AP7224-2014(39900)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP7224-2014  

Radicación N° 39900  

(Aprobado  Acta N°  397)   

Bogotá D.C., veinte (20) de noviembre dos mil  catorce (2014).   

La  Sala decide la  solicitud  de  preclusión  por   indemnización   integral   invocada  por  el  apoderado  del  sentenciado  Carlos   Augusto   Hoyos  Peláez.   

I.  HECHOS   

Fueron  narrados  por  la  Sala  en anterior  oportunidad,                   así1:   

«…El  día 16 de diciembre del año 2006,  autoridades  de  “Rentas  Departamentales” de Caldas, se dirigieron hacia el  municipio  de  Riosucio  para  realizar  controles  de  licor  adulterado  y  de  contrabando  en  los bares de dicha municipalidad.  Al llegar en compañía  de  agentes  de  la  Policía Nacional al bar “Noches Verdes” para adelantar  sus  labores,  fueron interrumpidos por el señor Héctor Hoyos López (concejal  del  municipio),  quien  en  avanzado  estado  de  alicoramiento,  se opuso a la  diligencia y comenzó a darles maltratos de palabra.   

Ante  tal situación, los agentes del orden  solicitaron   apoyo  y  se  dispuso  la  expulsión  del  bar  y  la  detención  momentánea  del  Concejal, quien efectivamente fue retirado del establecimiento  e ingresado al carro de la Policía.   

En  ese  preciso  momento,  el  primo  del  detenido,  CARLOS  AUGUSTO  HOYOS PELAEZ, quien se encontraba departiendo con su  familiar  en  “Noches  Verdes”,  salió  del  establecimiento  y lanzándole  improperios  a  los  policiales  se  dirigió hacia el intendente de la Policía  Oscar  Andrés Lotero Arias, a quien le sugirió que no se llevaran a su primo y  como  su pedimento fue desatendido, procedió seguidamente a propinarle un puño  en el rostro.   

La  lesión  causada  al  intendente Lotero  Arias  le  generó  una  incapacidad  médico-legal  de  25 días, quien puso en  conocimiento  de  las autoridades lo acaecido, originándose así el proceso que  ahora         nos         convoca»         2.    

II. ANTECEDENTES  

    

1. Tras   mediar   una  fallida  conciliación  preprocesal,  el  3  de  marzo  de  2010,  el Juzgado 2 Promiscuo  Municipal   con  funciones  de  control  de  garantías  de  Riosucio,  formuló  imputación   en   contra   de  Carlos  Augusto  Hoyos  Peláez,  en razón de la solicitud que en ese sentido  elevó  la Fiscalía, por el delito de lesiones personales dolosas, cargo al que  no  se  allanó3.     

    

1. El  31  de  marzo del mismo año la Fiscalía presentó escrito de  acusación4,  cuya  audiencia  tuvo  lugar  el  10  de  mayo siguiente, ante el  Juzgado   1   Promiscuo  Municipal  con  funciones  de  conocimiento  del  mismo  lugar5,  por  cuyo  medio  se  le acusó del delito de lesiones personales  (artículos 111, 112, inciso 1 del Código Penal).     

      3.  El  1  de diciembre de 2011, el Juzgado lo absolvió de los cargos  elevados6.   

    

1. Por virtud del recurso de apelación  a  cargo  de las víctimas, la Sala Penal del Tribunal Superior de Manizales, el  29  de  junio  de  2012  lo  revocó  íntegramente  y  en  su lugar, condenó a  Carlos Augusto Hoyos Peláez,  como  autor  responsable del delito de lesiones personales dolosas. Le impuso 16  meses  de  prisión  e idéntico término como pena accesoria de “interdicción”  de derechos y funciones  públicas.  Igualmente, le concedió la suspensión condicional de la ejecución  de   la   pena7.     

    

1. La defensa interpuso oportunamente  recurso  de  casación  y  el  11  de  diciembre  de  2013 la Sala inadmitió la  demanda,  advirtiendo  que  contra  tal determinación procedía el mecanismo de  insistencia,  opción que acogió la defensa.  La solicitud fue remitida el  17  de  enero  del  año  en curso al Señor  Procurador 2 Delegado para la  Casación Penal.     

    

1. El   7  de  febrero  siguiente,  encontrándose  el  expediente ante la Procuraduría para el estudio respectivo,  el  nuevo  defensor  del  condenado,  solicita la cesación de procedimiento por  reparación  integral  tras invocar la aplicación favorable del artículo 42 de  la Ley 600 de 2000.  El sustento:     

     

i. El delito  objeto  de juzgamiento exige querella de parte para su iniciación, luego admite  el desistimiento.   

ii. Existió  reparación  plena  al  ofendido  y  obra documento que así lo acredita; igual,  víctima  y  victimario  acuerdan  dar  por terminado todo proceso penal y civil  relacionado con estos hechos.   

iii. La  petición  es  oportuna en la medida en que, si bien se inadmitió la   demanda  de  casación,   lo  cierto  es  que  se  acudió  al  mecanismo    de    insistencia    —el            trámite       se      gobernó      por      la    Ley   906   de   2004—  el que no  al    no    haber   sido   resuelto   lo   lleva   a  sostener  que «la  sentencia  impugnada  en casación  aún     no    adquiere    ejecutoria»8.   

iv. La  cesación  que  se  persigue  se muestra armónica al  mediar   acuerdo   entre  los  protagonistas  de  la  historia   respecto   de   un  delito  que  ha  sido  considerado   leve,   de  ahí    los     distintos     instrumentos   que   para  el  efecto  ha  erigido  el  legislador:  desistimiento,    arbitraje,    conciliación,   transacción,   indemnización,  mediación, negociación y similares.   

v. Para  finalizar,  en  el  evento  de  existir  duda  sobre su aplicabilidad, se impone  la    interpretación  menos  restrictiva  a  los  intereses del procesado.     

CONSIDERACIONES  

         Previo   a   resolver   sobre  la  cesación  de  procedimiento  por  reparación  integral  invocada por la defensa, a la Sala se le ofrece necesario  examinar los siguientes aspectos:   

     

I. La indemnización integral en la  Ley 906 de 2004.     

    

1. El instituto de la indemnización  integral  fue  establecido  por  el  legislador  como  una  de  las  causales de  procedencia  del  principio  de oportunidad, conforme al numeral 1 del artículo  324      de      Ley      906      de      20049:     

«El  principio de oportunidad se aplicará  en los siguientes casos:   

1.   Cuando  se  tratare  de  delitos  sancionados  con  pena privativa de la libertad cuyo máximo señalado en la ley  no  exceda  de seis (6) años o con pena principal de multa, siempre que se haya  reparado       integralmente       a       la      víctima      conocida      o  individualizada:…».   

    

1.   Ahora bien, el término para  su  aplicación  —artículo  323   ibídem—   lo  es  «hasta     antes     de     la    audiencia    de  juzgamiento» estadio procesal ampliamente superado en  la presente actuación.     

    

1. De ahí que, a esta altura procesal  y  ante  la  ausencia  de  regulación en la Ley 906 de 2004, de un mecanismo de  extinción,  se  hace  necesario  examinar  la viabilidad de acudir —por  favorabilidad  como lo plantea la  defensa—  a la Ley 600 de  2000,   artículo   42,   que   contempla  la  cesación  de  procedimiento  por  indemnización integral.     

     

I. De la aplicación del principio de favorabilidad.     

    

1. El  primer  problema jurídico a  resolver,   está  dirigido  a  determinar,  si  resulta  procedente  acudir  al  instituto  de  la  reparación  integral consagrado en el artículo 42 de la Ley  600  de  2000, como causal de extinción de la acción penal en procesos regidos  por  la Ley 906 de 2004, para momentos posteriores a la audiencia de juzgamiento  o  de  juicio  oral, esto es, cuando ya ha expirado la posibilidad de tramitarlo  por la vía del principio de oportunidad.     

    

1. Para  empezar,  importa  destacar,  que  contrario a lo que sucedía con la entrada en  vigencia  en  nuestro  país  de  otras legislaciones procesales penales que nos  precedieron,  en  cuyos  casos  el  legislador  expresamente  derogaba la que le  antecedía,  tal mandato no concurrió para la expedición de la Ley 906 de 2004  (CSJ AP, 12 Dic 2009, rad. 32846).     

De  ahí  que,  la jurisprudencia de la Sala  haya  venido  entronizando  el  concepto  de coexistencia de sistemas procesales  penales  para habilitar que en Colombia rija coetáneamente, tanto la Ley 600 de  2000 como la 906 de 2004.    

Ello, ha convocado a la Sala en innumerables  oportunidades,  a posibilitar la aplicación de un precepto del nuevo régimen a  otro  asunto  del  anterior,  siempre y cuando se trate de normas reguladoras de  institutos  procesales  análogos  y no se desnaturalice la esencia y naturaleza  jurídica  del  sistema penal acusatorio.  Así, lo tiene dicho (CSJ AP, 13  Abr 2011, rad. 35946).   

«Ciertamente, según el criterio reiterado  de  la  Sala,  el  principio  de favorabilidad de la ley penal en tratándose de  materias  sustanciales  o procesales con proyección sustancial es perfectamente  viable  no  sólo  frente  a  la  sucesión  de leyes en el tiempo sino también  cuando  coexisten,  como  ocurre  con la simultánea vigencia de las Leyes 600 y  906».   

    

1. Luego  para  la  Corte,  en  criterio  que hoy a través de esta decisión prohíja, la  aplicación  de  esta  figura  en  el  presente evento, no sólo no pervierte la  naturaleza  del sistema acusatorio, sino que político criminalmente se ajusta a  sus  necesidades  y a la voluntad del legislador al implementarlo, así como con  el  modelo  de  justicia  restaurativa inmerso en el sistema acusatorio, como se  aprecia en sus distintos preceptos.     

Lo  dicho, cobra plena vigencia —entre         otros—  con  lo estipulado en los principios  rectores   de   los   artículos   10,   inciso   cuarto,   y   22   según  los  cuales:        

«El  juez  podrá autorizar los acuerdos o  estipulaciones  a  que  lleguen  las  partes  y que versen sobre aspectos en los  cuales  no  haya  controversia  sustantiva,  sin  que  implique  renuncia de los  derechos constitucionales…».   

«Cuando  sea  procedente,  la  Fiscalía  General  de la Nación y los jueces deberán adoptar las medidas necesarias para  hacer  cesar  los efectos producidos por el delito y las cosas vuelvan al estado  anterior,  si  ello  fuere  posible,  de  modo  que se restablezcan los derechos  quebrantados, independientemente de la responsabilidad penal…».   

Preceptos,  entre  otros,  que como se sabe,  gobiernan  el  sistema  acusatorio  y  constituyen el faro que ha de orientar la  interpretación  de  las  distintas  normas  que lo componen, toda vez que a los  mismos se les debe total acatamiento.   

    

1. Estas son  las  razones  en  las  cuales  descansa  la  postura de la Sala, en cuanto a que  ningún  obstáculo  concurre  para  que  por vía de la coexistencia de los dos  sistemas  procesales penales, se analice en esta coyuntura procesal la figura de  la  extinción  de  la acción penal por indemnización integral de que trata el  artículo  42  de la Ley 600 de 2000, más aún, si como se observa, por vía de  la transacción, la víctima fue debidamente reparada.     

     

I.     Presupuestos  para  la  procedencia  de  la  extinción de la acción penal por indemnización integral.     

    

1. Una  vez  dilucidado  el  tema  relacionado  con la favorabilidad, se impone verificar, si en el presente asunto  concurren los presupuestos que se demandan para su declaratoria.     

    

1. El artículo 42 de la Ley 600 de  2000,   precepto   cuya  aplicación  —como   viene   de   verse— resulta viable, dispone:     

«Indemnización  integral.   En  los  delitos  que  admiten  desistimiento,  en  los  de  homicidio culposo y lesiones  personales   culposas  cuando  no  concurra  alguna  de  las  circunstancias  de  agravación  punitiva consagradas en los artículos 110 y 121 del Código Penal,  en  los de lesiones personales dolosas con secuelas transitorias, en los delitos  contra  los  derechos  de  autor  y  en  los  procesos por los delitos contra el  patrimonio   económico,   la  acción  penal  se  extinguirá  para  todos  los  sindicados     cuando     cualquiera     repare     integralmente    el    daño  ocasionado».   

    

1. Pues bien, esta temática no le ha  sido  ajena  al  estudio  de  la  Sala,  por  ello tiene establecido y de manera  pacífica  (CSJ AP, 25 May 1999, rad. 13900; CSJ SP, 24 de Feb 2000, rad. 13711;  CSJ,  AP, 20 Feb 2008, rad. 29003; CSJ SP, 10 Nov 2011, rad. 24032 y CSJ, AP, 13  de   Abr   2011,   rad.   35946),  que  se  han  de  satisfacer  las  siguientes  exigencias:     

     

i. Que  el  delito  respectivo corresponda a uno de los relacionados en  el precepto objeto de estudio;   

ii. Que   se   haya   reparado  integralmente  el  daño  ocasionado  de  conformidad  con  el  dictamen  pericial,  a  menos  que  medie acuerdo sobre su  valor;   

iii. Que  dentro  de los cinco años anteriores no se haya proferido en  otro  proceso  preclusión  de  la investigación o cesación de procedimiento a  favor del procesado por el mismo motivo, y,   

iv. Que  la solicitud tenga lugar antes de la emisión de la decisión  en sede de casación.     

Del caso concreto  

    

1. Como  viene  de  verse,  de  los  antecedes   expuestos,   una  vez  se  inadmitió  la  demanda  de  casación  y  encontrándose  el  expediente  por razón de la solicitud de insistencia, en la  Procuraduría  Segunda  Delegada  para  la  Casación  Penal,  cuyo  trámite se  interrumpió  en  virtud  de  la  petición  que convoca a la Sala, el procesado  designó  un  nuevo  defensor  de confianza, quien a su turno allegó un acta de  “TRANSACCIÓN”, suscrita  entre    la    víctima    y    el    acusado   Hoyos  Peláez,  por  cuyo  medio  declaran  que  el  segundo  cancela   a  la  primera  diez  millones  de  pesos  ($  10.000.000),  «suma  que  ya  ha sido entregada»,  lo   que   los  lleva  señalar  que  «dan    por    culminado    todo    debate    de   orden   penal   y  civil».     

          Así   las  cosas,  y  conforme  a  las  reglas  decantadas  por  la  jurisprudencia,  sin  dificultad  se  observa  que  en  este  asunto  se  cumple  con:   

     

i. El  delito  objeto de acusación y  fallo  de  condena en contra del procesado es el de lesiones personales dolosas,  es  decir,  tal conducta delictiva se encuentra dentro de aquellas señaladas en  el  artículo  42  de  la  Ley 600 de 2000, frente a las cuales es procedente la  extinción  de  la  acción penal por indemnización integral.  Igual, como  viene   de   verse,   se   torna   viable   la  aplicación  favorable  de  este  precepto.     

     

i. Entre  la  víctima  Oscar Andrés  Lotero     Arias     y    Carlos    Augusto    Hoyos  Peláez,   ha   mediado   acuerdo,   el   que  ya  se  materializó, acerca del monto de la indemnización.     

     

i. No  obra  en  el  diligenciamiento  anotación  alguna  en  el  sentido  de  que  en  contra  del  procesado se haya  proferido  resolución inhibitoria, preclusión de la investigación o cesación  por este motivo, dentro de los 5 años anteriores.     

    

1. El   escollo  surgiría,  en  apariencia, en la oportunidad para su postulación,     

«Que  la solicitud tenga lugar antes de la  emisión de la decisión en sede de casación».   

Evento que, como viene de verse, al consultar  los  antecedentes  ya aconteció, la Corte previo a la solicitud de cesación de  procedimiento,  inadmitió  la demanda de casación, lo que lleva a la defensa a  zanjar  tal  contingencia,  advirtiendo  que  en  razón a la interposición del  mecanismo           de          insistencia10:   

«se  difiere  la ejecutoria de aquél a la  culminación  del  trámite  de la insistencia.  Es lo que se desprendería  de      sus      propias      palabras:      es      necesario      esperar  a  ver  si  el  «recurso»  es  exitoso y se acoge la demanda».   

         

De donde, en los términos del escrito, nada  impediría su aplicación en los actuales momentos.   

    

1. Como se  observa,   la   traba   o  dificultad  en  orden  a  viabilizar  la solicitud de indemnización integral en  este  asunto  podría asomarse frente al último de los presupuestos acabados de  enlistar,  toda  vez  que  en  las  presentes  diligencias  ya  se  expidiò  la  providencia inadmisoria.     

Sin  embargo, contrario a lo que sucedía en  los  procesos  gobernados por la Ley 600 de 2000, y de ahí la regla existente y  previamente  fijada por la jurisprudencia, en cuyos casos tal decisión adquiere  firmeza  una  vez  suscrita por la Sala al no admitir recursos, la situación es  distinta   en   sede   de   Ley  906  de  2004,  por  virtud  del  mecanismo  de  insistencia.   

4. A la Sala, se le  ofrece  oportuno  abordar esta temática, como que es palmaria la incidencia que  el  legislador  de  2004  le  imprimió  al  tema  de  la  ejecutoria  del  auto  inadmisorio  en  aquellos  eventos en que el facultado por la ley (el demandante  con     exclusividad)     acuda     oportunamente    al    mecanismo    de    la  insistencia.   

En  reciente  decisión, criterio que hoy se  prohíja,   la  Corte  abordó  esta  temática  (CSJ  AP,  25  Jun  2014,  rad.  42597):   

«3. Del mandato legal del artículo 184 del  Código  de  Procedimiento Penal y del desarrollo hecho por la Sala de Casación  Penal,  deriva  que el instituto de la insistencia incide en la ejecutoria de la  providencia  de  inadmisión de la demanda de casación y, con ella, en la de la  sentencia,  como  que  tal  firmeza  solamente  se  logra  cuando  se  agote ese  instrumento,  bien  porque el facultado no lo pida, ya porque el destinatario de  su solicitud decida no acudir a la Corte».   

Por  manera que, en aquellos casos en que el  demandante  en  casación  y  dentro  del  término de cinco días fijado por la  jurisprudencia11        «[N]o  admite  discusión,  entonces, la legitimidad de la Corte para  establecer  los  precisos  términos  dentro  de  los  cuales debe intentarse la  insistencia,  plazos que, por derivarse de una facultad legal, se constituyen en  ley       para      las      partes»,  acuda ante el  magistrado  disidente o bien  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya intervenido en la discusión o al  Ministerio   Público   (CSJ,   AP,   12   Dic   2005,  Rad.  24322)12   

,  para  que ejercite la insistencia y hasta  tanto  no  expire  el  plazo  de 15 días para que emitan pronunciamiento en uno  otro  sentido,  la  decisión  inadmisoria  y  por  contera  el fallo de segunda  instancia no adquiere firmeza.   

Así, surge la indeclinable tarea en cuanto a  que  uno  u  otro  funcionario, dentro del plazo señalado, emita su criterio en  relación  con  la  solicitud  de  insistencia, como quiera que de ello pende la  ejecutoria.   

    

1. Entonces,  si   en   el   presente   asunto,   el   demandante  en  casación  —único  sujeto  legitimado—  interpuso oportunamente el mecanismo  de  insistencia,  y  si,  adicional  a  ello,  a la fecha en que se presentó el  escrito  contentivo de la transacción celebrada entre el acusado y el ofendido,  no  le  había  expirado  aún  al  Ministerio  Público el plazo convenido para  emitir concepto sobre la misma, ello implica:     

(i) La decisión no ha cobrado ejecutoria,   

(ii)  La  Corte  detenta  la competencia, y,   

(iii) La solicitud de la defensa, encaminada  a  que  se  declare la extinción de la acción por reparación integral a favor  de    Carlos   Augusto   Hoyos   Peláez  es plenamente viable, como que se satisfacen los presupuestos para  su procedencia.    

Así  las  cosas,  la  Sala  advierte que se  encuentran  cumplidas las exigencias dispuestas en el artículo 42 de la Ley 600  de  2000,  aplicable  por  favorabilidad  de  la  ley  penal a este asunto, para  declarar  la  extinción  de  la  acción  penal derivada del delito de lesiones  personales  dolosas  por  el  cual  fue  acusado Carlos  Augusto  Hoyos Peláez y, por  tanto,   se  impone  precluir  el  procedimiento  adelantado  en  su  contra  de  conformidad    con    lo    señalado    en   el   artículo   39   ejusdem,  dado  que  la  acción penal no  puede proseguirse por motivo de su extinción.   

         De  lo  aquí  decidido  debe  informarse  al Centro de Información  Sobre  Actividades Delictivas (CISAD) de la Fiscalía General de la Nación para  los  fines  señalados  en  el  inciso  3º  del  artículo  42 de la Ley 600 de  2000.   

A  través del Juzgado de primera instancia  se  librarán  las  comunicaciones correspondientes en orden a la determinación  adoptada.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

         Primero.                   DECLARAR la extinción  de  la acción penal por indemnización integral derivada del delito de lesiones  personales   dolosas   por   el   cual   se  acusó  al  procesado  Carlos  Augusto Hoyos Peláez,  de  conformidad  con  las  razones  consignadas  en  la  anterior  motivación.   

Segundo.           DECRETAR,  en   consecuencia,   la  preclusión  del  procedimiento  adelantado  contra  el  mencionado     ciudadano,    según    los    motivos    expuestos    en    esta  providencia.   

Tercero.                  REMITIR    copia   de   esta   providencia  al  Centro  de  Información  Sobre  Actividades  Delictivas  (CISAD)  de la Fiscalía General de la Nación para los  fines legales de su interés.   

Cuarto.            PRECISAR  que  corresponde  al juez de primera instancia proceder a la cancelación de los  compromisos    adquiridos    por    el    procesado    en    razón    de   este  diligenciamiento.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 Cfr.  folio  7  c.o.  Corte,  auto  mediante  el  cual  se  inadmitió  la  demanda de  casación.   

2 Cfr.  folios 9 y 10 cuaderno número 1.   

3 Cfr.  folios 9-12 ib.   

4 Cfr.  folios 26-32 íb.   

5 Cfr.  folios 34-35 íb.   

6 Cfr.  folios 198-230 íb.   

7 Cfr.  folios 298-322 íb.   

8 Cfr.  folio 49 c.o. Corte.   

9  Modificado por el artículo 2 de la Ley 1312 de 2009.   

10 Cfr.  folios 48 y 49 cuaderno de la Corte.   

11  Ib.   

12 «A  su  vez,  teniendo en cuenta que el examen de la solicitud de insistencia supone  un  estudio ponderado de la solicitud, de la demanda, del auto por el cual no se  seleccionó  y  de la actuación respectiva, se otorgará al Ministerio Público  o  al  Magistrado  respectivo un término de quince (15) días para el examen de  la  temática  planteada, vencido el cual podrán someter el asunto a discusión  de  la Sala o informar al peticionario sobre su decisión de no darle curso a la  petición».     

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