SP1207-2017(45900)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

SP1207-2017  

Radicado 45900  

Aprobado Acta No. 25  

Bogotá,  D.C., uno (1) de febrero de dos mil  diecisiete (2017).   

ASUNTO  

La  Corte  resuelve  el  recurso de casación  interpuesto  por  la  defensa  de  CARLOS  MAURICIO  PÉREZ  VERGARA  contra  la  sentencia  de  enero 28 de 2015 del Tribunal Superior de Tunja, mediante la cual  confirmó  el fallo de julio 2 de 2014 dictado por el Juzgado Penal del Circuito  Especializado  de  la citada ciudad, que lo condenó como coautor de los delitos  de    conservación   y  financiación  de  plantaciones  y  tráfico,    fabricación   o   porte   de  estupefacientes.   

HECHOS  

En  el  mes  de  septiembre  de  2011  fue  desmantelada   una   red   de   micro   tráfico  de  estupefacientes  que  operaba  en  la ciudad de Tunja,  integrada  entre  otros, por  María    de    Jesús  Ávila   Salas   y   Jhon  Alejandro  Villamil Vargas, la cual  comercializaba el producto a domicilio  en  los  barrios  San  Antonio,  Patriotas,  el Parque, el Bosque y en el sector  carrilera  del  tren  que  atraviesa la avenida oriental diagonal al terminal de  transportes     de     la     localidad,    previa  concertación  telefónica  con el comprador.   

La  sustancia estupefaciente, cannabis, era  traída     por     el     cabecilla     de     la  organización  desde la ciudad de Bogotá      en      servicios      de      transporte     público,   al  tiempo  que  era  cultivada  y  almacenada  en la  residencia   de   CARLOS   MAURICIO  PÉREZ  VERGARA,  ubicada  en  el  barrio  Surinama  de  la mencionada  ciudad.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  15  y  16 de septiembre de 2011, se  evacuaron   las   audiencias   de   legalización  de  allanamiento  y  registro,  captura,  formulación de  imputación      e  imposición  de  medida  de  aseguramiento  ante  el  Juzgado  Tercero  Penal  Municipal  con  función  de  Control  de  Garantías  de Tunja, en contra de Marta  Cecilia   Diagrama,   María   de  Jesús   Ávila  Salas,  y  CARLOS  MAURICIO  PÉREZ     VERGARA1,     a     quienes     la  Fiscalía         les        atribuyó, a las dos primeras, los delitos de  concierto    para   delinquir   y   tráfico,       fabricación  o porte de estupefacientes en las modalidades de almacenamiento,  venta   y   distribución,   y   al   último,    los    de   conservación   o  financiación   de   plantaciones  en  la  modalidad  de  cultivo  y  tráfico,  fabricación   o   porte   de   estupefacientes,  de  conformidad  con  los  artículos  340 inciso 2,  376  inciso  3  y  375  inciso  2  del  Código Penal.   

El  16  de  septiembre  de  2011, similares  diligencias  se  realizaron  en  contra  de  Jhon  Alejandro  Villamil    Vargas,    ante    el   Juzgado   Promiscuo   Municipal   con  función   de   Control   de   Garantías  de  Chiquiza,  por  los  ilícitos de  concierto   para   delinquir   agravado  y  tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes.   

2.   El   13   de   enero   de  2012,  la  Fiscalía       Tercera       Especializada  de  Tunja,  presentó escrito de  acusación  en contra de los prenombrados2,  el cual se  materializó    en   audiencia   del   17  de  febrero  de  ese año,  ante  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  esa  ciudad, por las conductas  punibles  imputadas,  con  la modificación    que   el   delito   de   tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes, lo era de  acuerdo    con   la   descripción   típica  consagrada  en  el  artículo 376,  inciso 2.   

3. El Juzgado de Conocimiento, por sentencia  del   2   de   julio  de  2014,  absolvió  a  Martha  Cecilia   Diagama   de   los   cargos   imputados,     condenó   a   María   de  Jesús   Ávila  Salas  y  Jhon  Alejandro  Villamil  Vargas  a  la pena principal de 9 años y 8  meses   de   prisión  y  multa  de  2720  salarios  mínimos  mensuales  legales vigentes, en calidad de  coautores  de los delitos de concierto para delinquir  agravado    y   tráfico,   fabricación    o    porte   de   estupefacientes,   y   condenó  a CARLOS MAURICIO PÉREZ VERGARA como  coautor    responsable    de   los   ilícitos   de  conservación     y     financiación   de   plantaciones   y   tráfico,  fabricación        o        porte    de    estupefacientes,    a   8  años y 1 mes de prisión  y  multa  de  20  salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  imponiéndoles  a  todos  la accesoria de  inhabilitación     para    el    ejercicio    de  derechos     y     funciones     públicas   por   término  igual  a  la  sanción  privativa de la  libertad.     Igualmente     les     denegó    la  suspensión  condicional de la ejecución   de   la   pena   y   la   prisión  domiciliaria.   

4.  Apelada  tal determinación  por los defensores de Ávila Salas y  PÉREZ  VERGARA, la Sala Penal del Tribunal Superior  de   Tunja,  en  providencia  del  28  de  enero  de  2015       le  impartió  confirmación.   

5.  Presentado  recurso  extraordinario  de casación por la defensa,  en   auto  del  29  de  junio  del  año   en   curso,   la   Sala   admitió  el    cuarto    cargo    principal    del libelo.   

LA DEMANDA  

Con  fundamento en la causal 1 del artículo  181  del  Código  de  Procedimiento  Penal, la defensa censuró la sentencia de  segundo  grado,  por  falta  de  aplicación  de  los  artículos  38G  y  64  y  aplicación indebida del artículo 68 A, del Código Penal.   

Explicó  que el artículo 38G, en su aparte  final  enlista  los  punibles por los cuales no procede la ejecución de la pena  privativa   de   la  libertad  en  la  residencia  y  dentro  de  las  conductas  relacionadas  con  el  tráfico de estupefacientes, excluyó las contempladas en  el  artículo  375  e  inciso  2  del  artículo  376  del  estatuto sustancial.   

A su turno el artículo 68A, que prohíbe la  concesión  de  beneficios y subrogados penales por razón de algunos ilícitos,  en  su  parágrafo 1 dispone que no aplicará en lo atinente a los artículos 64  y 38G del mismo cuerpo normativo.   

Razón  por  la cual, anunciado el fallo, en  uso  de  las  facultades  del  artículo 447 del Código de Procedimiento Penal,  solicitó  se  otorgara  el  subrogado  de la prisión domiciliaria que trata el  artículo  38G,  al  considerar  que  se  cumplían  sus condiciones al haber el  procesado  superado  el  50%  de la pena probable de condena; solicitud que, sin  mayores  argumentos,  no  fue  atendida  en las instancias lo cual configura una  vía de hecho.   

En  razón  de  lo  anterior, indicó que se  debía  desacatar  los  precedentes emitidos en los radicados 43320 y 43342, que  desconocen  el  tenor  literal de la norma y resultan contrarios al ordenamiento  jurídico,  para  conceder a su defendido la prisión domiciliaria solicitada en  su momento.   

AUDIENCIA DE SUSTENTACIÓN ORAL  

1.  La  defensa,  al tiempo que ratificó el  cargo  y  pretensión  expuesta  en  su  demanda,  reprobó  la  omisión de los  juzgadores  de  primer  y  segundo  grado  en  dar  respuesta  a la petición de  prisión  domiciliara  invocada  al  amparo del artículo 38G del Código Penal.   

Adicionalmente,  cuestionó  la no admisión  del  cargo  primero  de  la  demanda  referido  a la prescripción de la acción  penal,  fenómeno  que reclama se presentó en curso del trámite de apelación,  razón  por  la  cual  no  tuvo oportunidad de solicitar su declaratoria ante el  Juez colegiado.   

2.  El Fiscal Tercero Delegado, solicitó se  case  parcialmente la sentencia al advertir procedente el cargo propuesto por el  demandante,  en  tanto,  en  las sentencias atacadas no se atendió la propuesta  del  defensor  tendiente a la concesión de la prisión domiciliaria descrita en  el  artículo 38G del estatuto sustancial, cuanto de acuerdo con el parágrafo 1  del artículo 68A resultaba viable su análisis.   

CONSIDERACIONES  

Cuestión previa.  

El defensor censuró la inadmisión del cargo  primero  de  su demanda al considerar que en curso del trámite de la apelación  prescribió  la  acción  penal  por  el delito descrito en el artículo 375 del  Código  Penal,  según  los  parámetros  punitivos  fijados  en la acusación,  planteamiento  que  al  ser  ajeno  a la temática para la cual fue convocada la  audiencia  de  sustentación  oral  no merece pronunciamiento de fondo al ser un  tema  superado  en  auto del 29 de junio de 2016 donde se expuso las razones por  la  cuales no estaba prescrita la acción  y frente al cual el libelista en  su  oportunidad  no  agotó el mecanismo de insistencia establecido en el inciso  segundo del artículo 184 de la Ley 906 de 2004,   

Del recurso propuesto.  

1.  El recurrente en su demanda reprochó la  negativa  de  los sentenciadores a conceder la prisión domiciliaria establecida  en  el  artículo  38G del Código Penal, postulación que amplió a la omisión  de  aquéllos  de  dar  respuesta  a  los  argumentos planteados en audiencia de  individualización de pena, al sustentar el cargo admitido.   

          2.  Al  respecto, en sentencia del 2 de julio de 2014, el Juez Penal  del  Circuito  Especializado de Tunja de manera genérica pero en respuesta a la  solicitud  elevada  por  la  defensa,  negó  la  concesión  de  la suspensión  condicional  de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria “por  prohibición  expresa del Art. 68 A el cual fue modificado  por  la  Ley  1709  de  2014,  Art.  32,  norma  en la cual se señala que no se  concederá   este   beneficio  cuando  la  persona  sea  condenada  por  delitos  relacionados  con  el  tráfico  de  estupefacientes  y afines…”3,  conclusión  que  fue confirmada por la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Tunja  al  resolver  la apelación impetrada por la  defensa  y  que  en  lo  sustancial,  hizo  referencia  a la inaplicación de la  excepción  del  artículo  68  A del Código Penal4,    en    los    siguientes  términos:   

“Revisado   el   trabajo  dosimétrico  efectuado  por  el  Juzgado de primer grado, no se halla inconsistencia alguna o  irregularidad  que  imponga  la  revisión  o  redosificación  alguna, ni en la  negación  de  los  subrogados que fueron analizados, puntos cuestionados por la  (sic)   respectivos   defensores   pero   sin   argumentos   de   fondo,  y  con  interpretaciones  de  la Ley 1709 de 2014 que no se identifican con la finalidad  y  contenido de la misma, para de esa forma soslayar los presupuestos tendientes  a  obtener  la  suspensión  condicional  de la ejecución de pena o la prisión  domiciliaria  que fue objeto de negación en la primera instancia”5   

Por  lo tanto, contrario a lo manifestado en  la  audiencia  de  sustentación  oral,  no se aprecia que los jueces singular y  colegiado  omitieran  decidir  la  súplica del representante judicial ya que el  punto  fue  despachado  desfavorablemente  en  aplicación  de  las  exclusiones  contenidas  en  el artículo 68A sustancial. Circunstancia que incluso permitió  la  admisión  del  cargo  propuesto,  puesto  que  si  lo  reprobado  era la no  motivación  de  la  sentencia,  tal yerro debió incoarse a la luz de la causal  segunda  de  casación  y  no  la  primera, como se hizo. En ese orden de ideas,  corresponde   analizar  si  los  falladores  cometieron  el  error  inicialmente  sugerido.   

3. De acuerdo con el artículo 38 del Código  Penal,  la prisión domiciliaria es un mecanismo sustitutivo de la prisión, que  implica  la  restricción  efectiva y real del derecho de libertad del condenado  en    su    lugar    de   residencia   o   morada6,  o  en  el  que  la autoridad  judicial  disponga  mediante  sentencia,  en caso de que encuentre cumplidos los  requisitos legales pertinentes.   

Así, generalmente, el juez cognoscente debe  remitirse  a  lo  estipulado en el artículo 38B, adicionado por el artículo 23  de la Ley 1709 de 2014, que establece:   

ARTÍCULO   38B.  REQUISITOS  PARA  CONCEDER  LA  PRISIÓN  DOMICILIARIA.   Son  requisitos  para  conceder  la  prisión domiciliaria:   

1. Que la sentencia se imponga por conducta  punible  cuya  pena mínima prevista en la ley sea de ocho (8) años de prisión  o menos.   

2.  Que  no se trate de uno de los delitos  incluidos   en   el  inciso  2o  del  artículo   68A de  la  Ley  599  de  2000.   

3.  Que se demuestre el arraigo familiar y  social del condenado.   

En  todo  caso  corresponde  al  juez  de  conocimiento,  que  imponga  la  medida,  establecer  con todos los elementos de  prueba   allegados   a   la   actuación   la   existencia  o  inexistencia  del  arraigo.   

4.  Que  se garantice mediante caución el  cumplimiento de las siguientes obligaciones:   

a)   No   cambiar   de   residencia  sin  autorización, previa del funcionario judicial;   

b) Que dentro del término que fije el juez  sean   reparados   los   daños  ocasionados  con  el  delito.  El  pago  de  la  indemnización  debe  asegurarse  mediante  garantía personal, real, bancaria o  mediante acuerdo con la víctima, salvo que demuestre insolvencia;   

c)   Comparecer  personalmente  ante  la  autoridad  judicial que vigile el cumplimiento de la pena cuando fuere requerido  para ello;   

d)  Permitir la entrada a la residencia de  los  servidores  públicos encargados de realizar la vigilancia del cumplimiento  de  la  reclusión.  Además deberá cumplir las condiciones de seguridad que le  hayan  sido  impuestas  en  la  sentencia, las contenidas en los reglamentos del  Inpec  para  el  cumplimiento  de la prisión domiciliaria y las adicionales que  impusiere el Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad.   

Consecuente  con lo anterior, el funcionario  judicial  al  momento de analizar la procedencia del sustituto debe remitirse al  artículo  68A,  inciso  2, del Código Penal, a fin de verificar si la conducta  sancionada  se  encuentra  allí  enlistada  y  en  caso  afirmativo,  no podrá  conceder ésta.   

Tales conductas son:  

Tampoco  quienes hayan sido condenados por  delitos  dolosos contra la Administración Pública; delitos contra las personas  y  bienes protegidos por el Derecho Internacional Humanitario; delitos contra la  libertad,  integridad  y  formación  sexual;  estafa  y  abuso de confianza que  recaigan  sobre  los bienes del Estado; captación masiva y habitual de dineros;  utilización  indebida  de  información  privilegiada; concierto para delinquir  agravado;  lavado  de  activos;  soborno transnacional; violencia intrafamiliar;  hurto  calificado;  extorsión,  lesiones personales con deformidad causadas con  elemento  corrosivo;  violación ilícita de comunicaciones; violación ilícita  de  comunicaciones  o  correspondencia  de carácter oficial; trata de personas;  apología  al genocidio; lesiones personales por pérdida anatómica o funcional  de  un  órgano  o  miembro;  desplazamiento  forzado;  tráfico  de  migrantes;  testaferrato;   enriquecimiento   ilícito  de  particulares;  apoderamiento  de  hidrocarburos,  sus  derivados,  biocombustibles  o  mezclas  que los contengan;  receptación;  instigación  a  delinquir;  empleo o lanzamiento de sustancias u  objetos  peligrosos;  fabricación,  importación,  tráfico, posesión o uso de  armas  químicas,  biológicas y nucleares; delitos relacionados con el tráfico  de  estupefacientes y otras infracciones; espionaje; rebelión; y desplazamiento  forzado;   usurpación   de  inmuebles,  falsificación  de  moneda  nacional  o  extranjera;  exportación  o importación ficticia; evasión fiscal; negativa de  reintegro;  contrabando  agravado; contrabando de hidrocarburos y sus derivados;  ayuda   e   instigación   al  empleo,  producción  y  transferencia  de  minas  antipersonal.   

No obstante, dicha regla tiene su excepción,  esto  es  la  consignada en el parágrafo 1 del mismo artículo y según la cual  “Lo  dispuesto  en  el  presente  artículo  no se aplicará a la libertad condicional contemplada en el  artículo  64 de  este  Código,  ni  tampoco para lo dispuesto en el artículo  38G del  presente  Código.”  Es  decir,  cuando la  petición  de  prisión  domiciliaria  se invoque con fundamento en el artículo  38G  penal, no es dable negarla con fundamento en las exclusiones consignadas en  el   artículo  68A  del  mismo  estatuto,  sino  que  deberá  ceñirse  a  las  condiciones  y  prohibiciones  que  para  el  mismo  beneficio  impone la propia  norma.   

Al  respecto,  el artículo 38G del estatuto  penal  sustancial, que fue adicionado mediante el artículo 28 de la Ley 1709 de  2014, dispone:   

ARTÍCULO  38G.  La ejecución  de  la  pena  privativa  de la libertad se cumplirá en el lugar de residencia o  morada  del  condenado  cuando  haya cumplido la mitad de la condena y concurran  los  presupuestos  contemplados  en  los numerales 3 y 4 del artículo 38B del  presente  código,  excepto en los casos en que el condenado pertenezca al grupo  familiar  de la víctima o en aquellos eventos en que fue sentenciado por alguno  de   los   siguientes   delitos:  genocidio;  contra  el  derecho  internacional  humanitario;    desaparición    forzada;    secuestro    extorsivo;    tortura;  desplazamiento  forzado;  tráfico  de  menores;  uso de menores de edad para la  comisión  de  delitos; tráfico de migrantes; trata de personas; delitos contra  la  libertad,  integridad  y  formación  sexuales;  extorsión;  concierto para  delinquir  agravado;  lavado  de  activos;  terrorismo;  usurpación  y abuso de  funciones  públicas  con  fines  terroristas; financiación del terrorismo y de  actividades   de   delincuencia  organizada;  administración  de  recursos  con  actividades   terroristas   y  de  delincuencia  organizada;  financiación  del  terrorismo   y   administración   de   recursos  relacionados  con  actividades  terroristas;  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  y  municiones de uso  restringido,  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas  o  explosivos;  delitos  relacionados  con  el  tráfico de estupefacientes, salvo los contemplados en el  artículo    375  y   el   inciso   2o   del   artículo   376 del   presente  código.   

Entonces,  a  la luz del referido canon para  acceder  a  esta  modalidad  de  prisión  domiciliaria  se  requiere que (i) el  sentenciado  haya  cumplido  la  mitad  de la pena impuesta, (ii) no se trate de  alguno  de  los  delitos  allí  enlistados, (iii) el condenado no pertenezca al  grupo  familiar  de la víctima, (iv) se demuestre su arraigo familiar y social,  y  (v)  se  garantice,  mediante  caución,  el cumplimiento de las obligaciones  descritas en el numeral 4 del artículo 38B del Código Penal.   

Beneficio que estaría llamado a conceder el  Juez  de  ejecución  de  penas,  pues  para el mismo se requiere que la pena de  prisión  se  ejecute  por  tiempo  superior  a  la mitad del fijado en el fallo  correspondiente.  No  obstante,  nada  impide  que  ese  análisis igualmente lo  efectúe  el  sentenciador,  como quiera que acorde con el artículo 37, numeral  3,  de  la  Ley  906  de  2004, el tiempo cumplido bajo detención preventiva se  reputa  como  parte  cumplida  de  la  pena  en  caso de sentencia condenatoria.   

4. Advertido lo anterior, aparece que CARLOS  MAURICIO  PÉREZ  VERGARA,  fue  condenado  a  la  pena principal de 97 meses de  prisión,  multa  de  20 salarios mínimos legales mensuales vigentes a favor de  la  Dirección  Nacional  de  Estupefacientes,  como  coautor  de los delitos de  conservación  y  financiación  de  plantaciones, y  tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes, descritos en los artículos  375,  inciso  2,  y  376,  inciso 2, del Código Penal,  conductas  que  no  fueron  excluidas  por  el  artículo 38G, es decir, por las  mismas  procedía el estudio de factibilidad de la prisión domiciliaria incoado  bajo tal norma, la cual se dejó de aplicar.    

Adicionalmente   no   podía  aducirse  su  improcedencia  en  virtud del artículo 68A, inciso 2, del Código Penal, ya que  por  mandato  legal no aplica cuando el instituto de la prisión domiciliaria se  depreca  en  virtud  del  tiempo  de  ejecución de la intramural descrita en el  artículo  38G.  Razón por la cual, los falladores de primer y segundo grado al  denegarlo aplicaron indebidamente éste precepto.   

4.  Luego, le asiste razón al censor cuando  denunció  la  violación  directa de la ley sustancial en las sentencias, y por  consiguiente  se  procede  a  analizar  la  procedencia  del  sustituto incoado.   

4.1. Acorde con los requisitos enlistados en  el  artículo  38G,  se  tiene  que  CARLOS  MAURICIO  PÉREZ VERGARA, quien fue  sentenciado  a  8  años y 1 mes de prisión, a la fecha ha estado privado de su  libertad  por  tiempo  superior a 4 años y 6 meses toda vez que su aprehensión  se  produjo  el 14 de septiembre de 2011, es decir, ha cumplido más de la mitad  de la condena.   

Ahora,  de  conformidad con el numeral 3 del  artículo  38B  está acreditado su arraigo familiar en la calle 27 No. 17-62 de  Paipa7,  vivienda de propiedad de su progenitora, y que para el momento de  su  aprehensión,  en  razón  de  sus  estudios  superiores  en  la  Fundación  Universitaria  Juan  de  Castellanos  residía  en  la  carrera 11 No. 2B-27 del  Barrio  Surinama  de Tunja, información que encuentra respaldo en el informe de  policía  SIJIN,  del  14  de  septiembre  de  20118.   

Ante  tal  panorama,  el  fallo de segunda  instancia  será  casado parcialmente, en el sentido de conceder al procesado la  prisión  domiciliaria.  Para  acceder  a  la medida sustitutiva, debe suscribir  acta  de  compromiso en la que se obligue a cumplir las obligaciones consagradas  en  el  artículo  38  B,  numeral  4,  del  Código  Penal,  la  cual habrá de  garantizar  mediante  caución  equivalente  a  1  salario mínimo legal mensual  vigente  (SMLMV).  No  obstante,  la  misma  sólo se  hará efectiva en el  evento  que  deba  ser  revocado  el  beneficio  de la  libertad  condicional  de  la  pena  que  aparece fue concedido al penado por el  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de Tunja en providencia del 7 de abril  de 2015.   

En  consecuencia,  la  Corte  Suprema  de  Justicia  en  Sala  de  Casación  Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1.-   CASAR  PARCIALMENTE la sentencia  impugnada,  únicamente  en el sentido de conceder a  CARLOS  MAURICIO PÉREZ VERGARA  la prisión domiciliaria, en los términos  referidos en la parte motiva de esta decisión.   

2.- Contra esta decisión no procede recurso  alguno.   

3.- Notifíquese, cúmplase y devuélvase al  Tribunal de origen,   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 Entre  otras personas.   

2  y  otros.   

3  Página 125 de la providencia, folio 63 Cuaderno No. 13   

4 Folio  211 Cuaderno No. 13   

5  Página 43 de la providencia, folio 331 Cuaderno No. 13   

6  Excepto  en  los  casos  en  el  sentenciado  pertenezca al grupo familiar de la  víctima. Artículo 38 D del Código Penal.   

7 Folio  21 cuaderno No. 2.   

8  Elemento material No. 12, carpeta No. 6     

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