SP1081-2015(44434)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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                                                                    República  de Colombia   

    

             

Corte  Suprema  de  Justicia   

                     

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE  CASACIÓN  PENAL   

FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO   

Magistrado  Ponente   

SP1081-2015  

Radicación n° 44434  

Aprobado acta nº 44  

Bogotá  D.C., febrero once (11) de dos mil  quince (2015).   

VISTOS  

Estudia  la Sala si la demanda de casación  propuesta  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  de  Antioquia  el 31 de marzo de 2014, confirmatoria de la emitida por  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Frontino-Antioquia  que  condenó  al  Subteniente  del  Ejército  Nacional  Diego Andrés Olaya Trujillo y al Soldado  Profesional  Rodrigo  Adolfo  Gil Alzate, como coautores del delito de homicidio  agravado,  cumple  los  presupuestos  de lógica y adecuada fundamentación para  que sea admitida.   

HECHOS  

         Fueron consignados en la sentencia así:   

«El  día  7  de diciembre de 2005, cuando  miembros  adscritos  al  Batallón  de  Infantería N. 32 “General Pedro Justo  Berrío”,  con  tropas  de la compañía Borrasca 3, se desplazaron a realizar  la  operación  “Emblema”;  misión  táctica “Diluvio”, al mando del ST  Olaya  Trujillo  Diego  Andrés,  grupo del que también hacía parte el soldado  Rodrigo  Adolfo  Gil  Alzate;  en  presunto  combate,  dieron  de baja al señor  Jonathan  Obando  Agudelo, en la vereda La Golondrina del Corregimiento Nutibara  del  municipio  de  Frontino, Departamento de Antioquia; en el momento en que la  víctima hostigaba los miembros del Ejército Nacional.   

La  víctima  fue reclutada en el Barrio La  Cruz  del  Municipio de Itaguí por Heber de Jesús Álvarez Ospina y el soldado  profesional   Jhon  Fredy  Martínez;  proponiéndole  el  primero  de  ellos  a  Jonathan,   hacer   una   diligencia   en   el  municipio  de  Frontino  y  como  contraprestación,  le  daría  la suma de dos millones de pesos, advirtiéndole  que  en  principio  le entragaría un millón por adelantado, y cuando estuviera  de  regreso,  el  dinero restante. Para ello, Heber de Jesús se contacta con su  amigo  Jhon  Fredy  Martínez  quien  trabajaba  en  el Batallón de Infantería  número  32  “Pedro  Justo Berrío”, manifestándole que el señor Jonathan,  se encontraba listo para desplazarse al sitio convenido.   

El  soldado profesional Martínez, recoge a  la  víctima  en una camioneta en compañía de un conductor sin indentificar, a  eso  de  las  cuatro de la mañana del día siete de diciembre de dos mil cinco,  en  el  Barrio  La Cruz del municipio de Itaguí, encontrándose el señor Henry  Alberto  Guerra Mazo, como testigo de la partida hacia la ciudad de Frontino del  señor  Jhonatan.  Una  vez  en  el  lugar el soldado Martínez le advierte a la  víctima  que  camine  hacia  adelante,  le  muestra  una  casa  a lo lejos y al  adelantarse,  Jhon  Fredy le dispara por detrás; y una vez indefenso el occiso,  lo  cambia  de  ropa  y  lo  viste  con ropa de policía color verde oliva, y le  acomoda  un  arma tipo changón. Cometido el homicidio, el soldado Martínez, da  cuenta a Heber de Jesús Álvarez Ospina de lo sucedido.   

         En  principio  el  occiso  fe  inhumado  como  N.N por miembros del  Ejército Nacional.   

ACTUACION PROCESAL  

1.  La  investigación  fue iniciada por la  Justicia  Penal Militar a través de auto de 16 de enero de 2006, pero luego fue  asumida  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación que el 23 de enero de 2009  avocó el conocimiento de la misma.   

2.  Luego de practicadas varias pruebas, en  su  mayoría  testimoniales  y  escuchados  en indagatoria algunos militares que  integraban  la  compañía «Borrasca3», fueron  afectados  con  medida  de  aseguramiento los soldados Jhon  Fredy  Martínez, Iván Arturo Mestra, Diego Ferney Muñoz Osorio, Henry Alberto  Guerra  Mazo,  Carlos  Andrés Peñaloza Cuellar, Didier Augusto Cardona Pérez,  Wilmar  Córdoba  Mosquera,  Rodrigo  Adolfo  Gil  Alzate;  el Subteniente Diego  Andrés Olaya Trujillo y el civil Heber de Jesús Álvarez.   

3. Mediante resolución de 4 de diciembre de  2009,  se  decretó  el  cierre  parcial  de  la  investigación respecto de los  procesados  Heber  de Jesús Álvarez Ospina y Jhon Fredy Martínez, quienes con  posterioridad  fueron  acusados  como  presuntos  coautores  de  los  delitos de  homicidio  agravado y desaparición forzada agravada según resolución de enero  15 de 2010.   

4. Luego, el 5 de enero de 2011, se decretó  el  cierre  parcial  del  sumario en relación con los incriminados, Subteniente  Diego  Andrés Olaya Trujillo, los soldados Didier Augusto Cardona Pérez, Diego  Ferney  Muñoz  Osorno, Wilmar Córdoba Mosquera, Iván Arturo Mestra Coronado y  Rodrigo Adolfo Gil Alzate.   

5.  El  procesado  Iván Mestra Coronado se  acogió  a  sentencia  anticipada,  mientras  que  Diego Andrés Olaya Trujillo,  Didier  Augusto  Cardona  Pérez,  Diego  Ferney  Muñoz Osorno, Wilmar Córdoba  Mosquera  y  Rodrigo  Adolfo  Gil  Alazate fueron acusados como coautores de los  delitos  de  homicidio agravado y desaparición forzada agravada, de acuerdo con  resolución calificatoria fechada 21 de febrero de 2011.   

6.  La  anterior determinación fue apelada  por  los defensores de los acusados, siendo confirmada en su integridad mediante  decisión de 18 de julio de 2011.   

7.  Los procesados, soldados Didier Augusto  Cardona  Pérez,  Diego  Ferney  Muñoz  Osorno  y  Wilmar  Córdoba Mosquera se  acogieron  a  sentencia  anticipada,  por  lo  que  fueron condenados en primera  instancia  como  coautores  de los delitos de homicidio agravado y desaparición  forzada  agravada,  pero  en segunda instancia fueron absueltos por este último  punible.   

8. El trámite ordinario continuó respecto  del  Subteniente  Diego  Andrés Olaya Trujillo y el soldado profesional Rodrigo  Adolfo   Gil  Alzate,  quienes  en  primera  instancia  fueron  condenados  como  coautores  del  concurso delictivo de homicidio agravado y desaparición forzada  agravada,  mediante  sentencia de 16 de octubre de 2012 proferida por el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de Frontino- Antioquia en la que se les impuso la pena  de  480  meses  de  prisión, multa de 5.000 salarios mínimos legales mensuales  vigentes  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por el término de 20 años.   

9.  La  sentencia  de primera instancia fue  recurrida  por  la  defensa de Gil Alzate, y resuelto el recurso por el Tribunal  Superior  de  Antioquia  en  fallo de 31 de marzo de 2014, se revocó la condena  por   el   punible  de  desaparición  forzada  pero  se  mantuvo  el  fallo  de  responsabilidad  frente  al  punible de homicidio agravado, motivo por el que la  pena  fue  redosificada, quedando una sanción definitiva para Gil Alzate de 345  meses  de  prisión  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas por 20 años.   

En  dicha decisión el Tribunal Superior de  Antioquia  consideró  que  el  delito  contra la vida se adecuaba al punible de  homicidio  en  persona  protegida  y no al de homicidio agravado, sin embargo no  hizo  la  variación  jurídica de dicho cargo en aras de preservar el principio  de  congruencia,  toda  vez que los procesados fueron acusados por el segundo de  los mencionados comportamientos.   

10.  Contra  la  anterior  decisión,  el  defensor  del procesado, soldado profesional Rodrigo Adolfo Gil Alzate interpuso  y sustentó el recurso de casación.   

LA DEMANDA  

         Acudiendo  a  la  causal  primera,  cuerpo  segundo,  el recurrente  presenta   un  cargo  único  contra  la  sentencia  del  Tribunal  Superior  de  Antioquia,  consistente  en  la  violación  indirecta  de la ley sustancial por  error  de  hecho  derivado  de un falso juicio de existencia por omisión de los  testimonios  del  cabo  Andrés Peñaloza Cuellar y del soldado profesional Jhon  Fredy  Martínez,  a  partir  de los cuales afirma que lo que debe concluirse es  que  el  procesado  no  participó  en  los hechos en los que resultó muerto el  civil Jonathan Obando Agudelo.   

         A  efectos  de  demostrar  la  censura  que plantea, trascribe gran  parte  del testimonio del cabo Andrés Peñaloza Cuellar, para luego indicar que  el  fallador  de  segunda  instancia  no tuvo en cuenta que el citado declarante  señaló  que  el  día  de  los  hechos  el  acusado  permaneció  en un puesto  denominado   «vivac»  a  cargo  de  un  arma  de  largo  alcance,  y  que  fueron otros integrantes de la  compañía  «Borrascas 3»  los que idearon y ejecutaron el plan criminal.   

         Añade  que  también  fue  omitido  el testimonio del soldado Jhon  Fredy  Martínez,  cuya  declaración  trascribe  parcialmente, afirmando que el  Tribunal  de Antioquia no consideró que este testigo manifestó que quien tomó  la  decisión de acabar con la vida del civil Jonathan Obando fue el Subteniente  Diego  Andrés  Olaya  Trujillo en asocio con el cabo Andrés Peñaloza Cuellar,  el  soldado  Jhon  Fredy  Martínez  y  el  particular Hebert de Jesús Álvarez  Ospina,  sin  la  intervención del soldado Gil Alzate, a quien señala de haber  permanecido  distante  del  lugar  de los hechos, sin tomar parte en los mismos.   

Al  referirse a la trascendencia del error,  sostiene  que  de  haberse  valorado  tales  testimonios  la  sentencia  habría  absolutoria,  pues  tal yerro de apreciación condujo a que se dejara de aplicar  el  artículo  7º, inciso 2º, del Código de Procedimiento Penal y a su vez se  emplearan  en  forma  indebida  los  artículos  103  y  104  de  la  Ley 599 de  2000.   

Solicita a la Corte casar la sentencia para  que se absuelva al procesado del delito de homicidio agravado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

    

1. Calificación de la Demanda     

La  Corte  ha  sostenido  que  el juicio de  admisibilidad  de una demanda de casación comprende el estudio de dos aspectos:  (i)  su  idoneidad  formal,  que  guarda  relación  con  el  cumplimiento  de  las  exigencias  de claridad,  concreción  y  debida  fundamentación requeridas por la ley y la lógica de la  causal     aducida;    y    (ii)    su    idoneidad  sustancial, que se vincula con la aptitud del escrito  para la realización de los fines del recurso.   

De  tal  manera,  al  actor no solo compete  indicar  la  causal  con  la  cual  pretende la infirmación del fallo, sino que  también  debe  enseñar,  cuando acude a la violación indirecta, la existencia  de  un  error  de hecho o de derecho, según el caso, demostrando cómo el mismo  tiene  la  eficacia  suficiente  para derrumbar las conclusiones adoptadas en la  sentencia.   

Para  el presente caso, el recurrente alega  el  desconocimiento  de  dos  testimonios que a su juicio, eran suficientes para  hacer  surgir  una duda insalvable sobre la responsabilidad penal del procesado.   

Sea oportuno precisar que el falso juicio de  existencia  es  un  yerro de hecho que surge del desconocimiento indirecto de la  ley  sustancial  y  consiste ya en la suposición ora en la omisión de un medio  de  convicción  legalmente  allegado  al  juicio,  cuya naturaleza es puramente  objetiva,  pues  ocurre  en  el  plano lógico de la aprehensión material de la  prueba  durante  el  proceso  de  construcción de la sentencia, escenario en el  cual  el  juez  omite  considerar una que está dentro del plenario o incluye en  sus  consideraciones  otra  que  nunca  fue  recaudada,  esto  es,  hace uso del  conocimiento privado.   

         En  la hipótesis que plantea el recurrente, éste enuncia un falso  juicio   de   existencia   por   omisión   de  dos  testimonios  que  considera  trascendentales para definir el asunto.   

Al  verificar dicho reclamo confrontándolo  con  el  contenido  de  la  sentencia,  se  observa  que el Tribunal Superior de  Antioquia  sí  apreció  las  declaraciones  del  cabo  Andrés Peñaloza y del  soldado  Jhon  Fredy Martínez, citando varios de sus apartes, para concluir que  el  procesado  era  conocedor  de  que  se iba a simular un combate en el que se  haría  pasar  a un civil como un guerrillero dado de baja en una confrontación  armada,  con  el objeto de congraciarse con su superior y que la compañía a la  que todos pertenecían no fuera enviada a una zona muy peligrosa.   

El ad quem trascribió casi en su integridad  la  ampliación  de indagatoria del cabo Carlos Andrés Peñaloza Cuellar, en la  que  dicho  efectivo  del  Ejército Nacional afirmó que todos los soldados que  integraban  el  pelotón  «Borrasca 3»,  sabían   que se iba a realizar un falso positivo utilizando  a  un  civil que venía engañado desde la ciudad de Medellín y que el objetivo  de dicho accionar era poder salir de licencia.   

El  juzgador  de  segundo grado también se  refirió  al  testimonio  de Jhon Fredy Martínez, dando credibilidad a su dicho  acerca  de  que el oficial al mando de dicho pelotón, Subteniente Diego Andrés  Olaya,  tomó  la decisión de hacer el procedimiento fraudulento, encargando al  soldado Martínez de traer al civil desde la capital antioqueña.   

En esa medida, resulta equivocada la censura  que  propone  el censor acerca de que esas dos declaraciones fueron desconocidas  por  el  sentenciador.  Lo  que  sí  se  observa es que los apartes que para el  demandante  son  importantes  en  esos  testimonios  no fueron apreciados por el  Tribunal  y  en  ese  orden,  debió  encaminar su reparo por la senda del falso  juicio   de   identidad   por   cercenamiento,   acreditando   además  que  las  manifestaciones  de  los  declarantes  tenían  la  vocación  de desestimar los  demás  medios de convicción indicativos de que el aquí procesado conocía que  se  iba  a  cometer  un  hecho  delictivo  y  que  tomó  parte en su comisión,  queriendo la realización del resultado.    

         Ahora  bien,  pasando  por  alto  este  error  de  postulación, al  establecer  la  trascendencia de la omisión del fallador, el censor resalta que  el  cabo  Peñaloza  Cuellar  dijo  que el que tomó la decisión de ejecutar la  operación  fue  el  oficial  a  cargo  Diego  Andrés  Olaya Trujillo y que los  soldados  como  Gil  Alzate,  simplemente  obedecieron  la  orden que les dio su  comandante  sin  importar  si  estaban  de  acuerdo y que los que no, decidieron  callarse y hacerse a un lado.   

         Y  en  lo  relativo al dicho de Jhon Fredy Martínez, el demandante  resalta  que  en  momento alguno este soldado ubica al aquí acusado como uno de  los    miembros    de   «Borrasca   3»  que  planeó traer a la víctima desde la ciudad de Medellín, ni  tampoco como aquellos que lo ultimaron.   

         Empero  las  declaraciones  anteriores, ninguna de ellas desvirtúa  el  conocimiento  que tenía el procesado del hecho que se iba a cometer como lo  indica la prueba testimonial.   

Tampoco la consideración de los falladores  acerca  de  que  el  soldado  Rodrigo  Adolfo Gil Alzate es coautor impropio del  delito  de  homicidio, se afecta con el planteamiento del casacionista, pues aun  no  habiendo  Gil  Alzate  tomado  parte  en la ejecución material, esto es, no  siendo  uno  de  los  soldados que llevaron la víctima hasta el sitio donde fue  ultimado,  asegurando  que no se fugara para finalmente uno de ellos dispararle,  de  todas formas cumplió un rol dentro del plan criminal que no fue otro que el  de  permanecer  en  el  sitio  que  le  indicó  su  comandante y no intervenir,  permitiendo  que  sus compañeros cometieran materialmente el homicidio, sin que  ninguna  de  las  pruebas  señale que el acusado tuvo al menos la intención de  rechazar el resultado antijurídico.   

         En  este  orden  de  ideas,  la  demanda incumple el presupuesto de  adecuada  y suficiente demostración al no poner en evidencia cómo el yerro del  sentenciador  tiene  la  vocación  de  quebrar la sentencia condenatoria contra  Rodrigo Gil Alzate, motivo por el que el libelo será inadmitido.   

    

1. Casación oficiosa     

Tradicionalmente  la  Sala  había    manejado   el   criterio   según   el   cual   en  los  casos  en  los  que     no    admitía    la    demanda    de    casación,        pero        se  advertía  la  vulneración  de  una  garantía  o  derecho  fundamental,  de  todas formas  debía  darse traslado al Ministerio Público para que  emitiera     concepto     antes     de     hacer    cualquier    pronunciamiento  oficioso.   

Sin   embargo,   tal  postura  fue  abandonada  por la Sala (CSJ SP 12  sep.  2007,  rad.  26967)  al  considerarse  que  los  principios   rectores   de   celeridad,   eficiencia  y  eficacia  en   la  administración  de  justicia  y  el  fin  de  garantizar la  efectividad  del  derecho  material,  lo  consecuente  era   subsanar   de   manera   inmediata   el  yerro  encontrado.   

Lo   anterior,   siempre   y   cuando  la  irregularidad  encontrada  de  oficio  por  la  Corte  corresponda  a  un  error  susceptible  de  atenderse  en  sede  extraordinaria  y la solución ofrecida no  lleve  a  afectar de manera irrazonable otros principios o garantías de igual o  superior raigambre.   

Ahora  bien,  en  el  asunto  que  ocupa la  atención  de  la  Corte  se  tiene que habiendo sido  condenados  conjuntamente,  en  primera  instancia, el  Subteniente   Diego   Andrés   Olaya  y  el  soldado  profesional  Rodrigo      Adolfo     Gil   Alzate  como  coautores  de  los  delitos  de homicidio agravado y desaparición forzada  agravada,  solo  el segundo  interpuso   el  recurso  de  apelación  y      al      resolverse   la   alzada   el   Tribunal  Superior  de  Antioquia  lo  absolvió  de  esta  última  conducta  punible  al   considerar   que  la  conducta  era  atípica,  procediendo  a  redosificar  la  pena  pero  sin  pronunciarse acerca de si dicha determinación  afectaba   la   situación   jurídica   del   no  recurrente.    

Bajo  tal  contexto  al  juez  de  segunda  instancia  le  correspondía dar aplicación al inciso  1º  del  artículo  204  de  la  Ley  600  de  2000,  de  acuerdo con el cual la decisión del ad quem debe  extenderse  a los asuntos que resulten vinculados de forma inescindible   al   objeto  de  la  impugnación,  absolviendo  también al no apelante por el delito de  desaparición    forzada    agravada   y        modificándole  la  pena  a fin de ajustarla a la declaración de responsabilidad  por  el  delito  remanente,  pues  en  ese  sentido  se hallaba en igualdad   de  condiciones  a  quien  sí  manifestó su inconformidad  con    el   fallo   de   primera   instancia,   pero  «como  el  Tribunal no lo  hizo,  incurrió en un error de trámite, por transgresión de la norma citada y  la  subsecuente  motivación  incompleta  de  la providencia extraordinariamente  recurrida.  Se  trata  de  un  yerro  que  debe proponerse a la luz de la causal  tercera  de  casación,  porque  de  manera general conduce a la invalidez de lo  actuado.   Sin   embargo,  el  numeral  1  del  artículo  207  del  Código  de  Procedimiento  Penal  señala  que cuando la nulidad afecta únicamente el fallo  demandado,   lo   procedente   será  casar  el  fallo  y  dictar  el  que  deba  remplazarlo».   (CSJ   SP  31  Oct  2012   rad.  35159)   

         En  este  orden  de ideas, la Sala casará de oficio y parcialmente  la sentencia de 31 de marzo  de   2014   proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Antioquia  y,     en     consecuencia,      absolverá      al        acusado       Diego   Andrés   Olaya  Trujillo  del  delito        de        desaparición        forzada        agravada,  por  lo  que  la  pena  que deberá  cumplir  será  la  de 345  meses  de  prisión  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  término  de  20  años como coautor del delito de homicidio  agravado,  por  ser esta  la      sanción  que  en  segunda  instancia  se impuso al  soldado  profesional               Rodrigo       Adolfo    Gil  Alzate como sujeto procesal recurrente.   

Finalmente,  se   precisa   que  la  decisión  del  ad  quem  seguirá incólume en todos los demás aspectos que no  fueron materia de modificación.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República de Colombia y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

1. INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada     por     el     procesado    Rodrigo  Adolfo      Gil  Alzate.   

2. CASAR OFICIOSA  Y   PARCIALMENTE   la   sentencia   impugnada  y  en  consecuencia,  hacer  extensiva  la  absolución  del  delito  de  desaparición  forzada  proferida  en  segunda  instancia,  a  favor del procesado, subteniente  Diego  Andrés  Olaya  Trujillo, cuya condena será únicamente por el delito de  homicidio  agravado,  quien  deberá cumplir una pena de 340 meses de prisión e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  término de 20 años.   

3.          PRECISAR  que  las  restantes decisiones  adoptadas en el fallo impugnado se mantienen incólumes.   

Contra  esta  decisión no procede ningún  recurso.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

JOSE LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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