CP108-2014(42065)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA     DE     CASACIÓN   PENAL   

Fernando Alberto Castro Caballero  

Magistrado ponente  

CP108-2014  

Radicación No. 42065  

(Aprobado Acta No. 189)  

Bogotá, D.C.,  dieciocho (18) de junio  de dos mil catorce (2014).   

ASUNTO:  

Procede  la Corte a emitir concepto sobre la  solicitud  de extradición del ciudadano colombiano Edgar Ernesto Castillo Rico,  formulada  por  el  Gobierno  de  la  República  de  Italia  a  través  de  su  Embajada.   

ANTECEDENTES:   

1.  Mediante  Nota  Verbal  No. 1301 del 5 de febrero de 2013, la representación diplomática  del   Estado  requirente  solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  de  Edgar Ernesto Castillo Rico, por cuanto en su contra se dictó  el  “decreto  de  custodia  de  encarcelamiento  n.  2007/05   R.G.   G.I.P…   emitido  el  10.1.2011…  por  el Juez de Indagatoria del Tribunal de Catanzaro  por    conspiración    para    el    tráfico   de   drogas   y   tráfico   de  drogas”.   

2.   Con  el  propósito  de  formalizar  la  extradición  de  Castillo  Rico,  se  aportaron  autenticados  y  apostillados  los siguientes documentos, los cuales cuentan con  su traducción, según el caso:   

2.1.   Las  Notas  Verbales  del  año  2013  números 1301 del 5 de febrero, 2779 del 13 de  marzo,  4771 y 5300 del 9 y 23 de mayo, respectivamente, 8529 y 8826 del 24 y 29  de  julio,  en  ese  orden,  y  7E de 1 de agosto; con las cuales la Embajada de  Italia hizo conocer la petición de extradición.   

Con  la  Nota  No.  2779,  se  informó  al  Ministerio    de    Relaciones    Exteriores,   que   Edgar   Ernesto   Castillo  Rico   es   “nacido  en  Sasaima  el 08.10.1953”,  contra  quien  hay  “una orden de ejecución de [la]  condena  n.  403/2012,  fechada  15.05.2012,  emitida  por  el  Tribunal  de  la  República de Vibo Valentia”.   

A  su  vez, con la Nota No. 5300 se indicó  que  “adicionalmente… el Juez para la Indagatoria  de   Catanzaro   ha   dispuesto   el  juicio  en  frente  al  Tribunal  de  Vibo  Valentia” en contra de Castillo Rico.   

2.2.    Copia     del     decreto     de     “custodia    de    encarcelamiento”  del  10  de  enero  de  2011  dictado  por el Juez de  Indagatoria   del   Tribunal   de   Catanzaro   contra  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico.   

2.3.    Descripción   de   la   imputación   que  fundamenta  la  anterior  decisión.   

2.4.  Copia de  la  sentencia de carácter condenatorio No. 403/2012, proferida el 15 de mayo de  2012   por   el   Tribunal  de  Vibo  Valentia  contra  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico.   

2.5.    Duplicado  de  la  Circular  Roja  de  Interpol  No.  A-5227/9-2012  del  10  de  septiembre de 2012, expedida contra Castillo Rico.   

2.6.   Ordenanza  del 20 de febrero de 2013 del Tribunal de Vibo Valentia, por medio de  la  cual  se aclara que la sentencia No. 403/2012 proferida contra Edgar Ernesto  Castillo  Rico  por  dicha  autoridad  es  del 15 de mayo de 2012 y no del 24 de  marzo de 2009.   

2.7.    Copia  de  la  “orden  de  ejecución    de    encarcelamiento”  del  28 de mayo de 2013 emitida por la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  de  Vibo  Valentia,  con  el  fin  de  hacer  cumplir la sentencia No.  403/2012 proferida por ese Tribunal contra Castillo Rico.   

2.8.   Duplicado  del  decreto  del  22  de  marzo de 2013 proferido por el Tribunal de  Catanzaro  a través del cual el Juez de las Investigaciones Preliminares y Juez  de  la  Vista  Preliminar, dentro del “procedimiento  num.  2700/05  RG  GIP [Registro General Juez de Investigaciones Preliminares] y  num.   1869/05  RG  NR  [Registro  General  Noticia  del  delito]”,  “dispone la apertura del juicio oral  ante  el  Tribunal  de  Vibo  Valentia” contra Edgar  Ernesto Castillo Rico.   

2.9.   Solicitud  del  Ministerio  de Justicia de la República de Italia formulando la  petición  de  extradición de Edgar Ernesto Castillo Rico, con fundamento en la  sentencia  No.  403/2012  del 15 de mayo de 2012 dictada por el Tribunal de Vibo  Valentia  y  en  el decreto que dispuso el juicio dentro del procedimiento penal  No.1869/05  RG  NR  –  2700/05  RG GIP a partir del auto del 10 de enero de 2011  donde  se  determinó  imponerle  al  citado medida cautelar de detención en la  cárcel.   

2.10.  Copia  de las disposiciones italianas aplicables al caso.   

3.   En  Colombia se realizó el siguiente trámite:   

3.1.    El   Ministerio   de   Relaciones  Exteriores  remitió  a   la   Fiscalía  General  de  la  Nación   la   Nota   Diplomática  No. 1301 del 5 de febrero de 2013 procedente  de  la  Embajada  de  la  República  de  Italia,  mediante la cual se pidió la  captura  con  fines  de  extradición  de Edgar Ernesto Castillo Rico y, el ente  acusador,   con   Resolución  del  28  de  junio  siguiente  emitió  la  orden  respectiva.   

3.2.  El 29 de  junio  de 2013, el requerido Castillo Rico fue notificado de la orden de captura  atrás   mencionada,   quien   se  encontraba  privado  de  la  libertad  en  el  Establecimiento    Penitenciario   y   Carcelario   de   Acacías  (Meta),  el  cual  se  identificó  con  la  cédula  de  ciudadanía  No.  14.997.009 expedida en  Cali (Valle).   

3.3.  El 2 de  agosto  de  2013,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  envió  las Notas  Verbales  números  8826  y  7E,  del  29  de  julio  y  1  de  agosto  de 2013,  respectivamente,  al  Ministerio  de  Justicia  y  del Derecho, a través de las  cuales  el  Gobierno  de  la  República  de  Italia  formalizó la solicitud de  extradición de Edgar Ernesto Castillo Rico.   

Además, conceptuó que el tratado aplicable  al  presente  caso  es “la «Convención de Naciones  Unidas   contra   el   tráfico   ilícito   de   estupefacientes  y  sustancias  psicotrópicas»,  suscrita  en Viena el 20 de diciembre de 1988” y  que,  de  conformidad  con  lo  establecido en el artículo 6º,  numerales  4º  y  5º,  de  la precitada Convención,  así  como  según  “los  artículos  491  y  496  de  la Ley 906 de 2004”, es  procedente   obrar   acorde  con  “el  ordenamiento  jurídico colombiano”.   

3.4.  El 12 de  agosto  de 2013 el Ministerio de Relaciones Exteriores envió las diligencias al  Ministerio de Justicia y del Derecho.   

3.5.   En  el  Ministerio  de  Justicia  y  del Derecho se determinó que la documentación  allegada  por  el  Gobierno solicitante reunía los requisitos formales exigidos  en  la  normatividad  procesal  penal  del país y, por ende, el 13 de agosto de  2013, la remitió a la Corte.   

3.6.  Recibido el  expediente  en  esta  Corporación,  el  requerido  Edgar  Ernesto Castillo Rico  designó  apoderado  de  confianza y, el 29 de agosto de 2013, se dispuso agotar  el  término  para  pedir  pruebas,  dentro  del cual dicho abogado solicitó la  práctica  de  algunas,  las  que  fueron  decretadas en parte con auto del 2 de  octubre siguiente.   

3.7.   Con  providencia  del  13 de noviembre de 2013, al resolver el recurso de reposición  presentado  por  la  defensa,  se decretaron otras pruebas de oficio y, luego de  diversos requerimientos, se dio cumplimiento a lo ordenado.   

3.8.    Dispuesto  el  traslado  para  alegar,  tanto  el  representante  del Ministerio  Público   como  la  defensa  allegaron  sendos  escritos,  en  los  cuales,  en  síntesis, expresan lo siguiente.   

3.8.1.   Representante    del   Ministerio   Público:   

Inicialmente  hace  referencia  al trámite  surtido,  a la documentación allegada, a la normatividad aplicable en este caso  y a los requisitos para la procedencia de la extradición.   

En  relación  con  la validez formal de la  documentación  presentada por el país requirente, aduce que ésta fue aportada  por  vía diplomática con su correspondiente traducción y autenticación, así  que encuentra cumplido tal requisito.   

Sobre la demostración plena de la identidad  del  solicitado,  sostiene  que  examinada  la  información suministrada por el  Gobierno  reclamante  y  la acopiada en el presente trámite, se concluye que el  ciudadano  requerido es el mismo que fuera notificado de su captura con fines de  extradición,  pues  los  datos  biográficos e identificación coinciden con la  persona  que  actualmente se encuentra privada de la libertad por cuenta de esta  actuación.   

Frente   al   principio   de   la   doble  incriminación,  considera  que  también  se satisface, por cuanto efectuada la  confrontación  entre  las  conductas que motivan la petición de extradición y  nuestra  legislación,  se infiere que tales comportamientos constituyen delito,  en  tanto  encuentran adecuación típica en los artículo 340 y 376 del Código  Penal  bajo  la  denominación jurídica de concierto para delinquir y tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes, los cuales se sancionan en Colombia  con penas superiores a cuatro años de prisión.   

Respecto   de   la   equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el extranjero, estima que este requisito también se  cumple,       en       consideración       a      que      la      “acusación”  emitida  por  el país  requirente  responde  a  la  convocatoria  a  juicio  del ordenamiento jurídico  colombiano,  pues allí se identifica la persona imputada, se indican los hechos  y las normas que los recogen.   

Terminado  el  análisis  de los requisitos  previstos  en el artículo 502 de la Ley 906 de 2004 (sic), el Representante del  Ministerio  Público  asegura  que  el reclamado Edgar Ernesto Castillo Rico fue  condenado  en  Colombia  por  los  mismos  hechos  que sustentan la solicitud de  entrega  objeto  de  examen,  así  que  en apoyo de ello transcribe apartes del  decreto  del  10  de  enero  de  2011 del Tribunal de Catanzaro donde se dispuso  imponerle  al  citado  medida cautelar de detención en la cárcel, mas también  evoca  pasajes de la sentencia anticipada que se le profiriera el 8 de noviembre  de  2005  en  el Juzgado Único Penal del Circuito Especializado de Santa Marta,  tras lo cual, sin más, afirma que se está ante la cosa juzgada.   

Por  tanto,  concluye  que  siguiendo  la  doctrina  de  la  Corte  acerca  de  la  presencia  de la cosa juzgada frente al  trámite  de  extradición  (CSJ  CP,  19  Feb. 2009, Rad. 30374, CSJ CP, 6 May.  2009,  Rad. 30373 y CSJ CP, 7 Abr. 2010, Rad. 31557), ello conduce a sugerir que  en este caso el concepto sea desfavorable.   

No obstante, expresa que de no ser así, se  debe  condicionar  la  entrega de Edgar Ernesto Castillo Rico para que solamente  se  le  juzgue por los hechos que sirven de fundamento a la extradición y, a su  vez,  pide  que  la  misma  se  supedite  a  que  se  le respeten sus garantías  fundamentales.   

3.8.2.      Defensor    del   requerido:   

Expone  tres  argumentos  en  punto  de  la  solicitud   de   entrega   de   Edgar  Ernesto  Castillo  Rico  al  Gobierno  de  Italia.   

El    primer  argumento está referido a que si bien en la orden de  captura  emitida  el 28 de junio de 2013 por el Fiscal General de la Nación, se  indicó  que  se sustentaba en una sentencia condenatoria dictada el 24 de marzo  de  2009  por  el  Tribunal  de  Vibo  Valentia, señala que como en realidad se  allegó  un  fallo del 15 de mayo de 2012 distinguido  con  el No. 403/2012 proferido por dicha autoridad; de  esto  se  sigue  que  se  está ante “una detención  ilegal”.   

Sobre  ese  particular  aspecto  igualmente  cuestiona   que   mientras    que   en  la   Sentencia   No.  403/2012   se   dice   que la  condena  es  por 30  años  de prisión, en  la  Nota  Verbal No. 8529 del 24 de julio  de 2013 se indica que es por 15 años de privación de la libertad.   

El   segundo  argumento  que plantea el apoderado del reclamado, lo  concreta  a  que el país requirente no allegó la documentación de acuerdo con  lo  establecido  en  el  artículo  259  del  Código de Procedimiento Civil, es  decir,  debidamente  autenticada por el cónsul de Colombia en Italia y a su vez  su  firma  abonada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, pues recuerda que  se trata de documentos públicos otorgados en el exterior.   

El    tercer  argumento que ofrece la defensa, lo hace consistir en  que  como  en  la  sentencia  No. 403/2012 del 15 de mayo de 2012 emitida por el  Tribunal  de  Vibo  Valentia  se  concluyó,  a  consecuencia de la “Operación  Decollo” dirigida por el  investigador  Giovanni  de  Chiara,  que  Edgar Ernesto Castillo Rico en el año  2000    se    involucró    en   el   tráfico   de   narcóticos   “en   calidad  de  abastecedor”,  de  manera  que exportó estupefacientes a varios países, entre ellos, “España,    Australia,    Alemania    e    Italia”,  asociándose  para  el  efecto  con Vincenzo Barbieri, Francesco  Pugliese,  Natale  Scali  y  Francesco  Ventrici, mas también con Bruno Fuduli,  quien  a  partir  de marzo de 2003 “asume la calidad  de   agente  infiltrado  y  colabora  con  la  justicia  italiana”   y;   a  su  vez,  la  sentencia  en  Colombia  se  basó  en  la  investigación  seguida a Vincenzo Barbieri, cuya reserva se levantó en octubre  de  2003,  de  manera  que  luego de “verificaciones  conjuntas… se descubre la  existencia  de  una  organización  dedicada  al tráfico de estupefacientes, no  solo  de  (sic) Italia sino  hacia  otros  países  del  continente  Europeo  como Grecia, Holanda, Bulgaria,  España    e    incluso    Australia”;  de  esto  se sigue que se trata de los  mismos  hechos,  pues  no  de  otra  forma  se habría afirmado por la Fiscalía  colombiana,  en  el  acta  de  aceptación  de cargos sucrita por Castillo Rico,  “que    la    investigación   fue   conjunta  y  que  se  compartieron  los  medios de convicción”.   

En  esa  medida, el apoderado del requerido  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico  manifiesta  que  hay  lugar  a  predicar la cosa  juzgada.   

Añade que también hay lugar a pregonar esa  conclusión  (cosa  juzgada)  respecto  de  los  hechos  a  que  se  refiere  el  procedimiento  No.  1869/05  RG  NR  –  2007/05 RG GIP seguido en el Tribunal de  Catanzaro,  por  cuanto  se  observa  que  en  este caso se pidieron las pruebas  obtenidas     dentro     de     la    “Operación  Decollo”, de modo que se trata de los mismos hechos  a   que   se   refiere   la   sentencia   No.  403/2012  del  Tribunal  de  Vibo  Valentia.   

Luego  de  hacer  referencia  a  los hechos  señalados  en  la  sentencia  dictada  por el Juzgado Único Penal del Circuito  Especializado  de  Santa  Marta  contra  el  reclamado  Castillo  Rico  y  a  la  adecuación  típica  que  allí  se  les  dio, reitera que en este asunto   hay    lugar   a   predicar   la   cosa  juzgada,   pues   los  1698   kilogramos   de  cocaína  a  los que alude la  sentencia  No.  403/2012  del  Tribunal  de  Vibo Valentia quedaron comprendidos  dentro  de  “las exportaciones generales de las que  habla  la  sentencia condenatoria en Colombia”, pues  no  se  puede  perder  de  vista  que para el efecto en ambos países se tuvo en  cuenta la declaración rendida por Giovanni de Chiara.   

En  esa medida, luego de hacer referencia a  las  normas de carácter nacional e internacional que recogen la garantía de la  cosa  juzgada,  así como a criterio de autoridad sobre la misma y en particular  al  de  esta  Sala  cuando  durante  el  trámite  de  extradición  hay lugar a  predicarla  (CSJ  CP, 19 Feb. 2009, Rad.30374, CSJ CP, 7 Mar. 2012, Rad. 36286),  solicita que la opinión de la Corporación sea desfavorable.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE:   

Asunto   preliminar:  

Está  pacíficamente  decantado  que  las  personas  privadas  de la libertad con ocasión de los trámites de extradición  se  encuentran  a órdenes del Fiscal General de la Nación y por ello cualquier  pretensión  relacionada  con  tal  circunstancia corresponde resolverla a dicho  funcionario judicial.   

Ahora,  en  su  alegato de conclusión, la  defensa  sostiene  que  el  requerido  Edgar  Ernesto Castillo Rico se encuentra  detenido  ilegalmente, toda vez que la orden de captura emitida en su contra por  el  Fiscal  General  de la Nación se sustentó en una sentencia inexistente, en  tanto  que  dispuso su aprehensión con base en un fallo de fecha 24 de marzo de  2009  y  la  que  se  allegó  por  el  Gobierno  de  Italia es del 15  de  mayo  de  2012,  por  tanto,  si  fuera  cierta la anterior  afirmación  del  abogado, ha debido acudir al señalado funcionario judicial en  aras de obtener la libertad de su representado.   

No  obstante,  se  observa  que  para  dar  sustento   a   la   queja   anotada,   el  defensor  del  solicitado  Castillo  Rico  ignora  la  actuación  procesal,  pues  en  ella  obra la ordenanza del 20 de  febrero  de  2013  del  Tribunal  de  Vibo  Valentia,  por  medio  de   la   cual   se   aclara  que  la sentencia No. 403/2012  proferida  contra el citado por esa autoridad es del 15 de mayo de 2012 y no del  24 de marzo de 2009.   

De otro lado, como quiera que objeta que en  la  Nota  Verbal No. 8529 del 24 de julio de 2013 se indica que la pena impuesta  al  reclamado Edgar Ernesto Castillo Rico en la sentencia No. 403/2012 es por 15  años  de prisión y en realidad en ésta se dice que la condena es por 30 años  de  privación  de  la libertad, es evidente que ello simplemente se trata de un  lapsus      calami  intrascendente,  en  tanto  que  en  la  pieza  procesal  aludida se señala con  absoluta claridad la pena que debe cumplir el mencionado.   

I. Aspectos previos sobre la procedencia de  la extradición:   

1.  Sobre el  requisito  previsto  en  el  inciso  final  del artículo 35 de la Constitución  Política,  modificado  por  el  Acto  Legislativo No. 01 del 16 de diciembre de  1997,  relativo  a  que  la  entrega  del requerido únicamente opera por hechos  cometidos    con    posterioridad    a   la   promulgación   de   la   referida  reforma:   

En  este  sentido,  se  observa  que de la  petición  de  extradición  formulada por el Gobierno de Italia a través de su  Embajada  en  Colombia  y  de  los  documentos  aportados  con  ella,   se   tiene   que  los  hechos  atribuidos  a   Edgar  Ernesto Castillo Rico habrían ocurrido, según la sentencia No. 403/2012  del  15  de  mayo  de  2012  dictada por el Tribunal de Vibo Valentia, entre los  años          2001          y          20031   y;   de   acuerdo  con  lo  consignado  en  la  decisión  del  10 de enero de 2011 que determinó imponerle  medida  cautelar  de  detención en la cárcel al citado y cuyo aspecto fáctico  sirve  de  sustento al decreto que dispuso la apertura del juicio oral del 22 de  marzo      de      2013      proferido    dentro    del   procedimiento No. 1869/05 RG NR – 2007/05 RG  GIP  en el Tribunal de Catanzaro, entre los años 2003 y 2004; de donde se sigue  que  las  conductas atribuidas al requerido fueron cometidas con posterioridad a  la  entrada  en  vigencia del Acto Legislativo No. 01 de 1997, modificatorio del  artículo  35  de  la  Constitución  Política, por tanto, no resulta necesario  hacer salvedad alguna al respecto.   

2.  Sobre el  requisito  relativo  a  que los delitos se hayan cometido en el exterior, según  lo  consagra  el  inciso segundo del artículo 35 de la Constitución Política,  modificado   por   el   Acto   Legislativo   No.  01  del  16  de  diciembre  de  1997:   

En relación con tal aspecto, se evidencia  que  en  la  sentencia  No.  403/2012  del  15 de mayo de 2012 dictada contra el  reclamado,  se  hace  referencia  a  que  los  delitos  ocurrieron en Australia,  Colombia, Ecuador, España, Italia y Venezuela.   

A  su  vez,  en la decisión que le impuso  medida  cautelar de detención en la cárcel al requerido y en donde se señalan  los  hechos  que  sirven  de  sustento  al  decreto  del 22 de marzo de 2013 que  dispuso  la  apertura  del  juicio  oral  en  contra  de  aquel,  se  indica que  sucedieron   en   Alemania,   Brasil,   Colombia,   España,   Italia,   Togo  y  Venezuela.   

En   esa   medida,  en  atención  a  lo  establecido  por  la  jurisprudencia y la doctrina como criterio para determinar  el  lugar  de ocurrencia del delito, como es la teoría mixta o de la ubicuidad,  conforme  a  la  cual  se  considera  cometido  donde  se  desarrolló  total  o  parcialmente  la  acción,  o  en  el  lugar  donde debió realizarse la acción  omitida,  o  en  el sitio donde se produjo o debió materializarse el resultado;  la  Sala encuentra que las conductas atribuidas a Edgar Ernesto Castillo Rico en  la  sentencia del 15 de mayo de 2012 y en el decreto del 10 de enero de 2011 que  sirve  de sustento al del 22 de marzo de 2013 que dispuso la apertura del juicio  oral,   traspasaron  las  fronteras  colombianas,  por  tanto  se  satisface  la  condicionante  constitucional  de  que  los  delitos  se  hayan  cometido  en el  exterior del territorio nacional.   

3.  Sobre el  requisito  relativo a que los delitos que sirvan de fundamento a la petición de  extradición  no  tengan  el  carácter de políticos o de opinión, conforme lo  prevé  el  inciso  tercero  del  artículo  35  de  la Constitución Política,  modificado   por   el   Acto   Legislativo   No.  01  del  16  de  diciembre  de  1997:   

En relación con esta exigencia, se observa  que  como  de  conformidad  con  las  imputaciones  deducidas al reclamado en la  sentencia  No. 403/2012 del 15 de mayo de 2012 y de acuerdo con lo consignado en  la  decisión  que  le impuso medida cautelar de detención en la cárcel y cuyo  aspecto  fáctico  sirve  de  sustento  al  decreto  que dispuso la apertura del  juicio  oral  el  22  de  marzo  de  2013,  aquel  se habría asociado con otras  personas  con  la  intención  de suministrar estupefacientes a sabiendas de que  serían   importados   a   varios   países   de  Europa,  es  claro  que  tales  comportamientos  no  envuelven  la  condición de políticos o de opinión, pues  atentan  contra  la seguridad y la salud públicas, por ende, también se cumple  la exigencia que en tal sentido contempla el artículo 35 Superior.   

2.      Cuestión    de   fondo:   

Aspectos   Generales:  

La  competencia  de  la  Corte  dentro del  trámite  de  extradición  está  circunscrita  a  emitir  su concepto sobre la  viabilidad  de entregar o no a la persona solicitada por un Gobierno extranjero,  después  de  examinar  los aspectos a que se refieren los artículos 511, 513 y  520 de la Ley 600 de 2000.   

Cabe   puntualizar  que  el  Código  de  Procedimiento  Penal  aplicable  a  este asunto es el contenido en la Ley 600 de  2000,  pues  la  Corte  ha señalado, en razón de la vigencia simultánea de la  ley  en  cita  y  la  906  de  2004,  que cuando la extradición se solicite con  fundamento  en  hechos  cometidos  a  partir del 1 de enero de 2005, corresponde  acudir  a esta última (Ley 906) y si son anteriores, a la primera (Ley 600)(CSJ  CP, 3 Jul. 2013, Rad. 40832).   

Precisado lo anterior, se tiene que debido  a  que  según  lo  expresó  el Ministerio de Relaciones Exteriores, el tratado  multilateral  aplicable  al  presente  caso  es “la  «Convención  de Naciones Unidas contra el tráfico ilícito de estupefacientes  y  sustancias  psicotrópicas»,  suscrita  en  Viena  el  20  de  diciembre  de  1988”,  Ministerio  que  a  su vez precisó que, de  conformidad  con  lo establecido en el artículo 6º, numerales 4º y 5º, de la  precitada  Convención,  se  debe  obrar  acorde  con “el ordenamiento jurídico  colombiano”;   entonces   el   concepto   ha   de  fundamentarse  en  lo dispuesto en nuestro Código de Procedimiento Penal, valga  decir, la Ley 600 de 2000, conforme quedó expuesto anteriormente.   

Por ello, corresponde a la Sala, según lo  preceptuado  en  el  artículo  520 del referido estatuto, realizar el análisis  sobre:  (i)  la  validez  formal  de  la  documentación  allegada  por el país  requirente;   (ii)  la  demostración  plena  de  la  identidad  de  la  persona  solicitada;  (iii)  la  concurrencia de la doble incriminación, esto es, que el  hecho  que  motiva  la  solicitud  de extradición tanto en el Estado reclamante  como  en  Colombia sea delito y además que la legislación nacional lo sancione  con  pena  privativa  de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años  y;  (iv)  respecto  de  la  equivalencia  que  debe existir entre la providencia  proferida   en   el   extranjero   y  —por      lo      menos— la acusación del sistema procesal interno.   

En relación con cada uno de esos aspectos,  se tiene:   

2.1.   Validez     formal     de     la     documentación  presentada:   

Según lo establece el artículo 513 de la  Ley  600  de  2000,  la  solicitud  de  extradición debe efectuarse por la vía  diplomática  y,  de  manera  excepcional,  por  la  consular  o  de  gobierno a  gobierno,  adjuntando copia auténtica del fallo o de la acusación proferida en  el  extranjero  o su equivalente, con indicación de los actos que determinan la  petición,  así  como del lugar y fecha en que fueron ejecutados, los datos que  permitan  establecer  la  plena  identidad  del  reclamado  y  la  copia  de las  disposiciones  penales aplicables al caso, documentos que deben ser expedidos en  la  forma  prevista  en  la  legislación  del  país reclamante y traducidos al  castellano, de ser necesario.   

Por  tanto,  la revisión sobre la validez  formal  de  la  documentación,  se orienta a verificar que los soportes con los  cuales  el Estado requirente solicita la entrega de una persona en extradición,  se sujeten a las referidas exigencias formales.   

En  este  sentido,  encuentra  la Sala que  dicho  presupuesto  fue  observado  por  el  Gobierno  de  Italia al reclamar la  extradición  del  ciudadano colombiano Edgar Ernesto Castillo Rico por conducto  de su Embajada.   

En efecto, la solicitud se hizo por la vía  diplomática  y  a  ella  se  acompañó  la  copia de la sentencia de carácter  condenatorio  No.  403/2012  proferida  el 15 de mayo de 2012 por el Tribunal de  Vibo  Valentia  contra Edgar Ernesto Castillo Rico, así como del decreto del 22  de  marzo  de  2013  dictado  por  el  Tribunal de Catanzaro a través del cual,  dentro  del  procedimiento  No.  1869/05  RG  NR – 2700/05 RG GIP, se dispuso la  apertura  del  juicio oral, al que se acompañó el auto del 10 de enero de 2011  donde  se  determinó  imponerle  medida cautelar de detención en la cárcel al  citado;  decisiones en las que se indican los actos que soportan la petición de  entrega,  el  lugar  y  las  fechas  de  su ejecución y las normas donde están  descritas  las  conductas imputadas, mientras que en los restantes documentos se  ofrece  la  información  necesaria  para  establecer  la  plena identidad de la  persona requerida.   

Los  anteriores  documentos  a  su  vez  obran  autenticados  por  las  autoridades  del  Estado  requirente  y  están  apostillados  y  traducidos  al  castellano.   

En  esa  medida,  no le asiste razón a la  defensa  cuando  alega  que la documentación aportada por el Gobierno de Italia  no  reúne  los  requisitos  previstos  en  el  artículo  259  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  pues  parte  del  equívoco  de que en este caso la norma  aludida tiene aplicación.   

Desde  luego,  desconoce  que  basta  que  aparezca  la  apostilla en ellos, como en efecto ocurre en este asunto, para que  se predique su autenticidad y por ende su validez.   

Así lo expuso la Corte al resolver un caso  en  el  que el apoderado del reclamado proponía un cuestionamiento semejante al  que   ahora   ocupa   la   atención,   pues   en   esa  ocasión  concluyó  lo  siguiente:   

Argumenta  el defensor que la exigencia de  la  validez  formal  no  concurre  en  este caso porque los documentos no fueron  autenticados  por  el  Cónsul de Colombia en Italia, ni su firma abonada por el  Ministerio de Relaciones Exteriores…   

Apreciación  inadmisible debido a que con  arreglo  a  lo  conceptuado  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, su  legalización  se  rige  por  la Ley 455 del 4 de agosto de 1998, que aprobó la  “Convención   sobre   la  Abolición  del  Requisito  de  Legalización  para  Documentos  Públicos  Extranjeros”,  suscrita  en  La Haya el 5 de octubre de  1961,   vigente  entre  Colombia  e  Italia,  la  que  justamente  suprimió  la  legalización  diplomática  o consular de documentos públicos expedidos por un  Estado  contratante  que  deban  ser  exhibidos  en el territorio de otro Estado  contratante,   entre   ellos  los  librados  por  una  autoridad  o  funcionario  relacionado  con  las cortes o tribunales de un Estado, incluyendo los dimanados  de  un  fiscal,  un secretario de un tribunal o un portero de estados (artículo  1º),  previendo  como  único trámite exigible para certificar la autenticidad  de  la  firma,  a  qué título ha actuado la persona que firma el documento, la  adición  de  un  certificado llamado “Apostille” (Convención de La Haya de  octubre     5     de     1.961)     —artículos   4º   y  5º—,  el  cual  reposa  en  cada  uno de los anexos, lo que lleva a la  Corte  a  considerarlos  expedidos  acorde  al  ordenamiento jurídico del país  requirente.   

Como quiera que es dicha Convención la que  disciplina  la legalización de los anexos, ningún comentario adicional suscita  la  petición  de  la  defensa  de atender las previsiones del artículo 259 del  Código  de  Procedimiento  Civil  que exigen la autenticación por el cónsul o  agente  diplomático  de  la  República  y  en su defecto por el de una nación  amiga  y  el  abono  de  su  firma por el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,  pues es evidente su inaplicación. (CSJ CP,  8 Abr. 2003, Rad.18808).   

En  esa  medida, es claro que el requisito  que  se  examina  se  satisface,  distinto  a  lo  afirmado  por  la defensa del  solicitado.   

2.2.   Plena   identidad   entre  la  persona  reclamada  en  extradición y la capturada con tal finalidad:   

Esta  exigencia  se contrae a constatar la  coincidencia  que  debe  existir  entre  la  persona  solicitada  por  el Estado  requirente  y  la  aprehendida  con  fines de extradición, por lo cual, es bajo  este  contexto  que  corresponde  analizar  a  la  Corte  la identificación del  ciudadano reclamado.   

Al  efecto  se  tiene  que  en  la  Nota  Diplomática  No.  2779  del 13 de marzo 2013, la Embajada de Italia informó al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores que la persona solicitada es Edgar Ernesto  Castillo    Rico    “nacido    en    Sasaima   el  08.10.1953”,  dato  que reiteró con la Nota Verbal  No.  8826  del  29  de  julio  siguiente  con la cual formalizó la petición de  extradición.   

Así  mismo,  en la sentencia No. 403/2012  del  15  de  mayo  de 2012 dictada por el Tribunal de Vibo Valentia contra Edgar  Ernesto  Castillo  Rico y en el decreto del 10 de enero de 2011 proferido por el  Tribunal  de  Catanzaro  dentro del procedimiento No. 1869/05 RG NR – 2700/05 RG  GIP,  donde  se determinó imponerle medida cautelar de detención en la cárcel  al  citado,  se  indicó  que había nacido en Sasaima  (Cundinamarca) el 18 de octubre de 1953.   

Igualmente,  se  tiene que con la Circular  Roja  de  Interpol No. A-5727/9-2012 del 10 de septiembre de 2012, sustentada en  el  decreto  del  10  de  enero  de 2011 proferido por el Tribunal de Catanzaro,  donde  se  le impuso al requerido Edgar Ernesto Castillo Rico medida cautelar de  detención    en   la   cárcel,   se   aportó   su   fotografía   y   reseña  decadactilar.   

De  otra parte, es del caso señalar que a  partir  de  esa documentación se realizó el respectivo cotejo al momento de la  captura  del  citado, estableciéndose que en efecto responde al nombre de Edgar  Ernesto  Castillo Rico, nació en la fecha y lugar anotados, quien se identifica  con  la  cédula  de  ciudadanía  No.  14.997.009 expedida en la ciudad de Cali  (Valle).   

Por tanto, de la documentación acopiada se  infiere  que  la  persona  solicitada  por  el  país  extranjero  es  la  misma  aprehendida    y   que   se   identifica   con   la   cédula   de   ciudadanía  aludida.   

En esa medida, este requisito, al igual que  el anterior, efectivamente se cumple.   

2.3.    Principio    de    la    doble   incriminación:   

Según lo estipulado en el artículo 511 de  la  Ley 600 de 2000, para conceder la extradición es indispensable que el hecho  que  la  motiva  esté  previsto  en  Colombia  como  delito  y que a su vez sea  reprimido  con  sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a  cuatro (4) años.   

En este sentido, se tiene que el ciudadano  colombiano  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico  es requerido para que cumpla la pena  impuesta  en  la  sentencia  No. 403/2012 proferida el 15 de mayo de 2012 por el  Tribunal de Vibo Valentia.   

Igualmente, es reclamado con fundamento en  el  decreto  del  22 de marzo de 2013 proferido por el Tribunal de Catanzaro, en  relación  con  el  procedimiento  No.  1869/05 RG NR – 2007/05 RG GIP, donde se  dispuso  la  apertura  del  juicio  oral  en  su  contra  con base en los hechos  imputados  en  el  auto  del  10  de  enero  de  2011,  en el cual se determinó  imponerle medida cautelar de detención en la cárcel.   

Ahora, en la sentencia No. 403/2012 del 15  de    mayo    de    2012,   puntualmente   se   le   hicieron   las   siguientes  sindicaciones:   

Imputados  

(Accorinti  Giuseppe  Antonio,  Accorinti  Pietro,  Dávila  Gómez  Sergio),  Ausin  Saez José Luis, (Barbieri Vincenzo),  Barrios      Álvares      (sic)     Enrique  Alfredo, alias Kike, Calleja Michael, (Campisi Doménico),  Cardona  Rodríguez  Beatriz Juliette, alias Ketty, Castillo Rico Edgar Ernesto,  alias  Ramiro, Castillo Rico Giovanny, (Cerullo Pietro Antonio), Ciconte Nicola,  Condello  Tullio,  Espinosa  Hernández Jairo Gabriel, alias Pippo, Femia Rocco,  Fuduli  Bruno,  Gayo  Chena Javier, Geracitano Bruno, Gnecco Roys Alfonso José,  González   Martínez   Rafael,   (González   Pollo  (sic)  Ángel,  alias Paco Caminante), Guzmán López  Carlos  Ignacio,  alias  Charly, (Loprete Carmelo, Lucá Nicala, Lucá Orlando,’  Manglaviti  Antonio,  Manglaviti  Giovanni,  Marando Pasquale, Marín Villalobos  Luis  Alfonso), Medici Vincenzo, Mercuri Ángelo, Pascale Ángelo), Pozo Fidalgo  Alberto,  (Pugliese  Darío, Pugliese Francesco), Ramos Aristin Marcelino (Romeo  Filippo,  Scali  Natale), Scipione Santo, alias Papi (Signati Sebastiano, Stagno  Doménico),   Strubert   Gonzáles  (sic)  Franklin  (Ventrici  Francesco, alias Panino, Ventrici Francesco,  alias  Muto Condorelli, Zinná Giuseppe). Con Mercuri Antonio Ángelo y Fiamingo  Raffaele,      fallecidos.     Con     otros     sujetos     en     curso     de  identificación.   

(1)  delito  p.  y p. por el art. 74, apartado 1, 2, 3 y 4 del D.P.R.  309/90,  por  asociarse  con  la  finalidad  de  cometer  más delitos entre los  previstos  por  el art. 73 D.P.R. 309/90 y que es objeto de contestación en los  párrafos  2,  3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 13, 14, 15, 16, 17 de la sección de  imputación,  en  relación a una cantidad ingente de sustancias estupefacientes  tipo  cocaína, prevista en el prospecto 1 de que trata el art. 14 del D.P.R. ya  citado,  que  abastecida  por  los Carteles colombianos, era transportada por la  (sic) Colombia, pasando por  Venezuela  y  España e importada en el territorio nacional italiano, en España  y Australia, cada uno de los imputados con un papel definido:   

—  Barbieri  Vincenzo,  Ventrici  Francesco cl. 1972, Scali Natale, Marando Pasquale, Ciconte  Nicola,  Castillo  Rico  Edgar  Ernesto  “Ramiro”,  Castillo  Rico Giovanny,  Strubert      Gonzáles     (sic)     Franklin,   Marín  Villalobos  Luis  Alfonso,  cuales  promotores,  directores, organizadores y financiadores de la asociación;   

— Fuduli Bruno,  Condello  Tullio,  Pugliese Francesco, Scipione Santo, Signati Sebastiano, Lucá  Orlando,   Barrios   Álvares   (sic)   Enrique  Alfredo,  Cardona  Rodríguez  Beatriz  Juliette, Espinosa  Hernández   Jairo  Gabriel,  González  Pollo  (sic)  Ángel,  González  Martínez  Ángel  y Pozo Fidalgo  Alberto, cuales organizadores del narcotráfico internacional;   

—  Campisi  Doménico, cual financiador del grupo vibonese;   

—   Son  partícipes    los    restos    (sic)   de los indagados;   

Con   las   siguientes   circunstancias  agravantes:   

—  número de  los   sodales2   (sic)  no  inferior a diez unidades;   

— asociación  armada.   

En Colombia, Venezuela, España, Australia,  territorio  nacional  italiano  (San  Calogero, Zungri, Nicotera, Bologna, Roma,  Salerno,   Gioiosa  Jónica,  Gioia  Tauro)  con  actualidad  de  las  conductas  ilícitas.   

(Barbieri Vincenzo, Ventrici Francesco cl.  1972,  Fuduli  Bruno),  Castillo  Rico Edgar Ernesto “Ramiro”, Castillo Rico  Giovanny,  otros  ciudadanos  colombianos  no  identificados  e  indicados  como  Felipe,  Antony,  Carlos  “el guerrillero”, con González Martínez Rafael y  Pozo  Fidalgo  Alberto  (por estos últimos dos la autoridad judicial de España  ha   procedido   en   relación   a   la   sola   importación  de  1698 kilos).   

(8)  delitos p. y p. por los artt. 110, 81 cpv. C.P., 73, apartados 1  y  2,  80,  apartado  2,  primera  hipótesis, D.P.R. 309/90, porque en concurso  moral  y  material  entre  ellos  y  siendo  al  menos  diez  personas,  con una  pluralidad  de  acciones  ejecutivas de un designio criminal común que preveía  el  envío  y  la  comercialización de ingente cantidad de cocaína en España,  realizadas  también  en  distinto  tiempo, sin la autorización prevista por el  art.  17  T.U.  en  materia  de  estupefacientes  y  sustancias  psicotrópicas,  prevención,  cuidado  y  rehabilitación  de  los  estados  de  adicción a las  drogas;   vendían,   compraban,  financiaban,  importaban  de  Colombia  en  el  territorio     español,     comerciaban,    transportaban    e    ilícitamente  detenían  (sic), fuera de  las  hipótesis  contenidas en el art. 75 D.P.R. citado, una ingente cantidad de  sustancia  estupefaciente  tipo  cocaína,  que era objeto de cuatro envíos: un  primer  envío  de 40 kilos;  un  segundo  envío  de  130  kilos;  un  tercer  envío  de  300 kilos;  un  cuarto envío por un total de 1698  kilos   bruto.   Este   último   envío,   que  fue  secuestrado,  contenía  2830  piezas,  está recogido en el prospectó 1 de que  trata  el art. 14 del D.P.R. ya citado. En este caso Barbieri, Ventrici cl. 1972  y  Fuduli,  han  obrado  como  co-financiadores de la operación, en la cual los  Narcos  colombianos  (Castillo  Rico  Edgar  Ernesto “Ramiro”, Castillo Rico  Giovanny,    Felipe)   abastecían   y   confeccionaban   la   misma   sustancia  estupefaciente  en  formas  circulares  que  venían  ocultadas  en confecciones  (sic)  de atún, simulando  un  normal  abastecimiento  comercial  de  productos  íticos  desde  la empresa  “Amargón  S.A.  Carretera  Manta  –  Rocafuerte Km. 4,5 Manta (Ecuador)” de  González  Martínez  Rafael, a la empresa “Conservanova S.L.”, Cederira, 70  Portela,  Redondela  (Pontevedra), de Pozo Fidalgo Alberto, a través del envío  de  contenedores  que gracias a sociedades de navegación se embarcaban desde el  puerto  del  Ecuador  y  con  destino final el puerto de Vigo (España). Llegado  aquí   se   extraía   la   sustancia   estupefaciente   y  se  proveía  a  su  comercialización          (sic).   

Con   las   siguientes   circunstancias  agravantes:   

—   hechos  cometidos por más de tres personas en concurso entre ellos;   

—  cantidad  ingente de cocaína objeto de los hechos.   

En  Colombia,  Ecuador,  San  Calogero  y  provincia  de  Vibo  Valentía,  Roma,  Madrid  y Vigo (España) hasta el mes de  enero  de  20123 (sic).   

Accorinti  Giuseppe,  Accorinti  Pietro,  Barbieri  Vincenzo,  Campisi  Doménico,  Ventrici  Francesco cl. 1972, Ventrici  Francesco  cl.  1965, Fuduli Bruno, Mercuri Antonio Ángelo (fallecido), Mercuri  Ángelo,  Zinná  Giuseppe,  Fiamingo  Raffaele (fallecido), Castillo Rico Edgar  Ernesto  “Ramiro”,  Castillo Rico Giovanny, González Martínez Rafael, Pozo  Fidalgo  Iglesias  Alberto,  ciudadanos colombianos no identificados y conocidos  como  Antony,  Carlos,  Rasgao,  Rafael,  Oscar, “W”, y Di Mario Antonio, no  identificados.   

(9)  delitos p. y p. por los artt. 110, 81 cpv. C.P., 73, apartados 1  y  6,  80,  apartado  2,  primera  hipótesis, D.P.R. 309/90, porque en concurso  moral  y  material  entre ellos y siendo veintidós personas, con una pluralidad  de  acciones  ejecutivas  de un designio criminal común, realizadas también en  distinto  tiempo,  sin  la autorización prevista por el art. 17 T.U. en materia  de   estupefacientes   y   sustancias  psicotrópicas,  prevención,  cuidado  y  rehabilitación  de  los estados de adicción a las drogas; vendían, compraban,  financiaban,   importaban  de  Colombia  en  el  territorio  nacional  italiano,  comerciaban,  transportaban  e ilícitamente detenían  (sic),  fuera de las hipótesis contenidas en el art.  75  D.P.R.  citado,  una  ingente  cantidad  de  sustancia  estupefaciente  tipo  cocaína   por  un  total  de  541  kilos,  previsto en el prospecto 1 de que trata el art. 14 del D.P.R. ya  citado.  En  este  caso  los  Narcos  colombianos  (Castillo  Rico Edgar Ernesto  “Ramiro”,  Castillo Rico Giovanny, ciudadanos colombianos no identificados y  conocidos  como  Antony,  Carlos, Rasgao, Rafael, Oscar y “W”) abastecían y  confeccionaban  la  misma sustancia estupefaciente en “paquetes” que venían  ocultados  en  un  espacio  dentro de rampas de carga que contenían baldosas de  granito  natural en bruto, simulando un normal abastecimiento comercial de estos  materiales  desde  la empresa colombiana “J.M. Mapri Corporatión C.A.” a la  empresa  “Marmo Imeffe s.a.s.” con sede en el Ayuntamiento de Zungri (VV), a  través   del  envío  de  contenedores  con  código  identificativo  CRXU  229044-2, gracias a la sociedad  de  navegación  Maersk  Sealand  se  embarcaban  desde  el  puerto de La Guaira  (Venezuela)  a  bordo  del  barco  “Cielo di Caribe”, y con destino final el  puerto  de  Gioia  Tauro  (RC),  pasando por el puerto de Cartagena (Colombia) y  aquí  embarcado  a bordo del barco transoceánico “Cielo de San Francisco”.  Llegado  en  el (sic) puerto  de  Salerno  el día 25 de marzo de 2002, el barco iba por error hasta el puerto  de  Tunisi.  Aquí  a  bordo  del  barco “Caroline of London”, el día 01 de  abril     de     2002,     llegaba     de     nuevo     en    el    (sic)  puerto  de  Salerno  para  partir  finalmente   para  el  puerto  de  Gioia  Tauro,  destino  final.  La  sustancia  estupefaciente     venía     (sic)    secuestrada el 03 de abril de 2002.   

Con   las   siguientes   circunstancias  agravantes:   

—   hechos  cometidos por más de tres personas en concurso entre ellos;   

—  cantidad  ingente de cocaína objeto de los hechos.   

En  Colombia,  La  Guaira (Venezuela), San  Calogero  y  provincia  de  Vibo  Valentia,  Salerno  hasta  el  03  de abril de  20124  (sic) – fecha  del secuestro.   

(Barbieri Vincenzo, Ventrici Francesco cl.  1972,  Fuduli  Bruno,  Ventrici  Francesco  cl. 1965, Stagno Domenico), Castillo  Rico  Edgar  Ernesto  “Ramiro”  (Gayo Chena Javier), Ciconte Nicola, Calleja  Michael,      Loprete      Carmelo,     Medici     Vincenzo,     personas     no  identificadas.   

(10)  delitos p. y p. por los artt. 110, 81 cpv. C.P., 73, apartados 1  y  6,  80,  apartado  2  primera  hipótesis,  D.P.R.  309/90; 110, 56 C.P., 73,  apartados  1  y  6,  80, apartado 2 primera hipótesis, D.P.R. 309/90, porque en  concurso  moral  y  material  entre  ellos  y  siendo  al  menos  once personas,  ofrecían,  ponían en venta, vendían, compraban, comerciaban y cumplían actos  idóneos   directos  de  forma  inequívoca  a  transportar  e  importar  en  el  territorio   australiano  ingente  cantidad  de  sustancia  estupefaciente  tipo  cocaína,  previsto  en  el  prospecto  1  de que trata el art. 14 del D.P.R. ya  citado,  sin  la  autorización  prevista  por  el  art.  17  T.U. en materia de  estupefacientes    y   sustancias   psicotrópicas,   prevención,   cuidado   y  rehabilitación  de  los  estados  de  adicción  a las drogas. En este caso los  Narcos  colombianos  (Castillo  Rico  Edgar  Ernesto “Ramiro”) abastecían y  confeccionaban  la  misma  sustancia  estupefaciente,  mientras que el ciudadano  español  Gayo  Chena  Javier, emisario de los Narcos colombianos cobraba por el  abastecimiento   y   por  esta  razón  iba  en  Roma  (sic) más veces. Barbieri, Ventrici cl. 1972, Stagno  Doménico  y Ciconte Nicola promovían, financiaban y organizaban la operación.  Además  Ciconte  Nicola  mantenía  los  contactos con la asociación vibonese,  proveyendo  al  retiro  material  de  los  contenedores  de  prueba, ayudado por  Medici,  Calleja  y  Loprete,  ciudadanos  australianos que efectuaban distintos  viajes  desde  Australia en Calabria (sic)  para definir los detalles del envío y del pago, con la tarea por  Ciconte,  Medici  Calleja  y Loprete de proveer a la importación de cocaína en  Australiam  (sic), sin que  el  transporte  y  la importación se realizara por causas independientes de sus  voluntades.   

Con   las   siguientes   circunstancias  agravantes:   

—   hechos  cometidos por más de tres personas en concurso entre ellos;   

—  cantidad  ingente de cocaína objeto de los hechos.   

En  Colombia,  San  Calogero,  Nicotera,  provincia  de Vibo Valentía, Australia con actualidad de la conductas ilícitas  (septiembre de 2003).   

(…)  

(Barbieri Vincenzo, Ventrici Francesco cl.  1972,  Condello  Tullio,  Pugliese  Francesco,  Fuduli  Bruno, Stagno Doménico,  Scali  Natale,  Manglaviti Giovanni, Romeo Filippo), Castillo Rico Edgar Ernesto  “Ramiro”,  Castillo  Rico  Giovanny,  Ausin  Saez  José Luis, Ramos Aristin  Marcelino, ciudadanos colombianos no identificados.   

(17)  delitos p. y p. por los artt. 110, 81 cpv. C.P., 73, apartados 1  y  6,  80,  apartado  2,  primera  hipótesis,  D.P.R.  309/90; 110, 56 C.P., 73  apartados  1  y  6, 80, apartado 2, primera hipótesis, D.P.R. 309/90, porque en  concurso  moral  y material entre ellos y siendo al menos doce personas, con una  pluralidad  de  acciones  ejecutivas  de un designio criminal común, realizadas  también  en  distinto tiempo, sin la autorización prevista por el artículo 17  T.U.  en  materia  de  estupefacientes y sustancias psicotrópicas, prevención,  cuidado  y  rehabilitación  de los estados de adicción a las drogas; vendían,  compraban,   financiaban,   comerciaban  e  ilícitamente  detenían   (sic),   fuera   de  las  hipótesis  contenidas  en  el  art.  75  D.P.R.  citado, y además cumplían actos idóneos  directos  de  forma  inequívoca  a  transportar  e  importar  de Colombia en el  territorio  italiano (sic),  una  ingente  cantidad de sustancia estupefaciente tipo cocaína, prevista en el  prospecto  1  de  que trata el art. 14 D.P.R. ya citado. En este caso los Narcos  colombianos  (Castillo  Rico Edgar Ernesto “Ramiro”, Castillo Rico Giovanny,  ciudadanos  colombianos  no  identificados  y  conocidos  como Antony, “W” y  otros)  vendían  la  misma  sustancia  estupefaciente,  mientras  que Barbieri,  Ventrici  cl.  1972,  Fuduli, Condello, Pugliese Francesco, Stagno la compraban.  Este   envío   dentro  de  contenedores  de  la  sustancia  estupefaciente  era  financiada  (sic) por Scali  Natale  mediante  el  pago  de  395.000  euros, que venía entregada en Roma por  Manglaviti  Giovanni y Romeo Filippo al auxiliar de policía Fuduli Bruno y este  último  entregaba  el  dinero a los emisarios del cartel colombiano: Ausin Saez  José  Luis  y  Ramos  Aristin Marcelino. La sustancia estupefaciente debía ser  ocultada  dentro de contenedores de material plástico y enviado a la “Empresa  Individuale  Cimato  Pasquale”  con  sede  en  Vía Oma s.n.c., código postal  88010  Filandiri  (VV),  después  de  haber  enviado los cargos de pruebas a la  empresa  Marmi  Imeffe  de  Vardé Iván, con sede en  Zungri.  Esta  hipótesis  de  envío  será  abonada  a  causa de los controles  efectuados  por  las  autoridades  aduaneras españolas de Algesiras, sin que el  transporte  y  la importación se realizara por causas  independientes de sus voluntades.   

Con   las   siguientes   circunstancias  agravantes:   

—   hechos  cometidos por más de tres personas en concurso entre ellos;   

—  cantidad  ingente de cocaína objeto de los hechos.   

En  Colombia,  La  Guaira (Venezuela), San  Calogero y provincia de Vibo Valentia, Roma, hasta hoy.   

Igualmente,  Edgar Ernesto Castilo Rico es  reclamado  con fundamento en el decreto del 22 de marzo de 2013 proferido por el  Tribunal  de  Catanzaro  dentro del procedimiento No. 1869/05 RG NR – 2007/05 RG  GIP,  donde  se  dispuso la apertura del juicio oral en su contra con base en el  aspecto  fáctico  consignado  en el auto del 10 de enero de 2011 que determinó  imponerle medida cautelar de detención en la cárcel.   

Ahora, en el auto del 10 de enero de 2011,  específicamente se le hicieron las siguientes imputaciones:   

Barbieri   Vincenzo,  Martigli  Massimo,  Merlini   Ángelo,  Pugliese  Francesco,  Ventrici  Francesco  (n/en  el  1972),  ciudadanos  colombianos  Castillo Rico Edgar Ernesto “Ramiro”, Castillo Rico  Giovanny,  Osorio  Pérez  Gloria  Adriana,  con Condello Tullio [ya juzgado con  sentencia   pasada   en  autoridad  de  cosa  juzgada  n.  492/2007  Reg.  Sent.  dell’11/10/2007 (Tribunal  de  Vibo  Valentia),  depositada  con  fecha del 07/1/2008], sujetos en curso de  identificación,   todos  pertenecientes  a  los  grupos  paramilitares  de  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia  (A.U.C.)  liderados  por Salvatore Mancuso e  indicados   como:   “Il   Deputato”,   “Danilo”,   “Aimi  o  Jaime”,  “Carlito”,  “El  Diablo o Airo”, “El Cura”, “El Mono o Davi o Juan  Camilo”,  “La  Loca”,  “Sebastián”,  “Felipe”, “Jairo”, “El  Bojaco”     (sic),  “Carlos”,  “Frei”,  “Ratón”,  “Sicaria”; otros sujetos todavía  no identificados.   

(28)  delitos p. y p. a los artt. 110, 81 cpv. cód. pen., 73, primero  y  sexto  párrafos, 80, segundo párrafo, primera hipótesis, d.p.r. 09 ottobre  (sic) 1990 n. 309, porque,  siendo  en  concurso  moral y material entre sí y en número de veinte y cuatro  personas,  con  más  acciones  ejecutivas  de  una misma resolución delictiva,  aunque  perpetradas  en  tiempos diferentes, sin la autorización contemplada en  el  art.  17  t.u.  de  las leyes en materia de regulación de estupefacientes y  sustancias      psicótropas     (sic),  prevención,  cura  y rehabilitación de los respectivos estados  de  toxico  dependencia;  vendían,  adquirían,  financiaban,  importaban en el  territorio  nacional  desde  Colombia, comercializaban, transportaban y de todos  modos   ilicitamente   detenían   (sic),  fuera  de  las  hipótesis previstas en el articulo 75 siguiente  d.p.r.  mencionado,  una ingente cantidad de sustancias estupefacientes del tipo  cocaína  de  kg.  255  en  total,  según  lo  dispuesto  en  la  tabla  I contemplada en el art. 14 d.p.r.  mencionado,  proveyendo  y  confeccionando  las mismas Martigli Massimo, Merlini  Ángelo;  los  narcos  colombianos  en  curso de identificación (Danilo, Aimi o  Jaime,  Carlito,  Il Deputato, El Diablo o Airo, El Cura, El Mono o Daví o Juan  Camilo,   La   Loca,   Sebastián,   Felipe,   Jairo,   El  Bojaco  (sic),  Carlos,  Frei, Ratón, Sicaria);  Castillo  Rico  Edgar  Ernesto “Ramiro”, Castillo Rico Giovanny; sujetos sin  identificar;  ocultadas  en  el  contenedor  n.  MLCU202326-7,  que oficialmente  transportaba  falsos  techos en material plástico, aparentando, de esta manera,  un  normal  abastecimiento  comercial  de  estos  materiales  desde  Ia  empresa  “Lanaplast   Indust.   da   Amazonia   Ltda.  –  Manaus  (Brasile)   (sic)”   a  la  empresa  “Cimato  Pasquale  –  Impresa  lndividuale”, ubicada en calle Orna snc, 88010 Filandari  (VV),  a través de la expedición de un contenedor, por medio de la sociedad de  navegación   P   &   O  Nedlloyd,  embarcado  desde  el  puerto  de  Manaus  (Brasile)  (sic) y dirigido  inicialmente   al   puerto   de   Rjieka   (Croazia)  (sic),  luego  controlado  en  la  escala  portual de  tránsito  de  Hamburgo  (República  Federal  de  Alemania)  donde la sustancia  estupefaciente  venía (sic)  secuestrada  por  las autoridades aduaneras alemanas el 29/10/2003, mientras que  el  contenedor vacío seguía hacia su destino final en el puerto de Gioia Tauro  (RC),  dónde  venía despachado en la aduana y luego transportado en la empresa  Laventrans,  ubicada  en San Lazzaro di Savena (BO), de Ventrici Francesco (n/en  el 1972).   

Con      las      circunstancias  agravantes:   

—  del  haber  sido  cometidos  los  hechos  por  más  de  tres  personas  en  concurso  entre  sí;   

—   de  la  cantidad ingente de cocaína, objeto de Ia importación.   

En    Colombia,   Venezuela,   Brasile  (sic),  en  el  territorio  nacional  (Vibo Valentia, Gioia Tauro, San Lazzaro di Savena) en época próxima  y sucesiva al 29/10/2003.   

Barbieri  Vincenzo,  Femia  Rocco,  Lucá  Nicola,  Lucá  Orlando,  Pugliese  Francesco,  Scali  Natale,  Scipione  Santo,  Signati  Sebastiano,  Ventrici  Francesco (n/en el 1972), ciudadanos colombianos  Castillo  Rico  Edgar  Ernesto,  alias  Ramiro,  Osorio  Pérez  Gloria Adriana,  Castillo  Rico  Giovanny;  sujetos  en  curso de identificación como: “Marcos  detto  Il  CaIvo”,  “Negro  o  Oscar”,  “Alemán”,  otros  sujetos sin  identificar,  con  Condello Tullio [ya juzgado con sentencia pasada en autoridad  de      cosa      juzgada     n.492/2007     Reg.     Sent.     dell’11/10/2007    (Tribunal   de   Vibo  Valentia), depositada con fecha del 07/1/2008].   

(29)  delitos p. y p. a los artt. 110, 81 cpv. cód. pen., 73, primero  y  sexto  párrafos, 80, segundo párrafo, primera hipótesis, d.p.r. 09 ottobre  (sic) 1990 n. 309, porque,  siendo  en  concurso moral y material entre sí y en número de quince personas,  con  más  acciones  ejecutivas  de  una  misma  resolución  delictiva,  aunque  perpetradas  en  tiempos diferentes, sin la autorización contemplada en el art.  17  t.u.  de las leyes en materia de regulación de estupefacientes y sustancias  psicótropas    (sic),  prevención,  cura  y  rehabilitación  de  los  respectivos  estados  de toxico  dependencia;  vendían,  adquirían,  importaban en el territorio nacional desde  Colombia,  comercializaban y transportaban, fuera de las hipótesis previstas en  el  siguiente artículo 75 d.p.r. mencionado, una ingente cantidad de sustancias  estupefacientes    del    tipo   cocaína   de   kg.  242  en  total,  que era parte a una expedición más  consistente  de  Kg. 808 en  total,  según  lo  dispuesto  en  la  tabla  I contemplada en el art. 14 d.p.r.  mencionado,  proveyendo  y confeccionando la misma sustancia ilícita los Narcos  colombianos  “Marcos  detto  Il  Calvo”,  “Negro  o  Oscar”, sujetos sin  identificar;  Castillo  Rico Edgar Ernesto “Ramiro”, Castillo Rico Giovanny,  que  venían  ocultados  en  el  contenedor  n.  TTNU2093280,  que  oficialmente  transportaba  bloques  de  mármol,  aparentando,  de  esta  manera,  un  normal  abastecimiento  comercial  de estos materiales desde la empresa “Marcos Javier  Cifuentes  Trujillo”  ubicada  en  Cra.  15  No.53-55,  Apto.  202  –  Bogotá  (Colombia)  a  la  empresa  “Marmo  Imaffe  Import  Export”  ubicada  en  la  Localidad  Feminamorta  – Zungri (VV), mediante la expedición de un contenedor,  por  medio  de  la  sociedad  de  navegación Maersk Sealand, embarcado desde el  puerto  de  Cartagena  (Colombia) y descargado en el puerto de Gioia Tauro (RC),  donde se incautaba el 28/01/2004.   

Con      las      circunstancias  agravantes:   

— de haber sido  cometidos   los   hechos   por   más   de   tres  personas  en  concurso  entre  sí;   

—   de  la  cantidad ingente de cocaína, objeto de los hechos.   

En  Colombia,  Venezuela, en el territorio  nacional  (Vibo  Valentia,  Bologna, Gioia Tauro), hasta el 28/01/2004, fecha de  la incautación.   

Barbieri  Vincenzo,  Femia  Rocco,  Lucá  Nicola,  Lucá  Orlando,  Pugliese  Francesco,  Scipione  Santo,  Scali  Natale,  Signati  Sebastiano,  Ventrici  Francesco (n/en el 1972); ciudadanos colombianos  Castillo  Rico  Edgar  Ernesto  “Ramiro”,  Castillo  Rico  Giovanny,  Zapata  Cuadros  Rafael  Iván,  alias Rasgao; ciudadano togolés Amouzou Néstor, otros  sujetos sin identificar.   

(30)  delitos p. y p. a los artt. 110, 81 cpv. cód. pen., 73, primero  y  sexto  párrafos, 80, segundo párrafo, primera hipótesis, d.p.r. 09 ottobre  (sic) 1990 n. 309; 110, 56  cód.  pen.,  73,  primero  y  sexto  párrafos,  80,  segundo párrafo, primera  hipótesis,   d.p.r.   09  ottobre  (sic)  1990  n.  309,  porque, siendo en concurso moral y material entre  sí  y en número de catorce personas, con más acciones ejecutivas de una misma  resolución   delictiva,  aunque  perpetradas  en  tiempos  diferentes,  sin  la  autorización  contemplada  en  el  art.  17  t.u.  de  las  leyes en materia de  regulación   de   estupefacientes   y   sustancias   psicótropas  (sic),     prevención,     cura    y  rehabilitación  de  los  respectivos  estados  de toxico dependencia; vendían,  adquirían,   financiaban,   comercializaban   y   de   todos   modos  detenían  (sic)  ilícitamente, fuera  de  las  hipótesis  previstas en el siguiente artículo 75 d.p.r. mencionado, y  además  cumplían  actos idóneos dirigidos de manera no equivoca a transportar  e  importar  en  el  territorio  australiano,  y  al transporte desde Colombia y  Venezuela,  de  una  ingente  cantidad  de  sustancias  estupefacientes del tipo  cocaína  según  lo  dispuesto  en  la tabla I contemplada en el art. 14 d.p.r.  mencionado,  ocultadas  en  el  interior de un cargamento de bloques de mármol,  aparentando,  de  esta  manera,  un  normal  abastecimiento  comercial  de estos  materiales  desde  una  empresa  que opera en Togo (África) atribuible a Zapata  Cuadros  Rafael  Iván,  alias Rasgao y al ciudadano togolés Amouzou Néstor, y  proveyendo  las  mismas  el  Cartel  de  los  Narcos  colombianos  integrado por  Castillo  Rico  Edgar  Ernesto  “Ramiro”  Castillo  Rico  Giovanny  y Zapata  Cuadros Rafael Iván, alias Rasgao y otros desconocidos.   

Con      las      circunstancias  agravantes:   

— de haber sido  cometidos   los   hechos   por   más   de   tres  personas  en  concurso  entre  sí;   

—   de  la  cantidad ingente de cocaína, objeto de los hechos.   

En  Colombia,  Togo,  en  el  territorio  nacional,  y  en  otros  lugares  entre  finales  de  junio  de  2003 y abril de  2004.   

Entonces, las imputaciones contenidas en la  sentencia  No.  403/2012 proferida el 15 de mayo de 2012 por el Tribunal de Vibo  Valentia,  conforme  a  las  cuales  Edgar  Ernesto Castillo Rico se asoció con  otros   con  el  fin  de  producir,  adquirir,  conservar,  ofrecer,  financiar,  comerciar,  vender  y  finalmente  abastecer  de  gran  cantidad  de  cocaína a  compradores  en Australia, España e Italia a través de importaciones ilícitas  que   iban  ocultas  en  mercancía  que  era  transportada  vía  marítima  en  contenedores  y,  a  su  vez,  aquellas señaladas en el auto del 10 de enero de  2011  que  le impuso medida cautelar de detención en la cárcel y que sirven de  fundamento  al  decreto  que dispuso la apertura del juicio oral del 22 de marzo  de  2013  dictado  por  el  Tribunal  de  Catanzaro dentro del procedimiento No.  1869/05  RG  NR – 2007/05 RG GIP, según las cuales el citado se unió con otros  en  orden  a  adquirir,  producir,  conservar, financiar, comercializar y vender  dicho  narcótico,  así  como  para participar en su importación a Australia e  Italia  empleando  como  países  en tránsito Alemania y Togo bajo la modalidad  atrás  indicada;  guardan  identidad con las conductas penalmente reprimidas en  Colombia  en  los  artículos 340 (modificado por los artículos 8 de la Ley 733  de  2002, 14 de la Ley 890 de 2004 y 19 de la Ley 1121 de 2006) y 376 (reformado  por  los  artículos  14  de  la  Ley  890  de  2004  y  11  de  la  Ley 1453 de  20115) del Código Penal, por cuanto allí se consagra:   

Concierto   para   delinquir.  Cuando  varias  personas  se  concierten  con  el fin de cometer  delitos,  cada una de ellas será penada, por esa sola conducta, con prisión de  cuatro (4) a nueve (9) años.   

Cuando  el  concierto  sea  para  cometer  delitos  de…   tráfico  de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias  sicotrópicas…  la pena será de prisión de ocho (8) a dieciocho (18) años y  multa  de  dos  mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil (30.000) salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir.”   

Tráfico,   fabricación   o   porte  de  estupefacientes.  El  que  sin  permiso  de autoridad  competente,  introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,  financie  o  suministre a cualquier título sustancia estupefaciente,  sicotrópica  o drogas sintéticas que se encuentren contempladas en los cuadros  uno,  dos,  tres  y  cuatro  del Convenio de la Naciones Unidas sobre sustancias  sicotrópicas,  incurrirá  en prisión de ciento veintiocho (128) a trescientos  sesenta  (360)  meses  y  multa  de  mil  trescientos treinta y cuatro (1.334) a  cincuenta     mil     (50.000)     salarios     mínimos    legales    mensuales  vigentes”.   

En  esa  medida,  queda demostrado que las  conductas  atribuidas  al  requerido  Edgar  Ernesto  Castillo Rico y que están  contenidas  en  la Sentencia No. 403/2012 del 15 de mayo de 2012 del Tribunal de  Vibo  Valencia  y  en  el  auto  del  10  de  enero de 2011 que le impuso medida  cautelar  de  detención  en  la  cárcel que sirve de fundamento al decreto que  dispuso  en  su  contra  la  apertura del juicio oral el 22 de marzo de 2013 del  Tribunal  de  Catanzaro  dentro del procedimiento No. 1869/05 RG NR – 2007/05 RG  GIP,   cumplen   el   requisito   establecido   en   los  artículos  511  y  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600 de  2000),  relativo  a la doble incriminación y la pena  señalada  (“sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo     no     sea    inferior    a    cuatro    (4)    años”).   

Por tanto, este requisito, al igual que los  analizados en precedencia, también se satisface.   

2.4. Equivalencia     de     la     providencia     proferida    en    el  extranjero:   

Esta exigencia se orienta a verificar si la  pieza  procesal  ofrecida por el país requirente es equivalente a la condena o,  por  lo  menos,  a  la  acusación  prevista  en  el ordenamiento procesal penal  interno.   

Como en el caso particular, en sustento de  la  petición  de  extradición,  se  aporta  un fallo condenatorio y un decreto  donde  se  dispuso la apertura del juicio oral, corresponde establecer, conforme  lo  ha  decantado  pacíficamente  la Sala, no la concordancia formal entre esas  piezas  procesales  y  lo señalado en nuestra legislación procesal penal, sino  su  identidad  material,  por  cuanto, en ejercicio del principio de autonomía,  cada  Estado  en  su  legislación  interna fija los requisitos de sus distintas  decisiones   judiciales,  por  lo  que  no  es  posible  imponerle  al  Gobierno  solicitante las del país requerido.   

Así las cosas, en cuanto hace referencia a  la  sentencia  No.  403/2012  proferida el 15 de mayo de 2012 por el Tribunal de  Vibo  Valentia,  impera  establecer  si  guarda  identidad material frente a los  requisitos  contenidos  en  el artículo 170 de la Ley 600 de 2000, es decir, si  dicha  pieza  procesal  es  aquella en donde, tras el agotamiento de un juicio o  actuación  supletoria,  se precisa la persona procesada, se concreta el lugar y  la   época  de  los  hechos  cometidos  por  ésta,  los  mismos  se  califican  jurídicamente como delito y se fija una pena.   

Frente   al   caso particular se  tiene  que la sentencia No. 403/2012 del 15 de mayo de 2012 emitida contra Edgar  Ernesto  Castillo  Rico  y otros, fue proferida por un Tribunal, en concreto por  el  de  Vibo  Valentia,  la  cual a su vez quedó en firme el 28 de diciembre de  2012,  conforme lo señaló el Ministerio de Justicia de Italia y lo confirma la  ordenanza  del  28  de  mayo  de  2013  de la Fiscalía Delegada ante dicho Juez  Colegiado,  donde  se  dispone  buscar  el  encarcelamiento  del citado para que  cumpla la pena allí impuesta.   

Ahora,  se  observa que dicha sentencia se  dictó  tras  haberse llevado a cabo el juicio contra el solicitado y otros, tal  como  se  desprende  del  contenido  de  la  misma,  pues  en ella se indica que  promovida  la  acusación  por  el  Ministerio  Fiscal,  aquel  se  agotó  y se  escucharon los alegatos de las partes.   

De otra parte, el fallo allegado igualmente  precisa  la  persona  que  resultó  condenada, es decir, Edgar Ernesto Castillo  Rico  —y otros—,  además,  señala  el  lugar  y la  época  de  los  hechos y se indican las normas que los describen, como se puede  apreciar en el acápite que antecede.   

Finalmente,   tras   haberse  encontrado  culpable  al  señor  Castillo  Rico  de  la  mayoría  de  los cargos que se le  imputaron, fue condenado a 30 años de prisión.   

En  estas  condiciones, es indiscutible la  equivalencia  existente  entre  la sentencia dictada en el país extranjero y la  pieza  procesal  contemplada  en  el  artículo  170  de  la  Ley  600  de 2000.  Naturalmente,  conviene  reiterar,  se trata de una identidad material mas no de  formas.   

En  lo  que  toca con el decreto del 22 de  marzo  de  2013  proferido por el Tribunal de Catanzaro dentro del procedimiento  No.  1869/05  RG  NR  –  2007/05 RG GIP, donde se dispuso la apertura del juicio  oral  en contra del requerido Edgar Ernesto Castillo Rico con base en el aspecto  fáctico  consignado en el auto del 10 de enero de 2011 que determinó imponerle  medida  cautelar de detención en la cárcel, se tiene que se asimila, en cuanto  a  su  contenido  material,  a  la  resolución  de  acusación  de que trata el  artículo  398  de la Ley 600 de 2000, puesto que dicha pieza procesal, al igual  en la legislación interna, da paso al juicio.   

Adicionalmente, se tiene que el auto del 10  de  enero  de 2011 identifica al reclamado Castillo Rico, describe las conductas  imputadas,  precisa  los  lugares  y las fechas de su realización, así como la  calificación  jurídica  que  les corresponde, lo cual se puede constatar en la  transcripción que aparece en el capítulo anterior.   

Por  tanto,  ninguna  duda cabe acerca del  paralelismo   existente   entre  el  procedimiento  foráneo  y  la  resolución  acusatoria  prevista  en  el  ordenamiento procesal penal del país, se reitera,  bajo  el  entendido de que se trata de una equivalencia conceptual de decisiones  y  no de identidad de formas, que en ambas legislaciones dan comienzo a la etapa  del  juicio,  donde  la  defensa del requerido Edgar Ernesto Castillo Rico puede  controvertir  las  imputaciones  contenidas  en el decreto que dispuso el juicio  oral dictado en el Tribunal Catanzaro en su contra.   

La Sala, en consecuencia, concluye que este  último requisito también se cumple.   

III.  Respuesta  a la solicitud de concepto  desfavorable  formulada  por  el  defensor  del requerido y el representante del  Ministerio Público:   

Debido a que dichos intervinientes reclaman  de  la  Corte  un  concepto  negativo  en relación con la extradición de Edgar  Ernesto  Castillo  Rico,  pues consideran que los hechos que apoyan su petición  de  entrega y que están contenidos tanto en la sentencia No. 403/2012 proferida  el  15  de  mayo  de  2012 por el Tribunal de Vibo Valentia, como en    el        decreto        del        22    de     marzo     de     2013     dictado  por    el    Tribunal    de    Catanzaro   dentro   del   procedimiento  No. 1869/05 RG NR – 2007/05 RG GIP donde se dispuso la  apertura  del  juicio  oral en contra del citado con base en el aspecto fáctico  consignado  en el auto del 10 de enero de 2011; son los mismos por los cuales ya  fue  condenado en Colombia el 8 de noviembre de 2005 por el Juzgado Único Penal  del   Circuito  Especializado  de  Santa  Marta  dentro  de  la  radicación  No  47001-3107-001-2005-00080   y   por  ende  se  hace  necesario  garantizarle  el  principio  de la cosa juzgada, según lo tiene decantado la jurisprudencia de la  Corporación, se procede a resolver tal pretensión.   

1.  Para el  efecto,  inicialmente  es  oportuno  recordar  que  la Corte ha precisado que al  emitir   el  concepto  sobre  la  extradición  de  nacionales  colombianos  por  nacimiento,  su tarea no se limita a verificar el cumplimiento de los requisitos  previstos  en  los  artículos 35 de la Constitución Política y 511, 513 y 520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de 2000), sino que además le  corresponde   determinar   que   “la  jurisdicción  ordinaria  de  nuestro país no se haya ejercido respecto del hecho que sustenta  el  pedido  de  extradición” (CSJ CP, 6 May. 2009,  Rad. 30373).   

2.  Entonces,  en  orden  a establecer el carácter vinculante del principio de la cosa juzgada  frente  al  trámite  de extradición, de entrada se observa que dicho postulado  está  consagrado  en  la Constitución Política, la ley y en diversos tratados  internacionales suscritos por el Estado colombiano.   

Así,  la  Norma Superior preceptúa en el  artículo 29 lo siguiente:   

Toda  persona se presume inocente mientras  no  se le haya declarado judicialmente culpable. Quien  sea  sindicado  tiene  derecho  a  la  defensa  y  a la asistencia de un abogado  escogido  por él, o de oficio, durante la investigación y el juzgamiento; a un  debido  proceso  público sin dilaciones injustificadas; a presentar pruebas y a  controvertir  las  que  se  alleguen  en su contra; a  impugnar  la  sentencia  condenatoria,  y  a  no  ser  juzgado  dos  veces  por  el mismo hecho. (Subraya fuera de texto)   

De otra parte, el artículo 8º del Código  Penal  (Ley  599  de  2000)  desarrolla el anterior precepto constitucional y en  consecuencia consagra:   

A  nadie  se le podrá imputar más de una  vez  la misma conducta punible, cualquiera sea la denominación jurídica que se  le   dé   o   haya   dado,   salvo   lo   establecido   en   los   instrumentos  internacionales.   

A  su  vez, el artículo 19 del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000),  guardando  armonía  con  la  norma  anterior, precisa:   

La  persona cuya situación jurídica haya  sido  definida  por  sentencia  ejecutoriada  o  providencia  que tenga la misma  fuerza  vinculante,  no será sometida a nueva actuación por la misma conducta,  aunque a ésta se le dé una denominación jurídica distinta.   

Ahora,  varios  tratados  suscritos  por  Colombia  ponen  de  manifiesto  la necesidad de asegurar un conjunto mínimo de  garantías  fundamentales  a  las  personas  en materia penal, en donde de forma  expresa  se  incluye  el  principio  de  la cosa Juzgada, tal como ocurre con el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos, el cual, en el numeral  7º del artículo 14, preceptúa:   

Nadie podrá ser juzgado ni sancionado por  un  delito por el cual haya sido ya condenado o absuelto por una sentencia firme  de acuerdo con la ley y el procedimiento penal de cada país.   

En  sentido  semejante,  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos estipula en el numeral 4º del artículo 8º  lo siguiente:   

El inculpado absuelto por una sentencia en  firme no podrá ser sometido a nuevo juicio por los mismos hechos.   

3.  Así las  cosas,  la  consagración  del  principio  de  la  cosa  juzgada  en  los textos  normativos  antes  reseñados  lleva a concluir que tal postulado constituye una  garantía   del   individuo  que  debe  hacerse  efectiva  por  las  autoridades  judiciales  y  en  particular  por  la Corte Suprema de Justicia como órgano de  cierre de la jurisdicción ordinaria del país.   

4.   Ahora,  resulta   oportuno  recordar,  que  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  los  artículos  510  y  519  de  la Ley 600 de 2000, corresponde a esta Corporación  emitir   concepto   en   relación  con  la  concesión  u  ofrecimiento  de  la  extradición,  para  lo  cual  ha  de  tener  en cuenta, como se dejó dicho, la  concurrencia  de  los  requisitos  contemplados en los artículos 511, 513 y 520  ibídem, pero también las  restricciones  derivadas  del  texto del artículo 35 de la Carta Política y de  los  tratados internacionales, en punto de las cuales la Corte Constitucional ha  manifestado:   

Las   excepciones   [para  concederla  u  ofrecerla]  quedaron señaladas de manera expresa en el precepto constitucional:  no  procede la extradición por delitos políticos ni tampoco cuando se trate de  hechos  cometidos  con anterioridad a la promulgación del Acto Legislativo [No.  01 del 17 de diciembre de 1997].   

Además,  en virtud de una interpretación  sistemática  con  las  garantías  consagradas  en  el  artículo  29  y en los  tratados  internacionales  sobre  derechos  humanos, esta Corte estima necesario  advertir  —lo que resulta  aplicable   a   la   interpretación   y   ejecución  de  la  norma  objeto  de  demanda— que tampoco  cabe  la extradición cuando la persona solicitada por las  autoridades  de  otro  Estado  es  procesada o cumple pena por los mismos hechos  delictivos     a     los     que    se    refiere    la    solicitud.6   

Fuera   de   estas   dos   restricciones  específicas   consagradas  expresamente  por  el  constituyente,  surgen  otras  generales  derivadas  del  texto  constitucional,  como  se  sugiere  en la cita  anterior,  que  limitan la facultad discrecional de decidir si se extradita o no  a  un  individuo.  Estas  son,  obviamente  el  respeto  a  los derechos de toda  persona,  como  el  derecho  a  la  defensa  (artículo  29) o al debido proceso  (artículo  29),  así  como  el  acatamiento de prohibiciones consagradas en la  Carta,  tales  como la relativa a la imposición de la pena de muerte (artículo  11) o al sometimiento a tortura (artículo 12).   

Dichas  limitaciones  también  encuentran  amparo  en  el  derecho internacional de los derechos humanos ya que éste, como  es  bien  sabido,  protege  los  derechos  mencionados  y  consagra también una  prohibición    contra   la   tortura   y   otros   tratos   crueles7.   En   el  contexto  europeo, por ejemplo, la Corte Europea de Derechos Humanos sostuvo que  un  Estado  no podía extraditar a una persona por un delito sancionado con pena  de  muerte a los Estados Unidos, debido a que someter a un individuo, en caso de  que  fuere  condenado,  a  una  larga  espera  en  la llamada fila de la muerte,  constituía     una     forma     de     tortura8.   

También  hay  limitaciones  propias  del  derecho  que  rige  el  instrumento  de  cooperación correspondiente, entre los  cuales   se   destaca  el  principio  de  doble  incriminación  en  materia  de  extradición.9 (Subraya fuera de texto)   

5.  Así las  cosas,  es  indiscutible  que  el principio de la cosa juzgada se erige como una  causal  de  improcedencia  de  la extradición, y si bien el único facultado en  nuestro   ordenamiento   procedimental   penal   para   conceder  u  ofrecer  la  extradición  es el Gobierno Nacional, también es cierto que solamente la Corte  Suprema  de  Justicia  es la llamada a determinar los requisitos jurídicos para  la  procedencia  del  referido  mecanismo  a través del concepto que de ella se  demanda en estos asuntos (CSJ CP, 6 May. 2009, Rad. 30373).   

6.  De otra  parte,  la  Corporación  ha sostenido que el principio de la cosa juzgada opera  si se dan los siguientes presupuestos:   

(i)  cuando  exista  sentencia  en firme o  providencia  que  tenga  su  misma  fuerza  vinculante,  también en firme, (ii)  cuando  la  persona  contra  la cual se adelantó el proceso sea la misma que es  solicitada  en  extradición,  y (iii) cuando el hecho  objeto  de  juzgamiento sea naturalísticamente el mismo que motiva la solicitud  de extradición.   

En los demás casos, verbigracia, cuando no  se  ha iniciado proceso, o cuando habiéndose iniciado no ha concluido, o cuando  la  persona  solicitada no es la misma, o cuando no existe correspondencia entre  los  hechos  de  la  extradición  y  los  de la decisión en firme, el Gobierno  Nacional  goza  de  total  libertad  para  tomar la decisión que considere más  acertada,   en   aplicación   de  los  criterios  de  conveniencia  nacional  y  cooperación  internacional. (Subraya fuera de texto,  CSJ CP, 6 May. 2009, Rad. 30373)   

7.    La  postura  que  viene de reseñarse, a su vez fue reiterada por esta Sala (CSJ CP,  16    Sep.   2009,   Rad.   31036),   señalando   sobre   el   particular,   lo  siguiente:   

8.9.1.  Si antes de recibirse la petición  de  captura con fines de extradición existe en Colombia decisión en firme, con  carácter  de  cosa  juzgada, por los mismos hechos que fundamentan la solicitud  de  envío  fuera  del  país,  el  concepto  será  desfavorable  con el fin de  respetar  los  principios  de  cosa juzgada y de non bis in ídem (artículos 29  Constitucional,   19   de   la   Ley  600  de  2000  y  21  de  la  Ley  906  de  2004).   

8.   Con el  fin  de  determinar  si  en el caso particular se cumplen los presupuestos de la  cosa  juzgada  de  acuerdo con el criterio fijado por la Sala, se hace necesario  precisar  los  hechos  por  los cuales el solicitado Edgar Ernesto Castillo Rico  fue  condenado en Colombia el 8 de noviembre de 2005 por el Juzgado Único Penal  del     Circuito     de     Santa     Marta     dentro    del    radicado    No.  47001-3107-001-2005-00080.   

Para  ello,  de  entrada  es indispensable  traer  a colación, teniendo en cuenta la forma como se fijaron los hechos en la  aludida  sentencia  (sobre  lo cual más adelante se profundizará), que el 1 de  agosto  de  2005,  el  requerido Castillo Rico suscribió acta de aceptación de  cargos   ante   la   Fiscalía  Tercera  Especializada  de  la  Unidad  Nacional  Antinarcóticos      y      de      Interdicción     Marítima     —UNAIM—   por  las  conductas  punibles  de  concierto   para   delinquir   agravado,   tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  agravado,  falsedad  material  en documento público y falsedad  personal.   

Ahora,  en  la  mencionada  aceptación de  cargos,   al   hacerse   referencia   a   los   “hechos”,   se  expresó  lo  siguiente:   

Acto   seguido,   se   relacionan   los  HECHOS que dieron origen a  la   presente  investigación  y  posterior  vinculación  del  sindicado  aquí  interviniente,  señor  Edgar  Castillo Rico, así: Mediante asistencia judicial  procedente  de las Autoridades Italianas, se da cuenta que a mediados del mes de  octubre  del  año  dos  mil  tres  (2003)  levantaron la respectiva reserva con  ocasión      a      la     (sic)     Investigación  Penal  seguida  en  ese país en contra de Barbieri  Vicenso   (sic)  y  otros.  Teniendo  en  cuenta  dicha información suscrita por el señor Fiscal Salvatore  Curccio   (sic),   esta  Fiscalía  Especializada  profirió  resolución  de  Apertura de Investigación  preliminar  el  día  once  (11)  de  noviembre  del año dos mil tres (2003), a  través  de  la cual se ordenó la práctica de varias  pruebas  tendientes  a  identificar,  individualizar  y  ubicar  a los presuntos  infractores  de  los delitos motivo de investigación.  Los  resultados  arrojados  al  expediente, luego de los controles telefónicos,  seguimientos   y  verificaciones  conjuntas,  descubren  la  existencia  de  una  organización  dedicada  al  tráfico  de estupefacientes, no solo a Italia sino  hacia  otros  países  del  Continente  Europeo  como Grecia, Holanda, Bulgaria,  España  e  incluso  Australia,  conforme  a  la  visión  integral del proceso.  Por  estos  hechos  fue  vinculado…  Edgar  Ernesto  Castillo   Rico,  entre  otros…   Descripción    de   los   tipos   penales   Endilgados:     1.-  Del    narcotráfico,  artículo   376   del  Código  Penal…  artículo  384  del  Código  Penal…  2.-  Del  concierto   para  delinquir   con     fines    de    narcotráfico,  artículo   340   del   C.P…    3.-  Falsedad  personal,     artículo     296…    4.-    Falsedad    material   en   documento   público,  artículo  287  C.P….  5.-  Uso  de  documento  falso,  artículo 291 del Código Penal…  Toda  vez  que  el  acta  de formulación de cargos equivale a la resolución de  acusación,   la  Fiscalía  procede  a  indicar  las  pruebas que señalan tanto  la  responsabilidad  que  se imputa al sindicado Edgar  Ernesto  Castillo  Rico  como  la  materialidad de las  conductas    endilgadas.     1.-  Oficio No. UNAIM/M/M/MLDL/0330, por  medio  del  cual  se allega la Asistencia Judicial de la República de Italia…  2.-  Transcripciones… de  las  diferentes  grabaciones  magnetofónicas legalmente interceptadas dentro de  la   Asistencia   Judicial   procedente   de   la   República    de   Italia.  3.-  Providencia…  a  través  de la cual se profiere la apertura de  investigación    previa…     4.-  Declaración  rendida por el señor subintendente Álvaro Suárez  Molina…  quien  bajo  la  solemnidad del juramento relata la función cumplida  dentro   del  grupo  de  Policía  Judicial  que  procuró  la  escucha  de  las  conversaciones  telefónicas  y  que  fue  logrando la identificación de varios  nombres   pertenecientes   a   la   organización   dedicada   al   tráfico  de  estupefacientes,   [testimonio]  en  el  que  se  resaltan  los  nombres  de  lo  integrantes.  Así…  [mismo]  señaló la forma en que se registró, a través  de  conversaciones  telefónicas,  la  caída  o incautación de varios kilos de  cocaína  en  Holanda…    5.-   Declaración  rendida por Giovanni de Chiara, Comandante de  la  Sección  Anticriminal  de  ROOS  –  Di  Catanzaro…  quien se ratifica del informe presentado a esta  Fiscalía…  Expresó  que ha estado a cargo de la Operación Decollo en Italia  y  señaló  la  forma  de participación de diferentes colombianos en conseguir  estupefacientes   y   transportarlos  hacia  Europa…    6.-          Transcripciones  telefónicas…    7.-  Continuación  de  la  declaración  rendida  por  Jhon  Mario  Palencia  León,  funcionario  de  Policía Judicial del Grupo Antinarcóticos, Zona Norte, dentro  de  la  Asistencia Judicial de Italia. Persona encargada de escuchar las líneas  que  se  tienen interceptadas y de hacer las transcripciones de interés para la  investigación.  Señaló  la  identificación por nombres de varios integrantes  dentro  de  la  organización  dedicada  al  tráfico  de  estupefacientes  y su  participación  en  la  misma…  8.-  Declaración  rendida  por  Nelson  Elías Celis Giraldo… quien  refirió  la  forma como  se  realizó  el  transporte   de   quinientos   (500)   kilos  de cocaína  por   una   red   dedicada   al  tráfico   de  estupefacientes…  9.-  Declaración  rendida  por  Javier  Guillermo Mateus Niño, funcionario del DAS, quien participó en la  Asistencia  Judicial  de  Italia, en donde se logró establecer la existencia de  una  red  dedicada  al  tráfico  de  estupefacientes  conformada  por  personas  oriundas   de   Córdoba   y   Magdalena,  y  señala  la  identidad  de  varios  integrantes…           10.-   Informe de Policía Judicial No. 099 POJUD – ZONOR… de la  Dirección  de  Policía Antinarcóticos, en el que se establece la identidad de  varios     de     los     integrantes     de     la    Organización    Criminal…         11.-   Informe   de   Policía   Judicial No. 0081  POJUD  –  ZONOR…  en  el  que se da cuenta de la incautación de una sustancia  estupefaciente  identificada  preliminarmente como cocaína, hallada al interior  de  un  contenedor en las instalaciones de la Sociedad Portuaria de Santa Marta,  lo  cual  guarda  relación  con  la  investigación  adelantada… 12.-  Declaración rendida por el señor  subintendente  César  Augusto  Rodríguez  Rueda…  quien  refirió  sobre  el  control  efectuado  al  teléfono  celular de Edgar Ernesto Castillo Rico, alias  Ramiro,  y  quien  señala  además todo el itinerario efectuado respecto de las  vigilancias,   seguimientos  y  controles  realizados  a  alias  Ramiro…   13.-  Resolución…  por  medio    de    la   cual   se   decreta   la   apertura       de       la       instrucción…     14.- Resolución… por medio de la cual  se  dispone la práctica de diligencias de allanamiento y registro en diferentes  ciudades    del    país.     15.-  Resolución…  mediante  la cual se dispone la práctica de unos  allanamientos.   16.-  Diligencia  de  allanamiento y registro practicada al inmueble de habitación de  Edgar        Ernesto       Castillo        Rico…        17.      Informe       de   Policía   Judicial   No. 192… procedente   de    la      Dirección     de     Policía    Antinarcóticos…   18.-  Resolución…  por  medio  de  la  cual  se vincula a la investigación a Edgar  Ernesto  Castillo Rico…   19.-   Informe  de Policía Judicial emanado del Grupo Especial de  Investigación  e  Inteligencia del CTI, a través del cual dejan a disposición  al    señor    Edgar    Ernesto   Castillo   Rico…     20.-   Informe  de captura de   quien   se   identificó   como   Jairo   Enrique   Otálora   Peña… 21.  Providencia…  mediante  la cual se resuelve la situación jurídica del señor  Edgar        Ernesto       Castillo       Rico…         22.   Informe  No.  206397 suscrito  por    Edilberto   Suárez   Cepeda,   técnico   criminalístico…    23.-   Declaración    rendida   por   el   señor   mayor  de  Chiara.            24.-   Pruebas allegadas de la Direzione Distrettuale Antimafia di  Catanzaro,  atendiendo  la  solicitud  de asistencia judicial en material penal,  suscrita  por  el  Procurador de la República, doctor Salvatore Curcio…   25.-    Informe    de  interrogatorio  de  persona  sometida  a  investigación  en procedimiento penal  conectado.   Declaración  del  señor  Bruno  Fuduli.    26.-   Documentos   allegados   a   la  asistencia  judicial  solicitada  en  carta  rogatoria.   27.-   CD   ROM   allegado  al  proceso  atendiendo  la  carta rogatoria solicitada a las autoridades italianas por parte  del     señor    Fiscal    doctor    Salvatore    Curcio.     28.- Ampliación de declaración rendida  por  el  señor Bruno Fuduli, atendiendo a dos incautaciones de cocaína como lo  son:  la  incautación  de  541 paquetes de cocaína de un kilo y cien cada uno,  realizada  en  Salerno  el  tres  de abril de 2002 y el de cerca de 200 kilos de  cocaína  realizado  en  Gioia   Tauro  el 28 de enero de 2004.    29.-   Ampliación de  declaración      rendida      por      el     señor     Ciro     E’Tore.    En  este  orden de  ideas,  la  Fiscalía  presenta  cargos  contra el señor Edgar Ernesto Castillo  Rico  como  presunto  coautor  responsable  de  las  conductas  de: concierto  para  delinquir  con  fines de narcotráfico,      artículo      340,     inciso     segundo,     tráfico,   fabricación  o  porte  de  estupefacientes,     artículo     376    del    Código    Penal,    falsedad   personal,  artículo  296  y  falsedad  material  en documento público,  artículo  287  del  C.P…  La Fiscalía Tercera Delegada de la  Unidad  Nacional Antinarcóticos y de Interdicción Marítima requiere al señor  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico  para  que  manifieste  de  viva  voz,  de manera  consciente  y  libre  de  toda  presión  o  coacción,  si  acepta  los  cargos  formulados  por la Fiscalía y la responsabilidad correspondiente, manifestando:  si,   acepto   los   cargos   formulados…      (subrayas      fuera     de  texto)   

9.  De otro  lado,  como  se  indicó  atrás,  el  8 de noviembre de 2005, el Juzgado Único  Penal   del   Circuito   Especializado  de  Santa  Marta,  le  dictó  sentencia  condenatoria  al  requerido  Edgar  Ernesto Castillo Rico en calidad de autor de  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado, tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes  agravado,  falsedad  material en documento público,  falsedad  personal y uso de documento falso (sic), a quien le impuso una pena de  126  meses  de  prisión  y multa equivalente a 666.66 salarios mínimos legales  mensuales.  Además,  le  negó  la  suspensión  condicional  de  la  pena y el  sustituto  de  la  prisión  domiciliaria,  fallo que  quedó  ejecutoriado  el  23  de  enero de 2006, en el  cual,   al   hacerse   referencia   a   los   “hechos”,   se   consignó  lo  siguiente:   

2.1.  Hechos: La  Fiscalía  Tercera  Especializada  de  la  UNAIM  los resumió así: “Mediante  asistencia  judicial procedente de las autoridades italianas, se da cuenta que a  mediados  del  mes de octubre del año 2003 levantaron la respectiva reserva con  ocasión  a  la  investigación penal seguida en ese país en contra de Barbieri  Vicenso   (sic)  y  otros,  teniendo  en  cuenta  dicha información suscrita por el señor Fiscal Salvatore  Curccio    (sic),   esta  fiscalía  especializada  profirió  resolución  de  apertura de investigación  preliminar    el    día    once    (11)    de   noviembre   dela   (sic),   año  dos mil tres (2003),  a  través  de la cual ordenó la práctica de varias  pruebas  tendientes  a  identificar, individualizar y  ubicar  a  los presuntos infractores de los delitos motivo de la investigación.  Los  resultados  arrojados  al  expediente,  luego  de  controles  telefónicos,  seguimientos   y  verificaciones  conjuntas,  descubren  la  existencia  de  una  organización  dedicada  al  tráfico  de estupefacientes, no solo a Italia sino  hacia  otros  países  del  continente  Europeo  como Grecia, Holanda, Bulgaria,  España   e   incluso   Australia,   conforme   a   la   visión   integral  del  proceso.   

(…)  

2.2.1. El señor  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico  fue escuchado en indagatoria… [y] la Fiscalía  Tercera   profirió   medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  sin  beneficio  de  excarcelación…  Le  imputó  los  delitos  tipificados  en los  artículos 376, 340, 296, 287, 291 de la Ley 599 de 2000.   

(…)  

4.   Diligencia de formulación y  aceptación de cargos   

4.1.   En  la  diligencia  arriba  mencionada  de  fecha 1 de agosto de año en curso… Fiscal  Delegada…  relató  los hechos acontecidos, [igualmente hizo una] relación de  las  pruebas  incriminatorias de la tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad de  la           procesada          (sic).   

(…)  

5.      Pruebas    recaudadas   

5.1.  Oficio  No.  UNAIM/M/MLDL/0330,  por  medio   del   cual  se  allega  la  asistencia  judicial  de  la  República  de  Italia…   

5.2. Transcripciones obrantes…  

5.3.   Declaración   rendida   por   el  subintendente Álvaro Suárez Molina…   

5.4.  Declaración rendida por Giovanni de  Chiara…   

5.5.         Transcripciones  telefónicas…   

5.6.  Declaración  rendida por Jhon Mario  Palencia León…   

5.7. Declaración jurada rendida por Nelson  Elías Celis Giraldo…   

5.8.  Declaración  rendida  por  Javier  Guillermo Mateus Niño…   

5.9.  Informe  de  Policía  Judicial  No.  099…   

5.10.  Informe  de  Policía  Judicial No.  0081…   

5.11   Declaración   rendida   por   el  subintendente César Augusto Rodríguez Rueda…   

5.12.   Diligencia   de  Allanamiento  y  registro…   

5.13.  Declaración  rendida  por el mayor  D’Chiara (sic).   

5.14.  Diligencia  de indagatoria de Edgar  Ernesto Castillo Rico…   

5.15.  Acta  de  formulación  de  cargos  suscrita por Edgar Ernesto Castillo Rico.   

(…)  

7.2.   La  responsabilidad   penal  del  procesado   

Iniciada la correspondiente investigación  por  parte de la UNAIM, se tiene que el encartado participó de manera activa en  las   exportaciones   que   se  hicieron  desde  Colombia  a  diversos  países,  conclusión  a  la  que  se  llega  por  parte  del  ente  instructor,  luego de  diferentes   interceptaciones  telefónicas,  en  especial  la  realizada  a  su  teléfono  celular,  y  es a través de éstas y de la vigilancia y seguimientos  realizados  al  procesado, que se le identifica plenamente y se logra establecer  su grado de participación dentro de la conducta delictiva.   

(…)  

7.2.1…   

Las  pruebas  arrimadas  a  los  autos  y  anteriormente   señaladas,   examinadas   minuciosamente   por  este  Despacho,  relacionadas  unas  con  otras,  se  muestran sólidas con respecto no solo a la  demostración  de  la  materialidad de la infracción, sino a la responsabilidad  penal    del    acusado.  (Subrayas fuera de texto)   

Vista la referencia que de los “hechos”   se   hace  tanto  en  la  diligencia  de  aceptación  de cargos suscrita por Edgar Ernesto Castillo Rico,  como  en  la  sentencia anticipada que se profirió en su contra en Colombia, se  evidencia  que  en  realidad,  cuando  se  alude  a  ellos, se lo hace de manera  genérica,  tras  lo  cual se indica que los mismos se encuentran en las pruebas  allí  enunciadas,  por  ende,  es  necesario  identificar los que objetivamente  muestran esos medios de conocimiento.   

Ahora,  antes  de  acometer  esa labor, es  indispensable  precisar  que  a  pesar  de  la  enunciación  de  un conjunto de  pruebas,  tanto  en  el  acta  de  aceptación  de  cargos  como en la sentencia  anticipada,  de  las  que  se predicó —por      la      Fiscalía      y      el      Juzgador— que aluden a los hechos endilgados a  Edgar  Ernesto Castillo Rico, se observa que en realidad la mayoría de ellas no  registran  información  puntual  sobre  tal  aspecto, por tanto, únicamente se  hará  mención  a  las  que  en  verdad refieren lo fáctico relacionado con el  citado y en qué concreto sentido.   

Así  las  cosas, se tiene que Giovanni de  Chiara,  oficial  de la policía italiana, una vez hace referencia a que a raíz  de   la   “Investigación   Decollo”  se  supo  que  desde  diciembre  de 2000 se tuvo conocimiento del  tráfico  ilícito  de  estupefacientes  entre  Colombia  e  Italia;  alude a la  organización              criminal             llamada             “ndrangheta”  que  domina gran parte  del tráfico ilícito de estupefacientes en Italia.   

Posteriormente, indica que el 16 de agosto  de  2003  fueron detenidas dos personas en el aeropuerto de Paris con una maleta  de  doble  fondo  que contenía cuatrocientos mil euros que serían entregados a  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico,  alias “Ramiro”, con el fin de financiar una  futura importación de cocaína desde Colombia a Italia.   

Más adelante, refiere que el “2  de  abril  de 2002” fue incautado  un   cargamento   de   “600   kilos”  de  cocaína en un contenedor que llevaba mármol (en ese momento  no  precisa  el  lugar,  pero  por  lo  dicho  posteriormente se sabe que fue en  Salerno),     cargamento     que     había     sido     enviado    por    alias  “Ramiro”.   

Igualmente, alude a que para la fecha de su  declaración  (1  de  diciembre  de 2003), se estaba planeando el envío de 2000  Kilos  de  cocaína que serían transportados de Colombia a Venezuela y de allí  a  Italia,  de  cuyo  traslado se encargaría la organización criminal liderada  por  alias  “Ramiro”,  sin  que  supiera  de fecha concreta para hacer dicho  envío, pues simplemente se trataba de un acuerdo.   

De  otro  lado, hace mención a que Rafael  Iván  Zapata  Cuadros,  alias  “Rasgao”,  conversó  con  alias  “Ramiro”  acerca  del envío de un  cargamento  de  cocaína  al país de Togo, y que éste a su vez dialogó, el 18  de noviembre de 2003, con Bruno Fuduli sobre el mismo asunto.   

Luego,  precisa que Edgar Ernesto Castillo  Rico    participó   en   el   envío   de   “1700  kilogramos”  de  cocaína  a  España,  la cual fue  incautada  el  10  de  enero  de  2002  en  Vigo  cuando  se  encontraba  en  un  contenedor.   

Después hace mención a que el decomiso de  cocaína  en  Salerno  (en ese momento no precisa la cantidad, pero por lo dicho  inicialmente  en  su  declaración,  se  sabe  que  se  trataba  de “600  kilos”  de  cocaína, cantidad  que  luego  precisa  en  el  informe  al que después se hará referencia, donde  indica  que  fueron  541 kilogramos. En cuanto a la fecha, por la versión de la  que  se  está  efectuando  su  recuento,  se  conoce  que  fue  el “2  de  abril  de 2002”, aunque en el  informe  aludido  se  puntualiza que fue el 3 de abril de 2002), obedeció a que  la  persona encargada por Castillo Rico para el efecto, es decir, alias “W”,  se equivocó al enviarla en un contenedor que no correspondía.   

En  la  ampliación  de  su  testimonio,  Giovanni  de  Chiara  especifica que la incautación de cocaína que se llevó a  cabo   en  Salerno  ocurrió  el  “2  de  abril  de  2002” (sic) y que de ese cargamento era responsable  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico.  Así  mismo,  puntualiza  que si bien la prensa  habló  de  “600 kilos”  de  cocaína,  por  las conversaciones telefónicas interceptadas al citado y el  propio decomiso, se sabe que fueron 541 kilogramos.   

Del  mismo  modo,  afirma  que  Vincenzo  Barbieri,  Francesco  Ventrici  y Nicola Ciconte, junto con otros, realizaron la  importación  de cocaína a Australia a través de personas de origen Calabrés,  cuyo  jefe  era  el  último  en  cita, sustancia que era suministrada por Edgar  Ernesto  Castillo  Rico  y  que en una oportunidad se frustró su entrega al ser  incautada.   

En  la  misma  ampliación  el  declarante  vuelve  a  referirse  a  las  conversaciones  entre Rafael Iván Zapata Cuadros,  alias  “Rasgao”, y Edgar  Ernesto  Castillo  Rico,  orientadas  a planear el envío de cocaína a Togo con  origen en Colombia y Venezuela.   

Cabe  señalar que en el informe del 26 de  marzo  de  2003,  suscrito  por  el  oficial de la policía italiana Giovanni de  Chiara,  donde  se recoge la “Investigación Decollo  Bis”,  se  hace referencia a la importación de los  541  kilogramos  de  cocaína  que fueron incautados en Salerno el 3 de abril de  2002,   a  los  “1686”  (sic)  kilogramos  de  la  misma  sustancia decomisados en Vigo España el 10 de  enero  de  2002,  mas  también al intento de importación de 3000 kilogramos de  tal  estupefaciente  a Gioia Tauro y de 1000 y 2000 kilogramos a Gioiosa Jónica  (Italia).   

Luego,  en el mismo informe, se indica que  la    cocaína    incautada    en    Vigo    España    fue    de   “1700” (sic) kilogramos.   

De    otra    parte,   las   numerosas  transcripciones  de  las  conversaciones telefónicas interceptadas y que fueran  facilitadas  por  las  autoridades  italianas  a través de policial Giovanni de  Chiara  con el informe que recoge la “Investigación  Decollo  Bis”,  dan  a  conocer  que  Edgar Ernesto  Castillo  Rico  se  concertó, entre otros, con Vincenzo Barbieri, Bruno Fuduli,  Natale  Scali y Francesco Ventrici, a efectos de proveer cocaína a los últimos  para  que  la comercializaran en distintos países de Europa, desde por lo menos  enero  de 2001 y hasta incluso después del informe en cita, por cuanto al final  de  él  se  afirma  que  la  investigación  continúa  en razón de que siguen  delinquiendo,  tal  como  a  su  vez  se constata en el testimonio del propio de  Chiara del 1º de diciembre de 2003.   

Así  mismo,  dentro  de  la  asistencia  judicial  de  las  autoridades italianas la declaración de Bruno Fuduli rendida  ante  el Fiscal Salvatore Curcio el 14 de enero de 2004, de quien cabe señalar,  incialmente  fue narcotraficante y después, a raíz de su secuestro en Colombia  por  paramilitares  dedicados  al  tráfico de estupefacientes, se convirtió en  colaborador  de  las referidas autoridades, el cual refiere la llegada al puerto  de  Gioia  Tauro  de tres contenedores con destino a la empresa Marmo Imeffe, en  los  que  se  trasportaban  bloques  de  mármol, estando oculta en uno de ellos  “no     menos     de     200    kilogramos    de  cocaína”,  que  a  su  vez  hacían  parte  de una  “expedición  total de 808,00 kilos que el grupo de  Ramiro     esta[ba]  ejecutando  hacia la asociación de la provincia de Vibo Valencia”.   

Después hace mención a que fue informado  por   alias   “Rasgao”  (Rafael  Iván  Zapata  Cuadros)  que  la  organización  de  alias “Ramiro”  (Edgar  Ernesto  Castillo  Rico)  había  decidido  cambiar la ruta de envío de la cocaína a Europa, para  hacerlo  a  través  del  país  de  Togo en África, aprovechando que allí los  controles eran menores.   

Posteriormente,  en la misma declaración,  Bruno   Fuduli   hace  referencia  a  la  información  suministrada  por  alias  “Ramiro”  en relación  con   el   “cargamento   de  prueba”  de 255 Kilogramos de cocaína que se envió en material plástico  a  la  empresa  Cimato  a  través de la compañía Lanaplast de Manaos (Brasil)  dentro  de  un  contenedor,  contenedor  que  si bien arribó al puerto de Gioia  Tauro,  al  revisarlo  no se encontró la sustancia estupefaciente. Cabe añadir  que dicha sustancia fue incautada en Alemania.   

Así  mismo, el testigo en cita relata que  mientras  estuvo  secuestrado  por paramilitares colombianos, alias “Rasgao”  se encargó de los envíos  de  cocaína a África con destino a Australia, Igualmente, refiere el envío de  434  kilogramos de la misma sustancia a Australia, la cual fue incautada por las  autoridades de dicho país.   

En  la misma declaración, pero en sesión  del  13  de  febrero de 2004, Bruno Fuduli manifiesta que Edgar Ernesto Castillo  Rico,  alias  “Ramiro”,  era    el    encargado    de    “las   relaciones  diplomáticas”, en tanto que su hermano Giovanni se  dedicaba   a  la  producción  de  la  cocaína  y  afirma  que  ellos  son  los  responsables  del  envío  de  434 kilogramos de dicha sustancia a Australia, de  los cuales se incautaron 317.   

De otra parte, en la sesión llevada a cabo  el  6  de  abril  de  2014,  Bruno Fuduli vuelve a hacer referencia al envío de  cocaína  a  través  de  la  empresa  Cimato  al  puerto  de  Gioia Tauro en un  contenedor  por la sociedad Lanaplast de Manaos (Brasil), cuyo destino final era  Croacia,  precisando,  más  adelante,  que  el  número de ese contendor era el  MLCU202326-7,  tras  lo  cual  relató  las  averiguaciones  que  adelantó para  establecer   el   paradero   de   la  sustancia  que  iba  en  su  interior  por  recomendación   de   alias  “Ramiro”.   

Ahora,  en  su ampliación de declaración  del  6  de julio de 2005 puntualiza, al interrogársele sobre los 541 kilogramos  de  cocaína  incautados  en  Salerno  el  3  de abril de 2002 y los más de 200  kilogramos  decomisados en Gioia Tauro el 28 de enero de 2004, que esa sustancia  la negoció con Edgar Ernesto Castillo Rico.   

10.  De otro  lado,  en  cuanto  hace  relación  a  los  hechos  que  sirven de sustento a la  petición  de  entrega  de  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico, se tiene que son los  consignados  en  la  sentencia No. 403/2012, proferida el 15 de mayo de 2012 por  el  Tribunal de Vibo Valentia, los cuales fueron transcritos en el capítulo 2.3  de  este  concepto  al  analizar el “principio de la  doble incriminación”.   

Así  mismo,  sirven  de  fundamento  a la  solicitud  de  extradición, los hechos señalados en el auto del 10 de enero de  2011  donde  se determinó imponerle medida cautelar de detención en la cárcel  a  Castillo Rico, los cuales son el sustento del decreto del 22 de marzo de 2013  que  dispuso  el  juicio  oral dentro del procedimiento penal No.1869/05 RG NR –  2700/05  RG  GIP seguido al citado, hechos que también fueron transcritos en la  oportunidad advertida.   

11.    Entonces,  realizado el recuento de los “hechos” que sirvieron para que el 8  de  noviembre  de  2005  el  Juzgado  Único Penal del Circuito Especializado de  Santa  Marta  le profiriera sentencia condenatoria a Edgar Ernesto Castillo Rico  y  teniendo  en  cuenta los indicados tanto en la sentencia No. 403/2012 dictada  el  15  de mayo de 2012 por el Tribunal de Vibo Valentia, como en el auto del 10  de  enero  de  2011  del  Tribunal  de  Catanzaro que le impuso al citado medida  cautelar  y  que  a  su  vez son la base del decreto del 22 de marzo de 2013 que  dispuso  el  juicio  oral  dentro  del  procedimiento  penal  No.1869/05 RG NR –  2700/05  RG  GIP  contra  el  reclamado  Castillo  Rico, se concluye que guardan  “identidad”  entre  sí y por tanto se configura uno de los supuestos que la  Corte ha señalado dan lugar a emitir concepto desfavorable.   

12.   En  cuanto  hace  referencia  a  la  “identidad”  de los hechos, inicialmente se  aprecia   que  los  relacionados  con  la   concierto  para  delinquir  (en  Italia“conspiración    para   el   tráfico   de  drogas”)  corresponden  a  una  misma  época, pues  vista  la  actuación  adelantada  en  Colombia,  se evidencia que abarcan desde  diciembre  de  2000, según  lo  precisó  Giovanni  de  Chiara, hasta la captura del requerido Edgar Ernesto  Castillo  Rico,  es  decir,  el  13  de  diciembre de  2004.   

Ahora, observadas las piezas procesales que  sirven  de  sustento  a  la  presente petición de extradición, se tiene que el  requerido  Castillo Rico se concertó, entre otros, con Vincenzo Barbieri, Bruno  Fuduli,  Natale Scali y Francesco Ventrici, con el fin de suminitrarles cocaína  que  luego comercializarían en varios países de Europa, lo cual ocurrió entre  los  años  2001  y  2004,  conforme  se  desprende  de la transcripción de las  imputaciones  (ver  capítulo  2.3. “principio de la  doble  incriminación” de este concepto) realizadas  en  la  sentencia  No. 403/2012 dictada el 15 de mayo de 2012 por el Tribunal de  Vibo  Valentia  y  en el auto del 10 de enero de 2011 del Tribunal de Catanzaro,  que  le impuso a Castillo medida cautelar y cuya base fáctica sirve de sustento  al  decreto  del  22  de  marzo  de  2013  que dispuso el juicio oral dentro del  procedimiento   penal   No.1869/05  RG  NR  –  2700/05  RG  GIP  en  contra  del  reclamado.   

Así  las cosas, por lo puntualizado hasta  aquí,  se concluye que los hechos por los cuales el requerido Castillo Rico fue  condenado  en Colombia por el delito de concierto para delinquir, son los mismos  que  sirven  de  fundamento  para que el Gobierno de Italia pida su extradición  por    “conspiración   para   el   tráfico   de  drogas”.   

13.   Así  mismo,  se  observa  que  hay  identidad  entre  los  hechos  por  los cuales el  reclamado  Edgar Ernesto Castillo Rico fue condenado en Colombia por la conducta  punible  de tráfico, fabricación y porte de estupefacientes agravado y los que  se  refieren  en  la sentencia No. 403/2012 dictada el 15 de mayo de 2012 por el  Tribunal    de   Vibo   Valentia   en   punto   del   delito   de   “tráfico  de  drogas”,  la cual, en  parte,  sirve  de  sustento  para  que  el  Estado  Italiano pida la entrega del  mencionado.   

En  efecto,  del contenido de la sentencia  del  8  de  noviembre de 2005 proferida por el Juzgado Único Penal del Circuito  Especializado  de Santa Marta, que como se dejó expuesto en líneas anteriores,  con  el  propósito  de  referir  los  hechos,  optó  por  enunciar las pruebas  practicadas,  motivo  por  el  cual en este concepto se trajo su contenido en lo  que  toca  con  el  requerido Edgar Ernesto Castillo Rico; se tiene que en punto  del  delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes agravado, tales  pruebas,  frente  a los hechos, hacen referencia a que el 10 de enero de 2002 se  decomisaron   “1700”  kilogramos      de      cocaína      (también     se     dice     “1686”          (sic))  en  Vigo  (España),  los cuales  fueron  suministrados por Castillo Rico; así mismo, se aduce en las pruebas que  el  3 de abril de 2002 fueron incautados 541 Kilogramos de la misma sustancia en  Salerno  (Italia),  que  por  igual  habían  sido  facilitados  por  el citado;  también  registran  las  pruebas  que Castillo fue quien abasteció la cocaína  importada  ilícitamente a Australia, país en donde se confiscó; pero además,  por  igual  aquellas  pruebas  hacen referencia a las conversaciones en donde se  evidencian  planes  para  enviar  3000  kilogramos del alcaloide a Gioia Tauro y  1000 y 2000 kilogramos a Gioiosa Jónica (Italia).   

Además,  reseñan el plan de remitir otro  cargamento  con destino al país de Togo, sirviendo como intermediario del aquí  solicitado,     Rafael     Iván     Zapata    Cuadros,    alias    “Rasgao”  y;  finalmente,  ponen  de  presente  que  el  16  de  agosto  de  2003  fueron detenidas dos personas en el  aeropuerto  de  Paris  con una maleta de doble fondo que contenía cuatrocientos  mil   euros  que  serían  entregados  a  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico,  alias  “Ramiro”, con el fin de  financiar    una    futura   importación   de   cocaína   desde   Colombia   a  Italia.   

Ahora,  observadas las imputaciones que se  hacen  a  Edgar Ernesto Castillo Rico en la sentencia No. 403/2012 dictada el 15  de  mayo  de  2012 por el Tribunal de Vibo Valentia por el delito de“tráfico  de  drogas”, se tiene que  se  contraen  a que: (cargo 1) se asoció con otros con la finalidad de traficar  estupefacientes           (art.          7310        y   7411        del        Decreto       del   Presidente        de        la       República      —D.P.R.—  309 del 9 de octubre de 1990);  (cargo  8)  realizó  envíos  de  cocaína  por 40, 130, 300 y 1698 kilogramos,  ocurriendo  que  este último fue incautado en Vigo, España, en el mes de enero  de    200212;  (cargo  9)  efectuó  un  envío de la sustancia aludida por 541  kilogramos,  sucediendo  que  la  misma  fue  incautada el 3 de abril de 2002 en  Salerno  (Italia);  (cargo  10)  fue  el  responsable  de abastecer cocaína con  destino  a  Australia,  importación  ilícita que luego se frustró; (cargo 17)  era  el  destinatario de 395.000 euros que fueron incautados en el aeropuerto de  Paris  el  16  de  agosto  de  2003  y  que  pretendían  financiar un envío de  estupefacientes13.   

En  esa medida, los hechos que en Colombia  sirvieron  de  fundamento  para  deducirle  al solicitado Edgar Ernesto Castillo  Rico  la  conducta  punible  de fabricación, tráfico o porte de estupefaciente  agravado,  son  los  mismos que a su vez apoyan la petición de extradición con  fundamento  en  la  sentencia No. 403/2012 del 15 de mayo de 2012 emitida por el  Tribunal     de    Vino    Valentia    por    el    delito    de    “tráfico  de  drogas”, conforme pasa  a explicarse.   

Como  quiera  que  en   el   cargo   1   de   la   sentencia  No.  403/2012 del  Tribunal  de Vibo Valentia se alude a que Edgar Ernesto Castillo Rico se asoció  con  otros  para  traficar estupefacientes (en Italia,  “conspiración  para el tráfico de drogas”), cabe  señalar  que  sobre  tal  imputación  ya  se trató en líneas anteriores (ver  numeral  12 de este capítulo), dejándose en claro que se trataba de los mismos  hechos  por  los  que  en Colombia fue condenado por el delito de concierto para  delinquir con fines de narcotráfico.   

De  otra  parte,  la  incautación de 1698  kilogramos  de  cocaína  en Vigo (España) en enero de 2002, que corresponde al  cargo  8  de  la  sentencia  No.  403/2012,  en  efecto  es  la misma a que hizo  referencia  Giovanni  de  Chiara al declarar en Colombia, a pesar de que aluda a  “1700 kilogramos”, pues  simplemente  menciona  una  cifra  cerrada,  amén  de que coincide la fecha del  decomiso,  el  lugar  en que ocurrió y los protagonistas de tal envío, el cual  terminó frustrado.   

Ahora,      si    bien    en    el   cargo   8    de    la   sentencia  No.  403/2012 del Tribunal de Vibo Valentia  adicionalmente  se  hace  mención  a  envíos  de  40,  130 y 300 kilogramos de  cocaína,  es  necesario anotar que por estos envíos fue absuelto Edgar Ernesto  Castillo  Rico,  tal  como  se  puede  apreciar  en el fallo aludido14.   

En  lo  que  toca  con  el  cargo  9 de la  sentencia  del  Tribunal  de  Vibo Valentia, el cual se contrae al envío de 541  kilogramos  de  cocaína,  los  cuales se incautaron en Salerno (Italia) el 3 de  abril  de  2002,  es  claro  que este hecho fue objeto de la condena proferida a  Castillo  Rico  en  Colombia,  pues  fue  referido  en  los mismos términos por  Giovanni  de  Chiara  al  declarar  en  el país, relato que a su vez se tuvo en  cuenta   al   emitirse  el  fallo  en  el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado de Santa Marta el 8 de noviembre de 2005.   

La  misma  situación  se debe predicar en  relación  con el cargo 10 contenido en la sentencia No. 403/2012, por cuanto al  referirse  a que el requerido Edgar Ernesto Castillo Rico era el responsable del  envío  de  cocaína  a  Australia,  el  cual  se frustró, esto coincide con lo  señalado  por  Giovanni  de  Chiara  y Bruno Fuduli, hecho que luego se tuvo en  cuenta   en  el  fallo  condenatorio  del  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado de Santa Marta.   

A igual conclusión corresponde arribar en  punto  del  cargo  17,  en tanto que en él se menciona que Castillo Rico era el  destinatario  de  395.000  euros que fueron incautados en el aeropuerto de Paris  el   16   de  agosto  de  2003  y  que  pretendían  financiar  el  tráfico  de  estupefacientes,  lo  cual coincide con lo manifestado por Giovanni de Chiara al  ofrecer  su  declaración  en  Colombia  y luego ésta servir de fundamento a la  sentencia  que  aquí  se  le  profirió,  siendo del caso señalar, que si bien  alude  a  la  cifra  redonda  de cuatrocientos mil euros, por igual se tiene que  coinciden  los  partícipes,  el  día,  el lugar y las circunstancias expuestas  sobre el particular.   

Así  las  cosas,  todo lo puntualizado en  precedencia  permite  afirmar  que  los “hechos” por los cuales el requerido  Castillo  Rico   fue   condenado   en   Italia  a   través   de  la  sentencia  No.  403 del 15 de mayo de 2012 dictada por el  Tribunal  de  Vibo  Valentia,  pieza  procesal  que en parte sirve para pedir su  extradición  por  el  Gobierno del país en cita, son los mismos por los que en  Colombia  fue  condenado  por el Juzgado Único Penal del Circuito Especializado  de  Santa  Marta  el  8  de  noviembre  de 2005, entre otros, por los delitos de  concierto    para    delinquir    y    tráfico,   fabricación   y   porte   de  estupefacientes.   

14.   Resta  revisar  entonces,  la  “identidad”  entre  los  hechos  por  los  cuales el  reclamado  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico fue condenado en Colombia y aquellos a  que  hace  referencia  el auto del 10 de enero de 2011 del Tribunal de Catanzaro  que  le  impuso  al citado medida cautelar y que a su vez sirve de base fáctica  al  decreto  del  22  de  marzo  de  2013, que dispuso el juicio oral dentro del  procedimiento  penal  No.1869/05  RG  NR  – 2700/05 RG GIP seguido en contra del  citado.   

En  ese sentido, cabe recordar que, acorde  con  lo  expuesto  en líneas anteriores (ver numeral 12 de este capítulo), por  los  hechos  señalados  en  la  pieza  procesal recién aludida (auto del 10 de  enero   de   2011),   en   concreto,   en   cuanto   hace   a   la  “conspiración   para   el   tráfico   de  drogas”,  el solicitado Castillo Rico ya fue condenado en Colombia, según  se  dejó  explicado (ver de nuevo el numeral 12), por ende, se verifica la cosa  juzgada frente a éstos.   

De otra parte, en relación con los hechos  relacionados     con     el     “tráfico     de  drogas”,  se  observa  que  hay identidad, conforme  pasa a explicarse.   

En efecto, confrontado el contenido de los  Cargos  28,  29  y 30 previstos en auto del 10 de enero de 2011 proferido por el  Tribunal  de  Catanzaro, los que a su vez se le imputan a Edgar Ernesto Castillo  Rico  y  que  sirven  de sustento, en lo fáctico, al decreto del 22 de marzo de  2013  que  dispuso  el juicio oral en su contra, se tiene que recogen hechos que  fueron  objeto  de la sentencia proferida al citado en Colombia por el delito de  tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.   

Al  respecto  se  observa  que  el  hecho  indicado  en  el  Cargo  No. 28, en síntesis, hace relación a que el requerido  Castillo  Rico,  junto con otros, envió, en un contenedor donde había material  plástico  remitido  por la empresa Lanaplast de Manaos (Brasil) a la compañía  Cimato,  255  kilogramos  de  cocaína  al continente europeo. Allí también se  precisó  que  el  contenedor  era el No. MLCU202326-7, el cual inicialmente iba  para  Coacia  pero su llegada definitiva era Gioia Tauro. Así mismo, se indicó  que  la referida sustancia fue incautada el 20 de octubre de 2003 en Alemania en  el   mencionado   contenedor,   el   cual   se   dejó   llegar   a  su  destino  final.   

Se  aprecia  entonces,  que  tal  supuesto  fáctico  es  recogido  en  el fallo del 8 de noviembre de 2005 proferido por el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Santa  Marta contra el  reclamado   Edgar   Ernesto  Castillo  Rico,  conforme  se  puede  constatar  al  confrontar  el  contenido  de la declaración de Bruno Fuduli allegada a través  de la asistencia judicial prestada por las autoridades italianas.   

En  efecto, en dicha versión, Fuduli hace  referencia   a   que   Edgar   Ernesto   Castillo  Rico,  alias  “Ramiro”,  lo  puso al tanto del envío  de  255  Kilogramos  de cocaína que había realizado en material plástico a la  empresa  Cimato  a  través de la compañía Lanaplast de Manaos (Brasil) dentro  de  un contenedor, el cual, si bien arribó al puerto de Gioia Tauro, al revisar  su  interior no se encontró la sustancia estupefaciente. Adicionalmente, Fuduli  manifestó  que  el  mentado  contenedor  tenía  por  destino  Croacia y que se  identificaba  con  el  No. MLCU202326-7, siendo encargado por alias “Ramiro”  de  establecer el paradero  de la sustancia, la cual, como se sabe, fue incautada en Alemania.   

Se   aprecia,  entonces,  que  el  hecho  señalado  en  el Cargo 28 previsto en auto del 10 de enero de 2011 proferido en  el  Tribunal  de  Catanzaro,  que a su vez se le imputa a Edgar Ernesto Castillo  Rico  y  que  sirve  de  sustento, en lo fáctico, al decreto del 22 de marzo de  2013  que dispuso el juicio oral en su contra, en efecto guarda identidad con el  referido  por  Bruno  Fuduli  en  su  declaración, la cual fue fundamento de la  sentencia  del  8  de  noviembre  de 2005 dictada en el Juzgado Único Penal del  Circuito  Especializado de Santa Marta a Castillo Rico, toda vez que se trata de  la misma cantidad de cocaína, modalidad de envío e itinerario.   

En   lo   que   toca   con    el   hecho   contenido   en   el  Cargo  No.  29  previsto  en  auto del 10 de enero de 2011 proferido en el Tribunal de Catanzaro  y  que sirve de sustento, en lo fáctico, al decreto del 22 de marzo de 2013 que  dispuso  el  juicio oral en contra de Edgar Ernesto Castillo Rico, en resumen se  tiene  que  allí  se  le  imputa  al citado haberse reunido con otros, logrando  materializar  el  envió  242 kilogramos de cocaína, de un cargamento mayor que  sería  por un total de 808 kilogramos, utilizando para efecto el contenedor No.  TTNU2093280  que  tenía bloques de mármol remitidos a la empresa Marmo Imaffe,  cuyo  destino  era Gioia Tauro, lugar en el que dicha sustancia fue incautada el  28 de enero de 2004.   

Se  aprecia  entonces,  que  tal  supuesto  fáctico  es  recogido  en  el fallo del 8 de noviembre de 2005 proferido por el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Santa  Marta contra el  reclamado  Castillo  Rico, conforme se puede corroborar al confrontar nuevamente  el  contenido  de  la  declaración de Bruno Fuduli allegada por las autoridades  italianas, la cual le sirvió de sustento.   

Ello   es  así,  por  cuanto  en  dicha  declaración  Fuduli  hace  referencia  a que Edgar Ernesto Castillo Rico, alias  “Ramiro”,  lo  puso al  tanto  del  envío,  en  un contenedor que llevaba mármol dirigido a la empresa  Marmo  Imaffe,  de  “no  menos de 200 kilogramos de  cocaína”,  los  que  a su vez hacían parte de una  negociación  total  de  808  kilogramos  de  la  misma sustancia que tenía por  destino  la  organización  ubicada en Vibo Valentia. Adicionalmente, el testigo  en  cita  precisó que esa sustancia fue incautada en Gioia Tauro el 28 de enero  de 2004.   

Se  observa,  por  tanto,  que  el  hecho  reseñado  en  el Cargo 29 previsto en auto del 10 de enero de 2011 proferido en  el  Tribunal  de  Catanzaro,  que a su vez se le imputa a Edgar Ernesto Castillo  Rico  y  que  sirve  de  sustento, en lo fáctico, al decreto del 22 de marzo de  2013  que dispuso el juicio oral en su contra, en efecto guarda identidad con el  referido  por  Bruno  Fuduli  en  su  declaración,  la  cual  es sustento de la  sentencia  del  8  de  noviembre  de 2005 dictada en el Juzgado Único Penal del  Circuito  Especializado de Santa Marta a Castillo Rico, por cuanto se alude a la  misma   sustancia,   modalidad   de   envío,   lugar  de  destino  y  fecha  de  incautación.   

En punto del hecho relacionado en el Cargo  No.  30  incluido en el auto del 10 de enero de 2011 proferido en el Tribunal de  Catanzaro  y  que  es el fundamento, en lo fáctico, del decreto del 22 de marzo  de  2013 que dispuso el juicio oral en contra de Edgar Ernesto Castillo Rico, se  tiene  que  este  se reduce a que el citado al lado de otros, entre ellos Rafael  Iván  Zapata  Cuadros, alias “Rasgao”,  intentó,  a través de actos inequívocos, transportar cocaína  a  Australia  desde  Colombia y Venezuela, utilizando una empresa que operaba en  Togo, lo cual sucedió entre finales de 2003 y abril de 2004.   

Ahora,  de  la  reseña  de los hechos que  recoge  la  sentencia  del  8  de noviembre de 2005 emitida contra Edgar Ernesto  Castillo  Rico  por  el Juzgado Único Penal del Circuito Especializado de Santa  Marta  con  fundamento  en  la  prueba allí enunciada, prueba cuyo contenido se  describió  en este concepto (ver numeral 9 del presente capítulo), uno de esos  hechos,  referido  por  el oficial de la policía italiana Giovanni de Chiara e,  igualmente,  por Bruno Fuduli, se contrae a que el aquí requerido, conocido con  el   alias   “Ramiro”,  planeó  con  Rafael  Iván  Zapata  Cuadros,  alias  “Rasgao”  e,  incluso,  con  el  propio  Fuduli, el envío de un cargamento de cocaína al país de Togo  con origen en Colombia y Venezuela.   

Así las cosas, de lo anterior se desprende  que  hay  identidad  entre los hechos a que se refiere el Cargo No. 30 señalado  en  el  auto  del 10 de enero de 2011 proferido por el Tribunal de Catanzaro, el  que  a  su  vez sirve de sustento, en lo fáctico, al decreto del 22 de marzo de  2013  que  dispuso  el juicio oral en contra de Edgar Ernesto Castillo Rico; con  aquellos  por  los  cuales el citado fue condenado en Colombia el 8 de noviembre  de  2005  por  el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado de Santa  Marta.   

Cabe agregar que si bien la fecha final del  hecho  en cita (abril de 2004) mencionada en el cargo 30 no es señalada por los  declarantes,  en  todo  caso  hay  coincidencia  en  los  lugares, partícipes y  circunstancias.   

En resumen, se observa que tanto los hechos  por  los  cuales  el  reclamado  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico fue condenado en  Italia,  como aquellos que luego sirvieron de fundamento para disponer su juicio  en  dicho  país,  son  los  mismos  por  los  que  en  Colombia se le profirió  sentencia.   

15. De otra parte,  teniendo   en   cuenta  que  el  8  de  noviembre  de  2005,   el   Juzgado   Único   Penal  del  Circuito  Especializado  de  Santa Marta, le dictó sentencia condenatoria a Edgar Ernesto  Castillo  Rico,  entre  otros,  por  los  delitos  de concierto para delinquir y  tráfico,  fabricación  y  porte de estupefacientes, la cual quedó en firme el  23 de enero de 2006 y, a su  vez,  que  el  Gobierno  de  Italia  hizo conocer la petición de extradición a  través  de  la  Nota  Verbal  No. 1301 del 5 de febrero de 2013, por cuyo medio  solicitó  su  captura  con  fines  de  extradición, lo que quiere decir que la  misma  fue  posterior  a la diligencia de aceptación de cargos y a la sentencia  que  como consecuencia de ésta se profirió, es claro que se cumple el criterio  de  la  Sala  (CSJ  CP,  16 Sep. 2009, Rad. 31036) para predicar la cosa juzgada  frente a los hechos por los cuales ya fue condenado en Colombia.   

16.  Igualmente,  cabe  precisar  que  la sentencia que se dictó como consecuencia de la referida  aceptación  de  cargos, quedó en firme el 23 de enero de 2006, es decir, mucho  antes  de  la  petición  de  extradición formulada por el Gobierno de Italia a  través de su Embajada en Colombia.   

17.  Así las  cosas,  le  asiste  la  razón  al  representante del Ministerio Público y a la  defensa   al   solicitar   que   el   concepto   en   el   presente  asunto  sea  desfavorable.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,          emite         CONCEPTO  DESFAVORABLE  a la solicitud  de  extradición del ciudadano colombiano Edgar Ernesto Castillo Rico, formulada  por  vía  diplomática  por  el Gobierno de Italia para que cumpla la sentencia  No.  403/2012  del  15  de  mayo  de  2012  proferida  por  el  Tribunal de Vibo  Valencia.   

Igualmente,    emite    CONCEPTO  DESFAVORABLE  en relación con  los  Cargos  28,  29  y  30  descritos en el auto del 10 de enero de 2011 que le  impuso  a  Edgar  Ernesto Castillo Rico medida cautelar y cuyo sustento fáctico  sirve  de  fundamento  al  decreto del 22 de marzo de 2013 que dispuso el juicio  oral  dentro  del  procedimiento penal No.1869/05 RG NR – 2700/05 RG GIP seguido  contra el citado.   

Por   la   Secretaría  de  la  Sala  se  comunicará  esta  determinación al requerido Edgar Ernesto Castillo Rico, a su  defensor  y  al  representante  del  Ministerio Público, al igual que al Fiscal  General  de  la  Nación  para lo de su competencia en relación con el detenido  preventivamente con fines de extradición.   

Finalmente, se devolverá la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho   para   los   trámites  legales  subsiguientes.   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Si  bien  en  la  traducción  de  la  sentencia  No.  403/2012,   páginas   6   y   8   (folios   120   y   122  de  la  carpeta No. 1 de anexos), se alude a que  algunos     hechos     ocurrieron     en   el   año   “2012”,    esto    no   es   así,  por  cuanto  en  su  texto  original  en  italiano claramente se  observa    que   en   realidad   se   hace   mención   al   año   “2002”    (ver    páginas   6   y  8    que    corresponden    a    los   folios 36 y 38 de la carpeta identificada).   

2  Se  hace  referencia  a  la  cantidad de personas que  solidariamente participaron en los hechos.   

3  Visto  el  texto original en italiano, en realidad es  el año 2002.   

4. Las  constancias  procesales  aportadas  por  el  Gobierno  de Italia señalan que en  realidad fue el 3 de abril de 2002.   

5  Según  criterio  pacífico de la Sala, la confrontación en punto del requisito  de  la  doble  incriminación se hace con base en las normas vigentes al momento  de  emitir el respectivo concepto, sin que haya lugar a predicar el principio de  favorabilidad,  pues  los  preceptos  del  país  requerido  no  son  objeto  de  aplicación  por  parte  del Estado Extranjero, en este sentido, CSJ CP, 19 Ago.  2004,  17  Ene.  2006,  21 Mar. 2007, 16 Dic. 2008, 9 Dic. 2009, Rad. No. 22396,  No.   24070,   No.   26364,  No.  30626  y  No.  32321,  respectivamente,  entre  otros.   

6 Corte  Constitucional,  Sentencia  C-622  de  1999,  donde se conoció de la demanda de  inconstitucionalidad  (parcial)  del  artículo  560  del  Decreto  2700 de 1991  (Código  de Procedimiento Penal) que fue declarado exequible. En igual sentido,  Sentencia  C-740  de  2000, por cuyo medio se declaró la constitucionalidad del  artículo 17 (parcial) del Decreto 100 de 1980.   

7  «La  Convención  contra  la  Tortura  de  1984 dice  claramente  que  “ningún Estado Parte procederá a la expulsión, devolución  o  extradición  de  una persona a otro Estado cuando haya razones fundadas para  creer  que  estaría  en  peligro  de  ser  sometida  a  tortura” (Artículo 3  (1))».   

8  «Caso  Söering  vs.  Reino  Unido. Corte Europea de  Derechos Humanos, 7 de julio de 1989, Serie A, Nº 161:333.»   

9 Corte  Constitucional,  sentencia  C-621  de 2001, criterio reiterado en las Sentencias  T-1736 de 2000; C-780 de 2004 y SU-110 de 2002, entre otras.   

10             “Producción  y tráfico ilícito de sustancias estupefacientes o  psicotrópicas”.   

11             “Asociación  dirigida  al tráfico ilícito de sustancias       estupefacientes       o  psicotrópicas”.   

12  Si bien  en  la  traducción  al  español  se  alude  a  que  es  el  año  “2012”,       visto   el   texto  original  en  italiano,  se   evidencia   que   se   menciona   el     año     “2002”    (Cfr.  folios   36   y   120  de  la  carpeta  No.  1 de anexos).   

13  Si  bien  en el cargo 17 de la sentencia No. 403/2012  que  fuera  transcrito  en  el capítulo 2.3 de este  concepto (“principio de  la      doble      incriminación”),  no  se  indica  la  fecha  ni  el  lugar de la incautación del  dinero  mencionado, en la  parte   considerativa   de  la  misma  sí  se  alude claramente a  ello (Cfr. folio 187 de la carpeta No. 1 de anexos).   

14  Folios   161   a   163  de  la  carpeta  No.  1  de  anexos.     

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