CP046-2016(47465)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

CP046-2016  

Radicación No. 47465  

Aprobado acta No. 135.  

Bogotá,  D.C.,  veintisiete (27) de abril de  dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

Procede  la Corte a  emitir  concepto  sobre  la  solicitud de extradición  del  ciudadano  Juan  Pablo Arango Cortez,    elevada    por    el    Gobierno   de   la   República   de  Ecuador,  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  501  de  la  Ley 906 de 2004, toda vez que  venció  el  término  de  traslado   a  los  intervinientes  para  alegar,  en  desarrollo   del  cual  se  pronunciaron  tanto  el  Ministerio  Público, como la defensa del requerido.   

ANTECEDENTES   

1. Mediante la nota  verbal  No.  4-2-473/2015  del  24  de  noviembre  de  2015,  la  Embajada de la  República  de  Ecuador en  Colombia  solicitó  al Ministerio de Relaciones       Exteriores       de       este       país      la      detención  preventiva,  con      fines     de     extradición,  del ciudadano colombiano Juan   Pablo  Arango  Cortez,  quien  es  requerido por la Corte Nacional de Justicia, toda vez  que  el  Juzgado  Vigésimo  Tercero   de   Garantías   Penales   de  Pichincha,  dictó  orden de detención  en  su  contra  el  12  de  septiembre  de  2011, por  el    asesinato    del  señor  Carlos  Gallardo  Guerra,  cometido  el 23 de  septiembre de 2010.   

Con  resolución  del  25  de  noviembre  de  2015, el señor   Fiscal   General   de   la  Nación  dispuso,  para  los  fines  indicados,   la   captura   de   Arango  Cortez,    quien    había  sido  aprehendido  en  el  municipio  de  Rionegro  –   Antioquia   el  18  de  noviembre  anterior,  ya que en su contra regía circular roja de  la  INTERPOL, expedida con fundamento en lo dispuesto  por el citado despacho judicial ecuatoriano.   

2. Ese mismo día  (25   de   noviembre   de   2015),  el  Juez  de la Unidad Judicial Penal con sede  en  el  Distrito  Metropolitano de Quito, Provincia de  Pichincha,  emitió  orden  de   prisión  preventiva  dentro  de la causa penal  No.  2015-02316  adelantada por dichos hechos. Y el 9  diciembre       siguiente,       decretó      la  extradición  del  ciudadano  colombiano.   

3.  Por  medio  de  la  nota  verbal  N°  4-2-014/2016         del        15         de        enero            de            2016,    la   referida   representación     diplomática  del gobierno de Ecuador envió al  Ministerio   de   Relaciones   Exteriores   de  Colombia,  Dirección     de     Asuntos     Jurídicos  Internacionales,  el  cuaderno de extradición activa  del   ciudadano   colombiano   Juan   Pablo  Arango  Cortez,   formalizando  así   el   pedido  de  extradición,  para  que  responda  por el delito de  asesinato  dentro  de la  causa   penal   referida,   tramitad   por  el  doctor  Raúl Gustavo Salgado  Serrano,  Juez de la Unidad Judicial Penal con sede en el Distrito Metropolitano  de Quito.   

4.    Al  encontrar  perfeccionado el expediente la Oficina de  Asuntos   Internacionales   del   Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho,  lo  remitió  a  esta  Sala,  incorporando  el  concepto  emitido  por  su  homólogo de Relaciones Exteriores  relativo  a  que  entre  las  Repúblicas de Colombia  y      Ecuador  está    vigente   el  «Acuerdo      sobre     extradición»,            suscrito  en  Caracas  (Venezuela)  el  18 de julio de 1911, en el  marco del Congreso Bolivariano.   

5.   Recibida  la  actuación  en  la  Corte el 28 de enero de 2016  y  provisto  el  reclamado  con  defensa  adecuada,  el 3 de febrero posterior  se  ordenó  correr  el  traslado  para  pedir  pruebas,  término dentro del  cual   el   abogado  defensor  formuló   algunas  solicitudes, mientras que el Delegado del Ministerio  Público  informó que no  elevaría solicitudes probatorias.   

7.    Por  auto     del     9    de    marzo    pasado,  la  Sala decidió    no   acceder   a   la  práctica de las pruebas solicitadas  por  el  defensor  del  requerido  y  ordenó correr  traslado    por    el   término   de   cinco   (5)  días   para  que  los  intervinientes  presentaran  alegatos,  de  conformidad  con  lo preceptuado en el  inciso  3° del artículo  500  de la Ley 906 de 2004, término dentro del cual,  se  pronunciaron el Ministerio Público y la defensa.   

ALEGATOS DE LAS PARTES  

    

1. Ministerio Público.     

Luego  de  sintetizar la actuación, exponer  consideraciones  generales  sobre  la  procedencia  de la extradición, citar la  normatividad  aplicable  y  precisar  cuáles son los fundamentos del concepto a  cargo  de  la  Corte,  la  Procuradora  3ª  Delegada  para  la  Casación Penal  relacionó  los documentos aportados con la solicitud de extradición y la forma  como  fueron  expedidos  y autenticados en el país de origen, para concluir que  está acreditada la validez formal de la documentación.   

En   lo   que   tiene   que   ver  con  la  identificación  plena  del  solicitado  en  extradición,  manifestó que en la  información  allegada  por  el  gobierno requirente se precisa que Juan  Pablo  Arango  Cortez nació el 9 de  octubre   de   1990   en   Manizales,  y    es    titular    de    la    cédula    de    ciudadanía   No.  1.127.208.5051.   Información   que  coincide  con  los  datos  aportados  en  la  Resolución  de  fecha 25 de noviembre de 2015, por medio de la cual se decretó  su captura con fines de extradición.   

Ahora,   como   el  hecho  que  motiva  la  extradición   debe   estar   previsto   en   la  legislación  colombiana  como  delito,   la Procuradora Delegada hizo referencia a la conducta por la cual  es  solicitado  Arango Cortez,  para  determinar  que  tiene en nuestra normatividad su equivalente jurídico en  el  tipo  penal de homicidio descrito en el artículo 103 del Código Penal, con  sanción   superior   a   la   proporción  de  pena  exigido  por  el  tratado.  Considerando,   por   tanto,  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la  doble  incriminación2.   

En cuanto a la equivalencia de la providencia  proferida  en  el extranjero, aseveró la Delegada que de acuerdo con el numeral  2º  del  artículo  493  de  la Ley 906 de 2004, el presupuesto mínimo exigido  para  la solicitud de extradición se refiere a «que  por  lo  menos  se  haya  dictado  en el exterior resolución de acusación o su  equivalente». Como esta exigencia, a su juicio, no se  encuentra   satisfecha,   pues   el  sustento  del  pedido  de  extradición  de  Arango  Cortez se basa en la  resolución   que   considera   que  existen  suficientes  elementos  materiales  probatorios  para  la formulación de cargos en contra del procesado y ordena la  prisión preventiva, solicita se conceptúe desfavorablemente.   

En virtud de lo anterior, si bien la Delegada  del  Ministerio Público pidió a la Corte emitir concepto desfavorable, sugiere  que  en  caso  tal  de  proferirlo  en  sentido  contrario,  exhorte al Gobierno  Nacional  para  que  advierta  al país reclamante, que además de respetarle al  extraditable   sus  derechos  y  garantizarle  el  cumplimiento  de  las  normas  pertinentes  del  bloque  de  constitucionalidad,  no  se  le  juzgue por hechos  diferentes  a  los  que  motivaron  su  pedido,  ni  someterlo a pena de muerte,  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,   ni   a   las   sanciones   de   destierro,  prisión  perpetua  y  confiscación.   

    

1. La Defensa.     

El defensor de Juan  Pablo  Arango  Cortez  realizó  un  relato  sobre  la  investigación  por el delito de extorsión que en contra de éste se siguió en  el  país solicitante, indicando que la misma se encuentra archivada desde el 16  de noviembre de 2015.   

Igualmente,  señaló  que  las  autoridades  ecuatorianas  no tienen el suficiente fundamento probatorio para formular cargos  e  imponer  una  medida  de aseguramiento en contra de su defendido, además, de  que  la  decisión  proferida  no  cumple  con los requisitos establecidos en el  artículo 502 (sic) de la Ley 906.   

Concluyó  diciendo que proferir un concepto  favorable  a  la  solicitud de extradición de su prohijado violaría su derecho  al  non bis in ídem, porque  la  situación  fáctica  que alega la autoridad ecuatoriana se limita a relatar  los  hechos  investigados  por  la  conducta  de  extorsión, trámite que ya se  encuentra archivado.   

CONCEPTO   DE   LA  CORTE   

1.  Inexistencia de motivos impedientes de  la solicitud de extradición.   

El  artículo  35  de  la  Carta  Política,  modificado  por  el artículo 1° del Acto Legislativo No. 01 de 1997, establece  que  la  extradición se podrá solicitar, conceder u ofrecer de acuerdo con los  tratados  públicos  y  en  su defecto con la ley, por delitos considerados como  tales  dentro  de la legislación penal interna, que no ostenten el carácter de  políticos  y  que  hayan  sido  cometidos  en  el  exterior  a partir del 17 de  diciembre  de  1997,  fecha  en  la  que  entró  a  regir  el  mencionado  acto  legislativo.   

Sobre  este  aspecto, debe observarse que la  conducta  punible  de  homicidio,  fundamento del pedido de extradición en este  caso,  no  es  de carácter político, situación que impide que se configure la  prohibición  referida;  además,  de acuerdo con la documentación aportada por  el  país  requirente,  los hechos materia de investigación ocurrieron el 23 de  septiembre de 2010.   

Por  lo anterior, frente a estos aspectos no  aparece motivo constitucional impediente de la extradición.   

2. Aspectos generales.  

La  Corte  tiene  sentado que su competencia  dentro  del trámite de extradición está enfocada a expresar un concepto sobre  la  procedencia  de  entregar  o  no  a  la  persona  solicitada  por  un  país  extranjero,  después  de  examinar los puntos a que se refiere el artículo 502  de  la  Ley  906  de  2004,  sin  dejar  de considerar que el artículo 35 de la  Constitución  Política,  en su inciso 2, reformado por el Acto Legislativo No.  1  de  1997,  autoriza  la  extradición  por  delitos cometidos en el exterior,  siempre  que  las  conductas  también se consideren punibles en la legislación  penal colombiana.   

De  conformidad  con  el artículo    35    de   la   Constitución  Política,   modificado   por   el  1º  del  Acto  Legislativo  No.  01 de 1997, la extradición    se   solicitará,  concederá  u ofrecerá  de acuerdo con los tratados públicos  y, en su defecto, con la ley.   

En  este orden, en el caso bajo examen, el  Ministerio   de   Relaciones   Exteriores   precisó  que:   

«Conforme a lo  establecido      en      nuestra     legislación  procesal    penal    interna,    (…)  se  encuentra  vigente para los dos Estados, el “Acuerdo                sobre               extradición”,  adoptado  en  Caracas, el 18 de  junio de 1911»   

Por esta razón, el concepto que corresponde  emitir  a  la  Corte  en  este  asunto  debe  ceñirse  a  las condiciones de la  precitada  normativa  internacional  vigente entre Ecuador y Colombia y aprobada  en     nuestro     país     mediante     Ley     26     de     1913.   

El  artículo I  del    Acuerdo    sobre    Extradición, también  conocido    como    Acuerdo    Bolivariano   sobre  Extradición,  celebrado  entre    Colombia    y    varios   países     americanos,     entre    ellos,    la    República   del   Ecuador,   prevé   que  cada uno de los Estados signatarios:   

(…)  convienen en entregarse mutuamente,  de   acuerdo   con   lo   que   se   estipula   en  este  Acuerdo,  los    individuos    que   procesados   o   condenados  por  las  autoridades  judiciales de  cada   uno   cualquiera   de   los   Estados   contratantes,  como  autores,  cómplices o encubridores de  alguno   o   algunos  de  los  crímenes  o  delitos  especificados   en   el   artículo   2,  dentro de la jurisdicción de una de  las   partes   contratantes,   busquen  asilo  o  se  encuentren   dentro   del   territorio   de   una   de   ellas.   Para   que  la  extradición  se efectúe  es  preciso  que  las  pruebas de la infracción sean  tales,  que  las  leyes  del  lugar  donde  se  encuentren  el  prófugo  o  enjuiciado  justificaría  su  detención         o         sometimiento    a    juicio,    si    la  comisión,   tentativa   o  frustración  del  crimen  o  delito  se hubiese verificado en él”            (Subrayas         fuera del texto).   

        Por   su   parte,   el   artículo  IV  establece  que  «no  se  acordará       la      extradición»   por  delitos  políticos       y      el      canon      V      preceptúa    que    tampoco    procederá    en    los   siguientes  casos:   

a) Si con arreglo a las leyes de uno u otro  Estado  no  excede  de  seis  meses  de privación de  libertad  el  máximum  de  la  pena  aplicable a la  participación que se imputa a la persona reclamada,  en   el   hecho   por   el   cual  se  solicita  la  extradición.   

b) Cuando según  las  leyes  del  Estado  al  cual  se  dirige la solicitud, hubiere prescrito la  acción  o la pena a que estaba sujeto el enjuiciado  o condenado.   

c)     Si    el    individuo    cuya  extradición    se    solicita    ha    sido    ya  juzgado  y puesto en libertad o ha cumplido su pena,  o   si  los  hechos  imputados  han  sido  objeto  de  una  amnistía o de un indulto.   

        A  su  vez, el artículo VI dispone que  la    solicitud    de   extradición   «deberá  hacerse      precisamente     por     la     vía  diplomática» y el canon  VIII  regula  lo  concerniente  a  los  requisitos    de    la    solicitud   de   extradición y al efecto señala:   

La  solicitud  de  extradición  deberá  estar acompañada   de   la   sentencia   condenatoria  si  el  prófugo   hubiese   sido   juzgado   y   condenado;  o  del  auto  de  detención dictado por el  Tribunal  competente,  con la designación exacta del  delito  o  crimen que lo motivaren, y de la fecha de su perpetración,  así  como  de las declaraciones u  otras  pruebas en virtud de las cuales se hubiere dictado dicho auto, en caso de  que  el  fugitivo  sólo  estuviere procesado.   

Estos documentos se presentarán  originales  o  en  copia, debidamente autenticada, y a ellos se  agregará una copia del texto de la ley aplicable al  caso,  y  en  cuanto  sea  posible,  las señas de la  persona reclamada.   

La extradición  de   los  prófugos,  en  virtud  de  las  estipulaciones  de  este  Tratado,  se  verificará   de   conformidad   con  las  leyes  de  extradición del Estado al cual se haga la demanda.   

En ningún caso  tendrá    efecto    la    extradición   si   el  hecho  similar  no  es  punible  por  la  ley  de  la  Nación  requerida.   

De  esta manera, los aspectos que la Corte  debe  constatar  en punto de emitir concepto sobre la  solicitud   de   extradición   presentada  por  la  República   del  Ecuador  en  relación     con     Juan    Pablo    Arango  Cortez    son    los  siguientes:   

i)   Que   el   pedido   de  extradición  se  haya formulado por  vía   diplomática  y  esté  acompañado, en el  caso  de  persona  procesada,  del auto de detención  dictado    por   el   Tribunal   competente   con   la   designación   exacta   del   delito   que   lo  motivare,  la  fecha  de  su  perpetración,  así como  de  las  declaraciones u  otras  pruebas  en  virtud  de  las cuales se hubiere dictado dicho proveído y  de las normas sobre prescripción;   

ii) Que el hecho por el que se solicita la  extradición       tenga      carácter  delictivo,  esté enlistado en el  artículo  2 del Convenio  Sobre    Extradición  y    tenga    prevista    pena    mínima    superior    a    seis   meses   de   privación   de   la   libertad   en  el  país  requirente  y  en  el  requerido  (principio  de doble incriminación);   

iii)    Que    no    esté  prescrita  la  acción  o  la  pena,  conforme       a       las       leyes      del      Estado      requerido;   

iv)  Que  el individuo no haya cumplido su  condena   o   haya   sido   amnistiado   o   indultado  en  el  país del delito por los hechos base del requerimiento;   

v)   Que   no  se  trate  de  un  delito  político     o     conexo    a    él.   

3.  Conducto diplomático y documentación  necesaria.   

Con  fundamento  en  lo  preceptuado  en  el  artículo   V   del   Acuerdo   Bolivariano   sobre  Extradición,  la  solicitud  debe efectuarse por vía  diplomática  aportando  copia  auténtica del auto de detención dictado por el  Tribunal  competente  con  la  designación  exacta del delito que lo motiva, la  fecha  de  su  perpetración,  así como de las declaraciones u otras pruebas en  virtud  de  las  cuales  se  hubiere  dictado  dicho  auto y de las normas sobre  prescripción.   

Siendo  ello  así,  la  Corte  constata el  cumplimiento  de  tal  exigencia toda vez que la solicitud fue presentada por la  vía  diplomática,  esto  es,  fue  radicada  por conducto de la Embajada de la  República   del   Ecuador   en   Colombia  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores.   

La  petición  fue  acompañada  de  copia  autenticada   de   la  providencia  del  25  de  noviembre  de  20153  por  cuyo  medio  el  Juez  de  la  Unidad  Judicial  de  lo  Penal con Sede en el Distrito  Metropolitano  de  Quito, Provincia de Pichincha, ordenó la prisión preventiva  de  Juan Pablo Arango Cortez;  del  proveído  adiado  9  de diciembre de 2015, a través del cual se ordena su  extradición;  el  auto  de  fecha  23  de diciembre de 2015, mediante el que el  Presidente  de  la  Corte Nacional de Justicia dictamina procedente el pedido de  extradición  del  citado  requerido; determinaciones que contienen la relación  de  los  hechos  imputados, el delito atribuido y su fecha de realización, así  como los datos personales que permiten identificar al reclamado.   

De igual forma, el país reclamante aportó  copia  de  las leyes aplicables al caso y de las relativas a la prescripción de  la  acción  y  de  la  pena;  de  la  Circular Roja de INTERPOL No. de control:  A-8735/10-2015  contra  el  ciudadano  colombiano  Juan  Pablo            Arango            Cortez4;   y  reproducciones  de  los  elementos  materiales  probatorios  tenidos  en cuenta por la autoridad foránea  para dictar la orden de prisión preventiva.   

Por tanto, se verifica la validez formal de  la  documentación presentada con la Nota Verbal 4-2-014/2016 del 15 de enero de  2016,   cumpliéndose  a  cabalidad  este  condicionamiento.  Así,  desde  esta  perspectiva,  los documentos allegados por el país extranjero se tornan aptos y  suficientes  para  ser considerados por la Corte en el estudio que debe preceder  su concepto.    

       4.  Identificación  del  requerido en  extradición.   

Esta exigencia se orienta a establecer si el  país   requirente   suministró   información  que  permita  individualizar  e  identificar  a la persona reclamada, de suerte que cuando se produzca su captura  no exista duda sobre tales aspectos.   

Revisada  la  información  contenida en la  solicitud  de  extradición,  advierte  la  Corte que el reclamado, Juan  Pablo  Arango  Cortez,  es ciudadano  colombiano,  nacido  el  9 de octubre de 1990, y se identifica con la cédula de  ciudadanía No. 1.127.208.505.   

Información  que  coincide  con el acta de  retención  por  notificación  roja  de  INTERPOL  adiada  18  de  noviembre de  20155,  en  la  cual  el  capturado  plasmó  firma,  número  de cédula  -que   corresponde   con   el  mencionado  por  las  autoridades  ecuatorianas- y  huella dactilar.   

Además  de  lo  anterior, la identidad del  capturado  fue corroborada a través del informe de la misma fecha, rendido bajo  juramento  por  un  perito de dactiloscopia de la Policía Nacional –  SIJIN  Antioquia,  sobre  el cotejo  realizado  de  la  tarjeta  decadactilar  a nombre del requerido, expedida en el  consulado   de   Ecuador,   con  las  impresiones  dactilares  que  registra  la  foto-cédula,  concluyéndose  que  se  trata  de la misma persona titular de la  cédula         arriba         especificada.6   

En consecuencia, no hay duda alguna en torno  a la plena identidad del requerido en extradición.   

5.    Principio    de    la    doble  incriminación   

Frente  a  esta  exigencia  la Corporación  examina  si  los  comportamientos  atribuidos  al reclamado como ilícitos en el  país  extranjero  tienen  en  Colombia  la misma connotación, es decir, si son  considerados  delitos  y, de ser así, si conllevan la pena mínima señalada en  el   tratado   o   en   el   Código  de  Procedimiento  Penal,  según  sea  el  caso.   

En   tal  sentido,  el  artículo  I  del  Acuerdo  sobre Extradición  prevé  la  entrega  en  los  eventos  donde el reclamado es procesado o ha sido  condenado  por  un hecho de connotación delictual tanto en el Estado requirente  como  en  el  requerido,  sancionado  con privación de la libertad cuyo máximo  exceda de seis meses.   

Pues bien, el cargo atribuido a Juan  Pablo  Arango  Cortez, con  fundamento en el cual el Juez de la Unidad Judicial de lo Penal  del  Distrito  Metropolitano  de  Quito,  Provincia  de  Pichincha,  ordenó  la  detención   preventiva,   se  refiere  a  Asesinato  perpetrado el 23 de septiembre de 2010 en la ciudad de  Quito,  al  parecer,  a manos del reclamado en extradición, según el siguiente  contexto fáctico:   

El  23  de septiembre del 2010, el señor  Carlos  Eduardo Gallardo Guerra, se dispone a ir a su domicilio, y en las calles  Vargas  y  Esmeraldas, se percata de una (sic) carro rojo aparentemente dañado,  en  ese  momento  en  una motocicleta dos personas se acercan y le disparan tres  veces  provocándole  la  muerte. El 26 de julio de 2010, dos meses antes, en su  negocio  ubicado  en  el  centro  de Quito, llamado “el teatro cibercenter”,  ingresan  dos  sujetos  de  origen  colombiano  preguntando  por  el  dueño, al  percatarse  le piden que salga hacia afuera por un asunto, el pregunta qué tipo  de  asunto,  le  dicen  que  les han pagado 700 dólares por matarle, en eso les  dice  yo  te  pago más si me avisas quien te contrató, al cerrar la puerta uno  de  los ciudadanos sale en fuga y le avanza a detener al otro, en la denuncia el  ciudadano   es   reconocido   como  Juan  Pablo  Arango  Cortez”  7.   

En  virtud  de lo anterior, las autoridades  judiciales  de la República del Ecuador calificaron el comportamiento endilgado  a  Juan  Pablo Arango Cortez,  como         constitutivo        del        delito        de        Asesinato,  previsto en el artículo 450  del Código Penal Ecuatoriano, como pasa a reseñarse:    

Art  450.  Es asesinato y será reprimido  con  reclusión  mayor  especial de dieciséis a veinticinco años, el homicidio  que se cometa con alguna de las circunstancias siguientes:   

1ª.- con alevosía;  

2ª.-    por    precio    o   promesa  remuneratoria;   

3ª.-  por  medio de inundación, veneno,  incendio, o descarrilamiento;   

4ª.-   Con  ensañamiento,  aumentando  deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido;   

5ª.-  Cuando  se  ha imposibilitado a la  víctima para defenderse;   

6ª-  por  un  medio  cualquiera capaz de  causar grandes estragos;   

7ª.- buscando de propósito la noche o el  despoblado para cometer el homicidio;   

8ª.- Con el fin de que no se descubra, o  no  se  detenga  al  delincuente,  excepto  cuando el homicida sea ascendiente o  descendiente,  cónyuge  o  hermano  del  delincuente  al que se haya pretendido  favorecer; y,   

9ª.-  como medio de preparar, facilitar,  consumar  u  ocultar  otro delito, o para asegurar sus resultados o impunidad; o  por  no  haber  obtenido los resultados que se propuso al intentar el otro hecho  punible.   

10.-  Con  odio  o desprecio en razón de  raza  religión,  origen  nacional  o  étnico,  orientación sexual o identidad  sexual, edad, estado civil o discapacidad, de la víctima.   

11.-  Si  ha  sido  cometido en contra de  miembros  de  las  Fuerzas  Armadas o la Policía Nacional, fiscales o jueces de  garantías penales, en el desempeño de sus funciones.   

Ahora bien, los anteriores cargos, tienen su  correspondencia   en   el   delito   de   homicidio  agravado  descrito  y  sancionado  en  Código  Penal  Colombiano,   específicamente   en  los  artículos  103  y  104  numeral  2º,  así:   

ARTICULO  103. HOMICIDIO. El que matare a  otro,  incurrirá en prisión de doscientos ocho (208) a cuatrocientos cincuenta  (450) meses.   

ARTICULO   104.   CIRCUNSTANCIAS   DE  AGRAVACIÓN.  La  pena será de cuatrocientos (400) a seiscientos (600) meses de  prisión,  si  la  conducta  descrita  en  el  artículo  anterior se cometiere:  (…)   

4.  Por  precio,  promesa  remuneratoria,  ánimo de lucro o por otro motivo abyecto o fútil.   

Se colige entonces, que la conducta punible  atribuida   a  Juan  Pablo  Arango  Cortez,  está  tipificada  penalmente  en nuestro país, y sancionada con  pena  privativa  de  la  libertad que supera ampliamente el término de 6 meses.  Por tanto, el presupuesto de la doble incriminación se satisface.   

6.  Equivalencia  de  las  providencias  proferidas en el extranjero.   

De acuerdo con el artículo VIII del Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición  suscrito  en  Caracas  en 1911, el presupuesto  mínimo  exigido  para  solicitar  la  extradición  se  refiere al «auto  de  detención  dictado por el  Tribunal  competente,  con  la  designación  exacta  del delito o crimen que la  motivaren,  y  de  la  fecha  de  su  perpetración».   

En  este  caso,  dicho  requerimiento  se  encuentra  más  que  satisfecho, como quiera que el sustento de la solicitud de  extradición  de  Juan Pablo Arango Cortez  radica  en  el auto de inicio de instrucción fiscal, con orden de  prisión  preventiva,  emitido por el Juez de la Unidad Judicial de lo Penal del  Distrito  Metropolitano  de Quito, Provincia de Pichincha, el 25 de noviembre de  2015,  debidamente  ejecutoriado,  acto  en  el que se le acusa por el delito de  Asesinato,  de acuerdo con  los sucesos descritos con antelación.   

Ahora  bien, respecto de este tópico, cabe  mencionar  que  se  equivoca  la  Delegada  del Ministerio Público y la Defensa  cuando  afirman que para poder conceder la extradición se requiere:  «Que por lo menos se haya dictado en  el   exterior   resolución   de   acusación   o  su  equivalente»,  pues  esta  preceptiva corresponde a lo normado en el numeral 2º  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal, que no rige para el  presente  asunto  pues,  tal  y  como  fue  conceptuado  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  al  caso  sub examine le es aplicable el «Acuerdo  sobre  extradición»,  adoptado  en  Caracas,  el  18  de  julio de 1911, cuyo  artículo  8º  establece como requisito mínimo el mencionado  en principio.   

Lo anterior, tal y como lo explicó la Sala  en    providencia    CSJ   AP3872   – 2015:   

…para    el    caso,   el   Código   de   Procedimiento   Penal   tiene   un   carácter  supletorio,  razón  por la cual deben aplicarse las  normas   de  esa  codificación  que  no  se  opongan  al  referido  instrumento  internacional,  según  se  desprende  de lo dispuesto en el artículo 490 de la  Ley  906 de 2004, que prevé que «la extradición se podrá solicitar, conceder  u  ofrecer  de  acuerdo  con  los  tratados  públicos  y,  en su defecto con la  ley».   

Se puede observar, en el auto citado, como  se  concretan  los  hechos  imputados  -destacando las circunstancias de tiempo,  modo   y  lugar  que  los  rodearon-,  el  fundamento  probatorio,  la  conducta  constitutiva  del  delito,  las  normas  en  que  se  encuentra  previsto  y las  consecuencias  del  mismo,  tal  como  sucede en nuestra legislación. Por ello,  para   la   Sala  es  claro  que  también  se  satisface  el  requisito  de  la  equivalencia.   

En  conclusión,  la determinación dictada  por  la autoridad judicial del Gobierno de la República del Ecuador, reúne los  requisitos  formales  y  sustanciales  exigidos en el instrumento internacional,  por lo que se verifica cumplido también este condicionamiento.   

7.  Prescripción  de  la acción y de la  pena.   

De acuerdo con el literal b) del artículo V  del       Acuerdo       Bolivariano       sobre  Extradición,  el Estado requerido no estará obligado  a    conceder    la   extradición   «b)  Cuando  según  las  leyes  del  Estado  al  cual se dirige la  solicitud,  hubiere  prescrito  la  acción  o  la  pena  a que estaba sujeto el  enjuiciado o condenado».   

         La  anterior  exigencia impone a la Corte examinar la configuración  de  esa categoría jurídica en Colombia, con la salvedad que sólo se revisará  la   prescripción  de  la  acción  por  cuanto  el  requerimiento  tiene  como  propósito    obtener    la    entrega    de   Arango  Cortez  para procesarlo por el delito imputado por las  autoridades ecuatorianas.   

         De  acuerdo  con  el  artículo  83  del  Código Penal nacional, la  acción     penal     prescribe     «en  un  tiempo  igual  al  máximo de la pena fijada en la ley, si  fuere  privativa  de  la  libertad,   pero en ningún caso será inferior a  cinco   años,   ni   excederá   de   veinte…».   

         Siendo  ello  así, acorde con la información aportada por el país  requirente,  no  ha  prescrito  la acción, por cuanto desde la materialización  del  punible  (23 de septiembre de 2010) no ha transcurrido el término previsto  en  el  artículo  anterior (20 años teniendo en cuenta que la máxima sanción  para  el  homicidio  agravado  es  de  40  años)  para  que opere ese fenómeno  jurídico.   

         8.             Naturaleza    jurídica    de   los   hechos   fundantes   de   la  solicitud.   

       El   artículo  IV  del  Acuerdo  Bolivariano sobre Extradición  proscribe la extradición  de  personas  acusadas  de delitos políticos  y  conexos,  situación  que en  este  evento  no  se  configura  porque  el homicidio  agravado,   objeto   del  requerimiento,    no  ostenta tal connotación,  por    tratarse   de   una   infracción penal ordinaria o delito           común.   

Las restantes limitantes de la    extradición,    relativas    al  cumplimiento    de   la   condena   u   otorgamiento   de   amnistía  o  indulto  en  el  país  donde se  cometió  delito,  no  se  configuran, a pesar de lo  alegado   por   la   defensa   del   solicitado,  por  cuanto  los  hechos  por  los  que  es  requerido el  ciudadano    Arango  Cortez,    son    completamente    distintos   a   los   que   ya   fueron  investigados en territorio ecuatoriano.   

9.  Exigencia del artículo I del Acuerdo  Bolivariano sobre Extradición.   

         

         Según    el   aparte   final   del   canon   I   del   Acuerdo       Bolivariano       sobre      Extradición,              «para que la extradición se efectúe  es  preciso  que  las  pruebas  de  la infracción sean tales, que las leyes del  lugar  donde se encuentre el prófugo o enjuiciado justificaría su detención o  sometimiento  a  juicio,  si la comisión, tentativa o frustración del crimen o  delito  se  hubiese verificado en él», situación que  impone  a  la  Corporación  examinar  las pruebas consideradas por la autoridad  judicial  de  la  República  del  Ecuador  para  proferir  la orden de prisión  preventiva en contra del requerido.   

         De  conformidad  con la documentación aportada con la solicitud, el  Juez  de  la  Unidad  Judicial  de lo Penal del Distrito Metropolitano de Quito,  Provincia  Pichincha,  dictó  orden  de  privación de la libertad en contra de  Juan  Pablo  Arango  Cortez  con  fundamento  en: «acta  de  levantamiento  del cadáver de fecha 23 de septiembre de 2010, realizado por  el  policía  Marco  Malán.  Autopsia  médico  legal  con  Nº  1439 DML-2010,  realizado  por  Clidia  Guerrero,  señalando muerte violenta. Parte informativo  realizado  por  el  policía Marcos Malán, hace mención el relato de la esposa  del  hoy  occiso,  señala  lo  relatado. Denuncia presentada el 26 de julio del  2010  presentada  (sic) por el hoy occiso, manifiesta lo mencionado. La versión  del  hoy occiso dentro del expediente fiscal (primera denuncia) y también de su  esposa.  Informe  investigativo  realizado por Marcos Malán, con entrevistas de  Eloy  Bonilla,  así  como  el  reconocimiento  del  lugar de los hechos, escena  móvil.  Versiones  de  Rosa  Hidalgo.  Lenin  Mosquera. Flor Muñoz. Informe de  inspección  ocular técnica, con álbum fotográfico, realizado por el policía  Edwin  Vizcaíno.  Informe  del  revenido  químico  del  vehículo  en  el cual  falleció  el  hoy  occiso,  así  como el detalle de llamadas del teléfono del  señor  Juan  Pablo  Arango Cortez, parte de novedades realizado por el policía  Marco  Malán.  Informe  de  audio  video  y  afines,  del  cual  se  obtuvo  la  extracción       de      la      información8».   

       Elementos  de  convicción  a  partir  de  los cuales coligió el citado funcionario judicial la  probable  existencia  de la infracción y de la participación del solicitado en  los  hechos  materia  de  requerimiento. Así mismo, debe la Sala destacar que a  partir  de  esos medios de prueba, el Juez de la Unidad Judicial de lo Penal del  Distrito   Metropolitano  de  Quito,  dedujo  que  la  prisión  preventiva  era  necesaria  para  garantizar la comparecencia del procesado a la actuación, dada  la  existencia de graves indicios que lo relacionan con el caso investigado y su  falta  de  arraigo,  ya  que encontró demostrado que en investigación anterior  por  la  presunta  comisión  del delito de extorsión de la que fue víctima el  occiso,    el    señor   Arango   Cortez  incumplió con las medidas alternativas de prisión preventiva que  le  fueron  impuestas,  al  falsificar  el  certificado presentado como arraigo,  además  de  la desatención a los llamados hechos por la Fiscalía para ejercer  su  derecho  de  defensa  en  la  investigación  por  el delito de Asesinato.   

         Dichos  elementos  probatorios,  dentro  del  sistema procesal penal  acusatorio  contemplado  en  la Ley 906 de 2004, serían suficientes para que la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  en la audiencia respectiva ante el juez de  control  de  garantías,  hubiese  imputado la comisión del delito de homicidio  agravado   y,   consecuentemente,   impetrado   la   imposición  de  medida  de  aseguramiento  privativa  de la libertad y la expedición de orden de detención  que probablemente habría obtenido.   

Lo anterior considerando, que se satisfacen  los  presupuestos  del  artículo  308  de  la  citada ley, según los cuales la  medida  de  aseguramiento  se  decretará  cuando  de  los  elementos materiales  probatorios   y  evidencia  física,  obtenidos  legalmente,  se  pueda  inferir  razonablemente  que  el  imputado  pudo  ser  autor  o partícipe de la conducta  delictiva,  siempre  y  cuando se cumpla alguno de los siguientes requisitos: i)  Que  sea  necesaria  para evitar que el imputado obstruya el debido ejercicio de  la  justicia;  ii) Que el imputado constituya un peligro para la seguridad de la  sociedad  o  de  la  víctima  y,  iii)  Que resulte probable que el imputado no  comparecerá al proceso.   

         Ahora  bien,  en  este  punto,  se  ofrece  necesario aclarar que, a  diferencia   de   lo   alegado   por   el   abogado   defensor  de  Arango  Cortez, de los elementos materiales  que  sustentaron  la  formulación  de  cargos  contra el requerido sí se puede  inferir  razonablemente  su  autoría  o  participación  en  la  comisión  del  punible.   

         Por  consiguiente, no son de recibo las alegaciones de la defensa en  punto  de  los  elementos  materiales  que  sirvieron  de fundamento para que la  autoridad  judicial  de  la  República del Ecuador profiriera orden de prisión  preventiva en contra del requerido.   

10. Concepto  

Los razonamientos expuestos en precedencia,  permiten  tener por acreditadas las exigencias legales para conceptuar de manera  favorable  a  la  solicitud  de  extradición  formalizada por el Gobierno de la  República  de  Ecuador  a través de su Embajada en nuestro país, respecto del  nacional     colombiano     Juan    Pablo    Arango  Cortez,  por los cargos que se le atribuyen en el auto  de  inicio  de instrucción fiscal con orden de prisión preventiva, emitido por  el  Juez  de la Unidad Judicial de lo Penal del Distrito Metropolitano de Quito,  provincia de Pichincha, el 25 de noviembre de 2015.   

La  Corte considera pertinente precisar, en  orden  a  proteger  los  derechos  fundamentales  del  requerido,  que el Estado  solicitante  deberá  garantizarle  la  permanencia  en el país extranjero y el  retorno  al  de  origen  en  condiciones  de  dignidad  y respeto por la persona  humana,  cuando  llegare  a  ser  sobreseído, absuelto, declarado no culpable o  eventos  similares,  incluso  después  de  su liberación por haber cumplido la  pena  que  le  fuere impuesta en razón de los cargos que motivaron la solicitud  de extradición.   

Del  mismo modo, atendiendo lo dispuesto en  el  artículo  494  de la Ley 906 de 2004, el Gobierno Nacional puede subordinar  la  concesión  de  la  extradición  a las condiciones consideradas oportunas y  exigir  que  el  solicitado  no  sea  juzgado  por  hechos  diversos  de los que  motivaron  la  solicitud  de  extradición, ni sometido a sanciones distintas de  las  impuestas en la eventual condena, ni a penas de muerte, destierro, prisión  perpetua  o  confiscación,  desaparición  forzada,  torturas,  tratos crueles,  inhumanos  o  degradantes, por el país solicitante9,    como   lo   sugiere   la  Procuraduría General de la Nación a través de su Delegada.   

Igualmente,  debe  condicionar  la  entrega  de Juan Pablo Arango Cortez a  que  se  le respeten –como  a    cualquier    otro    nacional   en   las   mismas   condiciones–  todas  las  garantías debidas a su  condición  de  justiciable,  en  particular  a  que  tenga  acceso a un proceso  público  sin  dilaciones injustificadas, se presuma su inocencia, cuente con un  intérprete,  tenga un defensor designado por él o por el Estado, se le conceda  el  tiempo  y los medios adecuados para que prepare la defensa, presente pruebas  y  controvierta  las que se aduzcan en contra, a que su situación de privación  de  la  libertad se desarrolle en condiciones dignas, a que la eventual pena que  se  le imponga no trascienda de su persona, a que la sentencia pueda ser apelada  ante  un  tribunal superior, a que la sanción privativa de la libertad tenga la  finalidad    esencial    de    reforma    y   readaptación   social10.   

Además,  no  puede ser condenado dos veces  por  el  mismo  hecho,  por  mandato  de  la  Carta  Política,  ni dársele una  denominación jurídica distinta a la misma circunstancia fáctica.   

Así mismo, el Gobierno debe condicionar la  entrega  a que el país solicitante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo   esencial  de  la  sociedad,  y  garantiza  su  protección11.   

De la misma manera, el Gobierno, encabezado  por  el señor Presidente de la República como Jefe de Estado, deberá efectuar  el  respectivo  seguimiento  a las exigencias que se impongan a la concesión de  la  extradición y determine las consecuencias que se derivarían de su eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo señalado en el ordinal 2° del artículo 189  ibídem.   

Finalmente, el Gobierno Nacional advertirá  al  del  Estado  requirente,  que  en  caso  de  un  fallo  de  condena, deberá  computarse   el   tiempo   que   Juan   Pablo  Arango  Cortez  ha  permanecido  privado  de  la  libertad con  ocasión de este trámite de extradición.   

Por lo expuesto, la Sala de Casación Penal  de   la   Corte   Suprema   de   Justicia,  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a  la  extradición  de  Juan  Pablo  Arango  Cortez  solicitada al  Gobierno  de  Colombia  por el de la República del Ecuador para enjuiciarlo por  el  delito  de  Asesinato,  conforme  con los hechos señalados en el proveído del 25 de noviembre de 2015,  proferido  por  el  Juzgado  de  la  Unidad  Judicial  de  lo  Penal de Distrito  Metropolitano de Quito.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,  a  su  defensor,  al  Ministerio  Público y al Fiscal General de la  Nación,  para  lo  de  su  cargo.  Devuélvase  el  expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho para lo de su competencia.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Cuaderno Corte folio 104.   

2  Ibíd. Folio 106.   

3  Carpeta Anexo 1. Folios 11.   

4  Ibíd. Folios 108.   

5  Carpeta Ministerio de Justicia y del Derecho. Folio 9.   

6  Ibíd. Folio 12-14.   

7  Carpeta Anexos 1. Folio 2.   

8  Anexo 2 folio 2.   

9 De  conformidad  con  lo  dispuesto  por  los artículos 12 y 34 de la Constitución  Política de Colombia.   

10  Artículos  29  de  la Constitución; 9 y 10 de la Declaración Universal de los  Derechos  Humanos;  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2 (a) (b) (c) (d) (e) (f) (g) (h).3.4.5, 9  de  la Convención Americana de Derechos Humanos; 9-2.3, 10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y  15 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos)   

11  Postulado  que  encuentra  respaldo  en  la Convención Americana sobre Derechos  Humanos   (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos (artículo 23)     

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