AP7370-2015(47225)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP7370-2015  

Radicación N° 47225.  

Aprobado acta No. 446.  

Bogotá,  D.C.,  dieciséis (16) diciembre de  dos mil quince (2015).   

V I S T O S  

Se  decide  sobre  la   admisibilidad   de   la  demanda  de  casación  instaurada  por  el defensor de MARIO ANDRÉS CARRANZA  ALARCÓN  en  contra  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el  Tribunal     Superior    de    Cali    el   29  de  julio  de  2015,  mediante  la  cual  se  confirmó  la condena al procesado como  autor del delito de Secuestro extorsivo agravado.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. Fácticos     

En  la sentencia impugnada se tuvieron como  hechos jurídicamente relevantes los siguientes:   

…el 17 de Junio de 2012, se hizo presente  la  señora  DORA  PATRICIA GUTIÉRREZ PÉREZ ante las dependencias del GAULA en  la  ciudad  de  Bogotá a denunciar el secuestro extorsivo del que estaba siendo  víctima  su  esposo  YURI ALEXANDER QUESADA RONCANCIO quien había salido de la  ciudad  de Bogotá en compañía de MARIO ANDRÉS CARRANZA ALCARCÓN a bordo del  vehículo  de  placas  BZZ 117 con destino a la ciudad de Cali, con la finalidad  de  vender  el  automotor  que les servía de medio de transporte el cual era de  propiedad de ALFREDO MONTERO BUITRAGO.   

Al  llegar  a la ciudad de Cali, efectuaron  varios  contactos  tendientes  a  concretar  la  negociación con la persona que  supuesta  (sic)  compraría  el  carro,  pero  tras  varios  días de espera la transacción se frustró y el  día  viernes  al comienzo de la noche se trasladaron a un lugar campestre en la  vereda  “El Carmelo” jurisdicción del municipio Jamundí donde se reunieron  MARIO,  SAMIR  y  otras personas con las que departían y hacía las 11:30 de la  noche  cuatro  de  ellos  quienes  se encontraban armados, le notificaron a YURY  ALEXANDER  que se hallaba en calidad de retenido por cuenta de una “oficina de  cobros”  de  unas  personas amigas de MARIO, que de inmediato lo conminaron en  un  cuarto  de  la  vivienda  y  lo obligaron a contactarse con su esposa con la  finalidad  de  que  entregara  el vehículo Mazda alegro de placas BTT 495 y los  respectivos  documentos  de  traspaso  del  automotor,  al  igual  que  los  del  apartamento que para ese momento se hallaba hipotecado.   

La  orden  impartida  se  cumplió en forma  parcial  en  la  ciudad de Bogotá donde JORGE HUMBERTO ZAMORA DURAN recibió el  vehículo  sin  los  documentos  de  traspaso  del  rodante como tampoco los del  apartamento  porque estaba limitado en su derecho de dominio, lo que generó una  fuerte  reacción  por  parte de MARIO quien llamó directamente a DORA PATRICIA  GUTIERREZ   manifestándole  que  la  deuda  inicial  era  de  ciento  cincuenta  millones,  pero  que ahora con la intervención de la oficina de cobro se había  incrementado  a  trescientos  millones  que  sino los cancelaban asesinaban a su  esposo  YURY ALEXANDER y por tanto, debía firmar los documentos de traspaso del  vehículo  y  el apartamento, los cuales debían ser entregados a JORGE HUMBERTO  ZAMORA  DURAN  alias  “El  Gato”,  quien  había  recibido  el carro el día  anterior.   

Contando con la asesoría de las autoridades  competentes  se  dispuso  el  operativo  tendiente a capturar a la persona que a  nombre  de  MARIO  ANDRÉS CARRANZA ALARCÓN sería el encargado de entregar los  documentos  para la firma del traspaso de los bienes citados, lo cual aconteció  el  día  17  de  Junio de 2012 a las 14:00 horas en la calle 25 No. 33-66 de la  ciudad  de  Bogotá,  donde  alias  “Gato”  fue  sorprendido con un sobre de  Manila  donde se hallaban los documentos de traspaso del vehículo y un contrato  de compraventa del apartamento.   

    

1. Procesales     

El  9  de febrero de  2013,   en   audiencia   preliminar   celebrada  ante  el  Juzgado  55   Penal   Municipal  de  Bogotá  con  función   de  control  de  garantías,  la  Fiscalía  formuló  imputación  a  MARIO    ANDRÉS    CARRANZA   ALARCÓN,  por  el  delito de Secuestro extorsivo  agravado.   

El 17  de  abril de  2013,  la  Fiscalía  presentó  escrito  de  acusación por el mismo delito que  inicialmente  imputó  y  su  conocimiento correspondió al Juzgado Segundo  Penal del Circuito Especializado     de     Cali,  el cual, celebró la respectiva   audiencia  de  formulación  el  3  de julio siguiente y, luego, el mismo año, la  preparatoria  en  sesiones  del  23  de  julio  y  del  8  de agosto.   

El    juicio   oral   se   instaló  el  1 de noviembre de 2013 continuándose los días 20 de  enero,  1  y  2  de  abril,  12 de agosto, 16 de septiembre y 28 de noviembre de  2014.   En  esta  última  sesión,  el juzgado anunció el sentido condenatorio  del  fallo,  del cual hizo  lectura  integral  el  6 de  febrero de 2015  imponiendo  al  acusado  las  siguientes  penas:  prisión por un  término  de  37  años y 4 meses, multa equivalente a 6.666,66 s.m.l.m.v., y la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por 20 años.   

El   29  de    julio    de    2015,    el    Tribunal    Superior    de    Cali desató la apelación promovida por  el    defensor    confirmando   la   decisión   condenatoria.  A su vez, esta última fue objeto del  recurso  extraordinario  de  casación  por  la  misma parte, quien lo sustentó  presentando la respectiva demanda el 27 de octubre de 2015.   

L A   D E M A N D A  

En  primer lugar, se identifican los sujetos  procesales,  la  sentencia  recurrida  (trascribe lo relativo a la dosificación  punitiva),  los  hechos  juzgados  y  la actuación procesal (incluye un resumen  extenso  del  contenido  de  las pruebas incorporadas al juicio oral1).  Seguidamente,  finca el interés para recurrir en el perjuicio ocasionado con la  imposición  de  unas  penas que no corresponderían con las previstas en la ley  y,  por  ende,  manifiesta  que  persigue la efectividad del derecho material en  punto  a  la  legalidad  de  las  sanciones  dispuestas  y la reparación de los  agravios inferidos al condenado.   

En  ese  orden,  al  amparo  de la causal de  casación  prevista  en  el  numeral  1º  del artículo 181 del C.P.P./2004, se  formula  un  cargo  de  violación  directa  de  la  ley sustancial por falta de  aplicación  del artículo 171 del Código Penal que contempla una circunstancia  de   atenuación   punitiva   consistente   en  la  liberación  voluntaria  del  secuestrado  sin  que  los  captores hubiesen obtenido los fines que pretendían  con  el  delito.  Al  efecto,  indica  que  los  testimonios de la víctima Yuri  Alexander  Quesada  Roncancio  y  su  cónyuge  Dora  Patricia Gutiérrez Pérez  acreditaron  que  aquél fue liberado dos días después de su retención por la  exclusiva  voluntad  de  los  agentes  y  que  éstos  no obtuvieron la utilidad  ilícita  que  exigían,  no sin antes recordar que devolvieron el vehículo que  les había sido entregado.   

En  punto  a  la  trascendencia  del  cargo,  señala  el  censor  que  la  imposición  de  penas  que  rebasan  las  legales  desmejoró  la  situación  del  condenado  “de tal  forma  que  perdió  todas  las  aspiraciones de reordenar su vida familiar y de  organizar  la  situación  económica,…”,  pues de  aplicarse  la  norma  excluida  la  prisión  sería  de 224 meses y la multa no  superaría  los  3.333 s.m.l.m.v. En consecuencia, solicita se case la sentencia  para  que se produzca la de reemplazo que restablezca el principio de legalidad,  no  sin  antes  aducir como preceptos violados todos aquéllos que consagran esa  norma  rectora2  y  de solicitar a la Corte que haga uso de la facultad oficiosa de  superar   los   defectos  de  la  demanda  para  decidir  de  fondo.     

C O N S I D E R A C I O N E S  

I.    De  conformidad     con     lo     previsto    en    el    artículo    184 del Código de Procedimiento Penal  de   2004  (o        C.P.P./2004),     la    Corte    examina   la   demanda  de  casación  interpuesta   por   el  defensor     de     MARIO     ANDRÉS    CARRANZA  ALARCÓN,  con el objeto  de    determinar    si    aquélla    es  admisible  o  no,  lo  cual dependerá del cumplimiento de los  requisitos  consagrados en el citado estatuto para ese acto procesal  que  se  refieren,  básicamente,  a  la  existencia de interés  jurídico,  al  señalamiento  de  la  causal de casación, al desarrollo de los  cargos  de  sustentación y a la necesidad del fallo para cumplir algunas de las  finalidades del recurso.   

II.  Sea  lo  primero  advertir  que, conforme a lo establecido en  el  artículo  181  del  C.P.P./2004,  el recurso de  casación  interpuesto  es  procedente  por la única  razón   de  que  se  dirige  contra  una  sentencia  de  segunda  instancia  dictada  en  un proceso penal, como fue la proferida  el  29  de  julio de 2015 por el Tribunal Superior  de  Cali que confirmó      la     que  antes  había  dictado  el Juzgado  Segundo Penal del Circuito Especializado de la misma  ciudad, en el sentido de  condenar   al   acusado   como   autor   del   delito   de  Secuestro  extorsivo  agravado.   

III. Además, el  demandante   se   encuentra   legitimado  para  recurrir  en  casación conforme lo establece el artículo  182  del  C.P.P./2004,  pues  es  una  de  las  partes  del proceso –la       defensa-,  y  la  sentencia condenatoria que se  impugna    produce    consecuencias   sumamente    adversas   a  quien  representa, pues le impone sanciones penales.   Ahora  bien,  aunque al apelar el fallo de primera instancia, el defensor controvirtió  exclusivamente  la  declaratoria  de  responsabilidad  penal  y  no lo  relativo  a  la  existencia  de la  circunstancia  específica de atenuación punitiva que ahora propone   (art.   171   C.P.),  lo  cual,  en  principio,   permitiría   cuestionar  su  interés  para  acudir  a  esta  sede  extraordinaria; lo cierto  es  que  la  denuncia  de  vulneración de una garantía fundamental, como es la  legalidad  de  la  pena,  en  caso  de ser admisible  impondría, inclusive, su  estudio oficioso.   

IV. Sin embargo,  la  demanda  de  casación  no será seleccionada para  estudio  de  fondo  porque  la  sustentación  no  desarrolla realmente un cargo  susceptible  de  casación  y  de  su contexto no se advierte la necesidad de un  fallo  para  cumplir  una  de  las  finalidades  del recurso: la efectividad del  derecho  material,  el  respeto  a  las  garantías  de  los  intervinientes, la  reparación  de  agravios y/o la unificación de la jurisprudencia. Es más, aun  cuando  el  recurrente  manifiesta  aspirar  al  primero  y  al  tercero  de los  propósitos  enunciados,  no  se  advierte  la  necesidad del estudio casacional  porque  la  misma  se  sujeta  a  la procedencia del único reproche formulado y  éste,   como  se  verá,  no  es  admisible  en  esta  sede  extraordinaria  de  impugnación.   

Con  fundamento  en  la  causal de casación  prevista  en  el  numeral  1º  del  artículo  181 del C.P.P./2004, denuncia el  recurrente  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  por  la  falta  de  aplicación  del  precepto  consagrado  en  el  artículo 171 del Código Penal,  según  la cual “Si dentro de los quince (15) días  siguientes  al  secuestro,  se dejare voluntariamente en libertad a la víctima,  sin  que  se  hubiere  obtenido  alguno de los fines previstos para el secuestro  extorsivo,   la   pena   se   disminuirá   hasta   en  la  mitad”.  Frente  a  dicha  censura,  en primer lugar, ha de recordarse que  cuando  se acude a la senda de la violación legal directa, el debate no gira en  torno  a la corrección de los hechos declarados en el fallo ni del ejercicio de  valoración  probatoria  a  partir  del cual aquellos fueron fijados, sino de la  debida  aplicación del derecho. En consecuencia, resulta impertinente cualquier  cuestionamiento   a   la  actividad  de  apreciación  de  la  prueba  o  a  sus  conclusiones                fácticas3.   

Pues bien, aunque el recurrente anuncia el  respeto  por  la  forma  adecuada  de  sustentar  una  censura  por  la  vía de la infracción directa, lo  cierto  es  que  de  entrada  incumple  esa promesa porque, en vez de indicar el  hecho  que habiendo sido  reconocido  o  declarado  por el juzgador,  no  le  hizo producir las consecuencias jurídicas previstas en  la   ley,  destaca  una  conclusión  fáctica  que  se desprendería de unos  “medios  de  conocimiento  que  en  su  momento no  tuvieron   en   cuenta   los  juzgadores”.  En  lo  fundamental,  sostiene que  los  testimonios  de Yuri Alexander Quesada Roncancio y Dora Patricia Gutiérrez  Pérez    acreditaron    (i)    que   la  víctima  fue  liberada             voluntariamente   por   sus   captores   dos  días  después  del  secuestro,  y (ii) que estos últimos no obtuvieron   el   propósito  de  sus  ilícitas exigencias.   

En    esos   términos,   el   demandante  persigue  se  aplique  la  disminución  punitiva  consagrada  en el artículo 171 sustantivo, más no a  partir  de un supuesto fáctico reconocido en la sentencia y sobre el cual no se  plantea  discusión  alguna, sino de uno que  en  su  particular  opinión  no  fue  tenido en cuenta en la  instancia  pero que la valoración integral de las testificales de la víctima y  de     su     esposa,     fue     suficientemente    demostrado.    Entonces,    lo   que   se  denuncia  en  la sustentación del  recurso  es, más bien, la  omisión   total   o   parcial   de  unos  medios  de  prueba  que  revelarían        la      existencia      de  una  circunstancia  de  atenuación  de  las penas,  por  lo que, en últimas, plantea un cuestionamiento a la labor  de    apreciación    probatoria    realizada    por   el   juzgador:  o  un  falso juicio de existencia por omisión o, cuando menos,  un      falso     juicio     de     identidad     por     supresión.   

Además,  la  sustentación  no  sólo  es  incoherente  con la proposición de una violación  directa   de   la   ley   por   exclusión   evidente,   sino  que  falta  a  la  verdad  procesal  cuando asegura que, en cuanto a la  liberación   del   secuestrado,   en  la  sentencia  se   omitió   la  indicación  de  una  hipótesis  explicativa  de  la  misma que resultaba beneficiosa  para  el  acusado, pues lo cierto es que  la  decisión  judicial sí      acogió      una  y  fue,  precisamente, la que desvirtúa la aplicación de la  hipótesis   reductora   de   la   pena    prevista    en    el    artículo    171   del   C.P. Es decir,  el    juzgador   no   omitió   analizar   si   el  restablecimiento  de  la libertad del secuestrado que, efectivamente, se produjo  antes  de  los 15 días siguientes a la retención, obedeció a la mera voluntad  de    los    agentes,    sino    que,    por    el    contrario,    concluyó    que    ese    desenlace  se    produjo    por  la   captura   de   uno   de   éstos  por  las  autoridades  policiales que iniciaron la persecución en  virtud  de la denuncia inmediata de la cónyuge de la  víctima.   

En  efecto,  en  primera  instancia,  el  juez otorgó credibilidad al  relato  del  sujeto  pasivo  del  delito, del cual es  pertinente resaltar lo relativo a las circunstancias  de su liberación:    

…  En  ese  momento  uno  de  los que lo  acompañaba  le  indicó al otro que habían llegado “los Tombos” por lo que  el  hombre  le  dio un golpe y lo empujó contra la cama, manifestándole que su  mujer acaba de cavar su tumba.   

El hombre seguidamente llamó a su esposa y  le  dijo  que  lo  acababan  de  matar  y además “le dijo de todo”, ella le  suplico  (sic) que no lo matara. En ese momento subió un muchacho y le dijo que  todo  iba a estar bien que le daba su palabra que no iba a pasar nada, que ya se  iba  y  efectivamente  lo  bajaron  y  le  ofrecieron  aguardiente, que no quiso  recibir,  lo  subieron  al  carro  de ALFREDO, le pusieron una bolsa, lo sacaron  nuevamente  de  donde  estaban  y más adelante lo subieron a otro carro, uno de  ellos  se bajó compró media de aguardiente, lo llevó al Terminal y le compró  tiquete  en  Flota  Magdalena  y  le  indicó  que  apenas  se  fuera  el bus el  (sic)  se iba y hasta ese  momento     tuvo     noticias     de    ellos…4   

En   igual   sentido,   se  relievó  la  declaración de Dora Patricia Gutiérrez Pérez:   

El  17  de junio luego de la captura de la  persona  que  aludió en precedencia, recibió una llamada de una persona que le  indicó  que  no  se  preocupara  por  su  esposo  que  se encontraba bien y que  enseguida    lo    mandaban    para    Bogotá…5   

De  otra parte,  contrario  a  lo  afirmado  por  el recurrente, en la  sentencia   se   tuvo   por   demostrada   la  obtención  de  una  parte  del  beneficio   ilícito   exigido   por   los   secuestradores,  pues  la  esposa  del  plagiado  alcanzó  a  entregar        materialmente     un     vehículo     y     unos    documentos    relacionados  con  el  apartamento  también  pretendido  por  los  delincuentes.              Obsérvense  los     fragmentos     que     contienen     tal  declaración:   

… independientemente de la óptica en que  quiera  presentar  los  sucesos, es evidente que los ingredientes normativos del  tipo  penal de secuestro extorsivo, salen a relucir, pues en verdad ratifica que  YURI   ALEXANDER   estuvo   retenido  y  que  por  su  liberación  se  entregó  un  vehículo  y  unos  documentos  de  un  presunto  traspaso      de     su     vivienda.6    

(…).  

Asimismo, DORA PATRICIA GUTIERREZ de manera  clara  y coherente da a conocer las circunstancias modales en las que se produce  las   llamadas   extorsivas   y   las   amenazas   de   muerte   y  la  real  y  efectiva  entrega  del vehículo y los documentos del  traslado  de  dominio  de  su  vivienda.7   

(Negritas    por   fuera   del   texto  original)   

Conforme  a lo  anterior,   es   evidente  que  la  sentencia  nunca  declaró  el  supuesto  de  la circunstancia específica de atenuación punitiva  establecida      en      el     artículo     171  sustantivo,  por lo que la denuncia de exclusión de  esta     última     disposición    no  pasa  de  ser  el  pretexto  utilizado  por el demandante para  buscar       la  disminución de las penas  impuestas   a   su   representado,  sin  que  exista  un   fundamento   jurídico   que   acompañe   tal  aspiración. En últimas,  plantea  un cuestionamiento al proceso de apreciación probatoria que en nada se  compadece  con  la  causal  de  casación  elegida (violación directa de la ley  sustancial)   y   sin  que  tampoco  suministre  los  mínimos  fundamentos  que  requeriría    una    censura   por   la  vía  de  la  infracción  legal  indirecta.    

V.  En  síntesis,  la  demanda de casación  será  inadmitida  porque  no  sustentó un reparo atendible en sede del recurso  extraordinario  y no se advierte la necesidad de un fallo para lograr uno de los  fines  del  control constitucional. De otra parte, no  se   observó  la  presencia  de  alguna    de   las   hipótesis   que   le   permitirían   a   la   Corte   superar  los      defectos     del  libelo  para decidir de fondo, de  conformidad   con   lo  dispuesto  en  el artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

VI. Finalmente,  se           advierte          que, de conformidad con lo previsto en  el  inciso  2º del artículo 184 del C.P.P./2004, en  contra   de  este  proveído  procede  la   insistencia,   en  los  términos  ampliamente  decantados  por la jurisprudencia de la  Sala.   

D E C I S I Ó N  

En  mérito  de  lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

R E S U E L V E  

Inadmitir la demanda  de   casación   presentada   por   el   defensor   de  MARIO  ANDRÉS  CARRANZA  ALARCÓN.   

Contra   esta   decisión   procede   la  insistencia.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Dedicó a ese resumen 34 páginas   

2  Artículos:  9  de la Convención Americana sobre Derechos Humanos; 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos;  29 y 2 de la Constitución  Política; y, 3, 6 y 60-3 del Código Penal.   

3CSJ  AP,  9  May.  2012,  Rad. 37987; CSJ AP, 10 Jul. 2013, Rad. 41411; y, CSJ AP, 11  Dic. 2013, Rad 42737; entre otras.   

4  Página 17 de la sentencia de primera instancia   

5  Página 10 ibídem   

6  Página 29 de la sentencia de primera instancia   

7  Página 30 ibídem     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *