AP822-2014(36624)EDITADA

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

AP-822-2014  

Aprobado acta No.053  

Bogotá  D. C., veintiséis de febrero de dos  mil catorce.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisión de la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de LRPC contra la sentencia  dictada  por el Tribunal Superior de (…) el 7 de marzo de 2011,  mediante  la  cual  confirmó  la proferida por el Juzgado Promiscuo del Circuito de (…)  ((…))  el  30 de Noviembre de 2010, que condenó al procesado por el delito de  acceso carnal violento agravado.      

Hechos  

El  5 de enero de 2010, la menor L.D.A.C., de  13  años  de  edad, denunció ante la fiscalía que LRPC, compañero marital de  su  abuela  CAM,  con  quienes  convivía  en  el Municipio de (…) ((…)), la  había  intimado  con un cuchillo y la había accedido carnalmente una noche del  mes  de  agosto  del  año  inmediatamente  anterior, aprovechando que la abuela  había salido de la casa y se hallaba sola en su habitación.   

El examen sexológico practicado a la menor en  la  misma  fecha  de  la  denuncia  evidenció  himen  con  desgarro  de  bordes  cicatrizados  en  el  meridiano  de  las  2  y  9,  compatible con desfloración  antigua,  y  signos  clínicos  de  embarazo con edad gestacional promedio de 33  semanas.   

Actuación procesal relevante  

1.  La fiscalía imputó cargos a LRPC por el  delito  de  acceso  carnal  violento  agravado  y  el   16 de junio de 2010  radicó  escrito  de acusación en su contra por el mismo ilícito. La audiencia  de   formalización   de   la   acusación   se   celebró   el   2   de   julio  siguiente.   

2.  Al  término  de  juicio  oral, el juez  anunció  que  el fallo sería condenatorio, y así lo plasmo en la sentencia de  30  de  noviembre  de  2010,  en la que condenó a LRPC  a  la  pena  principal  de  200 meses de prisión y la  accesoria  de  inhabilitación en el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  mismo  tiempo,  como  autor  del  delito  imputado  en  la  acusación.   

3.  La  defensa  recurrió en apelación para  pedir  la  absolución  del procesado, por considerar que la fiscalía no probó  su  responsabilidad en los hechos, y que la condena se había  fundamentado  en  prueba  de  referencia,  pero  el  tribunal, mediante fallo de 7 de marzo de  2011,  la  confirmó  en  todas  sus  partes.  Inconforme con esta decisión, la  defensa acude en casación.   

La demanda  

Contiene  un  cargo  contra la sentencia, con  fundamento  en  la causal prevista en el numeral tercero del artículo 181 de la  Ley 906 de 2004.   

Dice  discrepar  de  los  fallos de instancia  porque  le  otorgaron  valor  suasorio  a  elementos  de  prueba  allegados a la  actuación,  no obstante ser pruebas de referencia, con abierta transgresión de  los  artículos  7°  y 381 de la Ley 906 de 2004, por cuanto estos elementos no  se introdujeron en el juicio oral.   

Indica  que  el  tribunal,  al  analizar este  aspecto,  consideró  que  la  declaración  de  la  sicóloga  ANGÉLICA OÑORO  CONSUEGRA  no tenía la condición de prueba longa manu, sino de prueba directa,  de  acuerdo  con  lo  expuesto por la jurisprudencia de la Corte, y que en tales  condiciones,  no se presentaba violación del mandato consagrado en el artículo  381.   

Manifiesta no compartir esta posición, porque  la  sicóloga  que  declaró  en  el juicio no fue la misma que entrevistó a la  menor,  y  en  tales  condiciones, su declaración no es prueba directa, sino de  referencia,  insuficiente  por  sí  sola  para  fundamentar  una  decisión  de  condena, por prohibición expresa del artículo 381 ejusdem.   

Agrega  que  la  entrevista  realizada por la  menor  debió  ser introducida al juicio a través de la sicóloga SANDRA MILENA  CÁRDENAS  GIRALDO,  quien  la  entrevistó,  para que pudiera ser interrogada y  contrainterrogada,  y de esta forma convertirse en prueba, puesto que se trataba  de  la  única  persona  que  podía  interpretar  lo  dicho  por la menor en la  entrevista.   

Por  considerar  quebrantadas,  entonces, las  reglas  de  producción  y  apreciación  de  las  pruebas,  y el debido proceso  probatorio,  solicita  a  la  Sala  casar  la  sentencia  impugnada y revocar la  condena, otorgando la libertad inmediata al procesado.   

SE        CONSIDERA         

La  Corte inadmitirá la demanda de casación  que  se  estudia   por  no  cumplir  el  requisito  referido  a  la  debida  sustentación  del  cargo  propuesto, ni satisfacer los presupuestos básicos de  idoneidad  sustancial  necesarios para la realización de los fines del recurso.   

La Sala tiene dicho que cuando se plantean en  casación  errores  en  la producción o apreciación de la prueba, es carga del  demandante  señalar  la clase de error cometido, identificar la prueba sobre la  cual  recayó el error, demostrar la existencia de la incorrección denunciada y  acreditar su trascendencia.   

También  ha indicado que si estas exigencias  son  desatendidas,  la censura deriva necesariamente en su inadmisión, porque a  la  Corporación  no  le  es  dado, en virtud de los principios dispositivo y de  limitación  que rigen el recurso, entrar a suplir sus vacíos, y porque así lo  dispone el artículo 184 ejusdem en su inciso segundo.   

Las  exigencias referidas al señalamiento de  la  clase  de error cometido y su acreditación, implicaban precisar si el error  en  que  se  incurrió fue de hecho por falso juicio de existencia, falso juicio  de  identidad  o  falso raciocinio; o de derecho por falso juicio de legalidad o  falso juicio de convicción, y por qué.   

Y   el   requerimiento   vinculado  con  la  demostración  de  su  trascendencia, exigía evidenciar que la prueba en la que  se  sustentó  la decisión no era suficiente, o no era idónea para mantenerla,  de  no  haberse  incurrido  por  los  juzgadores  en  el error denunciado.    

La  inobservancia de esta carga argumentativa  es  manifiesta  en  el  caso  que  se  estudia,  porque el casacionista, como lo  muestra  el  contenido  de  la demanda, se limita a sostener que la decisión de  condena  se  sustentó  exclusivamente  en prueba de referencia, sin precisar en  qué  clase  de  error  incurrieron los juzgadores, ni por qué los elementos de  prueba   que   tuvieron  en  cuenta  para  condenar  impedían  arribar  a  esta  decisión.          

Se   trata  de  una  alegación  propia  de  instancia,  desprovista de todo rigor lógico jurídico, donde el censor afirma,  en  contraposición  de lo concluido por el tribunal, que la pericia sicológica  es  una  prueba  de referencia, porque la experta que declaró en el juicio oral  no  fue  la  misma  que  entrevistó  a  la  menor,  sin  explicar por qué esta  situación modifica la naturaleza de la prueba.   

Plurales han sido los pronunciamientos de esta  Sala  donde  se ha dicho que los testimonios de peritos expertos en sicología o  siquiatría  no  son  de  referencia,  porque, aunque generalmente obtienen  información  de  la  persona sujeta a examen, la razón de ser de su experticia  no  son  los hechos de los cuales tienen conocimiento, ni la responsabilidad del  enjuiciado,  sino  aspectos especializados que interesan al proceso, verbigracia  la  confiabilidad  de su relato, siendo esta particularidad la que los distingue  del            testigo           técnico.1    

En  el  caso  analizado  es  cierto,  como lo  sostiene  el  censor,  que  la profesional del Instituto Colombiano de Bienestar  Familiar  que  realizó la entrevista sicológica a la menor no fue la misma que  declaró  en  el  juicio  oral, pero esto, en manera alguna, altera el carácter  pericial   de   la   prueba,   ni  muta  su  naturaleza.       

La  Corte ha dicho que aunque la normatividad  reclama  la  presencia  del  experto  en  el juicio oral, nada obsta para que en  casos  excepcionales,  de  comprobada  indisponibilidad  del perito, una persona  distinta,   con   conocimientos  también  especializados,  pueda  acudir  a  la  audiencia   del  juicio  oral  a  explicar  y  soportar  sus  conclusiones,  con  fundamento  en  el  informe  que  contiene  la  base o fundamento de la opinión  pericial solicitada.        

Lo  importante,  en  su  criterio,  es que el  informe  rendido  por  el perito contenga elementos descriptivos suficientes que  le  permitan  al  nuevo  experto  disponer  de  bases informativas sólidas para  explicar  adecuadamente  los  hechos  o  situaciones verificadas, los métodos y  técnicas   utilizadas,  los  resultados  arrojados  por  la  experticia  y  las  conclusiones    que    de    allí   se   deriven.2   

En  el  caso  analizado,  el  juez,  ante  la  inasistencia  al  juicio  de  la sicóloga del Instituto Colombiano de Bienestar  Familiar  que entrevistó a la menor, quien para entonces vivía en la ciudad de  (…),   decidió  reemplazarla  por  otra  especialista  del  mismo  Instituto,  después  de  enterarse  que  se hallaba en licencia de maternidad, recayendo la  designación  en la sicóloga MARÍA ANGÉLICA OÑORO CONSUEGRA, especialista en  familia     y     sicología    forense,    con    quien    se    cumplió    la  diligencia.      

Si   el  impugnante  consideraba  que  esta  variante   afectaba  la  legalidad  de  la  prueba,  o enervaba su eficacia  probatoria,  o  transformaba  su  naturaleza, debió plantearlo de esa manera, y  demostrar  el  error,  pero  no  lo hace, y la Corte no encuentra que este hecho  genere las consecuencias que inmotivadamente le atribuye.   

La  pobreza argumentativa de la demanda es de  tal  entidad,   que  el casacionista ni siquiera se refiere a la prueba que  los  juzgadores  tuvieron  en  cuenta  para dictar sentencia, de la que también  hace  parte  el testimonio rendido en el juicio oral por el perito médico JOSÉ  JAIMES  GARCÍA  DONADO,  quien  realizó  el  examen  sexológico  a la menor y  rindió  el  informe  respectivo,  en  cuya anamnesis igualmente se incorpora el  relato   que   la   menor   hizo   de  los  hechos.3       

Visto, entonces, que la demanda no cumple las  condiciones  mínimas de orden formal y sustancial exigidas para su selección a  estudio,  se  la  inadmitirá  a  trámite, en aplicación de lo dispuesto en el  artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, y se ordenará devolver el proceso a la  oficina  de  origen,  no  advirtiendo violaciones a las garantías fundamentales  que  la  Corte esté en el deber de proteger de manera oficiosa, pues aunque los  juzgadores    de    instancia    aplicaron   una   pena   equivocada4, no procede su  modificación en virtud de la prohibición de reforma en peor.   

Insistencia  

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia  por parte del casacionista, de conformidad con lo establecido en el  artículo  184  inciso  segundo  ejusdem,  en  la oportunidad, forma y términos  precisados    por    la    Corte    en   reiterada   jurisprudencia.5   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Inadmitir  la  demanda de casación presentada por el defensor de  LRPC.       

Contra    esta   decisión   procede   la  insistencia.     

NOTIFÍQUESE    Y   CÚMPLASE.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                      FERNANDO                              ALBERTO                             CASTRO  CABALLERO                               

EUGENIO          FERNÁNDEZ  CARLIER                     MARÍA                   DEL                  ROSARIO                  GONZÁLEZ  MUÑOZ            

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ                   EYDER              PATIÑO  CABRERA        

                                         LUIS                              GUILLERMO                              SALAZAR  OTERO                                      

                                                                                                         

                           Nubia Yolanda Nova García   

                                             Secretaria   

    

1  C.S.J.  Casación  25920,  sentencia  de 21 de febrero de 2007; Casación 29609,  Sentencia  de 17 de septiembre de 2008; Casación 33651, sentencia de 18 de mayo  de  2011;  Casación  36023,  sentencia  de  21 de septiembre de 2011; Casación  39511, auto de 10 de octubre de 2012, entre otras.    

2  C.S.J.  Casación  30214,  sentencia  de  17 de septiembre de 2008, entre otras.   

3  Preciso  es  señalar  que la menor y su abuela (…) se abstuvieron de declarar  en  el juicio oral, amparadas en las excepciones consagradas en el artículo 385  de la Ley 906 de 2004.   

4  En  razón  de  la fecha en que ocurrieron los hechos, la norma llamada a regular el  caso  era  el  artículo  1° de la Ley 1236 de 2008, que prevé pena de 12 a 20  años de prisión.   

5  Cfr.Casación  24322,  auto de 12 de diciembre de 2005. Casación 33181, auto de  28  de  septiembre  de  2011.  Casación  34.946, auto de 17 de octubre de 2012,  entre otras decisiones.     

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