AP7243-2015(47208)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

AP7243-2015  

Radicación No. 47208  

Aprobado Acta No. 437  

          Bogotá,   D.C.,   diez   (10)   de  diciembre  de  dos  mil  quince  (2015)   

ASUNTO  

Se  pronunciara  la  Corte sobre el        impedimento       manifestado       por       el   doctor  Luís   Felipe   Colmenares   Russo,   Magistrado  de  la  Sala  Penal Del Tribunal Superior de  Barranquilla para pronunciarse en torno  a  la  solicitud  de  cambio de radicación  elevada por la Fiscal 35 Especializada  de   la    Unidad   de   Lavado   de   Activos   y   Antinarcóticos,  dentro  de  la  actuación que se  adelanta   contra  Silvia  Beatriz     Gette    Ponce   por   la   posible  comisión del delito de abuso de confianza agravado y  calificado,  rechazado por los demás integrantes de la  Sala de Decisión Penal.   

ANTECEDENTES  

          1.  Mediante  resolución  del  14  de  julio  del presente año, la  Fiscalía  35 Especializada de la Unidad de Lavado de Activos y Antinarcóticos,  acusó  a  SILVIA  BEATRIZ  GETTE  PONCE como presunta responsable del delito de  abuso  de confianza agravado y calificado, por cuenta del presunto apoderamiento  de  US$  1.000.000,  que  sustrajo  de  la  cuenta  bancaría  de la Universidad  Autónoma  del Caribe en el Banco Helm Bank de Miami- Florida (Estados Unidos de  América),  el  20  de  febrero  de  2007 y para lo cual se valió de su entones  condición de rectora del establecimiento educativo.   

          2.  Solicitó la delegada del ente acusador el cambio de radicación  de  las  diligencias  a un distrito diferente del de Barranquilla, por cuanto en  él,  no  se  cuenta  con  las  condiciones  que  garanticen  la imparcialidad e  independencia  de  la  administración  de  justicia,  ni  la efectividad de los  derechos de las víctimas a la verdad, justicia y reparación.   

3.            Remitida la actuación a la Corte Suprema  de  Justicia  con  la  finalidad  que  emitiera  pronunciamiento  respecto de la  solicitud  de cambio de radicación, esta Corporación mediante proveído del 21  de  octubre del año en curso, se abstuvo de decidir de fondo sobre la misma por  ausencia  de cumplimiento del trámite previsto en el ordenamiento jurídico por  parte  de  las instancias, en cuanto previo al arribó de las diligencias a esta  sede  judicial,  la  autoridad a cuyo conocimiento correspondió el asunto ni su  superior   funcional,  verificaron  si  se  acreditan  o  no  los  supuestos  de  procedencia  de  la  solicitud  y  si la situación se conjuraría al interior o  afuera del mismo distrito judicial.   

4.            De  regreso  las  diligencias al Juez de  primer  grado,  mediante  auto  del  6  de  noviembre  pasado dispuso remitir la  actuación  al  Tribunal  Superior de Barranquilla para que decidiera el asunto,  acorde con lo previsto en el artículo 86 de la Ley 600 de 2000.   

5.            Una vez arribó el asunto a la Sala Penal  de  la mencionada Corporación, el doctor Luís Felipe  Colmenares  Russo,  a quien correspondió por   reparto   actuar   como  Magistrado  Ponente,  manifestó  su impedimento con fundamento en las causales previstas en  los  numerales  1º  y  2º del artículo 99 de la Ley 600 de 2000 (Código          de         Procedimiento         Penal).   

Argumenta el servidor público que por haber  sido  instaurada la denuncia que dio origen al proceso por el apoderado judicial  de  la  Universidad  Autónoma  del  Caribe,  institución  en la que presta sus  servicios  como  catedrático,  surge  una  relación laboral que en su opinión  “…vicia mi imparcialidad, objetividad y serenidad  en  la  adopción  de  una  decisión  que  se  ajuste  a lo que en Derecho y en  Justicia  correspondería  resolver,  pues teniendo aquel claustro Universitario  la     posición     de     Jefe    –empleador,  la  tendencia  indiscutiblemente sería la de favorecer  por  el  sentimiento de pertenencia y fidelidad que me liga con la institución,  los      intereses      y      salvaguarda      de      la     misma…”.   

Aduce que a la Universidad le unen vínculos  afectivos  basados  en  el  agradecimiento y solidaridad, al tiempo que surge un  ánimo  de  lealtad,  sentimientos de los que puede desprenderse alguna forma de  interés,  pues  “…siempre será de mi preferencia  que  a  dicha  institución no le vaya mal en sus asuntos y negocios…”.   

Agrega  que su condición de catedrático de  la  institución impone una relación laboral “…en  la  que la Universidad funge como empleador y el Docente representa el empleado,  comprende  también  una forma de relación económica, en la cual el trabajador  en  un  momento  dado,  es  acreedor  del  patrono,  por  el  precio del trabajo  percibido  o por percibir, al mismo tiempo que el empleado también se convierte  en  un  eventual  deudor  de  la  obligación  de  impartir  directamente  a los  estudiantes  las  horas  de  cátedra a las cuales se ha comprometido, por medio  del contrato como docente…”.   

6.          Mediante decisión del 20 de noviembre de  2015,  los restantes integrantes de la Sala decidieron no aceptar el impedimento  expresado  por el Magistrado Ponente, por cuanto el hecho de ser catedrático de  la   Universidad   representada  por  el  denunciante,  ningún  interés  puede  representar  para el funcionario, con mayor razón cuando la actuación penal se  dirige  contra  la  ex rectora de la institución educativa por asunto netamente  administrativo,  que  nada  interfiere  sobre  la  vinculación que tiene con la  misma  el  servidor  público, en cuanto no representa ningún nexo con la parte  directiva ni con los abogados que representan a la institución.   

Por  lo  tanto,  no  aceptado por la Sala el  impedimento,  dispuso  el  envío  de  las diligencias a la Corte para los fines  legales pertinentes.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  lo  establecido  en el  artículo  103  de  la  Ley 600 de 2000, esta  Sala  es  competente  para  pronunciarse  sobre el impedimento  manifestado   por   el  Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de Barranquilla.   

En orden a resolver sobre el asunto sometido  a  consideración  de  la  Sala,  resulta  del caso recordar que la garantía al  debido  proceso  prevista  en  el  artículo  29  de la Constitución Política,  implica   el   respeto  y  efectivo  cumplimiento  de  todas  las  prerrogativas  judiciales instituidas en beneficio de las personas.   

En  ese  orden  de  ideas,  la  legislación  procesal  penal  ha  establecido  una  serie  de  eventualidades que, en caso de  presentarse,  dan  lugar  a  que el funcionario que ha de conocer de determinado  asunto  se  declare impedido para decidir, o en su defecto sea recusado, pues de  esta   manera   se   garantiza  al  conglomerado    social   que   el   funcionario   judicial   llamado   a  resolver   el  conflicto  jurídico  es  ajeno a  cualquier  interés  distinto  al  de administrar una  recta    justicia    y,    en    consecuencia,    que    su    imparcialidad   y  ponderación   no  están  afectadas    por    circunstancias   extraprocesales.   

En cuanto hace referencia a la manifestación  del  doctor  Luís  Felipe  Colmenares  Russo,  Magistrado  de  la  Sala Penal Del  Tribunal    Superior   de   Barranquilla,  lo primero a tener en cuenta en orden a decidir el asunto son los  criterios  de  taxatividad y excepcionalidad por los cuales se rige el fenómeno  de  los  impedimentos,  según los cuales sólo constituye motivo de excusa o de  recusación,  aquel  que  de  manera  expresa  esté  señalado en la ley, y por  consiguiente,  a los jueces les está vedado separarse por su propia voluntad de  sus  funciones  jurisdiccionales,  mientras  que a los sujetos procesales no les  está  permitido  escoger  arbitrariamente a su juzgador, de modo que las causas  que  dan  lugar  a  separar  del  conocimiento  de  un  determinado  asunto a un  funcionario  judicial,  no  pueden  deducirse  por  similitud  ni  ser objeto de  interpretaciones  subjetivas,  en tanto se trata de reglas de garantía en punto  de  la  independencia  judicial y de vigencia del principio de imparcialidad del  juez.   

Por   tal  motivo,  la  manifestación  de  impedimento  del  funcionario  judicial debe ser un acto unilateral, voluntario,  oficioso  y  obligatorio  ante la concurrencia de cualquiera de las causales que  de  modo  taxativo  contempla  la  ley, para negarse a conocer de un determinado  proceso,   con   lo  cual  se  excluye  la  analogía  o  la  extensión  en  su  aplicación.   

Respecto a la específica causal invocada por  el     Magistrado     Luís    Felipe    Colmenares  Russo,  el  numeral 1º del artículo 99 de la Ley 600  de 2000, la describe así:   

“…Que  el  funcionario  judicial,  su  cónyuge  o compañero permanente, o algún pariente  suyo  dentro  del  cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad o primero  civil,     tenga     interés     en    la    actuación    procesal…”.   

La  Sala,  frente  a  esta  causal,  se  ha  pronunciado    en    los   siguientes   términos:1   

“…No  basta,  pues,  la simple alusión a la causal de impedimento para que éste sea aceptado  automáticamente,  ya  que  de  ser así, sería suficiente con la sola mención  del    obstáculo    para    que    el   Juez   supuestamente   impedido   fuera  relevado.   

2.3 Entre las diversas acepciones que en la  legua  castellana  tiene la palabra interés, el Diccionario de la Real Academia  Española2, define las siguientes:   

-.     “Provecho,     utilidad    o  ganancia”   

-.  “Inclinación  más o menos vehemente  del   ánimo   hacia   un   objeto,   persona   o  narración  que  le  atrae  o  conmueve.”   

-.  “Intereses  creados:  Ventajas,  no  siempre  legítimas,  de que gozan varios individuos, y por efecto de las cuales  se   establece  entre  ellos  alguna  solidaridad  circunstancial.  Úsase  más  frecuentemente  en  mala  parte para designar este linaje de intereses en cuanto  se oponen a alguna obra de justicia o de mejoramiento social.”   

De  ahí  que,  corresponde  al recusante o  quien  se  declara  impedido  por  tener  interés  en  la  actuación procesal,  facilitar  los  medios  para que la autoridad que ha de resolver la cuestión se  forme  una  idea  precisa con relación a los componentes objetivos y subjetivos  de ese interés.   

Vale  decir,  se  trata  de dilucidar si la  intervención  del  juez  recusado o impedido en el caso concreto implicaría la  obtención  de  un  provecho,  utilidad o ganancia, para sí, para su cónyuge o  compañero  permanente,  o  para  sus  parientes;  o  si  el Juez, su cónyuge o  compañero  permanente,  o  alguno de sus parientes en el rango que establece la  ley,  profesa  un  sentimiento respecto de alguno de los sujetos procesales, con  suficiente  intensidad  para hacerle inclinar su ánimo; o si existe un interés  creado  por  otro  tipo  de circunstancias que permita vislumbrar la ausencia de  ecuanimidad.   

…  

En  todo  caso, quien recusa a un juez y el  funcionario   que   se  proclama  impedido,  debe  facilitar  los  elementos  de  persuasión   con  que  cuente,  pues,  además,  es  deber  de  todo  ciudadano  “colaborar  para  el buen funcionamiento de la administración de justicia”,  como   lo  estipula  el  numeral  7°  del  artículo  95  de  la  Constitución  Política…”.   

En orden a establecer el posible interés que  pudiera     tener    el    Magistrado    Colmenares  Russo   en   la  actuación,  hay  que  precisar,  en  principio,  que  este  proceso se encamina a establecer la responsabilidad de la  ex  rectora  de  la  Universidad  Autónoma  del  Caribe,  señora  Silvia  Beatriz Gette Ponce, por la posible comisión del delito de  abuso  de confianza agravado y calificado en contra de los intereses económicos  de la menciona institución educativa.   

El  Magistrado  que se declara impedido aduce  como  fundamento  para  hacerlo  que  se  desempeña en calidad de docente en la  Universidad  que  otorgó poder a un profesional del derecho para que instaurara  demanda  en  contra de la procesada, es decir, plantea el Magistrado un interés  de contenido moral.   

Sin embargo, pasa por alto el funcionario que  esta  clase  de interés, en los términos abstractos en que se expone, no es el  que  la  norma  ha  erigido  en  causal de inhibición, toda vez que el eventual  beneficio   que  impone  la  separación  del  proceso,  debe  provenir  de  una  expectativa   concreta,  cierta  y  actual,  no  de  situaciones  indefinidas  o  dudosas.   

Por  lo  anterior, el interés que causa el  impedimento  tiene  que  ser real, es decir, existir verdaderamente. No basta la  afirmación  que  haga  un  funcionario  sustentada en su particular enfoque del  asunto,  pues  de  aceptarse  ese  proceder,  la  posibilidad  de  apartarse del  conocimiento  de un caso quedaría sometida únicamente a la voluntad del Juez o  Magistrado.   

Analizada  desde  ese  punto  de  vista  la  manifestación   de   impedimento   del   magistrado  Colmenares  Russo,  observa  la  Corte  que le asiste  razón  a  la  Sala  dual  de  Decisión del Tribunal  Superior  de  Barranquilla, que declaró infundado el impedimento, puesto que de  la  ocasional y temporal vinculación del servidor público como catedrático de  la  Universidad, en manera alguna se puede derivar un interés de su parte en el  resultado del proceso.   

En   efecto,   no   fue   él  quien  como  docente  otorgó poder a un profesional del derecho  para  que  iniciara  la  acción penal en contra de la  ex-rectora,  ni tampoco el resultado de la actuación  en  cuestión  puede  llegar  a  beneficiarle o afectarle en manera alguna, pues  bien  sea  que prospere o no la pretensión del denunciante, ello únicamente se  reflejaría  en los intereses económicos de la institución educativa, que nada  interfieren en la labor docente ejecutada por el Magistrado.   

Su  vínculo  con la Universidad, según lo  manifestó  el doctor Luís Felipe Colmenares Russo en  el  escrito  mediante  el  cual  manifestó  su  impedimento,  es  estrictamente  académico,    y    nada    tiene    que    ver   con   las   finanzas   de   la  institución,  eventualidad  que  impide considerar  configurado  un  interés  en  la  suerte  final  del  trámite,  incluso frente a la  probabilidad   de  que  la  pretensión  de  la  Universidad  en  el  asunto  no  prospere.   

La  razón  de ser del impedimento radica en  que   el   ánimo   del   funcionario  no  se  encuentre  afectado  por  ninguna  circunstancia  que  pueda llevarlo a decidir sin equidad, sin objetividad. En el  presente   caso   no   se   ve   cómo  la  actividad  académica desempeñada por  el  Magistrado  pueda  tener la entidad suficiente para  distanciarlo    de   la   definición   del   proceso,   en   esta   oportunidad  específicamente  frente  al  cambio  de  radicación  invocado  por  la  representante de la Fiscalía, tanto  por  la forma genérica y abstracta en que se expresó el motivo de impedimento,  así  como  por  la ausencia de los nexos esenciales entre los temas académicos  propios  de  la  crítica  y  la  docencia  universitaria  que  lo  ligan  a  la  institución y los asuntos concretos materia del proceso.   

De otra parte, la  Sala  no  observa  completamente  claro que en el presente asunto se materialice  respecto   del   doctor   Luís   Felipe  Colmenares  Russo  la  causal  consagrada  en  el  numeral 2° del  artículo  99  de  la  Ley  600  de  2000,  pues  la circunstancia aducida no se  compadece en estricto sentido con la causal allí descrita.   

          En  efecto,  el  que el Magistrado sea docente de la Universidad que  otorgó  poder  para  que  se  instaurara  denuncia  en contra de la acusada, no  muestra  por  sí  mismo  que  en  verdad, según lo consagra la norma invocada,  exista  cabalmente  una  relación  acreedor-deudor  entre  uno  y otro, pues si  aquél  viene  recibiendo  un  emolumento  como  contraprestación  a  su  labor  académica,  no  puede derivarse de allí que se sea acreedor de la institución  educativa,  pues  nunca  dijo  que  la  Universidad  le esté adeudando salarios  atrasados,  único  evento  en  el  que  podría hablarse de una “deuda”  en  la  forma  exigida  por  la  norma,  entendida  por  tal  la  obligación  de  pagar  algo  que  no  ha  sido  satisfecho.   

          Es  distinta  la  relación  jurídica que surge de la condición de  docente-institución  educativa,  e  incluso  la contraprestación monetaria del  vínculo  contractual,  de  esa  situación concreta en la cual no le hayan sido  cancelados  los  pagos  correspondientes, eventualidad ésta a la que se refiere  la norma que consagra tan específica causal de impedimento.   

          De  esta  manera,  dado que la condición de deudor parece inferirla  el  funcionario  de  la  relación  contractual,  o cuando menos no aclara si de  verdad  la  Universidad  le  adeuda  suma  alguna  por concepto de su labor como  docente   o   algún  otro  tipo  de  contraprestación  económica,  habrá  de  concluirse  que no se satisface la exigencia modal establecida en el numeral 2°  del  artículo  99  de  la  ley 600 de 2000, para separarlo del conocimiento del  asunto,  razón  suficiente  para  declarar  bien denegado el impedimento que se  aduce.   

Así  las  cosas,  en  atención  a  que las  causales  de  impedimento  se  advierten  expresas,  en  cuanto  excepción a la  competencia  legalmente  deferida a los funcionarios, motivo suficiente para que  no  quepan  analogías o interpretaciones subjetivas, debe concluirse carente de  asidero     legal     la     manifestación    del    Magistrado    Colmenares Russo.   

Las consideraciones precedentes permiten a la  Sala  advertir  que  no  se  estructuran  en  esta  oportunidad  las causales de  impedimento  consagradas  en el artículo 99, numerales 1° y 2º, de la Ley 600  de  2000,  razón  por  la  cual corresponde al doctor  Luís   Felipe   Colmenares  Russo  asumir  con  plena  competencia  el  análisis  del  asunto  que  le  fuera  asignado  por  reparto.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  De Justicia, Sala De Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Declarar infundado el impedimento manifestado  por   el   doctor  Luís  Felipe  Colmenares  Russo,  Magistrado  de  la  Sala  Penal  Del Tribunal Superior  de   Barranquilla,   para  pronunciarse   en   torno   a   la   solicitud   de   cambio   de   radicación  elevada por la Fiscal 35 Especializada de la Unidad de  Lavado  de  Activos  y  Antinarcóticos, dentro de la actuación que se adelanta  contra  Silvia  Beatriz Gette Ponce por la posible comisión del delito de abuso  de confianza agravado y calificado.   

Remítase  el  expediente  al  Tribunal de origen, para lo de su cargo.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase,  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 Auto  de 25 de febrero de 2004, dentro del radicado 22016.   

2 REAL  ACADEMIA  ESPAÑOLA, Diccionario de la Lengua Española. Editorial Espasa Calpe,  Madrid, 1984.     

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