SP17468-2016(48193)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

SP17468-2016  

Radicación N°. 48.193  

(Aprobado acta N°.  387)   

Bogotá D.C., treinta (30) de noviembre de dos  mil dieciséis (2016).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

De  acuerdo  con  lo  advertido  en  el  auto  AP3631-2016,   que   inadmitió  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  representante   de   la   víctima   –Ferney  Ruiz Castañeda-, la Corte se pronuncia, de manera oficiosa,  frente  a  la  sentencia  dictada  el  17 de marzo de 2016 por la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Bogotá, que confirmó, con modificaciones, la proferida  el  22  de  septiembre de 2014 por el Juzgado Treinta y Siete Penal del Circuito  con  funciones  de conocimiento de la referida ciudad, en el sentido de condenar  a    Didier   Fernando   Rengifo   Medina  por  el  delito  de  homicidio  en  grado  de  tentativa,  con  la  circunstancia atenuante de la ira.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL RELEVANTE   

El  Tribunal  sintetizó  los primeros de la  manera como sigue:   

Según  los hechos por los que la Fiscalía  presentó  acusación,  a  las  4:00  de  la  mañana  del  10 de marzo de 2013,  aproximadamente   en   la   Calle   64   A   con   carrera  103  C  [de   la   ciudad  de  Bogotá],  Didier  Fernando  Rengifo  Medina  le propinó una puñalada en el cráneo a Ferney Ruiz  Castañeda,  cuando  este  último  quiso  intervenir en defensa de un menor que  estaba  siendo  agredido  por  Rengifo Medina, después de salir de una reunión  familiar en el salón comunal del sector.   

Gracias a las voces de auxilio arribaron al  lugar  miembros  de  la  Policía  Nacional,  quienes  al  ser informados de las  características   físicas  del  agresor  emprendieron  la  persecución  y  lo  capturaron,   luego   de   que   fuese   señalado   por   los   familiares  del  agredido.   

Según  informe  técnico  médico  legal,  Didier  Fernando  Rengifo  Medina  presentó  una  herida  de aproximadamente un  centímetro  en  uno  de  sus  miembros  superiores,  mientras  que  Ferney Ruiz  Castañeda  sufrió  una  lesión  en  el  cerebro,  que le hubiese provocado la  muerte  de  no haber sido atendida quirúrgicamente.1   

2. Al día siguiente, ante el Juzgado Primero  Penal  Municipal  con  funciones  de  control  de  garantías  de la capital, se  legalizó   la  captura  de  Didier  Fernando  Rengifo  Medina,  oportunidad  en  la que el Fiscal Trescientos  Catorce  Seccional  de  este lugar le imputó el delito de homicidio agravado en  grado   de   tentativa,  a  título  de  autor, previsto  en  los  artículos  103, 104.4 y 27 del Código Penal, cargos que no aceptó el  inculpado.   Igualmente,   le  impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva    en    establecimiento    carcelario2.   

3.  El  6  de  septiembre  de  dicho año se  presentó     el     escrito     de    acusación3 y la audiencia de formulación  correspondiente  se  llevó  a  cabo  el  16 de julio posterior, a instancia del  Juzgado  Treinta  y Siete Penal del Circuito con funciones de conocimiento de la  misma   ciudad4.   

4. La audiencia preparatoria se surtió el 20  de           septiembre           ulterior5,   y   el   juicio   oral  se  desarrolló   en   cuatro   sesiones   -17   de   octubre  siguiente6; y 10 y 11 de  febrero7    y    30    de    mayo    de   20148-.   Al   cierre,  se  emitió  sentido del fallo condenatorio.   

5. Mediante sentencia del 22 de septiembre de  esa    anualidad,    el   Juez   de   conocimiento   condenó   a   Didier          Fernando          Rengifo         Medina,  en calidad de  autor,   del   injusto   de   homicidio   en   grado   de  tentativa9,  a  la  pena  principal  de  ciento  cuatro  (104)  meses  de  prisión  y a las accesorias de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas, por igual  tiempo   que   la   sanción   privativa   de   la   libertad  y  «prohibición   de   tener  comunicación  con  la  víctima  y  sus  familiares»10.   Además,   le   negó  la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria.11   

6.    Recurrido    el   fallo   por   la  defensa12,  fue  confirmado  parcialmente  por  la  Sala  Penal  del Tribunal  Superior  de Bogotá el 17 de marzo de 2016, con la modificación consistente en  reconocer  a  favor  del  enjuiciado  la  circunstancia  de atenuación punitiva  –ira-  de  que  trata  el  artículo  57  del  Código  Penal, imponerle la pena de diecisiete (17) meses y  nueve   (9)   días   de   prisión   y   concederle   la   libertad   por  pena  cumplida13.   

7. El representante de la víctima interpuso  oportunamente     el    recurso    extraordinario    de    casación14 y presentó,  en      tiempo,     el     libelo     respectivo15.   

8. A través de auto AP3631-2016, la Sala de  Casación  Penal  inadmitió  la demanda correspondiente y dispuso que, en firme  esa  decisión y cumplido el trámite de insistencia, regresara el expediente al  despacho  del  Magistrado Ponente para emitir pronunciamiento oficioso acerca de  la  posible vulneración de garantías fundamentales16.   

CONSIDERACIONES  

1.  Vencido  en  silencio  el  término para  invocar  la  insistencia,  la  Corte  se  centrará,  exclusivamente, en el tema  enunciado  en  auto  AP3631-2016,  esto  es,  en  verificar  si  se  vulneró el  principio  de  legalidad  de la pena, en relación con la imposición de la pena  accesoria  de  prohibición de comunicarse con la víctima y/o integrantes de su  grupo  familiar,  de  que  tratan  los  artículos  42.11  y 51, inciso 8º, del  Código    Penal,    respecto    del   delito   de   homicidio   en   grado   de  tentativa.   

2.  Para  el  efecto,  se  debe  partir  por  recordar  que,  aparte  de  las  penas  principales,  en  esencia  de naturaleza  restrictiva   de   la  libertad  y  pecuniaria  (prisión  y  multa)17,    el  legislador  ha  previsto  otras  de  carácter  accesorio  con  el propósito de  limitar     algunos     derechos     del    procesado    declarado    penalmente  responsable.   

Entre  ellas,  la  más  común  es  la  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas (artículos  43  inciso  1º, 44, 51 inciso 1º y 52 inciso 3º del mismo estatuto punitivo),  la  cual  por  disposición  legal  debe  ser  impuesta  en todos los casos como  accesoria   de   la   de   prisión   –salvo  que esté prevista como principal-, por un tiempo igual al de  la  pena a que accede y hasta por una tercera parte más, sin exceder el máximo  fijado  en  la  Ley,  sin perjuicio de la excepción a que alude el inciso 2 del  artículo 51.   

Las demás, en cambio, están sometidas para  su  imposición  a  que «tengan relación directa con  la  realización  de  la  conducta  punible,  por haber abusado de ellos o haber  facilitado  su  comisión,  o cuando la restricción del derecho contribuya a la  prevención  de  conductas  similares a la que fue objeto de condena»     (inciso     1º     del     artículo     52     ejusdem).   

En ese sentido, de tiempo atrás, la Corte se  ha  ocupado  de  resaltar  que  aunque  el juez tiene la facultad de escoger, de  manera  discrecional, entre las penas accesorias consagradas en la ley la que se  adecua  al  caso concreto, también ha sido cauteloso al señalar que (CSJ SP, 2  may. 2001, rad. 13.683):   

(…)  ello  no  significa que la decisión  respecto  de  éstas  tenga la característica de fundarse en la arbitrariedad o  capricho,  puesto que se hallan legalmente ceñidas a unos parámetros concretos  en  cuanto  a su aplicación y duración, como son los de gravedad y modalidades  del  hecho  punible, el grado de culpabilidad, las circunstancias de atenuación  y  agravación,  y la personalidad del agente, según se establece del artículo  61  ejusdem,  factores  todos ellos que involucran para el juzgador la necesidad  de  realizar  un cuidadoso análisis con miras a evaluar tanto la procedencia de  la  respectiva imposición como su posible prolongación en el tiempo, siendo su  deber,  además, considerar las diferentes funciones que dentro del ordenamiento  penal  justifican  su  imposición  conforme  a  la  regulación  normativa,  al  respecto   contenida  en  el  artículo  12  del  estatuto  punitivo.    

En  similar  sentido,  la Sala ha dicho que,  «esta   clase   de   sanciones  accesorias  que  el  legislador  dejó  a  la  discrecionalidad  del  juzgador no pueden imponerse de  manera  mecánica,  pues  deben  corresponder  a  una debida fundamentación que  involucre  su  nexo  causal  con  el  delito  por  el cual se imparte condena al  sujeto,  de  manera  tal  que  se  demuestre que debido a la conducta realizada,  aquél   está   incapacitado   o   inhabilitado   para   ejercer  sus  derechos  (…)»    (CSJ    SP,    15    dic.    1999,   rad.  11.981).   

Tal obligación se desprende del principio de  motivación  de  las  decisiones  judiciales  consagrado  en el artículo 59 del  Código  Penal,  el cual impone el deber de fundamentar explícitamente la pena,  tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo.   

3.  Ahora bien, particularmente, frente a la  sanción   accesoria   de  prohibición  de  comunicarse  con  la  víctima  y/o  integrantes   de   su   grupo   familiar   se   tiene   que   ella  –como  la  de aproximarse a la víctima  y/o  a  integrantes  de  su grupo familiar- fue incorporada por el legislador al  ordenamiento  penal  colombiano  a  través  del  artículo 24 de la Ley 1257 de  2008,   «por   la   cual   se   dictan   normas  de  sensibilización,   prevención   y   sanción   de   formas   de   violencia  y  discriminación   contra   las   mujeres»18.   

Repárese  que,  dicha  ley  gravitó  sobre  cuatro  ejes  temáticos:  «(i) la garantía para las  mujeres  de una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como en el  privado;  (ii)  el  ejercicio  de  los  derechos  reconocidos en el ordenamiento  jurídico  interno e internacional; (iii) el acceso a los procedimientos para su  protección   y   (iv)   la   adopción   de   políticas   públicas   para  su  realización.»19   

Es así que, además de ampliar el ámbito de  cobertura  de  la ley de violencia intrafamiliar (Ley 294 de 1996), se optó por  fortalecer  tanto los mecanismos de protección a la mujer y demás miembros del  grupo  familiar –incluyendo  las  personas  que  cohabiten  o  estén  integrados  a la unidad doméstica-, y  también  se  crearon  y  modificaron  algunas normas llamadas a sancionar dicho  fenómeno social.   

Entre  ellas,  se  adicionaron dos sanciones  accesorias  al  artículo  43  de  la  Ley  599  de  2000  -relativo a las penas  privativas  de  otros  derechos-,  exclusivamente referidas a casos de violencia  intrafamiliar,  concretamente,  las de prohibición de aproximarse a la víctima  y/o  a  integrantes  de  su  grupo  familiar  (numeral  10) y de prohibición de  comunicarse  con la víctima y/o con integrantes de su núcleo familiar (numeral  11)  y se precisó en el parágrafo respectivo que para la aplicación de dichas  penas  el  grupo  familiar  debe  entenderse  integrado  por  i) los cónyuges o  compañeros  permanentes, ii) el padre y la madre de familia, aunque no convivan  en  un  mismo  lugar,  iii) los ascendientes o descendientes de los anteriores y  los  hijos  adoptivos  y, iv) todas las demás personas que de manera permanente  se hallaren integradas a la unidad doméstica.   

Así  mismo,  se  añadió  un  inciso  al  artículo  51  ejusdem en el  que se expresó:   

La  prohibición de acercarse a la víctima  y/o  a  integrantes  de  su  grupo  familiar  y  la  de  comunicarse  con ellos,  en  el  caso  de  delitos  relacionados con violencia  intrafamiliar,  estará  vigente durante el tiempo de  la    pena    principal   y   hasta   doce   (12)   meses   más.   (Subrayas no originales).   

De lo anterior, se sigue que dichas sanciones  accesorias  no  pueden  ser impuestas frente a todas y cada una de las conductas  punibles  consagradas  en  el  estatuto  penal sustantivo, sino, exclusivamente,  respecto   de   los   comportamientos   delictivos  relacionados  con  violencia  intrafamiliar.   

4. En el caso de la especie, se sabe que, el  a  quo,  a  petición de la  representante  de  la  Fiscalía  -quien en la audiencia del artículo 447 de la  Ley  906  de  2004  solicitó  condenar al acusado a las penas de «privación  del derecho a la tenencia y porte de armas de fuego y a  la  prohibición  de  comunicación  con  la  víctima o con los integrantes del  grupo    familiar    de   la   víctima»20- le impuso a  Rengifo  Medina,  además de  las  sanciones  de  104 meses de prisión e inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo término, la de «prohibición   de   tener  comunicación  con  la  víctima  y  sus  familiares»21,  aunque  sin  señalar  los  motivos que la justifican ni mucho menos por qué tiempo.   

En segunda instancia, el Tribunal se limitó  a  reconocer  a  favor  del  enjuiciado la circunstancia de atenuación punitiva  descrita   en   el   canon   57   ibidem  (ira) y a redosificar, consecuentemente, la pena de prisión, pero  nada  expresó frente a la sanción accesoria de prohibición de comunicarse con  la víctima y/o su grupo familiar.   

Como quedó registrado en los antecedentes de  esta  providencia, se tiene que Didier Fernando Rengifo  Medina  fue  investigado,  juzgado  y condenado por el  delito  de homicidio en grado de tentativa porque se lo encontró responsable de  haber  apuñalado  en  el  cráneo a Ferney Ruiz Castañeda, cuando este último  pretendió  intervenir  en  defensa  de  un menor que estaba siendo agredido por  Rengifo  Medina, después de  salir de una reunión social.   

Es  de aclarar que Ferney Ruiz Castañeda no  tiene  ninguna  relación  de  consanguinidad  o  afinidad  con el inculpado, es  decir,  no  integra  su  grupo  familiar  y  tampoco está integrado a su unidad  doméstica.   Se  trata  de  un  transeúnte  que  observó  cuando  el  acusado  arremetía contra un joven.   

En  ese orden de ideas, es claro que además  que  los  hechos  objeto  de  acusación  y  la  conducta punible por la que fue  sentenciado  el  enjuiciado  no  tienen  ninguna  relación  con  algún acto de  violencia  intrafamiliar  por  el  que  fuera  posible  deducir,  como  lo  hizo  erróneamente  el  juzgador,  la prohibición de comunicarse con la víctima y/o  su  grupo  familiar, tampoco se cumplió con el deber de motivación que hubiera  permitido conocer las razones para su imposición.   

Por consiguiente, en orden a restablecer las  garantías  fundamentales conculcadas al procesado, la Sala casará parcialmente  de  oficio la sentencia impugnada, en el sentido de excluir la pena accesoria de  prohibición  de  comunicarse  con la víctima y/o su grupo familiar ilegalmente  impuesta  por  los juzgadores a Didier Fernando Rengifo  Medina.   

En  todo  lo  demás,  el  fallo  impugnado  permanecerá incólume.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero.  Casar  oficiosa  y  parcialmente  la  sentencia  proferida el 17 de marzo de 2016 por la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Bogotá, en el sentido de excluir la pena  accesoria  de  prohibición de comunicarse con la víctima y/o su grupo familiar  impuesta   ilegalmente   a   Didier  Fernando  Rengifo  Medina.    En lo demás, se mantiene incólume.   

Segundo. Contra esta  decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Presidente  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr. folio 18 del cuaderno  del Tribunal.   

2  Cfr.  folio  9-10  de  la  carpeta.   

3  Cfr.    folios   12-15  ibidem.   

4  Cfr.    folio    36-38  ibidem.   

5  Cfr.    folios   44-52  ibidem.   

6  Cfr.    folios   64-65  ibidem.   

7  Cfr.   folios   141-143  ibidem.   

8  Cfr. CD audiencia de juicio  oral del 30 de mayo de 2014.   

9  Excluyó  la  circunstancia  de agravación específica consagrada en el numeral  4º del artículo 104 del Código Penal.   

10  Cfr.  folio  164  de  la  carpeta.  No  se  especifica  cuál es el término de duración de esta sanción  accesoria.   

11  Cfr.   folios   164-186  ibidem.   

12  Cfr. folio 187 ibidem.  Se  precisa  que  dentro  de la  oportunidad  legal  para  sustentar el recurso de apelación interpuesto durante  la  audiencia  de  lectura  del  fallo  de primera instancia por el defensor que  venía  asistiendo  al  acusado  durante el juicio, éste y un nuevo profesional  del  derecho presentaron sendos memoriales de impugnación. El último de ellos,  luego  de cuestionar, en su escrito, algunas anomalías procesales se remitió a  los  argumentos  deprecados  por  el  abogado  que  lo antecedió en el encargo.  Cfr.  folios  189-194  y  197-200 ibidem.   

13  Cfr.  folios  17-61  del  cuaderno   del   Tribunal.   Se   aclara  que  el  ad  quem  examinó  los recursos de apelación formulados  por ambos defensores.   

14  Cfr. folio 64 ibidem.   

15  Cfr.    folios   66-71  ibidem.   

16  Cfr.   folios  6-22  del  cuaderno de la Corte.   

17 En  veces,  la  pena  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  es de carácter principal, sobre todo en tratándose de delitos en el  que el sujeto activo es calificado.   

18  Diario Oficial No. 47.193 de 4 de diciembre de 2008.   

19  Cfr.  Informe  de  ponencia para primer debate al proyecto de ley número 101 de  2006  Senado.  Proyecto  de  Ley  171/2006. Gaceta del Congreso No. 630 del 7 de  diciembre de 2007.   

20  Cfr.  minutos  24:40-24:57 del cd de la audiencia del juicio oral del 30 de mayo  de 2014.   

21  Cfr. folios 164 y 167 de la carpeta.     

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