AP8328-2016(45760)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  Ponente   

AP8328-2016  

Radicación n° 45760  

Aprobado acta nº 387  

Bogotá,  D.C.,  treinta (30) de noviembre de  dos mil dieciséis (2016)   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de MIGUEL ROMÁN RAMOS OBANDO  en  contra  de la sentencia de segunda instancia proferida por la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Pasto, el 4 de diciembre de 2014,  mediante  la  cual  confirmó  el fallo emitido por el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  con  funciones  de conocimiento de Ipiales, el 3 de julio de ese año,  condenando  al  mencionado  procesado  como  autor  de  la  conducta  punible de  Homicidio preterintencional.   

H E C H O S  

En  el fallo demandado fueron narrados de la  siguiente manera:   

El  12  de  mayo  de  2013, el señor LEIDER  LEODAN  ORTEGA  y  sus hermanos se encontraban departiendo de una fiesta, cuando  llegó  ROMÁN  RAMOS  y  comenzó  a  discutir  con  un  de  los  hermanos  del  prenombrado,  quien  intentó intervenir para calmar los ánimos, momento en que  ROMÁN  ramos saca dos cuchillos y lo hiere en el rostro, el abdomen y el brazo,  para  después  huir.  Como  consecuencia  de las heridas descritas, la víctima  muere posteriormente.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

El  17  de  junio  de 2014, luego de hacerse  efectiva  la  orden  de captura ordenada, la Fiscalía presentó a MIGUEL ROMÁN  RAMOS  OBANDO  ante  el  Juez Segundo Penal Municipal con función de control de  garantías  de  Ipiales  (Nariño),  declarándose  legal el procedimiento de su  captura.   En   la   misma  audiencia  concentrada,  la  Fiscalía  le  formuló  imputación    por    el    delito    de    Homicidio  preterintencional,  allanándose  a  los cargos. En su  contra  se  impuso  medida de aseguramiento consistente en detención preventiva  en su lugar de residencia.   

Presentado  por  parte  de  la  Fiscalía el  escrito  que  hizo  las  veces  de  acusación  por  allanamiento  a  cargos, le  correspondió  su  conocimiento  por  asignación  al  Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  Ipiales,  quien  luego de dar el trámite previsto en el artículo  447  de  la  Ley  906  de  2004,  el  21 de agosto de 2014 emitió la sentencia,  condenando   a  MIGUEL  ROMÁN  RAMOS  OBANDO  por  el  delito  de  Homicidio   preterintencional  (artículos  103  y  105 del Código Penal), a la pena principal de 61 meses de prisión y la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas   por  el  mismo  tiempo.   

Se  negó  al  procesado  el  derecho a los  subrogados  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y la  sustituta prisión domiciliaria.   

Apelado el fallo por el defensor del acusado,  la   Sala   Penal   del   Tribunal   Superior   de  Pasto  lo  confirmó  en  su  integridad.   

Oportunamente       el defensor de  la  sentenciado  RAMOS OBANDO  interpuso  el  recurso  extraordinario  de casación,  siendo     sustentado    en    escrito     que     ahora     analiza    la    Corte    en    su    debida  fundamentación.   

RESUMEN DE LA IMPUGNACIÓN  

En  un  único cargo, el apoderado de MIGUEL  ROMÁN  RAMOS  OBANDO  acusa  la sentencia de segundo grado con fundamento en el  numeral   2  del  artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004,  por  «desconocimiento  del  debido proceso por afectación sustancial de  su  estructura o de la garantía debida a cualquiera de las partes»,  para  lo  cual  aduce que fueron pretermitidas las garantías del  procesado  al  no  permitirse  la  oportunidad  para  alegar  la  circunstancias  prevista  en  el  artículo  56 del Código Penal, referidas a la marginalidad y  pobreza extrema en la realización de la conducta punible.   

En la demostración del cargo, plantea que el  Tribunal  Superior  de  Pasto vulneró las garantías debidas al procesado al no  pronunciarse  sobre la petición de la defensa respecto al reconocimiento de las  circunstancias  de marginalidad del procesado, a fin de atemperar la pena que le  fue impuesta en virtud de su aceptación de responsabilidad.   

A  continuación  el  demandante  dirige sus  críticas  a  la  actuación  de  la  Fiscalía,  aduciendo que la incuria en el  trabajo  investigativo llevó a presentar la imputación sin otra gratificación  para  el  acusado  distinta  a  calificar  el  homicidio como preterintencional,  siendo     con    ello    sorprendida    la    defensa    porque    «creíamos   que   todo   se   nos  había  prodigado».   

Agrega  que  resultó  violatorio  de  los  derechos  fundamentales que en el curso de la audiencia prevista en el artículo  447  de  la  Ley  906  de  2004,  no  se  permitiera  el  reconocimiento  de las  circunstancias  de atenuación punitiva solicitadas por la defensa, afirmándose  que  sólo  podían ser alegadas en la audiencia de imputación, en la que no se  cuenta  con  la  posibilidad  de  hacerlo  por lo apremiante de su realización,  afectándose de esa manera el principio de igualdad de armas.   

El demandante, en apoyo de su petición, cita  fragmentos  de  doctrina, concluyendo que debe existir otra oportunidad para que  la   defensa   pueda   introducir   elementos  de  prueba  relacionados  con  la  circunstancia  de  marginalidad  alegada, la cual, según expone, condicionó la  conducta del procesado.   

Seguidamente  refiere  jurisprudencia  de la  Corte  relacionada  con los deberes del juez de conocimiento para hacer valer el  principio  de  legalidad,  aun  en  los  eventos  de terminación anticipada del  proceso,  por lo que no podía ser indiferente a considerar la condición humana  del   procesado,   la   misma   que  tuvo  influencia  en  la  realización  del  delito.     

Con lo anterior, reclama de la Corte casar  la  sentencia  y,  en su lugar, tomar «los correctivos  de rigor».   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  casación se encuentra establecida como  medio  de  control  constitucional  y  legal habilitado de manera general contra  todas  las sentencias de segunda instancia proferidas por los tribunales, con el  cometido  de  obtener  la  efectividad  del  derecho material, el respeto de las  garantías  de  los intervinientes, la reparación de los agravios que le fueran  inferidos  o  la  unificación  de  la  jurisprudencia,  en  seguimiento  de  lo  consagrado por el artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

Precisamente,  en  aras  de materializar el  cumplimiento  de  tan específicos intereses, la Ley 906 de 2004 dotó a la Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia de una serie de facultades  especiales,  como aquella consagrada en el artículo 184, referida a la potestad  de  «superar los defectos de la demanda para decidir  de  fondo» en las condiciones indicadas en él, esto  es,  atendiendo  a  los  fines  de  la casación, fundamentación de los mismos,  posición   del   censor  dentro  del  proceso  e  índole  de  la  controversia  planteada.   

Es  necesario,  sin  embargo,  inadmitir la  demanda  si,  como  postula  el  inciso segundo de aquél precepto el demandante  carece  de  interés,  prescinde de señalar la causal, no desarrolla los cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su contexto se advierta fundadamente que no se  precisa    del    fallo   para   cumplir   alguna   de   las   finalidades   del  recurso.   

Atendidos  estos criterios, ha señalado la  Corte  que  el libelo impugnatorio no puede ser un escrito de libre elaboración  y  que  al  menos  debe  cumplir con unas mínimas condiciones de admisibilidad,  tales  como:  i)  la  acreditación  del  agravio  a  los derechos o garantías,  producido  con  ocasión  de  la sentencia; ii) el señalamiento de la causal de  casación  elegida,  con sujeción a los parámetros lógicos, argumentales y de  postulación  propios del motivo casacional postulado; y, iii) la determinación  de  la  necesidad del fallo de casación para alcanzar alguna de las finalidades  señaladas  para  el  recurso  en  el  ya  citado artículo 180 de la Ley 906 de  20041;  condiciones  que  suponen, además, el  interés jurídico para recurrir.   

A  este  respecto  debe acotarse que, pese a  tratarse  de  una  decisión  producto de un allanamiento a cargos por parte del  procesado,  el  demandante  reclama su modificación en casación, desconociendo  las  limitaciones  que  en  tal  evento  se presenta para recurrir a través del  recurso extraordinario.   

Sobre  dicho  tópico, la Sala ha acotado en  relación   con   los   márgenes   de  legitimación  para  impugnar  por  vía  extraordinaria  la  sentencia, cuando esta se ha originado en una aceptación de  cargos,  como ocurre en este caso, que el ataque solamente se puede dirigir a la  demostración   de   que   en   esa   diligencia   se  incurrió  en  vicios  de  consentimiento,  en  vulneración  de  garantías  fundamentales,  o  cuando  lo  cuestionado  sean  aspectos  relacionados  con  la  dosificación punitiva o los  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la  libertad.  Así se ha  precisado:   

1. De conformidad con el artículo 184 de la  Ley  906  de  2004,  una demanda de casación no es susceptible de admisión si,  entre otros motivos, el recurrente carece de interés.   

2. Confrontada tal premisa con la reseña de  la  actuación  procesal  verificada  en  este  asunto,  surge  evidente  que el  procesado  aceptó  haber  infringido  la  ley penal… a cambio de la rebaja de  pena correspondiente.   

3.  En  esas condiciones la defensa… solo  tiene  interés  para  controvertir,  a  través  de  los recursos (apelación o  casación),  los  eventuales  vicios  de  consentimiento  en  la  aceptación de  responsabilidad,  la vulneración de sus garantías fundamentales, el quantum de  la  pena,  los  aspectos  relacionados  a  su  determinación, lo referente a la  prisión   domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  prisión  y  la  suspensión  condicional   de   la   ejecución   de   la  pena.2   

El recurrente aduce que fueron transgredidas  las  garantías  del  procesado,  en  tanto  no  se  permitió  a  su defensa la  alegación  de circunstancias relativas a la influencia de profundas situaciones  de  marginalidad  en  la realización de la conducta punible, según lo previsto  en  el  artículo  56  del Código Penal, con lo cual conduce su controversia al  cuestionamiento  de  la  realidad  fáctica  y  de  su consecuente calificación  jurídica,  pues dicho aspecto debe ser considerado en los hechos jurídicamente  relevantes  de  la imputación. Es por ello que la pretensión de introducir ese  factor   con   posterioridad   a   la   admisión   libre  y  voluntaria  de  su  responsabilidad  en  la  audiencia  de  imputación,  se encamina a soslayar los  ineludibles  efectos del allanamiento a cargos y la consecuente imposibilidad de  su                   retractación3.   

Bajo  ese  criterio,  la  Sala  de  manera  reiterada ha sostenido que:   

Obsérvese que la marginalidad, ignorancia o  pobreza  extremas corresponden a un fenómeno que se estructura al momento de la  comisión  de  la  conducta,  por lo que resulta inescindible de ésta, como que  permite  su  individualización  y  la  caracteriza,  pues se refiere a aquellas  condiciones  propias  de  modo  o lugar en que se ejecutó el hecho, a manera de  ejemplo,  la  tentativa  (artículo 27 Código Penal), la complicidad (artículo  30  Ib),  el exceso en la causales de exoneración de responsabilidad (artículo  32,  numeral  7, inciso 2 Ib), el estado de ira o de intenso dolor (artículo 57  Ib), etc.   

Por consiguiente, si ninguna manifestación  se  hizo  al  momento de la aceptación de los cargos, es tardío hacerla luego,  en tanto ello comportaría una retractación.   

La Sala ha sostenido que cuando una persona  a  quien  se  le  endilga  la  comisión  de  una  conducta  punible  acepta  su  responsabilidad  de  manera libre, consciente, espontánea e informada sobre las  consecuencias  que  ello  entraña, ese acto impide toda impugnación que busque  deshacer  los  efectos de la aceptación (CSJ SP, 20 oct. 2005, rad. 24026). Tal  postura  se  apoya  en  el  artículo  293  de  la  Ley  906 de 20044,  según  el  cual,  la  aceptación  de  la  imputación  por  parte  del indiciado no admite  retractación,  cuando  la misma es voluntaria, libre y espontánea.5   

Vistas  así  las  cosas,  resulta  fácil  concluir  en  la  falta  de  interés del demandante para recurrir en casación,  cuando  el  tema  que  propone  como  objeto  de  censura  entraña  una  velada  intensión  de  sustraerse a los efectos jurídicos de la intervención procesal  del  acusado,  dotada  en  este  caso,  según  puede  la Sala constatar, de las  garantías  que  le  permitieron  bajo  la  asesoría de su propio defensor y de  manera  libre  consciente  y voluntaria, optar por la admisión incondicional de  su  responsabilidad penal en las circunstancias fácticas y jurídicas imputadas  por el representante de la Fiscalía.   

En   consecuencia,  la  demanda  no  será  admitida.   

DECISIÓN  

De   conformidad   con  lo  consignado  en  precedencia,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda  de casación presentada por el  apoderado  de  MIGUEL ROMÁN RAMOS OBANDO, no sin antes advertir que revisada la  actuación  en  lo  pertinente,  no se observó que con ocasión de la sentencia  impugnada  o  dentro de la actuación, hubiese existido violación de derechos o  garantías  del  acusado,  como  para  superar  los defectos y decidir de fondo,  según  el  imperativo  del  inciso  3°  del  artículo  184  de  la Ley 906 de  2004.   

Cabe advertir, para finalizar, que contra la  presente  decisión  procede  el  mecanismo de insistencia de conformidad con lo  establecido  en  el  artículo  184 del Código de Procedimiento Penal de 2004 y  con  las  reglas  que  ha  definido  la Sala en pronunciamientos anteriores a la  presente                  decisión6   

.  

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.  INADMITIR  la  demanda  de casación presentada por el defensor del acusado MIGUEL ROMÁN RAMOS  OBANDO,  en  seguimiento  de  las  motivaciones  plasmadas  en el cuerpo de este  proveído.   

2.  De conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo 184 de la Ley 906 de 2004, es facultad del  demandante elevar petición de insistencia.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1                     Entre  otros,  CSJ  AP,  13  jun. 2007, rad. 27537; CSJ AP, 25 jul.  2007, rad. 27810.   

2                     CSJ AP, 17 abr. 2013, rad. 39276   

3                     CSJ  AP, 27 jul. 2011, rad. 36609, CSJ AP, 21 ago. 2013, rad. 41596  y CSJ AP-5185-2015, 9 sep. 2015, rad. 46027.   

4                     Norma  declarada  exequible,  por  los  cargos  examinados,  en  la  Sentencia C-1195 del 22 de noviembre de 2005.   

5                     CSJ  AP-1010-2016,  24  feb. 2016, rad. 47183. En el mismo sentido,  CSJ  AP-937-2016,  24  feb.  2016,  rad. 47366; y CSJ AP-5185-2015, 9 sep. 2015,  rad. 46027; CSJ AP-4925-2014, 27 ago. 2014, rad. 42203   

6                     Cfr.,  CSJ AP, 12 dic. 2005, rad. 24.322; CSJ AP, 5 sep. 2012, rad.  36578; CSJ AP, 27 feb. 2013, rad. 37948, entre otros.     

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