CP014-2016(46960)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

CP014-2016  

Radicación N° 46960  

(Aprobado acta Nº 46)   

          Bogotá,  D.C.,  veinticuatro  (24) de febrero de dos mil dieciséis  (2016).   

         

          Procede   la   Corte   a  emitir  concepto  sobre  la  petición  de  extradición   del   ciudadano  IVÁN  ALFREDO  CASTRO  SANTANA, elevada por el Gobierno de los Estados Unidos  de América.   

SOLICITUD     Y  ANTECEDENTES   

1.  El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América a través de su  Embajada  en  Colombia,  mediante  Nota Verbal Nº 1185 del 13 de julio de 2015,  pidió  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del ciudadano  colombiano  IVÁN  ALFREDO  CASTRO SANTANA,  quien  fuese  aprehendido  el  18  de agosto del mismo año en la ciudad de Cali por virtud de  la  orden  internacional  A-6461/8-2015.  De  esta manera, el 20 de este último  mes, el Fiscal General de la Nación decretó su captura.   

2.  Cumplido  lo  anterior,  la  autoridad  reclamante,  por  conducto diplomático y mediante Nota Verbal Nº 1899 del 5 de  octubre   de   2015,   pidió   formalmente   la  extradición  de  CASTRO SANTANA.   

3.  La  Directora  de  Asuntos  Jurídicos  Internacionales  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, con oficio DIAJI Nº  2289  del  5 de octubre de 2015, dirigido al Jefe de Asuntos Internacionales del  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho,  manifestó  que en este caso, en los  aspectos  no  regulados  en  la  Convención  de  las  Naciones Unidas contra el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y Sustancias Psicotrópicas suscrita en  Viena  del  20  diciembre de 1988 y la Convención de las Naciones Unidas contra  la  Delincuencia  Organizada  Trasnacional  adoptada  en  Nueva  York  el  27 de  noviembre   de   2000,   es  aplicable  el  ordenamiento  jurídico  colombiano.   

4.   A   su  turno,  el  Jefe  de  Asuntos  Internacionales  del  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho, mediante misiva  recibida  el  13  de  octubre  de  2015,  luego  de  considerar perfeccionado el  expediente,   remitió   la  documentación  relacionada  con  la  solicitud  de  extradición  a  fin  de  que  la  Sala  de  Casación Penal emita el respectivo  concepto.   

5.  El  17  de  noviembre  de  2015,  previo  requerimiento  del  Magistrado  Ponente, CASTRO SANTANA  allegó  poder conferido a una profesional del derecho  para la defensa de sus intereses.   

6.  Cumplido  lo  anterior,  la Sala dispuso  surtir  el  traslado contemplado en el artículo 500 de la Ley 906 de 2004, para  que los intervinientes solicitaran la práctica de pruebas.   

7.  Con  auto de 16 de diciembre de 2015, la  Corte negó las postulaciones probatorias elevadas por la defensa.   

8.  Ejecutoriado dicho proveído, se corrió  traslado  a  los  intervinientes  para  que  efectuaran sus alegaciones finales.   

SUSTENTO  DOCUMENTAL  DE  LA  SOLICITUD  DE  EXTRADICIÓN   

          1.  Las  mencionadas  Notas Verbales 1185 y 1899 reseñan los hechos  objeto  de  la  acusación formulada en contra de IVÁN  ALFREDO   CASTRO  SANTANA,  de  la  siguiente  manera:   

“Los   hechos   del  caso  indican  que  IVÁN    ALFREDO    CASTRO   SANTANA   y  J.C.G.R.  son asociados claves que operan desde Colombia para el  Cartel  de  Sinaloa  de  México  y  son  responsables de transferir millones de  dólares  en utilidades ilícitas provenientes de la venta de narcóticos de los  Estados  Unidos.  Durante  el año 2014, autoridades de las fuerzas del orden de  los  Estados  Unidos  interceptaron  numerosas  conversaciones  a  través de un  software  con  una  plataforma  para  comunicaciones  electrónicas  móviles  y  autoridades   de  Colombia  interceptaron  legalmente  numerosas  conversaciones  telefónicas   entre   G.R.   y   otros,  en  las  cuales  ellos  discutían  la  transferencia   de   utilidades   provenientes   de  la  venta  de  narcóticos.  Normalmente,     CASTRO    SANTANA    y  G.R.  recibían  solicitudes de miembros del Cartel para recoger  cantidades  de  dinero  en  volumen  provenientes  de la venta de narcóticos en  varias  ciudades  de  los  Estados Unidos, a cambio de una comisión previamente  establecida.  Estas  solicitudes  generalmente contenían un número telefónico  que  operaba  en los Estados Unidos y una palabra-código para que “correos”  la  utilizaran  con  el  fin  de  realizar  la recogida del dinero. CASTRO  SANTANA  y Gómez Ramos entonces  referían   las  solicitudes  a  diferentes  asociados,  quienes  frecuentemente  utilizaban  fuentes  confidenciales  que  trabajaban  para  la  Agencia  para el  Control  de  las  Drogas  (DEA)  como  “correos”. Autoridades de los Estados  Unidos  han incautado cerca de $4.000.000 de dólares en utilidades provenientes  de   la   venta   de   narcóticos   como   resultado  de  estas  comunicaciones  interceptadas.   

En  otras  comunicaciones  interceptadas,  CASTRO   SANTANA  y  G.R.  hablaron  sobre  la  compra  y el despacho de cocaína. Por ejemplo, en mayo del  2014,  G.R.  le  envió  a  CASTRO SANTANA  una  fotografía  de  un bloque de cocaína en forma de ladrillo,  diciéndole  que  él  podía  comprar  50  kilogramos  por  $5.200 dólares por  kilogramo.  Posteriormente  ellos  hablaron  sobre  los  arreglos  para  que  un  “correo”   recogiera   un   cargamento   de  cocaína  en  Panamá  para  su  importación  final  a  los Estados Unidos. Con base en la información obtenida  de   estas  comunicaciones,  autoridades  de  Panamá  lograron  interceptar  al  “correo”    antes    de   que   él   saliera   de   Panamá.   CASTRO  SANTANA  y  G.R.  posteriormente  hablaron sobre cómo su plan había fallado.   

Todas  las  actividades  adelantadas por el  acusado  en  este caso fueron realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de  1997”.   

          2.  La  acusación  (segunda  sustitutiva)  14-CR-2253-DMS  del 6 de  marzo  de  2015,  proferida por la Corte Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito  Sur  de  California,  por  medio  de  la  cual se acusa a IVÁN  ALFREDO  CASTRO  SANTANA  de  estos  cargos:   

“Cargo  uno.  Asociación delictuosa para  lavar  instrumentos monetarios […]. Comenzando desde una fecha desconocida por  el  Gran Jurado y continuando hasta el 9 de septiembre de 2014 inclusive, dentro  del   Distrito  Sur  de  California  y  en  otras  partes,  los  acusados  […]  IVÁN     ALFREDO    CASTRO    SANTANA,  alias  “Güero”,  alias  Miguel”,  alias “Zarco” […]  intencionalmente  y  a  sabiendas  conspiraron  el  uno  con el otro y con otras  personas  conocidas  y  desconocidas  por el Gran Jurado para cometer delitos en  contra  de  los Estados Unidos, a saber: a. el llevar a cabo e intentar llevar a  cabo  a sabiendas una transacción financiera afectando el comercio interestatal  y  en el exterior, la cual involucró las ganancias procedentes de una actividad  ilícita  especificada,  a  saber,  la  distribución  de  narcóticos,  con  la  intención  de  promover la realización de la actividad ilícita […] y que al  llevar  a  cabo  o intentar llevar a cabo dicha transacción financiera, sabían  que  la  propiedad  implicada  […]  representaba  las ganancias procedentes de  alguna  forma  de  actividad  ilícita en violación de la Sección 1956 (a) (1)  (A)  (1) del Título 18 del Código de los Estados Unidos; b. el llevar a cabo e  intentar  llevar  a  cabo  a  sabiendas  transacciones  financieras afectando el  comercio  interestatal  y  en el exterior, las cuales involucraron las ganancias  procedentes  de  una  actividad ilícita especificada, a saber, la distribución  de  narcóticos,  sabiendo  que las transacciones estaban diseñadas, en parte o  en  totalidad, para ocultar y disfrazar la naturaleza, la ubicación, la fuente,  la  titularidad  y  el  control  de  las  ganancias procedentes de una actividad  ilícita  especificada,  y  que  al  llevar  a cabo e intentar llevar a cabo tal  transacción  financiera,  sabían que la propiedad implicada […] representaba  las  ganancias  procedentes  de alguna forma de actividad ilícita en violación  de  la  Sección  1956 (a) (1) (B) (1) del Título 18 del Código de los Estados  Unidos;  c.  el llevar a cabo e intentar llevar a cabo a sabiendas transacciones  financieras  afectando  el  comercio  interestatal  y en el exterior, las cuales  involucraron  las  ganancias procedentes de una actividad ilícita especificada,  a  saber,  la  distribución  de  narcóticos,  sabiendo  que  las transacciones  estaban  diseñadas,  en  parte  o  en  totalidad,  para  evitar un requisito de  informe  de  transacción bajo la ley federal, y que al llevar a cabo e intentar  llevar  a  cabo  tal transacción financiera, sabían que la propiedad implicada  en  las  transacciones  financieras  representaba  las  ganancias procedentes de  alguna  forma  de  actividad  ilícita en violación de la Sección 1956 (a) (1)  (B)  (ii)  del  Título 18 del Código de los Estados Unidos; d. el transportar,  transmitir  y  transferir  e  intentar  transportar,  transmitir y transferir un  instrumento  monetario  y fondos desde un lugar en los Estados Unidos a un lugar  fuera  de  los  Estados  Unidos  y  a  través  de  los  Estados  Unidos, con la  intención  de  fomentar el desarrollo de una actividad ilícita especificada, a  saber,  la  distribución  de narcóticos, en violación de la Sección 1956 (a)  (2)  (A)  del Título 18 del Código de los Estados Unidos; y e. el transportar,  transmitir  y  transferir  e  intentar  transportar,  transmitir y transferir un  instrumento  monetario  y fondos desde un lugar en los Estados Unidos a un lugar  fuera  de los Estados Unidos y a través de los Estados Unidos, sabiendo que los  fondos   implicados   en   la   transportación,  transmisión  y  transferencia  representaban  las  ganancias procedentes de alguna forma de actividad ilícita,  y  sabiendo que tal transportación, transmisión y transferencia fue diseñada,  en  parte  o  en  su  totalidad,  para  ocultar  y  disfrazar  la naturaleza, la  ubicación,  la fuente, la titularidad y el control de las ganancias procedentes  de  una  actividad  ilícita especificada, en violación de la Sección 1956 (a)  (2)  (B)  (i);  todo  en  violación  de la Sección 1956 (h) del Título 18 del  Código de los Estados Unidos.   

Cargo  dos.  Asociación  delictuosa  para  distribuir  cocaína  fuera  de los Estados Unidos.  […] Comenzando desde  una  fecha desconocida por el gran jurado y continuando hasta el 9 de septiembre  de  2014  inclusive,  los acusados […] IVÁN ALFREDO  CASTRO  SANTANA, alias “Güero”, alias Miguel”,  alias  “Zarco”  […]  intencionalmente y a sabiendas conspiraron el uno con  el  otro  y  con otras personas conocidas y desconocidas por el Gran Jurado para  distribuir  y  causar  la  distribución de 5 kilogramos o más de cocaína, una  sustancia  controlada  de Categoría II, sabiendo y con la intención de que tal  cocaína   sería   importada  ilícitamente  a  los  Estados  Unidos,  todo  en  violación  de  la  Sección  1956 (h) del Título 18 del Código de los Estados  Unidos”.   

          3.  Las  declaraciones juradas de Daniel E. Zipp, Fiscal Auxiliar de  los  Estados  Unidos  para  el Distrito Judicial de California, y de Christopher  Johnston,  Agente  Especial  del  Departamento  de Seguridad Nacional (HSI), que  fundamentan     la    acusación    contra    CASTRO  SANTANA.   

          4.  Los  textos  de  las  disposiciones  del  Código de los Estados  Unidos  de América que se afirman fueron infringidas por el ciudadano requerido  y  que se encontraban vigentes para la época de ocurrencia de los hechos, así:  del  Título  18,  las  Secciones  982  (extinción de dominio), 1956 (lavado de  recursos  monetarios)  y 3282 (delitos sin la pena de muerte), y del Título 21,  Secciones  812  (lista  de  sustancias controladas), 841 (actos prohibidos), 853  (extinción  de  dominio),  959  y  960  (fabricación  o  distribución  con el  propósito  de importación ilícita de sustancias controladas) y 963 (tentativa  y concierto).   

          5.  Copia de la tarjeta decadactilar correspondiente a la cédula de  ciudadanía  No.  16.944.947  de Cali (Valle), expedida a nombre de IVÁN   ALFREDO   CASTRO  SANTANA  por  la  Registraduría Nacional del Estado Civil.   

          6.  La orden de arresto del 6 de marzo de 2015, emitida en contra de  IVÁN  ALFREDO CASTRO SANTANA  por  el  Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito Sur de California,  con  motivo  de  la  acusación (segunda sustitutiva) 14-CR-2253-DMS de la misma  fecha.   

ALEGATOS DE LOS INTERVINIENTES  

          1.  El  Ministerio  Público   

          El  Procurador  Tercero Delegado para la Casación Penal pidió a la  Sala  conceptuar  de  manera  favorable  al  requerimiento  de  extradición del  nacional    colombiano    IVÁN    ALFREDO    CASTRO  SANTANA,  puesto  que,  en su criterio, se cumplen los  presupuestos  constitucionales  y  legales  que  así  lo  permiten, esto es, la  validez  formal  de  la  documentación  aportada  por  el  país reclamante, la  demostración  de  la  identidad  de  la  persona solicitada, el principio de la  doble  incriminación  y  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el  extranjero.   

          De  igual modo, pidió a la Corporación fijar los condicionamientos  necesarios  para  garantizar los derechos fundamentales del ciudadano colombiano  cuya extradición se invoca.   

         

2.    La  defensa   

          La  defensa, durante el término de traslado para presentar alegatos  de conclusión, guardó silencio.   

CONCEPTO     DE     LA   CORTE   

          El  artículo 502 del Código de Procedimiento Penal estatuye que el  concepto   de   la   Sala   debe  estar  orientado  a  establecer,  entre  otros  presupuestos,  la validez formal de la documentación allegada, la demostración  plena  de  la identidad del solicitado, el principio de la doble incriminación,  la  equivalencia de la providencia proferida en el extranjero con la resolución  de  acusación  y,  cuando  fuere el caso, el cumplimiento de lo previsto en los  tratados  públicos,  según  lo  exigen los artículos 490, 493 y 495 de la Ley  906 de 2004.   

         

          1.    La   validez   formal  de  los  documentos aportados   

          Advierte   la  Corporación  que  los  documentos  que  soportan  la  petición  de  extradición  de  IVÁN  ALFREDO CASTRO  SANTANA,  cumplen  las  exigencias  contempladas en la  normatividad  procesal para ser tenidos en cuenta en pos de fundar el respectivo  concepto.   

          No  hay  duda  que  dentro  de  la documentación, allegada por vía  diplomática  y debidamente traducida y autenticada, obra copia de la acusación  formal  (segunda  sustitutiva) 14- CR-2253-DMS del 6 de marzo de 2015, proferida  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  California.   

          De  igual  manera,  el  Gobierno reclamante adjuntó el contenido de  las  normas  del Código de los Estados Unidos aplicables al caso, ya reseñadas  en acápite anterior.   

          Así  mismo,  consta que la documentación anexa incluye la orden de  arresto  expedida  por  la  autoridad judicial del país reclamante en contra de  IVÁN ALFREDO CASTRO SANTANA,  según se relacionó en precedencia.    

          A  su vez, se tienen las declaraciones juradas del Fiscal Auxiliar y  el   agente   del   HSI   que  respaldan  la  acusación  (segunda  sustitutiva)  14-CR-2253-DMS   del   6   de  marzo  de  2015,  emitida  contra  el  mencionado  CASTRO    SANTANA,   cuyo  contenido  y  traducción al castellano, junto con el resto de la documentación  que  las  acompaña,  fueron certificados por John M. Gillies, director asociado  de   la   Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del  Departamento de Justicia de los Estados Unidos.   

A  su  turno, la rúbrica y el cargo de este  funcionario  fueron  certificados  por  la  Procuradora  General  de  ese país,  Loretta  E.  Lynch,  cuya  firma  fue confirmada, a su vez, por el Secretario de  Estado  de  los  Estados  Unidos  de  América,  Jhon  F. Kerry, a través de la  Funcionaria  Auxiliar  de Autenticaciones, quien suscribió y fijó el sello del  Departamento de Estado a este documento.    

         

Los  instrumentos  reseñados,  obrantes en  original  con  su  correspondiente  traducción,  fueron  autenticados  el 30 de  septiembre  de  2015  por  Leonardo  Quintero Cristancho, Cónsul de Colombia en  Washington  D.C., cuya firma fue avalada, el 5 de octubre siguiente, por el Jefe  de    Legalizaciones    del    Ministerio    de    Relaciones    Exteriores   de  Colombia.1   

         De  esta  manera, se cumplió con lo establecido en el artículo 251  del  Código  General  del  Proceso,  de  acuerdo  con  el  cual “los   documentos   públicos  otorgados  en  país  extranjero  por  funcionario  de  este  o  con  su intervención, se aportarán […] debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente diplomático de la República de Colombia  en  dicho  país,  y  en  su  defecto  por el de una nación amiga. La firma del  cónsul  o  agente  diplomático  se  abonará  por  el Ministerio de Relaciones  Exteriores  de  Colombia, y si se trata de agentes consulares de un país amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del mismo y los de  este   por   el  cónsul  colombiano”,  disposición  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración previsto en el  artículo 25 de la Ley 906 de 2004.   

         

Por  lo  tanto,  en consideración a que la  solicitud    de    extradición    del    nacional    colombiano    IVÁN  ALFREDO  CASTRO  SANTANA se hizo por  la  vía  diplomática, y que en la expedición y trámite de los documentos que  la  soportan,  así  como en su traducción, conforme lo verificó en su momento  la  Sala,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización, la Corte los  tendrá  hábiles  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose de este  modo con la primera exigencia legal.   

         2. La identificación plena del solicitado  en extradición   

          No  hay  duda,  según  lo  destacó  el Procurador Delegado, que el  ciudadano   colombiano  cuya  entrega  en  extradición  reclama el Gobierno de los Estados Unidos es el mismo  que  se  halla  privado  de la libertad con ocasión de este trámite, en virtud  del  pedido  de  detención provisional formulado en la Nota Verbal Nº 1185 del  13 de julio de 2015.   

          A  esta conclusión se arriba tras constatar que el país requirente  remitió  copia  de  la  tarjeta  decadactilar  correspondiente  a la cédula de  ciudadanía  No.  16.944.947, expedida por la Registraduría Nacional del Estado  Civil   a  IVÁN  ALFREDO  CASTRO  SANTANA,  nacido  el 8 de mayo de 1982 en Cali (Valle) y cuyos generales de  ley  coinciden  con  los que  reporta  la  Policía  Nacional  como  del ciudadano a quien se le enteró de la  orden  de  captura  con fines de extradición proferida por la Fiscalía General  de  la  Nación el 20 de agosto de 2015, aspecto corroborado mediante experticio  practicado por perito en dactiloscopia de aquella institución.   

          De este modo, se reitera, no existe duda  respecto  de que el detenido es el ciudadano pedido en extradición, incluso con  esos  datos  ha  suscrito  las  actas  en  donde se le comunicaron sus derechos,  también  las  actuaciones  surtidas  ante esta Corporación, circunstancia que,  por demás, tampoco ha sido objeto de controversia por la defensa.   

         

Por ende, el presupuesto de la identidad del  ciudadano reclamado en extradición se satisface.   

          3.    El    principio    de   la   doble  incriminación   

         De  conformidad  con el numeral 1° del artículo 493 del Código de  Procedimiento  Penal, para que la extradición se pueda conceder se requiere que  el  hecho  que  la motiva esté previsto como delito en Colombia y reprimido con  una  sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años.   

         Se   recuerda   que,  según  la  acusación  (segunda  sustitutiva)  14-CR-2253-DMS  del  6 de marzo de 2015, proferida por la Corte Distrital de los  Estados   Unidos   para   el   Distrito   Sur   de  California,  a  IVÁN  ALFREDO CASTRO SANTANA se le llama a  juicio   en  razón  a  que  junto  con  otros  se  combinó  para  “[…]  llevar  a  cabo […] transacciones financieras afectando  el  comercio  interestatal  y  en  el  exterior,  las  cuales  involucraron  las  ganancias  procedentes  de  una  actividad  ilícita  especificada,  a saber, la  distribución   de   narcóticos,   sabiendo   que   las  transacciones  estaban  diseñadas,  en parte o en totalidad, para ocultar y disfrazar la naturaleza, la  ubicación,  la  fuente,  la  titularidad y el control de las ganancias […]”  y  “para  distribuir  y  causar  la distribución de 5 kilogramos o más de cocaína […] sabiendo y con  la  intención  de que tal cocaína sería importada ilícitamente a los Estados  Unidos”.   

          En  esas  condiciones,  la Sala advierte que los comportamientos que  motivan  el  pedido de extradición, conforme a los sucesos que se imputan y las  normas  allegadas,  encuentran  adecuación  en  nuestro  sistema  penal  en las  conductas  punibles  de  lavado  de activos, concierto para delinquir agravado y  tráfico,   fabricación   o   porte  de  estupefacientes,  consagradas  en  los  artículos  323,  340,  inciso segundo, y 376 de la Ley 599 de 2000, sancionadas  con  pena  de  prisión  de diez (10) a treinta (30) años, ocho (8) a dieciocho  (18)  años  y  de  ciento  veintiocho  (128) a trescientos sesenta (360) meses,  respectivamente,  ya que el concierto para delinquir (o la conspiración, en los  términos  de  la  acusación foránea), entendido como el acuerdo de voluntades  entre   varios   individuos  con  el  fin  de  cometer  delitos  indeterminados,  claramente   tuvo  por  objeto  la  realización  de  actos  vinculados  con  el  narcotráfico  y  el  blanqueo  de  capitales,  habida cuenta que, según quedó  visto,   IVÁN   ALFREDO  CASTRO  SANTANA  con  conocimiento  de  causa  e intencionalmente, se concertó con  otros  para conservar, vender, ofrecer, adquirir, sacar del país, transportar y  suministrar  cocaína, y para dar apariencia legal, ocultar o encubrir el origen  de dineros provenientes de su tráfico ilícito.   

          Por  último, cabe enfatizar que las conductas punibles de lavado de  activos,  concierto  para delinquir agravado y tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes  no  configuran  delitos  políticos,  fueron  cometidas incluso  hasta  el  9  de  septiembre  de  2014,  esto  es,  con  posterioridad  al  Acto  Legislativo  No.  1  del  17  de  diciembre  de  1997,  tuvieron repercusión en  territorio  extranjero  y  contemplan pena privativa de la libertad cuyo mínimo  supera  ampliamente  los  cuatro  años, conforme surge de la cita de las normas  correspondientes.  Así  las  cosas, se evidencia que se cumple con el principio  de la doble incriminación normativa y punitiva.   

         4.   Equivalencia   de   la   providencia  proferida en el extranjero   

         En  este aspecto, la Corte observa que se cumple con el requisito de  la  equivalencia consagrado en el numeral 2° del artículo 493 de la Ley 906 de  2004,  el  cual  exige  “que  por  lo menos se haya  dictado  en  el  exterior resolución de acusación o su equivalente”.   

                      La  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos para el Distrito Sur de California, acusó a  IVÁN    ALFREDO    CASTRO    SANTANA   por   las   ilicitudes   ya   señaladas   mediante   acto  procesal  (14-CR-2253-DMS  del  6 de marzo de 2015) que en nuestra legislación equivale a  la  acusación,  como  emerge  de  las  siguientes  similitudes  que  las tornan  equivalentes:  i)  se  trata  de  un  pliego  concreto  de  cargos en contra del  acusado,  para  que se defienda de ellos en el juicio, ii) una vez formulada, se  inicia  el  juicio  oral que finaliza con el respectivo fallo de mérito, y iii)  en  ella  se  indican  los  hechos, con especificación de las circunstancias de  tiempo,  modo  y lugar en que ocurrieron y su calificación jurídica, junto con  las    disposiciones    sustanciales   aplicables.2   

         Por  lo  tanto,  la  aludida  acusación  emitida  por  el  Tribunal  extranjero  es  equivalente y tiene la misma fuerza vinculante que la acusación  propia de nuestro sistema judicial.   

CONCLUSIÓN  

En consecuencia, ya que la totalidad de los  requisitos  formales  contemplados  en los artículos 490, 493 y 502 del Código  de  Procedimiento Penal se satisfacen a cabalidad, según lo concluyó el agente  del   Ministerio   Público,   la   Corte   CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a  la  solicitud de  extradición  elevada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  respecto del  ciudadano    colombiano    IVÁN    ALFREDO   CASTRO  SANTANA,  en cuanto se refiere a los cargos que le son  formulados  en la acusación (segunda sustitutiva) 14-CR-2253-DMS del 6 de marzo  de  2015,  proferida  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el  Distrito Sur de California.   

ACOTACIÓN   FINAL  

         Como  lo  resaltó  la  Procuraduría,  resulta  pertinente poner de  presente  al  Gobierno  Nacional  que,  en  caso  de conceder la extradición de  IVÁN    ALFREDO    CASTRO    SANTANA   en  los  términos que más adelante se precisa, se debe condicionar  su  entrega  de  tal  modo  que  no  sea  juzgado por hechos distintos a los que  originaron  la  reclamación,  por  conductas  anteriores  al 17 de diciembre de  1997,  ni sometido a tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le impondrá  la  pena  capital  o perpetua, al tenor del artículo 494 de la Ley 906 de 2004.   

         Así  mismo,  al  Gobierno  Nacional  le  corresponde condicionar la  entrega  a  que  el país reclamante, de acuerdo a sus políticas internas sobre  la  materia,  le ofrezca al requerido posibilidades razonables y reales para que  pueda  tener contacto regular con sus familiares más cercanos, considerando que  el  artículo  42  de  la  Constitución Política de 1991 reconoce a la familia  como  núcleo  esencial  de  la sociedad, garantiza su protección y reconoce su  honra,  dignidad  e  intimidad,  amparo  fundamental  que  se  refuerza  con  la  protección  que  también  le  prodigan  la  Convención  Americana de Derechos  Humanos  en  su  artículo  17  y  el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y  Políticos en el 23.   

          Además,  conforme  señaló  la Corte en el concepto del 15 de mayo  de  2008  (Rad.  29024),  toda  vez  que  el  mecanismo de la extradición entre  Estados   Unidos   de  América  y  Colombia,  en  ausencia  de  un  instrumento  internacional   que  la  regule,  se  rige  por  las  normas  contenidas  en  la  Constitución  Política  (artículo  35) y en el Código de Procedimiento Penal  (artículos  490  y siguientes de la Ley 906 de 2004), el Gobierno Nacional debe  formular   las  exigencias  que  estime  convenientes  para  que  en  el  Estado  reclamante  se  le  reconozcan  todos  los  derechos  y garantías inherentes al  solicitado,  en  especial  las contenidas en la Carta Fundamental y en el bloque  de   constitucionalidad,   es   decir,  en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados   por   Colombia   que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93  de la Constitución, Declaración Universal de Derechos Humanos,  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos),  en virtud del deber de protección a esos derechos que  para    todas    las    autoridades    públicas   emana   del   artículo   2°  ibídem.3   

          De  la  misma  manera,  se  exhorta  al  Gobierno, encabezado por el  señor  Presidente  de  la  República como Jefe de Estado, para que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determine  las  consecuencias  que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Constitución Nacional.   

         Igualmente,  en  caso  de que IVÁN ALFREDO  CASTRO   SANTANA  sea  absuelto,  sobreseído  o,  por  cualquier  otra vía legal declarado no culpable de los cargos que dieron origen  a  su  entrega en extradición y, en consecuencia, dejado en libertad, el Estado  reclamante  -si  el ciudadano desea regresar al país- deberá asumir los gastos  de  transporte  y  manutención  correspondientes  de  acuerdo  con  su dignidad  (artículos 1° y 93 de la Constitución Política).   

         Por  último,  se  le  pide  al  Ejecutivo  que recomiende al Estado  requirente  que,  en  el  evento de que el nacional colombiano sea objeto de una  decisión  condenatoria  dentro  del  proceso por el cual es reclamado, tenga en  cuenta  como  parte  de  la  pena  el tiempo que haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  mérito de lo expuesto, la SALA  DE CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

CONCEPTUA  

         

FAVORABLEMENTE a la  solicitud  de  extradición  elevada  por  el  Gobierno de los Estados Unidos de  América   respecto  del  ciudadano  colombiano  IVÁN  ALFREDO  CASTRO  SANTANA,  en  cuanto se refiere a los  cargos   que   le   son   formulados  en  la  acusación  (segunda  sustitutiva)  14-CR-2253-DMS  del  6 de marzo de 2015, proferida por la Corte Distrital de los  Estados Unidos para el Distrito Sur de California.   

         Comuníquese  esta  determinación  al requerido, a su defensora, al  Ministerio  Público  y  al  señor  Fiscal General de la Nación, para lo de su  cargo.   

         

Devuélvase  el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho, para lo de su competencia.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cfr.    Folio    77    y    siguientes    cuaderno  anexos   

2  En  el mismo sentido puede confrontarse CSJ CP, 7 Nov  2012, Rad. 39696   

3  Así,  con arreglo al artículo 29 de la Carta; a los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos Humanos, 5-3.6,  7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de  la Convención Americana de  Derechos  Humanos,  9-2.3, 10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de  Derechos  Civiles y Políticos, el Gobierno Nacional debe condicionar la entrega  de  un  compatriota,  si  concede  la  extradición,  a  que  se  le respeten al  extraditado   –como  a  cualquier  otro nacional en las mismas condiciones- todas las garantías debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

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