SP15512-2014(39392)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA     DE     CASACIÓN   PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado ponente  

SP15512-2014  

Radicación No. 39392  

(Aprobado Acta No. 385)  

Bogotá, D.C., doce (12) de noviembre de dos  mil catorce (2014).   

Se  procede  a  resolver  el  recurso  de  casación  presentado  por  la  apoderada de la parte civil promovida por Johana  Milena  Sandoval  Rincón contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior  de  Cúcuta,  confirmatoria  en parte de la dictada por el Juzgado Primero Penal  del  Circuito  Especializado  Adjunto  de la misma ciudad, que condenó a César  Niño  Balaguera  y Clodomiro Niño Balaguera por el delito de secuestro simple,  pues también lo hizo por el de concierto para delinquir.   

HECHOS    Y    ACTUACIÓN   PROCESAL  RELEVANTE:   

Estos    aspectos    fueron  sintetizados por la Sala, en pretérita  ocasión, así:   

Los  primeros  fueron  declarados por el ad  quem en los siguientes términos:   

“Cuentan  las diligencias al interior del  proceso,  que  el  día  27  de enero de 2004 llegaron a la casa del señor Juan  Nepomuceno  Sandoval  Rincón  (sic) y Rosa Rincón, ubicada en el corregimiento  de  El  Carmen,  [municipio  de  Sardinata]  (Norte  de  Santander),  la señora  Rosalía  Balaguera  Pérez y sus hijos Clodomiro Niño Balaguera y César Niño  Balaguera,  quienes  aprovechando  la  ausencia  de Juan Sandoval Rincón (sic),  irrumpieron  en  el  lugar y dispararon contra la señora Rosa Rincón y su hija  Nancy,  causándoles  la  muerte. Acto seguido Clodomiro Niño Balaguera tomó a  Johana   Milena   Sandoval   Rincón   del   cabello  y  se  la  llevó  por  la  fuerza.   

Durante el trayecto en que Johana Milena fue  llevada  amarrada  de  una  mano  y  obligada  a caminar, César Niño Balaguera  intentó  matarla, hiriendo por error a su hermano Clodomiro. Johana fue llevada  a   la   casa   de   Belén  Niño  Balaguera  y  Ángel  Miro  Torres  Silva  y  posteriormente,  a  la  casa  de  Lisenia  Gálvis, amiga de Rosalía Balaguera,  donde fue sometida a dormir en el monte.   

Se  supo que Juan Gabriel Sandoval Rincón,  hermano  de  Johana  Milena,  mientras se encontraba prestando servicio militar,  fue  a  la  casa  de  Lisenia  Gálvis  a  buscar  a su hermana, siendo negada y  escondida  por César Niño Balaguera. Posteriormente, fue llevada bajo amenazas  a  vivir  a El Vigía, en el estado de Mérida (Venezuela) y allí se hospedaron  en  la  casa  de Carmen Edilia, hermana de Rosalía Balaguera, para seguidamente  llevarla   a   la   casa   de  Blanca  Esther  Balaguera,  también  hermana  de  Rosalía.   

Durante todo el tiempo en que Johana Milena  Sandoval   estuvo  secuestrada,  fue  víctima  de  violencia  sexual,  lesiones  personales,  torturas  e intento de homicidio, quedando embarazada y dando a luz  a  un  niño  que  en  la  actualidad  [2011]  tiene  cinco  años. César Niño  Balaguera,  padre  del  menor, siempre manifestó en los controles del embarazo,  que  la  madre  del  niño  era  Milena  Peñaranda  López,  pues Johana Milena  Sandoval  no  contaba  con  ningún  documento  de  identidad  que demostrara su  verdadero  nombre;  y  efectivamente  fue  allí en Venezuela donde César Niño  Balaguera registró al menor con el nombre de C.A.N.P.   

Finalmente,  el  11  de  enero  de 2008, la  P.T.J.  de  la República Bolivariana de Venezuela, por información y solicitud  de  la  familia  de  Johana  Milena  Sandoval,  concretamente de su hermana Alix  Sandoval  y  su padre Juan Nepomuceno, rescató a la víctima. Como consecuencia  de  esta situación, la familia Sandoval Rincón, debido a todas las amenazas de  las  que ha sido víctima, se vio en la necesidad de desplazarse forzosamente de  su lugar de domicilio y buscar protección del Estado”.   

Con  fundamento  en  lo  anterior,  una vez  fueron  admitidas  las  demandas de constitución de parte civil presentadas por  separado  a nombre de Alix Sandoval Rincón y Johana Milena Sandoval Rincón, el  23  de noviembre de 2009, en la Fiscalía Veintitrés Especializada de la Unidad  Nacional  de  Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, se profirió  resolución   acusatoria   contra  César  Niño  Balaguera  y  Clodomiro  Niño  Balaguera  por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir agravado, secuestro  simple,  tortura  en  persona  protegida  y  acceso  carnal  violento en persona  protegida.  Al  primero,  como presunto coautor de todos ellos y, al segundo, en  la  misma  calidad  por  los  tres  iniciales  y  cómplice  del  último.  Esta  determinación  quedó  ejecutoriada  el  11  de diciembre siguiente1.   

Cabe  señalar  que  los  citados  fueron  juzgados  por  el delito de homicidio de manera independiente y que en relación  con  los  restantes  partícipes  en los ilícitos por los que aquí se procede,  previamente se dispuso la ruptura de la unidad procesal.   

La   etapa   de  la  causa  correspondió  adelantarla  al  Juzgado  Primero  Penal del Circuito Especializado de Cúcuta y  posteriormente,       por       descongestión2,  la misma se continuó en el  homólogo  Adjunto,  donde  celebradas  la  audiencia  preparatoria  y  la vista  pública,  el  21  de  septiembre  de 2010, se absolvió a los procesados César  Niño  Balaguera  y  Clodomiro  Niño Balaguera de los delitos de concierto para  delinquir  agravado,  tortura  en persona protegida y acceso carnal violento con  persona  protegida  y  fueron  condenados  por  la conducta punible de secuestro  simple,  a las penas principales de 12 años de prisión y multa de 600 salarios  mínimos   legales   mensuales   vigentes,   así   como   a   la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término  de la sanción privativa de la libertad, a quienes se les negó  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  el  mecanismo  sustitutivo de la prisión domiciliaria.   

Además,  se  los  obligó  a  pagar,  por  concepto  de  daños  morales,  el  equivalente  a 100 salarios mínimos legales  mensuales vigentes para la fecha de su cancelación efectiva.   

Ese fallo fue apelado por los defensores de  César  Niño  Balaguera  y  Clodomiro  Niño  Balaguera,  como  también por la  apoderada  de  Johana  Milena  Sandoval  Rincón en su condición de parte civil  debidamente  reconocida.  Igualmente  fue recurrido por la abogada Sandra Rocío  Gamboa  Rubiano,  quien dijo representar “la parte civil dentro del proceso de  la                   referencia”3.   

Por  ende,  el  8  de noviembre de 2011, el  Tribunal  Superior de Cúcuta, una vez precisó que no se pronunciaría respecto  de  la  impugnación allegada por la mencionada profesional del derecho en tanto  carecía  de legitimación, lo confirmó en parte, por cuanto mantuvo la condena  por  el  delito  de  secuestro  simple, pero además profirió fallo en el mismo  sentido  por la conducta punible de concierto para delinquir, razón por la cual  fijó  las  penas  principales en 180 meses de prisión y multa de 2600 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.  Igualmente,  puntualizó  que  la  pena  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas    quedaba    en   el   mismo   tiempo   de   la   privativa   de   la  libertad.   

En  relación  con  los ilícitos de acceso  carnal  violento en persona protegida y tortura en persona protegida, [absolvió  a  los acusados pero] dispuso la compulsa de copias ante la Fiscalía General de  la  Nación,  en orden a que se investigara al procesado César Niño Balaguera,  por  dichas  conductas,  “ya no en persona protegida sino como delitos comunes  previstos    en    los    artículos    205    y    178   del   Código   Penal,  respectivamente”.   

Contra la sentencia de segundo grado, tanto  la  apoderada  de  la  parte civil promovida por Johana Milena Sandoval Rincón,  como  el abogado Reinaldo Villalva Vargas, quien también dijo representarla, se  radicaron sendas demandas de casación.   

Mediante  auto del 14 de noviembre de 2012,  esta  Corporación  inadmitió el libelo allegado por el profesional del derecho  Reinaldo  Villalba Vargas y admitió el radicado por la abogada de Johana Milena  Sandoval  Rincón,  por  tanto,  emitido  el  concepto por el Procurador Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal,  se  procede a adoptar la decisión que en  derecho corresponda.   

LA   DEMANDA:  

Está  compuesta  por  tres censuras, cuyos  argumentos se sintetizan de la siguiente manera.   

Primer   cargo:  

La  impugnante  denuncia  que  el  Tribunal  incurrió  en  la  violación  indirecta  de la ley sustancial a consecuencia de  errores  de hecho en la modalidad de falso raciocinio por desconocimiento de las  máximas  de  la  experiencia, lo que dice, condujo a la falta de aplicación de  los  artículos  137  y 138 del Código Penal, donde se describen los delitos de  tortura  en  persona  protegida  y  acceso carnal violento en persona protegida,  respectivamente.   

Expresa que a pesar de que los juzgadores de  instancia  valoraron  los  testimonios  de  la  víctima  Johana Milena Sandoval  Rincón,  su  hermana  Alix y su padre Juan Nepomuceno Sandoval Ochoa, así como  la  experticia  psicológica  practicada  a  la  primera  y las versiones de los  inculpados,  elementos  de  convicción  a  partir  de  los cuales aceptaron que  fueron   vulneradas   la  integridad  psíquica  y  la  libertad,  integridad  y  autonomía  sexual de la ofendida, concluyeron que tales afectaciones no tenían  relación  con  el  conflicto  armado  interno,  no  obstante haber admitido que  actores  armados  ilegales  que se hacían llamar Águilas Negras y que antes de  2005  se denominaban Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), dominaban la región  donde  ocurrieron  los  hechos,  así  que  descartaron  que  en  las  referidas  infracciones   ello   hubiese   jugado   “un  papel  sustancial  en la decisión del autor, en su capacidad de cometer el delito o en  la  forma  de  ejecutarlo”, pues, por el contrario,  los  falladores  asumieron  que  los  delitos  se  habían  cometido por razones  personales.   

Empero, agrega la libelista, el Tribunal al  deducirles  a  César  Niño  Balaguera y Clodomiro Niño Balaguera el delito de  concierto  para  delinquir,  reconoció  que  hacían parte de una organización  paramilitar,   añadiendo   el   ad  quem  que  aquellos  públicamente admitían que tenían relaciones con  miembros  de  las  llamadas  Águilas  Negras, que el grupo al que pertenecían,  entre   otros   propósitos,  tenía  el  de  controlar  la  población,  y  que  participaban  de  la  producción de cocaína en un predio de la familia, con lo  cual  financiaban  el grupo, así que el superior descartó la versión de Erlin  Lezcano  Arroyo,  alias  “El  Chacal”,  comandante  de  las Águilas Negras de la región, quien indicó  no conocerlos.   

En  esa  medida,  la  actora  afirma que el  juzgador   de   segundo   grado   ignoró   las   siguientes   máximas   de  la  experiencia:   

a)  La  población  civil  es  usualmente  sometida  a  control  por  parte  de  los  actores  armados dada su posición de  dominio  sobre  las  personas no combatientes que se encuentran en situación de  subordinación,  amenaza  e  indefensión,  control que se ejerce incluso en sus  decisiones  más  íntimas  y  personales  como  la  de  iniciar  y terminar una  relación  sentimental;  b)  que las mujeres por su condición de género están  expuestas  a  riesgos  particulares  y  vulnerabilidades específicas dentro del  conflicto  armado,  entre  ellos el riesgo de violencia sexual y; c) la víctima  al  momento  de los hechos se encontraba en un entorno de coacción derivado del  conflicto  armado  y  la  calidad  de  sus  agresores  como  actores armados que  dominaban la región.   

Así las cosas, concluye que  

el conflicto armado sí fue determinante en  la  decisión  de  la  comisión  de  los  delitos  de  tortura  y acceso carnal  violento,  así  como  en  el  secuestro, en la manera como fueron perpetrados y  tienen  relación  con  el  objetivo  final  del  grupo  armado ilegal, cual era  mantener  y  expandir  su  control  y dominio territorial, el cual implicaba los  ataques contra la población civil.   

Ahora,   en  relación  con  “a)  el  control  de  la  población  en  el  marco del conflicto  armado”,  la  censora  pone  de  presente que en la  región  donde  tuvieron  lugar  los  hechos,  los  grupos  armados ilegales han  dominado  y  si  bien se produjo la desmovilización del Bloque Catatumbo de las  AUC   en   diciembre   de  2004,  esto  no  condujo  a  la  desintegración  del  paramilitarismo,  pues  mandos  medios asumieron la dirección, identificándose  como  Águilas  Negras,  conforme  lo  reconocen organismos internacionales y lo  señalaron  los  testigos  de  cargo y la víctima, a cuyas afirmaciones, en ese  sentido, hace referencia la demandante.   

Indica  que  la ofendida hacía parte de la  población  civil  y  que  se  encontraba  sometida  al  dominio de César Niño  Balaguera  y  Clodomiro  Niño  Balaguera,  quienes eran integrantes de un grupo  paramilitar    que    dominaba    la    región   donde   tuvieron   lugar   los  hechos.   

En cuanto al “b)  impacto  diferencial  y  agudizado  del  conflicto  armado  en  la  vida  de las  mujeres”,  señala  que  la Corte Constitucional se  refirió  puntualmente  al  tema en el Auto 092 de 2008, expresando que aquellas  se  encuentran  “expuestas a riesgos particulares y  vulnerabilidades     específicas     dentro     del    conflicto”,  dentro  de  las  cuales  están  “el  riesgo  de  violencia  sexual, explotación sexual o abuso sexual”,  por  lo  que  deben  ser “sujetos de  protección  constitucional  reforzada”, de la cual  fue   favorecida   la   ofendida   Johana   Milena  Sandoval  Rincón  en  dicha  providencia.   

Así  las  cosas,  la  censora  aduce  que   

los  jueces  de  instancia,  en el presente  proceso,  debieron  partir  de  la valoración fáctica ya realizada por la Alta  Corte  para  considerar  el  debate  acerca  de  la relación entre la violencia  sexual  y la tortura cometidas en la persona de Milena Sandoval y el contexto de  conflicto armado en el que se presentaron los hechos.   

De otra parte, en cuanto hace referencia al  “c)  entorno  de coacción en la violencia sexual y  la  tortura”,  una  vez  recuerda que algunas veces  estas  conductas  se han calificado como de lesa humanidad y arguye que teniendo  en  cuenta las Reglas de Procedimiento y Prueba de la Corte Penal Internacional,   

el  análisis  de  la violencia sexual debe  tomar  en cuenta que no se puede inferir el consentimiento de la víctima cuando  se  ha demostrado que la conducta se realizó mediante la fuerza, la amenaza del  uso  de  la  fuerza  o  aprovechando un entorno de coerción, situaciones en las  cuales  se  presume que se ha disminuido su capacidad para dar un consentimiento  voluntario y libre.   

Añade que  

Partiendo  de la existencia de un conflicto  armado  en la región del Catatumbo, y la acción de grupos armados al margen de  la  ley como los paramilitares, que luego del proceso de desmovilización de las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia  se  hicieron  llamar Águilas Negras, de las  pruebas  se  observa  que  la población civil tenía fuertes razones para temer  por  las acciones de quienes estuvieran relacionados con los paramilitares, como  lo  eran  los  hermanos Niño Balaguera, ya que era reconocida su capacidad para  ejercer  dominio sobre los habitantes de la zona… hechos [que son] suficientes  para considerar que se presentó un entorno de coacción.   

Luego de lo anterior, la demandante alude al  contenido  del  testimonio  de  la  víctima, donde se da cuenta de la actividad  paramilitar  del  procesado  César Niño Balaguera, así como de su dedicación  al  narcotráfico, tras lo cual concluye que “de las  pruebas  valoradas por los jueces de primera y segunda instancia se concluye que  el  conflicto armado y el uso del poder militar derivado de éste se constituyó  en  un entorno de coacción para la víctima… determinante para la valoración  de  la  disminución o anulación total de la voluntad de Milena Sandoval frente  a los delitos”.   

Finalmente,  frente  a  que  “el  conflicto  armado  fue determinante en la violencia sexual y  la  tortura”,  la recurrente pone de presente que a  pesar  de  que  el Tribunal aceptó que los hechos ocurrieron en el contexto del  conflicto  armado  interno  y  que  los  procesados  pertenecían a “una  organización  que  reúne  todos  los  requisitos  de  una  sociedad  criminal  por  lo  cual  los  condenó por el delito de concierto para  delinquir”,  concluyó que el móvil de los delitos  cometidos  contra  Johana  Milena  Sandoval  Rincón  fue la satisfacción de la  lascivia  de  César  Niño  Balaguera, quien se obsesionó con la víctima y de  allí  que  no se configuraban los delitos previstos en los artículos 137 y 138  del  Código  Penal,  ignorando  así  la relación que tuvo el conflicto armado  interno en la comisión de tales ilícitos.   

En  ese  sentido,  la actora expresa que el  conflicto      armado      fue      determinante      en     la     “capacidad”,       “decisión”     y    “forma”  de cometer los delitos, por  cuanto  se  presentó  un entorno de coacción, pues el grupo paramilitar al que  pertenecían  los  hermanos Niño Balaguera dominaba la región donde ocurrieron  los  hechos, controlando la población y aprovechando la escasa presencia de las  autoridades,  lo  que  por  largo  tiempo  aseguró  la  impunidad de los abusos  cometidos contra la ofendida.   

Por ende, afirma la demandante:  

En conclusión, los delitos de acceso carnal  violento  y  tortura  en la persona de Johana Milena Sandoval Rincón, cometidos  por  Cesar  Niño  Balaguera  y  Clodomiro  Niño  Balaguera,  tienen  relación  temporal,  espacial  y material con el conflicto armado, siendo que la relación  material  se  evidenció  en  tanto  el  conflicto armado fue determinante en la  capacidad  y  decisión  de los procesados para cometer los delitos, en la forma  de  comisión  de  los  mismos,  y  en la finalidad que con ellos se perseguía,  entendiendo  que  la violencia contra Milena Sandoval y su familia hace parte de  las  acciones  del grupo paramilitar para controlar a la población civil y así  lograr su finalidad de control territorial.   

Por  tanto,  solicita casar parcialmente la  sentencia  y  que se condene a los procesados César Niño Balaguera y Clodomiro  Niño  Balaguera  por  los delitos de acceso carnal violento y tortura, ambos en  persona protegida.   

Segundo   cargo:  

Al   amparo  de  la  causal  primera  de  casación,  la  impugnante  acusa la sentencia de haber violado de forma directa  la  ley  sustancial,  por cuanto incurrió en la falta de aplicación del inciso  2º  del  artículo  340 del Código Penal, que contiene la agravación punitiva  para  el  delito  de  concierto  para  delinquir,  a  pesar  de  que las pruebas  valoradas  por el Tribunal demostraban el supuesto de hecho descrito en la norma  en cita.   

Expresa  que  la  imputación  jurídica  deducida  a los procesados César Niño Balaguera y Clodomiro Niño Balaguera en  la  resolución  acusatoria  incluyó  el  delito  de  concierto  para delinquir  agravado,  por  cuanto  lo  cometieron con “fines de  terrorismo…   como   integrantes   de   un   grupo  paramilitar”,  quienes  se  concertaron  “para  la  comisión  de  diversos  delitos  como  la  tortura,  la  violencia  sexual,  el  secuestro      y      el      tráfico     de     estupefacientes”.   

Expone  que  si  bien la primera instancia  absolvió  a los acusados por el referido ilícito contra la seguridad pública,  motivo  por  el  cual  allí  no  se  hizo  referencia  a  la  circunstancia  de  agravación  prevista  en el inciso 2º del artículo 340 de la Ley 599 de 2000,  el     Tribunal,     contrario    sensu,  concluyó  que  sí se configuraba la infracción en cuestión y  por  ello  revocó  la decisión del a quo  en  ese específico aspecto, lo cual sustentó en los testimonios  de  la  víctima  Johana  Milena  Sandoval  Rincón,  sus  hermanos  Alix y Juan  Gabriel,  así  como  en  el  de Dinael Lázaro Pérez, afirmando que se trataba  “de   una   organización  que  reúne  todos  los  requisitos  de  una  sociedad  criminal…  que  permitió  el desarrollo de las  actividades  delictivas perpetradas por César Niño Balaguera y Clodomiro Niño  Balaguera”,  así  que los condenó por el reato de  concierto  para  delinquir, pero sin deducirles la agravación punitiva anotada,  a pesar de que les fue imputada en la resolución acusatoria.   

Afirma entonces la actora, que el concierto  se  produjo  para  cometer  los  delitos  de homicidio, como el consumado en las  personas  de  la  madre  y  la  hermana  de  la  víctima Johana Milena Sandoval  Rincón,  pero  también  para  ejecutar  otros,  como incluso lo admitieron los  juzgadores  de  instancia  en  punto de las conductas punibles de secuestro, por  cuanto  Johana  Milena  fue  sustraída  a  la  fuerza  tras  la  muerte  de sus  consanguíneos;  tortura  psicológica,  porque permanentemente fue amenazada de  que  tendría  la  misma  suerte  de  sus  familiares si escapaba y; tráfico de  estupefacientes,  pues la ofendida puso de presente que los procesados sembraban  y  procesaban  coca  en  un  predio  que  le  pertenecía a la familia de ellos,  sustancia   que   luego   entregaban  a  alias  “El  Chacal”  (Erlin  Lezcano  Arroyo),  actividad  que  también  refirió  Dinael  Lázaro  Pérez,  mientras que Alix Sandoval Rincón  hizo  referencia a que iban a matar a su hermano Juan Gabriel por transportar la  droga  sin saber que lo hacía, cuando el que en verdad adelantaba esa actividad  era  César  Niño  Balaguera,  el  cual tenía una estrecha relación con Fabio  Antonio     Rodríguez     Gaona,    alias    “El  Rolo”,  por entonces comandante de las Autodefensas  Unidas  de  Colombia (AUC). Incluso la censora recuerda que el acusado Clodomiro  Niño  Balaguera  afirmó  en  la  audiencia  pública,  que  le colaboraba a su  hermano  César en el procesamiento del alcaloide, el cual luego era entregado a  las AUC.   

Adicionalmente, la impugnante recuerda que  el   Tribunal   señaló  que  “se  sabe  que  esta  modalidad  de  narcotráfico,  además  está  dirigida  a  financiar y promover  grupos  al  margen  de la ley, los cuales se han concertado para la comisión de  delitos indeterminados”.   

Así  las  cosas,  la  recurrente solicita  casar  parcialmente  la sentencia y que se condene a los implicados César Niño  Balaguera   y  Clodomiro  Niño  Balaguera  por  el  delito  de  concierto  para  delinquir,  incluyendo  la  agravación  punitiva contenida en el inciso 2º del  artículo 340 del Código Penal.   

Tercer   cargo:  

La  recurrente  denuncia  la  violación  indirecta  de  la ley sustancial, por cuanto el Tribunal incurrió en errores de  hecho  por  falso juicio de identidad por mutilación de la prueba, lo que dice,  condujo  a la falta de aplicación de los artículos 137 y 138 del Código Penal  que  recogen  los  delitos de acceso carnal violento y tortura, ambos en persona  protegida,  respectivamente,  pues  de  no  haberse  cometido  dichos errores se  habría  demostrado  que  tales  conductas punibles se cometieron por razón del  conflicto  armado  interno,  así  que  no  constituyen  delitos comunes como lo  concluyó       el       ad      quem.   

Expone  que  los  juzgadores de instancia,  además  de  aceptar  la  existencia del conflicto armado interno, identificaron  varios  elementos  a partir de los cuales era posible extraer la relación entre  la  violencia sexual y la tortura padecidas por Johana Milena Sandoval Rincón y  el  conflicto  armado en la zona del Catatumbo donde ocurrieron los hechos, como  que  los agresores eran parte en el conflicto y la violencia que ejercieron para  adelantar los cultivos ilícitos era su forma de operar.   

Así  mismo,  indica  que  de  no  haberse  incurrido  en  la  distorsión  de la prueba, se habría dado por demostrado que  “el  conflicto  armado jugó un papel sustancial en  a)  la decisión del autor de realizar la conducta prohibida; en b) su capacidad  de   llevarla   a   cabo   y;  en  c)  la  manera  de  ejecutarla”.   

En   relación   con   que  “a)    el    conflicto    armado    fue    determinante   en   la  decisión” de cometer los delitos, pone de presente  que  según  lo  declararon la víctima Johana Milena Sandoval Rincón, su padre  Juan  Nepomuceno  Sandoval  Ochoa,  su  hermana Alix y Dinael Lázaro Pérez; el  comandante  paramilitar  Fabio  Antonio Rodríguez Gaona había dado la orden de  ultimar  a la familia Sandoval Rincón, lo que fue aprovechado por César Ñiño  Balaguera  y  Clodomiro  Niño Balaguera, en su condición de miembros del grupo  armado ilegal, para cometer los ilícitos contra la ofendida.   

En   relación   con   que  “b)  el  conflicto  armado  fue  determinante  en la capacidad de  cometer  los  delitos”, expresa que los mencionados  testigos  no  solo  señalaron  que  César  Ñiño  Balaguera y Clodomiro Niño  Balaguera  pertenecían  a  un  grupo  armado  al  margen de la ley, sino que en  particular  Dinael  Lázaro  Pérez  expuso la manera como operaba en la región  donde  ocurrieron los hechos, dando cuenta de su dedicación a la producción de  coca,  mientras que Alix Sandoval Rincón relató que el dominio ejercido por el  grupo  era  intimidante,  lo  cual  también fue referido por la ofendida Johana  Milena  Sandoval  Rincón,  de  donde  se  deduce claramente la capacidad de los  hermanos  Niño  Balaguera  para  perpetrar  los  ilícitos contra Johana Milena  derivada  del  control  que  ejercían  sobre  la población civil, al punto que  luego  de  su  liberación  fue  amenazada  por  la  familia  Ñino  Balaguera y  perseguida ella y su familia por el grupo paramilitar.   

Respecto    de    que    “c)  el  conflicto  armado  fue  determinante  para  la  forma de  cometer  los  delitos”,  la  impugnante  aduce  que  César  Ñiño  Balaguera  y  Clodomiro  Niño Balaguera, al pertenecer al grupo  paramilitar  que  dominaba  la  región  donde  ocurrieron  lo  hechos, pudieron  cometer  los ilícitos gracias a que tenían garantizada, no solo la posibilidad  de  cometer  las  conductas  punibles  contra la víctima Johana Milena Sandoval  Rincón,  sino la evasión de las autoridades y la prolongación de la violencia  contra la citada.   

Expone que a pesar de que los juzgadores de  instancia  valoraron  las  pruebas  antes  referenciadas,  dejaron  de  lado  su  contenido,  arribando  a  la  conclusión  de que el secuestro, el acceso carnal  violento  y  la  tortura,  respondieron  a  razones  personales  de César Niño  Balaguera  ajenas  a la lucha territorial adelantada por un grupo paramilitar, a  pesar  de  que  una  apreciación  completa de los medios de convicción permite  deducir  que  si  bien el mencionado tenía unas razones personales para someter  en  su  vida,  libertad  e  integridad  física,  psicológica y sexual a Johana  Milena  Sandoval Rincón, su actuar y el de su hermano Clodomiro Niño Balaguera  fue  determinado  por  su  pertenencia  a un grupo paramilitar, lo cual jugó un  papel esencial para cometer los referidos delitos.   

Por  tanto, solicita casar parcialmente la  sentencia  y que se condene a César Niño Balaguera y Clodomiro Niño Balaguera  por  los  delitos  de  acceso  carnal  violento  y  tortura,  ambos  en  persona  protegida.   

CONCEPTO     DEL    MINISTERIO   PÚBLICO:   

Primer       y    tercer   cargo:   

Inicialmente precisa que como en estas dos  censuras  se  denuncia la violación indirecta de la ley sustancial con el mismo  alcance,    salvo    algunas   especificidades,   procede   a   analizarlas   en  conjunto.   

En  esa medida, señala que para el efecto  hará  referencia a tres temas que a su juicio refirió la demandante, es decir,  a)  la  existencia de delitos de lesa humanidad, b) la violencia contra la mujer  en  el contexto del conflicto armado y c) el caso concreto de la víctima Johana  Milena Sandoval Rincón.   

Respecto de “a)  la   existencia  de  delitos  de  lesa  humanidad”,  señala  que  no  concurre  su  presencia  en  el  sub  judice,  visto  lo  precisado  al  respecto  por esta  Corporación  (CSJ  AP,  23  May.  2012, Rad. 34180 y CSJ SP, 14 Ago. 2012, Rad.  39681),  en  tanto  que  los  ilícitos  que aquí se juzgan no constituyeron un  ataque   sistemático  y  generalizado  contra  la  población  civil,  pues  la  agresión se dirigió a miembros de la familia Sandoval Rincón.   

De  otra parte, en cuanto hace relación a  “b) la violencia contra la mujer en el contexto del  conflicto   armado”,   señala  que  es  necesario  referirse  a los siguientes aspectos: “(i) elementos  para  determinar  si  el caso debe ser resuelto con perspectiva de género; (ii)  contextualización  del  conflicto. Autores como agentes del conflicto armado y;  (iii)  violencia contra la mujer en el marco del conflicto armado”.   

En    punto    de   los   “(i)  elementos  para determinar si el caso debe ser resuelto con  perspectiva  de  género”, indica que para el efecto  se   toman   en  cuenta  los  siguientes  criterios4:         “Si  en  la  decisión  judicial  se  encuentra  de por medio una  mujer” y si “los hechos  en  disputa  versan  sobre un tema de equidad de género, tales como… casos de  violencia contra la mujer”.   

En lo que tiene que ver con la “(ii)  contextualización del conflicto. Autores como agentes del  conflicto  armado”,  sostiene que tras la violencia  política  surgida entre liberales y conservadores afloró la subversión, luego  de  la  cual  hicieron  presencia las autodefensas para enfrentar a esta última  produciéndose  una  violencia  extrema,  lo que dio lugar a un conflicto armado  que  ha  sembrado  en las ciudades y los campos la muerte, el desplazamiento, la  extorsión  y  la  corrupción,  conflicto  del  cual  son  agentes  activos  la  subversión, los paramilitares y las fuerzas armadas.   

Ahora,  en  relación  con la “(iii)  violencia  contra  la  mujer  en  el  marco del conflicto  armado”,  aduce  que de conformidad con lo expuesto  por  la  Corte  Constitucional  en  el  Auto  092 de 2008, es necesario tener en  consideración  factores  de  vulnerabilidad  de  las  mujeres  por  causa de su  condición  femenina  en  el  conflicto  armado,  tribunal  que  señaló varios  riesgos  a  los que aquellas están expuestas en ese escenario, en particular al  “riesgo    de   violencia   sexual”  por  parte  de  los  actores  armados  ilegales  y a “los   riesgos   derivados  del  contacto  o  de  las  relaciones  familiares     o     personales     —voluntarias,       accidentales       o       presuntas— con los integrantes de alguno de los  grupos armados ilegales”.   

Ahora,    frente    a    “c)  el  caso  concreto  de  la  víctima  Johana Milena Sandoval  Rincón”,  de  una  parte  recuerda  que  el  juez  a  quo  descartó  que los  delitos  de  tortura y acceso carnal violento se hubiesen realizado con ocasión  o  en  desarrollo  del  conflicto  armado,  pues adujo que las familias Sandoval  Rincón  y  Niño  Balaguera  no  eran  antagonistas armados, concluyendo que la  conducta  de  los  acusados  César Niño Balaguera y Clodomiro Niño Balaguera,  frente a las aludidas infracciones, era atípica.   

De  otro  lado,  expresa  que  si  bien el  Tribunal  dio  por  demostrados los delitos de tortura y acceso carnal violento,  lo  hizo  respecto  de  su  modalidad  común,  a  pesar de que también dio por  probado la existencia de un conflicto armado interno en Colombia.   

Así  las  cosas, una vez el representante  del  Ministerio  Público  recuerda  criterio  de autoridad sobre el concepto de  conflicto  armado  y  su  existencia  en  Colombia, circunstancia que implica la  obligación  de  especial  protección  de  la población civil (CSJ SP, 23 Mar.  2011,  Rad. 35099), señala que como hay prueba demostrativa de que César Niño  Balaguera  y  Clodomiro Niño Balguera pertenecían a un grupo paramilitar, como  lo  aseguraron  Johana  Milena  Sandoval Rincón, su hermana Alix, su padre Juan  Nepomuceno  Sandoval  Ochoa  y  Dinael  Lázaro  Pérez, quienes a su vez dieron  cuenta  de  que  aquellos  se  dedicaban  a la producción de coca junto con los  comandantes  paramilitares  Fabio  Antonio  Rodríguez  Gaona  y  Erlin  Lezcano  Arroyo,  sin  olvidar  que el propio Clodomiro en la audiencia pública expresó  que  auxiliaba a su hermano César en el procesamiento del estupefaciente, amén  de          que         los         estudios5   sobre   el  conflicto  han  revelado  que  éste  se ha desarrollado en la Zona del Catatumbo, región donde  ocurrieron  los  hechos; de lo anterior se sigue que se equivocó el juzgador al  concluir  que  los  delitos  imputados  no  tenían  relación  con el conflicto  armado.   

En  ese sentido, expone que los delitos de  que  fue  víctima Johana Milena Saldoval Rincón pudieron ejecutarse gracias al  sometimiento  ejercido  sobre  ella en razón de ser los acusados integrantes de  un  grupo  armado  al  margen  de  la  ley,  lo  que  les daba la oportunidad de  materializar  las  amenazas  contra  ella  y  su  familia  si se resistía a sus  pretensiones,  intimidaciones que incluso se habían concretado con la muerte de  la madre y la hermana.   

En esa medida, expresa el representante del  Ministerio  Público  que  es  bien  diverso  el temor que despierta un grupo de  delincuencia  común,  respecto del estado de zozobra generado por uno armado al  margen  de  la  ley con amplio dominio sobre una zona, el cual cuenta con medios  bélicos, frente a lo cual una mujer sola resulta vulnerable.   

Por  tanto,  sostiene  que  la  demandante  acertó  cuando afirmó que el juzgador violó la regla de la experiencia que ha  regido  en el marco del conflicto armado interno según la cual, la posición de  dominio  que  le  da al agresor pertenecer a un grupo armado al margen de la ley  determina  un  sometimiento  diferente de la víctima; mas también erró cuando  le  dio  un alcance diverso a las pruebas y la jurisprudencia, pues es claro que  los  integrantes  de  un  grupo armado someten a la población civil, de la cual  hacía  parte  Johana  Milena  Sandoval  Rincón,  sometimiento  que  incluso se  extiende  a  las  decisiones más íntimas y personales, como es la de iniciar y  terminar  una relación sentimental, lo que permite concluir que en este caso la  conducta de los procesados sí guardó relación con el conflicto.   

Así mismo, concuerda con la recurrente en  punto  de  que  el  conflicto  armado  interno  fue determinante en la capacidad  efectiva  para  cometer  los  delitos de que fue víctima Johana Milena Sandoval  Rincón,  pues ésta se encontraba en un entorno de coacción que la afectaba de  manera  particular  al saber del alcance del ejercicio de la violencia por parte  de  sus  agresores,  dado  que  integraban  un  grupo  armado  al  margen  de la  ley.   

De  otro  lado,  indica  que si bien no es  posible  afirmar,  como  lo  hizo la impugnante, que el conflicto armado interno  fue  determinante  para  tomar  la  decisión  de  cometer los delitos contra la  ofendida,  no puede ignorarse que sí se llevaron a cabo con ocasión del mismo,  pues  evidentemente  los  hechos  sí  guardan  una  relación  directa  con  su  desarrollo,   lo   que  hace  posible  adecuarlos  típicamente  a  los  delitos  especiales  por  los  que  fueron acusados los procesados, independientemente de  que  a  los  homicidios  de  la madre y la hermana de la víctima no se les haya  dado esa connotación, pues ello se juzgó de manera independiente.   

Así  las  cosas,  el  representante  del  Ministerio  Público concluye que los cargos primero y tercero están llamados a  prosperar,   añadiendo   que   no  era  posible,  como  lo  concluyó  el  juez  a  quo, que se absolviera a  los  implicados  al  no  estar  demostrado  que  los delitos de tortura y acceso  carnal  violento  se habían producido con ocasión del conflicto armado interno  (art.  137 y 138 del C.P.), pues, en gracia de discusión, concurrían elementos  de  juicio  para  deducirlos en su modalidad común (art. 178 y 205 ibídem),  alternativa  a  la  que  era  factible  acudir  conforme  lo  ha  señalado  esta  Corporación  (CSJ  SP,  16  Mar.2011,  Rad.  32685),  así que como petición subsidiaria, en caso de que la  Sala   no  acepte  la  postura  inicialmente  expuesta,  solicita  que  se  case  parcialmente  la  sentencia  y  se  condene  a  los  inculpados  por la referida  modalidad común.   

Adicionalmente, expresa que no era posible  que  el  Tribunal,  tras  absolver  a  los  procesados por los delitos de acceso  carnal  violento  y  tortura, ambos en persona protegida, dispusiera la compulsa  de   copias   para  que  se  investigaran  en  su  modalidad  común,  pues  los  “hechos”  que  les  servían de sustento son los mismos que aquí se juzgan,  de  manera  que  aquella  determinación  riñe con el principio de non bis in ídem.   

Segundo   cargo:  

Expone que como esta censura se orientó a  comprobar  que  se  configura el delito de concierto para delinquir agravado mas  no  solo  simple, pues se constató que César Niño Balaguera y Clodomiro Niño  Balaguera   eran   miembros   del   grupo  armado  ilegal  llamado  “Águilas  Negras”, del cual surgió  la  orden  por  uno  de  sus  jefes  de  ultimar  a la familia Sandoval Rincón,  concretándose  así  la  muerte  de  la  madre  y  la  hermana de Johana Milena  Sandoval  Rincón,  pero  además  se demostró que los incriminados también se  dedicaban  a  actividades de narcotráfico, de esto se sigue que en efecto tales  conductas   se   adecuan   al   inciso   2º   del  artículo  340  del  Código  Penal.   

En esa medida, hace alusión a la prueba de  la  que se desprende esa conclusión y recuerda que si bien la primera instancia  descartó  la  configuración  del delito de concierto para delinquir simple, el  Tribunal  lo  dio  por  demostrado,  a pesar de que así mismo reconoció que el  grupo   armado   ilegal   al  que  pertenecían  los  acusados  se  dedicaba  al  narcotráfico  y que con él se financiaba, por lo que ha debido condenarlos por  la modalidad agravada.   

Por  tanto,  expresa  que  el  cargo está  llamado a prosperar.   

CONSIDERACIONES   DE    LA   CORTE:   

Inicialmente  conviene  recordar  que  es  criterio  constante  de  esta  Sala,  que  admitida  la demanda de casación, se  entienden  superados  los  defectos  formales que ella evidencie, por lo cual se  impone  resolver  de  fondo los cuestionamientos que por su conducto se le hayan  formulado   a   la   sentencia   de  segundo  grado6.   

Así las cosas, como quiera que los cargos  uno  y  tres del libelo allegado a nombre de la parte civil promovida por Johana  Milena  Sandoval  Rincón,  contienen  predicados  coincidentes, al punto que se  sustentan  en  la  misma  causal  y denuncian errores de hecho que desembocan en  igual  pretensión,  se estudiarán conjuntamente, como lo hizo el representante  del Ministerio Público.   

Primer       y    tercer   cargos:   

Como en esencia están orientados a que se  case  parcialmente  la  sentencia  en  orden  a  que se condene a los procesados  César  Niño  Balaguera  y  Clodomiro Niño Balaguera por los delitos de acceso  carnal  violento  y  tortura,  ambos  en  persona  protegida,  a  César  en  la  condición  de  autor  de  esas  dos  infracciones  y  a Clodomiro en calidad de  cómplice  de  la  primera  y  autor  de  la  segunda,  por  cuanto  las pruebas  objetivamente  señalan  que tales conductas punibles se cometieron con ocasión  del  conflicto armado interno, que según sostiene la censora, genera riesgos de  vulnerabilidad  en  la  mujer  como  ataques  sexuales  conforme aquí sucedió,  distinto  a  lo  deducido  por  el  Tribunal,  quien  a pesar de admitir que los  citados  eran  integrantes  de  un grupo armado ilegal que operaba en la región  donde  ocurrieron  los  hechos  que son objeto de juzgamiento, concluyó que las  referidas  infracciones  simplemente  se  cometieron  para  satisfacer intereses  personales   de   los  mencionados  y  por  ello  fueron  ajenas  al  conflicto;  corresponde  determinar  si  la tesis de la demandante se ajusta al contenido de  los  elementos  de  convicción  obrantes  en  la  actuación o si, contrario  sensu, la decisión confutada  fue acertada.   

Para  el  efecto,  inicialmente  resulta  indispensable  establecer  si  en Colombia se puede predicar la existencia de un  conflicto  armado  interno,  de  manera  que  resuelto lo anterior, por igual es  necesario  determinar  si  frente  al  caso  de  la  especie  tal conflicto tuvo  incidencia  en  la comisión de los delitos de acceso carnal violento y tortura,  ambos  en  persona  protegida, por los que fueron acusados los procesados César  Niño  Balaguera  y Clodomiro Niño Balaguera, sin perder de vista, al hacer ese  análisis, que la víctima fue una mujer.   

La  necesidad  de  responder  lo anterior,  radica  en  el  hecho  de  que  las  citadas  conductas  punibles exigen para su  configuración  del elemento normativo “con ocasión  y en desarrollo del conflicto armado”.   

En   cuanto   hace   relación   a   la  determinación  acerca  de la existencia de   un   conflicto   armado   interno  en  Colombia, es preciso anotar que la Corte, a partir de  lo  consagrado  en  el  artículo  3  común  a los Convenios de Ginebra y de lo  estipulado  en  el  artículo  1  del  Protocolo  II  Adicional  a los referidos  Convenios, ha señalado sobre el particular:   

“Dado que en el artículo 3 común a los  Convenios   de   Ginebra    no    se    definió    el   conflicto        armado        no      internacional      —como   si   lo   referenciaron   los  protocolos  adicionales—,  sí  existen  criterios  establecidos  a  partir  de  las negociaciones de dicho  artículo,  que  permiten distinguir entre esa clase de conflictos, de un simple  acto  de  disturbio  o bandidaje y por lo tanto de corta duración. Sin embargo,  tan  solo  constituyen  criterios  básicos  de aproximación pues la expresión  misma  tiene  un vasto ámbito de aplicación. Un listado de esas condiciones se  halla  en  la  publicación  del Comentario al Protocolo II y del artículo 3 de  los    Convenios,    en    principio    se    dijo7:   

“(…)  

De manera general, hay que admitir que los  conflictos  a  los  que  se  refiere  el  artículo  3  son  conflictos  armados  caracterizados  por  hostilidades  en  las  que se enfrentan fuerzas armadas. En  suma,  nos  encontramos ante un conflicto que presenta muchos de los aspectos de  una  guerra  internacional, pero que se libra en el interior de un mismo Estado.  En  muchos casos, cada una de las dos partes está en posesión de una parte del  territorio    internacional    y,    a    menudo,   existe   alguna   forma   de  frente.”8   

De  manera pues que no es necesario que el  Estado  declare  formalmente la existencia de un conflicto armado interno. Así,  en criterio de Jean Pictec, en el artículo 3   

«Se habla de un conflicto armado que tiene  lugar  entre  las  fuerzas gubernamentales y fuerzas armadas disidentes o grupos  armados  organizados  que,  bajo  la dirección de un mando responsable, ejercen  sobre  una  parte  del  territorio  un control tal que les permite llevar a cabo  operaciones  militares  continuas y concertadas y aplicar el Protocolo. Se tomó  también   la   precaución  de  excluir  expresamente  los  simples  disturbios  interiores,  motines,  tensiones  y  actos aislados de violencia.”9   

De  lo  expuesto  se  colige que aunque la  conceptualización  de  conflicto  no  internacional es compleja y los gobiernos  tienden  a  no aceptar su existencia; se está ante uno de esa naturaleza cuando  los  rasgos  de  un  conflicto internacional se presentan en el territorio de un  Estado  al verificarse elementos tales como: (i) enfrentamiento entre partes, ya  sea  fuerzas  armadas  gubernamentales  y  disidentes,  o  las primeras frente a  insurrectos  organizados;  (ii)  un  mando  responsable,  sin  que  implique una  organización  “tradicional”  militar sino una suficiente para llevar a cabo  operaciones   militares  calificadas,  y  con  la  posibilidad  de  imponer  una  disciplina;  (iii)  un control del territorio, sin que sea relevante la porción  o  permanencia,  solo  un control “tal” que le permita servir el Protocolo y  realizar  las  operaciones;  (iv)  el  carácter  sostenido  y concertado de las  operaciones  militares  está  lejos de coincidir con lo permanente —duración— o esporádico pero, eso sí, unido a  la  forma de ser organizado, ordenado y preparado; y (v) capacidad de aplicar el  Protocolo,  lo que no indica que en efecto ello sea constante, sino que se tenga  la capacidad, ya que se posee la estructura para hacerlo.   

La realidad colombiana es evidente, existe  un  conflicto  no  internacional,  y  para ello no se requiere la manifestación  expresa   del   Gobierno,   pues   el   conflicto   es   un   hecho   y  no  una  declaración10”   (CSJ   SP,  23  Mar.  2011,  Rad.  35099).   

Ahora,  precisadas las características de  un  conflicto interno armado y que la Sala ha reconocido la existencia de uno de  esas  dimensiones  en  el  país,  en  adelante se ofrece necesario determinar  si  tal conflicto tuvo incidencia en la comisión de los  delitos de acceso carnal violento y tortura, ambos en  persona  protegida,  por  los  que,  entre  otros,  fueron acusados César Niño  Balaguera  y  Clodomiro  Niño  Balaguera, conductas punibles que hacen parte de  aquellas que atentan contra el derecho internacional humanitario.   

Con ese propósito, es indispensable traer  a  colación lo que la Sala ha sostenido en orden a establecer si se presenta un  nexo  causal entre el conflicto interno armado y los delitos que se juzgan en un  caso  particular,  con  el  fin  de  conocer si se trata de aquellos que atentan  contra el derecho internacional humanitario.   

En  torno  al  ámbito  de aplicación del  Derecho  Internacional Humanitario en materia penal, la Corte Constitucional, en  sentencia C-291 del 25 de abril de 2007… sostuvo:   

«El DIH se aplica automáticamente cuando  están  dadas  las  condiciones  de índole temporal,  espacial  y  material;  tales  condiciones  hacen que  “el  ámbito  temporal  y geográfico tanto de los conflictos armados internos  como  de  los  internacionales se extienda más allá del tiempo y lugar exactos  de           las           hostilidades”11;  que  “una violación de  las  leyes  o  costumbres de la guerra [pueda], por lo tanto, ocurrir durante un  tiempo  y  en un lugar en los que no se desarrolla un combate efectivo como tal.  (…)  [E]l  requisito de que los actos del acusado estén relacionados de cerca  con  el  conflicto  armado  no  se  incumple  cuando  los crímenes son remotos,  temporal   y   geográficamente,   de  los  combates  como  tales”12;  y  que  “las  leyes  de la guerra [puedan] frecuentemente abarcar actos que, aunque no  han  sido  cometidos  en  el teatro del conflicto, se encuentran sustancialmente  relacionados          con          éste”.13   

1.2.1.      En      términos   temporales,  “el  derecho  internacional  humanitario  se  aplica  desde la iniciación de tales conflictos  armados,  y  se extiende más allá de la cesación de hostilidades hasta que se  haya  logrado  una  conclusión  general  de  la  paz;  o  en caso de conflictos  internos,  cuando  se  logre un arreglo pacífico”14.   

1.2.2.      En      términos   geográficos,   el  Derecho  Internacional   Humanitario   se   aplica   tanto  a  los  lugares  en  los  que  materialmente  se  desarrollan  los  combates  u hostilidades armados, como a la  totalidad  del  territorio  controlado  por  el  Estado  y  los  grupos  armados  enfrentados,  así  como  a  otros  lugares  en  donde,  si  bien  no  ha habido  materialmente  una  confrontación  armada, se han dado hechos que se relacionan  de  cerca  con  el conflicto armado. Así lo ha explicado el Tribunal Penal para  la  Antigua  Yugoslavia  al precisar que “no existe una correlación necesaria  entre  el  área  donde  se  desarrollan  los  combates como tales, y el alcance  geográfico   de   las   leyes   de  la  guerra”.15     La    jurisprudencia  internacional  ha  aceptado que para efectos de aplicar el Derecho Internacional  Humanitario  “no  es necesario establecer la existencia de un conflicto armado  dentro  de  cada municipio implicado. Es suficiente establecer la existencia del  conflicto  dentro  de  la  región  como  un  todo de la que forman parte dichos  municipios”16;  que “no es necesario que un determinado municipio sea presa de  la  confrontación armada para que se apliquen allí los estándares del Derecho  Internacional             Humanitario”17;  que  “no  es  necesario  probar  que  hubo  un  conflicto  armado  en  todas  y  cada una de las pulgadas  cuadradas  del  área  en  general. El estado de conflicto armado no se limita a  las  áreas  de  combate militar efectivo, sino que existe a lo ancho de todo el  territorio  bajo  control de las partes en guerra”18;  y  así  mismo, que en el  caso  específico  de  los conflictos armados internos, el Derecho Internacional  Humanitario  se  aplica  desde  su  iniciación  hasta  el  logro  de un arreglo  pacífico,  en  “todo  el territorio bajo el control de una de las partes, sea  que   allí   se   desarrollen  los  combates  como  tales  o  no”19.  De  tal  manera,  cuando  se  trata  de  hechos o situaciones que tienen lugar en lugares  donde  no  se  desarrollan  directamente  los  combates, para la aplicación del  Derecho  Internacional  Humanitario “sería suficiente (…) que los crímenes  alegados  estuviesen relacionados de cerca con las hostilidades desarrolladas en  otras   partes   de   los   territorios   controlados   por   las   partes   del  conflicto”20.   

1.2.3.      En      términos   materiales,   para  que  un  determinado  hecho  o situación que ha ocurrido en un lugar en el que no se han  desarrollado  los combates armados quede cubierto bajo el ámbito de aplicación  del  Derecho  Internacional Humanitario, es necesario que tal hecho o situación  guarde   una   relación   cercana   y   suficiente   con   el   desarrollo  del  conflicto21.  Así,  no  todos  los  hechos  ilícitos  que ocurren durante un  conflicto  armado  se  someten  al  derecho  internacional  humanitario; “solo  aquellos   actos   suficientemente   relacionados   con  el  desarrollo  de  las  hostilidades  están  sujetos  a  la  aplicación  de  este  derecho.  (…)  Es  necesario  concluir que el acto, que bien podría ser cometido en ausencia de un  conflicto,  fue  perpetrado  contra la víctima o víctimas afectadas por razón  del       conflicto       en      cuestión”.22     La    jurisprudencia  internacional   ha   proporcionado   distintos   criterios  para  determinar  la  existencia  de  un  nexo  cercano  entre  un determinado hecho o situación y el  conflicto  armado  internacional  o  interno en el que ha tenido lugar; así, ha  señalado  que tal relación cercana existe “en la medida en que el crimen sea  moldeado  por  o  dependiente del ambiente en el que se ha cometido —v.g.  el conflicto armado—”23.    Al    determinar   la  existencia  de  dicha  relación las cortes internacionales han tomado en cuenta  factores  tales como la calidad de combatiente del perpetrador, la calidad de no  combatiente  de  la  víctima, el hecho de que la víctima sea miembro del bando  opuesto,  el  hecho de que el acto pueda ser visto como un medio para lograr los  fines  últimos  de  una  campaña  militar, o el hecho de que el acto haya sido  cometido  como  parte de los deberes oficiales del perpetrador, o en el contexto  de             dichos             deberes24.  También  ha precisado la  jurisprudencia,  en casos de comisión de crímenes de guerra, que es suficiente  establecer  que  “el perpetrador actuó en desarrollo o bajo la apariencia del  conflicto                  armado”25,  y  que “el conflicto no  debe  necesariamente haber sido la causa de la comisión del crimen, sino que la  existencia  del  conflicto debe haber jugado, como mínimo, una parte sustancial  en  la  capacidad  del perpetrador para cometerlo, en su decisión de cometerlo,  en   la   manera  en  que  fue  cometido  o  en  el  objetivo  para  el  que  se  cometió”26.   (CSJ   SP,   23   Mar.  2011,  Rad.  35099)   

Es del caso agregar, frente a lo señalado  en  el  aparte  final que se acaba de trasliterar, en donde se hace referencia a  las  condiciones de índole material y en especial a que emerja la existencia de  un  nexo  causal  entre  el  crimen  y el conflicto armado interno, que allí se  indica  que  es  indispensable  tener  presente,  entre otras circunstancias, la  relativa  a“la  calidad  de  no  combatiente  de la  víctima”;  por tanto, es preciso recordar que esta  Sala  ha  expresado,  en  punto  del  concepto  de  población civil, una de las  categorías   de   no   combatiente   protegida  por  el  derecho  internacional  humanitario  y  que  es  la  que  importa  en  el  sub  judice,   lo   siguente   en   orden   a   fijar  su  alcance:   

…no  hay  una  definición legal expresa  sobre  lo  que  debe  entenderse  por  población  civil.  Por  ello, ha sido la  jurisprudencia  internacional y nacional la que se ha ocupado del punto, tomando  como soporte los instrumentos internacionales.   

(…)  

La  Corte Constitucional colombiana, en la  sentencia  C-291  de  2007…  explicó  el  concepto partiendo del principio de  distinción que opera en los conflictos armados no internacionales:   

“Para  los  efectos  del  principio  de  distinción  en  su  aplicación  a los conflictos armados internos, el término  “civil”  se refiere a las personas que reúnen las dos condiciones de (i) no  ser  miembros  de  las  fuerzas  armadas  u  organizaciones  armadas irregulares  enfrentadas  y (ii) no tomar parte en las hostilidades, sea de manera individual  como  “personas  civiles”  o “individuos civiles”, o de manera colectiva  en  tanto  “población civil”. La definición de “personas civiles” y de  “población  civil”  es  similar para los distintos propósitos que tiene en  el  Derecho Internacional Humanitario en su aplicación a los conflictos armados  internos  por  ejemplo, se ha aplicado jurisprudencialmente la misma definición  de  “civil”  para efectos de caracterizar una determinada conducta, en casos  concretos,   como   un   crimen   de   guerra   o   como   un   crimen  de  lesa  humanidad27.   

3.3.2.1. “Personas civiles”  

Una  persona  civil,  para los efectos del  principio  de distinción en los conflictos armados no internacionales, es quien  llena  las  dos  condiciones  de  no ser miembro de las Fuerzas Armadas o de los  grupos  armados  irregulares  enfrentados,  y  no  tomar  parte  activa  en  las  hostilidades.   

El   primer   requisito   —el  de  no ser miembro de las Fuerzas  Armadas  o  grupos  armados irregulares—,  ha  sido  señalado  en  la  Sistematización  del CICR como una  definición   consuetudinaria   de   la   noción   de  “civil”.28  Por  su  parte,  el  Tribunal  Penal  para  la  Antigua  Yugoslavia  ha indicado que para  efectos  de  la  aplicación  de  las protecciones consagradas en las normas que  penalizan  los  crímenes de guerra, los civiles son “las personas que no son,  o   han   dejado   de   ser,  miembros  de  las  fuerzas  armadas”29, entendidas  éstas  para  comprender  tanto a los cuerpos armados estatales oficiales como a  los grupos armados irregulares.   

El segundo requisito -el de no tomar parte  en    las   hostilidades-   ha   sido   indicado   por   múltiples   instancias  internacionales.  Según  ha  precisado  la Comisión Interamericana de Derechos  Humanos,  las  garantías  mínimas  establecidas  en  el  artículo 3 común se  aplican,  en  el contexto de los conflictos armados internos, a quienes no toman  parte  directa  o activa en las hostilidades, incluida la población civil y las  personas   puestas   fuera   de   combate   por   rendición,  captura  u  otras  causas.30  El Tribunal Penal para la Antigua Yugoslavia ha indicado que para  efectos  de  determinar  el  carácter  civil  de las personas amparadas por las  garantías  que se consagran, entre otras, en el Artículo 3 Común –aplicable  a  los  conflictos armados  internos-,  “es  necesario  demostrar que las violaciones se cometieron contra  personas     que     no     estaban    directamente    involucradas    en    las  hostilidades”31,  para  lo  cual  se  debe  aplicar  el  criterio  establecido  en  el  caso  Tadic: “si, al momento de la  comisión  del  hecho  aludidamente  ilícito, la supuesta víctima de los actos  proscritos  estaba  tomando parte directamente en las hostilidades, hostilidades  en  el  contexto  de  las  cuales  se dice haber cometido el hecho supuestamente  ilícito.  Si  la  respuesta a esta pregunta es negativa, la víctima goza de la  protección    de    las   proscripciones   contenidas   en   el   Artículo   3  común”32.  En  consecuencia,  la  determinación del carácter civil de una  persona  o  de una población depende de un análisis de los hechos específicos  frente  a los cuales se invoca dicha condición, más que de la mera invocación  de     su     status     legal    en    abstracto33,  y  teniendo en cuenta que  —según   se  señaló  anteriormente— la noción  de  “hostilidades”, al igual que la de “conflicto armado”, trasciende el  momento  y  lugar  específicos  de  los  combates,  para  aplicarse  según los  criterios  geográficos  y  temporales  que  demarcan la aplicación del Derecho  Internacional              Humanitario.34   

3.3.2.2. “Población civil”  

Una   población   se   considera   como  “población  civil” si su naturaleza es predominantemente civil.35 La noción  de   “población   civil”   comprende   a   todas   las   personas   civiles  individualmente             consideradas.36   La  presencia  entre  la  población  civil  de  miembros  de  las  fuerzas  armadas  o  de grupos armados  irregulares,  de  personas  puestas  fuera  de  combate, de personas activamente  involucradas  en  el conflicto o de cualquier otra persona que no quede amparada  por  la  definición  de  “civil”,  no  altera  el  carácter civil de dicha  población.37  “No  es  necesario  que todos y cada uno de los miembros de esa  población   sean   civiles,   es   suficiente   con   que   sea  de  naturaleza  predominantemente  civil, y puede incluir, por ejemplo, individuos puestos fuera  de                    combate”.38   

Por  otra  parte,  a  nivel  de  derecho  consuetudinario  cuando  las  personas  civiles  o  fuera  de combate asumen una  participación  directa  en  las  hostilidades, pierden las garantías provistas  por      el     principio     de     distinción39,  únicamente  durante  el  tiempo  que  dure su participación en el conflicto.40         Así  lo  establece  a  nivel  convencional  el  artículo 13-3 del  Protocolo  Adicional  II, en virtud del cual “las personas civiles gozarán de  la  protección  que  confiere este Título, salvo si participan directamente en  las hostilidades y mientras dure tal participación.”   

Ahora, precisado el alcance del concepto de  población  civil,  el  cual se trajo con el propósito de ahondar acerca de las  condiciones  de  índole material que deben concurrir para efectos de determinar  la  existencia  de un nexo causal entre un delito y el conflicto armado interno,  es  necesario  recordar, en punto del aspecto que se está tratando (condiciones  de   índole   material),  que  respecto  de  la  mujer,  por  sus  particulares  circunstancias  de  vulnerabilidad  frente a abusos sexuales en el escenario del  conflicto,  se  ha  construido  un  ámbito  de  especial  protección cuando de  investigar  esos hechos se trata, por lo que resulta necesario traer a colación  lo  señalado  por  los Tribunales Internacionales y la legislación de la misma  índole,   así   como  lo  expresado  por  la  Corte  Constitucional  sobre  el  punto.   

El Tribunal Penal Internacional para Ruanda  expresó  en  el  caso  Fiscal vs. Jean Paul Akayesu (ICTR-96-4-T), en decisión  del 2 de septiembre de 1998:   

No  se  requiere la fuerza física para el  sometimiento  de  la  víctima  sino  la  situación  y  las  circunstancias del  ambiente  que  puedan  determinar un evento de intimidación, extorsión u otras  formas   de   coacción   que   hagan  a  la  víctima  presa  del  temor  o  la  desesperación,  las  cuales  son  suficientes  para  configurar  la ausencia de  consentimiento,  pudiendo resultar inherentes al conflicto armado o la presencia  militar.   

Por   su   parte,   el   Tribunal  Penal  Internacional  para la Antigua Yugoslavia sostuvo en el caso Fiscal vs. Miroslav  Radic  Kvocka  (IT-98-30/1-T),  en  decisión  del  2  de  noviembre de 2001, lo  siguiente:   

Existen factores diversos a la fuerza, los  cuales  se  traducirían  en  un  acto  de penetración sexual no consentida, ni  aceptada voluntariamente por parte de la víctima.   

Un  concepto  restringido de la noción de  fuerza  o  amenaza  del  uso de la fuerza permitiría a los perpetradores evadir  responsabilidad  por  su  actividad  sexual  sobre  la  cual la otra parte no ha  consentido  debido a las ventajas que otorgan las circunstancias coercitivas sin  las cuales no habría lugar a contar con la fuerza física.   

Ahora,  en  las  Reglas de Procedimiento y  Prueba de la Corte Penal Internacional se prevé:   

Regla 70. Principios de la prueba en casos  de violencia sexual.   

En casos de violencia sexual, la Corte se  guiará    por    los    siguientes    principios   y,   cuando   proceda,   los  aplicará:   

a)  El consentimiento no podrá inferirse  de  ninguna palabra o conducta de la víctima cuando la fuerza, la amenaza de la  fuerza,  la  coacción  o  el  aprovechamiento  de  un  entorno coercitivo hayan  disminuido    su   capacidad   para   dar   un   consentimiento   voluntario   y  libre;   

b)  El consentimiento no podrá inferirse  de  ninguna palabra o conducta de la víctima cuando ésta sea incapaz de dar un  consentimiento libre;   

c)  El consentimiento no podrá inferirse  del  silencio  o  de  la  falta  de  resistencia  de  la  víctima a la supuesta  violencia sexual;   

d) La credibilidad, la honorabilidad o la  disponibilidad  sexual de la víctima o de un testigo no podrán inferirse de la  naturaleza  sexual  del  comportamiento anterior o posterior de la víctima o de  un testigo.   

De  otro  lado,  la  Corte  Constitucional  sostuvo,  en relación con los riesgos específicos que corren las mujeres en el  conflicto armado interno por razón de su género, lo siguiente:   

La  violencia  ejercida  en  el  conflicto  armado  interno  colombiano  victimiza  de  manera diferencial y agudizada a las  mujeres,    porque   (a)  por  causa  de  su condición de género, las mujeres  están  expuestas  a riesgos particulares y vulnerabilidades específicas dentro  del  conflicto  armado…  a  saber: (i) el riesgo de  violencia  sexual,  explotación sexual o abuso sexual en el marco del conflicto  armado…   (iv)  los  riesgos  derivados  del  contacto  o  de  las  relaciones  familiares     o     personales     —voluntarias,       accidentales       o       presuntas— con los integrantes de alguno de los  grupos  armados  ilegales  que  operan  en  el país o con miembros de la Fuerza  Pública,   principalmente  por  señalamientos  o  retaliaciones  efectuados  a  posteriori      por      los      bandos      ilegales     enemigos.(Negrillas en el original. Auto 092 de 2008)   

Entonces,   precisado  que  la  Sala  ha  reconocido  la  existencia  de  un  conflicto  armado  interno en Colombia, pero  también,  que  para  efectos  de  establecer si un delito en concreto guarda un  nexo  de  causalidad con el conflicto se han definido un conjunto de condiciones  de  índole  temporal,  espacial  y material e, igualmente, que en punto de esta  última  condición  es  necesario tener en cuenta que respecto de la mujer, por  su  particular  vulnerabilidad  frente  a  abusos  sexuales  en aquel escenario,  cuenta  con  un  ámbito especial de protección; con fundamento en lo anterior,  se  procede  a  examinar  si  como  se  dice  en  la resolución acusatoria y lo  sostiene  la  demandante,  Johana  Milena  Sandoval  Rincón fue víctima de los  ilícitos  de  tortura y acceso carnal violento a manos de los procesados César  Niño  Balaguera  y  Clodomiro  Niño  Balaguera y, a la par, si las condiciones  atrás     aludidas    concurren    en    el    sub  judice,  a  efectos  de  predicar que tales conductas  punibles  guardan  relación de consecuencia con el conflicto armado, por lo que  se  trata  de  aquellas descritas en los artículos 137 y 138 del Código Penal,  respectivamente,  mas  no,  como  lo  concluyó el Tribunal, de las infracciones  indicadas      en      los     artículos     178     y     205     ibídem,  ordenando por ello la compulsa  de copias para que se investigaran separadamente.   

Con  el  fin  de constatar lo anterior, se  hace  necesario  recordar el contenido de la prueba, en especial la de carácter  testimonial de cargo, así como la postura de los procesados.   

Para  el  efecto,  es  oportuno  precisar  inicialmente  que  en el caso de la especie, conforme se extrae de la referencia  que  de  los  hechos  se  hizo al comienzo en esta providencia, importa tener en  cuenta  los sucedidos a partir del 27 de enero de 2004, que es a los que se hace  referencia  en  la  resolución  acusatoria, fecha en que Johana Milena Sandoval  Rincón   fue   secuestrada   por  César  Niño  Balaguera  y  Clodomiro  Niño  Balaguera.   

En  efecto, si bien Johana Milena Sandoval  Rincón  hizo  alusión  a  hechos  anteriores  a esa fecha, valga decir, a unos  acaecidos  el  1º  de  noviembre de 2002, los cuales reflejan que ella se fue a  vivir  con  el  procesado César Niño Balaguera en contra de la voluntad de sus  padres  y  a  su  vez  que  se  regresó  al  lado de su familia porque éste la  golpeaba,  se  reitera  que  el  aspecto fáctico que aquí interesa, por ser el  analizado  en  detalle  en  la acusación, es el desarrollado a partir del 27 de  enero de 2004.   

Así las cosas, se tiene que Johana Milena  relató  que  en  esta  última  calenda, tras el asesinato de su madre Ana Rosa  Rincón  y  de  su  hermana  Nancy a manos de César Niño Balaguera y Clodomiro  Niño   Balguera,   estos   se   la   llevaron  por  la  fuerza,  expresando  al  respecto:   

César  y  Clodomiro  me  llevaron  por el  camino  a  llegar (sic) a la casa donde ellos vivían. Yendo como a la mitad del  camino  ellos  me llevan a rastras. Yo le dije a César usted porque le hizo eso  a  mi  mamá.  El me decía, mire Milena agradezca que su papá no estaba ni sus  hermanas  porque  la  orden era de (sic) matarlos a todos. De ahí yo comencé a  decirle  a  César que me soltara, que me dejara ver a mi mamá y César me dijo  a  usted  también la voy a matar. César me botó lejos y me encañonó y yo le  suplicaba  que  por amor de dios (sic) no me fuera a matar. Hasta que alcancé a  llegar  a donde César estaba y él me decía que no me le acercara mucho porque  me  disparaba de verdad. Yo en ese momento le gritaba que porque había matado a  mi   mamá   y   él   me   decía  Milena  cállese  si  no  la  mato  a  usted  también.41   

Johana  Milena  Sandoval Rincón por igual  agregó,  que  tras  ese  episodio  fue  conducida  a  la  casa  de César Niño  Balaguera  donde fue abusada sexualmente por éste, narrando sobre el particular  lo siguiente:   

César  me  llevó  como a las nueve de la  noche  [del  27 de enero de 2004] y caminamos hasta que llegó a la casa de él,  pero  la  casa  estaba  sola,  no  había  ningún  familiar… César sacó una  conchoneta  y…  unos lazos y me sacó a mí también y me amarró de las manos  y  abusó  sexualmente de mi… Esa noche que me violó me agarró de los pies y  de  las  manos  y  me  hizo  (sic)  que  tenía  que dormir con él.42   

Ahora, luego de que Johana Milena informó  cómo  los  miembros  de la Familia Niño Balguera se prestaron para ocultarla y  que  César  y  Clodomiro  permanecían  armados  amenazándola  todo el tiempo,  recuerda  que  fue trasladada a Venezuela, así que cuando llegaron allí, el 18  de   febrero   de   2004   nuevamente  fue  ultrajada  por  el  citado  quedando  embarazada43  y  como  estaba indocumentada, el citado le fijó otros apellidos  (Peñaranda  López)  para  ocultar  su identidad, siendo registrado su hijo por  César      con      fundamento     en     ellos44.   

Posteriormente,  la  víctima recordó que  César  Niño  Balaguera permanentemente la golpeaba y la amenazaba con matarla,  así       como       a       su       familia45,      poniendo      de  presente:   

El  24  de diciembre de dos mil dos siete,  habíamos  ido  para  una fiesta y César andaba con mujeres y entonces ese día  lo  miré  abrazado con otra mujer y yo sin decirle nada, yo no le reclamé para  que  él  no  me  fuera a pegar… lo que hice fue que agarré al niño y me fui  para  la  casa  donde  vivíamos  y  yo  le dejé la puerta abierta para que él  entrara  y  no  peleara conmigo. Como a las tres de la mañana él llegó, yo lo  escuché  cuando  llegó  porque  él  hizo bulla. Y entre sí yo me hice la que  estaba  dormida. Cuando sentí fue que él prendió la motosierra que él tenía  y  primero  se  la  puso a la cama donde yo estaba durmiendo y él al ver que yo  estaba  dormida  me la puso en un pie y las palabras que decía era que me iba a  matar.  Con  el  ruido  del  motor  y  de  la  bulla que él hacía, el niño se  despertó  y  yo  al  escuchar que él decía que me iba a matar, yo también me  hice  que  me  había despertado y él me decía que me iba a matar.46   

De  otra parte, acerca de los vínculos de  César   Niño  Balaguera  y  sus  hermanos,  entre  ellos  Clodomiro,  con  los  “paramilitares”, Johana Milena Sandoval Rincón declaró:   

Preguntado:  Indíquenos por favor cuándo  César  Niño  Balaguera comienza a trabajar y/o hacer parte del grupo que usted  denomina  como  paramilitares  en  el  relato  anterior. Contestó: Desde que el  empezó  a cultivar el corte de coca que tenía, César lo procesaba en su casa,  en  su  finca y le vendía a los paramilitares. Desde ahí fue que él empezó a  tener  contacto  con  ellos… desde el 2002… Preguntado: Ha manifestado usted  que  César  Niño  Balaguera  y  sus  hermanos  tenían  relación con un grupo  paramilitar.  Sírvase  indicar  si  sabe  o  conoce el nombre de la agrupación  paramilitar  a la que hace referencia. Contestó: Ese es el grupo que ahorita le  dicen  las  Águilas  Negras,  pero  antes  solo  se  conocían  como paracos…  Preguntado:  Usted  habló  en  su relato de armamento que César y sus hermanos  iban  a  negociar  para conformar un grupo paramilitar en El Carmen, infórmenos  si  sabe  usted  en dónde estaban consiguiendo ese armamento, a qué persona se  lo  iban  a  comprar  y  qué  clase de armamento. Contestó: Eso lo escuché yo  cuando  fui a la casa de Germán… y escuché cuando César… y Clodomiro iban  a  conseguir  el  armamento con los paramilitares…47   

Por  su  parte,  Alix  Sandoval  Rincón,  hermana  de  la  víctima, narró que en el año 2000 aparecieron grupos armados  al  margen  de  la  ley  en  el municipio de Sardinata, es decir, donde tuvieron  lugar  los  hechos  que aquí son objeto de juzgamiento, los cuales comenzaron a  ejecutar    personas    que    según    ellos    eran   colaboradores   de   la  guerrilla48,  siendo amenazada por dicho motivo, a pesar de su neutralidad, lo  que la obligó a abandonar la región en el año 2003.   

También  puso  de presente que los grupos  armados  al  margen  de  la  ley  atemorizaron  a la población y le causaron la  muerte  a  varias personas, entre ellas a su progenitora Ana Rosa Rincón y a su  hermana  Nancy,  los  cuales  además  secuestraron  a  Johana  Milena  Sandoval  Rincón,  lo  cual  ocurrió  después  de  que ella se refugió en la ciudad de  Cúcuta,  relatando  cómo por su intermediación finalmente se logró que el 11  de  enero de 2008 fuera rescatada y, a su vez, se produjera la captura de César  Niño   Balaguera   y   Clodomiro  Niño  Balaguera49.           Además  puntualizó:   

Preguntado:  Díganos  por  favor si usted  tiene  conocimiento  a qué grupo al margen de la ley pertenecen o pertenecieron  los   señores…  César  Niño  Balaguera  [y]  Clodomiro  Niño  Balaguera…  Contestó:   Ellos   pertenecen   al   grupo  de  paramilitares  de  las  AUC…  Inicialmente  César  lo  comentaba  con  orgullo,  la  gente  lo  decía  en la  región…  En  Sardinata un paramilitar conocido con el alias de Socavón me lo  dijo,  porque  él  sabía  de nuestro problema. Él me dijo textualmente que la  familia  [Niño  Balaguera]  trabajaba  con ellos, los paramilitares,… y otros  viajaban  constantemente  para  la  Gabarra,  Tibú y toda la zona del Catatumbo  donde   se   reunían   para   llevar  a  cabo  negocios  de  droga.50   

De  otra  parte,  Juan  Nepomuceno Rincón  Ochoa,  padre  de Johana Milena Sandoval Rincón, relató que tras la extorsión  de  que  fue  víctima por parte de la guerrilla a su llegada a Sardinata en los  años  noventa,  a  la región arribaron los grupos armados al margen de la ley,  respecto de los cuales expuso:   

Resulta   que   después   llegaron  los  paramilitares…  y  fue  cuando  empezaron a llegar a la casa y me estrujaban y  decían  que  yo  era un miliciano de la guerrilla y entonces [les decía] yo no  soy  ningún miliciano, a las mujeres y a los hijos los estrujaban y decían que  mi  mujer  era  quien  le  colaboraba a la guerrilla porque ella les vendía. De  ahí  fue  que  cuando César Niño Balaguera empezó a llegar a la casa con esa  gente   y   yo   no  sabía  nada  pero  de  un  momento  a  otro  se  llevó  a  Milena…51   

Relata  que  del  rapto  de  Johana Milena  Sandoval   Rincón   participaron  César  Niño  Balaguera  y  Clodomiro  Niño  Balaguera52  y  que  estos  luego  la  trasladaron a Venezuela, manteniéndola  amenazada  de  que  si  escapaba  lo  mataban  a  él y a su familia53.   

Por su parte, Dinael Lázaro Pérez sostuvo  que  César  Niño  Balaguera  era quien le proveía de coca al jefe paramilitar  Fabio  Rodríguez  Gaona  e,  igualmente,  refirió  que  vio  pasar a César en  compañía  de  Clodomiro  llevando del cabello a Johana Milena Sandoval Rincón  el  día  que  le  dieron  muerte  a  la madre y la hermana de ésta54   

De  otro  lado,  César  Niño Balaguera y  Clodomiro  niño  Balaguera  sistemáticamente negaron que hubiesen cometido los  delitos  de  acceso  carnal violento y tortura, ambos en persona protegida, pues  al  respecto señalaron que Johana Milena Sandoval Rincón simplemente se había  ido  a vivir voluntariamente con el primero y que nunca la maltrataron. Además,  por  igual  rechazaron permanentemente que fueran integrantes de un grupo armado  al  margen  de la ley. Finalmente, Clodomiro, en la audiencia pública, admitió  que  le  ayuda  a  su  hermano  César  en  la  producción  de coca55.   

Entonces,  la  reseña del contenido de la  prueba  permite concluir que los hechos objeto de juzgamiento se desarrollaron a  partir  del  año  2004 en el municipio de Sardinata, el cual integra la Región  del  Catatumbo.  También, que en la zona en cita inicialmente hizo presencia la  subversión  ejerciendo  su  dominio,  por  lo  menos hasta finales de los años  noventa,  tras  lo  cual,  se  presentó  una  disputa con los grupos armados al  margen  de  la  ley,  inicialmente  con  las  Autodefensas  Unidas de Colombia y  posteriomente  con las llamadas Águilas Negras (después de la desmovilización  de  las  primeras  en 2005), en medio de la cual resultó afectada la población  civil.   

Entonces,  hasta  aquí se tiene que en la  Región  del Catatumbo, para la época en que tuvieron ocurrencia los hechos que  aquí  son materia de juzgamiento, en efecto se desarrollaba el conflicto armado  interno  que  aqueja al país, es decir que frente al caso particular, concurren  las  condiciones  de  índole “espacial” y “temporal” que de acuerdo con  la  Sala,  acogiendo  el criterio de la Corte Constitucional, la que a su vez lo  ha  tomado  de  los  Tribunales Internacionales, son necesarias para predicar un  nexo  causal  entre  el  conflicto y los delitos, en este caso, de acceso carnal  violento  y  tortura, ambos en persona protegida, de los que fue víctima Johana  Milena  Sandoval  Rincón  y  que le son imputados a los procesados César Niño  Balaguera y Clodomniro Niño Balaguera.   

De  otra  parte,  en  cuanto  hace  a  las  condiciones  de  índole  “material”,  la  primer circunstancia que concurre  para  predicar  su  existencia  es  que  la  víctima era parte de la población  civil,  mientras  que  los procesados fueron señalados de ser integrantes de un  grupo armado al margen de la ley.   

Adicionalmente,  es necesario recordar que  como  esta  Sala  ha  señalado,  con fundamento en la doctrina, en punto de las  condiciones  de  índole material, a efectos de saber si se está ante un delito  que atenta contra el derecho internacional humanitario, que   

…la sola constatación de que la conducta  se  produjo en el seno de un conflicto armado no es suficiente para calificar el  delito   como   violatorio  del  derecho  internacional  humanitario,  sino  que  probatoriamente  tiene  que  acreditarse  que  la  misma  está vinculada con el  conflicto,  porque  su  existencia juega un papel sustancial en la decisión del  autor  de  realizar  la conducta prohibida, en su capacidad de llevarla a cabo o  en      la      manera      de     ejecutarla…56   

[Pero  además  que,  como]  Frente  a  la  naturaleza  del  vínculo  requerido,  en  la  medida  en  que tal aspecto no es  definido  en  el  Estatuto  de  Roma,  como  tampoco en otra norma internacional  aplicable,  y  menos  en el Código Penal nacional, resulta pertinente acudir al  concepto   fijado   en   fallos   de   Tribunales  Internacionales…[de  manera  que]   

“Sobre   esta  cuestión  la  Sala  de  apelaciones            del            TPIY57   y  del  TPIR58    ha  señalado  que  no es necesario que exista un vínculo directo entre la conducta  y  el conflicto armado en el sentido de que aquella no tiene por qué producirse  en  medio del fragor del combate. [Pues] Según la Sala de apelaciones basta con  que  exista  una  relación  de  cierta  proximidad  entre  la  conducta  y  las  hostilidades  que se están desarrollando en cualquier otro lugar del territorio  controlado  por  las partes contendientes, de manera que se pueda afirmar que su  comisión  o  la  manera  de  llevarse  a  cabo se encuentra influenciada por la  existencia       del      conflicto      armado59.   

[Y]  “Por  su  parte, la SCP60  I  de  la  CPI61,  en  su decisión sobre la confirmación en los cargos en el caso  Lubanga,  ha  reafirmado  la jurisprudencia de la Sala de apelaciones del TPIY y  del  TPIR  en  esta materia, al tiempo que ha subrayado que el conflicto armado,  si  bien  no  tiene porqué ser la causa última de la comisión de la conducta,  debe  como mínimo haber jugado un papel sustancial en la decisión del autor de  realizarla,  en  la capacidad del autor de llevarla a cabo o en la manera en que  la   misma   ha   sido  finalmente  ejecutada…”62         (CSJ AP, 31 Ago. 2011, Rad. 36125)   

Entonces,  visto  el  caso  particular, se  tiene  que  el  hecho  de que César Niño Balaguera y Clodomiro Niño Balaguera  hacieran  parte  de  un  grupo  al  margen  de la ley, fue determinante para que  pudieran  cometer  los  delitos  de acceso carnal violento y tortura de la forma  que  lo  hicieron,  pues  gracias  al  control  que  ejercían  en la región en  conflicto  donde  tuvieron  lugar los hechos, lograron, no solo agotar por largo  tiempo  dichas  conductas  punibles,  sino  evitar  que las autoridades pudieran  conjurar  la  situación, pues, de una parte, consiguieron que los familiares de  Johana  Milena Sandoval Rincón se mantuvieran al margen de lo sucedido, so pena  de  llevar la misma suerte que la madre y la hermana de la citada, pero además,  que   le   perdieran   el   rastro,   para  lo  cual  incluso  le  cambiaron  su  identidad.   

Por tanto, le asiste razón a la demandante  al  afirmar  que  el  conflicto  armado  fue determinante en la decisión de los  procesados  César  Niño  Balaguera  y  Clodomiro Niño Balguera de cometer los  delitos  de  acceso  carnal  violento y tortura, en tanto controlaban la región  donde  se  desarrollaron  los  hechos, como también que no era posible concluir  que  la  relación  entre César y Johana Milena Sandoval Rincón era consentida  por  ésta,  por  cuanto  fue  gracias  a  las  permanentes  amenazas  de muerte  dirigidas  a  ella  y  a su familia y los maltratos físicos a que fue sometida,  que  el  primero, prevalido de su pertenencia al grupo armado ilegal, consiguió  la sumisión de ella.   

Igualmente,  la  recurrente  acertó  al  afirmar   que   el   conflicto   armado  fue  determinante  en  la  “capacidad”,       “decisión”     y    “forma” de cometer los delitos, pues  siempre  medió  la coacción a través de las armas por parte de los implicados  César  Niño  Balaguera  y Clodomiro Niño Balaguera, coacción que se aseguró  por   pertenecer   al  grupo  armado  al  margen  de  la  ley  que  dominaba  la  región.   

Ahora,  si bien el Tribunal afirmó que no  existía  prueba  del  nexo causal entre los delitos de acceso carnal violento y  tortura  con el conflicto armado interno, ello obedeció a que dejó de lado, en  relación  con  tales  delitos,  que  los  procesados  César  Niño Balaguera y  Clodomiro  Niño  Balaguera  integraban  el  grupo  armado  ilegal  que ejercía  control  sobre el lugar donde ocurrieron los hechos, pero además, que gracias a  esa  circunstancia,  consiguieron  la impunidad temporal y que los familiares de  Johana  Milena  Sandoval  Rincón  no pudieran tener contacto con ella, ni ésta  con  aquellos,  pues  amenazados  como  estaban  de hacerlo unos y otros, no les  quedó  alternativa  distinta  que  resignarse por más de tres años a no hacer  nada.   

Es  más, olvidó el Tribunal que la orden  de  dar  muerte  a  la  madre  y a la hermana de Johana Milena provino del grupo  ilegal,  de  donde  se  sigue que sobraba entrar a confirmar si eran ciertas las  amenazas,  así  como  el  control  que en efecto ese tipo de grupo tenía en la  Región   del   Catatumbo   donde  tuvieron  ocurrencia  los  hechos  objeto  de  juzgamiento,   pues   los   antecedentes   claramente   evidenciaron   que  así  era.   

No se trató entonces de un simple interés  personal  de  César Niño Balaguera y Clodomiro Niño Balaguera en la comisión  de  los  delitos  de  acceso  carnal  violento  y  tortura  como  lo sostiene el  Tribunal,  pues  de haber sido así, pronto la familia de Johana Milena Sandoval  Rincón  hubiese acudido a las autoridades en busca de ayuda y lo propio hubiese  adelantado  la  citada,  pero  ninguna  de las dos cosas sucedió, pues el temor  derivado  del control que ejercía a través de las armas el grupo ilegal al que  pertenecían los persuadió de hacerlo.   

Así  las  cosas,  es  indudable  que  el  Tribunal  ignoró,  como  lo  sostiene la demandante, que cuando un grupo armado  ilegal  ejerce  control  sobre una determinada zona, el mismo suele extenderse a  la  población  civil  y  en  concreto  a  las  mujeres, conforme incluso lo han  reconocido  tribunales internacionales, según quedó consignado en precedencia,  y  que por tal motivo, como lo ha señalado la Corte Constitucional, aquellas se  ven    “expuestas   a   riesgos   particulares   y  vulnerabilidades  específicas  dentro  del conflicto armado… [como] el riesgo  de  violencia  sexual…  [y  a]  los  riesgos  derivados  del contacto o de las  relaciones  familiares  o  personales  —voluntarias,       accidentales       o       presuntas— con los integrantes de alguno de los  grupos   armados   ilegales”    (Auto  092  de  2008)   

Por   tal   razón,   los   tribunales  internacionales  han  construido  presunciones  acerca  de  la  inexistencia del  consentiminto  de  las  mujeres  frente  a  las  relaciones que se tejen con los  miembros  de  los  grupos armados, al entender que su preeminencia fundada en la  violencia  que  son  capaces  de desplegar donde ejercen su dominio, destruye la  posibilidad  de  que  las mujeres actúen en plena libertad cuando son asediadas  por aquellos.   

En  el  caso  que ocupa la atención de la  Sala,  incluso  el  asunto  es  mucho  más  claro, pues la víctima no solo fue  asediada  por César Niño Balaguera en compañía de Clodomiro Niño Balaguera,  sino  que  la  raptaron  y  luego  se la llevaron para Venezuela aprovechando su  pertenencia   al  grupo  armado  ilegal,  y  gracias  a  esa  condición,  luego  atemorizaron  a  la  familia  de  aquella  para  que  desistiera  de  su rescate  activando la acción de las autoridades.   

En   resumen,   se   evidencia   que  el  ad  quem  desconoció  la  regla  de  la  experiencia según la cual, en aquellas regiones donde los grupos  armados  al  margen  de  la ley ejercen su control, lo extienden a la población  civil  y  en  particular  a  las  mujeres,  respecto  de quienes deciden cuándo  inician y terminan relaciones interpersonales con ellas.   

Así  mismo,  se  observa que el  ad  quem,  a  pesar  de  que  en  la  sentencia  impugnada, en particular al tratar lo relativo al delito de concierto  para  delinquir, admitió que César Niño Balaguera y Clodomiro Niño Balaguera  integraban  un  grupo armado al margen de la ley que ejercía control en la zona  donde   ocurrieron   los  hechos,  ignoró  que  prevalidos  de  esa  condición  cometieron  los  delitos  de  acceso  carnal  violento  y  tortura,  conforme se  desprende  del  contenido  de  los  testimonios  de  la  víctima  Johana Milena  Sandoval  Rincón,  su  padre  Juan Nepomuceno Sandoval Ochoa, su hernama Alix y  Dinael  Lázaro  Perez,  pero  además,  que  gracias a esa militancia, lograron  temporalmente la impunidad.   

Por tanto, los cargos uno y tres formulados  por  la  apoderada  de la parte civil, entendidos como uno solo en razón de que  contienen el mismo alcance, prosperan.   

Así  las  cosas,  por  sustracción  de  materia,  sobra  referirse  a  la alternativa señalada por el representante del  Ministerio  Público,  relativa  a  que  si  no se encontraba que los delitos de  tortura  y  acceso  carnal  violento  tenían  relación con el conflicto armado  interno  entonces  debía condenarse a los procesados por las conductas punibles  previstas    en    los    artículos    178    y    205   del   Código   penal,  respectivamente.   

Ahora,   en   lo  que  sí  le   asiste   la   razón   al   Procurador   Delegado  ante  esta  Corporación,  es al afirmar que el Tribunal se equivocó al ordenar la compulsa  de  copias  para  que  se  investigaran  los  delitos de tortura y acceso carnal  violento  con fundamento en la descripción consagrada  en  los  artículos  178  y  205,  en  tanto ello conllevaría la afectación al  principio    de    non   bis   in   idem,  por  tanto, atendiendo a la prosperidad de los cargos uno y tres  formulados  por la demandante, se modificará la sentencia para dejar sin efecto  esa orden.   

Segundo   cargo:  

Como  la  actora  denuncia  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  y  pide casar parcialmente la sentencia y, por  ende,  que  se  condene a César Niño Balaguera y Clodomiro Niño Balaguera por  el  delito de concierto para delinquir agravado en lugar de la modalidad simple,  por  cuanto  aquella  fue  la  imputación  jurídica deducida en la resolución  acusatoria  frente  a  esa específica infracción, la cual encuentra soporte en  la  valoración  que  de  las  pruebas hizo el Tribunal, resulta necesario hacer  algunas  precisiones,  con  el  fin  de  determinar  si  le  asiste  razón a la  libelista.   

En primer lugar, se ofrece oportuno traer a  colación   la   imputación  fáctica  y  jurídica  que  se  consignó  en  la  resolución  acusatoria  en  relación  con  el  atentado  contra  la  seguridad  pública en cuestión.   

Al respecto se tiene que en la convocatoria  a juicio se indicó:   

La descripción del artículo 340 del C.P.  se  fundamenta,  por  supuesto, en la existencia de una organización conformada  por  varias  personas así sea de carácter rudimentario, las cuales previamente  han  convenido  o  acordado  cometer delitos. En este evento, los grupos armados  denominados  Autodefensas, que son indiscutiblemente un grupo armado al marge de  la  ley  y  por  ende  sus acciones o hechos que realicen, obedecen a un acuerdo  alcanzado   entre   sus   integrantes,  reuniendo  [por  tanto]  los  requisitos  establecidos por el legislador.   

(…)  

Las  afirmaciones  que  hicieran ante esta  Delegada  los  testigos que merecen plena credibilidad… dan fe de cómo   cada   uno  de  los  sindicados  tenía  una  misión,  un  propósito  y  una  serie  de  comportamientos  de  colaboración para lograr el  objetivo.   

Los  testigos  narran  de  manera  clara,  certera  y  sin  dubitación,  todo  aquello  que  conocieron  como resultado de  la  colaboración  e  identificación  con  el grupo  ilegal  de  turno,  en  donde  siempre  tuvo  como  denominador  común, generar  conflicto  para lograr sus  objetivos  ilícitos,  entre  otros  el  provecho  del narcotráfico.   

(…)  

Podríamos  afirmar que… se trata de una  organización  que  reúne  todos  los requisitos para considerarla una sociedad  criminal,  se  trata  de  una  organización  que posee una mínima estructura y  control,  en  la  que  existe  una  distribución  de  trabajo  que  permite  el  desarrollo de actividades delictivas.   

Pero además… es el señor Dinael Lázaro  quien  no  solamente confirma la existencia del grupo  delincuencial  con  fines  de  narcotráfico, quienes  ejercían   dominio   y   control   en  la  zona,  concretamente  en  Sardinata,  y  quienes tenían plena identidad con los jefes y/o  comandantes   de   zona.  (subrayas fuera de texto)   

De  lo  anterior  se deprende, frente a la  descripción   contenida   en  el  artículo  340  del  Código  Penal,  con  la  modificación  introducida  por  el artículo 8 de la Ley 733 de 2002, en razón  de  la  imputación  jurídica  deducida  en  la  resolución acusatoria, que el  delito  de  concierto  para  delinquir  se  atribuyó  en la modalidad agravada,  puntualmente     porque     se    cometió    con    fines    de    “tráfico   de  drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  psicotrópicas”     y     para     “financiar  grupos  armados  al  margen  de la ley” con aquel.   

Precisado   lo   anterior,   corresponde  determinar  la  imputación  fáctica  y  jurídica por la que fueron condenados  César  Niño Balaguera y Clodomiro Niño Balaguera por el Tribunal en relación  con  el  atentado  contra  la  seguridad  pública,  pues  cabe  recordar que el  juzgador    de    primer   grado   los   absolvió   frente   a   tal   conducta  punible.   

En ese sentido, el Juez Colegiado, respecto  de la imputación fáctica expresó:   

[En  relación con] el delito de concierto  para  delinquir…  varios testigos arrimados a la instrucción penal pueden dar  fe  de  cómo  cada uno de los sindicados tenía una  misión,  un  propósito  y  una  serie de comportamientos de colaboración para  lograr  el  objetivo  común  que  se predica del concierto criminal,  que en el presente caso se relaciona  con el paramilitarismo.   

…Johana Milena Sandoval es contundente al  afirmar  que  César  Niño  Balaguera  estaba trabajando con los paramilitares,  entonces conocidos como Águilas Negras…   

Agrega   además   la   declarante,  que  los procesados tenían una finca en la que sembraban  y  procesaban  coca… asimismo declara que en varias  oportunidades  ella  fue llevada en el carro en el que procesado transportaba la  droga,  hasta  donde su hermano Clodomiro para descargarla, sitio en el que pudo  percibir a varios jefes paramilitares…   

Aduce que César Niño Balaguera la llevaba  a  esas  reuniones  porque temía que ella fuera a contar algo, sin embargo ella  se   quedaba  afuera  escuchando  todo  lo  que  adentro  hablaba,  dando  cuenta  de  la  intención que tenían los procesados y los  demás  comandantes  paramilitares,  en montar un grupo insurgente de las mismas  calidades  y  en  adquirir  armas  para el propósito,  situación  que  dice  haberle  corroborado  el mismo procesado cuando la tenía  secuestrada en Venezuela.   

(…)  

A su vez aparece Dinael Lázaro declarando  que  los  hermanos Niño Balaguera tabajaban con los  paramilitares  en  el  negocio  del  estupefaciente,  aduciendo que César Niño  Balaguera   era   quien   les   llevaba   la  droga…  a  Sardinata…   

Dice  puntualmente  Alix  Sandoval,  que  Clodomiro  Niño  Balaguera y César Niño Balaguera  pertenecieron  a  las  AUC; ello por cuanto César lo  comentaba  con  orgullo…  sobresaliendo  además  la declaración en audiencia  pública  de Clodomiro Niño Balaguera, quien confirmó la ayuda que le prestaba  a  su hermano en las labores de procesamiento de la hoja de coca en la finca que  ellos  tenían,  coligiendo  así  la  relación que  sostuvieron    los    encartados    alrededor   del   grupo   de   autodefensas,  específicamente  en  lo  atinente  al  tráfico  de estupefacientes,   acciones   que  obedecen  a  un  acuerdo  alcanzado  entre  sus  integrantes,  reuniendo  los requisitos establecidos por el legislador en lo que  al concierto para delinquir se refiere.   

Esta forma de agrupación que evidentemente  aparece  ratificada por cada uno de los testimonios anteriormetne acotados… la  forma  en  la que se negociaba la droga que se producía… la manera en como lo  relata  Johana Milena Sandoval… [son] indicio grave de responsabilidad del que  se  infiere  el  efectivo proceder de los acusados en  lo  que  respecta  al  concierto  criminal  con  fines  para  cometer delitos de  tráfico de estupefacientes….   

Se   sabe   que   esta   modalidad   de  narcotráfico,  además  está  dirigida a financiar y promover grupos al margen  de  la  ley,  los  cuales  se  han concertado para la  comisión  de delitos indeterminados… Aquí la credibilidad que se le otorga a  los  testigos  de cargo, parte… [de que] narran de manera concreta y detallada  toda  la  génesis  de  la  organización,  estructura  y hechos delictuales que  Clodomiro  Niño  Balaguera  y  César Niño Balaguera venían ejecutando, de lo  cual  se  puede  inferir  la  existencia  de  una  organización  criminal y por  consiguiente  sus  actividades  delictivas. (subrayas  fuera de texto)   

Ahora,   en  lo  que  se  refiere  a  la  imputación  jurídica,  se  observa  que  el  Tribunal, una vez afirmó que con  fundamento  en  lo  manifestado  por  los  testigos, se establecía “que   se  trata  de  una  organización  que  reúne  todos  los  requisitos  de  una  sociedad  criminal, con una estructura mínima y un control  sobre  ella,  en  la  que existió una distribución de trabajo que permitió el  desarrollo   de  las  actividades  perpetradas  por  César  Niño  Balaguera  y  Clodomiro   Niño   Balaguera”,  sostuvo  que  los  condenaba  “por el delito  de  concierto  para  delinquir  sin que concurra la circunstancia de agravación  endilgada   por   la  Fiscalía  en  su  resolución  de  acusación”.   

En esa medida, de entrada pareciera que la  segunda  instancia, a pesar de lo señalado en punto de la imputación fáctica,  en  donde de forma clara y reiterada sostuvo que el concierto para delinquir fue  cometido  por  César  Niño  Balaguera  y  Clodomiro  Niño Balaguera con fines  narcotráfico,  pero  además,  para financiar grupos armados ilegales (inc. 2º  del  art.  340  del  C.P.),  a  última  hora y de manera contradictoria hubiese  decidido  imponerles  condena por el delito en cita, pero en su modalidad simple  (inc.  1º  ibídem), sin  embargo, ello en realidad no es así.   

En  efecto,  salvo  la afirmación insular  atrás   subrayada,   el   contenido   restante  de  la  sentencia  —antes    y    después—  apunta  claramente  a un concierto  para delinquir agravado.   

De ello da cuenta la referencia que atrás  se    hizo    de   la   imputación   fáctica,   pero   también   —y      quizá      lo      más  importante—,  que  al  momento  de  fijar  la  punibilidad del atentado contra la seguridad pública en  cita, el Juez plural expresó:   

…se  observa  que  la  conducta  punible  endilgada  a César Niño Balaguera y Clodomiro Niño Balaguera, para el momento  de  los  hechos,  era  sancionada  con  pena de prisión de seis (6) a doce (12)  años    —72   a   144  meses— y multa de dos mil  (2.000)  a  veinte  mil  (20.000)  salarios  minimos legales mensuales vigentes,  por  concertarse  con  el  fin de cometer delitos de  tráfico  de  estupefacientes  y  financiar  grupos  armados  al  margen  de  la  ley…  (subraya  fuera de  texto)   

Ahora,  el ad quem, al entrar a determinar  la  pena  en  concreto  para  el  delito  de  concierto  para  delinquir  y  dar  aplicación   a   lo   preceptuado   en  el  artículo  61  del  Código  Penal,  expuso:   

…en  realidad la gravedad de la conducta  punible  es  potencialmente  destructora  de  los valores supremos que erigen la  seguridad  pública,  desestabilizando  el orden y control armónico y normal de  la  vida  en  sociedad,  lo  que  conlleva a un gravísimo daño causado al bien  jurídico   tutelado,  además  teniendo  en  cuenta  la  intensidad  del  dolo,  como  quiera  que  los  procesados se concertaron de  manera   voluntaria   para   reiterativamente  ejecutar  delitos  con  fines  de  narcotráfico  y  financiación  de  grupos  al  margen  de  la  ley,  bien  conocidos  como  paramilitares, los que se han involucrado  directamente  con  las mafias de la droga… [por tanto, la pena de prisión] se  aumentará  en  36  meses  [y la multa en 2000 SMLMV] por el delito de concierto  para   delinquir…   (subraya fuera de texto)   

Como  se  puede  observar,  la afirmación  consignada  en  la  sentencia  en  donde  se  sostiene  que se condenaría a los  procesados   por   el   delito   de  concierto  para  delinquir  “sin  que  concurra la circunstancia de agravación endilgada por la  Fiscalía  en  su  resolución  de  acusación”, se  trató    de    un    lapsus    cálami,  pues  a  lo largo del fallo se argumentó lo contrario, al punto  que  se  precisaron  las  razones  por  las  cuales  se configura la agravación  punitiva  de  que  trata  el inciso 2º del artículo 340 del Código Penal (con  fines  de narcotráfico y para financiar grupos ilegales) y al fijar la sanción  correspondiente, por igual se la tuvo en cuenta.   

Así  las cosas, es claro que César Niño  Balaguera  y  Clodomiro Niño Balaguera fueron condenados por el Tribunal por el  delito  de concierto para delinquier agravado, imponiéndoseles la pena relativa  a esa infracción.   

Por  tanto, como la demandante en el cargo  bajo  examen  persigue  que  se  condene a los procesados por la conducta que en  efecto se les sentenció, de esto se sigue que no prospera.   

No sobra agregar que si bien la demandante  aduce  supuestos  de hecho adicionales para deducir la agravación del delito de  concierto   para   delinquir,  como  quiera  que  no  fueron  atribuidos  en  la  resolución  acusatoria,  no  era  posible que los alegara en sede de casación,  pues con ello se desconoce el principio de congruencia.   

Punibilidad:  

En  razón de la prosperidad de los cargos  primero  y  tercero  —que  fueron  analizados conjuntamente por cuanto tenían el mismo alcance—,  cuya  pretensión  fue la condena  por  los  delitos  de  tortura  en persona protegida y acceso carnal violento en  persona  protegida,  se  procede  a  establecer  la pena que en definitiva deben  cumplir César Niño Balaguera y Clodomiro Niño Balaguera.   

Para  el efecto, es necesario recordar que  los  citados  ya  habían  sido  condenados en las instancias por los delitos de  secuestro simple y concierto para delinquir agravado.   

Igualmente,  se ofrece oportuno evocar que  César  Niño  Balaguera  y  Clodomiro  Niño  Balaguera fueron acusados por los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado,  secuestro simple, tortura en  persona  protegida  y  acceso  carnal violento en persona protegida. Al primero,  como  presunto coautor de todos ellos y, al segundo, en la misma calidad por los  tres iniciales y cómplice del último.   

Así  mismo, es pertinente señalar que el  delito  más  grave de los imputados es el de secuestro simple, por lo que será  el   que   sirva   de   base   para   realizar   la   respectiva   dosificación  punitiva.   

Por  igual,  es necesario mencionar que en  razón  de  la  prosperidad de los cargos primero y tercero, lo que se impone es  adicionar  la  pena  por  los  delitos  de tortura en persona protegida y acceso  carnal  en  persona  protegida, motivo por el cual, para la determinación de la  pena  que  les corresponde, se conservará el criterio fijado por el juzgador de  segunda  instancia  al  dosificar  la  sanción para el delito de concierto para  delinquir  agravado, que concursó en las instancias con el de secuestro simple,  que  como se dijo, es el que prevé la pena más grave de todos los endilgados a  los procesados.   

Así  mismo,  no  sobra  expresar  que  se  tendrá   en   cuenta  la  imputación  jurídica  deducida  en  la  resolución  acusatoria, con el fin de conservar el principio de congruencia.   

Ahora,  por  igual  cabe  anotar  que  el  Tribunal,  al  fijar  la  pena,  mantuvo  el  criterio del juzgador a  quo  y,  por tanto, para el delito de  secuestro  simple,  impuso  una  sanción de 12 años de prisión y respecto del  delito  de  concierto para delinquir agravado que concusaba en ese momento, tuvo  en  cuenta  3 años, lo que quiere decir que identificó la pena mínima que era  posible  imponer  para  este ilícito, esto es, 6 años y de ella tomó la mitad  de  tal  extremo  inferior,  mientras  que  frente  a  la pena de multa para tal  infracción,   acogió   el   mínimo  señalado  en  la  ley,  es  decir,  2000  SMLMV.   

Siguiendo  entonces ese criterio, se tiene  que  la  pena  mínima  para el delito de tortura en persona protegida (art. 137  del  C.P.)  es  de 10 años de prisión y 500 SMLMV de multa. Adicionalmente, se  observa   que  esta  infracción  también  tiene  como  pena  principal  la  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas, cuyo  extremo inferior es de 10 años.   

En  esa  medida,  la pena por el delito de  tortura  en persona protegida se incrementará en 5 años de prisión, 500 SMLMV  de multa y 5 años de inhabilitación.   

De  otra  parte,  como el delito de acceso  carnal  violento  en persona protegida (art.138 del C.P.) tiene una pena mínima  de  10  años  de  prisión  y  500 SMLMV de multa, por tanto, la pena por dicho  ilícito se aumenta en 5 años de prisión y 500 SMLMV de multa.   

Hasta aquí se puede resumir que al delito  base,  que  conforme  lo determinó acertadamente el a  quo  y  lo  avaló  el  ad  quem,  es  el de secuestro simple, que preve una pena  de  12  años  de prisión, se le aumentan 3 años por razón del concierto para  delinquir,  5  años  por  la tortura en persona protegida y 5 años más por el  acceso carnal en persona protegida.   

No  obstante,  como se observa que la pena  base  es  de  12 años (delito de secuestro simple) y la suma de los incrementos  calculados  por  los  demás  ilícitos  (concierto  para  delinquir, tortura en  persona  protegida  y  acceso  carnal  violento en persona protegida), supera el  doble,  en  concreto  en  un  año  (3  años, más 5 años, más otros 5 años,  respectivamente),  entonces  la pena de prisión se ajusta a lo consagrado en el  artículo  31  del  Código  Penal  conforme  al  cual,  la  pena solo puede ser  “aumentada   hasta  en  otro  tanto”,  de  manera  que la privación de la libertad en definitiva será  de 24 años.   

En  relación  con  la  pena  de multa, de  acuerdo  con  lo preceptuado en el numeral 4º del artículo 39 de la Ley 599 de  2000,  se sumará cada una, de tal manera que se fija en 3.600 SMLMV (600 por el  secuestro  simple,  2000  por  el  concierto para delinquir agravado, 500 por la  tortura  en  persona  protegida  y  500 por el acceso carnal violento en persona  protegida).   

En  cuanto  hace  relación  a  la pena de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas, siguiendo  el  criterio  señalado  en  CSJ  SP,  29  Mar.  2014,  Rad.  38793, el cual fue  reiterado  en  CSJ  SP,  4  Jun.  2014,  Rad.  42737, relativo a que si tal pena  concurre  tanto  en  la modalidad principal y accesoria se siguen las reglas del  concurso,  entonces  se  tiene  que  corresponden  12  años  por  el  delito de  secuestro  simple,  3 años por el de concierto para delinquir agravado, 5 años  por   el   de   tortura   en   persona   protegida63  y 5 años por el de acceso  carnal  violento  en  persona protegida, para un total de 25 años, sin embargo,  se  fija  definitivamente  en  20  años  en  razón  de la limitación temporal  prevista en el inciso 1º del artículo 51 del Código Penal.   

Ahora  bien,  puntualmente se tiene que en  cuanto  hace  relación a César Niño Balaguera, como es coautor responsable de  los  delitos  de secuestro simple, concierto para delinquir agravado, tortura en  persona  protegida  y acceso carnal violento en persona protegida, se le imponen  las  penas  de 24 años de prisión, multa de 3.600 SMLMV e inhabilitación para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por 20 años.   

De  otra  parte,  como  Clodomiro  Niño  Balaguera,  autor responsable de los delitos de secuestro simple, concierto para  delinquir  agravado,  tortura  en persona protegida y cómplice de acceso carnal  violento  en  persona  protegida,  se le imponen las penas de 22 años y 6 meses  años             de             prisión64,    multa    de    3.350  SMLMV65  e  inbaibilitación  para  el  jercicio  de  derechos y funciones  públicas por 20 años.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de    Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   administrando   justicia   en  nombre     de    la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:   

1.  NO  CASAR la  sentencia  del  8  de  noviembre  de  2011 proferida por el Tribunal Superior de  Cúcuta  con  fundamento  en el segundo cargo formulado en la demanda presentada  por  la apoderada de la parte civil promovida a nombre de Johana Milena Sandoval  Rincón.   

2.   CASAR   PARCIALMENTE   la  sentencia  del  8  de noviembre de 2011 dictada por el Tribunal  Superior  de  Cúcuta  con base en los cargos primero y tercero formulados en la  demanda  allegada  por la abogada de la parte civil promovida a nombre de Johana  Milena Sandoval Rincón.   

3.    En  consecuencia,  condenar  a César Niño Balaguera como coautor de los delitos de  tortura  en  persona protegida y acceso carnal violento en persona protegida y a  Clodomiro  Niño  Balaguera en calidad de coautor del primero de dicho ilícitos  y como cómplice del último.   

4. Fijar la pena a  César  Niño  Balaguera  en  24  años  de  prisión y multa de 3.600 SMLMV y a  Clodomiro  Niño  Balaguera  en  22 años y 6 meses de prisión y multa de 3.350  SMLMV.  Así  mismo,  imponer  a  ambos  la inhabilitación para el ejercicio de  derechos y funciones públicas por 20 años.   

5.    DEJAR   SIN   EFECTO  el  numeral tercero de la sentencia del Tribunal de Cúcuta del 8  de  noviembre  de  2011,  donde  se  ordenó compulsar copías ante la Fiscalía  General  de  la Nación con el fin de investigar los delitos de tortura y acceso  carnal violento.   

6.  DENSE  los  avisos de ley por intermedio del juzgado de primera instancia.   

7.  DECLARAR que  las   restantes   decisiones  adoptadas  en  el  fallo  confutado  se  mantienen  incólumes.   

Contra esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase al  Tribunal de origen.   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  “Folio  13  del  cuaderno  original  No.  8  de  la  instrucción”.   

2  “En  cumplimiento  de  los  dispuesto en el Acuerdo  PSAA10  -6775  del  8  de  marzo  de  2010 de la Sala Administrativa del Consejo  Superior de la Judicatura.”   

3  “Ver  folio  105  del  cuaderno  de la sentencia de  primera instancia.”   

4  Señalados     en     la     obra     “Criterios  de  equidad  para una administración de justicia con  perspectiva  de  género” del Consejo Superior de la  Judicatura.   

5  Género, desplazamiento y refugio frontera Colombia y  Venezuela, Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas  para la Mujer.   

6  En este sentido, CSJ SP, 25  May.  2006,  Rad.  21213; CSJ SP, 22 Ago. 2008, Rad. 29258; CSJ SP, 2 Dic. 2008,  Rad.  25787 y; CSJ SP, 11 Mar. 2009, Rad. 25355, entre  muchas otras.   

7  “Comité Internacional de  la   Cruz   Roja,   Plaza   &  Janes  Editores  Colombia  S.A.  Texto   original  en  francés,  traducción  primera  edición  en  noviembre de 1998.   

8  “Pág. 338.”   

9  “PICTEC  Jean,  Desarrollo y Principios del Derecho  Internacional   Humanitario,   TM  Editores,  Instituto  Henry  Dunant,  Comité  Internacional de la Cruz Roja, 1998, pág. 57.”   

10  “El   término   conflicto   armado   interno,  no  internacional,   ha   sido   utilizado   en   diversas  oportunidades  por  esta  Corporación.  Véase,  por  citar  solo  algunas, sentencias del 21 de julio de  2004  (radicado 14538), 15 de febrero de 2006 (radicado 21330), 12 de septiembre  de  2007  (radicado  24448), 27 de enero de 2010 (radicado 29753) y noviembre 24  de  2010 (radicado 34482); autos del 15 de julio de 2009 (radicado 32040), 21 de  septiembre  de  2009  (radicado  32022)  y  30  de  septiembre de 2009 (radicado  32553)”.   

11  «Traducción       informal:       “the  temporal  and  geographical  scope  of  both  internal  and  international  armed  conflicts  extends  beyond  the  exact  time  and place of  hostilities”.   Tribunal  Penal  para  la  Antigua  Yugoslavia,    caso    del    Fiscal    v.    Dusko  Tadic,  No.  IT-94-1-AR72,  decisión  de  la Sala de  Apelaciones sobre su propia jurisdicción, 2 de octubre de 1995.»   

12  «Traducción  informal:  “A  violation  of  the  laws  or customs of war may  therefore  occur  at  a  time  when and in a place where no fighting is actually  taking  place.  As indicated by the Trial Chamber, the requirement that the acts  of  the  accused  must  be  closely  related  to the armed conflict would not be  negated  if the crimes were temporally and geographically remote from the actual  fighting.” Tribunal Penal  para  la  Antigua  Yugoslavia,  caso  del  Fiscal vs.  Dragoljub  Kunarac  y  otros, sentencia de la sala de  apelaciones del 12 de junio de 2002.»   

13  «Traducción  informal:  “The  laws  of  war  may  frequently  encompass  acts  which, though they are not committed in the theatre  of  conflict, are substantially related to it.” Tribunal Penal para la Antigua  Yugoslavia,  caso  del  Fiscal vs. Dragoljub Kunarac y  otros,  sentencia de la sala de apelaciones del 12 de  junio de 2002.»   

14  «Traducción  informal:  “International  humanitarian  law  applies  from  the initiation of such armed  conflicts  and  extends  beyond  the  cessation  of  hostilities until a general  conclusion  of  peace  is  reached;  or,  in  the  case of internal conflicts, a  peaceful  settlement  is achieved”. Tribunal Penal para la Antigua Yugoslavia,  Caso   del   Fiscal   v.   Dusko   Tadic,  No.  IT-94-1-AR72,  decisión de la Sala de Apelaciones sobre su  propia  jurisdicción,  2  de  octubre  de  1995.  Reiterado  en  los  casos  de  Fiscal    vs.    Enver    Hadzihasanovic   y   Amir  Kubura,   sentencia   del   15  de  marzo  de  2006;  Fiscal  vs.  Dario Kordic y Mario Cerkez,   sentencia   del   26   de   febrero   de  2001;  y  Fiscal  vs.  Momcilo Krajisnik, sentencia  del 27 de septiembre de 2006.»   

15  «Traducción       informal:       “There  is  no  necessary  correlation between the area where the  actual  fighting  is  taking  place  and  the  geographical reach of the laws of  war”. Tribunal Penal para  la  Antigua  Yugoslavia, caso del Fiscal vs. Dragoljub  Kunarac  y  otros, sentencia de la sala de apelaciones  del 12 de junio de 2002.»   

16  «Traducción  informal:  “It  is  not necessary to  establish   the   existence  of  an  armed  conflict  within  each  municipality  concerned.  It  suffices  to  establish the existence of the conflict within the  whole  region  of which the municipalities are a part.” Tribunal Penal para la  Antigua  Yugoslavia,  caso  del  Fiscal  vs.  Tihomir  Blaskic, sentencia del 3 de marzo del 2000. Reiterado  en  el caso del Fiscal vs. Enver Hadzihasanovic y Amir  Kubura,    sentencia    del    15   de   marzo   de  2006.»   

17  «Ibid.»   

18  «Traducción  informal:  “the Prosecutor did not have to prove that there was  an  armed  conflict in each and every square inch of the general area. The state  of  armed  conflict  is  not  limited to the areas of actual military combat but  exists  across the entire territory under the control of the warring parties.”  Tribunal   Penal   para   la   Antigua   Yugoslavia,   caso   del   Fiscal  vs.  Dragoljub  Kunarac  y otros,  sentencia de la sala de apelaciones del 12 de junio de 2002.»   

19  «Traducción  informal:  “International  humanitarian  law  applies  from the  initiation  of  such  armed  conflicts  and  extends  beyond  the  cessation  of  hostilities  until  a general conclusion of peace is reached; or, in the case of  internal  conflicts,  a  peaceful  settlement  is  achieved.  Until that moment,  international  humanitarian law continues to apply in the whole territory of the  warring  States or, in the case of internal conflicts, the whole territory under  the  control  of  a  party,  whether  or not actual combat takes place there”.  Tribunal  Penal  para  la Antigua Yugoslavia, caso del  Fiscal  v. Dusko Tadic, No. IT-94-1-AR72, decisión de  la  Sala  de Apelaciones sobre su propia jurisdicción, 2 de octubre de 1995. En  igual  sentido, ha afirmado este tribunal que “el marco geográfico y temporal  de  este test también es jurisprudencia consolidada: los crímenes cometidos en  cualquier  lugar  del  territorio  bajo  el  control de una parte del conflicto,  hasta   que   se  logre  un  arreglo  pacífico  del  conflicto,  caen  bajo  la  jurisdicción  del  Tribunal”  [Traducción  informal:  “The  geographic and  temporal  framework of this test is also settled jurisprudence: crimes committed  anywhere  in  the  territory under the control of a party to a conflict, until a  peaceful  settlement  of  the conflict is achieved, fall within the jurisdiction  of  the  Tribunal.”  Tribunal  Penal  para  la  Antigua  Yugoslavia,  caso del  Fiscal   vs.   Fatmir   Limaj   y  otros,  sentencia  del  30 de noviembre de 2005]. Regla reiterada en los  casos   de  Fiscal  vs.  Sefer  Halilovic,   sentencia   del   16  de  noviembre  de  2005;  y  Fiscal  vs.  Momcilo Krajisnik, sentencia  del 27 de septiembre de 2006.»   

20  “Traducción  informal:  “it  would  be  sufficient  (…)  that the alleged  crimes  were  closely  related  to  hostilities  occurring in other parts of the  territories  controlled  by  the parties to the conflict.” Tribunal Penal para  la  Antigua  Yugoslavia, caso del Fiscal vs. Dragoljub  Kunarac  y  otros, sentencia de la sala de apelaciones  del  12  de junio de 2002. Igual regla fue aplicada en los casos de Fiscal  vs.  Dusko  Tadic, anteriormente  citado;   Fiscal  vs.  Radoslav  Brdjanin,   sentencia   del   1º   de  septiembre  de  2004;  Fiscal   vs.   Mladen  Naletilic  y  Vinko  Martinovic,    sentencia    del    31   de   marzo   de   2003;   Fiscal   vs.   Enver   Hadzihasanovic   y  Amir  Kubura,   sentencia   del   15   de   marzo   de   2006;  y  Fiscal  vs.  Sefer  Halilovic, sentencia  del 16 de noviembre de 2005.”   

21  “El   Tribunal  Penal  para  la  Antigua  Yugoslavia  ha  considerado  que  la  “relación   requerida”   se   satisface   cuandoquiera  que  los  crímenes  denunciados  están “relacionados de cerca con las hostilidades” [“closely  related  to  the  hostilities”;  Caso del Fiscal v.  Dusko  Tadic,  No. IT-94-1-AR72, decisión de la Sala  de  Apelaciones  sobre  su  propia  jurisdicción, 2 de octubre de 1995], cuando  existe  un  “vínculo  obvio”  entre  ellos [“an obvious link”; caso del  Fiscal   vs.   Zejnil   Delalic   y   otros   (caso  Celebici), sentencia del 16 de noviembre de 1998], un  “nexo  claro”  entre  los  mismos  [“a  clear nexus”; id.]; o un “nexo  evidente  entre  los  crímenes  alegados  y el conflicto armado como un todo”  [“evident  nexus  between  the  alleged  crimes  and  the  armed conflict as a  whole”;    caso    del    Fiscal    vs.   Tihomir  Blaskic,    sentencia    del   3   de   marzo   del  2000].”   

22  “Traducción  informal:  “Not  all  unlawful  acts occurring during an armed  conflict  are  subject  to  international  humanitarian  law.  Only  those  acts  sufficiently  connected  with  the  waging  of  hostilities  are  subject to the  application  of  this law. (…) It is necessary to conclude that the act, which  could  well  be  committed in the absence of a conflict, was perpetrated against  the  victim(s)  concerned  because  of  the conflict at issue.” Tribunal Penal  para  la  Antigua  Yugoslavia,  caso  del  Fiscal vs.  Aleksovsky,   sentencia   del   25   de   junio   de  1999.”   

23  “Traducción  informal:  “Such  a  relation  exists  as long as the crime is  ‘shaped  by or dependent  upon  the  environment  –  the  armed  conflict  – in  which      it     is     committed.’”   Tribunal  Penal  para  la  Antigua  Yugoslavia,  caso  del  Fiscal vs. Blagojevic y Jokic,  sentencia  del  17 de enero de 2005. En igual sentido ha explicado este tribunal  que  “lo  que  distingue  en  últimas  a  un  crimen  de  guerra de un delito  puramente  doméstico,  es que el crimen de guerra es moldeado por o dependiente  del     ambiente     en     el     cual     se    ha    cometido    –el  conflicto armado-” [Traducción  informal:  “What  ultimately  distinguishes a war crime from a purely domestic  offence  is  that  a  war  crime  is shaped by or dependent upon the environment  –  the  armed  conflict  –   in   which  it  is  committed”.  Tribunal  Penal para la Antigua Yugoslavia, caso del Fiscal  vs.  Dragoljub  Kunarac  y otros,  sentencia de la Sala de Apelaciones del 12 de junio de 2002].”   

24  “Traducción  informal:  “59.  In  determining  whether  or  not  the act in  question  is  sufficiently  related to the armed conflict, the Trial Chamber may  take  into  account,  inter  alia,  the  following  factors:  the  fact that the  perpetrator  is  a  combatant;  the fact that the victim is a non-combatant; the  fact  that  the  victim is a member of the opposing party; the fact that the act  may  be  said  to  serve  the ultimate goal of a military campaign; and the fact  that   the   crime   is   committed  as  part  of  or  in  the  context  of  the  perpetrator’s  official  duties.”  Tribunal  Penal  para  la  Antigua Yugoslavia, caso del Fiscal  vs.  Dragoljub  Kunarac  y otros,  sentencia  de  la  sala de apelaciones del 12 de junio de 2002. En igual sentido  afirmó  este  Tribunal que “al determinar si dicho nexo existe, la Sala puede  tomar  en  consideración,  entre  otros,  el hecho de que el perpetrador sea un  combatiente,  el  que  la  victima sea un no-combatiente, el que la víctima sea  miembro  de  la  parte  contraria,  el  que  pueda  decirse  que  el  acto  haya  contribuido  a  la  meta  última  de la campaña militar, o el que el crimen se  haya  cometido  como  parte  o  en  el  contexto  de  los  deberes oficiales del  perpetrador”  [Traducción  informal:  “In  determining  whether  such nexus  exists  the  Chamber  may take into account, inter alia, whether the perpetrator  is  a  combatant, whether the victim is a non-combatant, whether the victim is a  member  of the opposing party, whether the act may be said to serve the ultimate  goal  of  a  military campaign, and whether the crime is committed as part of or  in  the  context  of  the  perpetrator’s  official  duties.”  Tribunal Penal para la Antigua Yugoslavia,  caso  del  Fiscal vs. Fatmir Limaj y otros, sentencia del 30 de noviembre de 2005].”   

25  “Traducción informal:  “the  perpetrator acted in furtherance of or under  the  guise  of  the  armed  conflict”. Tribunal  Penal  para la Antigua Yugoslavia, caso del Fiscal  vs.  Dragoljub Kunarac y otros,  sentencia  de  la  sala  de  apelaciones  del  12  de junio de 2002.”   

26  “Traducción  informal: “the armed conflict need not have been causal to the  commission  of the crime, but that the existence of an armed conflict must, at a  minimum,   have   played  a  substantial  part  in  the  perpetrator’s  ability to commit it, his decision  to  commit  it, the manner in which it was committed or the purpose for which it  was   committed”.   Tribunal  Penal  para  la  Antigua  Yugoslavia,  casos  de  Fiscal    vs.    Enver    Hadzihasanovic   y   Amir  Kubura,  sentencia  del  15  de  marzo  de  2006,  y  Fiscal vs. Sefer Halilovic,  sentencia  del 16 de noviembre de 2005 –ambos   reiterando   lo   decidido  en  el  caso  del  Fiscal  vs.  Dragoljub  Kunarac  y otros,  sentencia  de  la  sala  de  apelaciones  del 12 de junio de 2002-. Ver en igual  sentido  el  pronunciamiento  de  este  Tribunal  en  el  caso  Limaj:  “No es  necesario  que  el  conflicto  armado  haya  sido  la causa de la commission del  crimen  que  se  acusa,  pero  sí  debe  haber  jugado  un rol sustancial en la  capacidad  del perpetrador para cometerlo” [Traducción informal: “The armed  conflict  need  not have been causal to the commission of the crime charged, but  it   must   have  played  a  substantial  part  in  the  perpetrator’s  ability  to  commit that crime.”  Tribunal   Penal   para   la   Antigua   Yugoslavia,   caso   del   Fiscal   vs.   Fatmir   Limaj  y  otros,  sentencia del 30 de noviembre de 2005].”   

27  Ver,  por  ejemplo,  el caso del Fiscal vs. Stanislav  Galic,   sentencia   del   5   de   diciembre   de  2003.   

28  Ver  la  Sistematización  del CICR, Norma 5: “Son  personas  civiles  quienes no son miembros de las fuerzas armadas. La población  civil  comprende  a todas las personas civiles.” Se precisa en tal estudio que  esta  norma  es  aplicable,  para  efectos  del principio de distinción, en los  conflictos armados no internacionales.   

29  Traducción  informal:  “Civilians within the meaning of Article 3 are persons  who  are  not, or no longer, members of the armed forces”. Tribunal Penal para  la  Antigua  Yugoslavia,  caso  del Fiscal vs. Tihomir  Blaskic,    sentencia    del   3   de   marzo   del  2000.   

30  En términos de la Comisión: “El objetivo básico  del  artículo  3  común  es disponer de ciertas normas legales mínimas que se  puedan  aplicar  en  el  curso  de hostilidades para proteger a las personas que  no   tomaron,   o  que  ya   no   toman  parte  directa  o  activa en las  hostilidades.  Las  personas  que tienen derecho a la protección que legalmente  les  confiere  el  artículo 3 común, incluyen a los miembros del gobierno y de  las  fuerzas  disidentes que se rinden, son capturados o están fuera de combate  (hors  de  combat).   De  igual modo, los civiles están protegidos por las garantías del artículo 3  común,  cuando  son  capturados  o  de  alguna  otra manera quedan sujetos a la  autoridad  de  un  adversario,  incluso aunque hayan militado en las filas de la  parte opositora.”   

31  Traducción   informal:  “Where  the  charges  are  specifically  based  on  Common  Article  3,  it  is  necessary to show that the  violations   were  committed  against  persons  not  directly  involved  in  the  hostilities.”  Tribunal  Penal  para  la  Antigua  Yugoslavia, caso del Fiscal  vs.  Tihomir  Blaskic,  sentencia del 3 de marzo del  2000.   

32  Traducción  informal: “whether, at the time of the  alleged  offence,  the alleged victim of the proscribed acts was directly taking  part  in  hostilities,  being  those  hostilities  in  the  context of which the  alleged  offences  are  said  to  have  been  committed.  If  the answer to that  question  is negative, the victim will enjoy the protection of the proscriptions  contained   in  Common  Article  3”.  Tribunal   Penal   para   la   Antigua   Yugoslavia,  Caso  del  Fiscal  v.  Dusko Tadic, No.  IT-94-1-AR72,   decisión   de   la   Sala   de   Apelaciones  sobre  su  propia  jurisdicción,  2  de  octubre  de  1995,  par.  70.  Reiterado  en  el caso del  Fiscal     vs.     Sefer    Halilovic, sentencia del 16 de noviembre de 2005.   

33  Afirmó  el  Tribunal  que  “las  conclusiones   basadas en este criterio  dependerán  de  un análisis de los hechos más que del derecho” [Traducción  informal:  “The  conclusions  grounded  on  this  criterion  will depend on an  analysis  of  the  facts  rather than the law.” Tribunal Penal para la Antigua  Yugoslavia,    caso    del    Fiscal   vs.   Tihomir  Blaskic,  sentencia  del  3  de  marzo del 2000. Esta  regla  de apreciación fáctica para determinar el status de civil, no se aplica  en  relación  con  los  miembros  de las Fuerzas Armadas, quienes no pierden su  condición  de  partícipes  activos  en  las  hostilidades  por  el hecho de no  encontrarse  en  situación  de  combate  en  un momento determinado. Así lo ha  explicado  la Sala de Apelaciones del Tribunal Penal para la Antigua Yugoslavia,  al  precisar  que  la  regla  según  la  cual  la  situación específica de la  víctima  al  momento  de  los  hechos  debe  tomarse en cuenta al determinar su  status  como civil, no debe prestarse a malentendidos en el sentido de adscribir  esta  categoría  a  los  miembros  de  las  Fuerzas  Armadas por el hecho de no  encontrarse  combatiendo  en  un momento determinado. En términos del Tribunal:  “Sin  embargo, la postura de la Sala de Decisión según la cual la situación  específica  de la víctima al momento de la comisión de los crímenes debe ser  tenida  en  cuenta  al  determinar  su  posición  de  civil,  puede prestarse a  malentendidos.  El Comentario del CICR es ilustrativo en este punto y establece:  Todos  los  miembros  de las fuerzas armadas son combatientes,  y solamente  los  miembros  de las fuerzas armadas son combatientes. Ello debería descartar,  por  lo  tanto,  la  noción  de cuasi-combatientes, que a veces se ha utilizado  basada  en  actividades  que  se  relacionan  más  o menos directamente con los  esfuerzos  bélicos.  En forma similar, cualquier noción de un status de tiempo  parcial,  de  un  status  semi-civil  y  semi-militar,  de  soldado  de  noche y  ciudadano  pacífico  de  día, también desaparece. Un civil que se incorpora a  una   organización  armada  (…)  se  convierte  en  un  miembro  del  aparato  militar   y  en combatiente durante la duración de las hostilidades (o, en  cualquier  caso,  hasta  que  haya  sido  permanentemente  desmovilizado  por el  comando  responsable…),  sea  que  se  encuentre  o  no  en combate, o por ese  momento  armado. (…) En consecuencia, la situación específica de la víctima  al  momento  de  la  comisión  de los crímenes puede no ser determinante de su  estatus  de  civil o no civil. Si es, en efecto, un miembro de una organización  armada,  el  hecho de que se encuentre o no armado o en combate al momento de la  comisión  de  los  crímenes  no le atribuye el status de civil” [Traducción  informal:         “However,        the        Trial        Chamber’s view that the specific situation of  the  victim  at the time the crimes were committed must be taken into account in  determining  his  standing  as a civilian may be misleading. The ICRC Commentary  is  instructive  on  this  point and states: All members of the armed forces are  combatants,  and  only  members  of the armed forces are combatants. This should  therefore  dispense  with  the  concept of quasi-combatants, which has sometimes  been  used on the basis of activities related more or less directly with the war  effort.   Similarly,  any  concept  of  a  part-time  status,  a  semi-civilian,  semi-military  status,  soldier  by  night  and  peaceful  citizen  by day, also  disappears.  A  civilian  who  is  incorporated in an armed organization such as  that  mentioned in paragraph 1, becomes a member of the military and a combatant  throughout  the  duration  of  the  hostilities  (or  in  any  case, until he is  permanently  demobilized by the responsible command referred to in paragraph 1),  whether  or not he is in combat, or for the time being armed. (…) As a result,  the  specific  situation  of the victim at the time the crimes are committed may  not  be  determinative of his civilian or non-civilian status. If he is indeed a  member  of  an armed organization, the fact that he is not armed or in combat at  the  time  of  the commission of crimes, does not accord him civilian status”.  Tribunal   Penal   para   la   Antigua   Yugoslavia,   caso   del   Fiscal  vs. Tihomir Blaskic, sentencia de  la Sala de Apelaciones del 29 de junio de 2004.”]   

34    Ver,   a   este   respecto,   el   caso  del  Fiscal  vs.  Sefer  Halilovic, sentencia  del 16 de noviembre de 2005   

35 Ver  a  este respecto los casos del Fiscal vs. Blagojevic y  Jokic,  sentencia  del  17  de  enero  de 2005, y del  Fiscal  vs.  Dario  Kordic y Mario Cerkez, sentencia del 26 de febrero de 2001.   

36 Ver  la  Sistematización  del  CICR, Norma 5: “Son personas civiles quienes no son  miembros  de  las  fuerzas  armadas.  La  población civil comprende a todas las  personas civiles.”   

37  “La  presencia  de  combatientes individuales entre la población no cambia su  carácter   civil”.  [Traducción  informal:  “The  presence  of  individual  combatants  within  the  population  does not change its civilian character.”]  Tribunal   Penal   para   la   Antigua   Yugoslavia,   caso   del   Fiscal  vs.  Stanislav  Galic, sentencia  del 5 de diciembre de 2003, reiterado en el caso de   

Fiscal  vs. Blagojevic y Jokic,  sentencia del 17 de enero de 2005. Ver  igualmente    el   caso   Blaskic:   “‘la  presencia dentro de la población  civil  de individuos que no encuentran bajo la definición de civiles no priva a  tal  población  de  su carácter civil’  (…)  Finalmente,  puede concluirse que la presencia de soldados  dentro  de una población civil atacada intencionalmente no altera la naturaleza  civil     de     esa     población’”             [Traducción                informal:               “‘[t]he  presence  within  the civilian  population  of  individuals  who  do not come within the definition of civilians  does  not  deprive the population of its civilian character”. (…)Finally, it  can  be concluded that the presence of soldiers within an intentionally targeted  civilian  population  does  not alter the civilian nature of that population”.  Caso   del  Fiscal  vs.  Tihomir  Blaskic,  sentencia  del  3  de  marzo  del  2000],  y el caso  Kupreskic:  “la presencia de quienes  están   activamente   involucrados   en   el   conflicto  no  debe  impedir  la  caracterización     de    una    población    como    civil”    [Traducción  informal:  “the presence  of   those   actively   involved   in   the  conflict  should  not  prevent  the  characterization   of   a  population  as  civilian”.  Caso  del  Fiscal  vs.  Zoran  Kupreskic  y  otros,  sentencia  del  14  de enero de 2000]. La Sala de Apelaciones del tribunal Penal  para  la  Antigua  Yugoslavia  ha  precisado  que  la  regla  según  la cual la  presencia  de  soldados  dentro  de una población civil no altera su naturaleza  como  tal,  debe  ser  apreciada teniendo en cuenta el número de soldados, así  como  si  están  en  licencia  o  si se encuentran permanentemente asentados en  medio  de  la  población;  así,  en el caso Blaskic se explicó: “La Sala de  Decisión  también  afirmó  que  la  ‘presencia    de   soldados   dentro   de   una   población   civil  intencionalmente    atacada    no    altera   la   naturaleza   civil   de   esa  población’.    El  Comentario  del  CICR  en  este  punto  dispone:  …en  tiempos  de  guerra  es  inevitable  que  individuos  que  pertenecen  a la categoría de combatientes se  entremezclen  con  la  población  civil,  por  ejemplo,  soldados  de  licencia  visitando  a sus familias. Sin embargo, siempre y cuando éstas no sean unidades  regulares  con  números  significativamente  altos,  ello  no cambia de ninguna  manera  el  carácter  civil  de  una  población. Por lo tanto, para efectos de  determinar  si  la  presencia de soldados dentro de una población civil priva a  la  población  de  su  carácter civil, el número de soldados, así como si se  encuentran  en  licencia,  debe  ser examinado.” [Traducción informal: “The  Trial   Chamber   also  stated  that  the  “presence  of  soldiers  within  an  intentionally  targeted  civilian  population does not alter the civilian nature  of  that  population.” The ICRC Commentary on this point states: …in wartime  conditions  it  is  inevitable  that  individuals  belonging  to the category of  combatants  become  intermingled  with  the  civilian  population,  for example,  soldiers  on leave visiting their families. However, provided that these are not  regular  units  with  fairly  large numbers, this does not in any way change the  civilian  character  of  a  population.  Thus, in order to determine whether the  presence  of  soldiers  within  a civilian population deprives the population of  its  civilian  character, the number of soldiers, as well as whether they are on  leave,  must be examined”. Tribunal Penal para la Antigua Yugoslavia, caso del  Fiscal vs. Tihomir Blaskic,  sentencia  de  la  Sala de Apelaciones del 29 de junio de 2004.] Idéntica regla  fue  reiterada  en  los  casos del Fiscal vs. Radoslav  Brdjanin,  sentencia del 1º de septiembre de 2004, y  del    Fiscal    vs.    Dario    Kordic   y   Mario  Cerkez,    sentencia   del   26   de   febrero   de  2001.   

38  Traducción  informal:  “It  is  not required that every single member of that  population    be    a    civilian    –  it  is  enough if it is predominantly civilian in nature, and may  include,    e.g.,    individuals    hors   de   combat.351   [351   Jelisić  Trial  Judgement,  para.  54;  Bla{kić Appeal Judgement,  paras  111-113.  For ICTR jurisprudence, see Akayesu Trial Judgement, para. 582;  Kayishema  Trial  Judgement,  para.  128.]”  Tribunal  Penal  para  la Antigua  Yugoslavia,    caso    del   Fiscal   vs.   Radoslav  Brdjanin,   sentencia   del  1º  de  septiembre  de  2004.   

39  Comisión   Interamericana   de   Derechos   Humanos,   caso   “La  Tablada”  – Informe No. 55/97, Caso  No.  11.137   –  Juan Carlos Abella vs. Argentina, 18 de noviembre de 1997:  “…Concretamente,  cuando  civiles  como  los  que  atacaron el cuartel de La  Tablada,  asumen  el  papel  de  combatientes  al  participar directamente en el  combate,  sea  en forma individual o como integrantes de un grupo, se convierten  en  objetivos  militares  legítimos.  En tal condición, están sujetos al  ataque  directo  individualizado  en la misma medida  que  los  combatientes.   Por  consiguiente,  en  virtud  de  sus  actos  hostiles,  los  atacantes  de  La  Tablada  perdieron   los   beneficios   de  las  precauciones  antes  mencionadas  en  cuanto  al  ataque y contra los efectos de  ataques  indiscriminados o desproporcionados, acordados a los civiles en actitud  pacífica.    En  contraposición,   esas  normas  del  Derecho  humanitario  siguen  aplicándose  plenamente  con  respecto a los civiles pacíficos presentes o residentes en los  alrededores   del   cuartel   de   La   Tablada,   al  momento  de  ocurrir  las  hostilidades”.  Ver  en el mismo sentido la Regla 6 de la Sistematización del  CICR:  “Las personas civiles gozan de protección contra los ataques, salvo si  participan    directamente   en   las   hostilidades   y   mientras   dure   tal  participación”.   

40  Comisión   Interamericana   de   Derechos   Humanos,   caso   “La  Tablada”  –  Informe  No. 55/97,  Caso  No.  11.137   –  Juan Carlos Abella vs. Argentina, 18 de noviembre de  1997:  “…La Comisión desea hacer hincapié, sin  embargo,  en  que  las  personas que participaron en el ataque contra el cuartel  eran  objetivos  militares legítimos solo durante el  tiempo   que   duró   su  participación  activa  en  el  conflicto.   Los  que  se  rindieron,  fueron  capturados  o heridos y  cesaron  los  actos  hostiles, cayeron efectivamente en poder de los agentes del  Estado  argentino,  quienes,  desde  un  punto  de  vista  legal,  ya no podían  atacarlos  o someterlos a otros actos de violencia.  Por el contrario, eran  absolutamente   acreedores   a  las  garantías  irrevocables  de  trato  humano  estipuladas  en  el  artículo  3  común  de  los  Convenios de Ginebra y en el  artículo  5  de  la  Convención  Americana.   El mal trato intencional, y  mucho  más  la  ejecución  sumaria,  de  esas  personas  heridas o capturadas,  constituiría     una     violación     particularmente     grave    de    esos  instrumentos.”   

41  Fl. 33 del C.O. No. 1. En  el mismo sentido Fl. 208 del C.O. No. 4.   

42  Fl.   34  del  C.O.  No.  1.   

43  Fl. 38 del C.O. No. 1.   

44  Fl.  42 del C.O.  No.  1.   

45  Fl. 43 del C.O. No. 1.   

46  Folio 48 del C.O. No. 1.   

47  Fls.     55     a    58    del    C.O.    No.    1.  En  el  mismo sentido Fls. 209 y 210  del C.O. No. 4.   

48  Fl. 73 del C.O. No. 1.   

49  Fls. 74 a 76 del C.O. No. 1.   

50  Fls. 77 y 78 del C.O. No. 1.   

51  Fl. 81 del C.O. No. 1.   

52  Fl. 85 del C.O. No. 1   

53  Fl. 87 del C.O. No. 1.   

54  Fls. 67 y 68 del C.O. No. 5.   

55  Fl. 148 del C.O. No. 9.   

56  “Cita  de  Héctor Olásolo Alonso en «Ensayos   sobre   la   Corte  Penal  Internacional»,  antes  referenciado. Pag. 541.”   

57  “Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia.”   

58  “Tribunal Penal Internacional para Ruanda.”   

59  “Sentencia    de  apelación  del  TPIY en el caso Kunarac (párrafo 58) y sentencia de apelación  en  el  caso  Lubanga,  párrafo  287.  En  el mismo sentido, vid., sentencia de  apelación  del  TPIY en el caso Kunarac (párrafo 52) y sentencia de apelación  en       el       caso      Rutaganga      (párrafos      570-572).”   

60  “Sala  de  Cuestiones  Preliminares I.”   

61  “Corte     Penal  Internacional.”   

62  “Héctor  Olásolo  Alonso  y  Ana  Isabel  Pérez  Cepeda,  Terrorismo  Internacional  y  Conflicto  Armado.  Editorial  Tirant  lo  Blanch, Valencia 2008.”   

63  Se    recuerda    que   este   ilícito   tiene   la   pena   de   inhabilitación  para  el  ejercicio de  derechos  y funciones públicas como principal, cuyo mínimo previsto en la ley,  conforme  atrás se dejó  expuesto, es de 10 años,  así  que  siguiendo  el  criterio  del  Tribunal  en  punto  de la fijación   de  la  pena  para   los   delitos   que  concursan  con  el  más  grave  (que  es el secuestro simple),  se  toma  la  mitad  de  esa  cifra,  es  decir,  5  años.   

64  Pena  que resulta de tener en cuenta 12 años por el delito de secuestro simple,  3  años  por  el  de  concierto  para  delinquir,  5 años por el de tortura en  persona   protegida   y   2   años   y   6   meses  por  el  de  acceso  carnal  violento,   esto  último,  en  razón  de  que  es  cómplice   de  esta  infracción  y  siguiendo  el  criterio     fijado     por     los    juzgadores    de    instancia,      que      partieron    de    la    pena       mínima,      ha  de  entenderse que se debe aplicar  la  máxima rebaja, que en  el     caso     de     la     complicidad  es de  la    mitad,   según  lo  prevé  el inciso 2º  del artículo 30 del Código Penal.   

65  Pena  que  resulta  de  tener en cuenta 600  SMLMV  por el delito de secuestro  simple,  2000 SMLMV por el  de  concierto  para  delinquir, 500 SMLMV   por   el   de  tortura  en  persona  protegida  y  250  SMLMV  por  el  de  acceso carnal  violento,   esto  último,  en  razón  de  que  es  cómplice   de  esta  infracción  y  siguiendo  el  criterio     fijado     por     los    juzgadores    de    instancia,      que      partieron    de    la    pena       mínima,      ha  de  entenderse que se debe aplicar  la  máxima rebaja, que en  el     caso     de     la     complicidad  es de  la    mitad,   según  lo  prevé  el inciso 2º  del artículo 30 del Código Penal.     

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