CP029-2015(44784)

2015

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrados Ponentes  

CP029-2015  

Radicación No.44784  

Aprobado Acta No. 110  

Bogotá,  D.C.,   veinticinco  (25) de  marzo de dos mil quince (2015)   

VISTOS  

Procede  la  Corporación a emitir concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  CARLOS       FERNANDO       MATEUS       MORALES       presentada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos1.   

ANTECEDENTES  

Con  Nota  Verbal  No.  1914  del  26  de  septiembre  de  2014,  la Embajada de los Estados Unidos formalizó la solicitud  de    extradición   de   CARLOS   FERNANDO   MATEUS  MORALES,  contra  quien la  Corte  del  Distrito  Sur  de  Florida dictó el 19 de agosto de 2010  la  segunda acusación sustitutiva No.  07-20794-CR-LENARD(s)(s)  para  que comparezca a juicio por delitos federales de  narcóticos.   

         Documentos aportados con la solicitud de extradición   

Para  formalizar la petición de entrega de  MATEUS    MORALES    se  incorporaron  al  presente trámite, por intermedio del Ministerio de Relaciones  Exteriores  y provenientes de la Embajada de los Estados Unidos de América, los  siguientes documentos, debidamente traducidos:   

(i)  Nota Verbal No. 0746 del 4 de junio de  2014,  por  cuyo medio la Embajada de los Estados Unidos solicitó la detención  provisional  con  fines  de  extradición  de  CARLOS  FERNANDO MATEUS MORALES.   

ii)  Nota  Verbal  No.  1914  del  26  de  septiembre   de   2014   mediante   la  cual  se  protocoliza  la  petición  de  extradición.   

(iii)  Copia  de  la  segunda  acusación  sustitutiva  No. 07-20794-CR-LENARD(s)(s) dictada  el  19  de agosto de 2010 por la  Corte   del   Distrito  Sur  de  Florida.   

(iv)  Traducción  de  las  disposiciones  aplicables  al  caso,  esto es, Título 18, Sección 3282; Título 21, Secciones  812,  853,  959, 960 y 963;  Título 28, Sección 2461 del Código de los Estados Unidos.   

(v)  Orden  de arresto emitida por la Corte  del   Distrito   Sur   de   Florida   contra   MATEUS  MORALES.   

(vi)  Declaración  jurada  de Kurt    K.    Lunkenheimer,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados  Unidos  en el Distrito Sur de  Florida,  en  la  cual  se refiere al procedimiento cumplido por el Gran  Jurado  para dictar la acusación,  descarta  la  configuración de la prescripción, concreta los cargos formulados  en   contra   de   CARLOS  FERNANDO  MATEUS  MORALES  e    indica    los    elementos   integrantes   del  delito.   

(vii)  Declaración  jurada  de    Victoria   J.   Metker,  agente  especial  de la Administración para el Control de Drogas  (DEA),  por  cuyo medio informa los pormenores de la investigación en virtud de  la  cual  se  solicita  la  extradición  y  aporta  los  datos  allegados  a la  investigación sobre la identidad del requerido.   

(viii)   Informe   de   consulta   de  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  de  la  cédula de ciudadanía No.  17.703.360   a   nombre  de  CARLOS  FERNANDO  MATEUS  MORALES.   

Trámite   surtido  ante  las  autoridades  colombianas   

Recibida  por  la  Fiscalía  General de la  Nación  la  Nota  Diplomática  No.  0746  del  4  de junio de 2014, ordenó la  captura    de   CARLOS   FERNANDO   MATEUS   MORALES  mediante  Resolución  del  12 de junio siguiente, la  cual  se              notificó  el  30  de  julio  al  requerido  en  el Establecimiento  Carcelario  y  Penitenciario  de la Picota.   

Protocolizada  la  solicitud de entrega, el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  envió  la  documentación  reunida a su  homólogo  de  Justicia  y  del  Derecho  con  oficio  DIAJI  No. 1987 del 29 de  septiembre de 2014, en el cual conceptuó:   

“Sobre el particular, es preciso señalar  que,  se  encuentra vigente entre la República de Colombia y los Estados Unidos  de  América,  la  “Convención de Naciones Unidas contra el tráfico ilícito  de  estupefacientes  y  sustancias  sicotrópicas”, suscrita en Viena el 20 de  diciembre de 1988. (…)   

De conformidad con lo expuesto, en atención  a  que  el  tratado  aplicable  entre  las  partes  no  regula  el  trámite  de  extradición,  y  a  la  luz de lo preceptuado en los artículos 491 y 496 de la  Ley  906  de  2004,  la  extradición  estará  gobernada  por lo previsto en el  ordenamientos      jurídico      colombiano”2.   

Revisadas  las  diligencias  con base en la  citada  normatividad,  en  dicha  Cartera  no  se  evidenció  la falta de pieza  sustancial  alguna  y,  en  consecuencia,  la  Jefe  de  la  Oficina  de Asuntos  Internacionales,   con   oficio   OFI14-0022933-OAI-1100 del 2  de  octubre  de  2014,  envió  el expediente a la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia para lo de su competencia.   

Actuación     cumplida     en    esta  Corporación   

El 6 de octubre de 2014 la Corte inició la  etapa   judicial   del  trámite  garantizando  la  provisión  de  defensor  al  requerido;   así   mismo,  surtido  el  traslado  para  solicitar  pruebas,  el  10  de diciembre siguiente,  decretó  algunos  medios  de  prueba  incoados  por la defensa y denegó otros,  decisión   contra  la  que  el  mismo  sujeto  procesal  interpuso  recurso  de  reposición  resuelto  de  forma  negativa  el 4 de febrero de 2015. Finalmente,  corrió traslado para presentar alegatos finales.   

Alegatos de conclusión  

El    Ministerio    Público,   representado  por  la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  realiza  un  recuento  de  las  exigencias  previstas  en  el  ordenamiento  jurídico  para  la  emisión  de  concepto por parte de la Corte,  resume  la  actuación  adelantada  y  los  documentos aportados por el Gobierno  requirente,  luego  de  lo  cual  colige  que  no  está presente ninguna de las  limitantes    incluidas    en    el    artículo    35   de   la   Constitución  Política.   

Así mismo, aborda el estudio de la validez  formal  de  la  documentación  allegada,  señalando  los  requisitos  para  su  expedición  y presentación, de manera especial su traducción y autenticación  por  las  autoridades correspondientes en el país requirente, y el cumplimiento  del  trámite  diplomático  para  su  presentación,  todo  lo  cual le permite  concluir    que    esas   exigencias   se   encuentran   satisfechas.   

   

Igual criterio expresa acerca de las demás  exigencias  previstas  por  el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal,  esto  es,  la demostración plena de la identidad del requerido, el principio de  la  doble  incriminación  y  la  equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero.   

En cuanto a la pena mínima exigida, afirma  estar  acreditada por cuanto el cargo formulado por el país requirente equivale  en  el ordenamiento patrio a los delitos descritos en el artículo 340 y 376 del  Código   Penal,  relativos  al  concierto  para  delinquir  y  al  tráfico  de  estupefacientes,   los   cuales   tienen   pena   superior  a  cuatro  años  de  prisión.   

En  consecuencia, considera satisfechos los  requisitos  exigidos  en el procedimiento penal para emitir concepto favorable a  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano CARLOS  FERNANDO    MATEUS    MORALES,    razón   por   la  cual    pide  a  la  Corte, si acoge su criterio,  exhortar  al  Gobierno  Nacional  para  que  formule  al  país  reclamante  los  condicionamientos  necesarios  para  garantizar  la  protección de los Derechos  Humanos  del  requerido,  en  atención  a  lo  dispuesto  en  los  instrumentos  internacionales   y   en   la   Constitución  Política  colombiana.   

Así   mismo,  en  aplicación  del  Acto  Legislativo  No.  1  de  1997, demanda condicionar la entrega a que MATEUS  MORALES no sea juzgado por hechos  anteriores  al 17 de diciembre de ese año,   en  tanto  el  indictment menciona que se materializaron a lo largo dese año.   

Por último, en atención a la condición de  postulado  a  la  Ley  de  Justicia  y  Paz  del  reclamado,  con el objetivo de  preservar  los  derechos  de  las  víctimas a la verdad, justicia y reparación  integral,  solicita diferir la entrega hasta que culmine el proceso transicional  adelantado en su contra por las autoridades nacionales.   

La   defensa  de  CARLOS FERNANDO MATEUS  MORALES  considera               que  debe  emitirse  concepto  desfavorable  en aplicación del principio del non bis  in  ídem  por  cuanto  existe  plena correspondencia  entre  los  hechos  base  del  requerimiento  y  los  contenidos en la sentencia  condenatoria  proferida  por el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado  de  Florencia,  relativos a los punibles de concierto para delinquir y tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes de los artículo 340 y 376 del Código  Penal.    

También  encuentra improcedente la entrega  porque  de acuerdo a los postulados de la Ley de Justicia y Paz es necesario dar  prelación  al  juzgamiento  de  los  delitos  de  lesa  humanidad atribuidos al  requerido  para  no  afectar  los  derechos  de las víctimas a la verdad y a la  reparación.   Lo   anterior   por   cuanto  las  pruebas  acopiadas  demuestran  que   CARLOS   FERNNADO  MATEUS  MORALES  ha  colaborado  en forma eficiente y eficaz en la reconstrucción  de lo sucedido.    

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Aspectos Generales  

La competencia de la Corporación, cuando se  trata  de  emitir concepto sobre la procedencia de extraditar o no a una persona  solicitada  por otro país, se circunscribe a la verificación de las exigencias  contenidas  en  los  artículos  490,  493,  495  y  502  de la Ley 906 de 2004,  regulación  a  la  cual  se acude porque los hechos también ocurrieron bajo su  vigencia.   

Esos   requisitos   consagrados   en  los  artículos  495  y 502 de la ley en cita se concretan en i) la validez formal de  la  documentación  allegada por el país requirente, ii) la demostración plena  de  la identidad de la persona solicitada, iii) la presencia del principio de la  doble  incriminación  y  iv)  la equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero  con  la  resolución  de  acusación  de  nuestro  sistema  procesal  penal.   

La  Corte,  por  consiguiente,  procede  a  estudiar si en el caso bajo examen se cumplen dichos presupuestos.   

    

1. Validez formal de la documentación     

Conforme  a  lo preceptuado en el artículo  495  de  la  Ley  906  de 2004, la solicitud de extradición debe efectuarse por  vía  diplomática  y,  de  manera  excepcional, por la consular o de gobierno a  gobierno,  aportando  copia auténtica del fallo o de la acusación proferida en  el  país  extranjero, con indicación de los actos que determinan la petición,  así  como  del  lugar  y  fecha  de su ejecución; todo ello acompañado de los  datos  por  cuyo  medio  sea  posible  identificar  plenamente  al  reclamado e,  igualmente,   es   necesario   allegar   la   reproducción  auténtica  de  las  disposiciones penales aplicables al asunto.   

Del  mismo modo, la documentación debe ser  expedida  con  sujeción  a las formalidades establecidas en la legislación del  país reclamante y estar traducida al castellano.   

Tales  requisitos de carácter legal están  encaminados  a  demandar  del  Estado  requirente la ineludible remisión de los  soportes  en  sustento  de  la  solicitud  de extradición, en todos los casos y  frente  a cada una de las específicas obligaciones que amerite el asunto, no de  manera  simple,  sino  con  el  cumplimiento íntegro de las exigencias formales  expresadas.   

En   el   caso   particular, la Corporación observa que el Gobierno  de   los   Estados   Unidos   de  América,  a  través  de  su  representación  diplomática,  solicitó  la  extradición  del ciudadano colombiano   CARLOS   FERNANDO   MATEUS   MORALES  y,  al  efecto,   anexó   copia   de   la   segunda  acusación  sustitutiva  No.  07-20794-CR-LENARD(s)(s)  dictada  el  19  de  agosto  de  2010 por la Corte del  Distrito  Sur  de  Florida  y  de la orden de arresto  expedida    contra   el   reclamado   por   la   referida   autoridad   judicial  extranjera.   

También allegó  la     declaración     jurada     de    Kurt    K.  Lunkenheimer,   Fiscal  Auxiliar  en  el  Distrito Sur de Florida, en la que se refiere al procedimiento  cumplido  por el Gran Jurado  para  dictar  la  acusación,  descarta  la  configuración de la prescripción,  concreta  los  cargos  formulados  en contra de CARLOS  FERNANDO  MATEUS  MORALES,  indica  los elementos integrantes del delito y remite  a  la  declaración  de  apoyo  del  agente  encargado de la investigación para  mayores detalles de los hechos.   

De  igual  manera,  se  observa que en los  documentos  aportados  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos respecto de la  acusación  se  especifican  los  actos  imputados y los lugares y épocas de su  ocurrencia,  con  lo  cual se satisfacen los requisitos exigidos en el artículo  495 de la Ley 906 de 2004, como se explicará más adelante.   

A   su  vez,  dichos  documentos  están  traducidos  al  castellano,  certificados  y  autenticados de conformidad con la  legislación   propia   del  Estado  requirente,  al  punto  que  se  encuentran  refrendados   por  Magdalena  A.  Boynton,  Directora  Asociada  de la Oficina de Asuntos Internacionales de  la  División  de  lo  Penal  del  Departamento  de  Justicia  del  mismo país,  reconocida  como tal por su Procurador Eric H. Holder,  Jr.   

Igualmente,  se  aportaron certificaciones  sobre  la  referida  documentación suscritas por John  F.  Kerry,  Secretario  del Departamento de Estado de  los   Estados   Unidos   de  América  y  por  Dennis  Wollen,    Funcionaria  Auxiliar  de  Autenticaciones  de  la misma dependencia, cuya firma, a su turno,  fue   refrendada   por   la   Vice-Cónsul  de  Colombia  en  Washington,  D.C.,  María    Fernanda    Cuéllar   Botero,  la  cual  está  legalizada  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia. Por lo tanto, se cumplen a  cabalidad los requisitos para su validez.   

En ese orden, es claro para la Corporación  que  el  primer requisito exigido por el artículo 495 de la Ley 906 de 2004, se  encuentra acreditado.   

2.           Demostración  plena de la identidad del  solicitado   

Esta  exigencia se orienta a establecer si  la      persona      procesada      (acusada     o  condenada)  en  el  país  extranjero,  es  la  misma  sometida  al  trámite  de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera  identidad;   por   lo   tanto,  el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo solicitado y aquél cuya entrega se encuentra  en curso de resolver.   

Confrontada la Nota Verbal No. 1914 del 26  de  septiembre de 2014 por cuyo medio se formaliza la petición de extradición,  advierte   la   Corte   que  el  reclamado  responde  al  nombre  de       CARLOS       FERNANDO       MATEUS       MORALES,    alias  “Paquita”, nacido el 23  de  agosto  de  1967,  titular  de  la cédula de ciudadanía No. 17’703.360.   

La  persona  solicitada se identificó con  aquel  nombre  y  documento de identidad al serle comunicada la orden de captura  emitida  por  la  Fiscalía General de la Nación con fines de extradición y se  notificó  de  las  diversas  decisiones adoptadas en el marco de este trámite,  sin efectuar reproche alguno al respecto.   

Además, el lugar y la fecha de nacimiento  registrados  en  la  tarjeta  de  preparación  de  su  cédula  de  ciudadanía  coinciden  con  los  datos  ofrecidos  por  el  país  requirente  y  el  cotejo  dactiloscópico  efectuado  por  perito  de  la  Policía Nacional a las huellas  dactilares  del  capturado,  concuerdan con las que reposan en la Registraduría  Nacional  del Estado Civil a nombre de CARLOS FERNANDO  MATEUS MORALES.   

De lo anterior se deduce razonablemente la  plena  identidad  del  ciudadano  colombiano  pedido  en  extradición,  pues su  información   personal,   relacionada   en  la  solicitud  de  las  autoridades  foráneas,  como  se ha visto, es la misma con la cual se presenta y firma y con  la   que  ha  actuado  en  este  trámite.   

    

1. Principio de la doble incriminación     

Frente  a  este requisito corresponde a la  Corporación  examinar  si  los  comportamientos  atribuidos  al  reclamado como  ilícitos  en  el  país extranjero tienen en Colombia la misma connotación, es  decir,  si  son  considerados  delitos  y,  de  ser  así, si conllevan una pena  mínima no inferior a cuatro años de privación de la libertad.   

Para  abordar el análisis de este aspecto  debe  partirse del cotejo de los cargos formulados en la acusación aportada por  la  autoridad  extranjera  con  la normatividad interna colombiana, a efectos de  establecer  o  descartar  la equivalencia exigida por el artículo 502 de la Ley  906 de 2004.   

En este sentido, la Sala encuentra que los  hechos  imputados por la autoridad foránea en la segunda acusación sustitutiva  No.  07-20794-CR-LENARD(s)(s)  dictada  el 19 de agosto de 2010 por la Corte del  Distrito  Sur  de Florida, se  concretan en el siguiente cargo:   

“Cargo  21   

A partir del año 1997 aproximadamente (el  Gran  Jurado  desconoce  la  fecha  exacta)  y  continuando  hasta fecha de esta  acusación  de  reemplazo,  en  el  país  de  Colombia, Sudamérica, y en otros  lugares,    los    acusados,…CARLOS    FERNANDO    MATEUS    MORALES,    alias  “Paquita”,…  a  sabiendas  e  intencionalmente se combinaron, conspiraron,  confederaron  y  acordaron con Jesús María Alejandro Sánchez-Jiménez y otras  personas,   conocidas   y   desconocidas   por   el  Gran  Jurado,  (sic)    distribuir    una   sustancia  controlada, de la Lista II,  sabiendo  que  dicha sustancia sería importada de manera ilícita a los Estados  Unidos,    en    violación    de    la   Sección   959(a)(1)…”3.   

El cargo imputado por la autoridad foránea  encuentra  equivalencia  en  el artículo 340, inciso segundo del Código Penal,  modificado  por  los artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la Ley 1121 de  2006,      del     concierto     para     delinquir  agravado,  que  contempla  sanción  privativa  de la  libertad  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18) años de prisión y multa de dos mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil  (30.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

Así  mismo,  se actualiza en el artículo  376  del  Código  Penal, modificado por el canon 11 de la ley 1453 de 2011, que  tipifica  el  delito  de tráfico, fabricación o porte  de  estupefacientes  y lo reprime con pena prisión de  ciento  veintiocho  (128)  a  trescientos  sesenta  (360)  meses  y multa de mil  trescientos  treinta  y cuatro (1334) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

Confrontados   los  supuestos  fácticos  referidos  en  la  acusación  y  en  las  normas  invocadas  por  la  autoridad  extranjera   con  las  disposiciones  internas  de  Colombia,  se  advierte  que  asociarse  para  fabricar y traficar estupefacientes y concretar dicha conducta,  constituyen  comportamientos  proscritos  y  penalizados  en los dos países, de  manera  que  los  cargos  atribuidos  por  la  autoridad foránea a CARLOS       FERNANDO       MATEUS       MORALES       corresponden  a  tipos  penales nacionales que tienen prevista pena  superior  a  los 4 años de prisión, razón por la cual se encuentra satisfecho  el principio de la doble incriminación.   

Como    la  segunda      acusación      sustitutiva      No.  07-20794-CR-LENARD(s)(s)  dictada  el  19  de  agosto  de  2010 por la Corte del  Distrito  Sur  de  Florida  incluye  la  extinción  del  derecho de dominio, es  preciso  señalar que tal afirmación no puede ser entendida en estricto sentido  como un cargo.   

En  efecto,  como  lo ha venido expresando  esta  Corporación  respecto  de  situaciones semejantes, el señalamiento de la  extinción  del derecho de dominio no comporta imputación alguna, pues se trata  del   anuncio   de   la   consecuencia   patrimonial   que  la  declaratoria  de  responsabilidad  acarrea  respecto  de  los bienes involucrados en el delito, de  cuya   comisión   se   acusa  al  requerido,  tema  ajeno  a  la  solicitud  de  extradición,  razón  por  la  cual  no  se encuentra comprendido dentro de los  aspectos por analizar en el concepto a emitir por la Sala.   

4.           Equivalencia entre la providencia dictada  en el extranjero y la acusación del sistema procesal colombiano   

Esta  última  exigencia  se  orienta  a  verificar  si la pieza procesal ofrecida por el país requirente es equivalente,  por  lo  menos,  a  la  acusación  prevista  en  el ordenamiento procesal penal  interno.   

Conviene  recordar  que  no  se  trata  de  establecer  identidad  entre  ambas actuaciones, pues lo relevante es determinar  si  la  decisión  entregada  da  paso  al juicio. Además, se debe constatar si  brinda  un  relato  sucinto  del comportamiento imputado, con especificación de  las  circunstancias  de lugar y tiempo e, igualmente, si expresa con claridad la  calificación jurídica señalando los preceptos aplicables.   

Así  las  cosas,  se tiene que la segunda  acusación  sustitutiva  No. 07-20794-CR-LENARD(s)(s) dictada el 19 de agosto de  2010  por la Corte del Distrito Sur de Florida, al igual que ocurre con la pieza  de  la  misma  índole  en  el  ordenamiento  colombiano,  marca el comienzo del  juicio,  etapa  en la cual el procesado tiene la oportunidad de controvertir las  pruebas y los cargos a él atribuidos.   

En  estas  condiciones, es indiscutible la  equivalencia  existente  entre la acusación dictada en el país extranjero y la  pieza  procesal  contemplada  en los artículos 336 y 337 de la Ley 906 de 2004.  Naturalmente,  conviene  advertir,  se  trata  de una identidad material y no de  forma.   

Causales de improcedencia  

Según  la defensa son dos las situaciones  que  impiden  a  la  Corte  conceptuar  de  manera  favorable  al  requerimiento  formulado  por las autoridades norteamericanas: i) el principio del non  bis  ídem  y, ii) la condición de  postulado  que  ha  colaborado  de  manera  eficaz  y  eficiente al logro de los  objetivos  de la Ley de Justicia y Paz. A continuación, la Sala revisa cada uno  de dichos tópicos.    

i)  La  Sala  mayoritaria  considera  que  constituye  parte  de  su  labor verificar si en Colombia se profirió decisión  con  fuerza  de cosa juzgada por los mismos hechos que sustentan la petición de  extradición4,  pues  si ello es así no es posible conceptuar favorablemente en  respecto  de  la  garantía fundamental del non bis in  ídem.   

         Pues  bien,  al  proceso se allegó copia de la sentencia proferida  el  21  de junio de 2007 por el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado  de   Florencia5,  por cuyo medio condenó a CARLOS   FERNANDO   MATEUS   MORALES  a  cuarenta  (40)  años  de  prisión,  multa de 1.224.000.000 millones de pesos e  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas por espacio  de  veinte  años, al hallarlo coautor responsable de los delitos de homicidio y  tortura   en   persona   protegida,   concierto  para  delinquir,    hurto    agravado    y   tráfico,   fabricación  o  porte  de  estupefacientes.   

         La  imputación  fáctica consignada en esa providencia respecto de  los  delitos  de  concierto  para  delinquir y tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes es la siguiente:   

“La  responsabilidad  que tiene CARLOS  FERNANDO  MATEUS  MORALES  en  el  Tráfico  de  Estupefacientes,  es que por su  condición  de  Comandante  Financiero,  era responsable de distribuir el dinero  perteneciente  al Bloque Sur Andaquí, a los compradores directos del alcaloide,  quienes  se  dan a conocer en la comercialización del alucinógeno y ocultan al  verdadero  dueño  de  la sustancia ilícita, quien no es otro que el Bloque Sur  Andaquí  (…).  El  Tráfico  de  Estupefacientes,  estaba  controlado por los  máximos  comandantes  de  la  agrupación, en especial el Comandante Financiero  que  no  es  otro de CARLOS FERNANDO MATEUS MORALES, “a. Paquita”, hecho que  es  afirmado  por  suficiente prueba testimonial de personas que pertenecieron a  la   organización,   y   por  ende  no  es  extraña  para  el  esta  actividad  ilícita”6.    

Por  su parte, en la declaración de apoyo  que  apuntala  la  acusación  foránea  se  señala7:   

“La investigación ha revelado que Carlos  Mario   Jiménez  Naranjo  (Jiménez  Naranjo),  antiguo  líder  de  las  ahora  desactivadas  Autodefensa Unidas de Colombia (AUC), una organización terrorista  paramilitar,  operaba  una  organización  de narcotráfico (DTO) para financiar  las  actividades  de las AUC. La DTO producía decenas de miles de kilogramos de  cocaína   en   Colombia   para   fines   de  distribución  por  mar  en  aguas  internacionales  frente  a  la  costa de Colombia, y por aire a México, para su  distribución  final  en los Estados Unidos. La DTO podía operar como resultado  del  hecho  de  que  algunos  miembros  de  las AUC, entre ellos Pérez-Alzate y  Mateus  Morales,  tenían  aseguradas  áreas  en  Colombia que la organización  usaba      para      cultivar,      producir,      transportar      y     enviar  cocaína”.         

         En  ese  contexto, existe identidad entre los hechos atribuidos por  la  autoridad  foránea  a MATEUS MORALES y  los  que  fundan  la sentencia de condena proferida por el 21 de  junio  de  2007  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito Especializado de  Florencia.    

         Sin  embargo,  el  periodo tenido en cuenta en el fallo nacional va  desde          junio         de         20018,  fecha  en  que  el juzgador  ubica  el  ingreso  de  MATEUS  MORALES  a  las  AUC, y  mayo  5  de  2004 calenda de ejecutoria del cierre de investigación9.   

En  efecto, de acuerdo a la jurisprudencia  nacional,    en   los   delitos   de   ejecución   permanente   “la  imputación  fáctica  se  cuenta  hasta  que  cobre firmeza el  cierre  de  la  instrucción,  si no ha cesado la consumación del ilícito para  esta    época”   (CSJ  Providencias  del  3  de julio de 2013, Rad. No. 40364; 28 de noviembre de 2012,  Rad.   No.  39997;  14  de  agosto  de  2012,  Rad.  No.  36981,  entre  otras).  Siendo  ello  así,  los  delitos  de  concierto para  delinquir   y   tráfico,   fabricación   o  porte  de  estupefacientes  fueron  sancionados  en  Colombia  pero  sólo respecto a ese preciso lapso en relación  con el cual se conceptuará desfavorablemente.   

Por el restante periodo, esto es, desde el  17       de       diciembre       de       199710  hasta  mayo  31  de  2001 y  desde  el  6  de  mayo  de  2004  al  19  de  agosto  de  2010,  se  conceptuara  favorablemente  en la medida que las conductas imputadas por el país requirente  no   han   sido   materia   de   juzgamiento   por  las  autoridades  judiciales  nacionales.      

ii)  No  hay  duda  sobre la condición de  postulado  a  la  ley  de  Justicia  y  Paz  de CARLOS  FERNANDO  MATEUS MORALES, en tanto las certificaciones  acopiadas  en  la  etapa  probatoria del trámite así lo demuestran11.    

         Tampoco  existe  dubitación  en  torno  a  la  activa  y  efectiva  colaboración      del      postulado      MATEUS  MORALES en el proceso transicional, pues la Fiscalía  certifica12  que  confesó  345  hechos punibles de los cuales le han imputado  183,  ofreció  bienes  para  la  reparación  de  las  víctimas  y  develó la  ubicación  de  once  fosas, determinante para la recuperación de igual número  de   cuerpos   de   personas   desparecidas.  Así  mismo,  viene  suministrando  información  que  ha  permitido  judicializar  y/o  fortalecer  investigaciones  contra      varios      servidores     públicos13.   

         De   igual  forma,  el  Centro  de  Memoria  Histórica14 destaca la  colaboración  prestada  por  el  reclamado  en  la  ubicación  de fosas que ha  permitido  reconstruir  la verdad de lo sucedido en el departamento del Caquetá  desde    el   punto   de   vista   de   la   antropología   forense.   

         

         Sin  embargo,  la estricta sujeción al principio de legalidad y al  ámbito  de  competencias  precisamente reglado en la Constitución y en la ley,  señalan  que  a la Corporación no le corresponde verificar la vinculación del  solicitado  a  la  ley  de  Justicia  y  Paz con el propósito de ponderar si la  contribución  del  mismo  es  o  no  trascendente, pues tal labor le compete al  Presidente  de  la República, a quien le corresponde sopesar la conveniencia de  privilegiar  la  jurisdicción  foránea  frente  a  la  nacional en punto de la  protección  de  los derechos de las víctimas en los eventos donde el reclamado  se encuentra sometido a la justicia transicional.   

Entonces,  respecto de la vinculación del  requerido  a  dicho  trámite,  la  labor  de  la Corporación se circunscribe a  informar  ese  hecho  al  Gobierno Nacional para que pondere esa circunstancia y  tome la determinación que estime conveniente.   

En  ese contexto, no constituye factor que  impida  conceptuar favorablemente a la extradición el hecho de que CARLOS   FERNANDO   MATEUS   MORALES  se  encuentra  postulado  al  trámite transicional. Por lo anterior, no se accede a  conceptuar en manera negativa, como solicita la defensa.   

El concepto de la Corporación  

En    razón    de    las   anteriores  consideraciones,  la  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL, emite  CONCEPTO  FAVORABLE  a  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   CARLOS  FERNANDO MATEUS MORALES formulada  por  el Gobierno de los Estados Unidos a través de su Embajada en Bogotá, para  que  sea  juzgado  por  los  hechos  incluidos  en el cargo 21 de la   segunda  acusación  sustitutiva  No.  07-20794-CR-LENARD(s)(s)  dictada  el  19  de  agosto  de  2010 por la Corte del  Distrito  Sur  de Florida, exclusivamente por los hechos concretados entre el 17  de  diciembre  de  1997  y mayo 31 de 2001 y desde el 6 de mayo de 2004 al 19 de  agosto de 2010.    

De  igual  forma,  profiere  CONCEPTO  DESFAVORABLE  respecto  de  los  hechos  desarrollados  entre  junio de 2001 y 5 de mayo de 2004 porque ya fueron  juzgados     por     las     autoridades    judiciales    nacionales.   

Además,   es   preciso   consignar  que  corresponde  al  Gobierno  Nacional condicionar la entrega a que el reclamado no  vaya  a ser condenado a pena de muerte, ni juzgado por hechos diversos a los que  motivaron  la  solicitud  de  extradición, ni sometido a desaparición forzada,  torturas,  tratos  o  penas  crueles, inhumanos o degradantes, como tampoco a la  sanción  de  destierro, cadena perpetua o confiscación, conforme lo establecen  los  artículos  11,  12  y  34  de  la  Carta  Política. Así mismo, que se le  ofrezcan  las atenciones médicas que su estado de salud demande, acorde con las  afecciones      médicas      referidas     por     el     requerido.   

También  debe  condicionar la entrega del  solicitado  a  que  se le respeten, como a cualquier otro nacional en las mismas  condiciones,   todas   las  garantías  debidas  en  razón  de  su  calidad  de  justiciable,  en  particular a tener acceso a un proceso público sin dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su  inocencia,  estar asistido por un intérprete,  contar  con  un  defensor  designado  por  él o por el Estado, se le conceda el  tiempo  y los medios adecuados para preparar la defensa, pueda presentar pruebas  y  controvertir las que se alleguen en su contra, su situación de privación de  la  libertad  se  desarrolle  en  condiciones  dignas  y la pena privativa de la  libertad    tenga    la    finalidad   esencial   de   reforma   y   adaptación  social.   

Lo   anterior,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en los artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5, 7 y 8 de la Convención Americana de Derechos Humanos y 9, 10, 14 y  15 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

Por  igual,  la  Corte  estima  oportuno  señalar   al   Gobierno   Nacional,   en  orden  a  salvaguardar  los  derechos  fundamentales  del  reclamado,  que  proceda  a  imponer al Estado requirente la  obligación  de facilitar los medios necesarios para garantizar su repatriación  en  condiciones de dignidad y respeto por la persona humana, en caso de llegar a  ser  sobreseído,  absuelto,  declarado  no  culpable, o su situación jurídica  resuelta  definitivamente  de manera semejante en el país solicitante, incluso,  con  posterioridad  a  su  liberación una vez cumpla la pena allí impuesta por  sentencia   condenatoria   originada   en   las   imputaciones  que  motivan  la  extradición.   

De  otra  parte,  al  Gobierno Nacional le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  con  sus  políticas  internas  sobre  la  materia, ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto Internacional  de    Derechos   Civiles   y   Políticos   en   sus   artículos   17   y   23,  respectivamente.   

La   Sala   se   permite   indicar  que,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en el numeral 2º del  artículo  189  de  la Constitución Política, le compete al Gobierno en cabeza  del  señor  Presidente  de  la República como supremo director de la política  exterior   y   de   las   relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  impuestos  al  conceder la extradición,  quien  a  su vez es el encargado de determinar las consecuencias derivadas de su  eventual incumplimiento.   

Comuníquese  por  Secretaría   de   la   Sala   esta  determinación  al  requerido  CARLOS  FERNANDO  MATEUS  MORALES, a su  defensor,  al  Ministerio  Público y a la Fiscalía General de la Nación, para  lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente al Ministerio de  Justicia y de Derecho para lo de su competencia.   

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

EUGENIO       FERNÁNDEZ CARLIER   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

MARÍA   DEL  ROSARIO        GONZÁLEZ       MUÑOZ   

Salvo  parcialmente el voto   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO  

Al  estudiar  la solicitud de extradición  del     connacional    CARLOS    FERNANDO    MATEUS  MORALES,  reclamado  por  el  Gobierno de los Estados  Unidos,  la  Sala  conceptuó  favorablemente  respecto  de  los hechos punibles  concretados  entre  el 17 de diciembre de 1997 y 31 de mayo de 2001 y desde el 6  de  mayo  de  2004 al 19 de agosto de 2010, y desfavorablemente en relación con  los  materializados  entre  junio de 2001 y 5 de mayo de 2004, bajo el argumento  de  que  debía  garantizarse el principio del non bis  in ídem.   

Comparto  la decisión de la Sala en punto  del  concepto  favorable, pero no respecto del desfavorable porque no le compete  a  la  Corte  pronunciarse  sobre  la  concurrencia de la cosa juzgada y, consecuentemente, no puede denegar  la entrega con fundamento en ese instituto.   

En efecto, el adelantamiento en Colombia de  un  proceso  o  la existencia de sentencia ejecutoriada por los mismos hechos en  contra  del  exigido  en  extradición,  son  asuntos  por  completo ajenos a la  órbita  de  competencia funcional de la Corte al conceptuar sobre el tema, como  de   tiempo   atrás   lo   venía   sosteniendo   esta  Colegiatura15.   

Tratándose  de  un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  la Corte debe concentrarse en corroborar los  siguientes  aspectos:  a) demostración de la plena identidad del solicitado; b)  validez  formal de la documentación presentada como soporte de la solicitud; c)  principio  de doble incriminación; d) equivalencia de la providencia extranjera  con  la resolución de acusación colombiana; y e) cumplimiento de los tratados,  si fuere el caso.   

Dentro  tales presupuestos, consagrados en  los  artículos  500  de  la  Ley 600 de 2000 y 502 de la Ley 906 de 2004, no se  incluye  el  análisis  del instituto de la cosa juzgada y, por ello, la Sala no  debió  ordenar  el  acopio  de  los antecedentes judiciales del solicitado, por  referirse a un aspecto que la Corporación no debe examinar.   

En  ese  contexto,  advierto cómo la Sala  excede   su  competencia  reglada  cuando  rinde  concepto  desfavorable  a  las  solicitudes  de  extradición argumentando para ello que el requerido ya ha sido  procesado  de  conformidad  con  las  leyes  internas  de  Colombia  y  se le ha  condenado,  pues  no  le  corresponde analizar tal aspecto, porque de haber sido  ese  el  querer  del  legislador, así lo habría establecido en el ordenamiento  procesal.   

La  existencia  de  sentencia ejecutoriada  emitida  en  Colombia en contra del requerido por los mismos hechos origen de la  petición,  constituye  asunto ajeno a la órbita de competencia funcional de la  Corte;  si tal situación concurre en un caso concreto, le corresponde a la Sala  precisar  que  dicha  temática  deber  ser  dilucidada  por el Presidente de la  República,   en   su   condición   de   máximo  director  de  las  relaciones  internacionales,  de  acuerdo  con  las  funciones  políticas  deferidas por el  artículo 189 del Ordenamiento Superior.   

Este  criterio  tiene  fundamento  en  el  principio  de  legalidad,  aplicable  también al trámite de extradición, como  integrante  del  debido proceso reconocido expresamente en el artículo 29 de la  Carta Política.   

En los anteriores términos dejo sentado mi  salvamento parcial de voto.   

Con toda atención,  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

Fecha   ut  supra.     

1  Se  siguen  las  pautas de la Ley 906 de 2004 por cuanto los hechos que sustentan la  petición     de     extradición,     según    el  indictment,   acaecieron  entre 1997 y agosto 19  de 2010, esto es, en vigencia de esa normatividad   

2  Folios 29 y 30 de la carpeta anexa.   

3 Cfr.  Folio 124y 125 de la carpeta anexa.   

4  Postura  frente  a  la  que  la  suscrita  Magistrada  siempre ha manifestado su  disenso.   

5 Cfr.  Folio  84  cuaderno  de la Corte. Sentencia que adquirió ejecutoria desde el 18  de   junio  de  2009  cuando  el  Tribunal  Superior  de  Florencia  aceptó  el  desistimiento  del  recurso de apelación incoado por el apoderado de la defensa  y el representante del Ministerio Público.   

6 Cfr.  Folio 165 cuaderno de la Corte.   

7 Cfr.  Folio  135  carpeta  anexa,  declaración  investigadora  de la DEA Victoria J. Metker.   

8 Cfr.  Folio 146 cuaderno de la Corte.   

9  La  Sala  solicitó al Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Florencia  copia  del  cierre  de la investigación y de su ejecutoria. Ver folios 274 y ss  del cuaderno de la Corte.   

10  Aunque       el      indictment      menciona  como  inició  de  la  actividad  delictiva  atribuida  a  CARLOS    FERNANDO    MATEUS    MORALES  el  año  1997,  acorde con lo preceptuado en el Acto Legislativo  No.  1  de  1997,  la  extradición  de  nacionales  sólo procede por conductas  concretadas  con  posterioridad  al 17 de diciembre de esa anualidad, motivo por  el  cual  la  extradición  se concederá por los hechos concretados a partir de  esa calenda.    

11  Cfr.  Folio  192 carpeta de la Corte, certificación de la Directora de Justicia  Transicional  del  Ministerio  de  Justicia  y del Derecho donde señala que fue  postulado por el Gobierno Nacional el 18 de mayo de 2008.    

12  Cfr.  Folios  195  y  ss  y  226 y ss carpeta de la Corte. Certificaciones de la  Fiscalía  181 Seccional de Apoyo Despacho 27 Delegado ante Tribunal Superior de  Distrito, asignado a la Unidad de Justicia Transicional.   

13  Cfr.  Folio  228  cuaderno de la Corte. Menciona a un exintegrante del Congreso,  un ex gobernador y varios oficiales de la fuerza pública.    

14  Cfr. Folio 23 cuaderno de la Corte.   

15  Cfr.  Providencias del 28 de febrero de 2007. Radicado No. 24646, 18 de abril de  2007.  Radicado  No.  26551, 30 de mayo de 2007. Radicado No. 26545, 27 de junio  de 2007. Radicado No. 27376.     

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