AP970-2015(45131)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

AP970-2015  

Radicación n° 45131  

(Aprobado Acta No.77)  

Bogotá, D.C., veinticinco (25) de febrero de  dos mil quince (2015)   

ASUNTO  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la demanda de  revisión  instaurada  a  nombre  del  condenado Miguel  Ángel  Díaz  Perueza,  contra la sentencia proferida  por  el Juzgado Quince Penal del Circuito de Santiago de Cali el 29 de agosto de  2013,  confirmada  en  su integridad por la Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  del  mismo distrito judicial el 24 de enero de 2014, por cuyo medio el  demandante  quedó  condenado a la pena principal de noventa y cuatro (94) meses  y  quince  (15)  días  de  prisión y a la accesoria de inhabilitación para de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la pena privativa de la  libertad,  como  autor  del delito de fabricación, tráfico o porte de armas de  fuego de defensa personal.   

  HECHOS  

            El  16  de  junio  de  2013,  siendo  aproximadamente  las  10:30  de la noche, a la altura de  la  carrera 8 con calle 35 del Barrio El Troncal de la  ciudad  de  Cali,  el  uniformado Cristian Gaviria Bedoya, quien respondiendo al  llamado   de   la  Central  de  Radio  respecto  a  un  caso  en  la  mencionada  dirección,  observó  en  actitud  sospechosa a un sujeto que vestía  camisa  de  cuadros,  pantalón azul,  tenis   blancos,   quien  se  identificó     como     Miguel    Ángel    Díaz  Perueza   y  al  practicarle  una  requisa,  le fue  hallado     a     la     altura     de     la     pretina    del    pantalón     un    revólver        marca        Smith       &       Wesson,   número  externo  8052925,  número  interno  223002,  pavonado,  cacha  de madera, con un cartucho, sin que mostrara  documento  alguno  que le autorizara su porte, motivo por el cual fue retenido y  puesto  a  disposición  de  la  Fiscalía.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

A instancias de la Fiscalía, el 17 de junio  de  2013  se  realizó  ante el Juzgado Tercero Penal Municipal con funciones de  Control  de  Garantías  de  Cali  audiencia  preliminar,  en cuyo desarrollo se  legalizó  la  captura,  se  procedió  a  la formulación de cargos y se impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva en su lugar de domicilio en  contra  de  Miguel  Ángel  Díaz  Perueza.   

En   el  curso  de  la  misma  diligencia,  debidamente  asistido por su defensor de confianza, el imputado se allanó a los  cargos   que   le   fueran   formulados   por   la   Fiscalía   General  de  la  Nación.   

Correspondió  al  Juez  Quince  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de la mencionada ciudad verificar el  allanamiento  a  cargos  y  seguidamente  dictar la sentencia de primer grado, a  través  de  la  cual condenó al citado a la pena principal de noventa y cuatro  (94)  meses  y quince (15) días de prisión y a la accesoria de inhabilitación  de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso de la pena privativa de la  libertad,  como  autor  del delito de fabricación, tráfico o porte de armas de  fuego de defensa personal.   

Contra  el  fallo  de  primera  instancia la  defensa  interpuso  el recurso de apelación, por cuya vía el Tribunal Superior  de Cali lo confirmó en su integridad.   

LA DEMANDA  

         

Con  fundamento  en  el  numeral  7°  del  artículo   192   de   la   Ley   906  de  2004,  el  defensor  de  Miguel  Ángel  Díaz  Perueza pide que se  modifique   la   sentencia   de   segunda   instancia,  toda  vez  que  mediante  pronunciamiento  judicial  la  Sala de Casación Penal cambió favorablemente el  criterio  jurídico  que  sustentó la prueba de la tipicidad del comportamiento  atribuido a su representado.   

          En    orden    a    fundamentar    su    propuesta,    señala que mediante decisiones del 7 de  noviembre  de  2012, radicado 36578; 8 de junio de 2011, radicado 33202; y 25 de  abril   de   2012,   radicado   38542,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia  estable   el   con   claridad   la   obligatoriedad  de  probar  los  elementos  configurativos   del   tipo   penal   de   porte   ilegal  de  armas     “…so    pena    de    generar  atipicidad    por   deficiencia   en   el   soporte  fáctico…”.   

          Explica  que  dentro  de  la  actuación  adelantada    contra    su    defendido,    no   se  aportó    la    prueba    necesaria    para    la  construcción     del    tipo    penal,   esencialmente  en  lo  relacionado  con  su  “…ingrediente   normativo   de   carácter  objetivo, tratándose de la  certificación,  licencia  o autorización     administrativa     para     portarla,     es    decir,  que  la  Fiscalía  General de la  Nación  en  su obligación  irrenunciable  de  tener  sobre  sí,  la carga de la  prueba,   para   con  ella  superar  la  barrera  de  la  presunción    de    inocencia…”.   

          Sostiene    que    las    sentencias    de    instancia    van   en  contravía     de     la     jurisprudencia  de  la Corte Suprema, en razón a  que    no    se    aportó    la    constancia    o  certificación   emitida  por  autoridad  competente  administrativa  que  indicara  que  el  arma  no  contaba  con  permiso  para su  porte.   

          Solicita  en  consecuencia proceder a la  revisión  de  los  fallos  proferidos  por  el  Juzgado  Quince Penal del Circuito de Santiago de Cali y la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior del mismo distrito judicial,  dejando  sin  efecto las determinaciones allí adoptadas y ordenando la libertad  inmediata de su defendido.   

CONSIDERACIONES  

Acorde con lo dispuesto en el numeral 2° del  artículo  32  de  la  Ley  906  de 2004, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema   de  Justicia  es  competente  para  conocer  la  presente  acción  de  revisión,  dirigida  contra  la sentencia de segunda instancia proferida por el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali.   

De  otro  lado, debe destacarse inicialmente  que  la  acción  de  revisión  constituye  un  mecanismo a través del cual se  pretende  la  invalidación de un pronunciamiento que ha adquirido firmeza, bien  por  entrañar  un contenido de injusticia material, o porque la verdad procesal  declarada  resulta ser absolutamente diferente a la realidad histórica sometida  a  juzgamiento,  demostración  a  la  cual  ha  de  llegarse  dentro  del marco  delimitado por las causales taxativamente señaladas en la ley.   

De  conformidad  con  lo  anterior,  para la  admisibilidad  de  la  demanda  se  impone  el  cumplimiento  de las rigurosas y  precisas  exigencias  señaladas  en  el  artículo  194  de la Ley 906 de 2004,  dentro  de  las  que  se  cuentan,  la  determinación de la actuación procesal  frente  a  la cual se demanda la revisión; el delito o delitos que motivaron la  actuación   procesal   y  la  decisión;   la  causal  que  invoca  y  los  fundamentos  de  hecho y de derecho en que se apoya la solicitud; y la relación  de  las pruebas que se aportan como sustento de las circunstancias fácticas que  fundamentan la petición.   

De  igual  manera,  en  atención a que esta  acción  procede  exclusivamente  contra  decisiones  ejecutoriadas (sentencias,  resoluciones  de  preclusión  de  la  investigación  o  autos  de cesación de  procedimiento),  es deber inicial del actor allegar copia de las providencias de  primera  y  segunda  instancia  contra las cuales se instaura, con su respectiva  constancia de ejecutoria.   

Ahora, si la causal invocada es la contenida  en  el  numeral  7º  del  artículo 192 del Estatuto Procesal de 2004, esto es,  cuando  mediante pronunciamiento judicial la Corte ha cambiado favorablemente el  criterio  jurídico  que  sirvió  para  sustentar  la decisión que se somete a  revisión,  ha  dicho  la Sala que para efectos de su postulación, se exige que  el  actor  acredite  que la postura argumentativa en virtud de la cual se dictó  la  sentencia objeto de reproche, fue variada por esta Corporación a través de  un   pronunciamiento   que  contiene  razonamientos  cuya  aplicación  al  caso  concreto,  benefician  al condenado, o que si bien se produjo con antelación no  fue  aplicada  en  el  caso  concreto.  (CSJ SP, 17 Oct 2012, Rad. 36793 y 4 Mar  2013, Rad. 40208, entre otros).   

Implica  lo  anterior  que  para  invocar la  aplicación  de  la  causal  7ª  del  artículo  192  de la Ley 906 de 2004, el  demandante debe acreditar como mínimo los siguientes requisitos:   

     

i. Que  se  dirija  contra  una sentencia ejecutoriada cuya condena se  haya  fundamentado  en  un  criterio  jurisprudencial  específico  de  la Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal;     

     

i. Que  el  referente  jurisprudencial  de  la  Sala  Penal  se cambie  mediante  un fallo proferido con posterioridad a la providencia que se revisa; o  que  aun  siendo  anterior  no  se  hubiere  aplicado al caso concreto y resulte  favorable a los intereses del sentenciado;     

     

i. Que  a  través  de un análisis comparativo se pueda demostrar que  fundamentado  en  el  nuevo  razonamiento jurídico el proveído atacado habría  sido más beneficioso para el demandante.     

Igualmente  y  a  efectos  de  satisfacer el  estadio  de  admisión  de la demanda, debe aflorar de los argumentos expuestos,  cuando  menos  como  posibilidad,  que se verifica alguno de los supuestos de la  causal  o  causales  invocadas con la entidad de desvirtuar la doble presunción  de  acierto  y legalidad que ampara al fallo que ha cobrado ejecutoria material,  y adquirido, en consecuencia, el carácter de cosa juzgada.   

En  esta oportunidad, sin ninguna dificultad  se  advierte  que  la  demanda  carece de sustento fáctico, porque el libelista  parte  de  una  falsa  premisa,  en  cuanto olvidó que en casos como éstos, lo  pertinente  es  llevar  a  cabo  una  labor de constatación mediante la cual se  muestre  objetivamente  que  la decisión que contiene el cambio jurisprudencial  favorable  y  la  que  se  considera  injusta  se  fundamentan  en  presupuestos  similares,  con  lo  cual  la  incidencia  de  la  primera en la segunda resulta  inevitable,  labor  de imposible observancia en esta oportunidad, si se tiene en  cuenta  que  el defensor no tiene objetivo distinto al de revivir una discusión  superada  en  las  instancias  ordinarias  del  proceso  en  torno  a  la prueba  para  determinar  la  inexistencia de salvoconducto a  nombre  del  sentenciado, planteamiento que  deja  de  lado el principio de libertad probatoria que rige en el  ordenamiento  procesal  penal,  previsto  en  el  artículo 373 de la Ley 906 de  2004.   

Es  notoria  la  impropiedad que encierra lo  propuesto  a  favor  del  condenado,  pues,  basta  apreciar  la  argumentación  contenida  en  el  libelo  para  comprender  que  bajo  el  ropaje  de un cambio  jurisprudencial  favorable,  lo  que  insólitamente  pretende  el  defensor  es  entronizar  un  debate  probatorio  al  que  oportuna  y legalmente renunció el  sentenciado  al allanarse a los cargos formulados por la Fiscalía General de la  Nación,  aceptación de responsabilidad que condujo a que el asunto finiquitara  con una sentencia condenatoria.   

De  ninguna  manera, entonces, el accionante  demuestra  que  hubo  un  cambio  de  criterio jurídico por parte de la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia, dado que no se trata de un  giro  en  la  posición  de  la  Sala, sino de la emisión de un pronunciamiento  basado  en  el  allanamiento  a cargos producido con el lleno de la formalidades  legales,  que  por  supuesto  comprendía la inexistencia de permiso para portar  armas,   es decir dentro de un trámite en que válidamente se renunció al  debate  probatorio, eventualidad respecto de la cual el imputado fue debidamente  asistido  y  asesorado  por  su  defensor  de  confianza, que condujo  a un  proceso legítimamente terminado y archivado.   

Si  el  demandante  hubiera  realizado  una  adecuada  labor de observación de los supuestos bajo los cuales se profirió la  sentencia  en contra de su prohijado, fácil habría colegido que la ausencia de  la  prueba  que  echa de menos, obedeció exclusivamente a la renuncia al debate  probatorio  de  parte  del  acusado,  con ocasión de su allanamiento a cargos y  que,  por  consiguiente,  se descarta la presencia de irregularidad alguna en el  proceso.   

Así,  en estricto sentido, el demandante se  apoya  en  una  inexistente  causal  de  revisión,  soslayando  que  el proceso  impulsado   en  contra  de  su  defendido,  se  adelantó  acatando  las  normas  procedimentales  que regían para ese momento, por manera que la causal séptima  que   invoca   no  se  ha  configurado  en  este  asunto,  ya  que  no   acredita   la  exigencia  relativa  a  que  “…el  referente  jurisprudencial  de la Sala Penal se cambie mediante  un  fallo proferido con posterioridad a la providencia que se revisa…”,   eventualidad   suficiente   para   rechazar   la  demanda.   

En suma, dado que la acción de revisión no  constituye  una  prolongación del juicio y el escrito no cumple con los rigores  de  fundamentación  requeridos  en esta sede, la demanda presentada en favor de  Miguel      Ángel  Díaz     Perueza  será inadmitida, de conformidad con lo indicado en el  artículo 195 del mismo estatuto.   

Por  lo expuesto, la Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda  de   revisión   presentada   mediante   apoderado   a  nombre  de  Miguel  Ángel  Díaz  Perueza,   por   no   reunir  los  requisitos  legales  para  disponer  su  trámite.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO       FERNÁNDEZ CARLIER   

MARÍA  DEL  ROSARIO        GONZÁLEZ       MUÑOZ   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

EYDER         PATIÑO CABRERA   

PATRICIA    SALAZAR   CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia  Yolanda  Nova  García   

Secretaria    

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