SP10267-2016(47501)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

SP10267-2016  

Radicación n° 47501.  

Aprobado acta N° 224.  

Bogotá  D.C.,  veintisiete (27) de julio de  dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Corte en torno a la acción  de  revisión  promovida  por  la  defensora  de MIGUEL  ANGEL      SÁNCHEZ      ROMERO      contra  la  sentencia  proferida  el  7 de noviembre de 2010 por la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  confirmatoria  de  la  emitida el 21 de septiembre de esa misma anualidad por el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Zipaquirá,  mediante  la  cual  condenó  al  prenombrado  a  la  pena  principal  de  108  meses  de prisión, así como a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el término antes mencionado, a título de autor responsable del  delito  de actos sexuales con menor de 14 años agravado, en concurso homogéneo  y sucesivo.   HECHOS  

          Fueron  determinados por el juez de conocimiento y asentidos por el  Tribunal,  en  la  sentencia materia de la acción de revisión, de la siguiente  manera:   

Los  hechos se dieron a conocer en virtud de  la  denuncia  formulada  por  MAOC, en calidad de madre e las menores N.E.R.O. y  N.P.R.O.,  de  7  y  4  años de edad respectivamente, en contra de MIGUEL ANGEL  SANCHEZ  ROMERO, docente y Vicerrector del Colegio o Academia (…), con sede en  el  municipio  de Cajicá (Cundinamarca), dando cuenta que en la noche del 12 de  mayo  de  2008,  en  su  casa, la primera de las citadas hijas le contó que ese  día  se  había sentido mal en el colegio y la llevaron a la enfermería, donde  SÁNCHEZ  ROMERO  le  hizo  masajes  en  el  estómago  y  en las piernas,   bajándole  el  pantalón de la sudadera y ropa interior, llegando a tocarla y a  frotarle  los dedos en la vagina, diciéndole a la menor que no fuera a contar a  sus progenitores.   

Manifiesta la denunciante que su otra hija,  N.P.R.O,  días  antes,  llorando,  les había contado que el citado profesor le  había  tocado  el  “biscocho”,  pero como había sido por encima de la ropa  inicialmente  pensaron  que habían sido simples actos sin mala intención, para  simplemente  consentirla,  pero  que  su concepto cambió con lo sucedido con la  menor N.E.R.O.   

  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          El  22  de  mayo  de 2008 el Juzgado Primero Promiscuo Municipal de  Cajicá-Cundinamarca,  con  funciones  de  control  de  garantías, realizó las  audiencias  preliminares  concentradas,  en  cuyo  desarrollo  fue legalizada la  captura  de  SÁNCHEZ ROMERO, la Fiscalía le formuló imputación por el delito  de  actos  sexuales  abusivos  con  menor  de  14  años  agravado,  en concurso  homogéneo  y  sucesivo,  cargos  a los cuales no se allanó, al paso que le fue  impuesta     medida     de     aseguramiento     de     detención    preventiva  intramural.   

          El  4 de febrero de 2009 SÁNCHEZ ROMERO celebró preacuerdo con la  Fiscalía,  en  virtud del cual se allanó a los cargos que le fueran imputados,  a cambio de la terminación anticipada del proceso.   

          La  audiencia  de  verificación  del preacuerdo tuvo lugar el 1 de  abril  de  2009,  ante  el  Juzgado  Penal  del  Circuito de Zipaquirá (Cund.),  constatándose  que  la aceptación manifestada por el procesado, coadyuvada por  su  defensor,  la  hizo  de  manera  libre, consciente, voluntaria y debidamente  informada,  a más que se le dio a conocer la improcedencia de rebajas punitivas  y  la  no concesión de subrogados y beneficios penales por expresa prohibición  de la Ley 1098 de 2006.   

          El  21  de  septiembre  de  2010 fue emitida la sentencia de primer  grado  en  contra  de  SÁNCHEZ  ROMERO, imponiéndole las penas referidas en el  acápite  inicial del presente proveído.               

Se  abstuvo el fallador de otorgarle rebaja  por  impulsar  el  mecanismo de terminación anticipada del proceso, atendida la  prohibición  expresa contenida en el artículo 199, numeral 7°, del Código de  la  Infancia  y  la  Adolescencia, aun cuando al dosificar las sanciones tuvo en  cuenta  el  incremento  previsto  en  el  artículo  14  de  la Ley 890 de 2004.   

          En  atención  al recurso de apelación interpuesto por la defensa,  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Cundinamarca  impartió confirmación a la sentencia de primer grado.   

LA DEMANDA  

La  libelista invoca la causal 7ª prevista  en  el  artículo  192  de  la  Ley  906  de  2004, según la cual la acción de  revisión  procede  cuando  mediante  pronunciamiento  judicial  la  Corte  haya  cambiado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que sirvió para sustentar la  sentencia condenatoria.   

Fundamenta  la  causal  señalando que esta  Colegiatura,  en  sentencia  del  4  de  marzo  de  2015,  dictada  dentro de la  radicación  37.671  –que  reiteró  lo  contemplado  en  las  sentencias 43.624 de 2014 y 39719 y 33254 de  2013-,  la  cual  trascribe  en  extenso  en  su  apartado pertinente, varió el  precedente  criterio  respecto  de  lo  consagrado en el artículo 199 de la Ley  1098  de  2006,  para precisar que en los procesos que culminen anticipadamente,  por   allanamiento  a  cargos  o  celebración  de  preacuerdos,  «en  aras  de  aplicar  esta  disposición  y  negar  los descuentos  procesales,  se impone no dar cabida al agravante del artículo 14 de la Ley 890  de     2004.»    

Considera  la  actora  que  al amparo de la  precisión  doctrinal diseñada por la Corte, para su prohijado están dados los  presupuestos  que  conducen a la revisión de la sentencia emitida en su contra,  pues:   

(i) En atención a la fecha de ocurrencia  de  los  hechos  delictivos -12 de mayo de 2008- por los cuales fue condenado su  prohijado,  en  el  proceso  de  dosimetría  punitiva el juzgador se abstuvo de  contemplar  el  aumento  de  penas  que  para  los delitos de abuso sexual trajo  consigo  la  Ley  1236 de 2008, por haber entrado en vigor el 23 de julio de esa  misma anualidad.   

(ii) La sanción restrictiva de la libertad  que  consagra  el  artículo  209  del C.P., punible por el cual fue sentenciado  SÁNCHEZ  ROMERO,  cobijó  el incremento punitivo dispuesto por el artículo 14  de la Ley 890 de 2004.  Y,   

(iii)  A pesar de haber aceptado cargos, en  virtud  del  preacuerdo  que  el  procesado  celebró  con la Fiscalía, no tuvo  rebaja  de  pena,  pues,  lo  cobijaron  las  prohibiciones  consagradas  en  el  artículo 199 de la Ley 1098 de 2006.   

Así las cosas, la accionante peticiona que  se  otorgue  la  disminución  punitiva por inaplicación del artículo 14 de la  Ley 890 de 2004.   

  TRÁMITE    EN   LA  CORTE   

          Mediante  auto  del  22 de febrero de 2016 se admitió la demanda y  se  ordenó  allegar a la actuación el proceso respecto del cual se solicita la  revisión.   

          El  12  de  julio de 2016 se llevó a cabo la audiencia prevista en  el  inciso  7º  del  artículo  195  de  la Ley 906 de 2004, en cuyo desarrollo  intervinieron  la  demandante  y  la  Procuradora 3ª Delegada para la Casación  Penal.   

ALEGATOS     PRESENTADOS     EN     LA  AUDIENCIA   

          La demandante:   

          Reitera  que  la  acción  de  revisión  tiene  como fundamento la  causal  7ª  del artículo 192 de la Ley 906 de 2004, y al respecto sostiene que  la  Corte Suprema de Justicia, en pronunciamiento dictado en el radicado 37.671,  así  como  en  otros  de  similar  connotación  fáctica  y jurídica, cambió  notablemente  su  jurisprudencia, razón por la cual solicita dictar el fallo de  reemplazo que corresponda.   

             

          Procuraduría:   

          Respaldó  el  pedimento  elevado  por la parte accionante, para lo  cual  igualmente  hizo  mención  de  la  providencia  reseñada  en el acápite  precedente,  a  partir  de  la  cual  esta  Corporación  efectuó la variación  jurisprudencial cuya aplicación se reclama.   

            

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         La  Sala  es  competente  para  conocer  de  la presente acción de  revisión,  de  acuerdo  con  lo preceptuado en el artículo 32 de la Ley 906 de  2004,  por  estar dirigida contra una sentencia dictada por un Tribunal Superior  de Distrito Judicial.   

         

          En  el  evento  materia  de  análisis,  la pretensión revisora se  fundamenta  en  la  causal  7ª  del  artículo 192 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  conforme  a  la  cual  dicha  acción  procede  «cuando  mediante  pronunciamiento  judicial,  la Corte haya variado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que sirvió para sustentar la sentencia  condenatoria,    tanto    respecto    de   la   responsabilidad   como   de   la  punibilidad».   

         Sobre  el mencionado motivo de revisión,  la  Sala  tiene  dicho  que  para su configuración es  indispensable    que    el    actor    no   solamente   demuestre   cómo el fundamento de la sentencia cuya  remoción   se   persigue   es   entendido   por  la  jurisprudencia     de    modo    diferente,    sino    que,    de    mantenerse,  comportaría    una   clara   situación   de   injusticia,   pues,  la  nueva  solución  ofrecida  por la  doctrina    de   la   Corte   conduciría     a     la     sustitución    del  fallo.   

         Así   mismo,  ha  sido  insistente  en  señalar   que   para   su  demostración   no   basta   invocar   abstractamente   la   existencia  de  un  pronunciamiento  de  la  Corte, o de señalar  uno  concreto  pero  desconectado  de la solución    del   caso,   sino   que   resulta  indispensable,   además,  demostrar  cómo  de  haberse  conocido oportunamente por los juzgadores la nueva  doctrina      sobre     el     punto,     el     fallo     cuya     rescisión       se       persigue  habría   sido   distinto   (CSJ   AP,  11        de        mzo.  de  2003,  rad.  19252).   

De la misma manera, la Sala ha precisado que  el  pronunciamiento judicial con sustento en el cual se apoya la solicitud sólo  debe  provenir de la jurisprudencia emanada de la Corte Suprema de Justicia, por  ser  esta  Corporación  el  máximo  tribunal  de  la  jurisdicción ordinaria,  atendiendo  la  función  que cumple de unificar la jurisprudencia nacional como  tribunal  de  casación (art. 206 del Código de Procedimiento Penal) [CSJ AP, 5  de dic. de 2002, rad. 18572).   

         En   tal   virtud,   conforme  a  la  previsión  normativa  y  los  precedentes  jurisprudenciales  de  la  Corte,  se  tiene  que  los presupuestos  sustanciales  de  la  causal  7ª  de revisión son: i) que la acción se dirija  contra  una  sentencia condenatoria ejecutoriada, ii) que el fallo sea proferido  por  un  juez o Corporación Judicial,  iii) que la Sala Penal de la Corte,  en  decisión  posterior,  haya  variado la concepción normativa aplicada en el  fallo  cuya  revisión  se pide, y iv) que el nuevo criterio jurídico expresado  por  la  Sala  sea  favorable,  en cuanto de mantenerse el anterior comportaría     una    clara    situación    de   injusticia.   

          Observa  la Corte que tales presupuestos, ciertamente, se presentan  en  el  caso  sometido  a  su  decisión.  En efecto, la acción de revisión se  dirige   contra  una  sentencia  ejecutoriada  proferida  por  una  corporación  judicial.   

De  otro  lado,  se  ha  acreditado en esta  actuación  que  el  criterio  jurídico  con  el cual se sustentó la sentencia  condenatoria  fue variado con posterioridad por la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema  de Justicia. Para cimentar este aserto se requiere, desde luego,  traer  a colación los fundamentos de los fallos de primera y segunda instancias  y  luego  reseñar la nueva postura jurisprudencial de esta Corporación. A ello  entonces se procede.   

          Con  ocasión de la aceptación de cargos, en virtud del preacuerdo  celebrado  entre  el  imputado  y la Fiscalía, el Juzgado Penal del Circuito de  Zipaquirá  (Cund.),  condenó  a  MIGUEL  ÁNGEL  SÁNCHEZ  ROMERO  a  la  pena  principal  de 108 meses de prisión, así como a la accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por el término antes  mencionado,  a  título  de  autor  responsable del delito de actos sexuales con  menor de 14 años agravado en concurso homogéneo y sucesivo.   

          Para  la  determinación  de dicha sanción el sentenciador aplicó  el  incremento  punitivo previsto en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, pero  se  abstuvo de otorgar al condenado la reducción correspondiente a su decisión  de  aceptar  los  cargos,  para  lo cual invocó la prohibición contenida en el  artículo 199 de la Ley 1098 de 2006.   

            La  sentencia  de primera instancia obtuvo confirmación integral  por  parte del Tribunal Superior de Cundinamarca el día 7 de noviembre de 2010;  luego,  la dosificación punitiva efectuada por el juez no sufrió modificación  alguna.   

                    Pues bien,  ciertamente,  la  Sala de Casación Penal de esta Corporación varió su postura  mediante  el  fallo  del 27 de febrero de 2013, dictado dentro de la radicación  33254,  considerando que en los supuestos en los cuales el procesado se allane a  cargos  o  acuerde con la Fiscalía pero se estuviese ante las prohibiciones del  artículo   26   de   la   Ley   1121   del   20061,  no  hay  lugar a aplicar el  incremento  punitivo  del  artículo  14  de  la Ley 890 del 2004.  Ello en  contravía  de decisiones anteriores, pacíficas y reiteradas, con las cuales se  avaló la aplicación sin distingos de la norma en cuestión.   

Para la adopción de ese nuevo criterio, se  partió  de  considerar  que  si  bien  el  artículo 26 de la Ley 1121 del 2006  prohíbe  conceder cualquier tipo de prebendas, a la par no resulta proporcional  incrementar  la  pena  conforme  al artículo 14 de la Ley 890 de 2004, si se ha  acudido  a  los  mecanismos  procesales  de  justicia premial instituidos por el  legislador.     Así    lo    determinó    la   Corte   en   la   referida  providencia:   

“Por  consiguiente,  a  la  luz  de  la  argumentación  aquí  desarrollada,  fuerza  concluir  que habiendo decaído la  justificación  del  aumento  de  penas  del  art.  14 de la Ley 890 de 2004, en  relación  con los delitos incluidos en el art. 26 de la Ley 1121 de 2006 –para  los  que  no  proceden  rebajas  de  pena  por  allanamiento o preacuerdo–, tal  incremento  punitivo,  además  de  resultar  injusto  y contrario a la dignidad  humana,  queda  carente  de  fundamentación,  conculcándose  de esta manera la  garantía de proporcionalidad de la pena.   

Así  mismo, en ejercicio de su función de  unificación  de  la  jurisprudencia,  la Sala advierte que, en lo sucesivo, una  hermenéutica   constitucional  apunta  a  afirmar  que  los  aumentos  de  pena  previstos  en  el  art.  14  de la Ley 890 de 2004 son inaplicables frente a los  delitos  reseñados  en el art. 26 de la Ley 1121 de 2006. No sin antes advertir  que   tal   determinación   de  ninguna  manera  comporta  una  discriminación  injustificada,  en  relación con los acusados por otros delitos que sí admiten  rebajas  de  pena  por allanamiento y preacuerdo, como quiera que, en eventos de  condenas  precedidas  del juicio oral, la mayor intensidad punitiva no sería el  producto  de una distinción arbitraria en el momento de la tipificación legal,  ajustada  por  la Corte, sino el resultado de haber sido vencido el procesado en  el  juicio,  sin  haber  optado  por  el acogimiento a los incentivos procesales  ofrecidos  por  el  legislador;  mientras que, frente a sentencias condenatorias  por  aceptación  de  cargos,  la  menor  punibilidad,  precisamente,  sería la  consecuencia  de  haberse  acudido  a  ese  margen  de negociación, actualmente  inaccesible  a  los  delitos  referidos  en  el  art.  26  de  la  Ley  1121  de  2006”.   

Criterio que ha sido reiterado en decisiones  posteriores de la Sala, como en CSJ SP, 19 jun. 2013, rad. 39719.   

Cabe precisar que si bien la jurisprudencia  señalada  alude  a  las prohibiciones del artículo 26 de la Ley 1121 del 2006,  nada   obsta   para  que  sus  lineamientos  sean  admisibles,  con  las  mismas  consecuencias,  en lo que respecta al artículo 199.7 del Código de la Infancia  y  la  Adolescencia,  Ley  1098  del  2006,  como  que este ha sido redactado en  idénticos  términos,  con fundamentos y consecuencias iguales, de donde deriva  que  a  una  misma  situación  de  hecho  corresponde idéntica solución en el  derecho.    Así   lo   ha   precisado   la   Sala2:   

(…) la  Corte,  no  por  unanimidad  sino  con criterio mayoritario, ha  aceptado  la  aplicación  de  los efectos del cambio  jurisprudencial  contenido  en  la sentencia del 27 de febrero de 2013, radicado  33.254,  a  delitos  que  a  pesar  de  no encontrarse  enlistados  en el artículo 26 de la Ley 1121 de 2006,  el  legislador  negó  la  posibilidad  de aplicarles  rebajas  de  pena  por  virtud  de allanamientos a cargos o negociaciones con la  Fiscalía,  concretamente  en los delitos que atentan  contra     la     libertad,     integridad    y    formación    sexual    de  niños,    niñas    y  adolescentes,  postura  que se asumió en la sentencia  de  26  de  noviembre  del  2014,  radicado  42.916,  y  en  la  que  sostuvo lo  siguiente:   

“Cabe  precisar  que  la  jurisprudencia  señalada  alude  a  las prohibiciones del artículo 26 de la Ley 1121 del 2006,  lo  cual  no  obsta  para  que  sus lineamientos sean admisibles, con las mismas  consecuencias,  en lo que respecta al artículo 199.7 del Código de la Infancia  y  la  Adolescencia,  Ley  1098  del  2006,  como  que este ha sido redactado en  idénticos  términos,  con fundamentos y consecuencias iguales, de donde deriva  que  a  una  misma  situación  de  hecho  corresponde idéntica solución en el  derecho.   

6.   Los   lineamientos   de   la   nueva  jurisprudencia  resultan  de  buen  recibo  en  el  presente  caso,  en tanto el  artículo  199.7  del Código de la Infancia y la Adolescencia establece que, en  los  eventos  de  preacuerdos  y  negociaciones,  cuando  se proceda por delitos  contra  la libertad, integridad y formación sexuales (el acceso carnal violento  es  uno  de  ellos),  no hay lugar a conceder las rebajas de penas de que tratan  los artículos 348 a 351 de la Ley 906 del 2004.   

En  el  evento  considerado,  el  sindicado  admitió  sin  restricciones  los  cargos  formulados  por  la  Fiscalía  en la  imputación,  acto  que constituyó el soporte de las sentencias de condena y en  la  dosificación  punitiva se aplicó el aumento del artículo 14 de la Ley 890  del  2004,  pero  se  negó la rebaja del artículo 351 procesal, porque así lo  reglaba el citado artículo 199.7 de la Ley 1098 del 2006.   

7.  Por  tanto,  se  impone dar cabida a la  nueva  postura  de la Corte, lo cual comporta una redosificación de la pena por  cumplir,  descartando  de  ella  el  aumento  del artículo 14 de la Ley 890 del  2004,  con  respeto  a  los criterios de los jueces de instancia.”3   

         En  el  evento  objeto  de  examen,  como  se  recuerda,  el  aquí  sentenciado,  en virtud del preacuerdo celebrado con la Fiscalía,  aceptó  los  cargos  que  por  la  comisión  del  delito de actos sexuales con menor de  catorce  años agravado, en concurso homogéneo y sucesivo, le fueron imputados,  por  cuya  razón  fue  objeto de condena, sin que se le haya otorgado descuento  punitivo  por  su  decisión,  pese  a  lo  cual  en la tasación de la pena los  falladores  le aplicaron el incremento previsto en el artículo 14 de la Ley 890  de 2004.   

Resulta, por tanto, indudable que concurren  en   este   evento  los  presupuestos  de  la  causal  de  revisión  objeto  de  invocación, motivo por el cual se declarará fundada la misma.   

Redosificación punitiva:  

La  prosperidad  del  motivo  de  revisión  contemplado  en  la demanda impone la consiguiente redosificación punitiva, y a  ello  se  procede, para lo cual se sujetará la Sala a los parámetros aplicados  por el juez, no modificados por el Tribunal:   

El   a   quo  tomó  como  base  los  extremos  establecidos  en el  artículo  209  del  Código Penal -previo al aumento punitivo que trajo consigo  la  Ley  1236  de 2008- que contemplaba el delito de actos sexuales con menor de  14 años, los cuales oscilaban de 36 a 60 meses de prisión.   

Seguidamente,  aplicó a tales guarismos el  incremento  regulado  en  el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, para determinar  el  rango  de  movilidad  entre 48 y 90 meses de prisión, el cual aumentó a su  vez   por   concurrir   una  circunstancia  de  agravación  del  artículo  211  ibídem.   

En  consecuencia,  para concretar el efecto  rescindente  de  esta  acción  en  el  presente  evento,  la Sala suprimirá el  incremento  aplicado  por  razón  del  artículo  14 de la Ley 890 de 2004. Eso  significa  que,  inicialmente,  los  límites  imponibles,  en  lo relativo a la  sanción  privativa de la libertad, por el delito de actos sexuales con menor de  14  años,  van  de  36  a  60 meses de prisión, hitos que incrementados por la  causal  de  agravación  consagrada  en  el artículo 211-2º del Código Penal,  arrojan  como  resultado  48  a  90  meses  de  prisión,   determinándose  ámbitos punitivos de movilidad:   

          Cuarto  mínimo:                          Entre 48 y 58.5 meses   

          Primer   cuarto   medio:           Entre 58.5 y 69 meses   

          Segundo  cuarto  medio:            Entre 69 y 79.5 meses   

          Cuarto  Máximo:                          Entre 79.5 y 90 meses   

Ahora  bien,  el  a  quo,  atendiendo a los  criterios  consagrados  en  el inciso 3º del artículo 61 de la Ley 599 de 2000  (gravedad  de  la  conducta,  daño  causado  y  naturaleza  de  los  motivos de  agravación)  se  abstuvo  de  imponer  la pena en el límite mínimo del cuarto  inferior   y,   en   su   lugar,   la   fijó   4   meses   por  encima  de  ese  guarismo.   

Ese  incremento  de  4 meses por encima del  límite  mínimo -considerando que en la determinación de la pena efectuada por  el  juzgado  los  cuartos  de punibilidad tenían una duración de 17,175 meses-  supuso  un  aumento,  a  partir de la sanción mínima, del 23,2%.  La Sala  encuentra  razonables y ajustados los motivos que fundaron la proporción de ese  incremento  y,  por  tanto,  los  aplicará  en  esta  ocasión. Así las cosas,  teniendo  en  cuenta  que  en el nuevo ejercicio de determinación de la pena el  cuarto  mínimo  tiene  una duración de 10.5 meses -y abarca desde los 48 hasta  los  58.5  meses- el incremento del 23,2% a partir del mínimo corresponde a 2,4  meses, esto es 2 meses y 12 días.   

Lo  anterior  significa  que  en  el cuarto  mínimo se partirá de 50 meses y 12 días de prisión.   

Ahora  bien,  con  apego  al  principio  de  proporcionalidad,  que  en materia de dosificación punitiva exige atender a los  mismos  criterios  sentados  por  el  juez  que impuso la sanción, respecto del  incremento  de  que trata el artículo 31 del C.P., por el concurso homogéneo y  sucesivo endilgado al procesado, se tiene que:   

El  fallador de primer grado partió de una  pena   de   68   meses  de  prisión  –64  meses  por el delito base y 4 meses más atendiendo la gravedad  y  modalidad  de  la  conducta-  y  por el concurso delictivo estimó que debía  incrementarla en 40 meses, para un total de 108 meses.   

Entonces,  el  aumento  que  procede  hacer  frente  al  nuevo  guarismo  de  50  meses y 12 días es de 29.6 o 29 meses y 18  días   (50.4   x   40/68=29.6),   por   el   concurso   homogéneo  y  sucesivo  endilgado.   

De  donde  se  sigue,  que  se  fijará  al  procesado  la  pena  de  prisión en 80 meses (50.4 + 29.6 = 80), mismo término  por  el  que  se  fijará  la  sanción  accesoria  de  inhabilitación  para el  ejercicio  de derechos y funciones, conforme lo establecido en el inciso tercero  del artículo 52 del Código Penal.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,    en    Sala   de   Casación   Penal,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  ley,   

RESUELVE   

         1.   DECLARAR  fundada   la   causal  7ª  de   revisión   invocada   por   la  defensora  del  sentenciado  MIGUEL  ÁNGEL  SÁNCHEZ   ROMERO  en  lo  atinente  a  la  inaplicabilidad del aumento de pena previsto en el artículo 14  de la Ley 890 de 2004.    

2.  DEJAR  SIN  EFECTO,                  PARCIALMENTE,  las  sentencias  del 21 de  septiembre  y  7  de  noviembre de 2010, proferidas, en su orden, por el Juzgado  Penal  el  Circuito  de  Zipaquirá  y  la  Sala Penal del Tribunal Superior del  Distrito   Judicial   de   Cundinamarca,  exclusivamente,  para  determinar  las  sanciones   principales   impuestas  a  MIGUEL  ÁNGEL  SÁNCHEZ  ROMERO, como autor responsable del delito de  actos  sexuales  con  menor  de catorce años agravado, en concurso homogéneo y  sucesivo,     en     ochenta    (80)    meses    de  prisión.  La  accesoria  de  inhabilitación para el  ejercicio   de   derechos  y  funciones  públicas  queda  por  el  mismo  lapso  determinado para la privativa de la libertad.   

3.          En  todo  lo  demás,  los fallos permanecen vigentes.   

4.  ORDÉNESE, por  la    Secretaría   de   la   Sala,   i)  oficiar  al  Juzgado  Penal  del Circuito de Zipaquirá, para que  libre  a  las autoridades correspondientes, las comunicaciones a que haya lugar;  y  ii) remitir copia de esta  determinación  al  juzgado  que controla y vigila la pena al procesado, para lo  de su cargo.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

         Cópiese,      notifíquese y cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Presidente  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO   FERNÁNDEZ   CARLIER     

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

SALVAMENTO DE VOTO  

Sentencia de Revisión  

Radicado. 47501  

Procesado:   MIGUEL   ANGEL   SÁNCHEZ  ROMERO   

Delito:  Actos  sexuales    con   menor   de   14   años agravado    

Acta   No.   224  del  27  de  julio  de  2016   

El  suscrito  Magistrado,  con el habitual  respeto  que  tengo  por  las decisiones de la Sala, señalo que las razones por  las  cuales  salvo el voto corresponden a las expuestas en el salvamento de voto  presentado  a  la  decisión que se adoptó el 4 de marzo de 2015 en el radicado  37.671.   

Cordialmente,  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

                 Fecha ut supra   

    

1  ARTÍCULO  26. EXCLUSIÓN DE BENEFICIOS Y SUBROGADOS.  Cuando   se  trate  de  delitos  de  terrorismo,  financiación  de  terrorismo,  secuestro  extorsivo,  extorsión  y conexos, no procederán las rebajas de pena  por  sentencia  anticipada  y confesión, ni se concederán subrogados penales o  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la libertad de condena de  ejecución  condicional  o  suspensión  condicional de ejecución de la pena, o  libertad  condicional. Tampoco a la prisión domiciliaria como sustitutiva de la  prisión,  ni  habrá lugar ningún otro beneficio o subrogado legal, judicial o  administrativo,  salvo  los  beneficios  por  colaboración  consagrados  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal,  siempre  que  esta  sea  eficaz.   

2 CSJ  AP5200-2015, Sept. 9 de 2015, Rad. 46.531.   

3  De manera similar concluyó en CSJ SP de 20 agosto de  2014,  rad.  43624 “cuando en la conducta punible de  lesiones  no  concurran  las  agravantes  del  artículo  104 penal y cuando las  víctimas   de   ella   sean   adultos   o  menores  entre  14  y  18  años  de  edad”    en   el   rad.  41.157  se  señaló  “En  estos  eventos  de  los delitos de secuestro y  homicidio  doloso  cuando la víctima es menor de edad, sí aplica el incremento  al  que alude el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, pues dicha norma no ha sido  subrogada  por alguna modificación posterior que imponga una sanción diferente  a   la   que   ya   había   establecido   la   Ley   599   de  2000.”     

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