 189 y 292 de las Ley 906 de  2004,  señala  que  de  conformidad  con  tales  normas,  los  delitos con pena  privativa  de  la libertad, como el de la especie, prescriben en un tiempo igual  al  máximo  de  la pena fijada en la ley, sin que pueda ser inferior a 5 años,  ni exceder de 20.    

         Agrega  que  el  término  de prescripción para los delitos que se  juzgan  por  el  procedimiento  reglado  en  la  Ley  906 de 2004, cuando son de  ejecución  instantánea,  se  cuenta  desde  el  momento  de  su  consumación,  interrumpiéndose  por  primera  vez  cuando  se  formula imputación, momento a  partir  del  cual se inicia de nuevo el computo por un lapso igual a la mitad de  la  pena  máxima  fijada en la ley, pero en ningún caso inferior a 3 años, de  conformidad  con  el  artículo  292 de la normativa en cita, el que a su vez se  interrumpe  nuevamente por efecto de la sentencia de segundo grado, por un plazo  máximo  de  5  años,  según  lo  establece  el  artículo  189 del Código de  Procedimiento Penal.   

         De  acuerdo  con  tales  reglas,  la agente del Ministerio Público  considera  que le asiste razón al demandante, puesto que en el caso concreto el  delito         endilgado        –lesiones               personales              culposas–  tiene  prevista  en la ley una pena  máxima  de  3  años,  luego  si  la imputación se formuló el 16 de agosto de  2012,  con  lo  cual  se interrumpió el termino prescriptivo inicial de 5 años  que,  destaca,  aún  no  había  trascurrido  en  su totalidad, éste volvió a  correr  por  el  lapso  de 3 años, el cual se cumplió el 16 de agosto de 2015,  antes  de  proferirse  la  sentencia  de  segundo  grado  el 10 de septiembre de  2015.   

         Por  tanto,  concluye  que  el  cargo  propuesto  en  la demanda de  casación  está  llamado  a  prosperar  y,  por  ende, pide a la Corte declarar  extinta la acción penal.     

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         Según  el  demandante,  en  el  asunto  de la especie la sentencia  confutada  se  profirió  en  un proceso viciado de nulidad por vulneración del  debido  proceso,  en razón de que para el momento en que se emitió el fallo de  segundo  grado,  ya había operado el fenómeno jurídico de la prescripción de  la  acción  penal  respecto  del  delito  de lesiones  personales  culposas  (arts.  114,  inc.  2º,  y 120  C.P.),   por  el  que  fue  acusado  y  condenado  su  representado.     

         En  esa medida, el problema jurídico que se ofrece dilucidar es si  el  supuesto  en  que  el censor funda el vicio de garantía que da pábulo a la  nulidad   denunciada,  esto  es,  haberse  proferido  la  sentencia  de  segunda  instancia  cuando el Estado carecía de la facultad para ejercer el ius  puniendi, se verifica en este caso,  para  lo  cual  es necesario (i) determinar la normatividad sustantiva llamada a  regular  el presente asunto; (ii) examinar las reglas que gobiernan el instituto  de  la prescripción en la Ley 906 de 2004; y, (iii) abordar el estudio del caso  concreto.   

         1. En cuanto al primer aspecto, se tiene  que  José  Ovidio  Contreras  Pineda fue acusado por la Fiscalía como autor de  las  lesiones  causadas  a  la  humanidad  de  Raúl  Ospina  Porras, suceso que  aconteció  en  la ciudad de Cúcuta el 2 de julio de 2011, cuando el primero de  los  mencionados,  al  mando  de  un  vehículo  automotor,  colisionó  con  la  motocicleta  conducida  por este último, quien sufrió daños en el cuerpo y la  salud  que  le  ameritaron  incapacidad  definitiva  de  70  días y secuelas de  deformidad  física  que  afecta  el  cuerpo  de  carácter permanente, debido a  cicatrices  descritas  en  el  dictamen,  y  perturbación  funcional de miembro  inferior izquierdo de carácter permanente.   

         Con  fundamento  en tal supuesto fáctico, el ente acusador imputó  al   implicado   el  delito  de  lesiones  personales  culposas  previsto  en  los artículos 111, 112, inc.  2º,  113, inc. 2º, 114, inc. 2º, y 120 del Estatuto Punitivo, modificados por  el  artículo  14  de  la Ley 890 de 2004, cuya pena, atendiendo al principio de  unidad  punitiva  (art. 117 ídem), corresponde al resultado más grave, en este  caso,  a  la  perturbación  funcional  de  carácter  permanente que afectó un  miembro,  el  cual prevé una sanción de 9.6 a 36 meses de prisión1,  conducta  punible  por  la  que  se  le condenó en las instancias y que, por tanto, es el  referente   normativo   a  tener  en  cuenta  para  determinar  el  término  de  prescripción,  según  jurisprudencia  de  la  Sala2.   

         2. Ahora bien, en cuanto hace referencia  a  la  segunda  cuestión, cabe anotar que de conformidad con el artículo 83 de  la  Ley 599 de 2000, la figura de la prescripción tiene aplicación en la etapa  de  la  investigación si transcurre «un tiempo igual  al  máximo  de  la  pena  fijada en la ley», pero en  ningún  caso  dicho  lapso podrá ser inferior a cinco (5) años, ni superior a  veinte (20).      

         Asimismo,  el artículo 86 ibídem, modificado por el artículo 6º  de  la Ley 890 de 2004, establece que el término prescriptivo se interrumpe con  la  formulación de imputación, momento a partir del cual corre de nuevo por un  periodo  «igual  a  la  mitad  del  señalado  en el  artículo  83»  del Estatuto Punitivo, sin que pueda  ser  inferior  a cinco (5) años, aun cuando sobre este último límite el canon  292  de  la  Ley  906  de 2004, prevé de manera específica que producida dicha  interrupción el término no podrá ser inferior a tres (3) años.   

         Por  su  parte,  en  punto  de  la  figura  jurídica  en  cita, el  ordenamiento   adjetivo   que   reguló   el   presente   trámite  –Ley    906    de   2004–,  prevé  en  el  artículo  189  la  «suspensión   de   la   prescripción»,  de  acuerdo con el cual la emisión de la sentencia de segunda  instancia   suspende   nuevamente   el   término  prescriptivo  que  inició  a  contabilizarse  luego  de  formulada la imputación, interrupción que no podrá  ser  superior  a cinco (5) años, al cabo de los cuales se reiniciará el conteo  del aludido plazo.   

   

         Sobre  la inteligencia que corresponde dar a los mentados preceptos  que  reglan la prescripción en el Código de Procedimiento Penal de 2004, luego  de su estudio sistemático, la Corte dijo:    

De  conformidad  con  lo  establecido en el  artículo   83   del   Código  Penal,  como  norma  general  la  acción  penal  “prescribirá  en  un  tiempo igual al máximo de la pena fijada en la ley, si  fuere  privativa de la libertad, pero en ningún caso será inferior a cinco (5)  años, ni excederá de veinte (20)”.   

Por  su parte, el artículo 86 ibídem, que  originalmente  establecía  que  “la  prescripción  de  la  acción  penal se  interrumpe   con   la   resolución  acusatoria  o  su  equivalente  debidamente  ejecutoriada”,  fue  modificado por el artículo 6° de la Ley 890 de 2004, el  cual  consagra  que  dicha  interrupción  opera  “con  la  formulación de la  imputación”,  lo  cual  es  reiterado  en  el  artículo 292 de la Ley 906 de  2004.   

Sin embargo, la Corte debió precisar que la  modificación  en  comento  únicamente se aplicaba a los asuntos tramitados por  el  sistema procesal de la Ley 906 del 2004, y que para los casos impulsados con  el  procedimiento  regido por la Ley 600 del 2000, el artículo 86 de la Ley 599  de  2000  aplicable es el original, esto es, no lo cobija aquella modificación,  entre  otras  razones,  porque  no  es  posible  equiparar la formulación de la  imputación  de  la  nueva  legislación, con la resolución de acusación de la  sistemática anterior.   

En  este  orden  de  ideas,  producida  la  interrupción  de la prescripción en el Código de Procedimiento Penal de 2000,  esta  vuelve  a  correr  por  un  tiempo  igual  a  la mitad del señalado en el  artículo  83  del  Código  Penal,  sin  que  pueda  ser  inferior a 5 años ni  superior  a  10,  en  tanto  que,  cuando  ello sucede en el curso de un proceso  tramitado  por la Ley 906 de 2004 opera la misma regla, aunque en este evento el  término  no podrá ser inferior a 3 años, tal como lo dispone el artículo 292  citado,  lo  cual  tiene  su  razón  de  ser en la dinámica propia del sistema  acusatorio,  con  la  que  se busca materializar la efectividad del principio de  celeridad  que  lo  caracteriza  y se explica que la prescripción de la acción  penal  se  interrumpa  con  la  formulación  de  la  imputación  y  empiece  a  descontarse   de   nuevo   en   la  forma  indicada3.   

(…)  

Puede   evidenciarse,   entonces,   como  diferencia  adicional  entre  ambos sistemas, que producida la interrupción del  término  prescriptivo  a partir de la formulación de la imputación en proceso  adelantado,  desde  luego,  bajo los lineamientos de la Ley 906 de 2004, este se  suspende  de  nuevo  según  el  artículo  189  de  dicha normatividad, una vez  “proferida  la  sentencia  de  segunda  instancia”, caso en el cual vuelve a  correr el mismo por un lapso que no puede superar los 5 años.   

En  todo  caso,  debe  quedar absolutamente  claro  que  mientras  el término mínimo de prescripción en la Ley 600 de 2000  es  de  cinco  años,  en  la  Ley  906  de 2004 lo es apenas de 3 años, con la  aclaración  de que en la primera normatividad se cuentan desde la ejecutoria de  la  resolución  de  acusación, en tanto que en la segunda se computan desde la  formulación  de  la  imputación,  y  sólo en este evento, se repite, vuelve a  interrumpirse    con    el    proferimiento   de   la   sentencia   de   segunda  instancia.   

         Se   concluye  entonces,  conforme  a  las  reglas  interpretativas  trascritas  y  para  lo  que  interesa al asunto examinado, que (i) formulada la  imputación  el  término  prescriptivo  se  interrumpe  y corre de nuevo por un  tiempo  igual  a la mitad de la pena máxima fijada en la ley para el respectivo  delito,  sin  que  su  límite mínimo pueda ser inferior a tres (3) años; (ii)  dicho  lapso  se  suspende nuevamente cuando se profiere la sentencia de segundo  grado;  y, (iii) esta última interrupción no puede exceder de cinco (5) años,  al  cabo  de  los cuales se reanuda la contabilización del plazo que reste para  que opere la prescripción de la acción penal.      

         3. El caso concreto.   

         Según  se  registra  en  la actuación, en el asunto particular la  audiencia   de   formulación   de   imputación  se  cumplió  el  16  de  agosto  de  2012 ante el Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con  Funciones  de  Control de Garantías de Cúcuta,  donde  la  Fiscalía  endilgó  a  José  Ovidio  Contreras  Pineda el delito de  lesiones      personales     culposas  previsto  en  los  artículos  111, 112, inc. 2º, 113, inc. 2º,  114,  inc.  2º, y 120 del Estatuto Punitivo, modificados por el artículo 14 de  la  Ley  890  de 2004, cuya pena, atendido el resultado más grave, oscila entre  9.6 y 36 meses de prisión.   

         La  sentencia  de  primer  grado,  por  cuyo  medio  se declaró al  supranombrado   penalmente   responsable   de  la  conducta  punible  objeto  de  acusación,  se  profirió  el  24 de julio de 2015, siendo confirmada por el ad  quem    en    fallo    adiado   10   de   septiembre  siguiente,  fecha en que fue discutida y aprobada por  la         respetiva        Sala        Penal4.   

         En   esa   medida,  teniendo  en  cuenta  que  en  este  evento  la  prescripción  de  la  acción  penal  se  interrumpió  con  la formulación de  imputación,  el término prescriptivo corresponde a la mitad de la pena máxima  señalada  en  la  ley  para  el  delito  de  lesiones  personales  culposas,  valga  decir, 18 meses, que en  todo  caso no puede ser inferior a 3 años, y contabilizado dicho lapso desde el  referido  acto  de  comunicación,  surge  patente  que  el mismo se cumplió el  16  de agosto de 2015, esto  es,  antes  de  proferirse  el  fallo del Tribunal Superior de Cúcuta, pero con  posterioridad  a  la emisión de la sentencia de primer nivel, de donde se sigue  que  el  juez  colegiado no estaba facultado legalmente para dictar la decisión  en  cita  y,  por  ende,  se configura la nulidad denunciada por vulneración al  debido  proceso,  tal  como  lo  alega la defensa del  acusado  y lo sostuvieron el  Fiscal    Delegado   y  la   representante   del  Ministerio  Público  ante  esta  Corporación  al descorrer el traslado a los no  recurrentes.   

         Por  tal  motivo  el  cargo prospera y, en consecuencia, se impone,  como    lo    ha   definido   la   Sala5, decretar la  nulidad  de  lo  actuado, en este caso a partir del 16  de   agosto  de    2015,  declarar la extinción de la acción penal por razón  de  la prescripción y cesar todo procedimiento a favor del acusado José Ovidio  Contreras  Pineda por el delito de lesiones personales  culposas.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE  CASACIÓN  PENAL, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

         1.   CASAR   el   fallo  impugnado  con  fundamento  en  el  cargo  formulado  en  la  demanda  presentada  a  nombre  de  José    Ovidio    Contreras    Pineda,  en  consecuencia, decretar la nulidad de lo actuado a partir del  16 de agosto de 2015.   

         2.  DECLARAR la extinción de la acción  penal    por    prescripción    respecto    del    delito    de    lesiones  personales culposas atribuido a  José   Ovidio   Contreras  Pineda,  por  ende,  cesar  el  procedimiento  a  su  favor.   

3.  ORDENAR  que  por  conducto  del juez de  primera  instancia  se  cancele  todo  requerimiento y  pendiente  que  el  mencionado  ciudadano  tenga  por  razón  exclusiva de este  proceso penal.   

         Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

         Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Quantum  que  resulta  de  aplicar a la pena de 48 a 144 meses de prisión (art.  114,  inc.  2º, C.P.), la diminuente punitiva de las cuatro quintas (4/5) a las  tres  cuartas  (3/4) partes, en razón de la modalidad culposa (art. 120 ídem).   

2  CSJ  AP,  28 abr. 2004, rad. 22058. En igual sentido,  providencias  del  21  de enero y 27 de octubre de 2008, 20 de mayo de 2009 y 29  de  septiembre  de  2010,  radicaciones  números  22660,  30641, 31171 y 34613,  respectivamente, entre otras.   

3  «Así lo ha sostenido la Sala desde la Sentencia del  19     de     septiembre    de    2005,    Radicado    N°    24.128».   

4 Folio  14 del cuaderno del Tribunal.   

5 CSJ  SP, 5 nov. 2013, rad. 40034.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *