AP7444-2014(44763)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

AP7444-2014  

Radicación No.: 44.763  

Acta No.420  

Bogotá D.C., tres (3) de diciembre de dos mil  catorce (2014).   

VISTOS  

Vencido el término contemplado en el inciso  2º  del  artículo  500  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  se   pronuncia   la   Sala   sobre   las  solicitudes  probatorias  elevadas por el defensor de  MILTON  RICHAR ROJO OSPINA,  requerido  en  extradición  por  el  Gobierno  de los  Estados Unidos de América.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  Nota  Verbal  No. 0965 del 7 de junio de 2013, el Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América, por conducto de su Embajada en Colombia,  solicitó  al  Ministerio  de Relaciones Exteriores la detención preventiva con  fines  de  extradición  de  MILTON  RICHAR  ROJO  OSPINA,  ciudadano colombiano  requerido  para  comparecer  a  juicio por delitos federales de narcóticos y de  lavado  de  dinero,  según la tercera acusación sustitutiva No. 3:11-CR-00082,  dictada  el  23  de  agosto  de 2012 en la Corte Distrital de los Estados Unidos  para    el    Distrito    Medio   de   Pensilvania1.   

2.  Mediante  resolución  del  16  de  octubre  de    2013,  el Fiscal General de la Nación decretó su captura con fines de  extradición,  la  que  llevaron a cabo integrantes de  la  Policía  Nacional el 23  de   julio   del   presente   año,  en  vía   pública   de   la   ciudad   de  Medellín.   

3.  Mediante   Nota   Verbal   No.  1795  del  19    de   septiembre      de      20142,      la     referida   representación  diplomática  formalizó  el  requerimiento  de  extradición de ROJO  OSPINA,  aportando  la documentación pertinente para  el trámite.   

4.  El Ministerio  de   Relaciones   Exteriores   conceptuó   que   para   el   caso  «…se   encuentra   vigente  entre  la  República  de  Colombia  y los Estados Unidos de América, la “Convención de  Naciones  Unidas  contra  el  tráfico  ilícito de estupefacientes y sustancias  psicotrópicas”    suscrita    en    Viena    el    20    de    diciembre   de  1988,…»   y  además,  que  en  los  aspectos  no  regulados  por la Convención, el trámite debe regirse por los artículos 491 y  496   del   Código   de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de  2004)3.   

Remitió    además   la   Nota    Verbal    referida    y    los  correspondientes  anexos  al Ministerio de Justicia y del Derecho, entidad que a  su  vez  dispuso el envío  del   expediente   a  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia.   

5.  Mediante  auto  del primero de octubre de 2014, se dio  inicio al trámite en esta Corporación.   

El  27  de  octubre siguiente, se reconoció  personería  al  abogado  de  confianza  designado por el requerido y se ordenó  correr    el    traslado  contemplado  en  el  artículo 500 de la Ley 906 de 2004 para presentar pruebas,  término  dentro  del  cual,  el  Ministerio  Público  no  consideró necesario  formular        solicitudes        probatorias4.   

Por  su  parte, el defensor de MILTON RICHAR  ROJO   OSPINA   hizo   las   siguientes  peticiones5:   

I. Que se escuche  en  declaración  a  su prohijado, «con el fin de que  este  absuelva  el  cuestionario  que  para  el  efecto  preparare»  (sic).   No  obstante, no explica qué pretende demostrar con  tal atestación.   

II. Que se solicite  a  las autoridades de los Estados Unidos, la acreditación plena del lugar donde  se  cometió  la  conducta  endilgada  a  su  protegido,  toda  vez  que  en  el  indictment  se  relacionan  «varios  estados  y  ciudades  como lo son NEW YORK,  PENSILVANIA  y  FLORIDA»,  pues  en  su  criterio, se  enmarca   la   comisión   del  delito  sólo  en  la  localidad  de  Medellín,  «lugar  de  donde  supuestamente  se despacharon las  encomiendas».   

III.  Depreca  la  plena  identificación  de  los testigos de cargo relacionados en la acusación,  con  el  fin  de  ejercer  plenamente  los  derechos  de contradicción y debido  proceso  «así  sea  bajo los requisitos legales del  trámite  de  extradición».   Se  encamina  tal  petición  a  conocer  en  forma  exacta los hechos por los cuales lo acusan las  autoridades  norteamericanas, amén que los informantes sin rostro no existen en  nuestro país.   

IV.  Además, para  conocer  de forma diáfana las circunstancias fácticas que rodean la solicitud,  pide  que  se  aporte  información sobre las sumas de dinero que percibió ROJO  OSPINA, quién las envió y en qué moneda.   

V.  Del  mismo modo, precisa que en el asunto no se acreditan la validez  formal  de  la documentación y la determinación plena del lugar de los hechos,  pues  el  escrito  acusatorio  aportado  por  el  gobierno de los Estados Unidos  carece  de  «imputación fáctica y el rigor que esta  requiere»,  de  conformidad con las exigencias de los  artículos  490  y subsiguientes del Código de Procedimiento Penal (Ley 906 de 2004).   

CONSIDERACIONES  

1.  De  manera  reiterada  y pacífica, la Corte ha señalado que el concepto que debe dictar al  interior  del  trámite  de  extradición,  se  contrae  a verificar  la validez formal de la documentación  presentada,  la demostración plena de la identidad del solicitado, el principio  de  la  doble  incriminación, la equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero  y  el  cumplimiento  de lo previsto en los tratados públicos cuando  fuere  el  caso,  como  así  lo dispone el artículo 502 de la Ley 906 de 2004.   

Lo  anterior, significa que la  Corte   solo   está   habilitada   para  decretar  aquellas  pruebas  que  sean  conducentes,   pertinentes   y   útiles,   únicamente  en  relación  con  los  tópicos  estipulados en  la normatividad citada.   

Por  lo  tanto,  otros  aspectos ajenos al  trámite  que  se propongan acreditar los intervinientes, exceden la naturaleza,  alcances  y  limitaciones del concepto que debe rendir esta Corporación, por lo  que  las  pruebas  que  tengan  como  propósito  la verificación de cuestiones  extrañas al mismo, son impertinentes.   

2.  El  defensor  de  MILTON RICHAR ROJO  OSPINA     formuló  varias   solicitudes probatorias.   

2.1. En primer  término,  pide  que  se  cite   a   declaración   a   su  prohijado  con  el  fin  de  que  absuelva  un  cuestionario.   No obstante, no dice    con    qué    finalidad    pretende   hacerlo,   cuál  es  el contenido del mismo y si  tiene  o  no  relación  con los tópicos que debe analizar la Sala al emitir el  concepto.   

Por  tal  razón  y  ante  la  ausencia de  sustentación    del    objeto    de    esa    petición   probatoria,   deberá  negarse    dada    su    improcedencia.   

2.2.  Pide, en  segundo  lugar,  que  se  requiera        a        las       autoridades  norteamericanas,  con   el   fin   de   que   precisen   el  lugar  donde  se  cometió  la  conducta que se le atribuye al  requerido, pues en su criterio, ésta ocurrió sólo  en la ciudad de Medellín.   

Sin que ello signifique un prejuzgamiento,  observa  la  Sala, que de acuerdo con la información    consignada    en   el  indictment y respaldada   por   las  declaraciones  juradas    sustento    del    mismo,   la   conducta   que   sustenta   la  acusación,  tuvo  ocurrencia  «en  los  Condados  de  Monroe, Luzeme, Lackawanna,  Northumberland,   Snyder   y   Montour,   dentro   del   Distrito   Central   de  Pensilvania»6,   razón   por   la   cual  resulta  innecesario  oficiar para que se requiera un punto que está completamente claro  en    la    actuación,   tema   que   de   todas   maneras,   se  analizará  al  momento  de emitir el  concepto, por lo cual, también se negará dicha petición.   

2.3.   Las  solicitudes  de  identificar  plenamente  a  los  testigos  de  cargo y requerir  información  sobre las sumas de dinero presuntamente  percibidas  por  MILTON  RICHAR  ROJO  OSPINA, son  inconducentes  y  por  tal razón, también deberán  negarse    por    improcedentes,   pues  resultan  extrañas a los aspectos que  debe  verificar  la  Corte al rendir el concepto, toda vez que como se expuso en  CSJ AP, 28 de mayo de 2008, Rad. 29.233:   

…al  no ser fin del concepto…adelantar  estudio  sobre  la  fuerza persuasiva de los medios probatorios que se aducen en  contra  del  reclamado,  ni  la  forma  como  los  mismos  se  obtuvieron, ni la  suficiencia  o insuficiencia argumental de la acusación, en cuanto son aspectos  propios  de  la  exclusiva  soberanía  de  las autoridades judiciales del país  solicitante,  encargados,  de  acuerdo  con  sus  propias leyes, de absolver las  posiciones  de  la  defensa  en  torno  a  los  mismos,  las pruebas que busquen  discutir   tales   tópicos   u   otros   semejantes   en  esta  sede,  resultan  inconducentes.   

Además,  la  Corte    Constitucional,    señaló   en sentencia CC C-1106/00 lo siguiente:   

…la  Corte  Suprema  de Justicia en este  caso  no  actúa  como  juez,  en cuanto no realiza un acto jurisdiccional, como  quiera  que  no le corresponde a ella en ejercicio de  esta  función  establecer la cuestión fáctica sobre la ocurrencia o no de los  hechos  que se le imputan a la persona cuya extradición se solicita,  ni  las  circunstancias de modo, tiempo y lugar en que pudieron  ocurrir,  ni  tampoco  la  adecuación  típica  de  esa  conducta  a  la  norma  jurídico-penal  que  la  define como delito, pues si la labor de la Corte fuera  esa,  sería  ella y no el juez extranjero quien estaría realizando la labor de  juzgamiento.   

Por       esto      –y  no  por  otra  razón-,  es  que  la  intervención de la Corte Suprema de Justicia en  estos  casos,  se  circunscribe  a  emitir  un  concepto  en  relación  con  el  cumplimiento  del  Estado  requirente  de  unos  requisitos  mínimos  que ha de  contener  la  solicitud, los cuales se señalan en el  Código  de  Procedimiento Penal (Resaltados fuera de  texto).   

2.4.  Finalmente,  sobre  la  pretendida  falta  de  acreditación  de  la  validez  formal  de  la  documentación  aportada  por  el  gobierno  extranjero,  porque  la  acusación  foránea  carece  de «imputación fáctica y el rigor  que  esta  requiere», basta señalar que esa tarea de  contrastación  la lleva a cabo la Corte al momento de emitir el correspondiente  concepto, bajo el entendido de que:   

…a  pesar de ser disímiles los sistemas  procesales   de  los  países  involucrados…el  indictment  proferido  por  la  autoridad  judicial  de  los  Estados  Unidos, resulta equivalente al escrito de  acusación  previsto  en  la  legislación  procedimental  penal  nacional, pues  contiene   una   narración   sucinta   de   las   conductas  investigadas,  con  especificación  de  las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y lugar; tiene como  fundamento    las   pruebas   practicadas   en   la   investigación;   califica  jurídicamente  las  mismas,  con  la  invocación  de las disposiciones penales  aplicables  y  tal  cual  sucede  con  el  proferimiento  de  la  resolución de  acusación  en nuestro ordenamiento interno, marca el comienzo del juicio, en el  cual  el  acusado  tiene la oportunidad de controvertir las pruebas y los cargos  dictados   en  su  contra.  (CSJ  CP165  – 2014).   

Y además:  

Naturalmente,  es  apenas  obvio que entre  tales  providencias  existan  algunas  diferencias,  pues  ellas  se  adoptan de  conformidad   con  ordenamientos  que,  como  se  sabe,  pertenecen  a  sistemas  jurídicos  sustancialmente  distintos. Sin embargo, repárese en que, contrario  a  lo  que  considera  la  defensa, el numeral 1º del artículo 5517  del C. de  P.  P.  [hoy  numeral 1º del artículo 495 de la Ley  906  de  2004] no exige identidad sino equivalencia y  esta  expresión, según el Diccionario de la Real Academia Española, significa  “Igualdad  en  el  valor,  estimación,  potencia  o  eficacia  de  dos o más  cosas”   (Diccionario  de  la  Lengua  Española8, vigésima primera edición,  Madrid,  Espasa  –  Calpe,  1992). (Cfr. CSJ AP, 13 de  marzo de 2013, Rad. 40.359).   

Sin   que   se   observe  necesario  pedir  información   adicional   a   la   incorporada,   por   lo   que   también  se  negarà.   

Además,    como    se   explicó   en  precedencia, los  hechos por los que las autoridades  de     los     Estados     Unidos    requieren  a  su prohijado,             están             claramente            señalados    en   el   indictment   y  en  las  declaraciones  juradas  de  apoyo, documentos que serán analizados en la etapa correspondiente  del presente trámite.   

3.  De otro lado, como quiera que la Corte  no  observa la necesidad de incorporar elemento probatorio alguno, ordenará que  una  vez  cobre  ejecutoria esta decisión, se dé traslado a los intervinientes  por  el término de cinco días, para alegar, de conformidad con lo señalado en  el inciso tercero del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.            Negar  por  improcedentes las peticiones  probatorias  formuladas por el defensor del reclamado MILTON RICHAR ROJO OSPINA,  de   conformidad   con   lo   expuesto   en   la  parte  considerativa  de  esta  providencia.   

2.             En  firme,  córrase  traslado  por  el  término   de   cinco  (5)  días  a  los  intervinientes,  para  que  presenten  alegatos.   

Contra  este  auto  procede  el  recurso  de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folios 32 a 36 de la carpeta.   

2  Folios 46 a 52 de la carpeta.   

3  Oficio  DIAJI No. 1891 del 19 de septiembre de 2014, obrante a folios 37 y 38 de  la carpeta.   

4 Folio  15 del cuaderno de la Corte.   

5  Folios 16 a 19 ídem.   

6 Folio  119 de la carpeta.   

7 Cabe  resaltar  que  el contenido de la norma prevista en el artículo 551 del Código  de  Procedimiento  Penal  (Decreto 2700 de 1991), se ha mantenido inalterable en  las Leyes 600 de 2000 y 906 de 2004.   

8 Esa  definición  se  mantiene en la última edición, que corresponde a la vigésima  tercera del año 2010.     

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