AP7677-2014(37502)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

Magistrado  Ponente   

AP7677-2014  

Radicación N°. 37502  

(Aprobado Acta N°432)  

Bogotá, D.C., diez (10) de diciembre de dos  mil catorce (2014.).   

La  Sala  decide  el  recurso de reposición  interpuesto   por   el   condenado   HERNÁN  BUITRAGO  GONZÁLEZ  y por su apoderada, del auto que inadmitió  la  demanda  de  revisión  propuesta  contra  la sentencia de segunda instancia  proferida  el  14  de  noviembre  de  2006  por  una Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  mediante la cual  confirmó  el  fallo  condenatorio  emitido  por  el  Juzgado  Primero Penal del  Circuito  Especializado  del mismo Distrito y lo declaró responsable del delito  de   Homicidio   agravado   en  concurso  homogéneo  y  sucesivo;  en  concurso  heterogéneo  y  sucesivo con los punibles de Concierto para delinquir agravado,  Hurto  calificado  y  agravado,  Tráfico  de armas de fuego o municiones de uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas, Fabricación, tráfico o porte de armas de  fuego o municiones y Falsedad material  en documento público.   

FUNDAMENTOS DEL RECURSO  

    

1. Del condenado.     

En  el  acta  de  notificación  del  auto  inadmisorio  de  la  demanda  de  revisión,  el  sentenciado  HERNÁN  BUITRAGO  GONZÁLEZ  manifestó  que  interponía  el  recurso de reposición «y   los   demás   de   ley»1;  sin  embargo,  la  Sala  no  encuentra  acreditada  la calidad de  abogado  del  inconforme,  razón  por  la cual rechazará su impugnación, como  quiera       que       la       jurisprudencia2  ha  dejado por sentado que si  bien  el  condenado  tiene  legitimidad  para  promover  la acción de revisión  contra  un  fallo  adverso  a  sus  intereses,  esta  posibilidad  comprende una  limitante  prevista por el ordenamiento jurídico, consistente en que la demanda  se presente por abogado titulado.   

Ahora  bien,  la  Corte  entiende  que  esta  exigencia  se  extiende  a  la  interposición  de  los  recursos que de ella se  deriven,  pues  estos  se  incoan  con  posterioridad  a  la  culminación de la  actuación  en  donde  ostentó  la  calidad  de  procesado,  donde  sí  podía  aducirlos  directamente.   Por  el  contrario, para accionar la revisión y  participar  en  el  debate  de  las  decisiones  que  de ella se generen se hace  necesaria  la  concurrencia  de  ciertos  conocimientos eminentemente técnicos,  tales  como  el correcto señalamiento de los fundamentos jurídicos y fácticos  de  la  inconformidad,  en  plena  armonía  con  la  naturaleza de la causal de  revisión  invocada  y  las pruebas que se aportan para argumentar la petición,  que  requieren una cualificación que el condenado no ostenta y que le impiden a  la  Colegiatura  entrar a revisar su inconformidad, máxime cuando esta careció  de motivación alguna.   

    

1. De la apoderada.     

Luego de resumir la postura de la Sala en el  auto  inadmisorio,  la demandante expuso sus motivos de disenso con la decisión  recurrida de la siguiente manera:   

Inicia   estimando   que  las  solicitudes  presentadas  por  NELSON  VACA  MONROY  y WILMER ANTONIO BARRERA ante diferentes  autoridades  judiciales  con  el  propósito  de  acogerse  al  instituto  de la  sentencia   anticipada   por  los  homicidios  por  los  que  fue  condenado  su  representado,  entrañan el reconocimiento de autoría del ilícito por parte de  ellos,  constituyendo  así  elementos  probatorios novedosos que ostentan valor  suficiente   para   modificar  el  juicio  de  responsabilidad  realizado  a  su  representado.   

Luego  de  enumerar los documentos allegados  con  la demanda de revisión que contienen las solicitudes de NELSON VACA MONROY  y   WILMER   ANTONIO   VALENCIA   AYALA,   pone  en  consideración  de  la  Corporación  que las actuaciones de la Fiscalía General de la Nación frente a  estas  solicitudes  son  de  carácter  reservado  y por ello  se presentan  obstáculos  legales  para  su  acceso,  pese  a  lo  cual se debe desconocer el  contenido  de  los  documentos  y su fuerza idónea y suficiente para enervar la  responsabilidad penal de su asistido.   

Esgrime igualmente, que la falta de claridad  sobre  la  calidad  de postulados de VACA MONROY y VALENCIA AYALA, se supera con  el  numeral  octavo  de  la  documentación relacionada con el primero de ellos,  pues  allí  se  le reconoce dicha condición, mientras que del segundo no se ha  hecho  referencia  a  que  se  hubiera tramitado su reconocimiento como tal para  obtener  los  beneficios  de  justicia y paz, razón por la cual las solicitudes  que   este   presentó   son   simples   y   no   guardan   relación  con  esos  beneficios.   

Seguidamente  advera  que  la  demanda  de  revisión  dio  cumplimiento a la confrontación del contenido de los documentos  aportados  con  los  supuestos  fácticos y jurídicos que fundamentan la causal  invocada,  tal  y  como  lo dispone  el numeral 3º del artículo 222 de la  Ley  600  de  2000  y procede a transcribir apartes del escrito presentado, para  concluir en la solicitud de admisión de la demanda de revisión.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

         Reiteradamente   esta   Colegiatura  ha  precisado  que  la  acción  de  revisión  no  constituye una prolongación del  juicio,  ni  corresponde  a  un  instrumento  ordinario que permita dar cabida a  particulares  consideraciones  destinadas a cuestionar declaraciones de justicia  que  han  hecho  tránsito  a  cosa  juzgada  y  que  adquieren  el carácter de  definitivas e inmutables.    

Se  trata por el  contrario   de   un   mecanismo   que   ostenta  una  naturaleza  excepcional,  lo  que  determina  que  su  procedencia  esté  sujeta  a ciertos presupuestos formales que el legislador ha  establecido   en   el  artículo  222  de  la  Ley  600  de  2000,  entre    los    cuales   se   destacan:  (i)  la  obligación  de  concretar  la  causal  que  invoca  el  demandante; (ii)  los   fundamentos   fácticos   y   jurídicos   que   la  sustentan;  (iii) la relación de las pruebas que  conducirían  a  demostrar  los  hechos  básicos  de  la  petición  y;  (iv)  que se allegue con la demanda  copia  o  fotocopia  de  la  decisión  de  primera  y  segunda instancia con la  respectiva   constancia  de  ejecutoria,  proferidas  dentro  del  proceso  cuya  revisión   se   persigue;  todos  ellos  de  obligatorio cumplimiento y sin cuya  acreditación se torna inviable la admisión de la demanda.   

         Ahora  bien,  si  la  acción  se  apoya  en  la  causal  tercera   de las previstas en el  artículo  220    del   Código   de   Procedimiento       Penal,       como  aquí       lo       propone       la  actora,  tiene  dicho  la  Corte,  que resulta necesario  adjuntar  con  la demanda elementos de juicio mínimos que denoten las novedades  fácticas  o  el surgimiento de pruebas no conocidas al momento de los debates y  es  su  deber también acreditar la trascendencia de los mismos en el sentido de  explicar  qué  se  infiere  de  ellos y de qué manera esas nuevas conclusiones  inciden  en  el  fallo que busca revisarse, para demostrar así que la decisión  debía ser distinta a la que se adoptó.   

Así  las  cosas,  no  basta  con  la simple  aportación  de  nuevos  elementos  de conocimiento, sino que además de ello se  precisa   demostrar  que  estos  desvirtúan  o socaban las determinaciones  fácticas   de   la   sentencia   sobre   la  responsabilidad  del  sentenciado.   

         En   el   asunto   bajo   estudio,  los  argumentos    de    la    demandante   pretenden          derruir  los  efectos  de  cosa juzgada de la sentencia,  a partir de  una  exposición  fáctica  opuesta    a    la    declarada    en   el   proceso   y   el   señalamiento   de  otros  autores  de  los  ilícitos  por  los cuales fue condenado su representado.   

         Para  ello, fundamenta su solicitud   en  el  carácter  de  prueba  inédita  que  le confiere a los escritos dirigidos  por    NELSON    VACA   MONROY,   JOSÉ      AGUSTÍN     CAÑÓN   GONZÁLEZ  y  WILMER  ANTONIO  VALENCIA  AYALA,  a  diversas  dependencias  de  la     Fiscalía    General    de    la  Nación,    al    Alto  Comisionado  para  la  Paz  y  al  Procurador  General  de la Nación,    en    los    que    reconocieron  su responsabilidad en los homicidios de Amanda Stella  León     Zarate,     Aurora     Esguerra Ruiz y Carlos Arturo Benavides.   

         Sin  embargo, a pesar de los motivos de  insistencia    de   la   recurrente,   la  Corte  no  encuentra  que  los  elementos de juicio ex  novo  que  aportó  para  demostrar la  estructuración  de  la  causal de revisión tengan la contundencia demostrativa  requerida  para  poner  en  tela  de  juicio las conclusiones probatorias de los  fallos de instancia.   

Lo primero que se advierte es que si bien en  los  escritos  que suscriben NELSON VACA MONROY, WILMER ANTONIO VALENCIA AYALA y  JOSÉ  AGUSTÍN  CAÑÓN  GONZÁLEZ,  estos  asumen  la  responsabilidad  en los  homicidios  por  los  que  obtuvo  la  condena BUITRAGO GONZÁLEZ, a la fecha se  desconoce  trámite  dado  a  tales  manifestaciones, condiciones que permean su  capacidad   suasoria,  por  no  existir  certeza  de  concreción,  la  cual  es  independiente  de que hayan adquirido o no la calidad de postulados, y porque la  Sala  exige  que  cuando se trate de declaraciones, se hagan ante una autoridad,  con  el  lleno  de las exigencias legales, en razón al compromiso de verdad que  esta     ritualidad     presupone.      Así    lo    ha    sostenido    la  Corporación:   

«Aunque  cualquiera  de  las  categorías  comprendidas  dentro  del concepto de medios cognoscitivos es teóricamente apta  para  promover  la  acción  de revisión, en tratándose de elementos de juicio  como  declaraciones  o  entrevistas,  es  importante que hayan sido recaudadas o  ratificadas  bajo juramento ante las autoridades autorizadas por el Código, con  el  fin  de  que sus fuentes adquieran vinculación legal con los compromisos de  verdad   y  lealtad  procesal,  y  que  la  pretensión  se  torne  sumariamente  seria»3.   

          Es  importante advertir que no basta, a efectos de la prosperidad de  la  acción, que otra u otras personas asuman la responsabilidad por los delitos  enrostrados  al  condenado,  sino  que,  teniendo en cuenta que lo pretendido es  remover  una  sentencia  condenatoria que hizo tránsito a cosa juzgada después  de  agotadas las instancias, adquiriendo la presunción de acierto y veracidad y  ostentando  las  calidades  de  inmutabilidad e irrevocabilidad, la prueba nueva  debe  tener  una  fuerza  determinante  para  modificar  el  juicio  positivo de  responsabilidad  penal  que  se concretó en la condena del procesado y conducir  categóricamente  a  su  inocencia  o  irresponsabilidad.  En consecuencia,  debe  tener  la capacidad de demostrar con eficacia y contundencia la existencia  de  un  error  de  conocimiento  que llevó al juzgador a proferir una sentencia  condenatoria   contra  un  procesado  inocente,  desvelando  con  ello  una  injusticia que debe ser corregida.   

Contrario sensu, si  la  novel  prueba  no  ataca  los  fundamentos  de  la  decisión, ni el recaudo  probatorio  realizado  por   las  instancias  cuya  valoración originó el  fallo  condenatorio,  resultará improcedente la revisión, pues su admisión se  encuentra  condicionada  a presupuestos probatorios que den sólido fundamento a  la presunción de error judicial en la condena.   

Con   este  criterio  interpretativo,  fue  precisamente  que  la  Sala inadmitió la demanda de revisión presentada por la  defensora  de HERNÁN BUITRAGO GONZÁLEZ, pues el respaldo probatorio anexado no  es  de tal naturaleza que permita formar un criterio de presunción acerca de su  falta   de   responsabilidad,  ya  que  se  trata  de  escritos  que  incorporan  afirmaciones  que  no  han sido vertidas ante los funcionarios competentes, bajo  la  gravedad  del  juramento,  cuyo  trámite  se  desconoce,  que  no descartan  per  se la posibilidad de la  concurrencia  de  distintos sujetos agentes en el delito y, por tanto, no tienen  la  capacidad demostrativa que la acción de revisión demanda, pues recuérdese  una  vez  más,  que  se  trata  de  anular  los  efectos  de cosa juzgada de la  sentencia   condenatoria   que   ostenta  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad.   

Del  mismo  modo,  no  son  de  recibo  las  justificaciones  que  aduce  la  accionante referidas a las dificultades para la  obtención  de  la  documentación  echada  en  falta, toda vez que la capacidad  demostrativa  de  la  nueva  prueba es una carga procesal atribuida legalmente a  quien     pretende     la     revisión    de    la    sentencia    –onus    probandi     incumbit  actori-,    que    en    virtud   del   principio  de  limitación que rige a esta  acción la Corte no puede suplir.   

          Del  mismo  modo,  se  aparta la impugnante de la consideración del  auto  inadmisorio,  según  la  cual  el  escrito  no  desarrolló  la  tarea de  confrontar  los  nuevos  medios  de  conocimiento  con los supuestos fácticos y  jurídicos  de  la  sentencia, pues en su opinión en la demanda se enuncian las  circunstancias  fácticas  surgidas  con  posterioridad al fallo y que según su  parecer  consiste  en  las  solicitudes de VACA MONROY, VALENCIA AYALA y CAÑÓN  GONZÁLEZ,  en  las  que  reconocieron  su autoría material e intelectual en el  homicidio  de  Amanda Stella León Zárate, Aurora Esguerra Ruiz y Carlos Arturo  Benavides.   

          Esta  argumentación  del recurso resulta totalmente desafortunada y  corrobora  la  postura  de  la  Corte,  como  quiera  que relieva que la demanda  adolece  de  la  obligación  de  confrontar los inéditos medios de convicción  aducidos,   con   la   facticidad   y  juridicidad  declarada  en  la  decisión  condenatoria  en  la  demanda,  pues  el  allanamiento del requisito no consiste  -como  parece  asumirlo  la  defensora-  en  identificar  el  reconocimiento  de  responsabilidad  al  interior  del  material que se aporta, sino en contrastarlo  con las pruebas y determinaciones de la sentencia condenatoria.   

           Aún  con  esta  deficiencia,  la  sala  advirtió  su  ausencia de capacidad demostrativa de la inocencia del condenado,  pues  al  cotejar  los fundamentos de los fallos de instancia con los contenidos  en  los  elementos  de prueba aportados para acreditar los hechos básicos de la  causal  invocada,  se  obtuvo  un  balance  adverso  a  las  pretensiones  de la  demandante.    

En efecto, consultados los fundamentos de las  decisiones,  se  estableció  que  la condena a HERNÁN  BUITRAGO  GONZÁLEZ  se  sustentó  entre otros, en el  testimonio  de  Carolina  Estupiñán  Esguerra, quien declaró bajo la gravedad  del  juramento  en  repetidas oportunidades ante la Fiscalía instructora,   que  escuchó  la  conversación  telefónica  de  Carlos Benavides en la que le  indicaba  a  HERNÁN  BUITRAGO  que  salían a reunirse con él, y cinco minutos  después,  al  entrar a despedirse de ella, su progenitora Aurora Esguerra Ruiz,  le  confirmó que salían a encontrarse con el condenado en el lugar de la cita;  aspecto  que  también  le  comunicó  Stella  León  el  día  anterior  a  los  hechos.  De este encuentro  jamás regresaron.   

Estas declaraciones fueron respaldadas dentro  del  proceso  por  los  testimonios de Horacio Guerrero Vargas, esposo de Stella  León,  de  su hija Julieth Andrea Guerrero y de Julio César Benavidez, hermano  de  Carlos  Arturo Benavidez, sin que los jueces de instancia percibieran algún  tipo   de   parcialidad   de   los  declarantes  frente  a  BUITRAGO  GONZÁLEZ.  Adicionalmente  a  estos  elementos  de  juicio, los falladores estimaron en sus  decisiones  la  concurrencia  de  los indicios de preparación de los hechos, de  oportunidad,  de  móvil  para  cometer  el  delito,  de  huellas del delito, de  existencia  de  compatibilidad  entre  las armas halladas en la finca de HERNÁN  BUITRAGO  y las heridas que presentaban los despojos mortales de las víctimas y  de  coartada  fallida;  sin que el libelo de demanda explique de qué manera los  nuevos  elementos  de  convicción  demeritan  el  valor  demostrativo  que  los  juzgadores le otorgaron a este plexo probatorio.   

          Así  las  cosas,  la supuesta solvencia  demostrativa  que  para  la  accionante  tienen  los  escritos incorporados a la  demanda    no    es    tal,     pues    al   contrastar   la   trascendencia  que tendrían      las      declaraciones      aducidas,     huérfanas  del  formalismo  exigido  de cara a viabilizar  el motivo  de        revisión       examinado,  con  los  criterios  racionales  de  determinación  de  la  verdad  de los hechos en las  sentencias,      se      establece,      sin      mayor     esfuerzo,  que  carecen de la aptitud probatoria  requerida para socavar los fundamentos de la decisión de condena.   

De  admitir  la  Corte  que  con  la  simple  radicación  de este tipo de escritos se derruya la certeza con la que el Estado  adjudicó  la responsabilidad penal al procesado luego del debate probatorio que  tuvo  lugar  en  las  instancias, generaría una grave situación de inseguridad  jurídica,  como  quiera  que  bastaría con que otra persona afirme sin ningún  formalismo  y  sin  corroboración  alguna, ser la responsable de los hechos por  los  que  se  condenó  para  que se exonere de responsabilidad a quien resultó  condenado  luego  de haber sido vencido en el debate suscitado ante la autoridad  competente,  con  el  pleno respeto de las garantías constitucionales y legales  que son inherente a este tipo de actuaciones.   

En consecuencia, el recurso así propuesto no  está llamado a prosperar.   

De  conformidad  con  lo  expuesto, la Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Primero:  Rechazar,  por  los motivos expuestos el recurso de reposición interpuesto por  HERNÁN BUITRAGO GONZÁLEZ contra el auto  inadmisorio de la demanda de revisión.   

Segundo:    No    reponer   la   decisión   impugnada   por   la  apoderada  de  HERNÁN  BUITRAGO  GONZÁLEZ.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Cfr.  Folio 198 de la carpeta de la Corte.   

2 Cfr.  CSJ. SP. de 1º de nov. de 2001, Rad. 18270   

3 Cfr.  CSJ., AP., 15 de octubre de 2008, Rad. 29626.     

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