AP7196-2016(47136)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

AP7196-2016  

Radicación no. 47136  

Aprobado Acta No. 330  

Bogotá,  D.C., diecinueve (19) de octubre de  dos mil dieciséis (2016).   

          ASUNTO                        

Decide  la  Sala el  recurso      de      apelación      interpuesto   por   la   apoderada   de  Omar   Enrique  Martínez  Ossías,    contra   la  decisión  emitida  por un  Magistrado  con  funciones de Control de Garantías de  la  Sala  de  Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Bogotá,  por  medio de la  cual   negó      la      suspensión  de  la  sentencia  proferida  el 21 de  febrero  de  2007  por  el  Juzgado  Cuarto Penal del  Circuito  de  Santa  Marta en contra del postulado, en  trámite       correspondiente       a       la  jurisdicción          ordinaria.    

HECHOS Y ANTECEDENTES PROCESALES  

Mediante resolución 091 de 2004, el Gobierno  Nacional,  en  ejercicio  de las atribuciones conferidas por la Ley 418 de 1997,  prorrogada  y  modificada  por  la  Ley  548  de  1999 y por la Ley 782 de 2002,  considerando  que  se  encontraban  dadas  las  condiciones  para ello, declaró  “…abierto el proceso de  diálogo,  negociación  y  firma  de  acuerdos  con  las Autodefensas Unidas de  Colombia,  AUC  de  que  trata  el artículo 3 de la Ley 782 de 2002…”.   

Conforme con los parámetros de la Ley 975 de  2005,     Omar     Enrique     Martínez    Ossías,    alias    “Maicol”  o  “Lucho”,  quien  formó  parte  de las autodefensas del Sur de Bolívar,  específicamente  de un grupo urbano con sede en Fundación, de la unidad urbana  del  frente  “resistencia  Tayrona”,   del  frente  “William  Rivas”,  del  grupo de la  Zona    Bananera,    del    Frente   “Guerreros   de   Baltasar”,    y    del   Frente   “Bernardo      Escobar”,    donde    permaneció   hasta   su   desmovilización   colectiva  materializada   el 7 de marzo de 2006, solicitó al ejecutivo su inclusión  en  el  proceso  de  Justicia  y  Paz,  motivo  por  el cual a través de oficio  107-4821-OAJ-0410  del  27  de  febrero  de 2007, se produjo su postulación por  parte del Ministerio del Interior y de Justicia de la época.   

Ratificado  el  postulado  en su voluntad de  comparecer  al  proceso,  se  realizaron  24  sesiones  de versión libre en las  cuales  informó  la  participación  en  55  hechos constitutivos de diferentes  delitos.   

La  representante  judicial  de Omar Enrique  Martínez  Ossías,  solicitó  ante  una Magistrada con funciones de Control de  Garantías  de  la  Sala  de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, se  realizara   audiencia   preliminar   para   la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento   en   establecimiento   carcelario   que   pesaba  sobre  aquél,  pretensión resuelta de manera favorable el 11 de agosto de 2015.   

Meses  después  deprecó  la  defensora  la  suspensión  condicional  de  las  penas  impuestas  a  Martínez Ossías por la  justicia  ordinaria,  con  ocasión  de la sentencia emitida el 21 de febrero de  2007  por  el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Santa Marta, confirmada el 17  de  junio  de  2008  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial, y de la  sentencia  del  24  de junio de 2010 proferida por el Juzgado Penal del Circuito  Especializado  de  la  mencionada  ciudad, ejecutoriada desde el 8 de octubre de  2010.   

En atención a dicha solicitud, un Magistrado  con  funciones  de  Control  de  Garantías  de  la  Sala  de Justicia y Paz del  Tribunal  Superior  de Bogotá, en el curso de la audiencia preliminar realizada  para  el  efecto,  decidió  que  respecto  de la segunda sentencia, esto es, la  emitida  el  24 de junio de 2010 por el Juzgado Penal del Circuito Especializado  de  Santa Marta, procede la suspensión y ordenó en consecuencia remitir copias  al  Juez  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Barranquilla que  vigila   el   cumplimiento   de   dicha   condena   para   los   fines   legales  pertinentes.   

Respecto  de la primera sentencia, es decir,  la  proferida  el 21 de febrero de 2007 por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito  de  Santa  Marta,  decidió  el  Juzgador  de  primer  grado que no procedía la  suspensión  condicional  de  la  pena  impuesta  al  postulado, en cuanto no se  desprende  de  la  misma  la  inferencia  razonable para concluir que los hechos  allí  juzgados  ocurrieron  con  ocasión  de su permanencia en el grupo armado  organizado  al  margen  de la Ley, ya que no se expresa el móvil por el cual se  asesinó   a  Pedro  Luís  Mendoza  Hernández,  como  tampoco  la  razón  que  determinó    el    atentado    contra    la    existencia   de   Jairo   Pérez  Fontalvo.   

Se  refirió  el a  quo a la deficiencia argumentativa de la peticionaria,  aunque  consideró  que  tal irregularidad fue subsanada con la intervención de  la representante de la Fiscalía General de la Nación.   

Expresó  que en tales condiciones, antes de  procederse  a  la  suspensión  condicional  de  la  pena  debía allegarse a la  actuación  elementos  de  juicio  que  permitan  aclarar tal aspecto, y de esta  forma cumplir las exigencias de la normatividad aplicable al caso.   

La defensora interpuso recurso de apelación  contra  el  mencionado  pronunciamiento  por  considerar,  en  esencia,  que del  contenido  de  la sentencia en cuestión, así como de la diligencia de versión  libre  rendida  por  su  representado en Justicia y Paz, claramente se desprende  que  los  hechos allí juzgados fueron ejecutados en razón a la pertenencia del  postulado al grupo de autodefensas.   

Con fundamento en esas premisas pidió que se  revocara  la decisión impugnada. Concedió el recurso de apelación, se ordenó  la remisión del expediente a esta Corporación.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

De  conformidad  con el artículo 26, inciso  2º,  de  la Ley 975 del 2005, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  es  competente  para  pronunciarse  de  fondo  en el asunto sometido a  examen,  en  tanto  se  trata  de  una decisión de primera instancia obra de un  Tribunal  Superior,  para  cuyo  fin  se  ocupará  de  los  aspectos  objeto de  impugnación   extendiéndose   a   aquellos   que   resulten  inescindiblemente  vinculados.   

En total desacuerdo con el Juez a  quo, la defensora del postulado expresa  que  sí demostró el cumplimiento de las exigencias que se echan de menos en la  decisión impugnada.   

En tal sentido, se tiene que el artículo 18A  de la Ley 975 de 2005, dispone que:   

“…El postulado  que  se  haya  desmovilizado  estando  en  libertad  podrá  solicitar  ante  el  Magistrado  con  función de control de garantías una audiencia de sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva en establecimiento  carcelario  por  una  medida no privativa de la libertad, sujeta al cumplimiento  de  lo  establecido  en  el  presente  artículo  y a las demás condiciones que  establezca  la autoridad judicial competente para garantizar su comparecencia al  proceso       del      que      trata      la      presente      ley…”.   

El artículo 19 de la Ley 1592 (art.   18A   L.   975/05)  introdujo  la  posibilidad   de  sustituir  la  detención  preventiva  por  otras  medidas  no  privativas  de  la  libertad,  siempre que concurrieran todos los requisitos que  prevé la citada disposición.   

Para   hacer  efectiva  la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  por  una no privativa de la libertad,  concedida  en  el trámite de la justicia transicional de la Ley 975 de 2005, es  necesario,  entre  otras  determinaciones,  que  se  disponga,  a  solicitud del  postulado,  la  suspensión  condicional  de  las  penas que le fueron impuestas  mediante  procesos  ordinarios,  siempre que las conductas que dieron lugar a la  condena  hubiesen  sido  cometidas  durante  y con ocasión de su pertenencia al  grupo armado organizado al margen de la ley.   

Para  ello,  el  interesado debe formular la  solicitud  en  la  misma  audiencia  adelantada ante el Magistrado de Control de  Garantías  de  Justicia  y Paz, autoridad que le corresponde indicar si infiere  razonablemente  que  la  sentencia  respecto de la cual el postulado pretende la  suspensión   de   la  ejecución  de  la  pena,  fue  proferida  por  conductas  perpetradas   en   las   circunstancias  atrás  señaladas,  y  sólo  en  caso  afirmativo,  deberá  remitir copia de lo actuado al Juez de ejecución de penas  y  medidas  de  seguridad  que  tenga  la vigilancia de la sanción, para que se  pronuncie sobre la suspensión condicional de su ejecución.   

Al  respecto el inciso 2º del artículo 18B  de  la  Ley  975 de 2005, adicionado por el artículo 20 de la Ley 1592 de 2012,  señala:   

“…Artículo  18B.  Suspensión  condicional  de la ejecución de la pena impuesta en justicia  ordinaria. En  la  misma audiencia en la que se haya  sustituido  la  medida  de  aseguramiento en los términos del artículo 18A, el  postulado  que  además  estuviere  previamente  condenado  en la justicia penal  ordinaria,  podrá  solicitar al magistrado de control de garantías de Justicia  y  Paz  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena respectiva,  siempre  que las conductas que dieron lugar a la condena hubieren sido cometidas  durante  y  con  ocasión de su pertenencia al grupo armado organizado al margen  de la ley.   

Si el Magistrado de Control de Garantías de  Justicia  y  Paz puede inferir razonablemente que las conductas que dieron lugar  a  la  condena  en  la  justicia  penal ordinaria fueron cometidas durante y con  ocasión  de  la  pertenencia del postulado al grupo armado organizado al margen  de  la  ley, remitirá en un término no superior a quince (15) días contados a  partir  de  la  solicitud,  copias  de  todo lo actuado al juez de ejecución de  penas  y  medidas  de seguridad que tenga a su cargo la vigilancia de la condena  respectiva,   quien  suspenderá  condicionalmente  la  ejecución  de  la  pena  ordinaria…”.   

De la disposición  transcrita  se  desprende  que  las  exigencias  para  que  un  postulado  pueda  solicitar  y  obtener la suspensión condicional de la  ejecución   de   las   penas   impuestas   por   la  justicia   ordinaria,   se  concretan  en lo siguiente:   

i.-  Que  se  haya  sustituido la medida de  aseguramiento    que   pesa   en   su   contra   dentro   del   trámite de Justicia y Paz;   

ii.- Que existan condenas previas en contra  del    desmovilizado    impuestas    por    la   justicia   ordinaria;   

iii.-  Las  conductas que dieron lugar a la  condena,  se  hayan cometido con ocasión y durante la  pertenencia del postulado al grupo armado ilegal;   

En  tales  condiciones,  es  claro  que  la  decisión  definitiva  requiere  la verificación de la existencia de inferencia  razonable  que permita concluir que efectivamente las conductas fueron cometidas  durante  y  con  ocasión  de  la  pertenencia  del  postulado  al  grupo armado  organizado al margen de la ley.   

Otras  constataciones  atañen  al  Juez  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de Seguridad, en tanto le fue asignada por la  ley,  la  competencia  de  adoptar  la  decisión  definitiva relacionada con la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena (artículos 18B de la Ley  975  de  2005  y  38.3 del Código de Procedimiento Penal de 2004), así como el  deber  de  velar  por  el  cumplimiento  de las condenas válidamente proferidas  (artículos    38.1    y    459    ídem),  las  que  sólo  pueden  suspenderse  en  su  ejecución por las  razones  expresamente  indicadas  en el ordenamiento jurídico y en tal sentido,  por  ejemplo,  es su responsabilidad confrontar las sentencias originales con la  copia  de  la  actuación remitida por el Magistrado de Control de Garantías de  Justicia  y  Paz en la que basó su inferencia razonable, para corroborar si los  casos  son  realmente  coincidentes, o por el contrario tiene bajo su vigilancia  la  sanción  impuesta  por  alguna  conducta  ajena  al  trámite  transicional  respecto   de   la   cual  evidentemente  su  ejecución  no  tendría  lugar  a  suspensión   .  

En  el  presente  asunto, le fue concedida a  Omar      Enrique  Martínez              Ossías  la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento,  oportunidad  en  que  no  se llevó a cabo ninguna reflexión en  relación  con la suspensión condicional de la ejecución de la pena, en cuanto  ni el postulado ni su defensora elevaron petición al respecto.   

En  esta  oportunidad,  el  Magistrado  con  funciones  de  control  de  garantías, atendiendo a la solicitud de la defensa,  decidió  negar  el  beneficio invocado en cuanto tiene que ver con la sentencia  proferida  el  21 de febrero de 2007 por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de  Santa Marta.   

Apoya su determinación el Juez a  quo en la circunstancia relativa a que  la  peticionaria  no acreditó, como era su deber, que los hechos allí juzgados  ocurrieron  con  ocasión  de  la  permanencia  del postulado en el grupo armado  organizado  al  margen  de  la  ley,  y  adujo  adicionalmente  que  si  bien la  representante  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  trajo a colación el  contenido  de  las  diligencias  de  versión  libre  rendidas  por Martínez        Ossías  en  Justicia  y  Paz  y dentro de las  cuales  confesó  los  hechos objeto de juzgamiento en la referida sentencia del  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de Santa Marta y relató cómo los mismos  tuvieron  lugar  con ocasión de la orden impartida por alias “samir”, quien  comandaba  el  grupo  ilegal  al  cual  pertenecía, tal intervención en manera  alguna     podía    suplir    las    deficiencias    argumentativas    de    la  defensora.   

Concluyó  en consecuencia el Magistrado del  Tribunal  de  Justicia y Paz, que no se desprende de la actuación la inferencia  razonable  necesaria  para  concluir  que los hechos fueron ejecutados durante y  con  ocasión  de  la  pertenencia  del  postulado al grupo armado organizado al  margen de la ley.   

Al  respecto se tiene que efectivamente como  se  afirma  en  la  providencia  impugnada,  esta  Corporación  ha sostenido el  criterio  acorde  con el cual es obligación del peticionario aportar, dentro de  los   términos  instituidos,  los  medios  de  conocimiento  que  sustenten  su  solicitud.   

Sin embargo, no se puede perder de vista que  el   Juzgador   de   primer   grado  dio  por  entendido  que  las  deficiencias  argumentativas  de  la  defensa fueron superadas en el curso de la diligencia de  audiencia  convocada  para  decidir  el  asunto,  en  cuanto  expresamente   sostuvo  que  “…de no ser por la intervención de  la  señora Fiscal Delegada que vino a esta audiencia prácticamente a suplir la  deficiencia   argumentativa   de   la   defensora   contractual   del  postulado  Omar   Enrique  Martínez  Ossías    muy    seguramente   estaríamos   de   entrada   anunciando   la   negativa   total   de   sus  pretensiones…” y luego  agregó   que  “…todo  aparentemente  se  subsana  con el receso que hizo el  Despacho  y con la intervención de la Fiscal Delegada  que  aclaró  y puso de presente puntos necesarios de  los   antes   notados   de   menos…”.   

En  tales  condiciones,  si la voluntad del  Magistrado  del  Tribunal  fue  dar por subsanadas las  deficiencias  detectadas  por  considerar  que  las  mismas  se  superaban  con  la intervención  de  la  representante de la Fiscalía,  correspondía     emitir     decisión  con apoyo en las evidencias esgrimidas  por  dicho  sujeto  procesal,  de  manera  tal que sea  factible  analizar la real y material conducta asumida  por  el  postulado,  y  determinar si la misma influye o no en la posibilidad de  alcanzar  el beneficio invocado, pues no se puede perder de vista que uno de los  fines  del  proceso  de  Justicia  y Paz es el conocimiento de la verdad, de las  circunstancias  de  tiempo,  modo y lugar en que ocurrieron los crímenes, y las  causas que motivaron los mismos.   

Es  necesario  resaltar  que la Fiscalía ha  logrado  enormes avances en la individualización e identificación de numerosas  conductas  delictivas  atribuidas  a  los  grupos paramilitares, y ha practicado  todas  las  pruebas  posibles  para  la identificación de sus autores, y en tal  medida  el  juzgador debe verificar la actividad investigativa adelantada por la  fiscalía  y  la recopilación probatoria que se haya obtenido, pues si la misma  se ha adelantado hasta las últimas instancias.   

Así  las cosas,  examinada  de manera aislada  la  sentencia  proferida el 21 de febrero de 2007 por el Juzgado Cuarto Penal del  Circuito   de   Santa   Marta,  ciertamente  resulta  imposible  determinar  el  móvil  del  homicidio de  Pedro     Luís     Mendoza    Hernández  y  de la tentativa de homicidio de que fuera víctima     Jairo     Pérez  Fontalvo,  motivo  por  el  cual  era  necesario  acudir a la  información   suministrada   en  el  curso  de  la  audiencia   pública  por  la  representante  de  la  Fiscalía   General   de   la   Nación,  de donde se desprende que en versión  libre  rendida  el  22  de  abril  de  2008  por Omar  Enrique       Martínez       Ossías,  fue  interrogado  por los hechos en  cuestión,  ante lo cual manifestó que los mismos tuvieron lugar en atención a  la  orden  impartida  por alias “samir”, comandante del grupo ilegal al cual  pertenecía,  que  fue  ejecutada  por  Wilson  José  Contreras  López,  alias  “lápida”   y  por  Omar  Enrique  Martínez  Ossías,  alias  “maicol”,  manifestación  ratificada bajo la gravedad del juramento en cuanto se relaciona  con la orden impartida por alias “samir”.   

          Dichas  manifestaciones,  aunadas  a la circunstancia relativa a que  se  acreditó  suficientemente  que  Omar  Enrique Martínez Ossías actuó como  patrullero     del     frente     ‘William        Rivas’  en  Aracataca, Fundación y Santa Marta, durante el periodo en que  se  produjeron  los  atentados  contra  la vida relacionados con los hechos bajo  examen,  y  que los crímenes cometidos por los integrantes del grupo ilegal, se  realizaban  según  las  instrucciones y precisiones de la comandancia, resultan  suficientes   para   inferir   razonablemente  que  los  hechos  allí  juzgados  ocurrieron  con  ocasión  de  la  permanencia  del postulado en el grupo armado  organizado  al margen de la Ley, motivo por el cual procede la revocatoria de la  providencia impugnada, en cuanto negó tal circunstancia.   

          Consecuentemente,   la  actuación  debe  remitirse  al  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Barranquilla,  para que se  pronuncie  sobre  la  suspensión condicional de la pena solicitada, impuesta en  sentencia  del 21 de febrero de 2007 por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de  Santa Marta.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal   

RESUELVE  

1.   Revocar  la  providencia objeto de impugnación por las razones expuestas.   

2.   Como consecuencia de la anterior  determinación,  remitir  copias  de  la actuación al  Juzgado  Primero  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Barranquilla,  que  vigila  el  cumplimiento  de  la  sentencia en mención, para que defina lo  relativo a la suspensión de la pena solicitada.   

Contra    esta    decisión   no   procede   ningún recurso.   

Notifíquese y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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