SP13156-2016(45674)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

SP13156-2016  

Radicación N° 45.674  

(Aprobado acta N° 293)  

Bogotá, D. C., catorce (14) de septiembre de  dos mil dieciséis (2016)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

De  acuerdo  con  lo  advertido  en  el  auto  AP5198-2016,  que inadmitió las demandas de casación presentadas por el Fiscal  111  Seccional  de  Bogotá  y  el  representante  de  la  víctima –Segundo      Francisco      Arias  Ríos-,   la   Corte   se  pronuncia,  de  manera  oficiosa,  frente  a  la  sentencia de la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  del  16  de  diciembre  de  2014, que revocó,  parcialmente,  la  proferida  el  22  de julio de 2013 por el Juzgado Veintidós  Penal  del  Circuito  con  funciones  de conocimiento de la referida ciudad, que  había    condenado    a    Miguel    Ángel   Silva  Borda  por  los delitos de abuso de confianza agravado  por  la  cuantía  y  falsa  denuncia contra persona determinada y absuelto a su  padre  Aquilino  Silva  Silva  por  los  mismos punibles y a ambos por el de fraude procesal para, en su lugar,  modificar   únicamente   lo  concerniente  al  nomen  iuris  frente  al  primero de los reatos mencionados y  condenar  a  Silva  Borda, en  cambio,   por   el   injusto   de   hurto   agravado   por  la  confianza  y  la  cuantía.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL RELEVANTE   

1. La cuestión fáctica fue sintetizada por  el Tribunal de la siguiente forma:   

Los  hechos que dieron origen a la presente  actuación  ocurrieron  en los primeros días de agosto de dos mil cinco (2005),  en  el  taller  de joyería de Aquilino Silva Silva, ubicado en la carrera 7 No.  13-60   [de   la   ciudad  de  Bogotá]  cuando  Segundo  Francisco  Arias  Ríos entregó al hijo de aquel,  Miguel  Ángel  Silva Borda siete (7) esmeraldas de setenta y seis (76) quilates  avaluadas    inicialmente   en   trescientos   cincuenta   millones   de   pesos  ($350.000.000),  para su venta, de las que se apropió y al ser requerido por la  devolución  de  las  mismas  o  la  entrega  de  su  valor, ofreció diferentes  explicaciones mendaces.   

Al conocer dicha situación, Aquilino Silva  Silva  adujo  que  respondería por las esmeraldas o el producto de su venta, lo  cual  finalmente  no  sucedió  y  en  el  entretanto, Miguel Ángel Silva Borda  denunció  falsamente  a  Oliverio  Cubides  Galindo,  a quien señaló de haber  hurtado  las  piedras  preciosas,  pero  al  que  en realidad prometió cuarenta  millones   de  pesos  ($40.000.000),  para  que  se  hiciera  aparecer  ante  su  progenitor  y  la  víctima como el comprador y esgrimiera excusas por la demora  en la cancelación de las esmeraldas.   

Así  mismo,  Miguel  Ángel  Silva Borda y  Aquilino  Silva Silva presentaron, a través de apoderado, denuncia en contra de  Segundo  Francisco  Arias  Ríos y Luis Castañeda por los delitos de amenazas y  extorsión,  las  cuales fueron fueron archivadas. Posteriormente, Miguel Ángel  Silva    Borda   abandonó   el   país.1    

2. El 24 de noviembre de 2010, el Juzgado 60  Penal  Municipal  con  funciones  de  control  de  garantías  de  Bogotá,  por  solicitud   de   la  Fiscalía  111  Seccional  de  esta  ciudad,  legalizó  la  formulación  de  imputación  en  contra  de  Aquilino  Silva  Silva  por los delitos de hurto agravado por la  confianza  y  la  cuantía,  falsa  denuncia contra persona determinada y fraude  procesal    (artículos   239,   241.2,   267.1,   436   y   453   del   Código  Penal)2.   

3.  El 21 de diciembre del mismo año se  presentó  el escrito de acusación correspondiente, en el que adicionalmente se  imputó   las   circunstancias   de   menor  y  mayor  punibilidad  consagradas,  respectivamente,     en    los    cánones    55.1    y    58.10    ejusdem3.   

4.  El  4  de  mayo de 2011, ante el Juez 22  Penal  del  Circuito  con  funciones  de conocimiento de la capital, se llevó a  cabo   la   audiencia   de   formulación   de  acusación  contra  Silva                Silva4.   

5.  Tras múltiples intentos fallidos, el 19  de  octubre  posterior,  con  la  intervención  del Juez 19 Penal Municipal con  funciones  de  control  de  garantías  del mismo lugar, se formuló imputación  contra    Miguel   Ángel   Silva   Borda  por  idénticos  punibles  que  su padre, luego de que en la misma  diligencia   hubiera   sido   declarado   contumaz5.   

6.  El  2  de  noviembre ulterior se radicó  escrito  de  acusación  contra Silva Borda6  y  el  21 de  febrero   de   2012   tuvo  lugar  la  formulación  de  acusación  respectiva,  oportunidad  en  la  que,  también, a petición de la Fiscalía, se declaró la  conexidad   procesal   entre   las   actuaciones   surtidas   contra   padre   e  hijo7.   

7. La audiencia preparatoria se surtió el 15  de    agosto8  y  el  24  de  septiembre  siguientes9  y  el juicio oral se cumplió  entre   los   días   4   y  5  de  junio  de  201310.    Al   cierre   de   esta  diligencia,   se   emitió  sentido  del  fallo  absolutorio  en  relación  con  Aquilino   Silva   Silva  y  condenatorio  respecto  a  su  hijo Miguel Ángel Silva  Borda por los punibles de abuso de confianza, agravado  por la cuantía, y falsa denuncia contra persona determinada.   

8.  Mediante  sentencia  del  22 de julio de  dicha   anualidad,   el   Juez   de   conocimiento   absolvió   a  Aquilino   Silva   Silva  por  todos  los  injustos   endilgados   y   a   Miguel  Ángel  Silva  Borda por el de fraude procesal.   

Al  último  lo condenó en calidad de autor  responsable  de  los  delitos  de  abuso de confianza agravado por la cuantía y  falsa denuncia contra persona determinada.   

En  consecuencia,  le  impuso  las  penas de  ochenta  y  cuatro  (84)  meses  de  prisión,  cinco punto treinta y dos (5.32)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  de  multa  y  la  accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por igual  término que el privativo de la libertad.   

Además, le negó la suspensión condicional  de   la   ejecución   de   la  pena  y  la  prisión  domiciliaria.11   

9. Recurrido el fallo por los representantes  del   ente   acusador,   la   víctima   y   por   la  defensa  de  Miguel       Ángel      Silva  Borda,  fue revocado, parcialmente,  por  la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá el 16 de septiembre de 2014,  en  el  sentido  condenar  a  Silva  Borda  por  el delito de hurto agravado y no por el de abuso de confianza  agravado  por  la confianza y la cuantía por el que había sido sentenciado por  el  a  quo  e imponerle las  penas  de  90  meses  de  prisión  y  2.66  salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  por  razón  del  concurso  entre el mencionado punible y el de falsa  denuncia      contra     persona     determinada12.   

10.  La  Fiscalía  y  el  apoderado  de  la  víctima                interpusieron13,  oportunamente,  el recurso  extraordinario   de   casación   y   presentaron,   en   tiempo,   los  libelos  correspondientes14.   

11.  A  su  turno, dentro del traslado a los  sujetos     no     recurrentes,    Aquilino    Silva  Silva  allegó  un  memorial de oposición15.   

12. A través de auto AP5198-2016, la Sala de  Casación  Penal  inadmitió  las  demandas  correspondientes  y dispuso que, en  firme  esa  decisión  y  cumplido  el  trámite  de  insistencia,  regresara el  expediente  al  despacho  del  Magistrado  Ponente  para  emitir pronunciamiento  oficioso     acerca     de     la    posible    vulneración    de    garantías  fundamentales16.   

CONSIDERACIONES  

Vencido en silencio el término para invocar  la  insistencia,  la Corte se centrará, exclusivamente, en el tema enunciado en  auto  AP5198-2016,  esto  es, en verificar si en el ejercicio de redosificación  punitiva,  producto  de  la  condena  por  el  delito  de  hurto agravado por la  confianza  y  la  cuantía,  a  cambio del de abuso de confianza agravado por la  cuantía,  el  Tribunal  vulneró  el  principio  de  legalidad  de  la pena, en  relación  con  la tasación de la sanción privativa de la libertad del primero  de  los  reatos  mencionados,  particularmente,  al  delimitar  los  extremos de  movilidad  provenientes  de la aplicación de las circunstancias de agravación,  descritas en los artículos 241.2 y 267.1 del Código Penal.   

A  fin  de responder a este interrogante, se  debe    partir   por   recordar   que,   en   primera   instancia   Miguel  Ángel  Silva  Borda fue condenado  por  los  punibles  de  falsa  denuncia  contra  persona  determinada y abuso de  confianza  agravado  por  la  cuantía,  a  las penas principales de 84 meses de  prisión  y  multa  en  cuantía  de  5.32  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones   públicas   por   el   mismo   término   que  la  privativa  de  la  libertad.   

Para  llegar  a esos montos, el a  quo individualizó la pena de prisión  para  cada  uno  de  los injustos mencionados, en su orden, en 64 meses (mínimo  del  primer  cuarto)  y  40  meses  (producto  de  incrementar  el mínimo de la  infracción   de   21.33   meses   en   un   86.19%17),   y  estableció  que  el  delito  base  del  concurso heterogéneo de conductas punibles era el primero de  ellos,  por  lo que a los 64 meses le agregó 20 más, para un total de 84 meses  de prisión.   

Por su parte, el Tribunal, al condenar por el  delito  de  hurto agravado por la confianza y la cuantía (artículos 239, 241.2  y  267.1  del  Código  Penal),  en  lugar  del  de abuso de confianza agravado,  señaló  que  este  comportamiento  delictivo  estaba  sancionado  con  pena de  prisión  que  va  de  72  a  183  meses  y  15 días. Los siguientes fueron los  razonamientos del juez plural:   

Al  respecto  se tiene que el artículo 239  del  Código  Penal,  modificado por la ley (sic) 890 de 2004, contempla para el  delito  de  hurto  sanción  que  oscila  entre treinta y dos (32) y ciento ocho  (108)  meses de prisión; pena que de acuerdo con el numeral 2 del artículo 241  ibídem,  se  aumenta  de  cuarenta  y  ocho (48) a ciento ochenta y nueve (189)  meses  de  prisión  y, por razón del agravante de la cuantía que contempla el  numeral  1  del  artículo  267  del Código Penal implica límites punitivos de  setenta   y   dos   (72)   a   ciento  ochenta  y  tres  (183)  meses  y  quince  días.18   

Teniendo   en   cuenta   dicho  rango,  el  ad  quem estimó conveniente  tasar  en 72 meses la pena de prisión por el delito de hurto agravado a los que  le  adicionó, discrecionalmente, 18 meses por el reato de falsa denuncia contra  persona determinada, para un resultado de 92 meses de prisión.   

Al proceder de la manera indicada vulneró el  principio  de  legalidad  de la pena pues fijó los límites punitivos derivados  de  las  circunstancias de agravación por la confianza y la cuantía, por fuera  de los parámetros determinados por la ley.   

En  efecto,  de  una  parte,  la colegiatura  incurrió  en  violación directa de la ley sustancial, por aplicación indebida  del  artículo 51 de la Ley 1142 de 2007, que modificó el canon 241 del Código  Penal,  el  cual  establece un incremento de la mitad a las tres cuartas partes,  pues  dicha  norma  es  más  gravosa  que  la  que regía para el tiempo de los  hechos,  esto  es,  para  el  5  de agosto de 2005 (artículo 241.2 original del  estatuto  sustantivo  penal,  con el aumento generalizado del canon 14 de la Ley  890  de  2004),  en  tanto  solo  autorizaba acrecentar la sanción de una sexta  parte a la mitad.   

Así   mismo,   como   se  observa  en  la  transcripción  atrás  realizada,  por  razón  del  agravante  por la cuantía  previsto  para  los  delitos  contra  el  patrimonio  económico, el juez plural  amplificó  el  mínimo  de  la  pena  de  prisión  en  la  mitad y el máximo,  seguramente  por  un  error  de digitación, en 183 meses y 15 días19 y no en 283  meses  y  15 días, como en principio hubiera correspondido, pues el canon 267.1  del   Código   Penal  consagra  un  incremento  que  va  de  la  tercera  parte  –en el mínimo- a la mitad  –en        el  máximo-.   

Para restablecer las garantías quebrantadas  a  Miguel Ángel Silva Borda,  se  impone  recordar que el delito de hurto, con el incremento autorizado por el  artículo  14  de  la  Ley  890  de 2004, está sancionado con 32 a 108 meses de  prisión,  pena  que  al  ser  agravada conforme al canon 241.2 de la Ley 599 de  2000  –sin la modificación  introducida  por  la  Ley  1142  de  2007-,  es  decir,  de una sexta parte a la  mitad            –siguiendo  los  lineamientos del precepto 60 del Estatuto Sustantivo  Penal-  comporta unas sanciones que van de 37.33 a 162 meses, mismas que bajo el  agravante    por   la   cuantía   de   la   disposición   267.1   ejusdem  arroja  unos extremos de 49.77 a  243 meses.   

Así,   siguiendo   las   directrices  del  ad   quem,   que  estimó  conveniente   imponer   el   mínimo   de   la   infracción   penal20,  y  no las  del   a  quo  que  hizo  un  incremento  sobre  el  mínimo del 86.19%, fijará la pena de prisión para este  delito en 49.77 meses.   

Ahora,  como  se  trata  de  un  concurso de  conductas  punibles es claro que, en las condiciones anotadas, el delito base ya  no  es  el  de  hurto  agravado  sino,  como se había establecido en la primera  instancia,  el  de  falsa denuncia contra persona determinada, cuyo monto había  sido  individualizado  en el mínimo punitivo posible, o sea, 64 meses, cantidad  a  la  que  por  el otro reato se agregará, de conformidad con el criterio más  benigno  al  procesado  de  cada uno de los juzgadores, un monto de 24.88 meses,  para  un  quantum  de 88.88  meses.   

En  este  punto,  se  ofrece  indispensable  precisar  que  para  determinar  la  cantidad  de  pena a agregar por razón del  concurso,  la  Corte  no  tendrá  en cuenta los 18 meses que el Tribunal había  adicionado   por   el  delito  concursante,  habida  cuenta  que  éste,  en  la  dosificación  de  la segunda instancia, era el de falsa denuncia contra persona  determinada,  y  en la redosificación que hoy nos ocupa, el punible concursante  es el de hurto agravado.   

En  ese  orden,  la  Sala  estima procedente  aplicar  la  proporción  empleada  por  el juez unipersonal, equivalente al 50%  sobre  la pena individualmente considerada para el hurto agravado, que según el  ad   quem  debía  ser  la  mínima prevista para esa infracción.   

Así  las cosas, si dicha sanción, se fijó  en  49.77  meses,  al  ser  concursada  alcanza  los  24.88  meses  –la  mitad-, que sumados a los 64 meses  por  el  delito base de falsa denuncia contra persona determinada, resulta en el  valor  reseñado  atrás  de  88.88  meses,  o  lo  que  es  igual, 88  meses  y  26  días de prisión, o sea,  7  años, 4 meses y 26 días.  En lo demás, el fallo de segundo grado se mantiene incólume.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero.  Casar  oficiosa  y  parcialmente  la  sentencia proferida el 16 de diciembre de 2014 por  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Bogotá, en el sentido de fijar  la  pena  de  prisión  impuesta  a  Miguel Ángel Silva Borda, en  ochenta   y   ocho  (88)  meses  y  veintiséis  (26)  días,    o   sea,   7   años,   4   meses   y  26  días.    En lo demás, se mantiene incólume.   

Segundo. Contra esta  decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Presidente  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cfr.  folios  18-19  del  cuaderno del Tribunal.   

2  Cfr.  folios  41-42  de la  carpeta 1.   

3  Cfr.    folios   45-67  ibidem.   

4  Cfr.    folios   88-89  ibidem.   

5  Cfr.  folios  9-10  de  la  carpeta 2.   

6  Cfr.    folios   11-36  ibidem.   

7  Cfr.  folios 138-139 de la  carpeta 1.   

8  Cfr.   folios   158-163  ibidem.   

9  Cfr.   folios   165-167  ibidem.   

10  Cfr.   folios   255-258  ibidem.   

11  Cfr.   folios   259-295  ibidem.   

12  Cfr.  folios  18-68  del  cuaderno del Tribunal.   

13  Cfr.    folios   70-71  ibidem.   

14  Cfr.   folios  96-131  y  132-165 ibidem.   

15  Cfr.   folios   166-183  ibidem.   

16  Cfr.  folios  34-82  del  cuaderno de la Corte.   

17  Dentro  de  un  rango  de  21.66 meses –entre  21.33  y  42.99- se incrementó el mínimo en 18.67 meses al  imponer  40  meses.  La  operación  es  la  siguiente:  18.67 x 100% ÷ 21.66 =  86.19%.   

18  Cfr. folio 65 del cuaderno del Tribunal.   

19  Repárese  que  el  Tribunal  había  fijado  el  máximo punitivo para el hurto  agravado  por  la confianza en 189 meses pero al agravar el delito por razón de  la cuantía lo señaló en 183.5 meses.   

20  Recuérdese que la tasó en 72 meses.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *