CP047-2016(45796)

2016

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MAGISTRADO PONENTE  

CP047-2016  

Radicación No 45796  

Acta No. 141  

          Bogotá   D.C.,   cuatro   (4)   de   mayo  de  dos  mil  dieciséis  (2016).   

Atendiendo lo dispuesto en el artículo 500 de  la  Ley  906  de  2004,  procede  la  Sala  a  emitir el concepto que en derecho  corresponda  en  relación  con  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano   ÓSCAR   ELEJALDE  MONTOYA,  elevada   por   el   Gobierno   de   la  República  Federativa  del  Brasil.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  Nota  Verbal  No. 024 de 6 de febrero de 2015, el Gobierno de la República Federativa  del  Brasil  por conducto de su Embajada en Colombia, solicitó al Ministerio de  Relaciones  Exteriores  la  captura  provisional  con  fines de extradición del  ciudadano  colombiano  ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA, identificado con la cédula de  ciudadanía   No.   3.480.985,  para  responder  por  delitos  relacionados  con  narcotráfico.   

Ello,  en  consecuencia  del  mandamiento de  prisión  No.  7/2009,  dictado en su contra el 18 de septiembre de 2009, por el  Juez  Federal  del  3°  Tribunal  Federal de Santos – Brasil, tras haberle sido  revocado  el beneficio del régimen abierto,   por   incumplimiento   de   las   obligaciones  de  «prisión  albergue  domiciliar», durante  la  ejecución  de  la  sentencia  condenatoria que por el delito de tráfico de  estupefacientes  le  fue  impuesta  el  6  de agosto de 2002, en el 6° Tribunal  Federal  de  la  4ª  Subsección Judicial de esa ciudad, dentro de la causa No.  2001.61.04.004772-0,  por  el  punible  de  tráfico de  estupefacientes.   

2. El 2 de junio de  2014,  se  emitió  la  Notificación Roja de INTERPOL No. A-4105/6-2014, por la  3ª    Corte    Federal    de    Santos   -Brasil-1,   notificada   al  requerido  durante  su  aprehensión  el  2 de febrero de 2015, por miembros de la Policía  Nacional        de        Colombia,        en       Medellín       (Antioquia).   

3.  En  razón  de  ello,  se  dejó  al  capturado a disposición del Fiscal General de la Nación,  quien  decretó  su  captura  con  fines  de  extradición, siendo notificada al  implicado   el  9  de  febrero  del  año  anterior2.   

4. Mediante la Nota  Verbal  No.  066 de 30 de marzo de 2015, la Embajada de la República Federativa  de  Brasil  formalizó el requerimiento de extradición del ciudadano colombiano  ÓSCAR ELEJALDE MONTOYA.   

5. La Dirección de  Asuntos  Jurídicos  Internacionales  del Ministerio de Relaciones Exteriores, a  través  del  Oficio  No.  0704  de  6  de  abril de igual anualidad3,  manifestó  que   al   caso  le  es  aplicable  el  «Tratado  de  Extradición  entre  la  República  Federativa  del  Brasil  y la República de  Colombia,  suscrito  en Rio de Janeiro, el 28 de diciembre de 1938».   

6.  A  través  de  oficio  No.  OFI15-0009401-OAI-1100 de 13 de abril del año anterior4, la Jefe de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  del Ministerio de Justicia y del Derecho,  luego    de    considerar    perfeccionado    el   expediente   y   «teniendo  en cuenta que se encuentran reunidos los documentos que  exige    la    normatividad   convencional   aplicable   al   caso»,   remitió  a  la  Corte  la  documentación  relacionada  con  la  solicitud   de   extradición,  con  el  fin  de  que  se  emita  el  respectivo  concepto.   

7. El 29 de abril de  2015,  se  le  reconoció  personería para actuar a los defensores de confianza  -principal   y   suplente-  designados  por  el requerido, ordenando correr traslado común de la actuación  a  los  intervinientes  para  la presentación de pruebas, conforme al artículo  500 de la Ley 906 de 2000.   

Durante dicho término, la representante del  Ministerio  Público se abstuvo de formular peticiones probatorias, mientras que  la  defensa  solicitó por intermedio del Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia  oficiar  a  la  Embajada de Brasil para que certifique: (i) desde qué  fecha  y  hasta  cuándo  estuvo  privado  de  la  libertad  físicamente ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA;  (ii)  el descuento de pena por trabajo que le fue reconocido  al  interior  de  ese proceso; y (iii) la pena definitiva de prisión que le fue  impuesta.   

Igualmente deprecó admitir como pruebas las  documentales aportadas.   

8.   El   9  de  septiembre  del  año  anterior,  esta  Sala accedió al pedido probatorio de la  defensa,  ordenando  allegar  por  vía  diplomática,  debidamente  traducidas:  «(i)  constancia  de ejecutoria de la sentencia de 6  de  agosto  de  2002,  proferida  por el Juez Federal Sustituto del 6° Tribunal  Federal  de la 4ª Subsección Judicial de Santos (Brasil) que le fue impuesta a  ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA;  (ii) copia de la providencia de segundo grado, si la  hubiere;  y  (iii) certificación del tiempo físico en que estuvo privado de la  libertad  ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA  en  razón  del proceso penal por el que es  requerido,  y  del  tiempo  que  ha  descontado de la pena, ya sea por trabajo o  cualquier       otra       circunstancia       de       redención».   

Así  mismo,  no  admitió  como  prueba  la  documentación  aportada por la defensa, al incumplir con las exigencias legales  para  su aducción, dado que a pesar de haber sido legalizada ante el Ministerio  de   Relaciones  Exteriores  la  misma  fue  incompleta  y  sin  traducción  al  castellano.   

9.  Por  lo  anterior,  la  Embajada  de Brasil a través de las Notas  Verbales  No. 330 y 341 de 9 y 16 de diciembre de 2015, respectivamente, allegó  la    documentación    probatoria    requerida.    En    firme    la   anterior  determinación,  se dispuso  correr  traslado común de cinco (5) días a las partes para la presentación de  alegatos.   

Dentro  del término concedido el Ministerio  Público  guardó  silencio,  mientras  que  la  defensa solicitó conceptuar de  manera desfavorable el pedido de extradición.   

ALEGATOS DE LA DEFENSA  

El  defensor suplente manifiesta que resulta  improcedente   la  extradición  de  ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA,  ya  que  de  la  documentación  obrante  en  el  expediente  se  extrae  que la pena de prisión  impuesta  por  la  judicatura  de  Brasil al implicado se encuentra prescrita de  conformidad con la legislación penal colombiana.   

Advierte  que el procesado fue condenado a 9  años,  9  meses  y  10  días  de  prisión, de los cuales estuvo en detención  física  desde  el  31  de  agosto de 2001 hasta el 26 de enero de 2007, con 147  días  reconocidos  por redención, quedándole por cumplir un total de 3 años,  11 meses y 13 días de reclusión, según el país requirente.   

Anota   que  conforme  a  la  normatividad  colombiana  el  término  de  prescripción de la sanción penal se interrumpió  desde  el  2  de  febrero  de  2015  cuando  fue  capturado  en Colombia, por lo  que  «contado  desde  el  momento  que  se  le concedió el régimen abierto (26 de enero de 2007) a ésta  última  fecha  de aprehensión (2 de febrero de 2015) trascurrieron 8 años y 7  días»,  es  decir,  que conforme con el artículo 89  del  Código  Penal,  la  pena  prescribió  tras haber superado el mínimo de 5  años  desde  el  momento  en  que  «fue  dejado  en  libertad»,  configurándose  tal  fenómeno  el 26 de  enero de 2012.   

Sostiene que como el tratado de extradición  aplicable,  prevé  que  no  se  concederá  la  misma  cuando la pena estuviere  prescrita  según las leyes del Estado requirente o requerido, resulta imperante  en  este  caso  que  se  conceptúe desfavorable la petición de extradición de  ÓSCAR ELEJALDE MONTOYA, disponiendo su consecuente libertad.   

DOCUMENTACIÓN APORTADA  

La  Embajada de la República Federativa del  Brasil  como  sustento  a  la  solicitud  de extradición arrimó los siguientes  documentos:   

    

1. Con  la Nota Verbal No. 24 de 6 de  febrero  de 20155,  complementada  en  la  Nota  Verbal  No.  46  de  3  de  marzo de  20156, fueron aportados los siguientes:     

     

1. Mandamiento de Prisión No. 7/2009  de  18  de  septiembre  de  2009, proferido por el Juez Federal del 3° Tribunal  Federal  de  Santos  -Brasil-,  en  razón  a  la  revocatoria  del régimen   abierto   del  que  gozaba  el  implicado,    por   incumplimiento   de   las   obligaciones   de   «prisión    albergue    domiciliar»7.     

     

1. Oficio No. 0179/2015-MLVR de 5 de  febrero  de  2015, suscrito por un Juez Federal Sustituto del 5° Tribunal de la  4ª  Subsección Judicial de Santos, dirigido al Ministro de Justicia de Brasil,  por  medio  del  cual  le  adjunta documentaciones relacionadas con el pedido de  prisión  preventiva  para  fines  de  extradición8.     

     

1. Declaración hecha ese mismo día  por   igual  autoridad  en  la  que  informa  que  revocó  los  beneficios  del  régimen    abierto   al  sentenciado,    aplicándole    la    regresión    al   régimen   semi-abierto9.     

    

1. Con la Nota Verbal No. 66 de 30 de  marzo  de  201510,  la  autoridad  diplomática  extranjera  formalizó  el pedido de  extradición, allegando:     

     

1. Auto de 17 de septiembre de 2009,  suscrito  por  el  Juez  Federal  de  Santos, mediante el cual dispuso revocar a  ELEJALDE    MONTOYA    el   beneficio   de   régimen  abierto,  por incumplimiento de las obligaciones de la  «prisión    albergue    domiciliar»,  para  aplicar  la  regresión al régimen  semi-abierto11.     

2.2.  Copia de los  textos  legales  aplicables  a  la  infracción  y  prescripción del delito, en  concreto,  el  artículo  12  de  la  Ley  No.  6.368 de 21 de octubre de 1976 y  artículos  109,  110  y 113 del Decreto Ley No. 2.848 de 7 de diciembre de 1940  de    la    República    Federativa   de   Brasil12.   

2.3.  Copia  de la  sentencia  condenatoria  de  6  de  agosto  de  2002, por la que el Juez Federal  Sustituto  del  6° Tribunal Federal de la 4ª Subsección Judicial de Santos le  impuso  a  ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA  la pena de 9 años, 10 meses y 20 días de  reclusión,  además  de  multa  por el valor de «240  (doscientos  cuarenta)  días-multa,  cada  día  multa  en el valor de 1/30 (un  trigésimo)   del   sueldo   mínimo  vigente»,  como  responsable    del    delito    de    tráfico    de  estupefacientes.   

3.  Con  las Notas  Verbales  330  y  341 de 9 y 16 de diciembre de 201513,    respectivamente,    la  Embajada  de la República Federativa del Brasil anexó los siguientes elementos  probatorios:   

3.1.   Auto  No.  001152-75.2006.403.6104  proferido  por  el  Juez Federal del 5° Tribunal de la  4ª  Subsección  Judicial  de  Santos –Brasil-,  por  medio  del  cual dispone mantener la ejecución de la  pena  que  le  fue  impuesta  al  condenado hasta el efectivo cumplimiento de la  sanción,  quedándole  un  saldo  de  pena privativa de la libertad de tres (3)  años,   once   (11)   meses  y  trece  (13)  días14.   

3.2. Informe del 1°  de  diciembre de 2015, suscrito por el Responsable del Núcleo de Contaduría de  la  Sección  de  Cálculos  de  la  Sección  Judicial de la 4ª Subsección de  Santos,   sobre   el   «CÁLCULO   DE  LA  PENA  EN  TIEMPO» impuesta a ÓSCAR ELEJALDE MONTOYA, en el que  discrimina  la  pena  redimida,  cumplida y faltante15.   

3.3.  Copia  de la  sentencia  de  segunda  instancia,  proferida  el  6  de  octubre de 2009 por el  Tribunal  Regional  Federal  de  la  3ª Región, en la que modificó la pena de  prisión  impuesta  al  requerido,  fijándola en 9 años, 9 meses y 10 días de  reclusión    y    «200  (doscientos  días-multa  (..)  manteniendo  (…)  el  día multa en el mínimo  legal»16.   

CONSIDERACIONES  

          1.  En aplicación del artículo 501 de Ley  906  de  2004, la Sala conceptuará de plano sobre la extradición del ciudadano  colombiano   ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA  teniendo  en  cuenta  que:  (i)  el  artículo  35 de la Constitución  Política  señala  que  «la  extradición se podrá  solicitar,  conceder  u  ofrecer  de acuerdo con los tratados públicos y, en su  defecto,    con    la    ley»,    y    (ii)   el   Ministerio   de   Relaciones  Exteriores   indicó  que  los  presupuestos  establecidos  en  el  Convenio  de  Extradición  de  28  de  diciembre de 1938, recogido en nuestra legislación, a  través de la Ley 85 de 1939 son los aplicables al caso concreto.   

Y  es  que  una  vez  los  Estados Parte han  adquirido  una  obligación  jurídica  convencional en materia de extradición,  ésta  tiene  preferencia  en  su  aplicación  respecto de la ley, es decir, la  legislación  interna  frente  a un Convenio en el cual se acuerdan presupuestos  de procedibilidad se torna subsidiaria.   

2. Así las cosas,  inicia  la  Sala  a  examinar  si  la  solicitud  de extradición cumple con los  presupuestos  exigidos en el Convenio de 28 de diciembre de 1938, suscrito entre  la  República  Federativa  del  Brasil  y  la República de Colombia, que en su  artículo V consagra:   

La solicitud de extradición debe formularse  por  el  respectivo  representante  diplomático,  y  a  falta  de éste por los  Agentes  Consulares  de  carrera, o directamente de Gobierno a Gobierno; y dicha  solicitud se documentará del siguiente modo:   

a).  Cuando  se  trate de simples acusados:  copia  o  traslado  auténtico  del  mandamiento de prisión o del auto procesal  criminal equivalente, emanado de juez competente;   

b).  Cuando se trate de condenados; copia o  traslado auténtico de la sentencia condenatoria.   

Estas   piezas   deberán   contener   la  indicación  precisa  del  hecho  incriminado,  el  lugar  y  la fecha en que se  cometió  el  mismo,  e  ir  acompañados  de  copia  de los textos de las leyes  aplicables  al caso y de los referentes a la prescripción de la acción o de la  pena,  como  también  de  los datos o antecedentes necesarios para comprobar la  identidad del individuo reclamado.   

Parágrafo 1°. Las piezas justificativas de  la  petición  de  extradición  se  acompañarán,  cuando fuere posible, de su  traducción a la lengua del Estado requerido.   

Parágrafo  2°.  La  presentación  de  la  solicitud  de  extradición por vía diplomática constituirá prueba suficiente  de  la  autenticidad  de  los  documentos  presentados en apoyo de aquélla, los  cuales    se    tendrán,    por    tal   modo,   como   legalizados. (Subrayado fuera de texto)   

3. De la solicitud de extradición  

En  el presente caso ÓSCAR ELEJALDE MONTOYA  es  reclamado  para  el  cumplimiento  de  la  sentencia  de 6 de agosto de 2002  proferida  por  el  Juez  Federal  Sustituto  del 6° Tribunal Federal de la 4ª  Subsección  Judicial de Santos -Brasil-, modificada el 6 de octubre de 2009 por  el  Tribunal  Regional  Federal  de  la 3ª Región, a través de la cual le fue  impuesta  a  ELEJALDE MONTOYA la pena de prisión de 9 años, 9 meses y 10 días  como    responsable    de    la    comisión    del   delito   de   tráfico de estupefacientes.   

Diligencias en las que el 26 de enero de 2007  le   fue   concedido   el   beneficio   de   régimen  abierto,      consistente      en     prisión  de  albergue  domiciliar, siendo  revocado  por  incumplimiento de las obligaciones adquiridas mediante auto de 17  de  septiembre  de  2009,  disponiendo en consecuencia su regresión al régimen  semi-abierto,  con posterior  mandamiento de prisión.   

Es  decir,  que  el  implicado  ostenta  la  calidad  de  condenado,  llamado  para  dar  cumplimiento  a la pena de prisión  faltante,  razón  por  la que impera verificar los presupuestos establecidos en  el literal b) del artículo V convencional.   

En concreto, la Sala debe identificar que la  petición  contenga; (i) copia  o    traslado    auténtico   de   la   sentencia   condenatoria,   (ii)   indicación   precisa   del  hecho  incriminado,  el  lugar  y  la  fecha  en que se cometió el mismo; (iii)  copia  de  los  textos de las leyes  aplicables  al caso y de los referentes a la prescripción de la acción o de la  pena;  y  (iv)  los  datos o  antecedentes  necesarios  para  comprobar  la identidad del individuo reclamado,  como pasa a verse:   

3.1.  Copia  o  traslado auténtico de la sentencia condenatoria.   

Dicha  exigencia  convencional se encuentra  satisfecha  en  el presente asunto, en tanto fueron allegadas las reproducciones  de  las  sentencias  condenatorias  de primera y segunda instancia, emitidas por  las  autoridades  judiciales  competentes,  a  través  de  las  cuales resultó  condenado el requerido en la República Federativa de Brasil.   

Así, fueron allegadas por vía diplomática  copias  contentivas  de: i) la  sentencia  de  6  de  agosto de 2002 proferida por el Juez Federal Sustituto del  6°  Tribunal  Federal  de  la  4ª Subsección Judicial de Santos, condenando a  ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA  por  el  delito previsto en el artículo 12 de la Ley  6.368  de  1976  (combinado con el artículo 18 , I y  III,    primera   parte),   esto   es,   tráfico  de  estupefacientes,  a  la pena  privativa  de  la  libertad  de  «9 (nueve) años, 10  (diez)   meses   y   20    (veinte)   días   de   reclusión»,          y         (ii)  el  fallo  de  segundo grado de 6 de  octubre  de  2009  emitido por el Tribunal Regional Federal de la 3ª Región de  esa  ciudad,  por  el que se modificó parcialmente la condena, para en su lugar  imponerle  al  implicado la pena de «9 (nueve) años,  9    (nueve)    meses   y   10   (diez)   días   de   reclusión».    

Es  más, también fue arrimado por la vía  consular  el  respectivo  mandamiento  de  prisión No. 7/2009, dictado el 18 de  septiembre  de  2009 por el Juez Federal Titular del 3° Tribunal Federal de esa  ciudad,  dentro  de  la causa penal que se le sigue, documentos en los cuales se  soporta la petición de extradición.   

En  este  punto,  es necesario precisar que  frente   a   la   autenticidad  de  la  documentación  aportada  por  el  país  solicitante,  el  parágrafo 2° del artículo V del Tratado aplicable establece  que   «[l]a   presentación   de  la  solicitud  de  extradición   por  vía  diplomática  constituirá  prueba  suficiente  de  la  autenticidad  de  los  documentos presentados en apoyo de aquella, los cuales se  tendrán,  por  tal  modo,  como  legalizados  (…)»,  permitiendo     a    los    Estados    Parte    agilizar    el    trámite    de  extradición.   

Entonces,  sin  que sean necesarias mayores  exigencias  respecto  de  la  legalización  de  los  documentos  que  apoyan la  presente  demanda  de  extradición  y  las misivas examinadas, éstos se tornan  idóneos  para ser considerados por esta Sala en el estudio que debe preceder el  concepto,  ya  que  fueron  allegados  por  vía  diplomática,  a través de la  Embajada  de  la República Federativa de Brasil en Colombia, tal como consta en  las  Notas Diplomáticas No. 66 de 30 de marzo y 341 de 16 de diciembre de 2015,  respectivamente,   y  como  lo  verifica  la  Directora  de  Asuntos  Jurídicos  Internacionales  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, mediante los Oficios  DIAJI-0705  de  6  de  abril y DIAJI-2981 de 30 de diciembre de 201517.   

3.2.  Indicación  precisa  del  hecho  incriminado,  el  lugar  y  la  fecha en que se cometió el  mismo.   

Frente a este requisito, la Sala observa que  el  mandamiento  de  prisión No. 7/2009 de 18 de septiembre de 2009, por el que  es  llamado  en  extradición ÓSCAR ELEJALDE MONTOYA, fue expedido «en  razón de la decisión dictada el 17/09/2009 que regresó del  régimen  del  (sic)  abierto  al  semi-abierto  (…)  ante  el  incumplimiento  injustificado  de  las  condiciones  fijadas  en  la audiencia de advertencia de  prisión alberge domiciliar».    

A su vez el auto de 17 de septiembre de ese  mismo  año,  en  el  que  se  revocó  el  citado  beneficio  domiciliario, fue  proferido  en  la  ejecución de la condena emitida contra ELEJALDE MONTOYA, por  la  causa  penal  No.  2001.61.04.004772-0,  esto es, para el cumplimiento de la  pena  de  prisión impuesta en la sentencia condenatoria de 6 de agosto de 2002,  por  el  Juez  Federal  Sustituto del 6° Tribunal Federal de la 4ª Subsección  Judicial de Santos -Brasil-.   

Dicha  sanción  penal  le  fue impuesta al  requerido  «por la práctica  del  delito  previsto en el artículo 12, caput combinado con el artículo 18, I  y  III, primera parte, ambos de la Ley n° 6.368/76»,  es   decir,   por   el   punible   de   tráfico  de  estupefacientes, con una pena  de  prisión  equivalente  a  nueve  (9)  años,  diez  (10) meses y veinte (20)  días.   

Impugnada esa determinación, fue modificada  parcialmente  por  el Tribunal Regional Federal de la 3ª Región, en fallo de 6  de  octubre  de 2009, en el sentido de fijarle a ÓSCAR ELEJALDE MONTOYA la pena  restrictiva  de la libertad, de manera definitiva, en nueve (9) años, nueve (9)  meses y diez (10) días.   

Del  relato  de  los supuestos de hecho que  involucran al reclamado, efectuados por el Ad quem, se tiene:   

X.  En lo que se refiere a la materialidad  delictiva,  quedó  comprobada  de  manera  inequívoca,  por  medio de Laudo de  Constatación  Preliminar,  posteriormente  confirmado por el Laudo de Examen en  Sustancia.   

XI. La autoría del delito también quedó  probada a la saciedad, en relación a todos los involucrados.   

XII.  La  investigación que dio inicio al  presente  proceso inició con la prisión de personas en São Luis del Estado de  Maranhão  el  03/06/2001  que  mencionaron a las autoridades el involucro de la  Empresa Embrapress-LTDA con el tráfico internacional de drogas.   

XIII.  Con  esa información los policías  constataron  que  dicha empresa de hecho existía con respectivo domicilio en el  barrio  Saúde  en  São  Paulo  y Adonias Evangelista además de ser uno de los  socios-propietarios  era representante de la organización criminosa en el país  y  alquilaba  tres  galpones  más  y  uno  de  ellos se ubicaba en la ciudad de  Arujá-SP,  lugar  incluso  donde  se  dio  la  prisión  en  flagrante  de  los  demandados.   

XIV.  En  diligencias  identificaron en el  galpón   el   movimiento   de  Juan  Marín  Henao,  vulgarmente  conocido  por  ‘Beneco’,   César  Augusto  Duque  Vanegas,  Óscar  Elejalde  Montoya,  además  del  mismo  Adonias, siendo que todos trabajaban en el lugar y los tres  primeros  vivían  en  las  cercanías  en una residencia alquilada por el mismo  Adonias.   

XV.  El  día  22/08/01  los  policías de  campaña  notaron  la  llegada  de  un camión Volkswagen, blanco, tipo furgón,  como  también el trabajo de empaquetados de refrigeradores o freezers realizado  en el galpón (Hojas 114/120).   

XVI. En la madrugada del 23/08/01, Adonias,  Juan    Manuel,    César    y    Óscar  junto  con el conductor no identificado del furgón realizaron el  transporte    de    las    cajas    al    Puerto    de    Santos    – SP.   

XVII.  Por  medio de la información de la  inspección  de  Aduana fue informado que había un registro de exportación por  la  Empresa  Embrapress  LTDA  de refrigeradores y freezers en el contenedor n°  GRIU 112.036-1, con destino a España.   

XVIII.  El día 31/08/01 el contenedor fue  abierto  en  el  terminal  TECONDI,  en el Muelle de Valongo, fueron encontrados  222,794  Kg  (doscientos  veintidós  kilos  con  setecientos  noventa  y cuatro  gramos)  de  cocaína, empaquetada en paquetes y escondido al fondo de 12 (doce)  refrigeradores y freezer envueltos en capa de plomo.   

XIX.  Un  equipo de policías fue hasta el  lugar  de  la  salida  de  las  mercaderías  y  mismo  con  el  galpón cerrado  encontraron  a los demandados en las cercanías, en la residencia en que vivían  tres de los demandados.   

XX.  En  ese  lugar, una vez autorizados a  ingresar  procedieron  una  búsqueda  que  logró encontrar en las cosas de los  colombianos   César   Augusto,   Óscar  y  Juan  Manuel,  documentos,  diseños  de  los  refrigeradores,  anotaciones  de  medidas,  todo  de conformidad con el material encontrado en el  puerto.   

XXI.  Los  testigos  escuchados  también  confirmaron  que  los  tres  colombianos  eran vistos en el lugar trabajando con  mucha  frecuencia.   (Folio  227  carpeta Corte)  (Negrilla               fuera               de               texto).          

Dicha  relación  fáctica  encaja  con las  aserciones  plasmadas  por  el  juez  de  conocimiento  en  primera instancia al  condenar  a  ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA,  en la sentencia de 6 de agosto de 2002,  tras indicar:   

Se trata de acción penal movida en contra  (sic)  los  demandados  César  Augusto  Duque  Vanegas,  Adonias Evangelista Da  Silva,    Óscar    Elejalde    Montoya  y  Juan  Manuel  Marín Henao, identificados en los autos, por la  práctica  en  tesis  del  delito descrito en el art. 12 caput, combinado con el  art.  18,  inciso  I y art. 14, todos de la Ley n° 6.368/76, pues según consta  en  la denuncia, en síntesis que, el día 31 de agosto de 2001, los denunciados  fueron  presos  en  delito  flagrante  porque  estando  asociados,  guardaron  y  mantuvieron  en depósito droga (cocaína), mientras preparaban refrigeradores y  freezers,  los  cuales  fueron  transportados  con  la droga hasta el muelle del  Puerto de Santos para ser exportados a España.      

(…)   El   codemandado   Óscar  alegó  en  síntesis que no era  verdadera  la  denuncia;  que  pasó  a  trabajar  con máquina en el galpón de  Arujá;  que  cierto  día  llegó  un  camión  con  refrigeradores  y  que fue  determinado  que  cambiara los embalajes de ellos; que fue el acusado Juan quien  determinó  que  trabajara en los embalajes de los refrigeradores; que no llegó  a  abrir  los  refrigeradores;  que  desconocía la existencia de cocaína en el  galpón;  que trabajaba para Juan y no para la Empresa Embrapress; que no sabía  hacia  donde  serían  exportados  los  refrigeradores;  que  en ningún momento  trató de abrir los refrigeradores.   

Sin embargo, no merece crédito la versión  del  codemandado  Óscar,  ya que no se pueden disociar las pruebas vinculadas a  fin  de  dar  oportunidad  del  apartado del dolo en la ejecución criminosa que  realizaba.  Se esquiva de la imputación por lo que se extrae del interrogatorio  alegando  que  no  tenía  ciencia  de  que los refrigeradores con fondos falsos  contuviesen sustancia estupefaciente cocaína.   

Sin  embargo, la combativa defensa no hizo  prueba   de   esa   ignorancia   alegada   por   el   codemandado   Óscar,  el  cual  si  fuese  demostrado  acarrearía  la  falta  de  tipicidad  y consecuentemente no habría infracción  penal. Por el contrario, se denota que tenía ciencia.   

(…)  No  tengo dudas de que entró en la  esfera  de  conocimiento  de  los  codemandados  Adonias,  César,  Óscar  y  Juan  de  que  se  trataba de  cocaína  lo que se estaba llevando de Brasil al exterior, en los refrigeradores  por  medio  del  Puerto de Santos. Está claro que los codemandados participaron  en  la  práctica de esa ejecución criminosa con utilidad y provecho financiero  común  a  todos,  solo  no  siendo posible establecer la conducta individual de  cada  uno,  ya  que  escapó a la investigación policial lo que ocurría dentro  del  galpón  de la Empresa Embrapress. Otrosí está claro que los codemandados  por  medio  de la Empresa Embrapress, tras haber recibido los refrigeradores con  la  sustancia  estupefaciente  cocaína,  los mantuvieron en depósito hasta que  fuesen  debidamente  re-empaquetadas y posteriormente transportados al Puerto de  Santos para ser exportados.   

El simple hecho que los condenados Adonias,  César,   Óscar  y  Juan  nieguen  en  juicio por medio de evasivas, no aparta sus responsabilidades, pues  verifico  compatibilidad de las pruebas en los autos que lleva a la concurrencia  de  éstos a la ejecución criminosa. (…) (Folio 154  carpeta adjunta) (Negrilla fuera de texto).   

De lo anterior se extrae que, en efecto, las  decisiones  judiciales  que  condenaron  al  requerido,  allegadas  por  la vía  diplomática  por  parte  del  Gobierno  de la República Federativa del Brasil,  contienen  en  forma  detallada  la relación de los hechos por los que resultó  sentenciado  ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA,  con  pleno  señalamiento de la fecha y  lugar  de ocurrencia de las conductas delictivas, conforme lo exige el artículo  V del convenio aplicable.   

Sea  este  el  momento  para indicar que la  razón   por   la   cual   le   fue   revocado  el  beneficio  del  régimen  abierto, lo fue conforme al auto  de  17  de septiembre de 2009 porque «el sentenciado,  en  el  caso,  además  de no cumplir condiciones impuestas en la concesión del  régimen  abierto,  también  frustró en consecuencia las condiciones impuestas  de  comparecencia mensual a juzgado para comprobar el ejercicio del trabajo y de  no  cambiarse  de domicilio sin comunicar al Juzgado, según los términos de la  audiencia   de   advertencia  prisión  albergue  domiciliar»  (Folio 141 carpeta adjunta).   

Ahora,  respecto  del  efectivo tráfico de  estupefacientes  en  el territorio de Brasil con destino al exterior a que hacen  referencia  los  fallos  de condena de primera y segunda instancia, se encuentra  que  tal  conducta  se  tipifica  en  la  legislación  penal  colombiana  en el  artículo  376  (modificado por el artículo 11 de la  Ley  1453 de 2011) del Código Penal, como tráfico,   fabricación   o  porte  de  estupefacientes, el cual prevé:   

Artículo 376. El  que  sin  permiso  de  autoridad  competente,  introduzca  al país, así sea en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte,  lleve  consigo,  almacene, conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,  financie o suministre a cualquier título  sustancia  estupefaciente,  sicotrópica  o drogas sintéticas que se encuentren  contempladas  en los cuadros uno, dos, tres y cuatro del Convenio de la Naciones  Unidas   sobre  sustancias  sicotrópicas,  incurrirá  en  prisión  de  ciento  veintiocho  (128)  a  trescientos sesenta (360) meses y multa de mil trescientos  treinta  y  cuatro  (1.334)  a  cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

Así las cosas, es evidente que la conducta  por  la  que resultó condenado ELEJALDE MONTOYA a la pena de 9 años, 9 meses y  10    días    de   prisión,   para   cuyo   cumplimiento   es   requerido   el  implicado  -luego  de  serle  revocado  el  régimen  abierto  de  prisión de albergue domiciliar-, describe  un  comportamiento  que  también  es  delictivo en Colombia, estando doblemente  incriminado,  el  cual tiene una sanción privativa de la libertad superior a un  (1) año.   

En este punto resulta oportuno señalar que  también  se  satisface  el  presupuesto exigido en el artículo II del Convenio  aplicable,  que  prevé:  «autorizan la extradición  las     infracciones     que     las     leyes     del    Estado    requirente   castigue   con   penas  de  un año o más de prisión,  comprendidas  no  solamente la ejecución o la cooperación en la ejecución del  delito,  sino también la tentativa y la complicidad»  (Negrilla fuera de texto).   

Ello,  porque  conforme con la legislación  brasilera  allegada,  específicamente, el artículo 12 de la Ley 6.368 de 1976,  la  pena  mínima  a imponer para el delito de tráfico de drogas, es de 3 años  de   reclusión,   circunstancia   que   sin  lugar  a  duda  cumple  la  citada  exigencia.   

En  la  copia  del  texto  legal  aplicable  arrimado   por   el   Estado   requirente   a   la   presente   actuación,   se  prevé:   

Ley  No.  6.368  DEL  21  DE  OCTUBRE  DE  1976.   

Dispone  sobre  medidas  de  prevención y  represión  al  tráfico ilícito y uso indebido de sustancias estupefacientes o  que  determinen  dependencia  física  o  psíquica  y  da  otras  providencias.   

Art.12.  Importar  o  exportar, remitir,  preparar,  producir,  fabricar,  adquirir, vender, exponer a la venta u ofrecer,  proveer  aunque  gratuitamente, tener en depósito, transportar, llevar consigo,  guardar,   prescribir,  ministrar  o  de  cualquier  forma  entregar  a  consumo  sustancia  estupefaciente  o  que determine dependencia física o psíquica, sin  autorización     o     en     desacuerdo    con    determinación    legal    o  reglamentaria.   

Pena- Reclusión de 3 (tres) a 15 (quince)  años    y    pago    de    50   (cincuenta)   a   360   (trescientos   sesenta)  días-multa. (Folio 142 carpeta adjunta).   

Entonces, como el Estado requirente castiga  con  una  pena  de  prisión  mínima de tres (3) años el delito por el que fue  condenado  el  requerido,  se  supera  el  mínimo  de  un (1) año que exige la  normatividad convencional aplicable.    

3.3. Copia de los  textos  legales  aplicables al caso y de los referentes a la prescripción de la  acción o de la pena.   

La  Embajada de la República Federativa de  Brasil  arrimó  la  transcripción de los textos legales aplicables al caso, en  los  que  se soporta el pedido de extradición para lograr el cumplimiento de la  pena  de  prisión  que  le fue impuesta a ÓSCAR ELEJALDE MONTOYA, tras haberle  sido  revocado  el  beneficio  domiciliario de régimen  abierto,  ante  el incumplimiento de sus obligaciones,  específicamente,   por   el  delito  de  tráfico  de  estupefacientes,  contenido  en  el artículo 12 de la  Ley 6.368 de 1976, como fue relacionado con anterioridad.   

Así  mismo, fue allegada la transcripción  de  los artículos 109, 110 y 113 del Código Penal Brasilero indicadores de los  términos de prescripción de la pena, de la siguiente manera:   

DECRETO-LEY N° 2.848 DEL 7 DE DICIEMBRE DE  1940. Código Penal Brasileño.   

Prescripción     tras     sentencia  firme.   

Art.  113.  En el caso que el condenado se  evada  o se le revoque la libertad condicional, la prescripción es regulada por  el tiempo que queda de la pena.   

Art.  110. La prescripción después de la  sentencia  condenatoria  firme  se  regula por la pena aplicada y se verifica en  los  plazos  fijados  en  el  artículo  anterior,  los cuales se aumentan en la  tercera parte, si el condenado es reincidente.   

Art.  109.  La  prescripción, antes de la  sentencia  firme, salvo lo dispuesto en el 1° del artículo 110 de este Código  se  regula  por  el  máximo  de  la  pena privativa de la libertad conminada al  delito, verificándose:   

III-  En 12 (doce) años, si el máximo de  la  pena es mayor que 4 (cuatro) años y no excede a 8 (ocho).         (Folio        142       carpeta       adjunta).      

Con ello, resulta evidente que se cumplió a  cabalidad  con  la  exigencia  prevista  en  el  artículo  V  del  Convenio  de  Extradición,  de  acompañar  a la solicitud de extradición los textos legales  aplicables.   

3.4.  Datos  o  antecedentes    necesarios   para   comprobar   la   identidad   del   individuo  reclamado.   

En los documentos adjuntos a la solicitud de  extradición  presentada por la Embajada de la República Federativa del Brasil,  mediante  la  Nota  Verbal  No.  66  de  30  de  marzo de 2015, se indica que el  requerido  responde  al  nombre  de ÓSCAR ELEJALDE MONTOYA, identificado con la  cédula de ciudadanía colombiana No. 3.480.985.   

Información que se equipara a la consignada  en  la  sentencia  condenatoria  de  6  de agosto de 2002, proferida por un Juez  Federal  Sustituto  del  6°  Tribunal Federal de la 4ª Subsección Judicial de  Santos    -Brasil-,   por   la   que   es   llamado   a   cumplir   «ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA,  NATURAL  DE  FRONTINO,  COLOMBIA,  SOLTERO, NACIDO EL 12/03/1958, DESEMPLEADO, HIJO DE ÓSCAR  ELEJALDE  GAVIRIA  Y  DE  EUFEMIA MONTOYA» (Folio 164  carpeta adjunta).   

Al igual que el mandamiento de prisión No.  07/2009  de  18  de  septiembre  de  2009,  emitido  por el Juez Federal del 3°  Tribunal  Federal  de  esa  ciudad  y  en  la Notificación Roja de INTERPOL No.  A-4105/6-2014, por el que es solicitado en extradición.   

Estos  datos  también  coinciden  con  los  aportados  por  la  persona  que  permanece  privada de la libertad con fines de  extradición  en  el  Complejo  Carcelario  Metropolitano  COMEB  de Bogotá, al  momento  de  su  aprehensión,  esto  es, en la constancia de buen trato y en el  acta de notificación de los derechos del capturado.   

Igualmente,  en  la  tarjeta  decadactilar  allegada  por  la  Fiscalía General de la Nación y en la rúbrica plasmada por  el  requerido  en  el  poder  otorgado  a  su  defensor de confianza, la cual se  verifica  a nombre de «ÓSCAR ELEJALDE MONTOYA / C.C.  No.    3.480.985»;   se  comprueba  que  se  trata de la misma persona requerida en extradición, sin que  en  momento  alguno  su  identidad  haya  sido  cuestionada  por  él  o  por su  representante judicial.   

Por  ende,  es  claro  que  se  cumplen los  requisitos  previstos en el convenio binacional aplicable para acceder al pedido  de  extradición,  presentado  por  el  Gobierno  de la República Federativa de  Brasil.   

4. Causales de improcedencia  

Dentro  de  la  obligación  convencional  adquirida por los Estados Partes, se dispuso lo siguiente:   

No      se      concederá      la  extradición:   

a).  Cuando  el  Estado  requerido  fuere  competente, según sus leyes para juzgar el delito;   

b).   Cuando  por  el  mismo  hecho,  el  delincuente   haya   sido   ya   o   esté   siendo   juzgado   en   el   Estado  requerido;   

c).  Cuando  la acción o la pena hubieren  prescrito ya, según las leyes del Estado requirente o requerido;   

d). Cuando la persona reclamada tuviere que  comparecer,   en   el   Estado   requirente,   ante   Tribunal   o   Juzgado  de  excepción.   

e).  Cuando  el  delito  fuere  puramente  militar   o   político   o  de  naturaleza  religiosa,  o  dijere  relación  a  manifestaciones de pensamiento en esos asuntos.   

          Entonces,  en  observancia de dichas disposiciones procede la Sala a  evaluar dentro de la actuación los siguientes aspectos:   

          4.1.               Non  bis  in  ídem. En la actuación no obra algún elemento  de  juicio  que  permita  a  la Corte inferir que ÓSCAR ELEJALDE MONTOYA, esté  siendo  investigado  o haya sido juzgado en Colombia por los sucesos por los que  resultó  condenado  en  el país reclamante, menos aún, que haya sido absuelto  por  los  mismos, hipótesis que tampoco ha informado ni la defensa, ni el país  requirente.   

          Es  claro que fue solicitada la extradición del perseguido para que  cumpla  la  condena  que  le  fue  impuesta  el 6 de agosto de 2002, por el Juez  Federal  Sustituto  del  6°  Tribunal Federal de la 4ª Subsección Judicial de  esa  ciudad,  dentro  de la causa No. 2001.61.04.004772-0, luego de haberle sido  revocado  el beneficio del régimen abierto,   por   incumplimiento   de   las   obligaciones  de  «prisión   albergue   domiciliar»,  con  regresión   al  régimen  semi-abierto,  generando    la    orden    de    detención    preventiva   en   su  contra.   

4.2.  Naturaleza  jurídica   de   los   hechos.   El   Convenio  sobre  Extradición  de 1938 suscrito entre los Estados Parte proscribe la extradición  de  personas  acusadas  de  delitos  políticos y conexos, prohibición que para  este  evento  no  aplica  por  cuanto  los  punibles objeto del requerimiento no  ostentan  tal  connotación,  por  tratarse de una infracción penal ordinaria o  delito común.   

Del  mismo  modo,  no  se  desprende de los  hechos  que  sustentan  las providencias aportadas que el pedido de extradición  esté  motivado  en  el  ánimo  de  sancionar a ELEJALDE MONTOYA por razones de  religión,  nacionalidad  u  opiniones políticas, ni tampoco hay elementos para  presumir   que   la   situación   del   requerido   se   agravará   por  tales  circunstancias.   

4.3. Prescripción  de  la  pena  y  de  la  acción  penal. Al tratarse el  pedido  diplomático  sobre  una persona con calidad de condenada esta Sala debe  verificar  el  término  de  prescripción  de  la  pena,  de  cara  al material  probatorio  allegado  con  la solicitud de extradición radicada por la Embajada  de  la  República  Federativa  de  Brasil  y  lo  aportado  durante el presente  trámite.   

Recuérdese que el artículo III del Tratado  de  Extradición  entre  la  República Federativa del Brasil y la República de  Colombia,  suscrito  en Rio de Janeiro, el 28 de diciembre de 1938, aplicable al  asunto,    refiere    que    no    se    concederá   la   misma,   «[c]uando  la acción o la pena hubieren  prescrito  ya,  según  las  leyes del Estado requirente o requerido».      (Negrilla      fuera     de  texto)   

A partir de ahí, se tiene que para efectos  de  evaluar  el  fenómeno  prescriptivo  de  la  sanción penal, en punto de la  normatividad  convencional  referida,  los Estados Partes determinaron de manera  disyuntiva  la  posibilidad de aplicar la ley bien sea de uno u otro Estado para  establecer  la  prescripción  de la pena, la cual de configurarse en cualquiera  de los casos impedirá la procedencia de la extradición.   

Resulta  necesario  precisar  que  ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA  fue  condenado  el  6  de  agosto de 2002 por el Juez Federal  Sustituto  del  6°  Tribunal  Federal  de la 4ª Subsección Judicial de Santos  -Brasil-  a  la  pena  de  9  años,  10  meses  y  20  días  de prisión, como  responsable    del    delito    de    tráfico    de  estupefacientes.  Providencia  que  fue  modificada en  segunda  instancia  por  el  Tribunal  Regional Federal de la 3ª Región de esa  ciudad,  mediante  fallo  de 6 de octubre de 2009, imponiéndole al implicado la  pena  definitiva  de prisión de 9 años, 9 meses y 10  días.    

El  26 de enero de 2007 ante el Juzgado del  Tribunal  de  Ejecuciones  Criminales de la Comarca de Tupá le fue concedido al  condenado  el  «derecho  de cumplir el restante de la  pena  en  régimen abierto», mismo que le fue revocado  por  el  Juez  Federal  del 3° Tribunal de Santos Brasil el 17 de septiembre de  2009    por    incumplimiento   de   las   obligaciones   de   la   «prisión   albergue   domiciliar»  para  aplicarle  la  regresión  al  régimen semi-abierto, razón por la que el 18 de  septiembre  siguiente, fue emitido el mandamiento de prisión No. 7/2009 por esa  misma  autoridad,  siendo  capturado ante el pedido de extradición en Colombia,  hasta el 2 de febrero de 2015.   

En el Auto No. 001152-75.2006.403.6104 de  1°  de  diciembre  de 2015 proferido por el Juez Federal del 5° Tribunal de la  4ª  Subsección Judicial de Santos -Brasil-, en el que se dispuso continuar con  la  ejecución  de la sentencia y «proseguir hasta el  efectivo   cumplimiento   de   las   sanciones   impuestas   a  ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA»18,  se  indicó  claramente  que  el saldo de la pena privativa de la  libertad  por  cumplir  es  de  tres  (3)  años,  once  (11) meses y trece (13)  días.   

Incluso, fue arrimado el informe del Núcleo  de  Contaduría  de la Sección de Cálculos de la 4ª Subsección de Santos, de  esa   misma   data,   a   través   de   la   cual   presenta   el  «CÁLCULO   DE   LA  PENA  EN  TIEMPO»  impuesta a ELEJALDE MONTOYA, advirtiendo:   

[E]fectuamos   el  recuento  del  tiempo  considerando  que  el  demandando tenía que cumplir 9  años,   9  meses  y  10  días,  pero  al  descontar  147  días  de  redención,  él  pasó  a  tener  como  pena  9 años, 4 meses y 3  días  para el cumplimiento de la pena restrictiva de  libertad,  pero  por  motivo  de  evasión  del demandado el 26 de enero de 2007  (contando  el  inicio  del  cumplimiento de la pena desde el 31/08/2001 hasta el  26/01/2007  Hoja  18   –  régimen  abierto)  él  cumplió  el  tiempo  de  5 años, 4 meses y 26 días;   

Después  de los cálculos concluimos que,  aún quedan 3 años, 11 meses y 13 días para cumplir  la  pena,  sin  contar  el nuevo periodo que se está  cumpliendo actualmente.   

El  valor  de  la  pena  pecuniaria  está  actualizado  desde  la  sentencia  firme de hoja 421 reverso, por la Resolución  267/2013  actualmente  vigente y presenta el total de R$ 1.335,44 para el 6/2015  (…).   

CÁLCULO DE LA PENA EN TIEMPO  

AUTOS            N°  000115275-2006.403.6104   

AUTOR: ÓSCAR ELEJALDE MONTOYA                      HOJA 380   

Delito  e inicio de la prisión                                                                                            31/08/2001   

TIEMPO  POR  CUMPLIR  EN  AÑOS                                                        9   

TIEMPO  POR  CUMPLIR  EN  MESES                                                        9   

TIEMPO  POR  CUMPLIR  EN  DÍAS                                                         10   

Redención-   Descontar   (4  meses  y  27  días)                                    -147 días   

1.  DESPUES  DE  LA  REDENCIÓN EL DEMANDADO  TENÍA QUE CUMPLIR:   

                                                                                        Finales Previstos   

9  Años                                                                                       30/08/2010   

4  Meses                                                                                      30/12/2010   

13  días                                                                                      12/01/2011   

2. YA CUMPLIÓ  

-5 Años  

-4 Meses  

-26 Días  

3. FALTA CUMPLIR  

3 Años  

11 Meses  

13 Días  

La  reducción  de  la  pena de 147 días se  encuentra  en  el Volumen de Redención de la Pena. Se refiere al periodo en que  prestó trabajos entre el 25/10/2002 y el 30/09/2004   

El  final de la pena estaba previsto para el  12/01/2011.   

Cumplió  pena  hasta  el 26/01/2007, según  hoja 18 del Régimen Abierto 26/01/2007 INTERRUPCIÓN.   

          El  requerido  es solicitado en extradición para el cumplimiento de  la  sentencia  condenatoria  emitida  en  su  contra,  tras  la  revocatoria del  régimen  abierto  para  la  ejecución  de  la pena, quedándole por cumplir el  monto  de  3  años,  11  meses  y  13  días  para  completar la sanción penal  impuesta,  descontando el tiempo efectivo en que estuvo privado de la libertad y  el que le fue reconocido en redención de pena.   

          Así  las  cosas,  para  efectos  de analizar la prescripción de la  sanción  penal  privativa  de  la  libertad,  esta  Sala procede a verificar la  concurrencia  de  tal  fenómeno  de cara a la normatividad aplicable en los dos  Estados Parte.   

          4.3.1.  Estado  requirente.  El   artículo   110   del   Código  Penal  Brasilero  (Decreto-Ley  2.848 de 1940), aplicable de  conformidad   con   el   texto   legal  allegado  como  sustento  al  pedido  de  extradición,    establece    que:    «[l]a  prescripción  después de la sentencia condenatoria firme se  regula  por la pena aplicada y se verifica en los plazos fijados en el artículo  anterior,  los  cuales  se  aumentan  en  la  tercera  parte, si el condenado es  reincidente».   

A  su  vez el artículo 109 ibídem, prevé  que:   

La  prescripción,  antes  de la sentencia  firme,  salvo lo dispuesto en el 1° del artículo 110 de este Código se regula  por  el  máximo  de  la  pena  privativa  de  la  libertad conminada al delito,  verificándose:   

III-  En 12 (doce) años, si el máximo de  la  pena es mayor que 4 (cuatro) años y no excede a 8 (ocho).         (Folio        142       carpeta       adjunta).      

          En  este  caso,  el  máximo de la pena de prisión prevista para el  delito  por el que resultó condenado ELEJALDE MONTOTA contenido en el artículo  12   de   la   Ley   6.368   de   1976  (tráfico  de  estupefacientes),     es    de    15    años    de  prisión.   

         

          Respecto  del  término  de prescripción de la pena, el propio Juez  Federal  del  5° Tribunal de la 4ª Subsección Judicial de Santos -Brasil-, en  el  citado  auto  No.  001152-75.2006.403.6104  de  1° de diciembre de 2015, al  momento   de  disponer  la  continuación  de  la  ejecución  de  la  sentencia  condenatoria  que  persigue  a  ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA,  fue  determinante en  indicar  que  la prescripción de la sanción opera trascurridos ocho (8) años,  a  partir  de  que  el procesado incumplió con las obligaciones impuestas en el  régimen abierto, entendiendo  el  mismo  desde  el 26 de febrero de 2007, cuando debió haber comparecido ante las autoridades.   

          En  esa  determinación  el  juez  de  la causa señaló que como el  sentenciado  fue  capturado  en  Colombia  el día 2 de  febrero  de 2015 (días antes  de  cumplirse el término de 8 años), a partir de ahí  se  interrumpió  el  término de prescripción de la pena, siendo completamente  ejecutable la misma.   

          En  palabras  del  referido  Juez Federal del 5° Tribunal de la 4ª  Subsección Judicial de Santos -Brasil- se refirió:   

         Ocurre  que,  como  ya  ha  sido  registrado, remanecieron 3 (tres)  años,  11  (once)  meses  y  13 (trece) días de pena privativa de libertad por  cumplir  (Hoja  471),  operándose la prescripción de la pretensión ejecutoria  en  8 (ocho) años, en los términos de lo dispuesto en el artículo 109, inciso  IV del Código Penal.   

        No  se  verifica en el caso la ocurrencia de la prescripción de la  pretensión    ejecutoria,    teniendo    en    vista   que,   el   término           inicial  se  dio  en  la  fecha en que e  (sic)  reeducando  dejó de comparecer en Juzgado para comprobar el ejercicio de  trabajo  y  satisfacción de encargos familiares, lo que debería haber ocurrido  el 26 de febrero de 2007.   

        Observo  que,  como  bien  destacado  por  el  Ministerio  Público  Federal,  el  término  inicial de la prescripción de la pretensión ejecutoria  no  puede  ser  computado  de  la  fecha  de  la  realización  de  la audiencia  admonitoria,  pues  el  artículo  160  de  la  Ley de Ejecuciones Penales tiene  aplicación  específica  en  el  supuesto de suspensión condicional de la pena  –   indulto   debiendo  calcularse  en  situaciones tales como la verificada en la hipótesis vertiente,  desde  la  fecha  establecida  para  la  comprobación  de  cumplimiento  de  la  condición  establecida  para  el  ingreso  en el régimen abierto, lo que en la  especie se verificó el 26 de febrero de 2007.   

        (…)  Anoto  que  el  reeducando  fue  capturado  en  Colombia  el  2  de  febrero de 2015, por  lo  tanto,  antes  de  pasado  el  plazo  de  8  (ocho)  años necesario para la  concretización  de  la  prescripción  de  la pretensión ejecutoria (Artículo  109,  inciso  IV  del  Código  Penal) dado que aún no fue cumplido el saldo de  pena  privativa  de  libertad  de  3  (tres) años, 11 (once) meses y 13 (trece)  días19.              

         

          Así,  las  cosas,  si  el  término  prescriptivo  es de 8 años, a  partir   del  momento  en  que  el  requerido  incumplió  sus  obligaciones  de  alberge     domiciliar  (26     de     febrero     de    2007),  generando la  ejecución  efectiva  de  la  sanción  penal  conforme con el artículo 109 del  Código  Penal  Brasilero,  tal  como  lo  relacionó  el  Juez  Federal del 5°  Tribunal    de    la   4ª   Subsección   Judicial   de   Santos   –Brasil, se debe entender que tal lapso  fue  interrumpido  con  la aprehensión del sentenciado el 2 de febrero de 2015,  sin   que   para  esa  data  se  cumplieran  los  8  años  requeridos  para  la  configuración del fenómeno extintivo.   

          En  otras  palabras,  según  la  ley  aplicable  en  la  República  Federativa  de  Brasil  la  pena  privativa de la libertad que le fue impuesta a  ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA  aún  no  ha  prescrito, tras haberse interrumpido el  lapso  de  8  años exigido, siendo en la actualidad completamente ejecutable en  el país requirente.   

          4.3.2.   Estado  requerido.  El artículo 89 del Código Penal colombiano, describe:   

         La  pena  privativa  de  la libertad, salvo lo previsto en tratados  internacionales  debidamente  incorporados  al ordenamiento jurídico, prescribe  en  el término fijado para ella en la sentencia o en el que falte por ejecutar,  pero en ningún caso podrá ser inferior a cinco (5) años.   

         La  pena  no  privativa  de  la  libertad  prescribe  en  cinco (5)  años.   

Al igual, el artículo 90 ibídem concibe la  posibilidad  de  interrumpir  dicho  término  de  prescripción  de la sanción  privativa  de  la  libertad,  así:  «el término de  prescripción  de  la  sanción privativa de la libertad se interrumpirá cuando  el  sentenciado  fuere  aprehendido  en virtud de la sentencia, o fuere puesto a  disposición   de   la   autoridad   competente   para  el  cumplimiento  de  la  misma».   

En  este  caso, ÓSCAR ELEJALDE MONTOYA fue  condenado  a  la  pena de prisión correspondiente a 9 años, 9 meses y 10 días  como   responsable   del   delito   de   tráfico  de  estupefacientes,  de  los cuales le fue descontado por  redención  de pena la suma de 4 meses y 27 días (147  días),   quedándole   por   cumplir   -según  lo  certificó  el  Núcleo de Contaduría de la de la 4ª  Subsección  Judicial  de  Santos  a  folio  132  cuaderno  Corte,  el  monto  de  9  años, 4 meses y 13 días, de los cuales purgó en  tiempo  físico  de  reclusión  el  monto  de  5  años,  4  meses  y  26 días  (del  31  de  agosto  de 2001 hasta el 26 de enero de  2007),   por   lo  que  registra  un  saldo  de  pena  equivalente  al  quantum  de  3  años, 11 meses y 13  días de prisión.   

Ahora,  como  de  conformidad con el citado  artículo  89  del  Código  Penal se tiene que la pena privativa de la libertad  prescribe  en  el  tiempo  fijado  en  la  condena  o  en  el que le faltare por  ejecutar,  sin que en ningún caso sea menor de cinco  (5)  años;  en  el presente asunto, tal mínimo es el  que  debe  tenerse  en cuenta al momento de efectuar el conteo de prescripción,  en  la medida en que la pena que le falta por cumplir es menor del tiempo fijado  en la norma.   

De  otra forma, como en ninguna oportunidad  el  tiempo  de  prescripción de la sanción penal puede ser menor de 5 años, y  en  este caso, la pena de prisión que le falta por cumplir al requerido es de 3  años   11   meses   y   13   días,  el  término  de  prescripción  a  contabilizar  será  de  5 años como  monto mínimo legal.   

Desde  ahora  evidencia  la  Sala  que  tal  fenómeno  extintivo tuvo ocurrencia en el sub examine, pues como se expondrá a  continuación, tal lapso prescriptivo ya se cumplió.   

De  la  situación  expuesta  por el Estado  requirente  se  revela  que al procesado el 26 de enero de 2007 le fue concedido  en   régimen   abierto  el  derecho   de   cumplir   la   pena   restante   en  situación  de  albergue    domiciliario,   durante   la  ejecución  de la pena; sin embargo, éste optó por no respetar los compromisos  adquiridos  desde  el 26 de febrero de 2007  cuando  se verificó su incumplimiento20,  generando  su  consecuente  revocatoria el 17 de septiembre de 2009.   

Debe  tenerse en cuenta que el procesado al  aceptar  el  acta  de  compromiso y mientras acate las obligaciones impuestas le  está  dando  cumplimiento a la sentencia, al estar sujeto a la vigilancia de la  autoridad  competente,  razón  por  la  cual el término de prescripción de la  pena,  en  esos  casos,  permanece  suspendido,  dado que las autoridades no han  perdido el dominio de la situación.   

No obstante, a partir del incumplimiento del  condenado,  nuevamente  inicia  a  contabilizarse  el  término  extintivo de la  sanción  penal,  siendo  ese un momento determinado, sin que el juez tenga otra  opción  que  decretarla; como en este asunto, en el que se encontró que ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA  dejó  de ejecutar la pena a partir del 26 de febrero de 2007  cuando    incumplió    las   obligaciones   adquiridas   en   el   régimen abierto.   

Entonces, es simple, el término de 5 años  en  que prescribe la pena que le falta por cumplir a ÓSCAR ELEJALDE MONTOYA, en  razón  de  la  sentencia  condenatoria por la que es requerido en extradición,  contabilizado   a  partir  del  incumplimiento  del  condenado  se  consumó desde el 26 de febrero de 2012.   

Pero,  si  en  gracia  de  discusión  se  admitiera  la  posibilidad de contar el tiempo de prescripción desde el momento  en  que  la  autoridad judicial revocó el sustituto de la ejecución de la pena  que  le  fue  otorgado al condenado, esto es, desde el 17 de septiembre de 2009,  encuentra  la Sala que de todos modos, el término mínimo legal de 5 años para  la  extinción  de la sanción penal, en este caso, también estaría satisfecho  desde el 17 de septiembre de 2014.   

Recuérdese,   que   el   término   de  prescripción  en  momento  alguno  fue  interrumpido  conforme  lo establece el  artículo   90   del  Código  Penal  colombiano,  ya  que  el  sentenciado  fue  aprehendido  hasta  el  2  de  febrero  de  2015,  como consta en la actuación,  momento para el cual ya se encontraba configurado tal fenómeno.   

Lo  anterior, es suficiente para concluir  que  la  sanción  penal privativa de la libertad por la que es reclamado ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA en extradición por el Gobierno de la República Federativa de  Brasil,    se    encuentra    prescrita    según    la    normatividad    penal  colombiana.   

Desde ese punto de vista, razón le asiste a  la  defensa  al  alegar  que  la  pena  de  prisión  por  la  que es llamado en  extradición  el  implicado  se encuentra prescrita, tal como quedó expuesto en  esta providencia.   

Entonces  como  el  convenio  internacional  habilita  la  aplicación de la legislación interna, consagrando como causal de  improcedencia  de  la  extradición  (literal  c) del  artículo  III  del  Tratado  extranjero  aplicable) la  prescripción  de  la  pena  en  uno  u  otro  Estado,  no podrá accederse a la  extradición  del  requerido  para el cumplimiento de la pena que le hace falta,  impuesta  en  la sentencia de 6 de agosto de 2002, por el Juez Federal Sustituto  del  6°  Tribunal  Federal  de  la 4ª Subsección Judicial de Santos -Brasil-,  ante  la  configuración  de  tal  fenómeno  extintivo de la sanción penal, de  conformidad  con  las  leyes  del  Estado  requerido, por lo que el concepto que  emitirá  esta  Sala será despachado de manera desfavorable, de conformidad con  lo    que    antecede.                     

5. Conclusión.  

Finalizada   la   valoración   de   los  presupuestos  exigidos  en  el  Convenio  de  Extradición de 28 de diciembre de  1938,  recogido  en nuestra legislación, a través de la Ley 85 de 1939 son los  aplicables  al  caso  concreto, esta Sala de Casación Penal de la Corte Suprema  de Justicia, conceptúa:   

De       manera      DESFAVORABLE  la petición de extradición  hecha  por la República Federativa de Brasil, respecto del ciudadano colombiano  ÓSCAR  ELEJALDE  MONTOYA,  para  el  cumplimiento  de  la  pena privativa de la  libertad  impuesta  en  la sentencia de 6 de agosto de 2002, por el Juez Federal  Sustituto  del  6°  Tribunal  Federal  de la 4ª Subsección Judicial de Santos  –Brasil  por el delito de  tráfico  de estupefacientes, conforme a la Nota Verbal No. 66 de 30 de marzo de  2015,  ante la concurrencia de una causal de improcedencia, conforme lo expuesto  en el numeral 4.3.2. de esta providencia.   

Por la Secretaría de la Sala se comunicará  esta  determinación  al  defensor,  al  requerido ÓSCAR ELEJALDE MONTOYA, a la  representante  del Ministerio Público y al Fiscal General de la Nación para lo  de su cargo.   

Finalmente,  se devolverá la actuación al  Ministerio de Justicia y del Derecho para lo de su competencia.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Presidente  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO   FERNÁNDEZ   CARLIER     

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios 13 al 15 ibídem.   

2 Folio  44 carpeta adjunta.   

3  Folios 68 y 69 ibídem.   

4  Folios 1 y 2 cuaderno Corte.   

5 Folio  58 carpeta adjunta.   

6 Folio  47 ibídem.   

7  Folios 65 y 66 ibídem.   

8 Folio  23 ibídem.   

9 Folio  25 ibídem.   

10  Folio 71 ibídem.   

11  Folio 139 carpeta adjunta.   

12  Folio 142 ibídem.   

13  Folios 68 y 204 cuaderno Corte.   

14  Folio 127 ibídem.   

15  Folio 131 ibídem.   

16  Folio 206 ibídem.   

17  Folios 70 carpeta anexa y 203 cuaderno Corte, respectivamente.   

18  Folio 130 cuaderno Corte.   

19  Folio 128 carpeta adjunta.   

20 Cf.  Folio  128 cuaderno Corte, al indicar el Juez Federal del 5° Tribunal de la 4ª  Subsección  Judicial  de  Santos  que el «reeducando  dejó  de  comparecer  en  Juzgado  para  comprobar  el  ejercicio  de trabajo y  satisfacción  de  encargos  familiares,  lo  que  debería  haber  ocurrido  el  26     de     febrero     de     2007».     

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