CP121-2014(43332)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

CP121-2014  

Radicado N° 43332.  

Aprobado acta No. 243.  

Bogotá,  D.C.,  treinta (30) de julio de dos  mil catorce (2014).   

V I S T O S  

Dentro del presente trámite de extradición,  que    se    adelanta    respecto    del   ciudadano   colombiano   WILLAN  SAMBONI  MACÍAS, requerido por el  Gobierno  de  la  República  de Perú, a través de su embajada en Colombia, le  corresponde  a  la  Corte  emitir  concepto, toda vez que venció el término de  traslado  a  los  intervinientes para alegar, dentro del cual se pronunciaron la  delegada del Ministerio Público y el defensor del solicitado.   

A N T E C E D E N T E S  

1. Mediante la Nota Verbal No. 5-8-M/32 del 31  de  enero  de 2014, la Embajada de la República de Perú en Colombia, solicitó  la  detención  preventiva  con  fines  de extradición del ciudadano colombiano  WILLAN  SAMBONI  MACÍAS,  requerido  por  la  Sala  Penal  Nacional de la Corte  Suprema    del    Justicia   de   Perú,   por   el   delito   de   tráfico  ilícito  de drogas agravado, en  agravio  del  Estado  peruano. Por esta razón, se libró mandato de detención,  en  los  términos  del  artículo  9° del Acuerdo Bolivariano de Extradición.   

2.  Con resolución del 3 de febrero de 2014,  el  señor  Fiscal  General  de  la  Nación  decretó  la  captura con fines de  extradición  del  ciudadano  SAMBONI MACIAS, quien había sido aprehendido  en  la  ciudad  de  Cali  el  26  de  enero  de 2014, ya que en su contra regía  circular  roja  de  la  INTERPOL, expedida con fundamento en lo dispuesto por el  citado despacho judicial peruano.   

3.  Posteriormente,  mediante la nota verbal  N°  5-8-M/49 del 5 de febrero de 2014, la referida representación diplomática  del gobierno de Perú, sostuvo:   

“La   embajada   de  Perú  saluda  muy  atentamente  al  Honorable  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  –Dirección   de  Asuntos  Jurídicos  Internacionales-  y  en  referencia a la Nota 5-8-M/32 del pasado 31 de enero de  2013,  se  permite  hacer  llegar  en  63  folios el original de la solicitud de  detención   preventiva   del   ciudadano  colombiano  Willian  Samboni  Macias,  requerido  por  la  Sala  Penal  Nacional,  por  delito contra la salud pública  –tráfico  ilícito  de  drogas     agravado,    en    agravio    del    Estado    peruano”.   

4. Al considerar perfeccionado el expediente,  la  Oficina de Asuntos Internacionales del Ministerio de Justicia y del Derecho,  lo  remitió  a  esta Sala, incorporando el concepto emitido por su homólogo de  Relaciones  Exteriores  relativo  a que los instrumentos aplicables en este caso  “son  el  ‘Acuerdo                sobre               extradición’, adoptado en Caracas, el 18 de julio  de   1911,  el  ‘Acuerdo  entre  el  Gobierno  de la República de Colombia y el Gobierno de la República  del  Perú  modificatorio  del  Convenio Bolivariano de Extradición’,  firmado  el  18  de julio de 1911,  suscrito    en    Lima,    el    22    de    octubre    de   2004”.   

5. Recibida la actuación en la Corte el 5 de  marzo  de  2014  y  provisto  el  requerido con defensa adecuada, el 18 de marzo  posterior  se  corrió  el  traslado  dispuesto  para  que los intervinientes se  pronunciaran sobre las pruebas que estimaran conducentes.   

6.  La  señora Procuradora Tercera Delegada  para    la   Casación   Penal   manifestó   por   escrito   “…que  no  es  necesario  solicitar  práctica de pruebas…”   

7. Por su parte, el defensor de WILLAN  SAMBONI  MACÍAS,  pidió  que  se  decretara, entre otras, la siguiente prueba:   

“7.1-Se  certifique  correspondientemente  ante  la  autoridad  respectiva del vecino país del Perú que la documentación  enviada  a  la  H.  Corte  Suprema  de  Justicia,  corresponde a la solicitud de  detención  preventiva  con  fines  de  extradición  del  señor WILLAN SAMBONI  MACIAS   y   no   a   la   solicitud   de  EXTRADICIÓN  FORMAL  en  contra  del  referido”.   

8.  Mediante Auto de 30 de abril de 2014, la  Corte  decreta  la  nulidad  de  todo  lo  actuado al advertir una irregularidad  sustancial  que  impide  continuar  con la actuación adelantada en esta sede, y  ordena  la  devolución  de la carpeta al Ministerio de la Justicia y el Derecho  para lo de su cargo.   

9.  Subsanada  la  irregularidad,  regresa  nuevamente  la  carpeta  con  la  actuación  para  que  se  surta  el  trámite  correspondiente,  anexándose  la formalización de la solicitud de extradición  que  a su vez fue remitida mediante Nota Verbal No. 5-8-M/164 del 24 de abril de  2011.   

10.  Mediante  auto  del  24 de junio del 2014 se dispuso correr traslado  por  el  término  de  cinco  (5)  días,  para presentar alegatos, toda vez que  vencido  el  término,  los  intervinientes  dentro del trámite, no solicitaran  pruebas  y  la  Corte  tampoco  observara  la  necesidad  de  incorporar ningún  elemento probatorio.   

ALEGATOS FINALES  

1.  De    la    Procuradora   Tercera   Delegada   para   la   Casación  Penal.   

Hace una síntesis de la actuación cumplida,  de  los soportes allegados con la solicitud de extradición, del marco legal que  rige  este  trámite  y de los aspectos que constituyen el tema del concepto que  corresponde  emitir  a  la  Sala, acorde con lo preceptuado en el Artículo VIII  del  Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición  suscrito  en  Caracas  en  1911,  aplicable  a  este  caso,  para  ocuparse  luego  en el análisis de cada uno de  ellos.   

Sobre la validez formal de la documentación  presentada  por  el  Estado  reclamante,  indica  que  ésta se allegó por vía  diplomática   y  debidamente  autenticada  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, por lo tanto concluye que este requisito se cumple.   

Respecto  de  la  demostración  de la plena  identidad  del   requerido,  sostiene que la persona es la misma solicitada  por  el  Gobierno  de  Perú  y  corresponde a WILLAN SAMBONI MACÍAS, ciudadano  colombiano,  nacido  el  15 de enero de 1968 en Argelia, Cauca, identificado con  cédula  de  ciudadanía  No.  76.306.712,  razón  por  la  cual este requisito  también se satisface.   

En punto de la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero,  señala que se encuentra colmado en este asunto,  porque  de  conformidad  con  el  artículo  VIII  del Acuerdo Bolivariano Sobre  extradición  suscrito  en  Caracas  en  1911, se requiere el auto de detención  dictado  por  el  Tribunal  competente,  con la designación exacta del delito o  crimen  que  la motivó, y de la fecha de su perpetración, mismo que obra en la  documentación  enviada como sustento de la solicitud de extradición de SAMBONI  MACÍAS  por  el Estado requirente, con el mandamiento de detención de fecha 27  de  noviembre  de  2010,  que  dispuso  abrir proceso en su contra, así como su  inmediata ubicación y captura.   

En  relación  con  el  principio  de  doble  incriminación,    subraya    que    WILLAN   SAMBONI  MACÍAS  es  investigado en la República de Perú por  el  delito  de narcotráfico, tipificado en los artículos 296 y 297 del Código  Penal  peruano, sancionado con pena superior a un (1) año de prisión, conducta  que   está   igualmente   consagrada   en   el   artículo   376   –Tráfico,  Fabricación  o  Porte  de  estupefacientes-   de  nuestra legislación penal, por lo cual es claro que  esta exigencia también se ha colmado.   

Frente  a  los  requisitos  previstos  en el  Acuerdo  Bolivariano de Extradición, expresa que lo señalado en los artículos  1  y  2 se cumple a cabalidad, pues,  según la documentación adjunta a la  solicitud,  se  establece  que  las  autoridades judiciales de la República del  Perú,  están investigando a SAMBONI MACÍAS por hechos delictivos relacionados  con  el  tráfico  de narcóticos, que dicho delito tiene una pena superior a un  año  en  la legislación de ambos Estados  y que el requerido se encuentra  en territorio colombiano.   

Asimismo,  afirma que las conductas punibles  por   las   cuales   es   solicitado  en  extradición  el  señor  WILLAN    SAMBONI    MACÍAS,   no   son  consideradas  delitos  políticos  ni  conexos con alguna de esas categorías; e  indica  que  la  acción  penal no se encuentra prescrita, de conformidad con la  legislación del Estado que eleva la solicitud.   

En  orden  a  que se garanticen los derechos  fundamentales   del   ciudadano   colombiano   requerido   en  extradición,  la  Procuradora  Delegada sugiere a la Corte exhortar al Gobierno Nacional para que,  en  caso  de  que  se  conceda,  se  condicione la misma en el sentido de que el  solicitado  no  sea juzgado por hechos anteriores ni distintos a los que motivan  la  extradición,  ni  sometido  a  prisión  perpetua,  ni  a  tratos  crueles,  inhumanos o degradantes.   

2.  De  la  defensa  del  solicitado  Willan  Samboni Macías.   

Explica  el  defensor  que  a  WILLAN  SAMBONI  MACÍAS  se  le  acusa de  liderar  una  red  de narcotraficantes en el Perú y desde allí procesar drogas  para  distribuirlas  a  otros países; sin embargo, se probó que este “jamás  ha  pisado  territorio   Peruano”,  para  lo  cual adjunta Certificado de  Movimiento  Migratorio  expedido por la Superintendencia Nacional de Migraciones  de Perú.   

A  juicio  del  abogado,  la  documentación  allegada   como   sustento  de  la  solicitud  de  extradición,  no  posee  las  certificaciones,  autenticaciones  y apostillas  de rigor para que se tenga  como  auténtica,  como  lo  exigen  las  disposiciones  legales  que  rigen los  procesos de extradición.   

En consecuencia, solicita que la Corte emita  concepto   desfavorable   a   la   solicitud   de   extradición  de WILLAN SAMBONI MACÍAS.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

    

1. Aspectos generales.     

La  Corte  tiene  sentado que su competencia  dentro  del trámite de extradición está enfocada a expresar un concepto sobre  la  procedencia  de  entregar  o  no  a  la  persona  solicitada  por  un  país  extranjero,  después  de  examinar los puntos a que se refiere el artículo 502  de  la  Ley  906  de  2004,  sin  dejar  de  considerar que el articulo 35 de la  Constitución  Política,  en su inciso 2, reformado por el Acto Legislativo No.  1  de  1997,  autoriza  la extradición de colombianos por nacimiento cuando son  reclamados  por  delitos  cometidos  en  el  exterior  y  las  conductas que los  originan  así  también  se  consideren  en  la  legislación penal colombiana.   

De  conformidad  con  el  artículo 35 de la  Constitución  Política,  modificado  por el artículo 1º del Acto Legislativo  No.  1  de  1997,  la  extradición  se  podrá solicitar, conceder u ofrecer de  acuerdo  con  lo que señalen los tratados públicos, o en su defecto con lo que  establezca la ley.   

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  conceptuó   que   en   este   caso   son  aplicables  el  Acuerdo Bolivariano de  Extradición”,  suscrito  en  Caracas  el   18   de   julio   de   1911  y  el  “Acuerdo  entre  el  Gobierno  de  la República de  Colombia  y  el  Gobierno  de la República del Perú modificatorio del Convenio  Bolivariano   de  Extradición  firmado  en  18  de  junio  de  1911”,  suscrito  en  Lima  el  22  de  octubre  de  2004.,   aprobado  este  último  mediante  la Ley 1278 de 2009, misma que entró en vigencia desde  el  16  de  junio  de  2010,  conforme  se  dispuso en el Decreto 244 del 1° de  febrero  de  2011 “Por medio del cual se promulga el  “Acuerdo  entre  el  Gobierno  de  la República de Colombia y el Gobierno de la  República  del  Perú,  modificatorio  del Convenio Bolivariano de Extradición  firmado  el  18  de  julio  de  1911”,  firmado  en  Lima  el  22  de octubre de  2004.”   

Por consiguiente, el concepto que corresponde  emitir   a  la  Corte  se  regulará  por  las  normas  del  citado  instrumento  internacional,  ya  que  es  a  la autoridad colombiana encargada de dirigir las  relaciones   internacionales   en   nuestro   país,  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  a  la  que  corresponde  definir  la normatividad aplicable, y esta  atendiendo  el  mandato  legal  señaló  el  Convenio  Bolivariano  de  Extradición  suscrito  entre los dos  países  el  18  de  julio  de  1911,  en  tanto,  que las normas del Código de  Procedimiento  Penal  tienen  carácter  supletorio,  puesto que “En  lo  no  previsto  en  el  presente Acuerdo, el procedimiento de  extradición  se  regirá  por  lo  establecido  en  la Legislación interna del  Estado                   requerido1.   

2. Requisitos formales.  

2.1.   Validez   de   la   documentación  aportada.   

La  solicitud  de  extradición, según los  artículos   6   y   8  de  la  Ley  1278  de  20092,  ha  de  presentarse  por la  vía  diplomática y a ella deben adjuntarse, cuando se  trate  de una persona no condenada, copia del  mandato  de detención para el caso peruano; los documentos que  contengan  la indicación precisa del hecho imputado, la fecha y el lugar en que  fue  cometido,  así  como  los  datos  necesarios  para  la comprobación de la  identidad  de  la persona reclamada. Del mismo modo, se allegarán las copias de  los  textos de la ley que tipifica la conducta o las conductas, así como de las  disposiciones  legales  relativas a la prescripción de la acción penal o de la  pena aplicados en el Estado requirente.   

Por su parte, el ordenamiento interno señala  que  los  documentos  públicos  provenientes del extranjero y expedidos por sus  propios  funcionarios  o  con  la intervención de los mismos, deben presentarse  debidamente  autenticados  por el cónsul o agente diplomático de la República  o  en  su  defecto por el de una nación amiga, según lo establece el artículo  259  del Código de Procedimiento Civil, modificado por el 1°, numeral 118, del  Decreto  2282  de  1989.  La  firma  del cónsul o agente diplomático, debe ser  avalada  por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia; sin embargo, si  se  trata  de  agentes  consulares de una nación amiga, se autenticarán por el  funcionario   competente   de  la  misma  y  ésta  a  su  vez  por  el  Cónsul  colombiano3.   

En  el  presente  caso,  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano WILLAN SAMBONI  MACÍAS,  fue  allegada  por  vía  diplomática  con  documentos debidamente autenticados.   

Así,   el   auto   proferido  por  la  Corte  Suprema  de  la  República del Perú, Sala Penal  Nacional,       Primer       Juzgado       Penal  Supraprovincial,    fechado    el    27   de   noviembre  de  2010,       dentro       del      expediente      Nº      363-2010-0,    mediante   el   cual   ordena  “…ABRIR    INSTRUCCIÓN,   en   la   vía  ORDINARIA,  contra  (…)  WILLIAN   (sic)   SAMBONI  MACIAS,  de  nacionalidad  colombiana,     identificado     con     cédula     de     identidad    número  1722323449,(…) por la presunta comisión del delito  contra  la  Salud  Pública-  TRÁFICO ILÍCITO DE DROGAS AGRAVADO (promoción o  favorecimiento  mediante  actos  de fabricación y tráfico, con la agravante de  haber  actuado en calidad de integrantes de una organización dedicada a cometer  este  tipo  de  delitos),  tipificado  en  el  primer párrafo del Art. 296º el  Código  Penal,  concordante con el Inc.) 6 del Art. 297º del Código Penal, en  agravio     del     Estado…”;     contra  quien,  como  medida  coercitiva, se  dicta    “MANDATO    DE    DETENCIÓN”,   fue  autenticado     por     Elvis     Jorge    Alcalde  Muñoz,  Relator de la Sala  Penal   Nacional.   Del   mismo   modo,  las  copias  fotostáticas  aportadas,  dando  cuenta del trámite de extradición adelantado  en  el  Perú,  fueron  certificadas  por Inés Felipa  Villa  Bonilla,  Magistrada  Coordinadora    de    la    Sala    Penal    Nacional    y    Juzgados   Penales  Nacionales de ese país.   

En este orden de ideas, los cuestionamientos  del   apoderado   del  requerido  SAMBONI  MACÍAS,  en  torno  a  la  falta  de  autenticación,  apostillaje  y  certificación de los documentos sustento de la  solicitud de extradición,  carecen de sustento.   

Al cumplir los requerimientos estatales, los  documentos  allegados con la Nota Verbal No. 5-8-M/164  del   24   de  abril  de  2011,  son  aptos  para  ser  considerados  por  la  Corte  en  el  estudio  que  debe preceder el concepto de  extradición.   

2.2. Plena identidad de la persona requerida  en extradición.   

En   la   documentación   allegada,  las  autoridades  de  la  República de Perú informaron que la persona solicitada en  extradición  responde  al nombre de WILLAN     SAMBONI     MACÍAS,   ciudadano   colombiano,   nacido  el  15    de    enero   de  1968    e    identificado   con   la   cédula   de  ciudadanía  1`722.323.449  y        pasaporte       N°       76306712.   

Al momento de ser aprehendido, SAMBONI        MACÍAS  se  identificó  con ese documento, cuyo número quedó estampado  en  la  diligencia de notificación de la resolución que ordenó su captura, el  acta  de  derechos  del  capturado  y  las diferentes diligencias adelantadas en  razón   del   presente   trámite;   además,   se   realizó  cotejo  técnico  dactiloscópico  y  en  este  asunto  no  se  puso en cuestión la identidad del  requerido,   por   manera   que   el   requisito   en   comento   se   encuentra  satisfecho.   

2.3.    Principio    de    la    doble  incriminación.   

En   el   artículo   2°   de   la   Ley   1278  de  2009,  se  dispone  que  “Darán   lugar   a   la   extradición   las  conductas  punibles,  independientemente  de  la  denominación del delito, que según la legislación  de  los Estados sean sancionadas con pena privativa de la libertad no menor a un  año”.   

La Corte tiene dicho que para establecer si  la  conducta  que  se  le  imputa  al  requerido  en  el  país  solicitante  es  considerada  como  delito  en  Colombia, debe hacerse una comparación entre las  normas    que   sustentan   la   sindicación   con   las   de   orden  interno,  para  establecer si estas  también   recogen   los   comportamientos   contenidos   en  cada  uno  de  los  cargos.   

Tal   confrontación   se  hace  con  la  normatividad  que está en vigor al momento de rendir el concepto, puesto que lo  emite  dentro del trámite de un mecanismo de cooperación internacional, razón  por  la cual la aplicación del principio de favorabilidad que podría argüirse  como  producto  natural  de  la  sucesión  de  leyes no entraría en juego, por  cuanto  las domésticas no son las que operarán en el extranjero. Lo que a este  propósito   determina  el  concepto  es  que,  sin  importar  la  denominación  jurídica,  el  acto  desarrollado por el ciudadano cuya extradición se demanda  sea  igualmente considerado como delictuoso en el territorio patrio y sancionado  con pena privativa de la libertad no menor a un (1) año.   

En  la solicitud de extradición4, el Juez de la  Sala  Penal  Nacional  describe  los  hechos  que  se  le  imputan  al requerido  WILLAN SAMBONI MACÍAS, de la  siguiente manera:   

“De   la  Acusación  Fiscal  Superior  Nº  107-2013  de  fecha 10 de octubre del 2013 se  imputa   a  WILLAN  SAMBONI  MACIAS  (a)  “CALILLA”  ser  CABECILLA  de  una  organización   criminal,   dirigiendo   las   actividades   y   coordinando  el  funcionamiento  del  laboratorio de procesamiento de droga, para lo cual contaba  con  la  protección  de  personas que contaban con armas de guerra, teniendo el  control  de  toda  la  zona,  ya  que  nadie podía transitar por las carreteras  accesibles  sin  antes  ser  vistos  por sus puestos de vigilancia y control, al  extremo  de  ser  ajusticiados;  por  lo que ante dicha circunstancia es que con  fecha  12  de noviembre del 2010 en el sector el Milagro-Quebrada-Ayabaca-Piura,  conforme  a  las  coordenadas del GPS Sur 043024.7, W7937116.5, siendo las 14.50  horas  aproximadamente  ,  se  monto  un  operativo  en  el  que se encontró un  ambiente  prefabricado  con  madera  y cañas de bambú, con techo de plástico,  piso  de  madera,  forrado  sus  colaterales  con  plástico  color  negro,  con  instalaciones  eléctricas,  a  un costado del sistema de enfriamiento se halló  al  interior  del  campamento  donde  vivían  las personas que dan seguridad al  laboratorio  clandestino  de  procesamiento de droga, una bolsa negra con restos  herbáceos   con   el   color   y   características  de  semillas  de  cannabis  sativa-Marihuana,  con  un peso aproximado de 300 gramos, entre otras sustancias  e  insumos.  Procediéndose  con  la  destrucción del laboratorio clandestino y  demás incautaciones (insumos químicos, entre otros).”    

Las   normas  transgredidas, de acuerdo  con  la  legislación  penal  de  la República del Perú, prescriben:   

Artículo       296   Promoción  o  favorecimiento  al  tráfico Ilícito de Drogas.   

El  que  promueve,  favorece o facilita el  consumo  ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas,  mediante      actos     de     fabricación     o  tráfico  será  reprimido  con  pena  privativa  de  libertad  no menor de ocho ni mayor de quince años y  con  ciento ochenta a trescientos sesenta y cinco días-multa, e inhabilitación  conforme    al    artículo    36,    incisos    1),    2)    y   4).   

Artículo       297 Formas agravadas.   

La  pena  será  privativa  de libertad no  menor  de  quince ni mayor de veinticinco años, de ciento ochenta a trescientos  sesenta  y cinco días-multa e inhabilitación conforme al artículo 36, incisos  1), 2), 4), 5) y 8) cuando:   

(…)  

6.  El  hecho es cometido por tres o más  personas,  o  en calidad de integrante de una organización dedicada al tráfico  ilícito  de  drogas  o que se dedique a la comercialización de insumos para su  elaboración.   

La  pena  será  privativa de libertad no  menor  de  veinticinco ni mayor de treinta y cinco años cuando el agente actúa  como  jefe,  dirigente  o  cabecilla  de  una organización dedicada al tráfico  ilícito     de    drogas    o    insumos    para    su    elaboración.   

El anterior cargo tiene correspondencia en  el    Código    Penal   colombiano,   específicamente   en   el   artículo        3765  (modificado  por  artículo 14 de la Ley 890 de 2004 y  por  el  artículo  11  de la Ley 1453 del 2011), que  tipifica  el delito de tráfico, fabricación o porte  de     estupefacientes,     de    la    siguiente  manera:   

“El que sin  permiso  de  autoridad  competente, introduzca al país, así sea en tránsito o  saque  de  él,  transporte,  lleve consigo, almacene, conserve, elabore, venda,  ofrezca,   adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  sustancia  estupefaciente,   psicotrópica   o   drogas   sintéticas   que  se  encuentren  contempladas  en  los  cuadros  uno,  dos,  tres  y  cuatro  del Convenio de las  Naciones  Unidas  sobre  Sustancias  Psicotrópicas,  incurrirá  en prisión de  ciento  veintiocho  (128)  a  trescientos  sesenta  (360)  meses  y multa de mil  trescientos  treinta y cuatro (1.334) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

Entonces,  la  exigencia  de  la  doble  incriminación  igualmente  se  cumple,  ya  que, sin lugar a dudas, no sólo se  trata  de  conductas  tipificadas  en  ambos  ordenamientos,  sino  que    se   verifica   el   requisito  concerniente  al  monto punitivo mínimo.   

Ahora,  en  cuanto al planteamiento de la  defensa  técnica  atinente  a  que  a SAMBONI MACÍAS no se le puede imputar la  comisión  del  delito,  por  cuanto  nunca  ha  pisado  suelo  peruano, resulta  pertinente  señalar  que  la acusación foránea no  hace    alusión    a    que    WILLAN,     para     la    perpetración    del    reato    atribuido,    haya  viajado  a  la  República  del  Perú,  lo que en verdad, no es  presupuesto   tampoco   en   nuestra   Nación  para  la  coautoría  de  este  tipo  de delito, de ahí que se hable por parte de las  autoridades  extranjeras  de una organización criminal en la que, como mínimo,  existe   división   de   trabajo,   y   de   la  cual  él  es  señalado  como  cabecilla.   

Huelga  anotar  que  lo  reclamado  como  requisito  para  facultar  la  extradición, no es que la persona haya ejecutado  directamente  la  conducta  en  el  país  requirente,  sino  que  esta  se haya  materializado allí.   

2.4.  Equivalencia  de  la  providencia  extranjera.   

A  pesar de que la normatividad aplicable  al  asunto  no  exige  que  el  país  reclamante haya proferido una providencia  equivalente  a  nuestra resolución de acusación, lo cierto es que en este caso  se  impone  establecer,  de  conformidad  con  el  artículo  8, literal a), del  Acuerdo  Bolivariano  de  Extradición  entre  la  República  de  Colombia y la  República      del      Perú,     cuando   se   trate   de   una  persona  no  condenada,  que la decisión judicial corresponda  al  mandato de detención para el caso peruano y contenga la indicación precisa  del  hecho  imputado,  la  fecha  y  el  lugar  en  que fue cometido y los datos  necesarios  para  la  comprobación  de la identidad de la persona reclamada; la  que,  además,  deberá  estar acompañada de las copias de los textos de la ley  que  tipifica  la  conducta  o  las  conductas,  así  como de las disposiciones  legales  relativas a la prescripción de la acción penal o de la pena aplicados  en el Estado requirente.   

La providencia proferida el 27        de        noviembre     de     2010   por  la  Corte  Suprema  de la República del Perú, Sala  Penal     Nacional,    Primer    Juzgado    Penal    Supraprovincial,  mediante  la  cual  ordenó  abrir  instrucción  en  contra de  WILLAN SAMBONI MACÍAS -y  otros-  y  adicionalmente  dictó mandato de detención, contiene la indicación  clara  y  precisa  de los hechos imputados, las circunstancias de tiempo y lugar  en  las  que  se  ejecutó  la  conducta  punible,  las  pruebas  allegadas,  la  ubicación    jurídica    del    comportamiento   y   las   disposiciones legales aplicables.   

En consecuencia, en este evento se cumplen  los  aludidos  aspectos  formal  y  sustancial del mandato de detención, lo que  conduce a dar por cumplido este requerimiento.   

2.5.  Causales  de  improcedencia  de  la  extradición.   

Los   artículos  4  y  5  del  Acuerdo  Bolivariano  de Extradición entre la República de Colombia y la República del  Perú,  señalan  que  no será concedida la extradición: a) si el hecho por el  cual  se  pide se considera en el Estado requerido como delito político o hecho  conexo  con  él;  b)  cuando  la infracción penal por la cual es solicitada la  extradición  fuera  de  naturaleza  estrictamente  militar; c) cuando el Estado  requerido   tuviera   motivos  fundamentados  para  suponer  que  el  pedido  de  extradición  fue  presentado  con  la  finalidad  de perseguir o sancionar a la  persona  solicitada  por  motivos  de  raza, religión, nacionalidad u opiniones  políticas.  Así mismo, cuando se pudiere suponer que la situación de la misma  estuviera  agravada  por  tales  motivos; d) cuando la conducta esté sancionada  con  pena  privativa  de  la  libertad  menor  a  un  año;  e) cuando según la  Legislación  del  Estado requirente la acción o la pena hubieren prescrito; y,  f)  cuando,  por  el  mismo  hecho, la persona objeto de la petición ya hubiera  sido juzgada, amnistiada o indultada en el Estado requerido.   

Al respecto, se tiene:  

El   delito  endilgado  a  SAMBONI       MACÍAS             –tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes-  no  ostenta el carácter de político ni tiene conexidad alguna  con  conducta  de  similar índole. Ese hecho, además, tampoco es de naturaleza  militar.   

No se desprende del cargo que sustenta el  requerimiento,  ni  de los hechos que fundamentan las providencias aportadas con  la  solicitud,  que  el  pedido  de  extradición esté motivado en el ánimo de  sancionar     a     SAMBONI    MACÍAS   por  razones  de  raza,  religión,  nacionalidad  u  opiniones  políticas.  Tampoco hay elementos para presumir que la situación del requerido  se agravará por tales circunstancias.   

Asimismo,  en el estudio del requisito de  la  doble  incriminación se verificó que la conducta punible por la que aquél  es  solicitado  en extradición, está sancionada por  el  país  solicitante  con  pena  privativa  de  la  libertad  superior a un año (no menor de 15 ni mayor  de 25 años).   

En   cuanto   tiene   que  ver  con  la  prescripción,  debe considerarse que la conducta que las autoridades judiciales  de  Perú  le  imputan  a SAMBONI MACÍAS,   tuvo   ocurrencia  en  el  mes  de  noviembre          de         2010,     cuando     fueron        incautados             los      estupefacientes.   

Con   fundamento   en   el   artículo  80  del  Código  Penal  peruano, la acción penal  prescribe  cuando  ha  transcurrido  un  término  igual  al  máximo de la pena  privativa  de  la  libertad señalada en el tipo realizado, pero en ningún caso  será  inferior  a  la  mitad  de  éste.   

En  consecuencia,  se  advierte  que  la  acción    penal    no   ha   prescrito,   ya   que  los               artículos 296 y 297  del      mismo     código     prevén   un   máximo   de   25  años de prisión para el delito de  tráfico  de  estupefacientes,  que,  en los términos de la norma antes citada,  desde luego no se ha cumplido.   

Finalmente,  tampoco hay evidencia de que  por  el  mismo hecho, la persona objeto de la petición ya hubiera sido juzgada,  amnistiada o indultada en el Estado requerido.   

En  síntesis, no se configura ninguna de  las  causales  de improcedencia de la extradición, en los términos del aludido  instrumento internacional.   

2.6.  Condiciones  que  debe  imponer  el  gobierno si autoriza la extradición.   

Ante  la eventual determinación positiva  del  Gobierno  Nacional,  en  todo  caso respetando la órbita de su competencia  como  supremo  director  de  las  relaciones internacionales, la Corte considera  pertinente  recordar  que  debe  someter la extradición a los condicionamientos  consagrados en el artículo 11 del Acuerdo Bolivariano:   

Excluir  la  pena de muerte, la condena a  prisión  perpetua,  el sometimiento a desaparición forzada, torturas, tratos o  penas   crueles,   inhumanos   o   degradantes,  la  sanción  de  destierro,  o  confiscación.   

Asimismo,  deberá imponer las exigencias  que  considere  oportunas  para  que  WILLAN SAMBONI  MACÍAS  no  vaya  a ser  juzgado    por   un   hecho   anterior   ni   diferente   al   que   motiva   la  extradición.   

También es preciso advertir que cuando la  extradición  recae  sobre  ciudadanos  colombianos  por nacimiento –si     es     pasiva–,  es  imperioso  que  el  Gobierno  Nacional  haga  las  exigencias  que estime convenientes en procura de que en el  país  reclamante  se le reconozcan todos los derechos y garantías inherentes a  su  calidad de colombiano y de procesado, en especial las contenidas en la Carta  Fundamental  y  en  el  denominado  bloque  de  constitucionalidad, es decir, en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93 de la Constitución, Declaración  Universal  de Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos Humanos, Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos),  en  virtud  del  deber de  protección  a  esos derechos que para todas las autoridades públicas emana del  artículo 2º ibídem.   

Tales  condicionamientos tienen carácter  imperioso,  porque  la  extradición  de un ciudadano colombiano por nacimiento,  cualquiera  sea  el  delito que dio lugar a su entrega a un país extranjero, no  implica  que  pierda  su  nacionalidad  ni  los derechos que le son anejos a tal  calidad.  Por  tanto,  el deber de protección de las autoridades colombianas se  extiende  a  tal  punto  que  han  de  vigilar  que en el país reclamante se le  respeten  los  derechos y garantías tal como si fuese juzgado en Colombia. A lo  que  renuncia  el  Estado que accede a la entrega de un connacional es a ejercer  su  soberanía  jurisdiccional, de modo que en tanto aquél siga siendo súbdito  de  Colombia, conserva a su favor todas las prerrogativas, garantías y derechos  que  emanan  de  la  Constitución  y  la  ley,  en  particular, aquellos que se  relacionan  con  su  calidad  de  procesado y que tienen que ver con la dignidad  humana;  entre  ellos,  el  contenido  en  el artículo 42 de la C.P., según el  cual,  la  familia  es  el  núcleo  central  de  la sociedad, motivo por el que  deberá permitirse a sus parientes mantener un contacto permanente.   

Por  esa  razón,  de  conformidad con lo  establecido  por  el  artículo 189-2 de la Constitución Política, al Gobierno  Nacional,  en  cabeza  del  señor  Presidente  de  la  República  como supremo  director  de  la  política  exterior  y  de  las relaciones internacionales, le  corresponde  hacer  estricto  seguimiento  del  cumplimiento por parte del país  requirente  de  los  condicionamientos  atrás  referenciados y establecer, así  mismo,   las  consecuencias  de  su  inobservancia6.   

3. Decisión.  

Habiéndose verificado el cumplimiento de  todos   los   requisitos   señalados  en  la  legislación  interna  y  en  los  instrumentos   internacionales   invocados,   la   Corte   Suprema  de  Justicia  CONCEPTÚA FAVORABLEMENTE  a  la  extradición  del  ciudadano colombiano WILLAN  SAMBONI  MACÍAS,  cuyas notas civiles y condiciones  personales  fueron constatadas en el cuerpo de este pronunciamiento,  por  los  cargos  que  le  imputa  la  Corte Suprema de la República del Perú, Sala Penal  Nacional,       Primer       Juzgado      Penal  Supraprovincial.   

La  Secretaría de la Sala comunicará este  concepto  al  solicitado  SAMBONI MACÍAS y demás intervinientes en el trámite  de extradición.   

Devuélvase  el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho para lo de su competencia.   

Comuníquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Artículo  8, literal b), numeral 4°, de la Ley 1278 DE 2009 “Por medio de la  cual  se  aprueba el “Acuerdo entre el Gobierno de la República de Colombia y  el  Gobierno  de la República del Perú, modificatorio del Convenio Bolivariano  de  Extradición  firmado  el  18  de  julio de 1911”, firmado en la ciudad de  Lima,  Perú,  a  los veintidós (22) días del mes de octubre de dos mil cuatro  (2004).”   

2  “Por  medio  de  la  cual  se  aprueba  el  “Acuerdo entre el Gobierno de la  República  de  Colombia y el Gobierno de la República del Perú, modificatorio  del  Convenio  Bolivariano  de  Extradición  firmado el 18 de julio de 1911”,  firmado  en  la  ciudad  de  Lima, Perú, a los veintidós (22) días del mes de  octubre de dos mil cuatro (2004).”   

3 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

4  Folios 7 y 8, Carpeta Anexa.   

5 Dicho  precepto  fue  modificado  por  el  artículo 11 de la Ley 1453 de 2011, el cual  aumentó las penas para este delito.   

6 Cfr.,  entre   otros,   al   Concepto   del   23  de  febrero  de  2005,  Radicado  N°  22.375.     

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