CP176-2016(48595)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

CP176-2016  

Radicación N° 48595  

(Aprobado Acta No.376)  

Bogotá D.C., veintitrés (23) de noviembre  de dos mil dieciséis (2016).   

ASUNTO:  

Agotado el trámite previsto en el artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004,  rinde  la  Sala concepto sobre la solicitud de  extradición  que  de  la  ciudadana  colombo-hispana MARÍA LUZ MARYURY ARTEAGA  JARAMILLO formula el Reino de España.   

ANTECEDENTES:   

1.  A través de Nota Verbal No. 232 del 24  de  junio  de  2016,  la  Embajada de España en Colombia solicitó con fines de  extradición,  la  detención  preventiva de la ciudadana colombo-hispana MARÍA  LUZ  MARYURY  ARTEAGA  JARAMILLO a efectos de que cumpla la sentencia de condena  No.  586/13 que le fue proferida por la Audiencia Provincial de Madrid, Sección  Sexta,   el 11 de octubre de 2013 por un delito contra la salud pública en  su modalidad de tráfico de drogas.   

En  virtud de la misma el Fiscal General de  la  Nación  dispuso  en  resolución del 30 de junio siguiente la captura de la  requerida,  la  cual  le fue debidamente comunicada luego de que se produjera su  aprehensión  el 24 de junio anterior por razón de circular roja de la Interpol  emitida en el mismo asunto.   

2.  Oportunamente  a través de Nota Verbal  No.  275 del 26 de julio del año en curso, la Embajada de España formalizó el  pedido   de   extradición  y  con  éste  allegó,  entre  otra,  la  siguiente  documentación:   

2.1. Sentencia No. 586/13 del 11 de octubre  de  2013 por medio de la cual la Audiencia Provincial de Madrid, Sección Sexta,  condenó  a Luz Maryuri Arteaga Jaramillo por un delito contra la salud pública  en  su  modalidad  de  tráfico de drogas, previsto en los artículos 368 inciso  1º  y  369.5  del  Código  Penal  español,  a la pena de 6 años y un día de  prisión,  inhabilitación para ejercer el derecho de sufragio pasivo durante el  tiempo de condena y multa de 220.000 Euros.   

En   términos  de  las  aludidas  normas  “los  que ejecuten actos de cultivo, elaboración o  tráfico,  o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de  drogas  tóxicas,  estupefacientes  o sustancias sicotrópicas, o las posean con  aquellos  fines,  serán  castigados  con las penas de prisión de 3 a 6 años y  multa  del tanto al triplo del valor de la droga objeto del delito si se tratare  de sustancias o productos que causen grave daño a la salud.   

Se impondrán las penas superiores en grado  a  las  señaladas  en  el  artículo  anterior  y multa del tanto al cuádruplo  cuando…  fuere  de  notoria  importancia la cantidad de las citadas sustancias  objeto  de  las  conductas a que se refiere el artículo anterior”.   

Además  en  torno a los hechos respecto de  los    cuales    se    profirió,    precisó    la    sentencia:   “sobre  las  14:30 horas del día 18 de enero de 2013, la acusada  Luz  Maryury  Arteaga, mayor de edad y sin antecedentes penales, fue sorprendida  en  el Aeropuerto de Madrid-Barajas, cuando procedente de Cali (Colombia), en el  vuelo  AV  014  de  la  compañía  Avianca, portando dos maletas, en una de las  cuales  se  encontraban dos bolsos y la otra un tercer bolso, que tenían dobles  fondos   en   los   que   se  escondían  5  paquetes  con  una  sustancia  que,  posteriormente  analizada,  resultó  ser cocaína con peso de : 2.148,1 grs…,  834,9  grs…,  937,9  grs…,  1.749,6  grs…  y 1.605,3 grs…”.   

2.2. Auto del 31 de octubre de 2013 por cuyo  medio  se  declaró  en  firme dicho fallo a partir del 25 de octubre del citado  año.   

2.3.  Auto dictado por la Sección Sexta de  la  Audiencia Provincial de Madrid el 16 de diciembre de 2014 a través del cual  se  decretó  “la  busca,  detención  e ingreso en  prisión”  de Luz Maryury Arteaga Jaramillo para el  cumplimiento  del  tiempo pendiente de prisión impuesto en la citada sentencia,  lo  anterior  por  cuanto a la condenada se le permitió disfrutar de una salida  del  establecimiento  penitenciario,  debiendo  reingresar el 15 de diciembre de  2014, sin que lo hubiere hecho.   

2.4.   Orden   de  detención  europea  e  internacional  expedida  para  los  efectos  indicados  en  el  auto  precedente  y,   

2.5. Relación de las normas pertinentes de  la  legislación penal española y especialmente de los artículos 368 a 370 que  alusivos   a   delitos   contra   la   salud  pública  describen  conductas  de  narcotráfico  en  los términos ya transcritos, así como de las referidas a la  prescripción de la pena.   

3. Mediante oficio No. DIAJI 1668 del 28 de  julio  de  2016  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  conceptuó  que los  tratados  aplicables al caso son: “la Convención de  Extradición  de  Reos,  suscrita  en  Bogotá  el 23 de julio de 1892,  el  Protocolo  Modificatorio a la Convención de Extradición entre la República de  Colombia  y  el  Reino  de España adoptado en Madrid el 16 de marzo de 1999”,  así  como  la  Convención  de  las  Naciones Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y Sustancias Sicotrópicas,  adoptada  en  Viena  el  20  de  diciembre  de  1988.   

4. Con oficio OFI16-0020333-OAI-1100 del 29  de  julio  del  año  que transcurre y por encontrar reunidos los documentos que  exige  la normatividad convencional aplicable al caso, el Ministerio de Justicia  y  del  Derecho  remitió  a  la  Corte  la  documentación  relacionada  con la  solicitud  de  extradición  elevada  por  el  Reino de España de la colombiana  María Luz Maryury Arteaga Jaramillo para que se emita concepto.   

5. Provista la pedida en extradición de un  defensor  se  surtió el trámite pertinente, en cuya fase de pruebas ninguno de  los  intervinientes  solicitó la práctica de alguna ni la Corte las dispuso de  oficio,  tras  lo cual se surtió el período de alegaciones en el que solamente  las presentó la agencia del Ministerio Público.   

Solicita   así  la  Procuradora  Tercera  Delegada  se  emita  concepto  favorable  toda  vez  que  se  han satisfecho las  exigencias  contempladas  en  la  Convención  de  Extradición de Reos suscrita  entre  los Gobiernos de Colombia y España el 23 de julio de 1892 y su protocolo  modificatorio del 16 de marzo de 1999.   

La   documentación   aportada  por  vía  diplomática  y  debidamente  autenticada  incluye la sentencia No. 586/13, así  como  la  orden  de  detención  europea  e  internacional;  en  una  y  otra se  especifican  los  hechos  que  fundamentan el pedido de extradición, su lugar y  fecha  de comisión y los datos necesarios para establecer la plena identidad de  la  persona  solicitada,  a  lo  cual  se  suman  los  textos  de las normas que  describen las conductas delictuales objeto de dicha sentencia.   

Como tales documentos se hallan debidamente  autenticados  y  certificados  por la embajada Española resulta suficiente para  entender  cumplida  la primera exigencia de conformidad con el artículo VIII de  la citada convención.   

Se  satisface además, dice la Delegada, la  plena  identidad  de  la requerida toda vez que en las decisiones adjuntadas por  el  Estado  petente  se  le  ha  determinado  como  María  Luz  Maryury Arteaga  Jaramillo  con  cédula  de  ciudadanía  No. 42.028.202 y documento nacional de  identidad  español  53941632P,  nacida  el  10  de  septiembre  de  1977  en La  Virginia-Risaralda  (Colombia),  datos  que  corresponden  a  quien hoy se halla  privada de libertad con fines de extradición.   

En   torno   al  principio  de  la  doble  incriminación,   sostiene  la  Delegada,  nuestro  ordenamiento  condiciona  la  extradición  a  que  el hecho que motiva el pedido se halle sancionado con pena  no  inferior  a  cuatro años de privación de libertad,  exigencias que se  cumplen  a  cabalidad  toda  vez  que  los  hechos descritos por las autoridades  judiciales  de  España constituyen también en nuestro ordenamiento un ilícito  contra   la   salud   pública   y   se   sanciona   con   pena  superior  a  la  citada.   

Por  demás,  la  sentencia  que  funda  la  solicitud  de  extradición guarda equivalencia con la decisión que de la misma  naturaleza se profiere en el ordenamiento patrio.   

Demanda  finalmente que en el evento de que  se  comparta  su  pedimento  se  exhorte  al  Gobierno  Nacional  a  fin  de que  condicione  la  entrega  de la requerida a que se le reconozcan y garanticen sus  derechos   fundamentales,   sea  juzgada  solo  por  las  conductas  materia  de  extradición   y   a   que  no  sea  sometida  a  penas  de  muerte,  destierro,  confiscación,  cadena  perpetua,  ni a tratos inhumanos, crueles o degradantes,  torturas ni desaparición forzada.   

CONSIDERACIONES:   

1.  Como de conformidad con el artículo 35  de  la Constitución Nacional, modificado por el 1º del Acto Legislativo No. 01  de  1997  la  extradición se solicitará, concederá u ofrecerá de acuerdo con  los    tratados   públicos   y   en   su   defecto   con   la   ley,    dado  que   el   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores  ha    precisado    que  los  tratados  aplicables  al  presente  caso son: La  Convención  de Extradición de Reos, suscrita en Bogotá D.C. el 23 de julio de  1892,  el  Protocolo  modificatorio  a  la  Convención de Extradición entre la  República  de  Colombia  y  el  Reino  de España, adoptado en Madrid, el 16 de  marzo  de  1999  y  la  Convención  de  las  Naciones Unidas contra el Tráfico  Ilícito  de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, adoptada en Viena el 20  de  diciembre  de 1988, el concepto que de la Corte se demanda en este asunto ha  de  sujetarse  a  las  condiciones  de  la  precitada normatividad internacional  vigente  entre  España  y  Colombia,  bajo el entendido además que el referido  Protocolo  Modificativo  aprobado  en  nuestro  país  mediante  la  Ley  876  de  2004  fue con ésta declarado exequible por la Corte  Constitucional    mediante    sentencia   C-780   de   agosto   18   del   mismo  año.   

2.  En  ese  orden  prevé  el  artículo  1º  de  la Convención de  Extradición  celebrada  entre  la  República de Colombia y el Reino de España  que  los  dos gobiernos “se comprometen a entregarse  recíprocamente  los  individuos  condenados  o  acusados  por  los tribunales o  autoridades  competentes  de uno de los dos Estados contratantes, como autores o  cómplices  de  los  delitos o crímenes enumerados en el Artículo 3º y que se  hubieren     refugiado     en     el    territorio    del    otro”.   

A su turno el 2º  dispone  que  “ninguna de  las  Partes  contratantes  queda  obligada  a  entregar sus propios ciudadanos o  nacionales,  ni  los individuos que en ella se hubieren naturalizado antes de la  perpetración del crimen”.   

Que   “ambas  partes  se  comprometen,  sin  embargo,  a  perseguir  y  juzgar, conforme a sus  respectivas  leyes,  los  crímenes o delitos cometidos por nacionales de la una  Parte  contra las leyes de la otra, mediante la oportuna demanda de esta última  y    con   tal  que  dichos  delitos  o crímenes se  hallen   comprendidos   en  la  enumeración  del  Artículo  3º”    y   que   “La   solicitud   será  acompañada,   en   ese   caso,   de   los  objetos,  documentos,  antecedentes,  declaraciones       y       demás       informes      necesarios”.   

Por  su  lado  el artículo 3º,  reformado  por el 1º del Protocolo Modificatorio, prescribe que  la  extradición  “procederá  con  respecto  a las  personas   a   quienes   las  autoridades  judiciales  de  la  Parte  requirente  persiguieren  por  algún  delito  o  buscaren  para  la  ejecución de una pena  privativa  de  libertad  no  inferior  a  un  (1)  año.  A  este  efecto, será  indiferente  el  que las leyes de las Partes clasifiquen o no al  delito en  la  misma  categoría  de  delitos o usen la misma o distinta terminología para  designarlo”.   

Como contrapartida al anterior el artículo  4º   de  la  Convención  dispone    que    no    habrá    lugar    a    la   extradición   “cuando  se  pida por un crimen o delito por el cual el individuo  reclamado  sufre o ha sufrido ya la pena, o que ha sido juzgado y absuelto en el  territorio      de     la     otra     Parte     contratante”     o  “si se ha cumplido la prescripción  de  la  acción  o  de  la  pena,  según las leyes del país a quien el reo sea  reclamado”.   

Tampoco,   en  términos  del  artículo  5º,  habrá  lugar  a  la  extradición  por  delitos  políticos  o  por  hechos  conexos con ellos, ni el  individuo  cuya extradición se haya concedido podrá ser perseguido, en ningún  caso,  por  delito político anterior a la extradición, ni, según el artículo  6º,  por  crimen o delito  perpetrado  con  anterioridad  a la ratificación del convenio o diverso del que  haya motivado el pedido.   

Bajo   las   anteriores   restricciones,  preceptúa     el     artículo     7º,  la  solicitud  de  extradición  ha  de  presentarse por la vía  diplomática  y  a  ella debe adjuntarse copia autorizada de la sentencia, si se  trata  de  un  criminal condenado y evadido; copia autorizada del mandamiento de  prisión  o  auto  de  proceder o de cualquier otro documento que tenga la misma  fuerza  de  dicho  auto  y  precise  igualmente  los  hechos  denunciados  y  la  disposición  que  le  sea  aplicable, cuando se trate de un individuo acusado o  perseguido  y  las  señas  personales  del  reo  o  encausado,  hasta donde sea  posible, para facilitar su búsqueda y arresto.   

Finalmente  y  para  los  efectos  de  este  concepto   prevé   el   artículo   15  del  Convenio,  modificado  por  el  1º del Protocolo,  que  “cuando  el  delito  por  el  que  se  solicita  la  extradición  sea  punible con pena de muerte con arreglo a las leyes del Estado  requirente  y  las  leyes del Estado requerido no permitan la imposición de tal  sanción,  se  rehusará  la  extradición,  a menos que, antes de concederse la  extradición,   el  Estado  requirente  garantice  a  satisfacción  del  Estado  requerido que no impondrá tal pena”.   

Súmase  a todas las anteriores condiciones  previstas  en  el  Convenio  la  estipulada  en  el  artículo 2º del Protocolo  Modificatorio,   según  la  cual  “los  documentos  presentados  con  las  solicitudes  de extradición que por vía diplomática se  tramiten,  en  virtud  de  la Convención de Extradición suscrita entre los dos  países,   estarán   exentos   del  requisito  de  legalización”.   

3. Corresponde entonces a la Sala en aras de  la  emisión  del  concepto  que  en  estos  asuntos  le  concierne verificar el  cumplimiento   de  las  anteriores  condiciones  en  torno  a  la  solicitud  de  extradición  que  el Reino  de      España      hace      de     la  ciudadana  colombo-hispana  María  Luz  Maryury  Arteaga  Jaramillo, así:   

3.1.          Documentación necesaria:   

Satisfecha se halla la exigencia prevista en  el  artículo  8º  de  la  Convención   de   Extradición   suscrita   entre   Colombia   y  el  Reino  de  España,  toda  vez que la  solicitud  fue  presentada  por  la vía diplomática y así formalizada ante el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  por  parte  de la Embajada de España en  Colombia.   

Establecido  en  consecuencia por ese medio  que  María Luz Maryury Arteaga Jaramillo fue sujeta a juicio y condenada por un  delito  contra  la salud pública, se adjuntaron por consiguiente los documentos  referidos  en  los  ordinales  1º  a  3º  del  citado precepto, esto es, copia  auténtica  de  la sentencia de condena proferida por la Audiencia Provincial de  Madrid  el  11  de  octubre  de  2013,  donde se precisan los hechos y el delito  objeto  de  proceso  y  las normas que del país requirente resultan aplicables,  así  como  copia autenticada del auto motivado de prisión dictado por la misma  autoridad     judicial     el    16    de    diciembre    de    2014.   

Se  precisa  además  en la documentación  enviada   que   la  requerida  es  de  nacionalidad  colombo-hispana,  responde al nombre de María  Luz  Maryury Arteaga Jaramillo,  nacida  el 10        de        septiembre     de    1977  en  La  Virginia-Risaralda  (Colombia),  porta  la  cédula   colombiana  No.  42.028.202  y  el  Documento  Nacional  de  Identidad  Española  No. 53941632P, sumándose a ello el aporte  de  su  reseña  dactilar con lo que de modo suficiente se acredita el requisito  contenido   en   el   numeral   3º   del   precitado   artículo   8º   de  la  Convención,  más  aun cuando la exigencia allí  contenida   se   limita   a  que  el  Estado  requirente  entregue  “las  señas  personales  del  reo  o encausado, hasta donde sea  posible,     para     facilitar     su     busca     y    arresto”.   

Toda la anterior documentación presentada  por  vía  diplomática se halla exenta del requisito de legalización, conforme  lo  dispone  el  artículo segundo del Protocolo Modificatorio de la Convención  de  Extradición suscrita entre la República de Colombia y el Reino de España.   

3.2.         Identificación    de   la  requerida     en  extradición.   

Colígese de lo aportado que la  ciudadana colombo-hispana  María  Luz  Maryury  Arteaga  Jaramillo,  cuya  reseña  dactilar  se allegó,  nacida  el 10    de    septiembre  de  1977  en    La    Virginia-  Risaralda,   hija   de  José    Alberto    y   María   Elisa,         portadora   de  la  cédula colombiana No.  42.028.202    y    el    Documento   Nacional   de   Identidad   Española   No.  53941632P,  corresponde a la persona en contra de la  cual   se   dispuso   en   auto  del  16      de      diciembre  de  2014  su  búsqueda, detención e ingreso en prisión para  el  cumplimiento  del tiempo pendiente de la pena privativa de libertad impuesta  en  sentencia  del  11 de octubre de 2013, proferida por la Sección Sexta de la  Audiencia   Provincial   de   Madrid,  coincidencia  esta  que  por demás se  constató   con  la  confrontación  dactiloscópica  efectuada   por  agente  de  la  SIJIN,  y  con  los  elementos  que  al  respecto  suministró  tanto  el  Estado      requirente     como     la           propia         requerida  en  esta actuación y que en manera  alguna ha cuestionado.   

No existe por ende duda alguna acerca de la  identidad  de  la  solicitada,  mucho  menos  cuando  los  mismos  datos  fueron  suministrados  al  momento  de  su  aprehensión  y  el  número  de cédula que  consignó  en  el otorgamiento de poder es igual al que señalan las autoridades  españolas.   

3.3. Delito por  el que se solicita la extradición.   

Por  cuanto  de  conformidad  con  el  Convenio aplicable al caso,  artículo  3º, modificado  por  el  1º del Protocolo, la extradición solicitada resulta procedente cuando  la  persona  requerida  es  perseguida  por  algún  delito  o  buscada  para la  ejecución  de una pena privativa de la libertad no inferior a un año para cuyo  efecto  “será indiferente el que las leyes de las  Partes  clasifiquen  o  no al delito en la misma categoría de delitos o usen la  misma  o  distinta terminología para designarlo” y  los   hechos   que   se   imputan   a  la  pedida  se  refieren  a  haber  sido  sorprendida  en el Aeropuerto Barajas de  Madrid   en   posesión  de  una  cantidad  apreciable  de  cocaína,  delito este que allí se sanciona con  pena de prisión cuyo mínimo es 3 años,   resulta  incuestionable  que  dicha  conducta  se  halla  igualmente  punida  en  nuestro  ordenamiento a través del  artículo  376  del  Código  Penal  con pena de prisión de 128 a 360 meses, de  modo  que  con  suficiencia  se  satisface  el  presupuesto  relativo al quantum  punitivo  para  que  la  extradición  se  haga procedente y simultáneamente el  principio  de  la  doble  incriminación,  por cuanto en esas circunstancias la conducta tiene el carácter  de  delito  tanto  en  el ordenamiento jurídico del país requirente como en el  del nuestro.   

Es  que,  en términos de la legislación  española  e  independientemente  de la denominación que allí se le asigna, se  pune  en  el  artículo  368  citado  a  “los  que  ejecuten  actos  de  cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan,  favorezcan  o  faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o  sustancias  psicotrópicas,  o  las  posean  con  aquellos  fines”.   

Dicha   conducta   punible  además  no  corresponde  a  delito  político o conexo con él, tampoco existe constancia en  la  actuación  de  que la  requerida en extradición  haya  cumplido  o  esté cumpliendo pena en Colombia por el delito que motiva la  solicitud,    o   haya   sido   juzgada  y absuelta  en  este  país por dicha conducta, ni en el caso de suponerse cometido el hecho  en  Colombia,  la pena estaría prescrita, ya que de acuerdo con la legislación  colombiana  (artículo  89  del  Código  penal) eso ocurre por el transcurso del  término  fijado  como  sanción en la sentencia o en el que falte por ejecutar,  sin  que  en  ningún  caso pueda ser inferior a cinco años, eso sin contar con  que  el  fenómeno se interrumpe con la aprehensión del sentenciado, lo cual en  las  condiciones  del  caso traduce la no concreción  de  ese  lapso  mínimo  del  lustro,  pues  si  la sentenciada no reingresó al  establecimiento  penitenciario  cuando  tenía que hacerlo el 15 de diciembre de  2014,  no  ha  transcurrido  ni  al  menos dos años dado que fue aprehendida el  pasado 24 de junio del año que cursa.   

Es  decir  ninguna  de  las  causales  de  improcedencia  de  la  extradición  previstas  en  los  artículos 4º  y  5º  de la Convención se halla  constituida,  ni tampoco limitante alguna que pueda surgir de la interpretación  del         artículo         2º,  toda vez  que  a  pesar  de que éste señala que “Ninguna de  las  Partes  contratantes  queda  obligada  a  entregar sus propios ciudadanos o  nacionales”,  es  lo  cierto  que  el  instrumento  internacional  no  prohíbe  a  las  Partes  contratantes la extradición de sus  propios  ciudadanos  o nacionales, sino que prevé simplemente la posibilidad de  negarse  a  concederla  por  esta  causa  de  manera  que  cuando  ello  suceda,  “ambas  partes,  se  comprometen,  sin  embargo, a  perseguir  y  juzgar,  conforme a sus respectivas leyes, los crímenes o delitos  cometidos  por  nacionales de la una Parte contra las leyes de la otra, mediante  la   oportuna  demanda  de  esta  última,  y  con  tal  que  dichos  delitos  o  crímenes    se  hallen  comprendidos  en  la  enumeración  del  Artículo  3º”.   

En  las anteriores condiciones el concepto  de  la Sala ha de ser favorable a la extradición de la nacional colombo-hispana  María  Luz  Maryury  Arteaga  Jaramillo,  sin  dejar  de advertir que atañe al  Gobierno  Nacional,  si  en ejercicio de su competencia lo estima, subordinar la  concesión  de  la  extradición  a  las  exigencias  que  considere  oportunas,  demandando  en  todo  caso  que  la  solicitada  no vaya a ser sometida a tratos  crueles  inhumanos  o degradantes, a que se le tenga en cuenta como descuento de  pena  el  tiempo  que  ha  permanecido  privada de libertad con ocasión de este  trámite,  así  como  que  al  Gobierno Nacional le  corresponde  realizar  el  respectivo seguimiento a los condicionamientos que se  impongan  a  la concesión de la extradición y determinar las consecuencias que  se derivarían de su eventual incumplimiento.   

Debe,  además,  condicionar la entrega de  María  Luz  Maryury Arteaga Jaramillo a que se le respeten todas las garantías  debidas  a  su  condición  de  condenada,  en particular a que su situación de  privación  de  la  libertad  se desarrolle en condiciones dignas, a que la pena  impuesta  no  trascienda  de su persona y a que la pena privativa de la libertad  tenga  la finalidad esencial de reforma y readaptación social (Artículos 29 de  la  Carta;  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos Humanos; 5-3.6,  7-2.5,8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de  la  Convención  Americana de  Derechos  Humanos;  9-2.3, 10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de  Derechos Civiles y Políticos).   

A  la par, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades  racionales  y reales para que la requerida  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

CONCEPTO:  

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL, CONCEPTÚA FAVORABLEMENTE a la  extradición          de         la  ciudadana  colombo-hispana  MARÍA  LUZ  MARYURY  ARTEAGA  JARAMILLO   solicitada   al   Gobierno  de  Colombia  por  el  Reino     de    España,  a  fin de que cumpla el tiempo pendiente de la pena que le fuera  impuesta  en  sentencia  del  11  de  octubre de 2013, proferida por la Sección  Sexta  de  la  Audiencia Provincial de Madrid, por un  delito  contra  la  salud  pública  en  modalidad de  Tráfico de estupefacientes.   

Por  la  Secretaría de la Sala comunicar  esta      determinación      a     la  requerida  María  Luz  Maryury Arteaga Jaramillo,  a  su  defensor,  al  Agente  del  Ministerio Público y al Fiscal General de la  Nación para lo de su cargo.   

Devolver  el  expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho para los trámites subsiguientes.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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