AP7303-2016(48808)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado Ponente  

AP7303-2016  

Radicación: 48808  

Aprobado Acta N° 338  

Bogotá,  D. C., octubre veintiséis (26) de  dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

La  Corte estudia si la demanda de casación  presentada  por  el defensor del procesado Hermes Conde  Henao  reúne  los  requisitos  para  ser admitida, en  orden  a  que  la  Sala, en sede de casación, emita un pronunciamiento de fondo  frente  a  la  sentencia  condenatoria  proferida  por  el  Tribunal Superior de  Ibagué  el  10  de  mayo  de 2016, mediante la cual confirmó la emitida por el  Juzgado  4º  Penal Municipal de Conocimiento de la misma ciudad que lo declaró  responsable del delito de hurto calificado agravado.   

HECHOS  

Fueron  narrados  en la sentencia de segundo  grado como sigue:   

El   28  de  febrero  de  2009,  pasadas  las  ocho de la mañana, la  señora  María  Helena  Giraldo  Peña  estacionó  su  vehículo  en  la calle  16  con  cra  3ª  de esta  ciudad   y   al   bajarse   del   mismo,  llevando  su equipo celular en la mano  izquierda,  le fue arrebatado por un sujeto que emprendió la huida, al salir en  persecución  del  sujeto, hacia la carrera 5ª vio un  grupo  de  personas y a su esposo, Nelson Enrique Herrán Jiménez, quien había  salido  también detrás del sujeto. Momentos después  llegan  los  policías  motorizados y al requisarlo le encuentran en su poder el  celular  marca  Sony  Ericson  W-300  de  propiedad  de  la señora María Helena Giraldo Peña quien  lo  reconoció.  Posteriormente  el sujeto fue trasladado al  CAI  TIA  y  se  le  individualizó  e  identificó plenamente como Hermes Conde  Henao.  La  víctima  avaluó  los perjuicios en la suma de un millón de pesos.   

Cabe   agregar  que  de  acuerdo  con  la  imputación   fáctica,  el  esposo  de  la ofendida requirió al indiciado la  entrega  del  teléfono  celular  hurtado,  a  lo cual éste respondió en forma  violenta,  golpeándolo y amenazándolo de muerte para  que no lo persiguiera.   

ANTECEDENTES PROCESALES RELEVANTES  

    

1. Por los  hechos  antes  narrados  se  inició  el  ejercicio  de  la  acción  penal,  en  consecuencia   de   la  cual,  el  1º  de  marzo  de  2009,   se   declaró  la  legalidad  de  la  captura  del  procesado al haberse  realizado   en  situación  de  flagrancia  y  se  le  formuló  imputación  como  autor  de delito de hurto  calificado    agravado,  cargo          que         rechazó.     

Finalmente,   se   le  impuso  medida  de  aseguramiento de detención preventiva en centro de reclusión.   

         En  audiencia  de  marzo  30  de  2009,  se  revocó  la  medida de  aseguramiento    y    se    ordenó    la    inmediata   libertad   Hermes Conde Henao.   

2. El escrito de acusación se presentó el  13  de  mayo  siguiente y se formuló el 23 de octubre  posterior  ante el Juzgado Tercero Penal Municipal con  Funciones   de  Conocimiento  de  Ibagué  en  la  que  la Fiscalía se   reiteró   el   cargo   por  el  delito  de  hurto  calificado  de  acuerdo con las descripción típica contenida en  el  artículo    240,   incisos   2º   (violencia          sobre         las         personas),  en  concordancia  con  el  3º  (cuando  la  violencia  tenga lugar inmediatamente después al apoderamiento de la cosa y  haya  sido empleada por el autor o partícipe con el fin de asegurar su producto  o  la impunidad)  y 241  numeral  10  (con   destreza  o  arrebatando  cosas  u  objetos       que       las       personas      lleven      consigo)        del      Código    Penal,   misma   calificación   jurídica   asignada     en    la    imputación.   

3.  Esta   misma   autoridad   en   decisión  de  octubre  8  de  2014  profirió     sentencia     de    primera      instancia      en   la   que  condenó  a  Conde  Henao  a  la  pena  de  12  años  de  prisión  e inhabilitación para el ejercicio de  derechos   y   funciones  públicas  por  el  mismo  término,  como  autor  del  delito de hurto calificado agravado.   

La suspensión condicional de la ejecución  de   la   pena   le   fue   negada,   motivo   por   el   que   se  ordenó   su   captura   a   efectos   de  que  cumpliera  la  pena  intramuralmente.   

4.   El   fallo   fue  impugnado por la  defensa    del    procesado,    siendo   confirmado  integralmente         por        el  Tribunal  Superior  de  Ibagué  en  sentencia de 10 de mayo 2016.   

5.  Contra  la  misma,   quien   representa  al  acusado,  interpuso  recurso  de  casación,  siendo  la  calificación de la demanda el objeto del  actual pronunciamiento.   

LA      DEMANDA   DE   CASACIÓN   

Invoca  como causal de casación la tercera,  afirmando  que  se  desconoció en forma indirecta la norma sustancial a través  de  falsos  raciocinios  en  la apreciación del testimonio de Reinaldo Guzmán,  cuya declaración fue ofrecida por la defensa.   

Añade que el Tribunal le restó credibilidad  a  su  versión  acerca de que Henao Conde se encontró el teléfono celular, en  contraposición  al  dicho  de  los  demás  testigos.  En sustento de su aserto  trascribe  apartes  del  fallo  en  los  que  el  ad  quem se refiere a esa declaración; el mismo ejercicio  despliega  respecto  de  la  sentencia  de primera instancia para indicar que el  razonamiento   del  a  quo  resulta  ilógico  cuando  apreció la conducta asumida por el acusado, lo mismo  cuando  afirma que los hechos ocurrieron a las ocho de la mañana, puesto que lo  que   indica   la  prueba  es  que  sucedieron  después  de  las  nueve  de  la  mañana.    

La petición del recurrente es que se case la  sentencia para que se absuelva al procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  En  el sistema procesal, la casación se  concibe  como  un medio de control constitucional y legal que procede contra las  sentencias  dictadas  en  segunda  instancia  en  los  procesos  adelantados por  delitos  cuando  afectan  derechos  o garantías procesales.  Por lo mismo,  debe  concluirse  que este recurso, concebido como un control constitucional, es  consecuencia  natural  de  la  función  que ejerce la Corte Suprema de Justicia  como  Tribunal  de Casación, según así lo prevé el artículo 235 de la Carta  y,  por  ende,  guardiana de los fines primordiales contemplados en el artículo  180 de la Ley 906 de 2004.   

De   acuerdo   con   lo   que    estatuye    la   citada   ley   906,  para   que   la  demanda   sea   admitida   se  requiere   que   el   libelista,   además   de   contar con   interés,  acredite la afectación de derechos o garantías fundamentales,   para    lo    cual    también    deberá   formular  y  desarrollar   los  correspondientes cargos y, por  supuesto, demostrar  la  necesidad  de  intervención  de  la  Corte  para lograr alguno de los fines  establecidos  para  la casación, es decir, la efectividad del derecho material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los  agravios   sufridos   por   éstos  y  la  unificación  de  la  jurisprudencia,  propósitos  que,  como  lo  tiene  dicho  la  Corte, son los mismos del proceso  penal,  lo  que explica que las causales de casación tengan un diseño dirigido  a lograr esos fines.   

De tal manera:  

El   recurso   extraordinario   de   casación   no   puede   ser  interpretado solo desde, por y para  las  causales,  sino  también  desde  sus  fines,  con  lo  cual  adquiere  una  axiología  mayor  vinculada  con  los  propósitos  del  proceso penal y con el  modelo     de     Estado    en    el    que    él    se    inscribe.   

En otros términos, las causales determinan  la  forma  en  que  procede  denunciar  la ilegalidad o inconstitucionalidad del  fallo  y  de  conducir el debate  en  sede  extraordinaria,   pero   ellas  no  son  un  fin  en  sí   mismo  para  la  viabilidad  del  recurso,  pues  ésta debe determinarse por la  manifiesta   configuración   de   uno  o  varios   de   los motivos normativamente establecidos para lograr el desquiciamiento  de la decisión impugnada.   

Claro  que  por  razón  de  esto no puede  llegar  a entenderse que el recurso haya sido morigerado en extremo, al punto de  quedar  librado  a  la  simple  voluntad  de las partes sin referencia a ningún  parámetro  legal,  y que se convierta en una fórmula abierta para controvertir  sin  más  las  decisiones  judiciales  según el albedrío del casacionista, lo  cual   repugna   a   la  noción  de  debido  proceso  constitucional,  pues  la  admisibilidad  al trámite y la prosperidad de la pretensión queda condicionada  a  la  demostración  del  interés  en el censor, la correcta selección de las  causales,  la  coherencia  de los  cargos  que  a  su amparo  pretenda  aducir,  y  la  debida fundamentación fáctica y jurídica de éstos,  además  de  la  necesidad de acreditar cómo con su estudio se cumplirán uno o  varios  de  los  fines de la casación. (CSJ AP, 20 oct  2005, rad. 24026)   

Es así, que el recurso extraordinario no es  un  instrumento que permita continuar con el debate fáctico y jurídico llevado  a  cabo  en  el agotado proceso, por lo que no es procedente realizar toda clase  de  cuestionamientos  a  manera  de  instancia  adicional  a  las ordinarias del  trámite,  sino que debe ser un escrito claro, lógico, coherente y sistemático  en  el  que,  al  tenor  de los motivos expresa y taxativamente señalados en la  ley,  se  denuncian  errores  bien  sea de juicio o de procedimiento en que haya  podido  incurrir  el  sentenciador,  debiendo  demostrarlos  y  evidenciando  su  trascendencia.   

2. En el evento que ocupa la atención de la  Sala  el  censor  acude a la causal tercera para denunciar vicios de estimación  probatoria  respecto  de  un testimonio que, en su criterio, desvirtúa la tesis  delictiva contenida en la sentencia.   

El vicio de valoración lo hace consistir en  un  falso  raciocinio,  olvidando por completo los presupuestos para postular un  error  de  hecho  de  esta  naturaleza,  pues  incurre  en  un discurso dirigido  exclusivamente  a  atacar  el mérito otorgado a la prueba sin evidenciar que el  motivo  por  el  que  el  Tribunal restó credibilidad al testimonio de Reinaldo  Guzmán,  fue  por  infringir  los  principios de la lógica, las máximas de la  experiencia o las leyes de la ciencia.   

Sin  desarrollar  la  proposición jurídica  completa,  sostiene  que  en la sentencia se hace una incorrecta apreciación de  la  conducta  asumida  por  el  acusado,  desconociendo  la Corte a qué tipo de  actitud  se refirió el fallador, que fue lo que dedujo a partir de ella y cuál  es  la  importancia  que  le  otorgó a su conclusión como soporte del fallo de  responsabilidad  penal,  mucho  menos  el  principio de la lógica supuestamente  desconocido.   

Intenta  comparar  la  prueba  indebidamente  apreciada  con  aquellas a las que acudió el Tribunal para ratificar la condena  contra  Henao  Conde,  pero dejando de precisar el contenido de esas probanzas y  de  lo  que  de  ellas  dijo  el  ad quem, en orden a hacer patente el yerro en su apreciación.   

          En  el  mismo  sentido se refiera la Sala a las contradicciones que,  en  parecer del recurrente, incurren los testigos de cargo, puesto que la única  que  menciona  tiene  que  ver  con  la hora de los hechos, pero sin explicar su  trascendencia  y los motivos por los cuales esa imprecisión resta todo crédito  a los señalamientos en contra del procesado.    

          Es  evidente  que  el somero discurso de la demanda busca generar un  debate  en  torno al poder suasorio de un testimonio ofrecido por la defensa, el  cual  fue  descartado por los jueces de instancia por no lograr controvertir los  demás  medios  de  convicción,  apreciación  que,  en criterio de la Sala, se  torna  ajustada y razonable, sin que el demandante logre acreditar los presuntos  yerros  de raciocinio en su estimación, puesto que ni siquiera los identifica y  da a conocer su contenido.   

          En  este orden de ideas, al ser claros los yerros de los que adolece  la demanda de casación, se impone su inadmisión.   

Por último, del  estudio  del  proceso  no  se vislumbra violación  de  derechos   fundamentales    o    garantías   de  los  intervinientes,  para  ejercer  la   facultad   oficiosa  de   índole  legal   que    al    respecto   le   asiste   a   la   Sala.   

En  caso  de  que  se  acuda al mecanismo de  insistencia,  deberán  seguirse los parámetros fijados en CSJ AP, 12 dic. 2005  rad. 24.322.   

   En mérito de lo expuesto, la  CORTE     SUPREMA     DE     JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

         INADMITIR  la demanda de casación presentada por el  defensor  de Hermes Conde  Henao.   

De conformidad  con  lo  dispuesto  en el  artículo  184  de la Ley 906 de 2004, es viable la interposición del mecanismo  de insistencia en los términos precisados atrás por la Sala.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

   GUSTAVO  E. MALO FERNÁNDEZ   

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSE LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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